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martes, 24 de marzo de 2020

QUERIDA (Y ODIADA) CASUALIDAD DE LANA FRY



Sinopsis:

Ah, París, la ciudad del amor… y de las casualidades.

Cuando Léa Chartier intercambia teléfonos con el misterioso hombre que ha conocido en una fiesta de disfraces, poco puede imaginar ella quién se esconde bajo la máscara. Quizá, de saberlo, se habría pensado mejor eso de hacer honor a su fama y meterse en berenjenales de los que después no sabe cómo salir.

Pero ¿cómo iba Léa a sospechar que ese hombre tan encantador era en realidad alguien a quien apenas soporta ver en el día a día?

En una noche en la que las máscaras permitían ser quien quisieras… ¿habrá él mostrado su verdadera cara o va a necesitar conocerlo sin ella para descubrir qué tan real fue lo que pasó aquella noche?

Mis impresiones:

Esta novela la había visto mil veces en Amazon, pero no le había prestado atención, supongo que porque se publicó coincidiendo con el concurso indie del año pasado y en ese verano se me quitaron enseguida las ganas de leer las novelas que se presentaban. Tres o cuatro fragmentos catastróficos de aspirantes al premio me echaron tanto para atrás que acabé pasando del concurso y me dediqué a escribir.

Después del verano, la publicación de La colina del almendro acaparó toda mi atención, con todos los eventos que tuve y apenas pude leer.

Reconozco que esta novela, al dejar de verla en los tops, se me olvidó que existía.

Cuando empezaron a llegar las noticias de que tendríamos que permanecer un montón de días encerrados en casa para evitar al coronavirus, pensé que tenía que buscar un libro que me atrajera mucho para meterme en él y olvidarme de todo lo que está pasando. Como no me dio tiempo a salir a buscarlo a una librería, ya durante el confinamiento fui a Amazon con la intención de comprar algo en digital.

Seleccioné tres o cuatro.

En esas estaba cuando mi natural dispersión vio que había muchísimos libros gratuitos, algunos de ellos publicados hace menos de un año. Me tengo prohibido descargar gratis porque la mayoría de las veces no los leo y solo se acumulan, o los leo de un modo digamos poco adecuado. Me consta que no soy la única, que le pasa a mucha gente. Los libros que nos llegan gratis se abandonan sin cargo de conciencia, porque no han costado nada, y se es mucho más crítico con ellos. Mis comentarios de una estrella (los que me he llevado yo en mis novelas) llegaron en un 98% inmediatamente después de que los libros estuvieran gratis.

Entonces, ¿por qué descargué Querida (y odiada) casualidad si huyo de ellos?

Porque al ir a pagar el ebook descubrí que no tenía ninguna tarjeta vinculada a mi cuenta y no podía comprar. Se me había olvidado que días antes desvinculé todo medio de pago online que tuviera activo. La razón por la que lo quité está aquí, por si te quieres reír de mí. El caso es que, como no podía comprar y no me apetecía levantarme (vaga) e ir a buscar la tarjeta, rompí mis propias normas.

Entonces fue cuando vi esta novela. Una bendita casualidad.

Leí la sinopsis y pensé que no pintaba mal, que podía darle una oportunidad. Abrí la novela en cuanto llegó al kindle y encontré que estaba en primera persona. Arrugué el gesto. No es que a la primera persona le pase nada, pero tienes que ser muy, muy hábil para no cansar al lector desde esta perspectiva. No todas las historias la soportan y por eso entro en ellas con extrema precaución.

Cargada con mis prejuicios, empecé a leer.

Léa Chartier intercambia su teléfono con un joven que ha conocido en una fiesta. Nada de particular, salvo porque es de disfraces, ambos llevan máscara, es imposible escuchar nítidas sus voces con la música y, en realidad, no se han visto las caras. Al despedirse, hacen un curioso pacto: dejar pasar tres meses, conocerse a través del teléfono antes de volver a verse. Pero la sonrisa se le borra a Léa cuando, a punto de abandonar la fiesta, reconoce a quien se esconde tras la máscara, alguien con quien le resulta complicado no discutir. Decidida a no meterse en un lío, planea no contestar a sus mensajes. Pero es Léa y no está hecha para eso.

Primera sorpresa, se leía sola y no había ni rastro de todos esos errores que detecto en muchas de las novelas escritas desde el narrador en primera persona. Nada de repeticiones infinitas de pronombres, nada del cansancio que provoca muchas veces que los personajes solo den vueltas en círculos por sus propios pensamientos.

Primer punto para Lana Fry.

Segunda sorpresa, me encantó la protagonista. Con carácter, deslenguada, vital, divertida, patosa... Léa me había ganado en las primeras páginas.

