Va por libre, no tiene nada que ver con nadie que hable del libro después y lo destroza con una inquina que siempre me ha parecido muy personal.
Durante un tiempo me preocupó, porque pensaba que tú le tenías que hacer algo a alguien para que te devolviera tanto odio, hasta que descubrí que no, que hay gente que tiene otras razones para ser perverso. Y lo descubrí porque esto no solo me lo hacía a mí, sino a unos cuantos de los autores que empezamos en autoedición allá por la década de los 10.
O sea, no era yo, era la posición que ocupaba yo en ese ecosistema nuevo que surgió a finales de 2011 en Amazon y que colocó a un montón de gente que escribíamos en ese escaparate mundial.
Y que a otra no.
Por lo que sea...
¿Suerte?
¿Talento?
¿Estar en el lugar adecuado en el momento justo?
¿Escribir bonito y que conectara con miles de lectores?
¿Tener portadas y sinopsis llamativas?
No sé, si lo supiera, igual lo intentaría repetir.
De la comentarista sabía que era mujer, porque cuando escribes, a veces pones "me quedo quieta" o "estoy preocupada" y ahí te delatas. Hay que ser mucho más hábil de lo que es con las palabras para ocultarte del todo, aunque si soy sincera no creo que fuera su objetivo del todo. O sea, no quería que supiéramos quién era, pero no le importaba que se supiera que es mujer.
Hoy, tropecientos años después, mira por dónde, ya sé quién es y ya sé el por qué de esta inquina.
Lo he descubierto de la manera más tonta del mundo.
Esta persona, a quien no le voy a dar publicidad (algo en lo que no cayó ella cuando nos hacía esas críticas tan desalentadoras) escribe. Sus historias están disponibles en la red en abierto y hay que concederles un mérito muy grande, que no tiene nada que ver con las portadas, con las sinopsis ni con escribir bonito: es que no se ha rendido.
¡Qué maravilla que después de tantos años sin llegar a ninguna parte no haya perdido la ilusión!
Yo, con mucho más de lo que ha conseguido ella, me encuentro en un punto que tengo ganas de mandarlo todo a la mierda, de no teclear ni una sola palabra más, y eso que si me pusiera a resumir todas las cosas increíbles que me han pasado desde que escribo, me quedaría sin domingo.
Y estoy insatisfecha porque siento que todo se podría hacer mucho mejor.
Si es que soy...
Debería hacer como ella (no en lo de destrozar a otros autores, no, eso no, yo no tengo capacidad para tanta maldad), sino estar orgullosa de lo que hago e incluso ponerlo en abierto para que todo el mundo lo pueda disfrutar.
Pero ya ves, en vez de escribir me dedico a investigar tonterías y por no sé qué magia he vuelto a escribir.
Aunque sea la entrada de un blog, contando a medias el final de un enigma viejo que apenas me interesa más que a mí misma.
Y todo gracias a ti, querida, lo has conseguido tú.
Con tus palabras.
Las mías, las de verdad, las que cuentan, las tengo atascadas dentro desde hace casi un año.
Son tan especiales que me planteo si de verdad las quiero dejar a la vista de alguien que me odia porque no ha conseguido lo que yo.
De momento, va ganando el no.