miércoles, 8 de septiembre de 2021

NOS VEMOS EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

 Desde que empezó esta aventura literaria, solo he faltado dos años a la cita en la Feria del libro de Madrid: el año pasado, porque no hubo, y en 2015, porque ese año la novela que tenía a la venta se publicó la misma semana de la Feria y solo en digital. De hecho, no iba a salir en papel, pero funcionó tan bien que al final así fue.

Estoy hablando de La chica de las fotos.

Este 2021 casi no contaba con ello, pero al final voy a ir, el día del estreno de la Feria, este viernes 10 de septiembre de 7 a 9 de la tarde en la caseta 17, la de HarperCollins. La verdad es que estoy recibiendo muchas disculpas por no poder ir, supongo que la gente le tiene mucho respeto todavía a mezclarse en eventos multitudinarios, así que, si eres de los que sí ha decidido ir, quizá podamos vernos sin colas ni nada.

Llevaremos mis dos últimas novelas, La colina del almendro y Años de mentiras, y me llevaré a mí misma. Voy a salir de casa, aunque ya no puedo decir "por fin", porque la verdad es que he estado de vacaciones en Asturias y Galicia estos días pasados. Me han venido muy bien para recargar pilas y para volver a ver el mar.




martes, 31 de agosto de 2021

ANA OZORES, LA PROTAGONISTA DE LA REGENTA

Cuando iba a tercero de BUP, la profesora de literatura, siguiendo el temario, nos mandó leer La Regenta, de Leopoldo Alas, Clarín. Conservo el libro de Austral, uno de esos de tapas en azul y blanco que solo se distinguía de otros por el título, y que es una auténtica pesadilla para miopes: la letra es tan pequeña que hay que esforzarse mucho para leerla, pero es que, además, la cantidad de páginas de esta novela, sumadas a un preámbulo interminable donde se explican sus pormenores, obligaron a los editores a poner un papel que parece de los de las biblias. Finito a más no poder, que a veces transparenta al otro lado.

La Regenta, desde luego, no era una lectura para gente de dieciséis o diecisiete años, ni siquiera en mi época, así que sucedió lo inevitable: solo una persona de la clase completó la lectura.

¿Adivináis quién?

Me fascinó. A pesar de los obstáculos, el personaje de Ana me tenía enamorada desde el principio. Supe entenderla, la sentí próxima y esa lectura hizo que la amase, que se convirtiera en uno de mis personajes literarios de referencia. Despertó empatía y compasión, porque Ana Ozores es una víctima de todos: de su marido, que la trata como a una hija y no como a una mujer; de su amante, un don Juan de pacotilla que no sabe ver lo especial que es; del Magistral de la catedral, que es incapaz de guardarse sus impulsos y todos los secretos de confesión que ella le cuenta; de Vetusta y esa presión social que ejercen los sitios pequeños en las personas a las que les cuesta pensar que la vida es solo seguir sus normas. De su orfandad, de su soledad, de la tristeza que la arrasa porque, aunque lo intenta todo para salir de ese vacío en el que se ha convertido su vida (leer, escribir...) no consigue nada.

Mi profesora de literatura, Ángela, ante el no rotundo de la clase cuando preguntó si la habíamos leído (incluida yo, porque me amenazaron con pegarme si contaba que yo sí la había leído y la había disfrutado), decidió que no podíamos quedarnos sin conocer esta historia. Supongo que si se hubiera imaginado que poco después harían una serie, con Aitana Sánchez Gijón en el papel de Ana Ozores, a lo mejor se habría ahorrado el esfuerzo, pero el caso es que lo hizo: escribió unas páginas teatralizadas basadas en la novela y las grabamos.

Asignó papeles en la clase y yo, que siempre he tenido muchos problemas para ponerme debajo de un foco (parece mentira por mi biografía, pero así era), me fui yendo hacia atrás en la clase hasta que no quedó un solo papel. Me toco algo, por supuesto, tenía que imitar el sonido de los cascos de los caballos y el de las campanas de la catedral, lo menos comprometido para alguien como yo.

Pero la vida siempre con sus planes que te descolocan...

Después de ensayarlo en un montón de recreos, llegó el día de la grabación. Ana Ozores, la nuestra, se había ausentado porque estaba enferma y nos quedábamos sin días, así que Ángela echó un vistazo a los papeles y de pronto me miró. Quise que me tragase la tierra, yo no quería ningún papel, pero no me quedó más remedio que aceptar el de protagonista de última hora. No había problema, me lo sabía perfectamente, casi mejor que la chica que la representó en todos los recreos.

Y sentía a Ana Ozores.

De hecho, sigo sintiendo cuando releo alguna página, porque la entiendo. Y me da pena, porque no pudo elegir salir de allí, pero, aunque hubiera podido, no era capaz. Porque además de las convenciones sociales, pesaban las suyas y de esas es mucho más difícil librarse de lo que parece.

No lo hice bien, lo hice mejor que bien. La profesora me dio la enhorabuena veinte veces y me preguntó si no había pensado apuntarme a un grupo de teatro, y no solo porque vio que tenía aptitudes, sino porque pensó que a mi carácter le iba a venir fenomenal ese esfuerzo de ponerme delante de los demás y dejar de lado mis miedos.

No supe hacerle caso, pero yo también estoy segura de que lo hubiera hecho bien, porque hasta ahora todos los retos que me he puesto en la vida los he superado con nota.

Tengo pendiente un reencuentro con Ana, con La Regenta, con una letra adaptada a mis ojos y con el deseo de entenderla como la entendí cuando yo era poco más que una niña.







miércoles, 11 de agosto de 2021

DONDE HAYA TINIEBLAS MANUEL RÍOS SAN MARTÍN

 



Sinopsis:

Una modelo de diecisiete años a la que le falta el ombligo desaparece en Madrid. Los inspectores Martínez y Pieldelobo se hacen cargo de la investigación, pero chocan desde el primer momento. Él es un padre cincuentón y caótico, tierno pero mordaz y un tanto anticuado; ella, una milenial combativa, inteligente y feminista.

Mientras recorren por España lugares misteriosos y templos en apariencia tranquilos, surgen dos hipótesis para desenmascarar a un asesino en serie: o la mafia rusa está detrás de una red de prostitución de lujo o hay un psicópata religioso que pretende enmendarle la plana al mismo Dios.

Este thriller plantea una reflexión irónica sobre la intolerancia, la dicotomía entre pecado y belleza, entre misericordia y castigo, y las relaciones entre el hombre y la mujer como dos seres destinados a entenderse desde el principio de los tiempos.

Solo quien asume la culpa merece el perdón


Mis impresiones:

Esta novela, catalogada como thriller, me ha tenido pegada a sus páginas los poquísimos días que me ha durado. Lo lógico sería pensar que ha sido por lo trepidante del caso que se plantea, por las múltiples vías de investigación que se van abriendo a lo largo de la trama que me han llevado en volandas. O por los cliffhanger tras cada capítulo corto, que me empujaban a seguir para no quedarme con la duda de lo que podría suceder a continuación.

Todo eso que acabo de contar está genial y es indudable que ha contribuido, y mucho, al éxito de la lectura. La novela tiene un ritmo endiablado y engancha como pocas, pero lo que me ha robado horas de sueño (y varias siestas, con lo bien que le viene a mis madrugones que duerma un pelín por la tarde) ha sido el inspector Martínez. Su mordacidad, su ironía, el enfoque de sus pensamientos, que conocemos de primera mano porque la novela está narrada desde una primera persona que es lleva su voz. 

Eso es lo que me ha tenido sin soltar el libro. 

A pesar de que es un hombre, me he identificado a veces con él (incluso en lo de ser invisible a los cincuenta -muy invisible-) y he sentido el mismo desconcierto que relata en algunas ocasiones con respecto a la inspectora Pieldelobo. A ella la he notado a mucha más distancia. Tengo en común sus reivindicaciones feministas, pero también me han provocado, como a Martínez, cierto desasosiego en algunos momentos porque lo que no comparto son las formas. Se ve que soy de otra generación. En ese sentido, me veía más en Teresa que en ella. Bueno, de Teresa no hablo que me emociono.

De Nuria Pieldelobo me han preocupado sus vacíos.

Esto, que quizá es algo tangencial a lo que es en sí misma la novela, me ha hecho pensar mucho. Como personaje está muy bien construida, me inquieta como reflejo de gente real, que lo es. Es algo que lleva inquietándome años, la formación de la gente joven. Por más que sean número uno de sus promociones y parezcan capaces de comerse el mundo, les falta "algo". Saben mucho de tecnología, de atajos para conseguir llegar adonde quieren al instante apoyándose en San Google, pero no preguntes por San Isaac, por ejemplo, que no va a sonarles de nada. Y me voy al ejemplo religioso por la temática de fondo de la novela. Sus análisis, aunque estén sobrecapacitados para hacerlos, se tornan insuficientes incluso en los sencillísimos textos de EBAU, porque faltan en su mente todos los apoyos para entenderlos.

Es como si fueran por la vida a media luz.

En algunos momentos a Pieldelobo la he sentido así, como un poco entre tinieblas, y no por falta de inteligencia o capacidad. En esta novela, toda la parte simbólica que tiene que ver con la religión tiene un peso brutal en la trama y, si la edad de Martínez fuera la de Pieldelobo, resultaría imposible. Ella, como las nuevas generaciones, sabe poco o nada de religión. Esos focos apagados de los que hablaba antes que encaminan sus pesquisas en una dirección diferente a la de él. Para la novela esto es genial. El choque generacional funciona y da mucho juego. Uno completa al otro y los puntos de vista se multiplican. La perspectiva se abre y también las posibilidades de jugar con el lector. 

Otra cosa que me ha encantado son los momentos de humor que desengrasan lo crudo de la trama. Esos apodos que pone Martínez a todo el que se cruza con él.  Esa fina ironía cuando replica a Pieldelobo, cuando, ante chistes a los que él no da importancia, ella ve amenazas de micromachismos. Esa es una de las cosas que mantiene durante gran parte de la novela a Martínez pisando con pies de plomo con ella. Intenta no meter la pata, y no porque ella sea experta en aikido y le pueda soltar un guantazo en cualquier momento (o una contestación desabrida), sino porque todo el tiempo le hace replantearse si realmente él, que no se considera así, es machista o es que esta sociedad tiene la piel tan finita que con todo hay que demasiado cuidado. Y eso es muy de hoy, tan actual que da un poquito de miedo. Esa contención con el humor porque cualquier cosa se malinterpreta y se puede liar una que para qué las prisas. Este párrafo está lleno de frases como las de Martínez, muchas veces llanas y simpáticas que, sobre todo, restan intensidad a lo que pasa en la trama.

Porque lo que sucede es duro.

