miércoles, 20 de julio de 2016

NO ME GUSTA EL VERANO.


Sé que soy rara porque no me gusta el verano. Es tiempo de cosas chulas: de salir, de helados, de charlas eternas por las noches tomando el fresco, de piscina, de vacaciones en la playa… de mil historias que se aplazan cuando el frío del invierno nos obliga a refugiarnos debajo de una manta en nuestro sofá más cómodo. Es tiempo de aire libre y de disfrutar. O eso dicen.

A mí me pone enferma.

Cuando llega el verano, cuando el sol aprieta con más fuerza, mi tensión se baja por los suelos y soy incapaz de dar un paso. Todo me cuesta un mundo, incluso caminar hasta la panadería que está a unos metros de mi casa. Tengo que esquivar las horas de más calor, no me puedo permitir subir las escaleras de mi casa o dar un simple paseo a media mañana y me acompaña un pesadísimo pitido en los oídos que hace mucho más complicado descansar. Nunca sé qué ponerme, porque cuando logro acostumbrar mi cuerpo a las altas temperaturas, como a estas les dé por bajar y mis sensores térmicos, que deben de estar rotos, empiezan a volverse locos. Siempre tengo que cargar con una chaqueta en el bolso.

Y luego está dormir.

Doy un millón de vueltas hasta que encuentro la postura idónea, y eso a veces ocurre a las cuatro de la mañana, un par de horas antes de tener que levantarme, porque en verano, madrugo más que nunca.

Lo único que se salva son los paseos al amanecer con mi perro por el pinar. Ulises me acompaña cada mañana (¿o era yo la que le acompañaba a él?) y juntos exploramos el bosque de pinos que está al lado de casa, alargando el tiempo todo lo que se pueda. Yo, entreteniéndome en pensar qué escribiré si logro librarme de los mareos e ignorar el pitido. Él, buscando alguna ardilla a la que perseguir y gastando la energía que ha acumulado por la noche.

¿Soy la única que detesta el verano?

jueves, 14 de julio de 2016

EL NOVIEMBRE DE KATE, DE MÓNICA GUTIÉRREZ



Sinopsis:

En vísperas de una tormenta de nieve, tras la barra de galeón pirata de un bar escondido, un barman recién llegado del Loira espera la llegada de Kate ese viernes, la chica del extraordinario cabello flotante y las larguísimas bufandas.

Kate vive en un edificio tan antiguo como su propia tristeza. Hace tanto tiempo que se ha dejado llevar por la rutina que ya no recuerda el sentido de los pequeños detalles, la aventura escondida en las sorprendentes pistas cotidianas. Un extraño jardín y una emisora de radio colgada del cielo en una buhardilla de madera constituyen su refugio para ese otoño. Y, sin embargo, aunque en la pequeña ciudad de Coleridge todos ignoren las advertencias de un excéntrico meteorólogo, el tiempo está a punto de cambiar el noviembre de Kate de la mano de un hombre bueno con planes de venganza, un sábado de tortitas y la risa de los argonautas.


Mis impresiones:

Creo que no es un secreto que me gusta cómo escribe Mónica Gutiérrez. Sus novelas me transportan a lugares como Coleridge, que solo existen en la imaginación de la autora, pero que están tan bien narrados que no cuesta nada confundirlos con el mundo real. No es la primera vez que lo hace. Mic Napoca, en Cúentame una noctalia y El bosc de les Fades en Un hotel en ninguna parte tampoco existen, pero sus descripciones -delicadas, dulces y llenas de detalles- provocan que mucho tiempo después de haber leído las novelas los sigas recordando. Y no solo los lugares, recuerdo la sensación de haberme querido perder en ellos.

No es esa la única coincidencia entre sus tres novelas (hasta el momento). Hay otra: el invierno. La nostalgia de los días grises, las mantas, la nieve, el fuego encendido, las tazas de té en torno a las cuales es tan sencillo compartir confidencias... son elementos comunes en los tres libros, aunque quizá sea en este en el que podemos sentir más el frío, más que nada porque este noviembre en el que transcurre la novela es anormalmente frío en Coleridge.

Una Gran Tormenta Blanca amenaza con aislar a sus habitantes.

