domingo, 30 de diciembre de 2012

DEJANDO ATRÁS 2012


Este año, 2012, da sus últimos coletazos y empieza el camino de la despedida. Son muchas cosas las que me han pasado, literariamente muy bueno y quizá es el momento de hacer repaso. No lo voy a hacer. En su momento fui contando cada uno de mis pasos y hoy solo quiero hablar de mirar hacia adelante, de la vida que sigue y debe seguir, poniéndole nuevos proyectos y expectativas. Toca pasar página, quedarse con los recuerdos agradables y esperar a que lo menos bueno de este año se diluya y desaparezca. Porque ha habido de todo y creo que si soy justa, si me pongo a repasar en serio, saldrían algunas cosas que pretendo erradicar de mi vida.

Tengo planes. Hay una novela terminada, con el punto y final colocado en su lugar, esperando a que me decida de una vez a dejar que la leáis. Si no lo he hecho antes no es porque no estuviera sino porque considero que las cosas tienen que madurar. Hay unas palabras de Epicteto que definen perfectamente lo que pienso.

Nada importante se produce de pronto, ni siquiera la uva o el higo. Si ahora me dijeras: "Quiero un higo", te responderé que hace falta tiempo. Deja que florezca, luego que dé fruto, luego que madure.

(Esta cita la he sacado de La estrategia del agua, el libro de Lorenzo Silva que acabo de terminar).

Una vez tuve un huerto (ya, ya sé que parece que me desvío, pero sigue leyendo). En el huerto había un manzano. Una tarde, trasteando por allí, se me ocurrió arrancar una manzana. No me apasionan, pero ese día, no sé por qué, me apetecía. Estaba verde aún, pero el sabor ácido me gustó. Me la comí entera, no sé si tenía hambre o impaciencia. Después de esa fue otra. La experiencia fue gratificante, las mejores manzanas que he saboreado nunca… hasta el día siguiente.

Me enfermé.

Una indigestión de felicidad instantánea. Ese fue el precio por la impaciencia, por no haber sido capaz de esperar a que la fruta estuviera madura. Desde entonces, sigo a pies juntillas el consejo del filósofo estoico, aunque hasta hace poco no lo conociera. Nunca me como una manzana inmadura porque sé, perfectamente, que después viene una indigestión. Espero. Por el camino puede que deje de apetecerme, es un riesgo calculado, pero también he comprobado que cuando llega su momento tienen otro sabor, si cabe menos emocionante pero mucho más saludable. Y no solo en lo que se refiere a las manzanas, sino a cualquier decisión importante que tome en mi vida: no soy indecisa, soy responsable. Hay un abismo entre las dos palabras, y en caso de equivocación, no es lo mismo caerse de una silla que caerse desde una nube.

La física dice que el porrazo en el segundo caso es mortal de necesidad.

Otra novela más está ya… pendiente de algunos flecos, del tiempo que cada cosa en esta vida necesita para madurar, para no convertirse en una decisión tomada a vuela pluma, de las que acabas pagando las consecuencias. Se lo voy a dar, no sé cuánto será, pero calculo que uno o dos años. Mientras tanto, seguiré escribiendo, dándole forma a las historias que circulan por mi mente, divirtiéndome con ellas del mismo modo que me divertí la otra tarde, por ejemplo, haciendo galletas con Paula y Aitana.

Me han preguntado, otra vez, si mantengo el interés por una editorial. Repito lo mismo de siempre. Tendría que ser una oferta super maravillosa, algo que me liberase de algún modo de la necesidad de empujar a mis criaturas para que sigan avanzando. Si no, puedo hacerlo perfectamente yo sola, porque mis aspiraciones en esto se reducen a una sola: ser leída.

Por vosotros.

martes, 25 de diciembre de 2012

CUÉNTAME UNA NOCTALIA DE MÓNICA GUTIÉRREZ



Sinopsis (extraída de Amazon):

Grace vive en Londres y trabaja como cirujana de éxito en uno de los hospitales más prestigiosos de la ciudad pero se siente sola. En vísperas de Navidad decide volver a su pueblo natal, una pequeña aldea de Transilvania, donde viven sus abuelos y su padre. Grace se reencuentra con su infancia, con una vida plena y feliz, con su familia. Pero además de los excéntricos vecinos del pueblo, la mula de Cesare, el cotilla del farmacéutico y los misterios de su padre y su hermana, Grace va a encontrarse con algo que no esperaba y que trastocará todos sus planes.
"Cuéntame una noctalia" es una historia divertida y llena de ternura que seduce por el encanto de sus protagonistas y por un entorno mágico, cálido, del que cuesta muchísimo marcharse.
Lector, puede que el pueblo de Grace no salga en todos los mapas pero la felicidad y el amor saben llegar a cualquier sitio.

Mi opinión:

Cuéntame una noctalia es el primer libro de Mónica Gutiérrez, para quien nos movemos en este mundo de los blogs, más conocida como Serendipia.

