miércoles, 19 de abril de 2017

LA PEQUEÑA PANADERÍA DE LA ISLA DE JENNY COLGAN



Sinopsis:

Tras el desastroso final de su última relación amorosa, Polly Waterford se traslada a un balneario en una remota isla frente a las costas de Cornualles, donde se instala en un piso pequeño y solitario situado encima de una tienda abandonada.

Para distraerse de sus problemas, Polly se concentra en su afición favorita: amasar y hornear pan. Pero su relajante pasatiempo de fin de semana no tarda en convertirse en una pasión. A medida que vuelca sus emociones en amasar y golpear la masa, cada hogaza resulta mejor que la anterior. 

Entusiasmada, Polly empieza a incorporar nueces, olivas o semillas a la masa, además de la miel que le proporciona un apuesto apicultor del lugar. Recurriendo a reservas de determinación y creatividad que ignoraba que poseía, Polly maravilla a los habitantes del pueblo y a los visitantes con las maravillas que salen de su horno, y de paso descubre una vida nueva y brillante allí donde jamás esperaba encontrarla.

Mis impresiones:

¿A que no adivináis por que elegí leer esta novela?

Venga, os doy un momentito para pensar...

Vale, lo confieso, fue por el faro. Sé que la mayoría de los que pasáis por el blog conocéis mi debilidad por los faros, así que no ha sido tan complicado después de ver la portada. Por cierto, antes de que se me olvide, ya tengo unos cuantos guardados aquí. Los voy cazando de aquí y de allá, lamentablemente ninguna foto es mía, pero me gusta reunirlos y mirarlos cuando no tengo sueño. Alguna vez escribiré una historia en la que haya un faro...

Pero vamos a la novela. Tiene la peor sinopsis que he leído en años (y mira que las hay malas). No solo porque miente (no hay balneario en la novela), sino porque destaca cosas absurdas de la historia, impidiendo que te hagas una idea de lo que te vas a encontrar en ella. He estado tentada de no ponerla, de hacerla de nuevo, pero no me ha dado la gana. Escribir una sinopsis es un trabajo que tiene que tomarse la editorial en este caso y no hacer chapuzas de este calibre.

Y otra cosa más, la redacción de la sinopsis es pésima. "Polly maravilla a los habitantes del pueblo y a los visitantes con las maravillas que salen de su horno..." Esto lo destaco porque es una de las cosas que llaman mucho la atención de esta novela. Creo que no es culpa de la autora, sino de que la traducción no es buena. O a lo mejor sí, a lo mejor han traducido bien el sentido de las palabras, pero desde luego no brilla. Las repeticiones de palabras están por todas partes, tanto que en algunas ocasiones a mí me han resultado molestas. Lo raro es que no es todo el tiempo, es como si a ratos se hubiera hecho la traducción con mimo y otros... otros con prisa.

Esto solo es una idea, igual muy loca, pero creo que las traducciones debería revisarlas otra persona que tenga un pelín de arte escribiendo. Que sí, que se mantenga lo dicho por el autor, faltaría más, pero que no lo desluzcan como tengo la sensación de que le ha pasado a este libro.

Y ya, la última cosa negativa que voy a destacar: el faro casi no tiene importancia en la historia. Sale, eso es verdad, pero tan de pasada que no entiendo por qué ocupa la portada. Lo lógico sería que fuera una panadería...

Esta novela, contada en pasado por un narrador omnisciente, empieza con el desastre personal de Polly, la protagonista. Después de una pequeña introducción que nos sitúa en un futuro que aún no ha llegado, con una Polly anciana, volvemos al pasado, concretamente a 2014. Polly y su pareja, Chris, han fracasado en todo. No solo se ha ido al garete su relación, sino también la empresa que montaron juntos. Aunque Polly ha hecho todo lo posible por reflotar la empresa, la crisis y, sobre todo, lo desastre que resulta ser Chris, acaban por llevarse todos sus sueños por delante. Unos amables señores del banco vienen a comunicarles que están en bancarrota y que firmen unos papeles, esos que ratifican que todo el mundo en el que han construido hasta ese momento se ha hecho añicos.

Lo han perdido todo.