La trama arranca con una víctima de 17 años, una influencer que desaparece sin dejar rastro. Te hace pensar en qué estamos haciendo, cómo es posible que nos escandalicemos porque alguien hace un comentario tonto sobre algo y a nadie se le ocurra que es mucho más escandaloso que haya gente contando cada minuto de su tiempo a través de una red social con el objeto de "vender" y que se paguen millonadas por ello. Se "vende" también un modelo social que no augura nada bueno y como padres tampoco es que estemos sabiendo gestionarlo. Esa artificialidad de la realidad que se nos está quedando muy poquito sana y que solo alcanzamos a atisbar que llegará un día en el que nos acabe explotando en plena cara.

La trama recorre escenarios que entran ganas de visitar, como la ermita de la Virgen del Ara en Badajoz, donde se desarrolla una parte crucial de la investigación, pero no se queda ahí. Se trasladará al monasterio de San Juan de la Peña en Huesca y después al santuario de Aránzazu en Guipúzcoa. 



Ermita de la Virgen del Ara
Foto: portal Junta de Extremadura



Monasterio de San Juan de la Peña en Huesca
Foto: web mágicos Pirineos



Santuario de Aránzazu en Guipúzcoa
Foto: Oñatiturismo


Y todo está hilado, tejido de un modo que te atrapa, te sorprende con algunos giros y te hace disfrutar. O te encogen el corazón, que también. Me quedé, como Pieldelobo, sin palabras. 

En mi caso, ha sido decisivo ese sentido del humor, esas frases de Martínez que lo humanizan y lo acercan, y que te hacen sentirte bien, aunque estés en medio de un caso tan truculento como este. En otras novelas de este tipo españolas que he leído en los últimos tiempos, la crudeza me provocaba mucho rechazo y ahora sé que no es por los hechos en sí, sino por la manera en la que se cuentan. El humor no resta en esta novela nada, al contrario, suma mucho y se agradece.

Es una novela que merece la pena, aunque tengo que decir que hay dos cosas por las que nunca la hubiera leído: el título y la portada.

Sé que la portada es un acierto, lo sé porque lo estoy viendo en las redes, pero cuando la vi me dio un poquito de repelús. Quizá porque no la entendía en absoluto y porque no me transmitía nada positivo (bueno, habiendo asesinatos no iban a poner nada azucarado, que también parezco tonta), pero el caso es que si no hubiera ido leyendo más cosas de ella, por la portada no la había comprado.

El título tampoco me gustó, sobre todo porque se me olvidaba. Ahora entiendo por qué se descartaron otros mucho más explícitos, que contaban parte de lo que debería mantenerse sin spoilers para que surtiera su efecto en la lectura, pero no me decía absolutamente nada cuando lo leí. 

¿Y entonces por qué la compré? Pues quizá por la sinopsis, y mira que muchas veces llego a las novelas a ciegas, sin leerla, pero en este caso no ha sido así. Ahí sí he visto un acierto. Me apetecía que me contasen esa historia, me apetecía ese choque generacional y por las palabras que acabo de escribir se puede deducir que ha sido lo que me ha movido la lectura. Casi más que la investigación, que como digo está genial, no exenta de giros, está bien tramada y atada. 

Bien resuelta. 

Potente desde el inicio hasta el fin.

La recomiendo, por supuesto, y creo que acabará llevándose a la gran pantalla (o a la pequeña, o la mediana), porque lo tiene todo para sujetar también al espectador en la silla/sillón/sofá.

Sé que esta no es una reseña típica, porque no me apetece perderme en ellas, prefiero quedarme con lo que me ha hecho sentir cada libro. Este, por sorprendente que parezca, ha sido paz. La lectura me ha envuelto y, mientras estaba en ella, no me acordaba del mundo. Y eso, cuando vives en una permanente tormenta, se agradece muchísimo.

Leedla, que ya sabéis que no recomiendo nada de lo que no esté convencida.

CUANDO EL DOLOR SE VUELVE CRÓNICO

Cuando un dolor se cronifica y nadie encuentra ni la razón ni un remedio para que en algunos momentos baje la intensidad, tú te caes. Es inevitable. Al principio lo hablas, buscas apoyo, ayuda, respuestas, pero después empiezas a guardarlo porque asumes que no tiene remedio, que va a ser así hasta que te mueras.

O hasta que llegue otro médico y te haga caso.

De verdad, pensaba que la nueva doctora me ayudaría, parecía que al principio se mostraba interesada por solventarlo, pero ha sido un espejismo. A la primera me ha derivado a un especialista en el que ya he estado y al que no tengo nada nuevo que contar, porque no hay cambios y él tampoco sabía qué me pasa. 

Volverán a decir que es ansiedad, y la verdad es que la hay, porque cuando nadie encuentra un porqué, tu cuerpo reacciona de ese modo. Y se altera más. A lo mejor el remedio es que me inflen a ansiolíticos que no quiero tomar, y que pase el resto de la vida medio zombie.

No tengo ya ganas ni de levantarme por las mañanas. Por más que me esfuerzo y busco la motivación, al rato se me cae y vuelvo a preguntarme si esto es vida.

Perdón por el desahogo, pero en la vida no todo son libros. 

miércoles, 4 de agosto de 2021

ESA GENTE MALEDUCADAMENTE SINCERA

Cuando abrí el blog, las entradas eran como ahora, lo primero que me venía a la cabeza. Después, cuando lo literario empezó a encontrar su espacio, empecé a tener cierto orden, que enseguida se descolocó cuando, de la fase "comentarista de libros" pasé a la de "productora de contenidos". No sé hacer un resumen de cómo pasé de un lado a otro, creo que estaba en uno de mis experimentos y ni me di cuenta de dónde me estaba metiendo. El blog engordó muchísimo. Me empezaron a pasar tantísimas cosas buenas en tan poco tiempo que corría a recogerlas en este diario virtual, para que no se me olvidasen y, sobre todo, para que el día de mañana no pensara que me las había imaginado.

Algunas eran tan increíbles que el riesgo de pensar que me las inventé era demasiado grande.

Desde que empezó la dichosa pandemia, no tengo nada. Todo lo que había estado construyendo era muy frágil y se esfumó poquito a poco cuando la vida se redujo a las cuatro paredes de mi casa. Ahora apenas tengo algo que contar y he vuelto al principio. Reflexiono sobre lo que he leído. Hago una reseña de un libro que me ha gustado. Comparto un texto. Y, sobre todo, recuerdo. Me voy acordando de cosas que sucedieron. En el mismo caos que me descubrió que un montón de palabras ordenadas hacen tanta compañía como la mejor de las amigas.

Hoy voy a hablar de una cosa que me hizo pensar muchísimo y que, probablemente, marcó la línea editorial de este blog de forma definitiva, igual que mi manera de comportarme con otros autores que desde entonces siempre he respetado. Sobre todo, porque es un compromiso conmigo misma y ese es el compromiso más fuerte. 

Hoy, que hasta se me ha olvidado el nombre de la protagonista de esta historia, la voy a contar.

Hace muchos, muchos años, cuando yo aún no tenía que teñirme el pelo cada mes... 

...tropecé con una bloguera, como tantas otras, con aspiraciones a escritora. Solo reseñaba a los autores que empezaban como yo en aquellos momentos. Su idea era apoyar a los que estaban buscando un camino literario, pero a la hora de la verdad, cuando leías sus reseñas, nadie cumplía sus parámetros de perfección y de apoyo había poco. A mí me tocó una de las reseñas más duras que publicó, una en la que prácticamente no había hecho nada bien con mi humilde novela. Recuerdo las emociones que pasaron por mi cabeza cuando la leí, me dieron un puñetazo en el estómago y ni siquiera es por lo que estáis pensando (ego). Recordé que yo había hecho algo así: había reseñado un libro de un autor que empezaba (publicado con editorial seria, en mi caso no era autoeditado) que no me había parecido nada correcto y no me ahorré nada en mi análisis. Fui maleducadamente sincera. Aunque tuviera razón en lo que decía, aunque las incoherencias del texto no fueran solo cosa mía (las llegué a ver en reseñas de otros blogs), no pensé en el autor en ningún momento. Lo separé del texto, como si pudieran ser dos universos paralelos que nunca se tocan.

Me quedaba mucho, muchísimo, por aprender todavía.

Esa reseña que me hicieron a mí era todavía más maleducadamente sincera. Siempre he sido de intentar aprender de los errores, los vea o no. Los analizo y, después, intento siempre no volver a cometerlos. Desde ese momento, busqué mejorar todo lo que pude (ahí le puedo estar agradecida porque me esforcé mucho más de lo que lo hubiera hecho sin esa reseña), pero el caso es que había otras cosas que no las compartía en absoluto.

Al cabo del tiempo, la bloguera se autoeditó una novela.

Yo, por apoyarla, y a pesar de la reseña que había hecho de la mía, la compré y la leí. Estupefacta, porque después de lo mal que lo hacíamos los demás, pensé que ella sería perfecta y ni se aproximaba.

No hice una reseña.

Podría haberlo hecho, había mil puntos débiles en ella, muchos más que en la mía y en otras que ella había maltratado que también había leído yo. Tenía tantos errores que el tiempo me ha acabado dando la razón: nunca más publicó. Nunca más se supo de ella. Ese día, cuando me enfrenté a una crítica desprovista de tacto (y de técnica, se basaba solo en lo que a ella le parecía), me acordé de esa sinceridad maleducada que tuve una vez con ese otro autor. Recordé las sensaciones de esa "verdad" que era solo la de ella, y me pareció tan horrorosa que no quise ser así jamás. Por eso, no hablé de su libro. Por eso, me prometí que nunca más escribí nada negativo.

Estoy en ambos lados y eso te hace ver las cosas desde otra perspectiva que no tiene el que solo reseña.

¿Quién era yo para triturar los sueños de nadie?

Desde entonces, no es que no haga reseñas negativas (algo que ha perjudicado y mucho a este blog, porque quien viene ya sabe que no hay factor sorpresa, me ha gustado el libro), es que ni siquiera pongo comentarios negativos a nadie en Amazon o en Goodreads o similares. ¿Voy a hacerlo, entonces, en mi blog? ¿Qué gano? 

Igual que no las pongo, como he repetido hasta la saciedad, tampoco las pido.

Creo que cada quien es libre de soñar con lo que quiera, de apostar por sus ilusiones si quiere hasta todo el dinero que le quede en la cuenta del banco. Si un libro es bueno, es posible que no tire adelante, porque este es un mundo demasiado complicado como para triunfar, pero si es malo se va a hundir él solito. 

No va a necesitar la ayuda de nadie.