Días antes de la publicación del libro estuve intercambiando correos con ella, comentando todos esos miedos que nos asaltan cuando nos decidimos a embarcarnos en esta aventura de la autoedición. Me hizo ilusión que contase conmigo para resolver algunas dudas, de las que siempre surgen y cuando finalmente me envió un correo con el enlace y pude ver la portada… ¡qué bonita! Es de esas que te llaman, que te animan para que leas el libro.

La verdad es que, aunque parezca extraño con toda la cantidad de autores que conozco, era la primera vez que alguien compartía conmigo estos momentos previos a exponer nuestro trabajo a ojos de los demás. Ni se imagina lo importante que fue, la confianza que sentí que estaba depositando en mí, y la alegría que supuso ser un poco cómplice de todo esto. Le dije que la leería, sin duda, porque el argumento me llamaba la atención y porque sé que Mónica escribe muy bien por todos los detalles que se le escapan cuando redacta una reseña en su blog.

Cuéntame una noctalia, además, tenía el aliciente de ser una novela corta, lo que aún me llamó más. Comencé la lectura nada más terminar el libro que reseñé la semana pasada, y pronto me vi envuelta en un relato que, con un tono intimista, me trasladó a un pequeño pueblo de Transilvania: Mic-Napoca.

Reconozco que al principio, lo de Transilvania me sonó a vampiros (ya sabemos, conexiones mentales tontas que por defecto efectúa nuestro cerebro) pero nada más lejos de la realidad. Cuéntame una noctalia es una preciosa historia de reencuentros familiares, de búsqueda de la raíces que todos los que nos hemos marchado lejos del lugar donde crecimos, sentimos alguna vez. Grace, la protagonista de esta novela, vuelve al pequeño pueblo de Mic-Napoca unos días antes de Navidad. Su familia está feliz con la visita, con volver a verla: lo que no saben es que Grace está cansada de la vida londinense, de la frialdad de sus habitantes, y que quiere abandonar su excelente trabajo de cirujana en uno de los hospitales más prestigiosos de Londres para reencontrarse con Traian, el abuelo que lee a los clásicos, su padre Pete, la abuela Constanza, su hermana Lena y todos y cada uno de los habitantes de este pequeño pueblo de apenas 300 almas.

Una de las mayores habilidades de Mónica, además de tratar el lenguaje con una sutileza impresionante, es que es capaz de dibujar, con muy pocos rasgos, a todos ellos. Conoceremos a Cesare y su mula, a Teresa, la dueña del único bar, el Sinaloa, a Gregor, el policía que patrulla en bicicleta, a George y su emisora de radio que retransmite desde el pajar… y acabaremos queriéndolos, enamorándonos de ellos.

Mic-Napoca, además, le reserva una sorpresa a Grace: encontrará, sin buscarlo, el amor, en la persona de Cole, un marine de los Estados Unidos que una noche de frío aterriza en el pueblo por sorpresa.

La novela está escrita en primera persona. De este modo, lo que escucharemos serán los pensamientos de Grace, salvo en el inicio de la mayoría de los capítulos, en los que el que habla es George, dando las noticias locales desde una peculiar emisora de radio. Cuando digo noticias no me refiero a grandes acontecimientos, sino a esas pequeñas cosas que normalmente se comentan en casa. Porque todo en esta noctalia es cercano, tan próximos los sentimientos que explotan en cada página del libro a lo que cualquiera de nosotros ha podido sentir en algún momento, que hace que a Mic-Napoca, a pesar de estar en Transilvania, la sintamos cerca. Y sintamos el olor a caramelo del pelo de Nicolai, y nos creamos que pasea de la mano de una ninfa llamada Grace. El bosque que rodea al pueblo, podría ser el que rodea al mío y las nubes de vapor que a veces se escapan de los labios de los personajes, envueltos en sus bufandas, son casi como las que el frío dibuja cada mañana cuando encamino mis pasos al colegio.

Y no cuento más, porque os he dicho que es corta y se lee de maravilla.

¿Queréis una noctalia para navidad? Por cierto, ¿sabéis qué es una noctalia? ¿No? Pues entonces no hay excusa 

lunes, 24 de diciembre de 2012

NOCHEBUENA


Nochebuena. Noche de buenos deseos, de turrón, de cenas en familia, de reencuentros y de canciones repetidas un millón de veces.

No soy demasiado aficionada a la Navidad, me cuesta ir al armario, sacar la caja de los adornos y ponerme a colocarlos en el árbol. Lo retraso todo lo posible, como se retrasa de manera inconsciente la visita al dentista. Me da pereza envolver regalos y preparar reuniones, pero me acabo rindiendo. Al final, como turrón, lanzo deseos imposibles, ceno con los míos y canto sin querer villancicos en voz queda.


Hoy es Nochebuena.

Feliz noche, espero que tengáis la suerte de pasarla con las personas que realmente merecen la pena en vuestras vidas.

¿Un deseo? ¿Un regalo de Navidad?

Encontrarme vuestras palabras en los comentarios. Aunque no lo haya dicho, los amigos, son un poco tu familia. 

Y para mañana, Feliz Navidad, y una reseña muy especial...

viernes, 21 de diciembre de 2012

UN LIBRO DETRÁS DE OTRO



Cuando lees un libro, las sensaciones que te produce no son solo las que vienen implícitas en él, sino que dependen en gran medida de tu momento vital.