Chris, de manera unilateral, decide que se den un tiempo. Polly, derrotada, empieza a buscar dónde vivir. Su amiga Kerensa le ofrece su sofá, pero ella no quiere ser una carga para nadie. Dando millones de vueltas consigue un pequeño apartamento en Mount Polbearne, a una hora de su ciudad. Un apartamento desastroso en una isla mareal perdida en el culo del mundo.

Polly cree que no se puede caer más bajo, pero se queda. No tiene dinero para más. Cuando está metiendo las cosas en casa conoce a un grupo de cinco pescadores que la ayudan, y que con el tiempo serán muy importantes, para ella. Aunque aún no lo sepa.

Sola, aterida de frío, pasa la primera noche en una casa que está medio en ruinas, donde además le han dicho que hay fantasmas. Y por los ruidos que escucha la primera noche, igual hasta resulta ser verdad. Se despierta en medio de la madrugada cuando escucha unos golpes en la planta baja... que al final resultan proceder de una cría de frailecillo, un pájaro que se ha estrellado contra un cristal, rompiéndolo y rompiéndose un ala.



A partir de ese día, Polly se hará amiga de Neil, el pájaro al que jura no poner nombre (pero no lo puede evitar), encontrará consuelo en hornear pan y, poco a poco, se integrará en una comunidad pequeña donde conseguirá la paz que ha estado buscando. Donde conocerá a dos hombres que marcarán su vida. Donde pondrá en marcha primero un negocio clandestino de pan (en realidad no es un negocio, es que hacer pan relaja a Polly y el pan del obrador de la señora Marne es horroroso) y después acaba logrando que esa pequeña isla olvidada se convierta en destino turístico.

Podría estar dos horas contando cosas, porque pasan muchisimas en esta novela, incluso creo que demasiadas.

Hay escenas en las que te ríes, otras que emocionan (aunque la verdad es que a mí no me ha llegado a tocar tanto como para que se me escapase una lágrima), tiene el típico humor inglés que a veces cuesta pillar, pero resulta muy agradable su lectura. Yo no diría que es imprescindible, pero tampoco lo calificaría como lectura de domingo. No es feelgood, por algunos detalles de la trama, pero sí tienen de este género los paisajes maravillosos.

¿Ya os he dicho que transcurre en una isla mareal?


La isla a la que se traslada Polly, situada en la novela en Cornualles, tiene una carretera que se inunda cuando sube la marea, dejando a los vecinos que habitan la isla aislados en ella. El paisaje de la novela, los lugares que dibuja, son maravillosos, fáciles de recrear en la mente y que le dan un extra a la historia.

¿La recomiendo? A mí me ha entretenido mucho y, además, me ha devuelto a la vida útil lectora, así que algo tendrá. Hace tiempo que no escribo reseñas porque, por cuestiones personales, llevo tiempo sin leer. Sin ser capaz de centrar mi cabeza en la ficción, así que aunque solo fuera por eso (y por Neil, el frailecillo, que me ha enamorado), tenía que subir la reseña, aunque en realidad, si tuviera que puntuarla, le pondría solo un tres y medio (sobre cinco).

¿Os apetece?

¡Se me olvidaba! Al final del libro vienen las recetas del pan que prepara Polly. Seguro que en algún domingo aburrido de lluvia, acabo haciendo pan.



jueves, 13 de abril de 2017

¿Y SI LA CHICA IMPERFECTA ES LA MÁS PERFECTA PARA TI?

Lee GRATIS las primeras páginas.

Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.
Paula sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos.


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Y si quieres saber más de estos personajes, cómo se conocieron...

Paula no tiene novio ni le interesa el tema de momento. Es feliz con sus amigas del instituto y con Ana, su compañera de universidad. Una mañana recibe una llamada de teléfono: su padre quiere que acompañe a sus hermanas pequeñas de compras. A Paula el encargo no le hace gracia y se inventa una cita que su padre confunde con una relación formal. A partir de ahí, los líos están asegurados, porque para tapar su mentira, Paula alquila a un chico en una agencia de contactos. Lo que no sabe ella es que ese chico no será exactamente un desconocido.

miércoles, 12 de abril de 2017

ALGUNAS MADRUGADAS


Una madrugada cualquiera, una de esas de luna en el cielo y aspecto calmado, el suelo se tambalea, te despiertas y te das cuenta de que en unos minutos tu mundo se ha descolocado.

De pronto, ya no puedes seguir por el mismo camino que llevabas transitando años.

Las ganas, las fuerzas, ya no están.