Esa tormenta llega precedida de lluvia, granizo y vientos huracanados y el encierro, curiosamente, saca a Kate de otro, el interior, ese en el que lleva sumida mucho tiempo. Le muestra que la felicidad siempre es posible encontrarla en los pequeños detalles cotidianos, en la sonrisa de un par de gemelos rubios (los argonautas) o en el olor del pan recién hecho de Norm Berck. Que se puede vivir cinco días en calcetines y que un hombre serio como Don es capaz de sonreír y superar el dolor del pasado.

Pero no solo nos cuenta la historia de Kate, sino también la venganza que lleva planeando años Don para vengar la muerte de su amigo Gabriel. De esta no os voy a contar nada, os dejo que descubráis qué es lo que pasó y cómo se soluciona. Y qué tendrá que ver la chica de la cabellera pelirroja, las largas bufandas y los zapatos de bruja buena en ello.

La novela está llena de referencias literarias. Estas empiezan a aparecer cuando Kate acepta colaborar en el programa de la Longfellow radio, escondida en una buhardilla de un viejo caserón del XIX. Supongo que es deformación profesional, pero las charlas con los oyentes sobre los románticos, el romanticismo, Napoleón... a mí me han parecido deliciosas.

Como siempre que leo a Mónica Gutiérrez, me he encontrado un catálogo de personajes muy bien caracterizados. No se queda en los principales, otorga a todos características diferenciadoras (menos a los argonautas, pero es obvio por qué) que hacen que los individualices. Puedes sentir el rancio carácter de Charlie Berck, la manera particular de hablar de Norm, la ironía de Pierre, el barman del bar escondido del Ambassador, o el mal humor del señor Torres, que habla siempre con mayúsculas...

Kate y Don serán los encargados de ir contándonos la historia, alternando sus voces en primera persona en los distintos capítulos. Estos vienen precedidos de un título y el nombre de quien nos va a hablar. A ellos se unen las memorias de William Dorner, un meteorólogo al que nadie hace mucho caso cuando pronostica la Gran Tormenta que envolverá unos días a Colleridge y paralizará la ciudad, dando a sus habitantes la posibilidad de mirarse a sí  mismos.

La novela está llena de frases preciosas, huele a caramelo y a tortitas, te apetece arrebujarte en una manta y acompañar a Kate a su jardín escondido en el viejo edificio que resiste como puede el paso del tiempo. Y te hace soñar, deslizarte por un mundo que ejerce un hechizo en ti. No sé si serán los zapatos de bruja. O el pelo rojo. O que, de vez en cuando, apetece perderse en lugares que no existen y soñar de nuevo.

Gracias, Mónica, lo has vuelto a conseguir.

lunes, 11 de julio de 2016

COMO DIENTE DE LEÓN DE PILAR FERNÁNDEZ SENAC


Sinopsis:

Los dientes de león son trocitos de nubes que han echado raíces porque tienen miedo a volar. 

Esas palabras que Diana dice a su pequeña, reflejan la forma en la que ella se ha sentido durante el último año. La muerte de su marido de forma inesperada descose por completo su día a día y durante un tiempo va dando puntadas a ciegas. El dolor, vestido con traje oscuro y sonrisa torcida, es su nuevo compañero de piso y la acompaña en el descubrimiento de una traición que no esperaba. El miedo, como un borrón de carboncillo, oscurece algunas de las decisiones que debe tomar. 

Este libro es el viaje por el interior de una mujer que no sólo ha perdido a su marido, sino que también ha perdido la confianza en ella misma y en los demás. Rodeada de gente que la quiere y que la obliga a mirar hacia delante, Diana va creciendo a cada paso que da como persona y como mujer, y poco a poco va haciendo un hueco a la posibilidad de volver a amar. 

Con esta historia conocerás a una mujer de hoy, real, que se equivoca, que se esconde, que no es tan fuerte como pretende, que se enfada. Pero que, a la vez, es una mujer inteligente, con un irónico sentido del humor y que es consciente de sus errores. Diana va soltando las raíces que la sujetan al suelo y se ve más capaz de dejarse acariciar por una suave brisa y volar como diente de león.