Eso lo he dicho muchas veces.

Me puse a repasar reseñas, un poco por saber cuántos libros he leído en los últimos tiempos (son bastantes más de los que veis; hay algunos que no están reseñados porque no me gustaron). En mi repaso, al releer una de ellas, me di cuenta de una cosa de la que no había sido consciente hasta entonces: la impresión de un libro depende, en gran medida, de la sensación que te produjo el libro que leíste inmediatamente antes.
Nunca jamás seremos objetivos cuando expresemos una opinión. Nunca. Ni en los libros, ni en nada en la vida. Pero es de libros básicamente de lo que trata este blog, así que hablaré de una experiencia lectora. Hubo un libro que me gustó mucho, me pareció muy bueno, bien contado, bien argumentado… le perdoné incluso algunos fallos que eran obvios porque hasta entonces hablaba mi parte emotiva más que la racional.

En mi opinión había entusiasmo.

Bueno, pues tiempo después mi impresión sobre ese libro cambió ligeramente. ¿Por qué? Las palabras están dispuestas en el mismo orden, ¿no? ¿Qué ha pasado entonces? Investigando, descubrí la respuesta: el libro que había leído justo antes. En mi caso, los libros.

Eran malos de solemnidad.

No sé si es la expresión más correcta, pero es que eran libros muy, muy malos. De hecho me negué a poner el título de uno de ellos, del que hablé en abstracto en una entrada porque eran demasiadas las cosas negativas que se me ocurrían y muy pocas las positivas. No tengo ningún interés en cargar contra nadie aunque tenga argumentos, por más que vea por ahí críticas que no los tienen y se lanzan con la alegría que repartes una mano de cartas en una partida de piscina. Para decir por qué no te gusta algo tienes que poseer una elegancia que no abunda, salvo en algunos blogs que por eso tienen las visitas que tienen. En los muros de FB, por ejemplo, se carece de ella de manera alarmante. Pero no sólo se carece de elegancia para las malas críticas, sino también hasta para hacer una buena. Como mucho encuentro peloteo puro y duro, muchas veces por parte de lectores bienintencionados y otros que no sé qué intenciones tendrán considerando sus cambios de opinión sobre los mismos libros dependiendo del lugar donde las viertan (no es lo mismo la visibilidad de FB que el "anonimato" de un comentario en Amazon, pero ese es otro asunto).

Retomemos el tema. ¿Qué me pasó al leer este libro? Pues que la comparación involuntaria hizo que en mi mente el libro obtuviera una puntuación más alta de lo normal.

Repasando mis estanterías he visto varios libros, casi todos best sellers, que tienen un marcapáginas dentro. No están terminados. En algún momento me atasqué y no acostumbro a perder el tiempo con libros que no me llenan.

Abandoné.

No sé qué habría leído antes de ellos, nunca hasta ahora se me ocurrió pensar en esto, pero sospecho que llegaron en un pésimo momento.

Justo detrás de algún libro que me encantó.
¿Solución? Volveré a ellos después de tropezar con un libro horroroso, a ver qué pasa.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL POZO DE HAROD DE EDUARDO PERELLÓN



Sinopsis (extraída de Amazon):

Toledo, 1485.
El Santo Oficio juzga a un hombre por su supuesta vinculación con una Orden secreta, enemiga de la Iglesia.
Madrid, 2012.
Carla Martín sufre la muerte de su padre. Casi al mismo tiempo, los dos amigos íntimos de éste son asesinados en extrañas circunstancias…
Éste es el punto de partida de una aventura en la que una trepidante sucesión de acontecimientos terminan poniendo al descubierto la verdadera identidad de los tres muertos y el impresionante secreto que protegían, uno que, de hacerse público, arruinaría a la Iglesia.
El Vaticano, con el cardenal Candutere a la cabeza, y en su afán de protegerse, dirige dos acciones paralelas semejantes a las que desarrollaban en los tenebrosos días de la Inquisición.
Varios episodios de intensísima acción, en los que se suceden asesinatos, traiciones, dobles juegos, pistas y descubrimientos, serán la antesala de un sorprendente desenlace que afectará, no solo a los protagonistas directos de la historia, sino a toda la humanidad.


A veces los libros te llaman. De verdad.

Había visto este libro de Eduardo Perellón en Amazon, y me llamó la atención la portada, sobre todo porque no entendía qué tenía que ver con el título, así que me dispuse a leer la sinopsis, por si me daba una pista. Y ahí, de pronto, me encontré que empezaba en Toledo en 1485, narrando un proceso de la Inquisición, para más tarde trasladarse a nuestros días. Supe que tenía que leer este libro sí o sí, porque es un tema del que he leído bastante y me interesa. Pero no acabó ahí. Coincidí con Eduardo en Twitter, donde empezamos a retuitearnos y, para rematar, Blanca Miosi hizo una reseña del libro que leí con interés.

Ahí, definitivamente, supe que lo leería.

