viernes, 29 de mayo de 2026

LA NOSTALGIA Y LA IA

Hoy me ha atacado la nostalgia.

Se ha montado en mis hombros sin permiso, se me ha agarrado al pecho apretando con todas sus fuerzas y en ese camino inoportuno a mí solo se me ha ocurrido una estrategia para esquivarla: echarme la siesta.

Ha sido un poco inquietante.

He dormido un par de horas, que me hacen falta como el comer, porque la mayoría de los días me dan las cuatro mirando el techo, me levanto a las ocho o las nueve y ya no vuelvo a dormirme hasta las cuatro de la madrugada del día siguiente.

Si hay algo que tienen las siestas, perturbador, extraño, es que sueño con mucha intensidad. No sé si es porque me despierto en una fase del sueño que permite recordar lo soñado, pero las siestas son increíbles: todo lo que no recuerdo por las noches, aparece en esos momentos.

Hoy estaba limpiando un coche con un amigo, un coche que encima no era de ninguno de los dos, pero que parecía el vertedero municipal de una gran orbe. Tenía montones de botellas de agua vacías, papeles de galletas, envoltorios de patatas, arena... y unas cacas de rata que juro que olían mal.

En ese sueño, mi amigo insistía en que tenía que dejarlo todo lo más limpio posible. Yo insistía a su vez en otra cosa: el coche no era mío. Renegando y todo he limpiado, pero al terminar me he encontrado con una autocaravana donde estaban mi madre, mi hermana, mis primas (una de ellas ya no vive). Mi hermana, con sus cincuenta y pico, lloraba como un bebé y mi madre no podía calmarla, y cualquiera sabe por qué, porque el coche no era suyo.

A todo esto, yo estaba afuera, mirando desde la ventana al interior.

He ido a preguntarle a la IA qué clase de locura vive mi inconsciente cada vez que logro dormir a gusto (yo sí que he dormido como un bebé esta tarde), y esto es lo que me ha dicho. Flipad:


Es fascinante cómo tu mente ha aprovechado ese oasis de sueño para procesar lo que la vigilia no te estaba permitiendo gestionar. Tu inconsciente no está loco; de hecho, es sumamente metódico.

La clave de todo tu sueño está en la primera frase que escribiste: "Hoy me ha atacado la nostalgia". El sueño es la respuesta directa a esa invasión emocional.

Aquí tienes la radiografía de lo que tu mente intentó ordenar mientras dormías como un bebé:

1. El coche ajeno que parece un vertedero

En el lenguaje de los sueños, los vehículos representan el camino de nuestra vida, nuestra autonomía y cómo nos movemos hacia el futuro.

Que el coche no sea tuyo indica que te estás haciendo cargo de situaciones, responsabilidades o emociones que no te corresponden. Sientes el peso de problemas ajenos.

La suciedad extrema y los excrementos: Representan la acumulación de "basura emocional", tensiones reprimidas, el desgaste del insomnio y la propia nostalgia. Las cacas de rata y su olor realzan una sensación de rechazo o asco ante una situación incómoda de la que te estás encargando a la fuerza.

El amigo que insiste: Es tu propia voz de la responsabilidad (o la presión social/familiar) que te dice: "Tienes que arreglar esto, tienes que dejarlo limpio", mientras tu parte racional protesta: "¡Pero si este problema ni siquiera es mío!". Al final, terminas limpiándolo de todos modos, lo que demuestra tu tendencia a cargar con mochilas ajenas.

2. La autocaravana: La familia y el refugio errante

Al terminar la limpieza, pasas de un coche estático a una autocaravana. La autocaravana representa la familia, pero no desde la estabilidad de una casa fija, sino desde el movimiento, el viaje y el cambio (muy ligado a la nostalgia del pasado).

Las mujeres de tu vida y la prima fallecida: La presencia de tu prima que ya no está es la personificación pura de la nostalgia que te asaltó antes de dormir. Su aparición no es tétrica; es el anhelo de los tiempos compartidos, un recordatorio de lo que se fue.

