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jueves, 23 de julio de 2020

¿PAPEL O DIGITAL? LO QUE HE DESCUBIERTO ESTOS DÍAS



No es la polvora, ni siquiera algo importante, es un detalle en el que no había reparado cuando otras veces he hecho este análisis, si prefiero leer en papel o en digital y por qué.

En realidad, a mí me da lo mismo.

La experiencia lectora es idéntica en los dos casos, no soy una romántica del papel, ni de su tacto o su olor, ni siquiera me hace mucha ilusión acumular libros físicos porque luego hay que limpiarles el polvo. Hay que poner más estanterías. Necesito hacer expurgos que suelen venir acompañados de sentimientos de culpabilidad.

Tampoco es que reniegue de él, al contrario, entrar en una librería y comprar un libro que deseo no tiene nada que ver con descargarlo en el dispositivo. Me gustan los libros, crecí entre ellos, pero me he adaptado a estos dos modos de lectura sin grandes problemas.

Lo que he descubierto es algo que detesto, relacionado con el papel, en lo que no había pensado mucho.

Cuando compro un libro digital y no me gusta, lo dejo. Donde sea, sin cargo de conciencia, abandono su lectura y me olvido hasta tal punto que alguna vez, por error, he vuelto a empezar un libro de los que ya había descartado (normalmente con idéntico resultado).

El problema es cuando se trata de un libro en papel.

Ahí me cuesta más el abandono, quiero seguir leyendo, a pesar de que no me esté gustando nada. Y claro, me enfado conmigo misma, porque el tiempo no es infinito y tampoco mi espacio o mi capacidad económica. Me enfado por haber tomado una mala decisión al elegirlo, de un modo que no sucede en digital.

Vete tú a saber por qué.

No creo que sea el precio, algunos me los han regalado, es algo que no consigo explicarme a mí misma.

Mi abandono más sonoro de este año está encima de mi mesilla. Con el marcapáginas en más o menos la tercera parte de su extensión, lo miro cada día, con la intención de retomarlo, pero no puedo. Me ha ido decepcionando por distintas razones, y eso que cuando me lo compré pensaba que me iba a gustar. No ha sido así, pero tampoco he pasado página, como hago con los digitales, permanece ahí, por si pudiera en cualquier momento volver a sumergirme en él y se fuera a obrar el milagro de terminarlo.

Es un libro con excelentes críticas, todo hay que decirlo, de alguien que me gusta cómo escribe. No está mal escrito, pero a mí me chirría todo el tiempo. Soy incapaz de distraerme con él, al contrario, me distraigo de él y, cuando me quiero dar cuenta, estoy pensando en cualquier otra cosa.

¿Os pasa esto o soy una rareza lectora?