domingo, 4 de julio de 2010

HE LEIDO PERDONA PERO QUIERO CASARME CONTIGO.


El día del libro, para celebrarlo, alguien como yo no podía sino acabar con un libro nuevo en su estantería. Nuevo hasta que lo leyera y releyera, que tengo algunos que no pasarían una ITV literaria por cómo acaban, pero el caso es que son para eso, ¿no? Como me han gustado mucho los libros de Federico Moccia decidí que el elegido sería Perdona pero quiero casarme contigo. Disfruté con A tres metros sobre el cielo y más con Tengo ganas de ti, algo raro para ser una segunda parte, así que no tuve miedo de esta segunda parte de la deliciosa historia de Perdona si te llamo amor.

Ha estado en mi mesita de noche desde entonces, esperando a que llegaran las vacaciones y no tuviera que trabajar. Sé lo mal que se pasa cuando un libro te engancha y, a cambio, tu tienes que pasar la tarde explicando la pasiva en inglés. Quería tiempo para disfrutarlo, como hice con los otros tres.

El comienzo fue... raro. No me sentía atraída por el primer capítulo, pero me dije que, quizá, la cosa mejoraría al seguir con la lectura. Sorteando mis inquietudes iniciales me fui colando en la historia, descubriendo que no me gusta nada. Demasiado azúcar, demasiadas citas que parecen puestas sólo para que el libro tenga más páginas (y cueste más, de paso) y demasiado poco cuidado con todo. En alguna ocasión, la protagonista cambia de llamarse Niki a Nike, el padre deja de ser Roberto y se transforma en Claudio (¿no era el padre de Babi?) y alguien tiene "una hambre de lobo". Por no decir las veces que repite las mismas cosas. La editorial es Planeta y me parece terrible que cosas tan obvias se les pasen por alto. Tales fallos son los que me gritan que este libro no se ha escrito por placer sino por imposición, para rentabilizar aún más otros libros que sí son buenos. Y que se le ha dedicado muy poco tiempo a corregir los fallos.

En este libro se diluye la poesía que impregna a los otros la prosa de Moccia. No sé si es que está escrito deprisa, sin reflexionar apenas, o que la traducción es mala (que pasa muchas veces) o que hay negros desteñidos que no saben imitar... El caso es que en algunos retazos parece él, es su estilo y sus frases, pero hay páginas y páginas con una forma de escribir vulgar que no se corresponde con lo que había leído hasta el momento.

Me siento estafada como lectora y creo que esto no le hace ningún favor al autor. Y siento mucho que una historia tan bonita como la de Alex y Niki se haya ahogado en el azúcar de la tarta de la portada. No creo que hubiera necesidad de cargarse a los personajes. A no ser que a Moccia le interese ahora, únicamente, vivir del cuento. O que no haya sabido (o podido) decir no.

1 comentario:

  1. Hoy Moccia tiene otro libro en el mercado, Carolina se enamora, al que no tengo ganas de darle una oportunidad, por lo malísimo que fue este.

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