Tu hermana llorando como un bebé y tu madre sin poderla consolar: El llanto de un adulto como si fuera un bebé simboliza una vulnerabilidad extrema y una regresión. Refleja tu percepción de que tu entorno familiar está atravesando o ha atravesado un dolor profundo que te resulta difícil de aliviar.

3. Mirar desde la ventana (El espectador)

El hecho de que te quedes fuera, mirando a través del cristal, es el detalle más revelador del sueño.

Por un lado, muestra aislamiento o impotencia: quieres ayudar a calmar ese llanto, pero hay una barrera física que te lo impide.

Por otro lado, es un mecanismo de defensa sano: tras haber limpiado el "coche-vertedero" de otros, tu mente te dice que necesitas poner distancia (el cristal) con el drama familiar para proteger tu propia estabilidad emocional.

En conclusión: El veredicto de tu mente

Tu siesta no fue un descanso cualquiera; fue una sesión de limpieza intensiva.

La nostalgia te aplastó el pecho por la mañana, y al dormir, tu cerebro escenificó ese peso: estás limpiando el desorden de otros, lidiando con la añoranza de los que ya no están (tu prima) y viendo sufrir a los que sí están (tu hermana y tu madre) sin saber muy bien cómo arreglarlo, porque, al fin y al cabo, "el coche no es tuyo".

Haber dormido "como un bebé" al final del proceso es la prueba de que, aunque el sueño fuera inquietante, tu inconsciente logró hacer el trabajo sucio. Logró desahogarse.

Hala, supera eso...

jueves, 28 de mayo de 2026

DÍAS QUE LOS VES VENIR

Hay días que ya, cuando te levantas, sabes que van a ser una porquería.

Hoy mismo.

Dejando las razones a un lado, me quedo con las reflexiones, con el paseo para tranquilizarme, con el haberme concentrado en las pequeñas cosas que llenan mi día a día para poder volver a respirar bien.

Me he dado cuenta de que no he recurrido a los lugares de siempre para calmarme. Algunos ya no calman, al contrario, se han convertido en parte de la tormenta, y otros bastante tienen con lo que tienen. Así que he hecho la maniobra de la tortuga, me he metido en mi caparazón y ahí me he quedado, ordenando mi mundo, sacando brillo, limpiando el polvo, ordenando, cosiendo y tomando decisiones.

La verdad es que en mi caparazón se está bien.

Ojalá me pudiera quedar dentro para siempre.

domingo, 24 de mayo de 2026

INVESTIGACIÓN DE DOMINGO

Desde esos tiempos inmemoriales en los que empecé a publicar, nada más salir cada una de mis novelas, en un blog (y mira que hace años que los blogs son un desierto) me hacen una crítica espantosa.

Va por libre, no tiene nada que ver con nadie que hable del libro después y lo destroza con una inquina que siempre me ha parecido muy personal.

Durante un tiempo me preocupó, porque pensaba que tú le tenías que hacer algo a alguien para que te devolviera tanto odio, hasta que descubrí que no, que hay gente que tiene otras razones para ser perverso. Y lo descubrí porque esto no solo me lo hacía a mí, sino a unos cuantos de los autores que empezamos en autoedición allá por la década de los 10.

O sea, no era yo, era la posición que ocupaba yo en ese ecosistema nuevo que surgió a finales de 2011 en Amazon y que colocó a un montón de gente que escribíamos en ese escaparate mundial.

Y que a otra no.

Por lo que sea...

¿Suerte?

¿Talento?

¿Estar en el lugar adecuado en el momento justo?

¿Escribir bonito y que conectara con miles de lectores?

¿Tener portadas y sinopsis llamativas?

No sé, si lo supiera, igual lo intentaría repetir.