Procuro seguir un orden de lectura, y digo procuro porque no hay manera. Se me ocurrió, nada más comprar el libro, empezar a leer. Un poquito. A ver qué tal… y ya no pude dejarlo. Abandoné la lectura de otro libro y me sumergí en las más de seiscientas páginas de El pozo de Harod, que se me han acabado haciendo cortas.

Mis impresiones.

Siempre digo que no hago reseñas al uso, que escribo sensaciones de lectura, las huellas que cada libro me van dejando. Este empezó bien, narrando un hecho sucedido siglos atrás con un realismo tal que pone los pelos de punta. Las torturas a las que someten a Pedro de Villanueva, por defender sus ideas, me hicieron pensar que los inquisidores que retrato en El medallón de la magia habían pasado por una conversión mental (mía) que casi los había dejado en malos de Walt Disney. Todo era tan cruel y tan cierto que te hacía plantearte cómo los  hombres pueden llegar a ser tan inhumanos con los de su misma especie, tan solo por conservar el poder.

En cuanto la novela se traslada a la actualidad, el ritmo de la narración es diferente, incluso el lenguaje cambia, pero siguió arrancándome emociones que venían muy de dentro. Siempre digo que jamás lloro con los libros y en este caso me salté mis propias costumbres. Hubo un momento en el que me derrumbé y no pude controlar las lágrimas porque cuando Carla Martín, la protagonista, pierde a su padre, enfermo de cáncer, ella era yo y esa noche horrible que vive, la última de su padre, se convirtió en otra noche que me tocó vivir en primera persona. Eduardo me contó que nunca ha experimentado una situación como esa y todavía me hizo creer más en él como narrador, porque ha sido capaz de crear, imaginando, un momento que para otros fue en su día muy real.

Nunca desvelo nada del contenido, ni rescato frases de los libros, pero hubo una en este que me tocó y, con el permiso del autor, la comparto: "y en sus ojos, aún cerrados, comenzó a llover". No se me ocurre una manera mejor de expresar la emoción que esta, la verdad. No es una novela intimista, en cuanto al género, podemos decir que estamos ante una novela de suspense y aventuras, pero ello no quita para que en algunos momentos la prosa te envuelva en sensaciones muy profundas.

El narrador de El pozo de Harod, en tercera persona, nos va conduciendo a través de un relato en el que los personajes tienen que ir desenmarañando pistas. En esto tengo algo que contar: no soy muy hábil. Es facilísimo sorprenderme, pero hubo un par de ellas que logré descifrar a la primera. Una de ellas tenía que ver con un lugar geográfico que debían averiguar y lo supe al instante. Supongo que tiene que ver con que he estado allí y con mi formación, porque en El eterno olvido, de Enrique Osuna, me pasó lo mismo. Una pista sobre tres ciudades la capté al vuelo. En este, además, fui capaz de ver la relación que había en unos números que aparecían en una tabla también sin ninguna dificultad. Las demás necesité que los personajes llegasen a sus propias conclusiones para hilvanarlas…

La cronología del relato es lineal, los hechos se van sucediendo ordenados, salvo cuando aparecen referencias a documentos que van descubriendo y que los protagonistas leen, trasladándonos al pasado. El autor elige para la novela una estructura en 37 capítulos largos, a los cuales añade un prólogo y un epílogo. El estilo ágil, directo, pero a la vez con un vocabulario amplio y rico hace que avances en la lectura muy rápidamente, pero a la vez disfrutando de ella. Los diálogos están muy presentes y acercan y definen a los personajes mucho más de lo que lo hace el narrador. Este procura no posicionarse, pero cuando se trata de los "malos" a veces no lo puede evitar y se le escapan algunos pensamientos sobre ellos que pueden condicionar de alguna manera al lector. Es lo único que podría haber tratado de evitar, pero tampoco creo que esté mal.

Los personajes que aparecen durante la novela son muchísimos. Destaca Carla Martín, la hija de Luis Martín, gran Maestre de la Orden del Ocho, una orden que lleva existiendo según el relato desde hace miles de años, y que defiende una postura de la religión más acorde con las enseñanzas bíblicas que la que ha mostrado la Iglesia de Roma. Carla es valiente y decidida y cuenta con Pablo, un joven arqueólogo, reconvertido a informático, como ayudante para resolver los misterios. Junto a ellos, en la primera parte, también tendrán a Inaki, hermano de Carla, que resulta ser esencial en la historia. Frente a todos, el Cardenal Candutere, que busca eliminar a la Orden y destruir cualquier prueba de su existencia. Un personaje siniestro le acompaña: Franek, un mercenario a sus órdenes sin ningún escrúpulo. Además de estos, aparecen muchos otros que sirven para completar este mosaico, pero que no os voy a desvelar: los tendréis que ir descubriendo al leer.

Como he dicho, las sensaciones de lectura son muy buenas y además ocurre algo peculiar con esta novela: cuando crees que ha terminado tienes ante ti más de medio libro sin leer. De pronto da un giro inesperado y la historia crece de nuevo, ofreciendo si cabe, y en mi humilde opinión, lo mejor de sí misma. Pero no acaba ahí, otra vez cerca del final vuelve a girar y sorprende aún más.

La novela creo que puede interesar a quienes les gusta sumergirse en novelas con trasfondo histórico, cargadas de aventuras y misterios.

