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domingo, 18 de marzo de 2012

LA FERIA MEDIEVAL

Este fin de semana se celebra en Cantalejo, (Segovia) una feria medieval. Ayer por la tarde salimos a dar una vuelta y fue motivador para todos los sentidos: el oído, por la música que inundaba la plaza con marcado sabor medieval; la vista, recreándose con los puestos en los que se vendían los más variopintos productos; el gusto, cuando nos paramos a saborear una sidra; el olfato, desconcertado con la mezcla del algodón de azúcar y la morcilla y el tacto, cada vez que alguno de los mercaderes (los llamaremos así) te invitaban a tocar sus productos.

Cuando entras en una de estas ferias esperas encontrar lo típico. Y lo había. El juglar iba dando vueltas, recogiendo a los niños para contarles cuentos, animando el ambiente para que el tono festivo no se perdiera. Quise hacer una foto pero mi móvil es un poco catastrófico y está borrosa. La próxima vez me tengo que acordar de la cámara porque el tipo era digno de verse.

También había luchas con espadas, caballeros disfrazados, damiselas con sus vestidos largos, tiro con arco... y, por supuesto, toda clase de tenderetes con las mercancías propias de estos eventos. Yo, que no puedo dejar de observarlo todo, encontré un poco fuera de lugar el puesto de patatas fritas con ketchup y aquel en el que ser servían mojitos, pero por lo demás estuvo muy bien.

¿Por qué hablo de una feria medieval en un blog de libros? Bueno, porque había libros. Entre los puestos, uno captó al instante mi atención: un autor, disfrazado de caballero medieval, vendía sus libros ambientados en la Edad Media. Lo curioso fue que, de repente, recordé que me habían hablado de él hacía años y me había parecido la manera más curiosa de hacer una promoción de una novela. Nunca pensé que tropezaríamos en una feria.

Cómo no, acabé hablando con él. Se llama Ricardo A. Fernandez, y además de tener en común la pasión por la escritura, también es segoviano, aunque él de nacimiento y no de adopción, como yo. Mi intención era comprarme su primera novela, El hijo del herrador (ed. QVE, 3ª edición), pero como el juglar estaba en pleno cuento y la gente distraída, empezamos a hablar y la charla fue de un lugar a otro, charlamos sobre aficiones comunes, sobre libros y literatura y cuando quise pagarle la novela... no me dejó. ¡Me sentí fatal! Así que, para compensar, me fui a casa, agarré una de las mías y se la regalé. Hicimos un intercambio.

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Todavía no he empezado a leerla, estoy en las últimas páginas de La Búsqueda, de Blanca Miosi, y quiero terminarla hoy mismo. No creo que me quede ni media hora de lectura. Por lo que he estado viendo por encima sé que me va a gustar por varias razones: es una novela histórica, está ambientada en Segovia y la forma de narrar, en los párrafos que al azar he posado mis ojos, son amenos.

Otro más que tengo que añadir a mi lista de libros pendientes.