Hace mucho que me da coraje la gente maleducadamente sincera. Eso no quiere decir que cuando hago una lectura cero, no diga todas las cosas que opino del libro. Es el momento, es tiempo de mejorarlo, cuando aún no ha salido al mundo. Y ahí, de todas maneras, empleo la educación y ofrezco alternativas razonadas y razonables.

Creo que cada uno es libre de actuar como quiera, pero esta fue mi opción. Mi padre no me perdonaría en la vida que fuera por la vida haciendo daño a propósito.

Ni yo tampoco.


EL PODER TERAPEUTICO DE LA LECTURA

 





No sé si alguna vez habéis escuchado la palabra "biblioterapia". No existe una definición para ella en el diccionario de la RAE, al menos yo no he conseguido encontrarla, pero sí existe una corriente que defiende el uso de los libros con fines sanadores o terapéuticos, pues se toma como premisa que la lectura (del mismo modo que la escritura) resulta beneficiosa para curar el alma.

Lectura y escritura servirían para poner en claro distintas situaciones que la persona ha vivido. Se realiza un ejercicio de empatía que puede conducir a la persona a reconocer su problema o, al menos, relativizarlo. 

La lectura es fuente de bienestar. Mientras se lee, el cerebro se relaja y se aleja de la fuente de angustia, pero si, llegado el momento, los ojos tropiezan con algo que puede conducir a poner un poco de luz en su situación personal, también sirve de apoyo para la reflexión e, incluso, en esa misma lectura se podría encontrar un camino para afrontar el problema. 

Mientras se escribe, parece que los efectos sanadores también se dan. De alguna manera, el problema se saca de dentro y se pone a una cierta distancia que hace más sencillo procesarlo. Afrontarlo. Asumir un camino que, de hacerlo sin sacarlo de nuestra mente, sería mucho más complicado.

Esta terapia se recomienda en casos de duelo, enfermedad, depresión, cuando una relación se ha roto, cuando se tiene baja autoestima, cuando se ha vivido un hecho en extremo traumático... Y los resultados suelen ser muy buenos. Se utiliza en hospitales, pero también se sabe que los clubs de lectura sirven en muchos casos para sustituirla.

La literatura que podemos introducir en esta categoría serían los libros de autoayuda (aunque no todos valen, deberían estar supervisados por profesionales), pero también se sabe de la tremenda utilidad de la poesía. Y de la novela.

Reconozco que es mi terapia favorita, a la que llegué sin saber que lo sería y sin conocer, de ningún modo, sus beneficiosos efectos. Leer sana, eso lo sabe tu alma cuando te sumerges en el libro y te olvidas de los problemas. Escribir cura, eso lo siente tu corazón cuando sacas de dentro el dolor y lo expones aunque no sea más que frente a tus propios ojos.

Bendita terapia, pues.

Es la más dulce que conozco.

 

lunes, 2 de agosto de 2021

NOCHE REAL




SINOPSIS

8 de mayo de 1945, día de la victoria en Europa. La ciudad de Londres celebra el final de la guerra, y en Buckingham Palace, la princesa Margarita y su hermana Isabel están deseando ser parte de la alegría fuera de palacio. A ambas se les permite salir de incógnito para formar partes de las celebraciones, dando comienzo a una noche llena de emoción, peligro y romance.


No suelo hacer reseñas de películas, de hecho creo que es la primera, porque la verdad es que no soy nada cinéfila. Mi criterio con las películas es "si a los veinte minutos no me he despistado con otra cosa, eso es que me está gustando". La verdad es que no aguanto una película entera casi nunca, y esta no iba a ser una excepción: la he visto en tres días. A ratitos. Está en Amazon Prime ahora.

¿Y por qué me la traigo al blog? Pues porque a pesar de todo, me ha gustado. Sé que es una fantasía, pero ha habido un momento de la película, hacia el final, que me ha hecho pensar. Lilibet, que es como llaman a la que es ahora la reina de Inglaterra, Isabel II, habla con Jack, el soldado con el que se pasa la noche buscando a la alocada Margaret. Ella da las gracias por esa noche, una noche que no se va a poder permitir el resto de su vida. Una en la que ha sido una más entre la gente, incluso con él, que tarda bastante en descubrir que es una princesa.

Un respiro.

¡Qué importantes son los respiros en la vida! Cuando todo está atado y planificado, cuando es imposible salirse de un esquema vital escrito, qué maravilloso es poder disponer de unos momentos en los que se pueda soñar con ser otra cosa. Con un paseo por París y subir a la torre Eiffel. Con ser anónimo entre la multitud. Con poder hacer lo que quieras sin pensar en lo que debes.

La sonrisa de Lilibet en la última escena, la felicidad por haber tenido esa noche real, me ha llegado al corazón. Porque he entendido lo que se siente cuando un día la vida te deja esa posibilidad, lo bonito que es. No sé lo que será ser una princesa, pero nunca me ha parecido nada envidiable. Lo es mucho más tener las manos desatadas para poder hacer lo que sientas en cada momento. Para perseguir tus sueños y sentir lo maravilloso de lograrlo.

Para recibir ese beso prohibido que Lilibet se lleva como recuerdo de esa noche.

Ha sido bonita. Y sí, la recomiendo a quienes sueñan con respiros imposibles. Quizá una noche se hagan reales.

domingo, 1 de agosto de 2021

SEGUNDAS PARTES DE NOVELAS

No soy muy fan de las sagas o las segundas partes de novelas. Como lectora, prefiero que las historias concluyan, me da una pereza terrible, la mayoría de las veces, seguir con sagas, series, continuaciones..., incluso si el único nexo en común son los personajes y en mundo creado y no la historia en sí. No suelo buscarlas. Hay excepciones, por supuesto, me lo he pasado genial con Harry Potter y con algunas sagas románticas, o con Los hijos de la Tierra (bueno, esta menos, los dos últimos se me atragantaron), pero por lo común soy de las que se bajan del carro antes de que acaben.

Esto, como lectora.

Como escritora, seguro que estoy equivocada, pero tampoco es que me entusiasmen, precisamente porque soy muy consciente de esto y porque he observado determinadas cosas. Creo que cuando un autor tiene éxito con una novela, para la siguiente tiene dispuestos a leerlo menos lectores. 

Ahora mismo hay gente mirando por si no ha entendido lo que he puesto, o si me he vuelto loca, pero he puesto eso: ha perdido lectores.

Vale, sí,  tendrá más de los que tenía antes, cuando no lo conocía nadie, pero por una pura lógica, no va a conseguir más que en la anterior. Siempre hay excepciones, no todo el mundo se llama Stephen King o Ken Follet, hablo de escritores contemporáneos mortales. O sea, casi todos.

Creo que va a tener menos lectores por varias razones:

  •     Habrá quienes hayan odiado la novela y no se les va a ocurrir volver a acercarse a ese autor. 
  •     O a los que simplemente no les gustó el estilo y no van a leer al autor otra vez. 
  •     Y también a los que el libro se les hizo uno más y tampoco van a darle otra oportunidad.
  •     Y, por si eso era poco, los que como ya leyeron un libro del autor, lo tachan de su lista de autores pendientes y se van a otro.
  •      O los supersticiosos, que han leído una novela que no estaba mal y no quieren repetir por si acaso se les desdibujan las sensaciones que dejó esa primera. 
  •     Y los que no se han hecho fans exactamente y la dejan pasar. 
  •     Y los que se la anotan para leer más adelante, "por si acaso la saga sigue", y que luego jamás lo hacen.

Total, que si tenía, pongamos, 100 potenciales lectores, para la siguiente se has quedado con 30 y a los demás se los va a tener que ganar exactamente igual que si partiera de cero. ¿Igual? Me da que no, me da que va a ser mucho más complicado.

Ponle que la portada no sea tan bonita.

O no convenza la sinopsis.

O que el precio se haya disparado.

O que el autor haya dejado de estar en el momento justo en el lugar adecuado, como pudo pasar la otra vez.

O, sencillamente, que su momento ha pasado.

¿A qué viene todo esto?

Estaba embarcada en escribir una segunda parte y no tengo muy claro que sea la mejor idea del mundo. En lugar de una segunda parte, me he puesto las pilas y he escrito otra novela diferente, con personajes nuevos, nueva trama y nuevos escenarios. Nuevecita por todas partes.

Llevará tiempo que la deje ver. Estoy valorando la opción de hacer algo diferente con ella. De aquí a Navidad tengo planificados tres caminos con mis novelas. Para esta que estoy rematando reservo el más loco. Una moneda lanzada al aire que caerá por donde le dé la gana, pero que me preocupa muy poquito porque siempre, siempre, hay otras opciones. Para otra, que ya tiene contrato en firme, que la podáis leer (los 30 que quedáis), si os apetece, más adelante. Y para la tercera... esa es la idea que más me gusta. La tercera es para los que se han convertido en mis lectores. No sé si fans, pero sí muy buenos. Y como los buenos merecen un premio, lo van a tener. 

Y yo también.

Porque hay veces que hay que sentarse a valorar qué es lo que queremos y cómo podemos conseguirlo. Y sé que con este tercer camino voy a conseguir lo que quiero.

Entre otras cosas, porque he aprendido a saber qué es lo que no quiero.

Ni a quién.


jueves, 29 de julio de 2021

PERDER EN EL MES DE JULIO YA ES COSTUMBRE

Tengo terror al verano. No solo por el calor, que causa estragos en mi tensión y me mantiene mareada todo el día, sino por las casualidades que se acumulan en sus días y que lo convierten, con muchísima diferencia, en la peor época del año. 

Siempre pasa algo muy malo.

Siempre el mundo se descoloca.

Siempre salta todo por los aires dejando en el ánimo una angustia que se instala casi hasta que octubre viene a rescatarme.

En verano, a mi familia le da por morirse.

Supongo que las altas temperaturas complican las patologías igualito que las bajas, pero en mi familia parece que estamos abonados a estos meses. Sobre todo a julio. 

Perder a alguien en el mes de julio es ya una costumbre.

Este año, pensaba que nos íbamos a librar. Salvo algún contratiempo del todo ajeno a esto, el mes iba muy bien. Ya lo estábamos terminando, y eso era bueno porque el mes de julio es, con diferencia, el peor. Agosto lo ha intentado, pero no ha sido capaz de acercarse a lo funesto de su hermano anterior. Pues, para no dejar un verano tranquilo, hoy que es santa Marta, hoy que no quedaba nada para terminarlo bien, hemos tenido otra baja más: la tía Ascensión. Desde que me lo han contado esta mañana estoy con un nudo en el pecho y no doy una. Voy por la casa como un alma en pena, buscando qué hacer donde ya no hay nada que hacer porque la ansiedad me ha empujado a hacerlo todo mucho más rápido de lo normal. Llevo toda la mañana con la mirada borrosa, los ojos rojos y no sé cuántos pañuelos han ido a la papelera. 