Mis impresiones:

Esta es una de las novelas que llegan a tus manos por casualidad. Estaba gratis en Amazon, alguien lo compartió, lo vi y acabó en mi kindle. Y en el de unas cuantas amigas, porque al leer la sinopsis tuve la intuición de que detrás de ella se escondía una historia bien contada. Se lo dije a las cuatro personas que siempre suelen coincidir conmigo en gustos lectores y todas lo pusimos en la cola de lectura.

Se la saltó, algo que consiguen pocos libros, y puedo decir que ni siquiera fui la primera a la que le pasó.

De hecho, la primera de esas personas que lo leyó corroboró la sensación que tuve después de la lectura de las líneas de presentación de la novela, por lo que me adentré en ella teniendo la seguridad de que me iba a gustar.

La novela empieza con un párrafo maravilloso, en el que Diana, la protagonista, habla con su hija Nerea sobre los dientes de león:

"Los dientes de león son trocitos de nubes que han echado raíces porque tienen miedo a volar"

Así, de esa manera tan sencilla, le explica su propio miedo, ese al que se enfrenta a la vida un año después de que le cambie por completo.

Pero ¿qué le pasó a Diana? Santi, su marido, su novio desde los 17, su complemento, su mitad, su mejor amigo, su amante... esa persona que reúne todas las demás y que algunos tenemos la suerte de encontrar al principio del camino, se va a trabajar. Antes de que a Diana le dé tiempo a tomarse el café, recibe una llamada: Santi ha tenido un infarto y ha muerto.

A partir de ahí, Diana entra en un shock. ¿Qué va a hacer ella con una niña pequeña y sin Santiago? ¿Cómo va a enfrentar la vida? ¿Qué ha pasado? Las preguntas lógicas se suceden y el dolor empieza a ser su compañero.

¿Ha tenido suficiente con esto?

No, cuando a la vida le da por ponerse puñetera siempre encuentra la manera de hacerlo un poco más. Un día, Diana encuentra en el ordenador una carpeta con documentos del trabajo de Santiago y los envía a su empresa. De vuelta recibe uno de ellos, uno que no es de trabajo sino un diario personal de su marido en el que Diana descubre que durante dos años no ha sido la única mujer de su vida.

Diana opta por no contarlo, por preservar ante los demás la imagen de Santi y tarda mucho en atreverse a hablar con alguien. Su dolor se incrementa y a él se une otra sensación: la inseguridad, esa que es inevitable sentir cuando aparece el abandono de la persona que has elegido como compañero en la vida. Y el miedo a vivir, el miedo a volver a empezar porque no sabes si volverán a tratarte del mismo modo y no estás dispuesto a pasar una segunda vez por ahí.

A partir de la mitad del libro aparece un personaje, Germán, el padre de un niño al que Diana da clases de dibujo y surge algo entre ellos. Suave. Pausado. Lleno de pies plomo, como es normal cuando una persona viene de un momento tan doloroso. Cuando ha perdido la confianza plena en otro ser humano. Ha logrado empezar a recomponerse y no quiere pasar de nuevo por la tristeza que aparece cuando te rompes.

El libro está muy bien escrito, es lo que más destaca de él. Transmite emociones en cada párrafo y las metáforas que emplea son muy originales. Todo esto lo consigue sin abusar del adjetivo, y eso yo se lo agradezco en el alma. Ya sabéis que si a mí me ponéis tres adjetivos seguidos, o sois Pérez Reverte o dejo de leer al instante.

Me han gustado los secundarios, cada uno con una historia personal a sus espaldas: Laura y el problema con su cuñado, su amiga Paloma y el deseo de ser madre, la depresión de Julia, la madre de Santiago o los problemas de su hemano Lucas, tan guapo, tan buenorro, pero que no consigue que la chica que le gusta le haga caso.

Si tengo que poner algún pero es que en mi archivo ha ciertos fallos en la edición del texto y la maquetación. A veces un diálogo de un personaje se continúa con el del siguiente. Aunque aparece la raya, cuesta un poco darse cuenta de que ha cambiado. También he detectado la falta de algunos signos de puntuación y errores en el uso correcto de la raya (esto es deformación profesional por las horas que me paso corrigiendo, seguro que un lector normal no lo ve). Le recomiendo a la autora que le eche un vistazo, porque merece la pena que este libro esté perfecto, ya que es maravilloso.