Sé que es posible que cuando todo se calme de nuevo vuelvan; que las ideas locas ronden de nuevo por mi mente y me entren unas ganas tremendas de escribir ficción, pero hoy por hoy creo que es un capítulo que ha entrado en una pausa indefinida. Eso no significa que vaya a dejar de daros el tostón, me quedan dos novelas terminadas en el cajón y un proyecto de no ficción que quiero que vea la luz este año.

Pero no hay planes de mucho más.

No me apetece terminar ninguna de las otras novelas que tengo a medias, ni empezar con algunas ideas que tengo solo esbozadas.

Me dicen que no tenga prisa, que hay momentos y momentos, que este es probablemente uno de los más complicados a los que me he tenido que enfrentar porque supone un cambio total de vida.

Como cuando me marché a vivir a Segovia.

Como cuando nacieron mis hijos.

Como cuando me desesperé viendo que mi padre se moría sin que pudiera hacer nada.

Pero yo sé que hay mucho más que un momento delicado. Son las sensaciones que tengo. Es sentir que eso que te han inculcado desde pequeño, que el esfuerzo tiene recompensa no es verdad, porque las trampas están a la orden del día. Ah, y el puñetero karma, que no funciona, porque si funcionase, las personas buenas no lo pasarían tan mal.

Hoy me siento muy cansada.

Tengo que encontrar algo que me emocione, algo que me llene de vida. Necesito tranquilidad, la paz que da el sentirte arropada por el amor de las personas a las que les importas de verdad, las que te permiten equivocarte y ser tú siempre. Las que no te chantajean, ni te presionan, ni te buscan solo cuando les sobra tiempo o no tienen otra cosa que hacer.

Igual no estoy muy optimista, pero la vida no invita a ello.

domingo, 9 de abril de 2017

ABRIMOS UN CAMINO

A los primeros que se nos ocurrió publicar libros por nuestra cuenta en Amazon se nos denominó Generación Kindle. No sé si una generación literaria se puede articular alrededor de un hilo tan débil: no existen puntos en común, ni edades parecidas, ni circunstancias comunes. No tenemos las mismas preocupaciones vitales, ni siquiera entendemos la literatura del mismo modo. 

Lo único en común fue abrir un camino nuevo para llegar a los lectores.

Hace mucho que no leía sobre esto, sobre la Generación Kindle, pero a raíz de un relato en un blog se me ha ocurrido buscar en Google y aparece una entrada en la Wikipedia. No deja muy claro sobre quienes formaron parte de esto, quizá porque fue tanta gente que nadie se ha atrevido a dar nombres. Seguro que porque siempre habría alguien que se sentiría molesto porque lo dejasen fuera. O porque cada uno ha seguido una trayectoria diferente. 

Solo quería dejar constancia de que estuve allí desde el principio. No con una, con tres novelas en 2012.


martes, 4 de abril de 2017

PROS Y CONTRAS

Hace unos días, regalé la primera novela que publiqué en Amazon en marzo de 2012, en aquellos tiempos remotos del principio de la autoedición en esta plataforma, cuando formaba parte de lo que se llamó Generación Kindle. Era El medallón de la magia, junto con la otra que completa esta historia, Brianda, fueron objeto de un regalo.Un regalo mío a quien se quisiera acercar a ellas, porque era mi cumpleaños y me apetecía tener un detalle con los lectores, celebrarlo de este modo. Eso no es, como no me canso de leer por ahí, un "autopirateo", palabreja tonta donde las haya, ni tampoco es un modo de aumentar mi vanidad, como tuvimos que escucharle Mercedes Gallego y yo a un personaje que nos acusaba de perjudicar al sector editorial por regalar nuestras obras.

Eran un simple regalo.

Porque puedo hacerlo y porque quiero.

Así de sencillo.

Regalar una novela tiene sus pros y sus contras. El pro es que vas a encontrar lectores. Algunos, la inmensa mayoría, se la descargarán y jamás van a abrirla. Tenemos -todos- cierta tendencia a acumular las cosas que nos dan gratis. Si no, miraos las manos cuando salís de cualquier Feria. Volvemos cargados con una bolsa con los objetos más variopintos que, en la mayoría de las ocasiones, acaban en el cubo de la basura. Pero hay otro pro y es tropezar con alguien que sí se anime a abrir sus páginas, que se encuentre cómodo entre ellas y llegue hasta el final y, entonces, habrás encontrado un lector.