La tía Ascensión deja, para siempre, una rama del árbol vacía.

Y así me siento por dentro: vacía.

Aún estoy en casa, no sé cuándo iremos al tanatorio, porque las circunstancias de su muerte, ajenas a este virus, tristes y difíciles, complican los tiempos, pero sé que cuando vaya será aún peor que aquí. Porque volveré al cementerio donde están mis abuelos, mi padre, mis tíos... y donde cada vez los que nos quedamos de pie en el funeral de este cementerio somos menos que ocupan su lugar en él. Porque las emociones de todas esas veces se me van a venir encima, lo quiera no. Porque las personas que quiero se me incrustan en el alma y no se van aunque la muerte, la maldita muerte, se las lleve. Se quedan conmigo y el dolor de no poder acercarme a ellas, darles un beso, charlar un rato, porque ya es imposible, me destroza.

Y me rebelo.

Y me hundo más de lo que estoy.

Tengo que ir, pero no quiero.

Debo ir, pero tengo miedo de volver un poco más pequeña.

Un poco más rota.



lunes, 26 de julio de 2021

UN HOMBRE PARA UN DESTINO DE VI KEELAND Y PENELOPE WARD

 



Sinopsis:

"Todo empezó con un vestido…"

Cuando entré en aquella tienda de segunda mano, allí estaba: el vestido perfecto, con plumas y… una misteriosa nota de un tal Reed Eastwood.

Parecía el hombre más romántico del mundo, pero nada más lejos de la realidad.

Es arrogante y cínico, y ahora, además, es mi jefe.

Necesito descubrir la verdad tras esa preciosa nota y nada me detendrá.


Mis impresiones:

Descargué esta novela, que se aleja bastante de lo que suelo leer, porque alguien en quien confío me la recomendó. Decía que se leía fenomenal, y como yo estos días solo quiero leer sin complicarme la vida, le hice caso.

Empezamos mal. 

Me cuestan las novelas en primera persona, necesito que contengan una historia lo suficientemente atractiva como para no cansarme de ellas a las pocas páginas. A pesar de ese inconveniente de entrada, la novela empezó a interesarme y poco a poco fui entrando en la trama por un detalle: el sentido del humor. Charlotte, la protagonista, tiene una personalidad muy interesante. Es capaz de hacer muchas tonterías, la primera la encuentras ya en el arranque de la novela cuando, movida por una nota que encuentra prendida a un vestido de segunda mano, se pone a investigar. ¿Quién habrá escrito algo tan bonito? ¿Cómo será la receptora de su mensaje?

Ni corta ni perezosa, acude a una de las fuentes más rápidas de estos momentos: las redes sociales.

En ellas encuentra a Reed y, para conocerlo, no se le ocurre otra tontería que apuntarse en una web para que le enseñe una casa valorada en 12 millones de dólares.

Ella, que no tiene ni trabajo porque lo ha perdido.

El cuestionario para ver la casa lo rellena después de haber bebido de más y me moría de risa con las tonterías que puso. Entonces, si puso tantas tonterías, ¿por qué una empresa prestigiosa que investiga a todos sus clientes para no perder el tiempo, aceptan enseñarle la casa? Pues porque Reed quiere saber precisamente eso, quién es la osada que ha intentado tomarles el pelo.

La verdad es que el encuentro entre ambos personajes no augura nada bueno. La imagen que se ha hecho Charlotte de Reeds se viene abajo, por mucho que le siga pareciendo un hombre impresionante. Se va de allí avergonzada y triste, y se encierra en un baño a llorar. Por gilipollas. Porque se da cuenta de que ha hecho una de esas cosas que puede hacer cualquiera cuando está dolido. Charlotte lo está, su novio la dejó con el vestido de novia comprado y, desde entonces, no da una.

En ese baño, sin embargo, le cambiará la vida. Una mujer mayor, Iris, está al otro lado de la puerta. Cuando sale, Charlotte, que como digo no está bien, le acaba contando su vida y lo que le ha pasado con Reed. Esta señora le ofrece un empleo que no solo la hará estar en contacto con él, sino que va a cambiar la vida de los dos.

Pensé que sería una novela repleta de escenas sexuales, que me iría saltando porque hace mucho que me resultan todas muy parecidas. Me equivoqué, hay tensión sexual entre los personajes, pero las autoras, porque son dos, no se recrean en lo fácil. Hacen que conozca a los personajes y los motivos por los que ambos actúan como actúan. Y hacen que poco a poco los vayas queriendo. A Charlotte, porque es espontánea, divertida, lista... A Reed porque, cuando sabes lo que le pasa, puedes llegar a entender por qué actúa así.

Y que necesita ayuda.

La novela tiene de fondo una enfermedad degenerativa, y deja a la vista algo maravilloso que tiene la novela romántica: se puede tratar cualquier tema siempre que se ponga el foco en lo que es lo importante, la trama romántica. Y se puede hacer con mucha dignidad, sin dramones, como es el caso de esta novela.

Estoy teniendo mucha suerte, llevo tres novelas seguidas que me han gustado.

A ver lo que empiece hoy.




viernes, 23 de julio de 2021

LA LUZ DE LA PASIÓN DE NURIA LLOP

 



Sinopsis:

Si encuentras el amor verdadero, tarde o temprano lo reconoces, porque la luz de la pasión ni se finge ni puede ocultarse para siempre.

Pablo Ribera, un prestigioso médico de Madrid, ve truncado su futuro tras ser condenado por la Inquisición. Su única esperanza es conquistar a la mujer que ha sido el amor de su vida. Pero al salir de la cárcel descubre que esa mujer se ha casado y que él ha perdido su casa. Solo le queda una opción: instalarse en la que su madre comparte con dos inquilinas.

Lucía Garrido, una joven partera viuda, busca un esposo que le permita mantener su independencia y su oficio, y ve en el hijo de su casera al candidato perfecto. Ni siquiera le importa que siga enamorado de otra mujer. Sin embargo, Pablo considera descabellada la proposición de matrimonio y Lucía elabora un plan para convencerlo de aceptar sin tener que revelarle la verdad que subyace en su empeño de casarse con él.

El problema es que otras estrategias se fraguan bajo el mismo techo. Y que el plan de Lucía despierta en Pablo la necesidad de averiguar esa verdad que ella esconde. Una necesidad que surge del fuego que la deseable viuda enciende en él y que amenaza con dominar su voluntad de no dejarse atrapar en un matrimonio sin amor.

Una entretenida historia de enredos amorosos y pasiones irresistibles con un toque de intriga.


Mis impresiones:

Elegir una novela de Nuria Llop, la que sea, viene con garantía: vas a leer algo que está bien escrito, bien sustentado en una ambientación cuidada y con unos personajes que siempre tienen una gran personalidad.

Tras la increíble novela de Mayte Uceda me daba miedo abrir otro libro. Pensé, y con razón, que cuando te quedas con una resaca lectora importante, porque has dado con un libro grande, te va a costar no valorar el siguiente guiándote por las sensaciones del anterior. Por eso, antes de abrir uno nuevo, le di vueltas. Estamos en verano, hace calor (mucho) en mi habitación y las noches se hacen muy largas si no encuentro un libro que me mantenga atrapada entre sus páginas.

Mirando entre mis adquisiciones recientes, encontré La luz de la pasión. Mi madre, que se me adelantó cuando lo compré, ya lo había terminado y me dijo que le había gustado mucho, así que abrí sus páginas.

Desde el principio, me quedé atrapada entre ellas.

La magnífica ambientación en el Siglo de Oro, momento histórico que por razones personales conozco bien, me cautivó. Pero no fue solo eso, también los personajes. Pablo, con el peso a la espalda de haber sido acusado de herejía, encarcelado, torturado y castigado a no poder ejercer su profesión de médico; su madre, Jerónima, una viuda de carácter que no está dispuesta a permitir que su hijo se hunda; Gabriela, una joven melancólica que se ha ido a vivir a casa de Jerónima.

Y Lucía, la partera.

Es el personaje de la novela. 

Por mucho que Pablo Ribera sea el protagonista, la que me enamoró desde el minuto uno fue esa mujer decidida que dibuja Nuria, una mujer que sabe lo que quiere y que lucha por ello.

El sentido del humor, presente tanto en esta como en otras obras de la autora, hace que cada rato esboces una sonrisa. A veces, las escenas recuerdan a las obras teatrales de ese magnífico siglo donde la literatura brillo de manera deslumbrante, compensando todas las sombras de la brutal crisis económica, la miseria, la pobreza y la ruina de un Imperio que se desmoronaba sin remedio. 

Nuria Llop crea una novela que a ratos, cuando habla del proceso inquisitorial de Pablo, se vuelve dura, pero que se compensa con todos los momentos luminosos entre los protagonistas y por esas otras escenas en las que el humor aligera todo.

No he echado de menos nada, me ha gustado mucho ese final de enredo tan literario, me han gustado las referencias constantes al tiempo en el que transcurre, que no abruman al lector, algunas, de hecho, creo que pasarán desapercibidas a ojos poco expertos, pero que además no hacen sombra a lo que tiene que estar en un primer plano en una novela romántica: la trama amorosa.

Hay química entre los personajes.

Hay detalles preciosos en cuanto a la vestimenta.

El proceso inquisitorial.

El trabajo de partera.

El de médico...


Leedla, si os apetece una novela romántica, porque estoy segura de que no os vais a arrepentir. La luz de la pasión es una buena manera de conocer a Nuria Llop. Creo que es la tercera novela de una saga (los que me leen saben que yo lo del orden de las sagas lo llevo mal, empiezo por la que sea), pero no he echado de menos nada. Se lee perfectamente ella sola.


martes, 20 de julio de 2021

EL GUARDIÁN DE LA MAREA DE MAYTE UCEDA

 



Sinopsis:

Las Palmas, 1918. Marcela Riverol y su familia tratan de sobrevivir al hambre mientras se suceden los combates entre británicos y alemanes en aguas del archipiélago canario, bloqueado por los submarinos germanos. Hans Berger, teniente de la Marina alemana, es encontrado a la deriva y llevado malherido a casa de los Riverol. Marcela lo cuidará con la ayuda de Herminia, una anciana de pasado misterioso y con fama de bruja.

Cuando Hans debe volver a la guerra, el vínculo entre ambos será tan fuerte que cambiará sus vidas para siempre.

Una épica novela que narra el bloqueo que sufrió Canarias durante la Primera Guerra Mundial y el naufragio del Valbanera, el mayor siniestro naval español en tiempos de paz. Una historia de amor que cruza océanos y atraviesa la primera mitad del siglo XX.

Solo el amor es capaz de vencer al tiempo, el olvido y la guerra.