Otro pequeño problema han sido media docena de palabras descontextualizadas que chocan, o alguna expresión que le da al narrador que cambia el registro. Casi toda la novela está en uno culto y salta a uno demasiado coloquial.

La recomiendo de verdad, os gustará si os gustó En un rincón del alma, por ejemplo. Me alegro mucho de haber seguido mi intuición cuando la vi.


jueves, 7 de julio de 2016

PALABRAS MEDICINA




Mi medicina son las palabras. Las necesito escritas, me nutro de ellas y busco el consuelo de su compañía. Las coloco y descoloco a mi antojo, componiendo historias que hacen que, cuando el ánimo no acompaña, el mundo parezca un poquito más feliz.

Estos días estoy necesitando dosis extra. El calor ha arrasado con la sensación de sueño y las noches se hacen eternas. Los días, arrastrando el cansancio, tampoco dan tregua y, en cuanto encuentro un momento, me siento y escribo.

Es por ello por lo que la novela en la que me entretengo ahora avanza a un ritmo muy rápido. Tengo clara la trama  y  necesito esa dosis de calma que me da imbuirme en ella. Cada palabra escrita respiro mejor. Cada párrafo que avanzo me hace relajarme más. Cada página es el alivio para los arañazos del alma.


lunes, 4 de julio de 2016

SIETE LIBROS PARA EVA DE ROBERTO MARTÍNEZ GUZMÁN



Sinopsis:

Cuando en una calurosa noche del verano de 1999, la joven Eva aparece en una gasolinera, malherida y ensangrentada, todo el mundo se sorprende de que siga con vida. Desapareció quince días antes, tras pasar la noche con un compañero de universidad y todas las pistas apuntan desde un primer momento a un crimen pasional. En la novela viviremos las dos tensas semanas de duelo, en las que su ausencia sacará a la luz secretos familiares, mentiras guardadas durante años y una estudiada trama de corrupción política.


Mis impresiones:

Siete libros para Eva es la última novela de Roberto Martínez Guzmán, la tercera de la saga de la inspectora Santiago, aunque esta tiene una particularidad, es más bien una precuela, una historia en la que conoceremos a la policía de Muerte sin resurrección y Café y cigarrillos para un funeral cuando era joven.

El autor da un salto hacia atrás en el tiempo y nos presenta a una Eva universitaria. Es el verano de 1999 cuando, una noche de viernes, la muchacha se esfuma de Santiago de Compostela, donde estudia. Las pistas apuntan a que con ella se ha cometido un crimen pasional, pero su cadáver no aparece, por lo que pronto se organiza una búsqueda incesante de la chica. Durante dos semanas, asistiremos a la angustia de su familia por encontrarla, a la investigación policial y todas las emociones que eso genera en las personas que la quieren. Y, cómo no, también estará presente la prensa, que cubre el suceso.

Pero eso no es todo.

En paralelo a esta historia, Roberto Martínez Guzmán desgrana secretos familiares que llevan ocultos mucho tiempo y, por si nos parecía poco, una trama de corrupción política, centrada en un pequeño partido emergente en Ourense, la UDO, del cual es miembro Manuel, el padre de Eva. Aunque la novela date de finales de los noventa, el tema de la corrupción lo tenemos presente en nuestra sociedad. Todos los días lo vemos en las noticias, por lo que la trama, en ese sentido, se vuelve actual. La manera de actuar de estos políticos nos va a recordar a muchos de los casos que copan las portadas de los diarios de este 2016 en el que vivimos.

Si bien Siete libros para Eva puede clasificarse como novela negra, creo que tiene una particularidad destacable. Es también una novela donde los sentimientos están a flor de piel. El personaje que lo consigue es Lina, sobre todo, la madre de Eva. Transmite su angustia por la desaparición de su hija, a la que todos dan por muerta aunque no la encuentren, y desgrana ante nosotros su vida, sus miedos, la falsedad en la que vive envuelta. El cautiverio de Eva, su secuestro, vamos a vivirlo con ella, pero también veremos cómo transforma a Lina.