¿El título? En el libro se explica… 

domingo, 16 de diciembre de 2012

POR CASUALIDAD


EL BURRO FLAUTISTA, TOMAS DE IRIARTE.


Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.


Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.

Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.

Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.

En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.

«iOh!», dijo el borrico,
«¡qué bien sé tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!»

Sin regla del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.


Siempre me ha gustado esta fábula, sobre todo desde que hace unos cuantos años, en el taller de Teatro del AMPA del colegio, mi hijo mayor (muy pequeño entonces) se convirtió en el protagonista de la función de fin de curso. Cada vez que la leo me acuerdo de lo que me sorprendió encima del escenario (es tan tímido que no sé todavía cómo pudo moverse con tanta soltura aquel día) y me acuerdo de que mi habitual torpeza costurera le jugó una mala pasada y perdió la cola en mitad de la función…

Pero, por encima de todo, siempre me ha parecido una gran historia que habla de la necesidad de formarse, en cualquier empresa que nos embarquemos. Da igual si el aprendizaje es autónomo o guiado, tiene que existir porque si no, puede pasarnos como al burro: seremos capaces hasta de crear una obra maestra pero, ¿podremos repetir la hazaña? ¿Podremos volver a escribir algo interesante al menos?

En la escritura, básicamente el tema de este blog y por eso me centro en él, hay reglas. Gramaticales, ortográficas, sintácticas… y cualquiera que se enfrente al reto de escribir un libro debe tener un conocimiento de ellas. No es necesario que sea profundo, pero sí lo suficiente como para asegurarnos de que las cosas, como al burro, no nos suceden porque de pronto "suena la flauta". Para escribir hay que leer primero, empaparse de lo mucho bueno que hay disperso, pero también hay que leer lo no tan bueno, porque de los errores, propios y ajenos, se aprende también.

Casi más, me atrevería a decir.

Me encuentro a menudo escritores que no paran de leer, para los que esta actividad es casi tan importante como la propia creación literaria, pero también observo que hay quienes dicen que el tiempo no les llega para posar sus ojos sobre otras palabras que no sean las suyas y me hago esta pregunta: ¿no será que la primera vez que escribieron algo interesante fue por casualidad?

¿Habéis hecho algo en vuestra vida por pura casualidad?

viernes, 14 de diciembre de 2012

JUEGO DE IDENTIDADES DE ARMANDO RODERA






Juego de Identidades, Armando Rodera.

Longitud aproximada: 326 páginas.

Autoedición.

Julio, 2012.






Esta reseña está dentro de la lectura conjunta del libro de Armando Rodera.

Sinopsis (extraída de Amazon):

Thomas Anderson, un joven científico afincado en Washington, está a punto de culminar una investigación que podría cambiar el curso de la medicina moderna. Un proyecto de más de diez años que supondría el mayor descubrimiento del siglo XXI. Pero su situación anímica y personal no es la más idónea, por lo que aprovecha un congreso médico que se celebra en Las Vegas durante el fin de semana para escapar de la rutina habitual.

Allí se encontrará con Nathan Danniels, antiguo compañero de estudios al que había perdido la pista. Juntos preparan un arriesgado plan que les permitirá a ambos acabar con todos sus problemas. Durante semanas ultiman los preparativos de lo que suponen puede ser la llave de su futuro. Pero el destino, caprichoso, les llevará por unos derroteros que jamás hubieran imaginado.

Anderson se verá entonces envuelto en una trama para la que no está preparado: intrigas empresariales, mafias internacionales, sicarios y asesinos a sueldo, o persecuciones de película en escenarios de medio mundo. Thomas será el peón en un tablero de poder con reglas desconocidas para él, asumiendo a partir de entonces una identidad que no le corresponde si quiere tener alguna oportunidad de reconducir su vida.

El protagonista de esta historia, un antihéroe por excelencia debido a su apocado carácter, tendrá que hacer frente a intensas aventuras en las que recorrerá desde los monumentos de Washington a las ruinas del Foro romano, o desde los rascacielos de Manhattan a las playas de Tenerife. Todo ello, en busca de una utopía que quizás nunca llegue a alcanzar... 

Mi opinión:

Ésta es la cuarta novela de Armando Rodera. La cuarta de su curriculum y la cuarta que leo. En ella, Armando logra crear otra historia de intriga, un relato de novela negra en la que el protagonista, un científico neurótico con una vida personal bastante triste, decide por su cuenta vender a la empresa de la competencia el fruto de sus investigaciones sobre enfermedades degenerativas. Es su particular manera de vengarse de su suegro, Larry Clayton, dueño de la farmacéutica para la que trabaja (que no le aprecia demasiado) y de su mujer, Diane, quien le ignora por completo desde el principio de su matrimonio. Thomas ve en la venta de sus descubrimientos una manera de escapar de esa vida que no le gusta y que además le reportará una cantidad de dinero suficiente para empezar una nueva vida y desaparecer, escondido en una nueva identidad: Adam Forrester.