Así, de este modo, yo llegué a una lectora que en este mes se ha leído cinco de mis siete novelas. Para mí eso ya es objetivo cumplido, una maravilla porque esta novela ha reclutado lectores y son más difíciles de encontrar que las setas en un tórrido mes de verano.

El contra es que, inevitablemente, los piratas hacen su agosto. Al día siguiente de la promoción, varias páginas ofertaban gratis mis libros, algo contra lo que ya me niego a luchar, porque no es a mí a quien corresponde, sino a las personas que deberían legislar esto, perseguir a los que se lucran del trabajo de otras personas. Y uno más: los comentarios negativos.

Me llegó uno para El medallón de la magia.

Ante la estupidez del argumento empleé mi derecho, porque lo tengo, de puntualizar. Nunca, jamás, voy a entrar a decirle a un lector nada si no le ha gustado la historia, pero si su comentario negativo no tiene esa justificación o alguna de peso, sí voy a hablar. Porque me parece sumamente injusto que tenga que mantenerme callada ante la estupidez de otro y porque creo que defender mi trabajo también es mi misión, más en un caso como este que se trata de una novela que no tiene una editorial detrás.

Veréis, la crítica era... ¿absurda? Si hay algo contra lo que peleo cada día en el trabajo es con la capacidad para emitir juicios razonados que se sostengan, para enseñar a leer y a no decir idioteces. ¿Por qué no debería poder decirle a alguien que se equivoca cuando está tirando por tierra mi trabajo? Insisto, no era una apreciación subjetiva, no era ni siquiera como la otra crítica negativa que tiene esta novela que estaba justificada y a mí me ayudó muchísimo como autora. Ni siquiera como un matiz de una que tiene Brianda, en la que la lectora dice que quizá la portada no anima a leer la historia, y eso es algo que me planteo valorar porque quizá lleve hasta razón.

No. Era otra cosa.

Valoraba como algo negativo que es infantil. Una novela que lleva desde marzo de 2012 sin cambiar de categoría en Amazon: está en infantil. Por que lo es y eso, que ya está en el envoltorio de la novela misma, no creo que pueda juzgarse como algo negativo.

¿A qué viene eso en la crítica? ¿La persona que lo ha descargado no sabe leer? Y no me vale el argumento de que ha pagado por ella y, por lo tanto, tiene derecho a decir lo que le dé la gana porque me apuesto lo que queráis a que no lo ha hecho: se la regalé yo poniéndola gratis. Esta novela llevaba meses sin tener un comentario, este llegó justo tras regalarla, así que no se trata de una compra.

Dos y dos, de toda la vida, son cuatro.

Pero bueno, es que también se puso número 1 de descargas gratis, que ya me diréis qué mérito tiene eso salvo el que yo me divirtiera un rato mirándolo. Y hasta eso, según está el panorama hoy en día, genera piques tontos en mucha gente que te rebotan de las maneras más variopintas. Supongo que ese comentario buscaba más perjudicar mi reputación como autora que valorar de verdad esta novela.

Pero es que, además, esta obra, a pesar de ser infantil, tiene mil cosas escondidas entre el texto que, quizá, una persona que no es capaz de fijarse en la catalogación tan obvia que tiene, habrá pasado por alto. No se habrá dado cuenta de que, insertadas en la narración, hay referencias históricas. No son profundas porque es un libro infantil, lo he dicho mil veces, se lo escribí a mi hijo cuando era pequeño. Aparecen personajes históricos como Velázquez o Quevedo mencionados, libros como El Quijote, reflexiones sobre la inutilidad de las guerras, lugares emblemáticos del Siglo de Oro como Zocodover en Toledo o la iglesia de San Ginés en Madrid. Juego con unos versos acrósticos y presento un tribunal que jamás debería de haber existido, que condicionó la vida de miles de personas en la época: la Inquisición. Todo, insisto, de manera sutil, una excusa para poder hablarle a mi hijo de todo ello y que empezase a aprender, todo aderezado de tal manera, envuelto en una historia sencilla que un niño pudiera seguir con soltura, sin perderse en esa otra historia que está en la superficie, la de Amanda y Alonso, un soldado tan peculiar que hasta me lo han copiado en una serie de muchísimo éxito. Bueno, no creo que lo hayan copiado, creo más bien que llegamos a la misma conclusión, solo que yo lo hice muchos años antes.