Segundo punto para Lana (iba cogiendo confianza mental con ella y le quité el apellido).

Tercera sorpresa, me encontraba buscando momentos para leer, superando este bloqueo mío al que se ha sumado el derivado por la estupefacción consecuencia de lo que estamos viviendo, esta lucha contra un enemigo invisible que está siendo para nuestra economía tan letal como una guerra.

Tercer punto para ella.

Al final se ha llevado mi reconocimiento completo, con una historia muy original, cargada de momentos divertidos, tensión sexual de la que te crees y una forma de narrar que es a la vez correcta y absorbente.

He pasado unas horas fantásticas con esta historia, desconectando, riéndome, disfrutando de la relación tan particular entre Léa y Asier y de la trama que lo sustenta todo. Me ha gustado ese punto de partida, ese enredo en el que se mete Léa por no decir la verdad desde el principio sobre quién es, ese desdoblamiento en el que se mete. Me han gustado las conversaciones por Whatsapp, el tono de comedia de la novela entera, las escenas románticas dulces sin que me entrara una sobredosis de azúcar...

El humor, sobre todo el humor.

Qué necesario en estos días.

Ha habido solo un pequeño detalle que no me han gustado y no tiene por qué sucederle esto a todo el mundo. Tal vez habrá a quien sí le guste, pero a mí no. Es que me digan "este personaje es igualito a tal actor". Prefiero que le dejen a mi imaginación ponerle cara, darle los matices que yo quiera. Me pone nerviosa porque cuando se menciona eso, como no tengo ni idea de quién hablan el 99% de las veces, tengo que ir a Google ver cómo es y el coger el teléfono y consultar me saca de la lectura.

Pero vamos, que he descubierto que me pasa lo mismo cuando en las novelas hay muchas canciones. Una de dos, o decido que no voy a hacer caso a esto y me prohíbo buscarlas, o cada vez que hago eso hay muchísimas posibilidades de que no vuelva a la lectura y me pierda en otras cosas.

Pero es solo eso, lo demás se disfruta. Era la primera vez que leía a la autora, pero me la anoto en la lista de las que sí leeré de nuevo. De las que sí merecen la pena en romántica.

Lo dicho, la recomiendo. Me ha resultado medicinal.

Y me he llamado idiota por no haberla comprado en el verano, la habría disfrutado. Estoy segura.

SEGUNDA SEMANA

El día 13 de marzo nos enclaustramos en casa. Hasta hoy solo he salido en dos ocasiones, el pasado miércoles para comprar el pan y algunas cosas más que necesitaba (10 minutos escasos entre la calle y el súper) y el sábado para comprar carne y útiles de limpieza. Tardé un poco más, igual 15.

El resto de los miembros de la familia sacan a Ulises por turnos y, cada vez que lo hacen me angustio y les pido que se den prisa, que no tarden, que procuren no tocar nada. No tardan ni 10 minutos, pero se me hacen eternos. También son ellos, por turnos, quien van trayendo fruta una vez a la semana o el pan.

La cuarentena, el confinamiento, el encierro... me dan igual. No es lo que peor llevo, de verdad, lo que peor llevo es todo lo que está sucediendo alrededor. De menos a más son:

Que no pueda escribir...

Que me cueste avanzar en las lecturas...

Que cierren el súper hasta nuevo aviso por responsabilidad, que sospecho lo que significa... 

Que me entere de que se acaba de morir Lucía Bosé, a quien conocí en los mejores años de mi vida...

Que la presión mental me tenga tan dispersa que el viernes quemé la cocina de casa...

Estoy pasando miedo, angustia y lo peor es que todo el mundo me llama histérica. No es histeria, es que esto está muy gris y se está poniendo negro. Una vez me salvé de una inundación y me recuerda al cielo de esa tarde. La promesa de una tormenta épica se convirtió en la peor que he visto. Me encontré perdida en una carretera, en medio de la noche, con el agua hasta la puerta del coche.

Y eso casi antes de lo que dura un pestañeo.

Me angustio porque el viernes pude matar a mi familia y a todo el edificio, solo porque no consigo tener la cabeza donde hay que tenerla.

Voy a terminar de leer un libro y haré una reseña, a ver si soy capaz de encontrar paz, aunque esta semana lo voy a tener complicado.

Dicen que esto no ha hecho nada más que empezar. Mi madre está sola con los gatos. Echo de menos a mis niños. Quiero que vuelva el pensamiento coherente y no perderme entre las palabras porque esto no es más que el reflejo de unas emociones que no soy capaz de procesar.

Estoy muy harta.

Lunes, 23 de marzo de 2020