Thomas se encuentra en un congreso en Las Vegas con su amigo de la universidad, Nathan y ambos deciden escapar juntos; Nathan tiene problemas con el juego y el reencuentro le supone una salida airosa a su situación. La huida está planeada para después de vender la fórmula, pero un accidente de tren provoca que las cosas se compliquen y no todo sale a pedir de boca…

La novela está estructurada en 22 capítulos, cada uno titulado por separado. Estos no están organizados de manera lineal, sino que van del presente al pasado, alternando el tiempo, desenmarañando la historia que empieza, precisamente, el día del funeral de Thomas Anderson. Tampoco el narrador es único. En algunos capítulos Armando Rodera utiliza la primera persona para narrar desde la perspectiva de Thomas, mientras que en otros el narrador se convierte en omnisciente y va desgranando las situaciones que el protagonista no conoce pero que le son necesarias al lector para la completa comprensión de la obra.

Los escenarios en los que se mueve este Juego de identidades son múltiples. Empieza en Estados Unidos, en Washington y de la mano del protagonista y sus perseguidores iremos recorriendo Las Vegas, Boston, Nueva York, la capital italiana, Tenerife e incluso el sur de Portugal. El trabajo de documentación es extenso y se nota que algunos lugares no son del todo ajenos a las experiencias personales del autor. Tengo la sensación de que los conoce de primera mano.

Esta novela tiene muchísimos personajes. Thomas, el protagonista, es un neurótico que constantemente sufre ataques de ansiedad. La situación en la que se mete, desde luego, no contribuye demasiado a que se relaje. Diane, su esposa, aparece al principio como una mujer fría, carente de sentimientos hacia Thomas pero esto va evolucionando. Nathan es un vividor al que Thomas tiene un cariño especial. La otra protagonista femenina, Teresa, no dejará de dar sorpresas hasta el final.

Juego de identidades es una obra de lectura rápida, que os hará pasar un buen rato y que os recomiendo. Está disponible en Amazon: Juego de identidades.

Le deseo a Armando muchos éxitos y le pido que siga escribiendo.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA MUSA Relato ¿mitológico? breve.



               Mi escritor me abandonó. Ya, ya sé lo que dicen, que somos las musas las que los abandonamos a ellos, pero en mi caso no fue exactamente así. Al principio…

               Mi escritor tenía ideas en su cabeza. Muchas. Las ponía en orden, creaba relatos pero todos ellos carecían de la calidad suficiente para ser bien considerados por los demás. Por más que se esforzaba, lo que le salía era mediocre, sin la emoción suficiente para que un editor sintiera interés por ellos. Cada madrugada se afanaba en conseguir inspiración, pero ésta no encontraba el camino hasta sus manos. Las ideas no parecían conectarse con sus dedos y no pulsaba las teclas adecuadas en su ordenador. Sabía que podía, pero estaba bloqueado.

               Ahí aparecí yo.

               Fue una noche cualquiera en la que había borrado ya todo lo escrito. Estaba a punto de abandonar cuando se acordó de que las musas existimos; recordó que había leído que tenernos cerca era como sentir que alguien te murmura palabras al oído que tú solo tienes que dejar que fluyan.

               -¿Dónde estás, musa? –susurró. No quería despertar a nadie en casa. Escribía en ratos robados al sueño y a los suyos.

               Yo escuché a lo lejos sus palabras y me acerqué hasta su lado. La desesperación en su rostro desapareció en el instante en el que, suavemente, toqué su frente. Entonces, febril, empezó un relato. La primera frase de su libro le salió de lo más profundo de su alma, según confesó tiempo después a quienes lo entrevistaban, pero no fue así: fui yo quien la puso a su alcance. Noche tras noche, madrugada tras madrugada, lo visité. Con mi ayuda fue componiendo la novela que soñaba, sin ser consciente en ningún momento de que no era él solo quien trabajaba.

               Meses después llegó el éxito. Las críticas positivas que al principio levantaron su autoestima y que finalmente transformaron a mi escritor en un hombre demasiado pagado de sí mismo. Le rodearon los aduladores. Pensó que estaba todo hecho y que cuando de nuevo se pusiera manos a la obra, con la segunda novela que ya habíamos empezado juntos, sería igual de sencillo que con la primera.

               Cometió un tremendo error que pagará siempre.

               Una humana.

               La confundió conmigo.

               Pensó que ella era su musa y se atrevió a invocar mi nombre poniéndole su rostro. Le dijo que sin ella no se sentiría jamás inspirado, que a partir de ese instante todo lo que saliera de su mente llevaría, irremediablemente, su sello. Su nombre.

               Hace meses que no hablo para él.

               Miro su rostro cuando se sienta al teclado y no acierta con el tono, ni con las palabras, ni con el argumento que le lleve de nuevo a lugar privilegiado donde le conduje con mi toque y no hago nada. No me muevo, no susurro aunque me invoque. Le miro sufrir, derrotado.

               No se puede abandonar a una musa por una simple mortal.

               Al menos, no a mí. Ahora soy yo quien le abandona.

               Para siempre.