Mis impresiones:

Antes de empezar, diré que llevo años esperando esta novela. No es una frase hecha, literalmente llevo años sabiendo del proyecto de Mayte Uceda, porque más o menos coincidimos en el tiempo de escritura con el mismo tema de fondo, la Primera Guerra Mundial, y terminamos la redacción de nuestras novelas en fechas parecidas. Ambas comentamos la coincidencia de elección, otra más de las casualidades que nos unen (ejemplos son nuestro propio nombre, o que nuestras madres se llamen igual, aunque hay muchas más).

El caso es que la estaba esperando.

Por eso, en cuanto se publicó me hice con ella y la he ido leyendo con la calma y la atención que merecen los libros que esperas y que sabes, porque algo te lo lleva diciendo mucho tiempo, que te van a llegar.

El guardián de la marea narra la historia de Marcela Riverol y Hans Berger, una muchacha canaria y un submarinista alemán, una historia de amor que sirve de motor para ese paseo que supone esta novela por nuestra historia del siglo XX. A través de ellos, Mayte Uceda recrea la situación de las islas Canarias, centrándose en Las Palmas durante los años de la Primera Guerra Mundial. Narra un hecho olvidado, el bloqueo sufrido por las islas que hizo que esa guerra afectase en gran medida a sus habitantes. La neutralidad de España en el conflicto, para Canarias no fue sino papel mojado, pues sufrieron hambre y miseria, y con ellas la necesidad de buscar otros horizontes cuando la gripe que asoló el mundo, la bautizada por la prensa como "gripe española" hizo su aparición nada más acabar la guerra.

Es en ese contexto donde Mayte rescata otro hecho que tampoco es todo lo conocido que debería ser: el naufragio del Valbanera en 1919, un transatlántico que naufragó en las costas de la Habana y que constituye el peor desastre marítimo español en tiempo de paz, con casi 500 fallecidos. Un huracán impidió que llegase a puerto y este hecho lo enlaza la autora con los avatares de sus personajes. De este modo, Historia e historia, la real y la ficticia, se van dando la mano durante toda la novela. Y lo hace bien, sin agobiar con la información, dando los datos justos para situar al lector y, llegado el caso, despertar su curiosidad para que después indague sobre los hechos, pero sin perder de vista que esto es una novela y donde debe estar el foco es en ese nudo de la trama que es la historia de Marcela y Hans.

La novela recuerda a las grandes novelas de otro tiempo y, desde mi punto de vista, los personajes son tan potentes que quizá pudiéramos estar ante una de las grandes novelas de este año. Yo, sin duda, os la recomiendo.

La protagonista es Marcela. Es casi una niña cuando empieza la novela y a lo largo de sus páginas vamos a asistir al recorrido por toda su vida, una vida dura, pero en la que también caben momentos luminosos.

Hans tiene unos años más que Marcela y eso al principio hace que trate de mantenerse a distancia de ella, puesto que la ve, a ratos, como a una niña. Es un hombre de honor y a través de él Mayte juega a enseñarnos que la guerra es una cosa y las personas que participan en ella, sobre todo quienes no toman las decisiones importantes, son otra.

Otros personajes maravillosos son Herminia, la Maldiciones, una vieja "bruja" a la que acabaremos por tomar mucho cariño, Mili, una huérfana que adora a Marcela o sor Felipa, la monja del hospicio que las ha criado a ambas. Hay hombres en la novela, Thomas es uno de los personajes más entrañables, pero tengo la sensación de que esta es una novela de mujeres. Porque también están Rosita, Carmen o Elena.

Pero si hay algo que se quedará en el lector es esa ambientación que ha hecho tan bien Mayte Uceda. Las Palmas, La Habana o Santiago de Chile, los olores, los sabores, la miseria y la luz, cuando tenían que aparecer, lo hacían. Y uno se siente paseando por sus calles, frente a los edificios -algunos de los cuales siguen en pie-, y con el deseo de marcharse a las islas y poner los pies sobre ellas.

Mientras tanto, poned los ojos sobre esta novela.

No os vais a arrepentir.

La podéis conseguir aquí, y esta vez os recomiendo que lo hagáis en papel. Las grandes novelas se merecen ese formato.


lunes, 28 de junio de 2021

CASTELLANO, DE LORENZO SILVA

 



Ando estos días terminando la lectura de Castellano, el nuevo trabajo de Lorenzo Silva. Llegué a él con la impaciencia del tiempo que se te echa encima y las ganas de abordar un libro que te apetece. El Festival Internacional de Literatura en Español de Castilla y León (FILE) tenía programada una charla en Segovia capital el 27 de junio con la presencia del autor y pensé que el de los comuneros era un tema interesante sobre el que me apetecía aprender algo más. Además, escuchar a Silva es tan apasionante como leer sus libros y la cita era en la Iglesia de San Juan de los Caballeros, un antiguo templo romántico rehabilitado que hoy en día es un museo y cuya sola visita ya merece la pena.

Y era domingo por la mañana.

Resultó todo un acierto. Y digo todo en el sentido de totalidad, una mañana luminosa en la que apetecía salir a esa calle que lleva año y pico vetada, un escenario impresionante, una charla interesante y amena, y la mejor compañía que uno pueda desear, que incluía a ese hijo que tengo que está siempre ansioso por aprender. El libro había llegado a mis manos días antes y decidí empezarlo para no llegar a ciegas a Segovia. Es uno de esos que de pronto encienden luces dentro de ti y suscitan pensamientos que te habían pasado por alto hasta ese momento.

Cuando lo empecé estaba leyendo -sigo en ello- una novela que me está decepcionando profundamente. No es el novelón del que hablaban ni mucho menos, así que no me importó aparcarla un tiempo para abordar este otro libro.

La verdad es que ha sido un acierto, no solo porque me está rebajando el amargor que deja leer un libro que no te está aportando nada y que te genera más dudas que emociones positivas, sino por otro hecho que no esperaba. 

En la faja, el libro tiene impresa una frase: "Un sueño de orgullo y libertad que marcó la identidad española". Es de eso, del concepto de identidad, de lo que habla Castellano sobre todo. De cómo se forja la identidad castellana y, por qué no, de cómo se siente. Es cierto que Lorenzo Silva hace un extenso trabajo de documentación para recrear cómo fueron los inicios y el desarrollo de la revuelta comunera, que presenta a sus principales protagonistas y las relaciones entre todos ellos. Lo hace en un tono que para mí no es novelado, sino más bien próximo al ensayo, aunque donde cabe cierta subjetividad -que se ve, por ejemplo, en el uso de ciertas expresiones coloquiales. Aborda la revuelta sin crear un relato al uso para quienes están acostumbrados a que se ficcione sobre el pasado y así el lector puede sentirse más bien en una conferencia como la del otro día, donde de una manera absolutamente amena se aborda la guerra de las comunidades.

Me recuerda un poco a algunas de mis clases de Historia en la facultad.

Pero hay otra parte en el libro, curiosamente la que a mí me ha llegado más, que no habla del pasado ni de la Historia con mayúscula, que tiene un enfoque de intrahistoria unamuniana, un relato a la sombra de los titulares de la prensa porque la materia que lo forma son los recuerdos del autor y cómo, en algún momento empezó a despertar en él la conciencia de ser castellano. De que sus antepasados lo fueron. De que, aunque no había necesitado nunca reafirmar ese origen, de alguna manera estaba ahí y apareció para como una revelación tranquila y en cierto modo, quizá, reflejo del carácter de las gentes de ese pedazo del mundo.

Yo soy castellana.

Nací en Guadalajara, aunque llevo la mitad de mi vida ya en Segovia. Soy castellana por nacimiento y por elección -por amor, como Juan Bravo, llegué a esta tierra- y, hasta el otro día, cuando mis ojos recorrían las líneas del relato de Lorenzo Silva, ni siquiera había pensado en lo que amo este paisaje colinas plateadas, grises alcores y cárdenas roquedas, cómo lo retrató Machado, mi poeta. Cómo me atrae la contradicción que son sus gentes, frías y secas en apariencia, pero de corazón cálido y alma generosa cuando las conoces. Cómo adoro sus ciudades llenas de historia impresa casi en cada casa y en cada muro que el tiempo no ha logrado doblegar. Soy castellana, como mis hijos y como mis antepasados y lo he sido siempre, aunque apenas haya reparado en ello.

Y no parece que sea a la única que le ha sucedido por lo que cuenta este libro.

No puedo decir mucho más porque aún no he terminado, porque me queda que mi hijo también se empape de sus páginas y los dos hablemos de él; me falta un poco para saber la dimensión de lo que me va a dejar en el alma, pero sí puedo afirmar que no estoy sintiéndome perdida o estafada en mis expectativas lectoras. Escribo esta pequeña reseña de un libro inconcluso porque me la ha pedido María Perbech, me ha dicho que le cuente para decidir si ella también lo lee (a veces me da miedo que confíe tanto en mi criterio). Escribo para decir que me está encantando saber de hechos históricos contados de este modo. Por ejemplo, ya nunca pasaré por la Iglesia del Corpus Christi, la antigua sinagoga segoviana, sin recordar lo leído en sus páginas.

En cuanto a los datos técnicos, los capítulos en los que es protagonista la voz del autor están escritos en primera persona, alternando presente y pasado cuando lo necesita. Los que se dedican a la historia de la revuelta comunera los escribe en presente y en tercera persona, elige el tiempo más delicado para narrar, pero uno que para mí tiene una fuerza inusitada y la capacidad de acercar al lector a los hechos. Te sitúa al lado de los personajes y te incluye, de alguna manera subjetiva, en la historia, haciéndote uno más de ella. 

El libro tiene 20 capítulos, prólogo y epílogo y una de las ediciones más cuidadas de las que he tenido entre mis manos en los últimos años. Es el volumen 1535 de la colección Áncora y Delfín de Destino y lo voy a guardar con cariño porque, además, lo tengo dedicado.

Todo un lujo.



martes, 15 de junio de 2021

PLANES DE VERANO

Todos los veranos, más o menos por estas fechas, entro en agencias de viajes virtuales para planificar mi verano. En realidad nunca voy de vacaciones, todos esos viajes solo son momentos de divertimento para unas tardes que en mi casa se hacen demasiado largas y calurosas, pero esto me entretiene muchísimo y alienta ese regalo que me hizo la vida: mi imaginación.

A mis viajes que nunca serán siempre les concedo todos los extras. Suites de súper lujo, un todo incluido que no se limita a las comidas, sino que se extiende en excursiones, saunas, spas y cualquier cosa loca que se me ocurra. No estaría bien ponerle límites a los sueños por algo tan mundano como el dinero, sobre todo cuando el dinero que manejo sencillamente no se gasta.

He visitado los lugares más maravillosos del planeta. Noruega. El mar Negro. Los acantilados de Dover. Las islas Hébridas. París. Nueva York. Roma...