De la comentarista sabía que era mujer, porque cuando escribes, a veces pones "me quedo quieta" o "estoy preocupada" y ahí te delatas. Hay que ser mucho más hábil de lo que es con las palabras para ocultarte del todo, aunque si soy sincera no creo que fuera su objetivo del todo. O sea, no quería que supiéramos quién era, pero no le importaba que se supiera que es mujer.

Hoy, tropecientos años después, mira por dónde, ya sé quién es y ya sé el por qué de esta inquina.

Lo he descubierto de la manera más tonta del mundo.

Esta persona, a quien no le voy a dar publicidad (algo en lo que no cayó ella cuando nos hacía esas críticas tan desalentadoras) escribe. Sus historias están disponibles en la red en abierto y hay que concederles un mérito muy grande, que no tiene nada que ver con las portadas, con las sinopsis ni con escribir bonito: es que no se ha rendido. 

¡Qué maravilla que después de tantos años sin llegar a ninguna parte no haya perdido la ilusión!

Yo, con mucho más de lo que ha conseguido ella, me encuentro en un punto que tengo ganas de mandarlo todo a la mierda, de no teclear ni una sola palabra más, y eso que si me pusiera a resumir todas las cosas increíbles que me han pasado desde que escribo, me quedaría sin domingo.

Y estoy insatisfecha porque siento que todo se podría hacer mucho mejor.

Si es que soy... 

Debería hacer como ella (no en lo de destrozar a otros autores, no, eso no, yo no tengo capacidad para tanta maldad), sino estar orgullosa de lo que hago e incluso ponerlo en abierto para que todo el mundo lo pueda disfrutar.

Pero ya ves, en vez de escribir me dedico a investigar tonterías y por no sé qué magia he vuelto a escribir.

Aunque sea la entrada de un blog, contando a medias el final de un enigma viejo que apenas me interesa más que a mí misma.

Y todo gracias a ti, querida, lo has conseguido tú.

Con tus palabras.

Las mías, las de verdad, las que cuentan, las tengo atascadas dentro desde hace casi un año.

Son tan especiales que me planteo si de verdad las quiero dejar a la vista de alguien que me odia porque no ha conseguido lo que yo.

De momento, va ganando el no.

sábado, 23 de mayo de 2026

CON SUERTE... EN NAVIDAD

Justo ahora que empieza a hacer un calor insoportable, vengo a deciros que tengo en preventa un libro de Navidad.

Como lees, la locura máxima, quería llegar a Navidad antes que nadie y según se han puesto las cosas, que nada más acabar el verano ya empieza la promoción de todo lo navideño me he dicho... ¡en junio no se me adelanta nadie!

Ahí está, tan mona, en papel.

Con suerte... en Navidad para descargar

Ahora en serio.

Esta decisión no ha sido mía, si yo la hubiera tomado habría salido a finales de octubre o principios de noviembre, pero aquí soy una mandada y tengo que dar las gracias porque la única de mis novelas que no tenía su correspondencia en papel (salvo por el ejemplar de Tiffany que reúne las tres historias de Grimiel) ya la tenga.

No va a ir a tiendas, aunque si soy completamente sincera, para que la pongan en la fila de atrás en Fnac, no esté jamás en Casa del Libro o no la encuentres ni loco en El Corte Inglés, da exactamente lo mismo. En las librerías tampoco se van a volver locos para venderla, así que esta es la mejor opción: si alguien la quiere, ahí está.

Y si no la quiere nadie, pues tampoco pasa nada de nada, no se habrán talado árboles.

La cuarta novela de Grimiel está escrita desde hace más de un año, pero si no la he soltado es porque según se ha puesto todo de difícil, y con lo bonita que es, se merece mucho más de lo que me dará si hago lo de siempre. Así que igual tomo otro camino, aunque me devuelva a la casilla de salida.

Y no, mi casilla de salida no fue Amazon, yo ya estaba dando guerra de antes.

