miércoles, 12 de enero de 2011

MALOS HUMOS

Cuando escribí la entrada anterior pretendía reflexionar sobre la inoportunidad de algunas decisiones que, a priori, sobre el papel, son maravillosas, pero que en el fondo no lo son tanto porque los beneficios son menores que los perjuicios, al menos a corto plazo y dentro del contexto en el que nos encontramos. REPITO QUE NO FUMO. GRANDOTE, PARA QUE SE VEA. No parece que me hayan entendido demasiado, no sé si porque no me he explicado convenientemente. Por mí como si el tabaco desaparece del planeta, pero entiendo que ahora no era el momento para legislar sobre el tema. Comprendo que alguien que respira diez horas el humo de los demás esté feliz con la nueva ley y también espero que en este ambiente limpio de tabaco, y de clientes, le bajen los malos humos que le han empujado a terminar su comentario con un "ya te vale". Creo que, de momento, tener opinión no sólo no está prohibido, además es sano. Y valiente si además ésta no es políticamente correcta.