Y lo publiqué.

Esta novela iba bien cuando la puse a la venta, a pesar de que no cumplía el perfil para resultar un éxito en la plataforma, pero también tuvo su tropezón inicial con una reseña cobarde y maliciosa que frenó las ventas sin decir nada de nada de ella, con una indirecta que significaba: oye, no la leáis que es una mierda, y que poco consiguió en el mundo real porque, en paralelo, estaban sucediendo otras cosas mágicas, el montón de veces que ha sido elegido por profesores de instituto como lectura para los primeros cursos de la ESO.

Fíjate tú por dónde...

Me apetecía contar esto, reivindicar lo que es mío, dejar claro que podéis decir lo que queráis de una novela que escriba: que no os ha conmovido, que no la recordaréis, que no os ha dicho nada, que no es buena... pero en ningún momento me voy a quedar callada cuando critiquéis algo sin sentido que forme parte de su misma esencia.

Porque es mía y porque yo la defenderé.

Sé que hay gente que no admite que el autor se explique, que diga lo que pretendió, pero me da lo mismo. Soy una escritora de la calle y esta novela, como otras tres que tengo, solo me tiene a mí.

jueves, 23 de marzo de 2017

CUMPLEAÑOS

A última hora de hoy me acuerdo de que estoy de cumpleaños doble. Por una parte, este blog, El espejo de la entrada, llega a sus nueve años de vida digital. Por él han pasado resúmenes de novelas, acontecimientos destacados de mi trayectoria literaria, relatos, reflexiones, noticias...

El otro cumpleaños es el de mi primera novela en Amazon, El medallón de la magia. Lleva cinco años en la plataforma. Ha cambiado varias veces de portada, la he subido varias veces (sí, a mí también me denunció algún cliente por dejarme tildes, algo que tiene guasa habiendo lo que hay) y me ha dado muchas alegrías y lecciones.


martes, 14 de marzo de 2017

LIBRERÍA MOLAR: MADRID. 17 DE MARZO DE 2017.

El viernes os espero. Será una tarde de besos y abrazos, de poder poner caras y recuperar sonrisas con las que me he cruzado en otro tiempo. Será el día de presentaros a mi última criatura, de entregárosla en manos a los que todavía no la conocéis y compartir impresiones con quienes sí la habéis leído.

No tengo que contaros que estaré nerviosa, porque seguro que os habéis dado cuenta.

Ni que decir que echaré de menos a mi padre, que estoy convencida de que, de poder estar, sería el primero en sentarse en primerísima fila.

Será el viernes 17, a las siete y media, con Mercedes Gallego como anfitriona y una preciosa librería como escenario.

Quedáis todos invitados.










viernes, 10 de marzo de 2017

EL LIBRO DE MEMORY DE PETINA GAPPAH



Sinopsis:

"La historia que me has pedido que te cuente no comienza con la conmovedora fealdad de la muerte de Lloyd. Comienza un día de agosto de hace mucho tiempo, cuando el sol me abrasaba la cara y yo tenía nueve años, y mi padre y mi madre me vendieron a un desconocido. Digo mi padre y mi madre, pero en realidad fue mi madre..."

La narradora de El libro de Memory es una mujer albina que languidece en la prisión de máxima seguridad de Chikurubi, en Harare, Zimbabue, donde está encarcelada por asesinato. Como parte de su apelación, su abogada le pide a Memory que escriba a una periodista americana interesada en su caso todo lo que sucedió tal y como ella lo recuerda. En su país la pena de muerte es preceptiva en casos de asesinato, y Memory escribe literalmente para salvar su vida. A medida que se despliega la narración de su vida, cuajada de un sorprendente sentido del humor, sabemos que ha sido juzgada y condenada por el asesinato de Lloyd Hendricks, su padre adoptivo. Pero, ¿quién era Lloyd Hendricks? ¿Por qué Memory no siente remordimientos por su muerte? Y, ¿sucedió todo tal y como ella lo recuerda?

Moviéndose entre las barriadas de los negros pobres y las zonas residenciales de los blancos ricos, entre pasado y presente, Memory va tejiendo un relato fascinante en el que se entrelazan el amor, la obsesión, la inevitabilidad del destino y las trampas de la memoria.