   Las musas, según la mitología griega, fueron nueve: Calíope ( ‘la de la bella voz’) musa de la elocuencia y poesía épica; Clío (‘la que ofrece gloria’) musa de la Historia; Erato (‘la amorosa’) musa de la poesía lírica-amorosa; Euterpe (‘la muy placentera’) musa de la música; Melpómene (‘la melodiosa’) musa de la tragedia; Polimnia (‘la muchos himnos’) musa de los cantos sagrados y la poesía sacra;Talía (‘la festiva’) musa de la comedia y de la poesía bucólica; Terpsícore (‘la que deleita en la danza’) musa de la danza y poesía coral y Urania (‘la celestial’) musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas.

   Se les atribuye el poder de traer a la mente de los escritores mortales lo que van a relatar, otorgándole gracia y armonía al resultado. También se les atribuyen dones proféticos (mi pobre escritor del relato ya puede echarse a temblar). 

   Tanta es su fama, que hasta el mismo Dante, en La divina comedia, las invoca:

¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme!
¡Oh memoria que apunta lo que vi,
ahora se verá tu auténtica nobleza!

   Yo, por si acaso, no voy a hacer que se enfaden conmigo...




lunes, 10 de diciembre de 2012

EL PRINCIPITO DE Antoine de Saint-Exupéry


Unos años atrás, esperando mi turno en una librería, observé como la dependienta envolvía en papel de regalo una lujosa edición de este maravilloso libro. Me había llamado la atención y había tenido un ejemplar en mis manos, valorándolo como una joya que es. Incluso me tentó comprarlo, pero era demasiado caro y entonces tenía otras prioridades más urgentes que el comprar un libro repetido.



Pero no fue eso lo que más me llamó la atención, sino el comentario de la compradora: había elegido el libro para un niño de apenas seis años, esperando que le gustase mucho. Mi mente malévola pensó: espera sentada. Un niño de seis años no puede jamás encontrar la belleza que encierran cada uno de los párrafos de esta novela, sencillamente porque no está preparado para entenderla. Como mucho, podría disfrutar de las ilustraciones pero me preguntaba si sería capaz de apreciarlas también en su justa medida y mi cerebro insistía en la imposibilidad de ese hecho.

Hay multitud de fragmentos en el libro que son poesía en prosa, sencillez cargada de una profundidad inusual, y hoy, en lugar de reseñar un clásico que casi todo el mundo conoce, me limito a rescatar de uno de ellos la más hermosa definición de amistad que conozco.

" -¿Qué significa "domesticar"? –volvió a preguntar el Principito.
-Es una cosa ya olvidada –dijo el Zorro-, significa "crear lazos"…
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás –dijo el Zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tú tampoco tienes necesidad de mí. No soy para ti nada más que un zorro entre  otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo… "

viernes, 7 de diciembre de 2012

FAN FIC DE… SU CHICO DE ALQUILER


Hace tres años le daba clase a Olga, una adolescente por entonces de quince años. Un día me dijo que escribía cada noche un fan fic en un foro y estaba muy contenta porque tenía 22 seguidores de su historia. Me llamaron la atención tres cosas en esa conversación: primera, que me encontraba ante alguien con mis mismas inquietudes literarias; segunda, me moría de envidia porque yo en mi blog, por entonces, tenía menos de 22 seguidores (quizá no tenía ni media docena) y tercera, no tenía ni pajolera idea de qué era eso de un "fan fic". Olga se encargó de contarme que era una historia inventada, en la que se usaban como personajes tus cantantes favoritos, o los personajes de libros de éxito.



Con el tiempo y las visitas virtuales por este universo llamado internet, descubrí que existen multitud foros con historias en esta línea, tantos que si a alguien le da por hacer un estudio un día sobre el fenómeno se puede volver medio loco. Simplificando, me di cuenta de que cualquier libro de éxito, sobre todo en juvenil, tiene sus correspondiente fan fic. O varios. Los personajes de Harry Potter o de Crepúsculo "viven" en la red peripecias que no han sido imaginadas por J.K. Rowling o Stephanie Meyer, sino por adolescentes que como Olga entretienen su tiempo libre tejiendo tramas nuevas.

¿A qué viene todo esto? Pues a algo que descubrí ayer por casualidad.


Estaba buscando Su chico de alquiler, el enlace de Amazon, en un ordenador que no era el mío. Como en él, Google no está acostumbrado a mis búsquedas, se me olvidó poner Amazon y salieron páginas diferentes a las habituales. La primera, este enlace que pinché alentada por mi curiosidad:

                                                        
Ahí, en un foro, empezaba un relato que se llama como el mío, Su chico de alquiler, pero con ciertas variaciones, por supuesto. Ya no transcurre en Madrid, sino en Londres y los protagonistas… pues no son exactamente los mismos son…

¡Harry Potter y Ginny Weasley!

Estuve un tiempo perpleja, intentando asimilar qué proceso mental ha llevado a alguien a fusionar a estos personajes con los míos, pero enseguida se quedó dibujada una sonrisa en mi rostro.

Me parece un honor.

Sinceramente.

Hay a quien no le gusta esto, porque les parece que vampirizan sus ideas, pero yo no lo siento así. Es extraño, eso sí. Dos personajes que conozco, de una autora a la que siempre he admirado, se han ido a colar en un relato que escribí hace años. No me imagino a Harry en el papel de Javier, no tienen nada que ver, y Paula es puro temperamento, a años luz de Ginny, pero ese no es mi problema, veremos cómo la autora de este relato se las arregla para seguir adelante.