En realidad, estos planes de verano solo son entrenamientos necesarios para otros viajes que no dejan de ser imaginarios, pero que acaban haciéndose reales de alguna manera. Por ejemplo, ese que hice a Londres, a la ciudad que fue a principios del siglo XX. O al Madrid del Siglo de Oro. O a la zona de Sanabria... 

Cada uno de esos viajes se convirtió en una novela, con ellos senté las bases de los escenarios por los que se moverían mis personajes. Es verdad que conozco Londres, aunque no la ciudad de ese tiempo. Es cierto que, salvo en este año de pandemia, no he estado más de un mes sin pisar Madrid, aunque no la de esa época. Es verdad que vivo en Castilla y León, y conozco de primera mano el paisaje y sus gentes, el medio rural y sus problemas. Aunque pudiera tirar solo de imaginación, al final siempre busco lo que también he vivido, porque sé que se siente más real.

En 2018, el verano empezó muy mal. Nada más arrancar junio, un imprevisto fastidió mis planes y la verdad es que no tenía ni ganas de nada. Sin embargo, si hay una cosa que he aprendido en estos años es que la escritura, como la lectura, tiene algo de terapéutico y sanador. Convierte los días abrasadores en agradables momentos de lluvia fina y rebeca y los inviernos fríos en momentos dulces al lado de la chimenea. Con esa idea, tratando de deshacerme de la incomodidad que aquel tropiezo había supuesto, pensé donde me apetecería viajar. 

Cerré los ojos y esto fue lo que vi.


Es Mykonos, una de las islas del Egeo. Hace muchos años, concretamente 29, estuve allí. Fue un viaje iniciático y siempre se me habían quedado ganas de volver. Ese verano, como casi todos mis veranos, el presupuesto real no daba para mucho más que un viaje corto, pero ese otro que se inventa historias estaba lleno a rebosar. Y aprovechando todo, eso que tiene de sanador escribir, que realmente conozco el lugar, que tenía tiempo y la necesidad de volver, aunque fuera de este modo, abrí un Word.



Con el faro de Armenistis superpuesto al perfil de la isla de Tinos en mente, el azul del cielo y del mar, y el blanco impoluto de las casas que se derraman por la colina, empecé a escribir. Y me vi en el puerto, rodeada de barquitas de colores, con el pelo alborotado por esa brisa furiosa que se empeña en obligarte a llevar chaqueta si quieres visitar Delos. Me vi entre sus callejuelas encaladas, salpicadas de flores. Me vi respirando ese aroma salado, silenciosa, mientras el sol se ponía y lo observaba desde la colina de los molinos.

Y me encontré con Elora y con Diego, y fueron ellos quienes me contaron su historia. 

Y yo os la contaré a vosotros, pero aún falta mucho para que pueda mostrarla, quizá llegue otra antes, seguro que llegará otra antes, pero quería presentároslos. Porque me encantó ese verano que empezó tan mal solo por el hecho de haberlo compartido con ellos.

Ojalá este, otros personajes me cuenten otra historia. Estaría encantada de viajar con ellos y de escucharla. 





#TuCitaPerfecta


 

Estas vacaciones, Harlequin tiene preparadas novedades, promociones, sorteos y recomendaciones que podrás encontrar en las redes sociales. ¿Te apuntas a #TuCitaPerfecta ?

martes, 8 de junio de 2021

DONDE HABITE EL OLVIDO DE LUIS CERNUDA

Donde habite el olvido,

en los vastos jardines sin aurora;

donde yo sólo sea

memoria de una piedra sepultada entre ortigas,

sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.


Donde mi nombre deje

al cuerpo que designa en brazos de los siglos,

donde el deseo no exista.


En esa gran región donde el amor, ángel terrible,

no esconda como acero

en mi pecho su ala, 

sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.


Alla donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,

sometiendo a otra vida su vida,

sin más horizonte que otros ojos frente a frente.


Donde penas y dichas no sean más que nombres,

cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;

donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,

disuelto en niebla, ausencia,

ausencia leve como carne de niño.


Allá, allá lejos;

donde habite el olvido.


Cernuda es mi autor preferido de la generación del 27. Sevillano, vino al mundo en 1902 en una familia acomodada. Pedro Salinas fue profesor suyo de Derecho y  fue quien condujo sus primeros pasos como poeta. Su rebeldía y su descontento se debieron, en gran medida, a su condición sexual y la conciencia de marginación a la que su época lo sometía. A causa de la Guerra Civil, hubo de exiliarse y murió en México en 1963.

Si quieres escuchar su voz, recitando este poema, aquí puedes hacerlo. Es un archivo de Canal Sur.

jueves, 3 de junio de 2021

NUESTRA ÚLTIMA VEZ

Hay veces que lo sabes, que se sabe que es la última vez en nuestra vida que haremos algo. El último día de primaria, por ejemplo. Se nos queda marcado a fuego en la memoria porque apresamos las emociones para echar mano de ellas si nos ataca la nostalgia. 

Sin embargo, otras veces, no sabemos que esa será la última vez. Ni siquiera hay la más mínima sospecha, así que nuestro cerebro no guarda, no mima, no atesora para otro momento y, cuando queremos recordar, no se puede. 

No recuerdo el último día que vi a mi amigo Javi antes de ponerse enfermo. Nadie sospechó que en tres meses se iría y ese día fue uno más de los muchos que compartimos en nuestra juventud. 

Tampoco recuerdo el último viaje que hice con mi padre, porque él iba a ser eterno y porque los padres se hacen mayores y achacasos, envejecen mucho antes de morir y no se dejan a sus niñas en medio de una tormenta. ¿Cómo iba a guardar recuerdos, si él iba a seguir a mi lado?

Hace poco más de un año, me despedí de amigos dando por hecho que nos veríamos en semanas. Ni siquiera hubo abrazos largos que dejaran una huella en nuestras pieles, solo, tal vez, porque no lo recuerdo, un "nos vemos pronto" que en algunos casos ya es un "no nos vamos a volver a ver nunca". 

En enero de 2020, el día 10, estuve en un encuentro para hablar de La colina del almendro y tampoco sabía que era una última vez...

Nuestra última vez.

martes, 1 de junio de 2021

MY SHINING STAR DE LAURA SANZ

 

Pulsa en la portada



Sinopsis:

¿Puede una persona brillar?

Eso se preguntaba Simón una y otra vez mientras anclaba las pupilas en el cantante de aquel grupo de rock, hasta ese día totalmente desconocido para él.

Sí, una persona podía brillar. Al menos Mike Allen lo hacía, con una potencia tan extraordinaria que incluso él, que jamás se había sentido atraído por nadie del mismo sexo, era incapaz de apartar la vista del escenario.

Estaba fascinado.

¿Puede una persona ser un oasis de paz para otra?

Eso se preguntaba Mike mientras sus ojos recorrían a Simón de arriba abajo con avidez.

Apenas le conocía, pero desde el primer momento que cruzaron sus miradas, sintió una fuerte conexión con aquel hombre moreno de aspecto tranquilo y reservado, tan diferente a él.

Quizá era una locura lanzarse a averiguarlo, pero ¿desde cuándo era él una persona sensata?


My shining Star

Dos hombres y una historia de amor


Hace ya muchos meses, Laura Sanz, mi compañera y amiga, me habló de su deseo de contar esta historia. Había en ella miedo por el enfoque, porque era la primera vez que se enfrentaba a narrar una historia entre dos hombres. No sabía si sería capaz de plasmarlo con el respeto que le merece, si podría construir una novela bonita que cualquiera pudiera disfrutar. Sabemos que los prejuicios existen, pero también hay mucha gente que no los tiene. ¿Por qué no hacerlo si te apetece? Dudó, como dudamos siempre, hasta que se sentó a escribir.

Entonces, en cuanto las palabras empezaron a ordenarse, el miedo se esfumó y ya solo quedaron las sensaciones que le producía la relación entre Mike y Simón. Durante la redacción de esta novela, ella brilló. Sus avances los medía en palabras conmigo, yo apenas sabía de la novela que un día llevaba 20.000 palabras y poco después 27.387.  Y que poco a poco se hacía grande y ella se sentía maravillosamente frente al teclado. Sobre el contenido, sería un secreto hasta que llegase el momento de que pudiera leerla entera.

Cuando terminó, volví a ser su lectora cero y os prometo que volvió a sorprenderme. Ha pasado de la Edad Media a los Landvik que enamoran a las lectoras, pasando por Harry, su personaje más atormentado, Poncho, un pijo que se vuelve divertidísimo al lado de Estela y los dos hermanos Salas, con los que nos llevó de la mano al oeste Americano, a esta otra historia. Una que abre un camino diferente.

Una apuesta.

Un riesgo.

Un acierto.

Sé que hay mucha gente que cuando nos lee hablar de los libros de autores que están a nuestro lado, no nos cree: "Ya está esta haciendo promoción de sus colegas". Se nota que, primero, a mí no me conocen de nada. Nunca recomiendo nada que no me parezca digno de ser recomendado o que no haya leído. Y menos en el blog, un sitio que es casi mío y de Margari, que es la persona que siempre está ahí (gracias, preciosa). Segundo, que este blog, como acabo de decir, es cero influencer de nada. Es donde guardo las lecturas que quiero recordar. ¿Qué sentido tendría entonces?

Lo recomiendo porque así lo siento, porque cuando leí esta novela venía de una sequía lectora importante que se desvaneció entre sus páginas. Buscaba ratos para leer. Me daba prisa en terminar las tareas para poder sentarme con el libro. Se me olvidó que, de vez en cuando, tenía que fijarme en si había alguna errata que se hubiera escapado, porque solo quería leer y saber qué pasaba con estos dos.

(Solo me ha pasado con novelas esto tres o cuatro veces en lo que va de año y una de ellas no tiene reseña porque hay una razón poderosísima para que no la tenga, que contaré en un tiempo. Una razón que me hizo muy feliz. Una razón que se convertirá en unas palabras aquí cuando de verdad proceda.)

No me disperso más. 

Hoy es el primer día de Mike y Simón (con tilde en la o). Hoy es el momento de empezar a descubrirlos. Espero que quien se anime se encuentre tan cómoda como yo en la historia. A los que os gusta Laura Sanz, es ella, es la de siempre. Es su manera de narrar, es su capacidad de mostrar emociones y esa forma de llevarte de la mano hasta el final.

Es ella brillando.

No se puede pedir más.



lunes, 31 de mayo de 2021

CUANDO TE HABLA UNA NOVELA

 Estos últimos días he hecho una lectura cero de una novela. Es algo que viene siendo habitual, pero últimamente, por mi propia salud y por el trabajo pendiente lo había dejado un poco de lado. He tardado mucho más de lo que tardo en condiciones normales, y quizá ello haya sido la causa de que la lectura haya sido mucho más pausada, reflexiva y emotiva.