NOVELA FINALISTA DE LOS PREMIOS BAILEYS WOMEN’S PRIZE FOR FICTION Y PRIX FEMINA 2016.

Mis impresiones:

La primera noticia que tuve de este libro fue en el momento en el que lo tomé entre las manos. Lo siguiente que me dijeron es que era una historia dura, pero que estaba narrada con un tremendo sentido del humor, desdramatizando en todo momento la situación por la que pasa la protagonista.

Memory se nos presenta como una reclusa de la prisión de máxima seguridad wn Chikurubi, en Harare, Zimbabue. Es albina y está condenada a muerte por el asesinato de un blanco. La narración de esta historia corre a cargo de la misma protagonista, una primera persona que va contando, de manera desordenada, las circunstancias que la han llevado allí, a esperar una sentencia de muerte. Lo hace porque le han pedido que le cuente a una periodista americana su historia. Su abogada ha pensado que quizá eso, contar todo según ella lo recuerda, pueda ayudar en su apelación.

Escribe, como dice la sinopsis para salvar la vida.

La crudeza de la prisión está presente en esas líneas que va componiendo poco a poco, pero la visión de Memory siempre deja un poso de ironía que hace que tú, como lector, te encuentres en algún momento sonriendo ante lo que te cuenta, aunque si lo piensas un poco no tiene nada de gracioso.

Memory, como su nombre, bucea en la memoria, rescata los recuerdos de infancia de su barrio pobre, donde vivía con un padre muy especial y una madre que siempre estaba aquejada por terribles dolores de cabeza. Narra las carencias, pero del mismo modo pone una luz especial en los momentos felices, cuando se vestía con el traje de Navidad, los momentos en familia que para ella son su mejor tesoro. Recuerda a sus hermanas, habla también de un hermano que no conoció, porque murió antes de que ella naciera, y también de la pequeña, que se ahogó en un cubo. Notas en su narración que hay algo que le duele de manera especial, y es haber sido vendida por sus padres a un hombre, el mismo por el que la acusan de asesinato, un hombre blanco que se convierte en su mentor y que le da una educación diferente a la que le correspondería a ella.

La protagonista, además, como dije antes, es albina. En África, ser albino no es fácil, no solo porque la piel se llene de ampollas a la mínima que le de el sol (razón por la cual en esos momentos que recuerda de la infancia se queda mucho tiempo en casa) sino por las supersticiones ligadas a estas personas. Su condición de albina, sin embargo, supone una ventaja en la cárcel. El miedo de las demás a que las mire a los ojos le permite tener una celda para ella sola.

A pesar de que la narración es en primera persona, hay suficientes diálogos para que no se haga pesada. Además, el personaje principal, la manera en la que la conocemos, su ironía y su sentido del humor, junto con una narración muy buena, te obligan a avanzar. Lo que pasó con el hombre que la compró va a apareciendo solo con breves pinceladas de vez en cuando y eso empuja a seguir leyendo. Incluso todos los datos históricos que de vez en cuando salpican la narración tienen un buen tratamiento, que provoca que no se hagan pesados, como a veces sucede en algunas novelas.

Lo dije en alguna parte, el planteamiento, la persona narrativa, la misma exquisita narración me recordaron un poco al libro de Elena Ferrante, pero con la diferencia abismal de que Memory no me cae mal. A pesar de lo que haya hecho, en ella no detectas el rencor y la mala uva de la narradora de esa otra novela. La empatía es posible aquí y aunque no entiendas cientos de palabras que aparecen en el dialecto de la zona, da lo mismo, no interrumpen el sentido.

La historia está estructurada en tres partes que, aunque las titula como sus tres hogares en orden cronológico, no serán estos protagonistas exclusivos. Como digo, la narración no es ordenada y, sin embargo, sí tiene la capacidad de que el lector la ordene en su mente. Y la forma de expresarse, cuidada, pero sencilla, hace que la lectura sea fluida todo el tiempo, a pesar de las muchísimas frases que salpican la novela en otro idioma y de las que es posible prescindir de su significado.

Y al final, el giro.

Simplemente sorprendente.

Os la recomiendo, es una historia interesante, diferente y bien escrita, una delicia de libro que se me hubiera pasado por alto si no me lo hubieran puesto en la mano.

martes, 7 de marzo de 2017

VENDER UN REGALO, ESO TAN FEO...



