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lunes, 23 de junio de 2014

LAS NO RESEÑAS


En Facebook puse un estado. De esas veces que te aburres y te da por poner algo. Era este:

Cuando digo que una novela me ha gustado, que tiene algo, es verdad. Si no lo hago caben dos opciones: que no la haya leído o que no la recomendaría por razones que me guardo porque siempre serán puramente subjetivas. Puede que a mí no me guste y haya a quien hasta le emocione, quién soy yo para bloquear la lectura de nada.

A la última que estoy leyendo le quedan aún unas páginas, pero son tantos los detalles que me han desconcertado que no será una de mis recomendaciones.

Las tres últimas elecciones que he hecho han sido un completo fracaso y eso que soy lectora asidua de los géneros en los que se mueven. Vamos a ver la siguiente que es, directamente, lo contrario a lo que suelo elegir.

Me encuentro esta respuesta:

No se bloquea una lectura por dar una sincera opinión que siempre es subjetiva. Creo que prefieres no decir nada cuando no te gusta porque eres escritora.

Esto viene a cuento, como es obvio, porque las últimas novelas que han caído en mis manos no han sido de mi agrado y como ya he dicho mil veces en el blog, no me voy a tomar la molestia de reseñar nada que no me aporte algo a mí. Y no es, para nada, porque tenga miedo de que el expresar mi opinión pueda tener como "efecto secundario" que me lleguen de rebote opiniones negativas para mis novelas (a esas no hace falta convocarlas). Esto es una política personal que sigo en el blog desde diciembre de 2011, momento en el que no tenía ni siquiera en mente subir ninguna de mis novelas a Amazon. Cierto es que estaban en otras plataformas pero tan invisibles que no era para considerarme escritora ni muchísimo menos.

Me da lo mismo que, como se me dijo cuando tomé esta decisión, el blog sea menos visitado porque cuando aparece en él una reseña ya se sabe que será favorable al libro. Me da igual porque mis lecturas no siguen las pautas quizá habituales en otros blogs:

-No considero que haga reseñas sino recomendaciones de mis lecturas.

-No reseño libros por encargo de editoriales porque me niego a enredarme en compromisos. Los libros que aquí aparecen han salido de mi bolsillo y cuando he sido lectora cero de alguno, después lo he comprado.

-No reseño las novelas que no me gustan porque estoy convencida de que los libros de los que no se habla se acaban muriendo sin la necesidad de hacer sangre con ellos. No tengo demasiado tiempo y prefiero no perderlo en esto.

-No leo siguiendo los criterios de las modas sino que alterno novedades y clásicos, libros estos últimos que a veces leo por trabajo y otros, sé que soy una rara, por puro placer. Otra cosa que se me critica, por cierto, parece que cuando dices que lees a Cervantes lo estás haciendo para situarte en un nivel por encima de los demás. No es eso, pero allá cada uno con lo que crea.

Puedo hacerlo, puedo escribir una crítica de un libro perfectamente argumentada. Incluso sin incluir la subjetividad que muchas veces leo en las malas opiniones porque tengo las herramientas para poder hacer análisis más profundos. Al fin y al cabo a analizar textos es a lo que me dedico en el trabajo, así que no es por eso sino, simple y llanamente, porque no hay tiempo ni ganas.

De este post me ha quedado un regusto amargo, el que se me haya atribuido algo bastante mezquino, tratar de protegerme en la complacencia de decir sí a todo. No es verdad, lo que pasa es que cuando tengo que decirle a alguien que aprecio que algo no me gusta no es necesario hacerlo público. Existen otras vías más elegantes, aunque supongan el peaje de que te den de lado, y esto que digo ahora es completamente cierto: me han dado de lado por ser sincera en alguna ocasión, por razonar por qué no me ha gustado algo de lo que he leído. Podría haber tomado el camino de publicar una reseña negativa pero mira por dónde, yo no soy así.


Ah, y estoy convencida de que una opinión negativa, dependiendo de quien venga, sí puede bloquear una lectura.