Páginas

miércoles, 27 de agosto de 2014

TIEMPO DE ESPERA

Abro ventanas virtuales. 
Me rodeo de cuadernos. 
Leo. 
Escucho. 
Proceso. 
Me distraigo en las redes un rato. 
Plancho. 
Vuelvo.

Hace días que el proceso creativo, ese que me lleva años, puso un punto y me siento un poco desubicada sin tener escritura entre las manos. De momento no es final, no lo será hasta que la novela esté en vuestras manos, pero sí es el prólogo a, al menos, seis meses de espera.

Sé que quizá es mucho, que la paciencia no es una virtud del siglo por el que transitamos, pero en este caso, creedlo, es necesaria. Muy necesaria. Tengo que hacerlo, tengo que darme una oportunidad, explorar este nuevo sendero y, si no es el mío, retornar al origen y seguir adelante.

Pero hay que esperar porque tiene un plazo.

Lo que voy a presentaros es digno. Me he esforzado mucho en que así sea, he talado grandilocuencias para ir a lo esencial, he buscado las palabras que aclaren el discurso eliminando aquellas que no eran nada más que florituras. Lo sabéis, yo no soy así. No me gusta la escritura pedante porque tengo claro que somos lo que escribimos. Tan oscuros como el resultado. Tan transparentes como las sensaciones que provocamos en los lectores. Tan superfluos como cada palabra que escribimos de más.

Si este camino que tomo se complica… quizá no lo cuente. Quizá se quede ahí, en mi cajón de historias imposibles, un secreto compartido con los íntimos. Demostrarme que lo cobarde es siempre no intentarlo, refugiarse en lo seguro para no sufrir los arañazos de las decepciones profundas. He aprendido en estos años que de esos no te libras nunca. Por mucho cuidado que pongas. Por mucho silencio que guardes. Por poco que te expongas, lo que duele, duele. Mejor ir preparado y que no te encuentre con el pie cambiado como me ha pasado algunas veces.

Había dos opciones, dos novelas en las que poner el foco y la elección solo dependía de mí misma. Está hecha.

No voy a enseñaros el dolor, no es el momento. Sé que esta novela, la que me guardo, tiene alma y literatura pero quizá yo no estoy preparada para lo que supone, así que os mostraré otra faceta, esa que ya conocéis de mí, la que de pronto os saca una sonrisa y que provoca que al acabar os paréis a pensar en qué os he intentado contar realmente. Porque, otra vez, hay dos lecturas: la simple, la superficial y la otra, la que deja caer pensamientos que sé que quienes como vosotros están entrenados en esto de leer no dejan pasar.

Pero dadme un tiempo.


Lo necesito.

lunes, 18 de agosto de 2014

VERANO DEL 14

Este verano ha sido un desastre.

Mi ordenador fundió a negro el 28 de junio. De pronto se apagó, dejándome a medias de una corrección, sin tiempo para hacer copias de seguridad, inválida sin la prolongación de mis dedos que son sus teclas.

Los primeros días le busqué un sustituto, pero me ha costado horrores acostumbrarme. No es él. No es su tacto, ni su calor, no es mi refugio sino un parche para no sentir tanto la ausencia. Es un trato para poder seguir escribiendo. Como cuando terminas una relación, por lo que sea, y te agarras a la primera mierda que se te cruza por el camino. Sin fijarte mucho en si viene con miles de defectos de fábrica. Es algo que sirve para tirar y te lo quedas. 

Hasta que dure.

Aunque luego te arrepientas.

Hasta que puedas permitirte algo mejor.

No he podido recoger algunas noticias en el blog. Resumiendo rápido, Detrás del cristal ya está a la venta en papel en Chile y Uruguay, ha sido unos días uno de los ebooks más vendidos en Goldenbook, ya acumula 74 comentarios, más del 50% de ellos de cinco estrellas (y sin pedir ni uno a nadie) y me han dejado también uno de una estrella, un señor que acaba la reseña diciendo que no se lo ha leído, que no me ha dolido ni la cuarta parte de lo que me dolían estas cosas antes (será que estoy madurando).


Hoy, 18 de agosto, además de ser el cumpleaños de mi primo César (si lo lees, que mira que me extrañaría, felicidades) puedo decir que he dado por finalizada del todo la escritura de una novela que empezó a gestarse en diciembre de 2011. De sopetón surgieron 38.000 palabras en las Navidades de ese año y seguí sumando hasta el fatídico julio de 2012, momento en el que todos mis proyectos se quedaron colgando de un hilo y a punto estuve de abandonarlo todo. 

Pero lo superé y continué con ella. 

En diciembre del año pasado solo me quedaba un capítulo para concluirla cuando tropecé de nuevo (esta vez con un dedo que no me dejaba escribir). Después se quedó atrapada en mi ordenador, pero había una copia con la que he seguido, aunque sé que se han perdido las últimas páginas que escribí antes del apagón.

He necesitado hasta ahora para terminarla.

Ya sé qué voy a hacer con ella. Tiene el destino absolutamente claro y espero que la suerte la acompañe porque le he puesto mucho trabajo. No puedo contar nada, pero os diré que este paso me hace ilusión, porque es un paso adelante, un nuevo escalón que abordo después de haberme sentado a meditar en el anterior durante meses.

Me ha costado, no creáis. Escribir con un ordenador que de pronto se llena de publicidad la pantalla porque sí, o que se cierran los programas de golpe no es cómodo, pero yo soy muy de adaptarme a las zancadillas de la vida, de sacar petróleo de un secarral si hace falta, y lo he logrado. Ha sido sin él, sin mi compañero de aventuras, echándole de menos porque no hemos podido compartir esto, pero qué se le va a hacer. Sigue ingresado en la UCI, intentando recuperar la luz.


Y yo sigo, andando aunque sea a oscuras.

viernes, 1 de agosto de 2014

Y EL GANADOR ES...


La GANADORA de un ejemplar dedicado de DETRÁS DEL CRISTAL es...

¡¡¡SARAMAGA!!!


La mano más inocente de casa se ha encargado de darle al ratón y este ha sido el resultado.

Muchísimas felicidades, Saramaga y, sobre todo, muchas gracias a las más de cien personas que se han animado a participar en este sorteo. De verdad, no esperaba esta respuesta tan espectacular por vuestra parte, ha sido alucinante el apoyo que he sentido. Espero que quienes aún no lo habéis hecho, os animéis a leer la novela en cualquiera de los formatos en los que está disponible y os animo a que me hagáis llegar vuestras impresiones (que siempre me enseñan un montón). Estoy ahí, detrás de una dirección de correo que está en este mismo blog, para escucharos.

Me vendrán muy bien ahora que estoy terminando de dar los últimos retoques a otra de mis historias.

Saramaga ponte en contacto conmigo para que tengas pronto el libro en sus manos (pestaña de contacto).