En realidad, emotiva no lo ha sido por la velocidad.

Lo ha sido por todo lo que esa novela ha removido dentro de mí, por los lugares que me ha hecho visitar, lugares que tienen un espacio reservado en esa memoria con la que no puede ni la falta de B12. Esa memoria que recoge lo que es la base de tu propia persona.

Toda la novela me ha estado hablando de mí misma.

Cuando terminé, lo que hice fue contarle una historia paralela a la autora. En lugar del análisis que esperaba, que atendiera a la forma, al ritmo, al interés que podía generar o a los posibles errores, yo le devolví un relato de un tiempo pasado que para mí es de lo más valioso que poseo.

Fue ahí, en este impulso no refrenado, cuando me di cuenta de que la novela es mucho más extraordinaria de lo que pensaba. Creo que lograr con un libro que el lector no solo complete la historia, que dote de vida en su imaginación a los personajes, sino que la haga suya y se traslade a su vida, es magia.

Me habló y recorrí con los dedos de la imaginación antiguas cicatrices, puse en primer plano los recuerdos más felices y quizá un final que no es de novela, pero que tiene mucho de literario porque, en su día, fue el activador de la imaginación que logró que escribiera una de mis primeras novelas no publicadas. Una de las que vivirán eternamente en el cajón.

Me ha hecho comparar pasado con presente y darme cuenta de que muchas veces nos empeñamos en perseguir la felicidad sin darnos cuenta de que, una vez, ya la tuvimos. Y que no importa si de nuevo no logramos rozarla con los dedos, si el presente no se le acerca; estuvo ahí, lo vivimos, fue tan real y tan maravilloso que solo queda dar las gracias.

Por haberlo vivido.

viernes, 28 de mayo de 2021

PROMESAS A LAS ESTRELLAS, GABRIELA MISTRAL



Ojitos de las estrellas

abiertos en un oscuro

terciopelo: de lo alto,

    ¿me veis puro?


Ojitos de las estrellas,

prendidos en el sereno

cielo, decid: desde arriba,

    ¿me veis bueno?


Ojitos de las estrellas,

de pestañitas inquietas,

    ¿por qué sois azules, rojos

    y violetas?


Ojitos de la pupila

curiosa y trasnochadora,

    ¿por qué os borra con sus rosas

    la aurora?


Ojitos, salpicaduras

de lágrimas o rocío,

cuando tembláis allá arriba,

    ¿es de frío?


Ojitos de las estrellas,

fijo en una y otra os juro

que me habéis de mirar siempre,

    siempre puro.


Gabriela Mistral, Casi escolares.

martes, 25 de mayo de 2021

RESEÑA DE LA COLINA DEL ALMENDRO POR MARTA QUEROL

Marta Querol es una autora española; tiene una trilogía compuesta por El final del Ave Fénix, Las guerras de Elena y Yo, que tanto te quiero, que no solo he leído, sino que he recomendado y regalado, porque me encantó. Acaba de publicar otra novela, primero bajo seudónimo y ahora de nuevo con editorial y con su nombre, El infiltrado, que está en mi kindle, esperando. Tiene antologías de relatos. Escribe para la revista Zenda. Es una mujer con voz propia que defiende lo que piensa siempre desde el respeto y la educación, pero sin renunciar a su verdad. La he leído muchas veces hablar claro, como nadie, de los complicados entresijos del mundo editorial que a veces tienen tantas sombras como luces.

¿Qué estoy intentando decir con esto?

Pues, básicamente, que el hecho de que Marta escogiera mi novela como lectura, provocó una aceleración de mis latidos. Sé que los escritores a veces somos los más duros jueces, porque conocemos los mecanismos por los que se mueve este juego que es la narrativa. Me encantó que lo hiciera, pero sé que Marta es sincera, así que tuve la sensación de que me iba a presentar a un examen casi como los de oposición. 

Cuando me dijo que la novela le había gustado, respiré aliviada. 

Y eso que no me imaginaba que un martes por la mañana me iba a despertar con una video reseña, algo que no me sucede habitualmente. Mi hija me dice mucho que me haga la diva, que haga como si estas cosas me pasaran todos los días y no les doy importancia, pero yo no soy capaz. Igual que Marta es sincera en sus opiniones, yo soy transparente con mis emociones y cuando estoy agradecida o sorprendida, o emocionada, o feliz... se me nota. Estoy aprendiendo a reprimirme cuando estoy triste (aunque a veces no me salga del todo), pero cuando hay algo muy bonito no pienso dejarlo escapar.

Porque la vida tiene muchos, muchos, ratos feos.

Porque llevo meses en los que me está fallando la salud y no veáis cómo vienen unas palabras como las de Marta hoy.

La reseña está en YouTube y yo me la guardo aquí. Porque Mary Davenport se merece que esto no se pierda. Porque le agradezco a Marta muchísimo que me haya hecho llegar unas impresiones tan chulas. Porque esta novela se merecía un recorrido en la calle que nos interrumpió el virus y que yo, ahora, tampoco le puedo dar, y esto es suficiente para decirme a mí misma que todo lo invertido en ese libro valió la pena.

Muchísimo.

Aquí podéis verla. A mí me han entrado muchas ganas de leer la novela de nuevo.

lunes, 10 de mayo de 2021

AMAR EL DÍA, ABORRECER EL DÍA DE MARÍA DE ZAYAS

 Una de nuestras autoras del Siglo de Oro más desconocidas es María de Zayas. Fue una mujer adelantada a su tiempo, cuyas obras se publicaron en vida y que se ganó el respeto de grandes autores como Lope de Vega. Fue tanto su éxito que incluso un autor francés tradujo sus libros y los hizo pasar por suyos. Sin embargo, en el XIX, el academicismo decidió hacer con ella lo mismo que se hace con muchos de los trabajos realizados por mujeres: minusvalorarlos, silenciarlos, esconderlos... prentendiendo con ello, supongo, que su memoria desapareciera.

Se lo merecía, al parecer, por deslenguada, por hablar de sexo sin tapujos, por quejarse de que las mujeres no se educasen en las mismas condiciones que los hombres. 

María de Zayas era buena. De ella nos han llegado, a pesar de esos señores, obras muy variadas. Y poemas. Este soneto me fascina, creo que es tan hermoso como los que tratan el mismo tema que escribieron Lope de Vega y Francisco de Quevedo. ¿Qué es el amor?

Esto decía...

Amar el día, aborrecer el día


Amar el día, aborrecer el día,

llamar la noche y despreciarla luego,

temer el fuego y acercarse al fuego,

tener a un tiempo pena y alegría.


Estar juntos valor y cobardía,

el desprecio cruel y el blando ruego,

tener valiente entendimiento ciego,

atada la razón, libre osadía.


Buscar lugar en que aliviar los males

y no querer del mal hacer mudanza,

desear sin saber qué se desea.


Tener el gusto y el disgusto iguales,

y todo el bien librado en la esperanza,

si aquesto no es amor, no sé qué sea.


María de Zayas y Sotomayor.

lunes, 3 de mayo de 2021

COMPROMISOS LECTORES

 Decía el otro día Marta Luján en un tuit que ella, antes que escritora, es lectora, y que no lee por compromiso con otras autoras, sino siguiendo sus propios deseos lectores. Que no le importa si la otra persona lee sus libros y que, desde luego, no lee esperando nada de vuelta.

Solo puedo quitarme el sombrero ante su tuit.

Llevo años siguiendo esa filosofía, leyendo lo que de verdad me apetece y comentando únicamente lo que me llega, lo que me mueve, lo que me conmueve y me gusta tanto que de verdad me apetece compartirlo con los demás. Y en ese contexto de siempre buscar lo positivo, me da igual si la persona a la que leo nunca siente la necesidad de abrir un libro mío. De hecho, leo a gente que jamás se va a molestar en leerme a mí, y no hablo solo de autores extranjeros. Hablo de algunos que tengo muy cerca.

El tuit de Marta me trajo de recuerdo varias historias. 

Una se remonta a la Navidad de 2011, cuando por primera vez abandoné un libro que suponía un compromiso lector. Lo hice después de intentar leerlo con todas mis fuerzas y que se me hiciera bola, porque no me estaba gustando nada. Era autoeditado, era el principio de este movimiento, y el autor, que sabía que lo estaba leyendo -cometí la torpeza de anunciar que lo había empezado-, al ver que pasados tres meses no decía nada sobre su novela, me bloqueó en las redes. Supongo que si hubiera dicho que el libro me parecía un tostón habría hecho igual, pero me callé porque quién soy yo para tirar el trabajo de nadie.

A partir de esa experiencia, no suelo anunciar qué es lo que estoy leyendo. Me libera de ese tipo de reacciones y me concede a la vez la libertad de pensar lo que quiera de los libros. Tengo que decir que desde 2011 he empezado muchísimos más que he terminado, que he leído fragmentos que no me han convencido, pero me lo he guardado porque sé que solo es mi opinión y puedo estar equivocada.

No tengo la soberbia de pensar que yo soy la que tiene razón.

Hace como dos años, me pasó otra de estas cosas que tienen que ver con este tuit de Marta, pero en sentido contrario. Alguien se leyó un libro mío y lo alabó el público. Desmedidamente. Yo lo agradecí, como hago con todo, y me fijé que esa persona escribía. Como soy muy curiosa, pero también me he cansado de tirar dinero, me descargué el fragmento de su novela. Después de un inicio prometedor, la novela se volvía muy lenta para mí y la dejé. No estaba muy mal escrita, pero carecía de algo que le pido a los libros: alma. Técnica sí tenía, pero la emoción no la encontraba por ninguna parte. No se me erizaban los pelillos del brazo ni sentía envidia por lo genial del enfoque.

Tiempo después, poco, esta persona se puso en contacto conmigo para pedirme que leyera su libro y le dejase un comentario. Yo, con toda la amabilidad del mundo, le dije que lo tendría en cuenta. Me daba mucho respeto decirle que ya lo había empezado y no me había gustado, no me complace causarle dolor a nadie, y menos en algo que para nosotros es tan valioso como son nuestras novelas. Yo sé que hay gente que disfruta subiéndose a un pedestal a despotricar sobre otros autores, pero yo lo paso mal y no quiero exponerme voluntariamente a cosas que me lo hagan pasar mal, sería idiota. Transcurridas unas semanas, noté su repentina ausencia en mis redes. Después de me gusta continuos desapareció, hasta tal punto que pensé que habría desistido en esto de escribir. No era así. Sigue, pero me ignora con cordialidad. Me pregunto si los halagos que tuvo para con mi novela no serían sino un medio para su fin.