Con respecto a esto, he intentado todo para llegar a los lectores y en algún momento me he perdido. También es cierto que no tengo ayuda de nadie (ni agente, ni palmeros, ni grupos de intercambios de lectura... por no tener no tengo ya ni quien me lea en mi familia, mi madre, pero ve la pobre tan mal que se lo tengo que leer yo).

Estoy agotada. Física y mentalmente.

A pesar de todo, queda una novela. La próxima sale en septiembre también con HQÑ. Me va a tener a su lado, pero con las fuerzas mermadas y el corazón más roto que nunca, no sé qué saldrá de aquí. No hay agente, ni agencia a mi lado, no hay nada de nada para empujarla porque bastante tengo con levantarme cada día yo. Y no hay a quién confiarle esto.

Que sea lo que Dios quiera.

Si sale bien, daré las gracias. Si sale mal, seguiré siendo solo lectora. Eso sí que se me da bien. ç

Esto que pongo ahora no es la portada de la próxima novela, es algo que he hecho yo. 



lunes, 27 de abril de 2026

PRINCIPIOS, CINCO MESES DE LECTURA

En estos días se cumplen cinco meses desde que empecé a leer, cada mañana, el principio de uno de los libros de mi biblioteca, jugando con quienes se animan a adivinar de cuál de ellos se trata.

He ido eligiendo los que me parecían más fáciles de adivinar, bien porque formen parte de ese temario de secundaria que todos tenemos en mente (y que son los que más veces he releído por trabajo y por placer) o bien porque me los habéis ido pidiendo.

En estos cinco meses he leído La metamorfosis, Anna Karenina, El Quijote, versos de Miguel Hernández, obras de teatro de Lorca. Por los principios han pasado Cela, Unamuno, Baroja, Galdós o Ray Loriga, y ha habido espacio para libros tan especiales como Matilda o Heidi.

También, en los últimos meses, cuando estos principios se han ido popularizando en redes, he leído los que algunos espectadores me han pedido. Incluso me he atrevido a leer más allá del castellano: un poema de Rosalía de Castro en gallego y otro de Verdaguer en Catalán.

Este pequeño espacio solo quiere jugar con la literatura, compartir un momento que coincide con el primer café, servir de puente para conversaciones (o para las canciones con las que los ameniza @garita_73) y reclamar en redes un espacio de paz y calma.

No hay problema si no lo sabes, el día que subo el principio coloco la respuesta en la historia y estas las anclo en mi perfil, por si llegas tarde. Y si no aciertas hoy, otro día será. Y si quieres que lea el tuyo, solo tienes que mandarme un mensaje y yo lo intento.

Aunque pronuncie fatal porque no sea mi lengua materna.

Aprendo y aprendemos, nos damos la mano asidos a las páginas de un libro y disfrutamos de una pasión común que ponga un poco de cordura en este mundo que la está perdiendo.

Con respecto a esto, he tenido varias faltas de respeto en los comentarios, pero lo he solucionado con una valentía y una calma que no he tenido en otras etapas de mi vida: si alguien viene a insultar, a montar polémica, a criticar sin sentido, en mi casa no tiene sitio y le cierro la puerta en las narices. Si vienes con flores, adelante, las pondremos en un jarrón. Si traes unos pasteles, eres bienvenido. Pero si nos tiras piedras te vamos a cerrar puertas, ventanas y contraventanas porque este no es tu mundo y tenemos pleno derecho para no admitirte en él.

Y dicho esto, seguiré leyendo, aunque poco a poco tendré que tirar de principios de libros que, o bien no haya leído aún o que no estén en físico en mi biblioteca.  Tengo muchísimos libros actuales, pero he entendido que los clásicos son más fáciles de adivinar porque son más universales, y los libros antiguos los conoce más gente, y los prefiero porque dan más oportunidades de conversación.

Si no te has unido, te invito a que lo hagas.

Es aquí: https://www.instagram.com/mayteestebn/