Me han dicho muchas veces que con una vuelta más, Su chico de alquiler tiene alma de película y quizá es cierto. Si me hubiera llegado una oferta de una productora para valorar si merece la pena ser llevada al cine no me hubiera quedado tan asombrada como con esto. Es algo que yo creía que sólo le ocurría a quienes son superventas y la mía, aunque se ha puesto muchos días número uno en Amazon, en juvenil, no es que sea de las habituales del top 100. Toda esta historia me lleva a una pequeña reflexión: ¿qué pasaría si este libro tuviera detrás una campaña de marketing? Si él solito, sin apoyo apenas, ha conseguido atención suficiente para convertirse en un fan fic, lo de la película caía fijo, jajaja.

Entre el montón de cosas curiosas que llevo vividas desde que comenzó mi aventura literaria, esta ha sido una de las más sorprendentes.

¿Os ha pasado alguna vez algo impensable?

martes, 4 de diciembre de 2012

ESCRITORES, NOVELISTAS Y ALGUNAS GENERALIDADES PREVIAS A ESCRIBIR UNA NOVELA.



Escribir no es solamente juntar palabras con coherencia sintáctica. Implica, además, reflejar la sensibilidad del autor, su cultura y su capacidad para emocionar. Por eso, no todo el que escribe de manera correcta, tiene talento literario. Viviríamos rodeados de escritores. Prácticamente todos los autores de buenas reseñas literarias en los blogs, serían escritores, porque tienen soltura para expresar su opinión y construyen textos que se entienden, ¿no? Un escritor, necesariamente, tiene que tener algo más, un don para tocar el alma de sus lectores.

Sin embargo, existen fórmulas para escribir novelas, generalidades que pueden lograr que casi cualquiera que se exprese medianamente bien y tenga imaginación suficiente, pueda lograr construir una novela entretenida y solvente. Estaríamos entonces, ante un novelista.

¿Queréis saber cómo? Hace meses estuve investigando y entre mis papeles han aparecido las notas que tomé. Hablaban de la creación de un best seller, generalidades a tener en cuenta antes de enfrentarse incluso a empezar la construcción del texto. Eran pocas instrucciones y me tomé un tiempo en anotarlas.

Empezaba diciendo que lo primero, lo fundamental, era pensar en un argumento que distraiga. Evidentemente, si ideamos una novela en el que el centro de la acción sea el aleteo de las moscas, no podremos ser Pepita Pérez, la secretaria de un taller de coches, futura novelista de éxito: tendríamos que tener un talento especial, ser capaces de emocionar desde la nada más absoluta, espacio reservado solamente a quienes he llamado escritores al principio.

Lo siguiente que recomendaba era que no se podía dejar nada a la imaginación del lector. Todo hay que enlazarlo, atarlo, no hacer trampas en definitiva. Pues esto que parece una perogrullada, no lo es. Es mucho más complicado de lo que puede parecer en principio. Muchas novelas, publicadas con el apoyo de grandes editoriales, están llenitas de trampas.

La tercera instrucción hablaba de los personajes. Recomendaba que fueran familiares, identificables, cercanos… Debían ser humanos pero con algo especial, tampoco valía cualquiera. Pensé que es sensato, de hecho, algunas de las novelas que más me han gustado tenían como protagonistas a personajes con los que podrías cruzarte en el metro. Gente con aspecto normal, pero que en el fondo no lo son tanto. Por eso no son personas, sino personajes.

También se acordaban del lenguaje y en este caso no había dudas: preferiblemente, inclinarnos por una prosa cercana y comprensible. Nos aseguraría llegar a un número mucho más elevado de lectores.
Uno de los pilares del best seller es encadenar conflictos, sin dar un solo respiro al lector. No sé dónde, hace años, leí que Ken Follet se lo planteaba como reto, que no se superasen las dos páginas de lectura sin que la acción avanzase. Eso le da ritmo a las novelas, el lector continúa leyendo casi sin darse cuenta de que está siendo llevado de la mano. Para esto había un truco: acabar un capítulo con un gancho, una pequeña anticipación de la acción del siguiente que obligase a seguir leyendo.

Finalmente, optar por los finales de película, pero no de una película de cine Croata (lo siento, he visto un cartel del cine club, donde había un título algo así como ¿Qué es un hombre sin bigote?, dentro de un ciclo de cine Croata subtitulado y me ha podido), sino una de esas películas cuyos finales se te quedan grabados, aunque sea previsible. Eso no importaba mucho, a veces los lectores están buscando en la lectura puro entretenimiento.

Dicho todo esto, me apunté las instrucciones pero siento decir que no fui capaz de hacer caso a casi nada. Sigo escribiendo por puro instinto. Ni siquiera soy capaz de hacer un esquema y seguirlo. Las navidades pasadas comencé una novela experimental, tenía todo clarísimo y antes de darme cuenta había perdido el hilo. A saber qué saldrá.

Reflexión de un martes lluvioso…