¿Te has quitado de encima ese bote de colonia que cuando lo abres te provoca ganas de vomitar? ¿O ese adorno tan feo que por mucho que te paseas por la casa no le encuentras un lugar (donde se vea poco)?

Estás siguiendo una tendencia que se llama re-gifting, volver a regalar lo regalado. Lo que me pregunto es lo ético del asunto. 

Mientras me tomo un cola cao.

Me da igual que la London Bussines School diga que es una manera de asegurarse de que alguien va a disfrutar de eso que tú no quisiste. Yo no soy de Londres, a mí me parece una descortesía. Se supone que hay una persona te mandó con toda la ilusión del mundo una agenda con las hojas en blanco para que la usaras para anotar las ideas para tu siguiente best seller... ¿y vas y se la das a tu novia para que apunte las citas del médico?

Y lo llamas re-gifting para disimular, ¿no?

Queda más chulo, pero me sigue pareciendo tan cutre como si lo dices en castellano. Un regalo lleva siempre detrás un sentimiento y si tú te deshaces de él, ¿qué puede pensar la otra persona? Esa que puso todo su cariño en ti, que perdió su tiempo en pensar, que salió a la calle, buscó una tienda y usó su dinero para tener un detalle contigo.

Es que...

Claro, que a lo mejor no se entera, pero ¿y si llega a sus oídos? ¿Y si por una de esas puñeteras casualidades del destino acaba sabiéndolo?

Se puede incluso cargar una amistad.

Bueno, una amistad no, porque los amigos no discuten por chorradas como esta, por eso en la vida solo acabamos teniendo dos o tres.

Pero ¿y si vamos más allá? ¿Y si no regalamos un regalo, sino que lo vendemos? Uf... la cosa se complica. A mí esto ya si que me parece inmoral, a no ser que te estés muriendo de hambre. Entonces puedes vender hasta el felpudo de la vecina.

Todo viene a cuento porque he visto en las redes que alguien está vendiendo un regalo mío, un regalo sin apenas valor económico, pero en el que en su día puse mucha ilusión. Me ha recordado a todos esos blogs acumuladores de libros que hacen reseñas infumables. Eso sí, tienen miles de seguidores para asegurarse de que las editoriales les surtan de libros. Y después te encuentras que montan con ellos un mercadillo.

Qué feo.

Los regalos no se venden.

lunes, 6 de marzo de 2017

INCREÍBLE

Increíble. No se me ocurre otra palabra para resumir el sábado. Las felicitaciones de cumpleaños en Facebook, sumadas a las notificaciones de los post que compartieron que os regalaba dos de mis libros (por ser mi cumpleaños), hicieron que me tomase dos largas pausas de las redes. Durante bastantes horas cerré todo en todas partes, porque también quería disfrutar de los míos. Al fin y al cabo, era mi día.

Al volver... uf...

255 felicitaciones en mi muro, más otras tantas dispersas en los grupos. Algunas más en los post de los libros. Y el teléfono, Whatsapp, el correo,  Messenger, Twitter... Incluso, por si no tenía bastante, alguien se confundió y me mandó un mensaje que no era para mí. Luego intentó disimular, pero me he estado riendo un buen rato.

Si es que a veces vamos tan deprisa que nos confundimos...

Quise agradecerlas una a una y espero haberlo conseguido, aunque os prometo que no era nada sencillo. Entraban tan seguidas que llegó un momento en el que de verdad me hice un lío.

Sobre mi regalo, esto es parte de lo que recibí de vuelta. Sé que son tops gratis, pero también sé que se ponen cientos de libros gratis al día, así que creo que me lo voy a guardar, porque fue alucinante.


USA


USA


ALEMANIA

FRANCIA


FRANCIA

MÉXICO

MÉXICO

REINO UNIDO

ESPAÑA

ESPAÑA


Me faltó capturar Brasil y Canadá, lo vi a última hora, me entretuve y sabéis que esto es muy volátil, es cuestión de minutos el que se esfume.

Espero que alguna de las más de 700 descargas que se produjeron se convierta en una lectura. Que conozcáis a Alonso de Esteban y os saque una sonrisa, que paséis un buen rato lector con Brianda y que transformen vuestras horas en una buena experiencia lectora.

Y, si queréis, contádmelo.

Estaré encantada de escuchar.