Desde luego, si así era, creo que es la estrategia más equivocada. Yo no había descartado leer su siguiente libro por si había mejorado y ahora, con todo lo que tengo en mente, quizá sí.

Por fortuna, eso no sucede siempre. La mayoría de los autores que conozco son como Marta, saben separar su yo lector de ese otro que escribe. 

Ojalá todo el mundo lo entendiera tan bien. Nos iría a todos un poquito mejor.

domingo, 2 de mayo de 2021

EN MAYO, AÑOS DE MENTIRAS A MITAD DE PRECIO

 Daniel intenta escribir una novela. No sabe cómo se hace, solo se ha dejado llevar por su instinto y por esa capacidad terapéutica que tienen las palabras a veces y que ahora tanta falta le hacen. Daniel no es un aspirante a escritor más, tiene algo especial, algo que brilla aunque aún le quede mucho camino por recorrer hasta que aprenda a centrarse en lo importante. Eso ha visto Alejo Novoa en él. Esa será la razón por la que el autor más esquivo de la literatura vuelva a dar señales de vida. Quizá porque él, un día, también necesitó que lo rescatasen de sus fantasmas.

"Una historia de mentiras que esconden grandes verdades" . Laura Sanz, Escritora.
La tienes ahora por 2,84€ en ebook.



sábado, 24 de abril de 2021

LA FAMILIA MARSTON

 Llevamos unos meses escuchando hablar de una saga de romántica histórica, Los Bridgerton. Después de haber presenciado el éxito que su adaptación para serie de televisión que ha tenido la colección de novelas de Julia Quinn y lo que de rebote se están vendiendo en todas partes, hablar de cualquier otra serie de libros de ambientación histórica siempre suscitará comparaciones. En mi caso, es complicado comparar porque no he leído un solo libro de Quinn, aunque sí vi la serie. Me entretuvo, me desconcertaron muchas licencias, pero soy de mente abierta y sé lo que es Netflix, así que se las perdoné.

Pero no sé si un día leeré los libros y menos si lo haré en orden.

¿Por qué digo esto? Porque los que me conocen saben que no soy de sagas. Soy perfectamente capaz de empezar a leer una por el número 3 (¿verdad, Marian?) y no darme cuenta hasta el final que hay otras historias vinculadas a ella. Tan perfectamente capaz que esta saga de la que vengo a hablaros, la Familia Marston de Christine Cross la empecé por el 4. Solo la vi en una de las promos que hizo la autora en las redes (bravo, creo que es la única manera que tenemos los peces de colores de darnos a conocer), fui a Amazon, leí la sinopsis (sin ver lo del 4, obvio), me gustó, la descargué... y después, cuando la terminé y descubrí que había más, poco a poco, fui leyendo las siguientes.

Estos días he estado leyendo la que acaba la serie, Todo un caballero, y la verdad es que me ha dado muchísima pena que se terminase, porque esta saga de libros tiene varias cosas que me gustan mucho. Christine Cross maneja la época, se concede licencias, porque al fin y al cabo hablamos de ficción, pero no del tipo tosco de la serie de Netflix, escribe de MARAVILLA, los personajes los construye de tal manera que consigue que los quieras y para mí, lo decisivo, es que no puedo soltar los libros. Busco todo el rato momentos para ellos. 

Sé lo que voy a encontrar. Es romántica, libros que cumplen todo el pacto que hace con los lectores este género. Y en eso, estoy segura, yo tengo mucho que aprender, porque tiendo a olvidarme de la vida real en mis historias y a veces les resto una dulzura que ella se permite. Como lectora, cuando necesito estos libros, agradezco que la tengan y los de Christine la tienen.

Todavía no he leído todos los libros que ha escrito, pero eso está bien porque así sé que, en otro atasco lector, sabré a quién recurrir.

Voy a dejar la saga completa, no sin antes deciros que Christine Cross es el seudónimo de una autora española, Marta Luján. No hay que irse lejos para encontrar autoras de romántica de ambientación histórica maravillosas, las tenemos aquí. Y si no, leed a Nieves Hidalgo o a Nuria Llop y me decís si estoy equivocada.

Por cierto, pregunta para la editorial, ¿por qué estos libros no están en papel? En serio, no lo entiendo. No voy a contar nada de las novelas, os dejo con las sinopsis y las podréis descubrir. Creo que es parte de la magia de la lectura, ser tú mismo quien la complete, dejándote seducir solo por tu propio instinto. Y si necesitáis más, descargad los fragmentos gratuitos que harán el resto.


1



En la sociedad londinense de la época georgiana, de la hija de un duque solo podía esperarse que fuese una gran dama. ¿Pueden romperse las reglas por una gran pasión? ¿Y si esa pasión conlleva un asesinato?

Lady Arabella Marston se encuentra ya en su tercera temporada y sigue soltera y sin compromiso, aunque no le importa demasiado. Su verdadera pasión es la pintura.

Dispuesta a demostrar que puede ser algo más que una dama, decide presentar su obra, La ninfa del agua, a la primera exposición de verano que tendrá lugar en la Real Academia de Artes de Londres.

Cuando Arabella descubra que le han robado el cuadro, no tendrá más remedio que pedir su ayuda al conde Alexander Harvey, Lord Thornway; un hombre apuesto y recién llegado de Europa, al que no dudará en catalogar como libertino. Sin embargo, pronto descubrirá que su superficialidad esconde un corazón atormentado por el pasado.

La atracción que siente por él, hará que surjan en Arabella muchas dudas. ¿Deberá renunciar a sus sueños y a su pasión por la pintura para escoger el amor?

Solo cuando alguien intente acabar con su vida, comprenderá qué es lo esencial para su corazón.


2


Un marqués indolente.
Un secreto de nacimiento.
Una aventura peligrosa que despertará un amor apasionado en la Inglaterra de la Regencia.

Él no sabía que su vida no tenía sentido, hasta que llegó ella para removerlo todo y conquistar su corazón.

James, Marqués de Blackbourne, es el mayor de los trillizos Marston y el heredero del ducado de Westmount. Ajeno a los intentos y amenazas de su padre por casarlo, se dedica a vivir una vida acomodada y sin sobresaltos entre caballos, cartas, bebida y mujeres.

Nadie en su familia le echa en cara su modo de vida mientras cumpla con sus responsabilidades, nadie excepto su atractiva prima Lady Victoria Cavendish que lo acusa de malgastar su vida, convirtiéndose así en una espina para su conciencia.

Lady Victoria siempre ha estado enamorada en secreto de James. Hija única, huérfana de madre a temprana edad y criada en un ambiente de lujo, Victoria ha sido mimada en exceso por su padre. El conde siempre la ha protegido de todo, especialmente del terrible secreto de su nacimiento.

Cuando en un baile de máscaras un hombre enmascarado le entrega una carta en la que le revela el secreto de su bajo origen y amenaza con hacerlo público ante la alta sociedad si no cumple con sus exigencias, Victoria pierde toda esperanza de conseguir el amor de James, pero será precisamente esta aventura juntos lo que hará que James vea a Victoria tal como es, una hermosa mujer digna de ser amada.

3




Una mujer misteriosa.

Una maldición antigua.

Dos corazones destinados a encontrar el verdadero amor en una vieja mansión de la campiña inglesa.

Lady Sara Ferrers arrastra una maldición. Descendiente de la famosa lady Katherine Ferrers, una salteadora de caminos que murió a causa de un disparo y que se dice que vaga durante las noches por la mansión de Markyate Cell, la gente la considera una bruja. En realidad, se trata solo de una joven solitaria que lleva una vida tranquila... hasta que conoce a su nuevo vecino, el vizconde Leighton.

Lady Sara no esperaba enamorarse, pero está decidida a conquistar el corazón de su atractivo e irresponsable esposo. A Edward Marston le gusta disfrutar de su vida en Londres, sin ataduras ni responsabilidades, pero una inesperada herencia cambiará su vida para siempre. Cuando se ve obligado a tomar a lady Sara como esposa, se debatirá entre la fascinación que siente por ella, y el rechazo a una boda impuesta.

¿Puede triunfar el amor incluso cuando se le cierran las puertas del corazón?


4




Siempre le había atraído la aventura y el peligro, pero nunca había imaginado que esta le llegaría en forma de mujer.

Robert creía que la vida ya no tenía más emociones que ofrecerle, hasta que la conoció a ella.

Judith sabe que corre peligro, pero está dispuesta a todo por salvar a su hermano.

Juntos emprenderán una búsqueda que pondrá en riesgo no solo sus vidas, sino también sus corazones.

Tras sufrir una traición a manos de una mujer que destrozó su corazón, Robert Marston ha dejado su trabajo como espía al servicio del Gobierno de Su Majestad. Atrapado en los recuerdos, se refugia en una vida monótona y aburrida que loha hecho encerrarse en sí mismo. Todo cambia el día en que se cruza con una mujer, tan hermosa como desconocida. Dice llamarse Judith y ser hermana de uno de sus mejores amigos, y espía como él, David Langdon, quien lleva una semana desaparecido.

Juntos investigarán la desaparición de David mientras la atracción crece entre ellos. Las pistas los llevarán al mundo de los fumaderos, del comercio del opio y de la prostitución. Robert tendrá que usar su habilidad como espía para adentrarse con Judith en los bajos fondos de Londres, ya que ella está empeñada en acompañarlo en la búsqueda. Evitar poner en peligro a Judith y, sobre todo, evitar poner en peligro su propio corazón, será una tarea enorme.


5



Una promesa infantil convertida en un sueño.

Dos corazones en busca de la felicidad.

Jimmy Marston no encuentra su lugar en el mundo. Atrapado entre su pasado como huérfano y su presente en la alta sociedad como hijo adoptivo del marqués de Blackbourne, tiene la sensación de no pertenecer a ningún lugar. Su frustración aumenta cuando es rechazado por una joven dama a causa de sus orígenes.

Tras sufrir un accidente que lo postra en el lecho, tendrá mucho tiempo para reflexionar sobre sí mismo y sobre quién es en realidad.

Mary Reed hace años que dejó atrás el orfanato de Angel House donde se crio, se gana la vida como cuidadora de enfermos y está satisfecha con lo que tiene.

Cuando lady Blackbourne la contrata para cuidar de Jimmy, Mary pronto se dará cuenta de que nada tiene que ver el apuesto y malhumorado hombre, que pone a prueba su paciencia, con aquel niño con el que un día prometió casarse. Un hombre que le hace plantearse que, quizás, no esté tan satisfecha con su vida como pensaba.

¿No sabíais qué leer en romántica de ambientación histórica? Pues ahí tenéis unas cuantas ideas. No llega a 20 euros la saga completa, lo que os costaría un libro en papel. Podéis pulsar aquí para verlas en Amazon.