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sábado, 15 de octubre de 2011

PUBLICAR

Estoy encontrando estos días por la red, empresas que ofrecen ayuda a escritores noveles y esto me ha hecho pensar. No son editoriales, ni de autoedición, ni de coedición, ni de nada. Asesores, simplemente. Luego, por lo que deduzco, te lanzan a los brazos de Bubok o Lulu. La idea, estando como está el tema de publicar, no está mal. Algo de ayuda siempre viene bien, y con una portada vistosa y el primer diez por ciento del libro aceptable (ese que se deja a la vista por cortesía), quizá hasta se puedan vender libros. Pero seamos serios, así no se llega lejos. Hoy en día se escribe mucho más de lo que el mercado es capaz de absorber, y que yo sepa seguimos viviendo en una sociedad en la que funciona la ley de la oferta y la demanda. Si la oferta es elevada, el producto sufre una devaluación. El libro, por el exceso de oferta, es un producto devaluado y si una editorial decide apostar por uno tendrá que estar muy segura de que no va a ser un fiasco económico. Lo de la calidad literaria, al mercado, sinceramente le da lo mismo.


Saber por qué hay tantos libros hoy en día escritos, a la espera de publicación, es tan sencillo como deducir por qué la tecnología avanza a la velocidad que lo hace. En estos momentos (lo leí no sé dónde, disculpad mi mala memoria) están vivos el ochenta por ciento de los científicos que han existido a lo largo de toda la historia de la humanidad. Todos esos cerebros pensando a la vez, influyéndose los unos a los otros han dado como resultado este mundo tan complejo, donde lo mismo puedes comprar un vitrocerámica con un simple click, hablar con un amigo de Japón y retocar unas fotos y mandarlas a una exposición en Burkina Faso. Y todo en menos de lo que se tarda en bajar a por el pan.

Con respecto a la escritura pasa lo mismo. Hace muy poco tiempo que somos capaces de escribir. El ser humano lleva haciéndolo miles de años, pero eran muy pocos los individuos que accedían a este conocimiento. En Egipto, por ejemplo, los escribas tenían un alto rango porque dominaban la escritura. En las sociedades desarrolladas del siglo XIX, un alto porcentaje de la población es capaz de escribir un libro. Sin embargo, seguimos teniendo un elevadísimo grado de analfabetismo (no estoy de broma) al que llamamos "funcional". Gente que sabe leer y escribir, pero que no es capaz de "leer" y mucho menos de "escribir". Pero no me voy por las ramas. Toda esa gente que ha hecho el esfuerzo de componer una novela guarda la ilusión de verla en un escaparate. Es normal. Aquí entran ellos, los asesores.

Respiré varias veces, pestañeé, no fuera a ser que alguna legaña hubiera añadido números a unas cifras que sin ellos ya eran escandalosas. Buscad, os animo a hacerlo. Encontré una en la que se ofrecían informes de lectura por la módica cantidad de 100 euros, todo eso sin informar con claridad sobre quién se lee los libros. Te ayudan a registrar la obra (¡ni se os ocurra jamás dejarle a alguien nada que no esté registrado!) y te cobran por ello 30 euros y eso que hacerlo tú solito sólo cuesta unos trece y es mucho más seguro. El ISBN tampoco sé lo que cuesta, pero se ofrece la posibilidad de conseguírtelo por cifras que rondan los cincuenta euros. Lo mejor es cuando te ofrecen el ¿pack vip? Por menos de tres mil euros (casi nada) te lo hacemos todo, todo, todo. Incluso un par de reseñas en blogs!!!

Vuelta a suspirar. He visto faltas de ortografía como camiones de gran tonelaje en algunas de estas páginas. Sólo quiero deciros que, si escribís, si queréis ver vuestros sueños en papel, hay alternativas.

Si estás muy seguro de que esto es lo que quieres y, además, no necesitas su ayuda se puede publicar con Bubok o Lulu por tu cuenta (si no te destroza los nervios la cantidad de veces que te equivocas) y hacer todos los trámites legales no es tan complicado. Pero os advierto algo. Incluso tener un libro de papel en tus manos, con tu nombre y con tu foto, no te convierte en escritor. A lo sumo, somos contadores de historias. Da igual las veces que nos entrevisten en blogs o el hecho de que nos funcionen campañas de marketin online.

No quiero desanimar a quien quiera publicar, al contrario, yo misma leo muchas cosas autopublicadas y me he llevado gratas sorpresas. Solo quiero dejar claro que muy pocas veces el sueño traspasa las fronteras invisibles y se convierte en realidad. Si partimos de esa premisa, de no creer lo que no es, a lo mejor hasta podemos disfrutar mucho esta experiencia. Algunos tunean el coche, ¿no? ¿Por qué tú, que lo sueñas, no vas a tener tu libro?