Me ha gustado, sobre todo, la parte del secuestro de Eva. El título de la novela tiene mucho que ver con el tiempo que pasa encerrada y en él vamos a descubrir a una muchacha que, a pesar de la angustia de verse encerrada, no se resigna a morir a manos de su secuestrador. Durante ese tiempo irá ideando maneras para escapar viva. Y de reunir pruebas para que el secuestrador no salga inmune de la situación. El carácter fuerte y analítico que conocemos de ella de otras novelas en esta se está forjando y es interesante conocerlo.

Los libros, esos que le lleva el secuestrador para que pase mejor los días, serán su compañía y un punto en el que Eva reflexiona con una frase certera:

«¿Por qué me traes libros? –preguntó Eva-. ¿No sabes que un libro es la mayor arma de insumisión del mundo?»

Durante el libro, mientras haces la lectura, en tu mente se suceden los sospechosos del secuestro de Eva. Los detalles que deja caer el autor, medidos con mimo, te hacen decantarte a veces por uno u otro y, al final, como siempre me pasa con Roberto, es alguien que no esperaba. Tampoco esperaba el último capítulo, pero eso es algo a lo que nos tiene acostumbrados.

Igual que no imaginaba que las tramas, sin aparente conexión, confluyeran en una explicación que las incluye a todas. Sin dejar cabos sueltos. Mezclando lo personal con la política, en una venganza redonda.

A nivel narrativo, creo que el autor ha dado un salto. Esta novela está llena de frases memorables, de las que se te quedan en la cabeza (de las que me anoto en mis libretas). Es fluida y en apenas dos días tenía la novela leída, aunque no es precisamente corta.

Esta novela participa en el concurso de Amazon de este verano. Le deseo mucha suerte con ello. Lectores sé que tendrá, y que pasarán un buen rato de lectura con ella. Ya estáis tardando en leerla.

Podéis adquirirla en Amazon siguiendo este enlace.

sábado, 25 de junio de 2016

ALICIA Y EL TEOREMA DE LOS MONOS INFINITOS DE MAYTE UCEDA



Sinopsis:

Alicia es una joven viuda que dedica sus días al cuidado del viñedo que heredó al fallecer su marido. Tras años de soledad, decide probar suerte en la búsqueda del amor a través de Internet. Después de varias decepciones, irrumpe en su vida Marco, un enigmático y endiabladamente atractivo…¿¡corso!? Bajo el sol mallorquín, surgirá entre ambos una conexión instantánea y darán rienda suelta a su pasión. Sin embargo, algo no encaja, Marco es demasiado bueno para ser verdad. ¿Qué esconde bajo esa maravillosa fachada? ¿Cómo ha podido fijarse alguien tan perfecto como él en alguien tan corriente como ella? Esas cosas no pasan a los 39 años.Alicia y el teorema de los monos infinitos es una cautivadora historia de amor manchada por el vino, la pasión, las mentiras, la intriga y el humor más fresco.

Mis impresiones:

Tenía muchas ganas de leer la novela de Mayte Uceda. La anterior, Un amor para Rebeca, fue todo un descubrimiento (y lo ha sido para miles de lectores, no solo aquí, sino también en Alemania) y tras leer el primer capítulo de esta no tuve ninguna duda. Me encantaba el tono desenfadado de la narración y la historia prometía un buen rato de lectura.

Por cierto, si queréis leer este capítulo y comprobarlo por vosotros mismos, podéis. Solo tenéis que echar un vistazo pinchando en la portada del libro en la página de Amazon. Se abre una nueva ventana que os permite disfrutar del principio.

Como el precio del ebook me parece muy alto (y después de la entrada que dedicamos en el blog a ello y los comentarios, me parece que no soy la única que opina de ese modo) y como también había decidido que quería el libro de Mayte Uceda en papel, no dudé un instante en encargarlo. Hace una semana, ya estaba listo para mí.

Sobre la trama, poco os voy a contar, porque no quiero estropear futuras lecturas. Eso ya sabéis que es línea general del blog. Lo que sí os voy a contar es algo sobre el teorema de los monos infinitos.

No sé a vosotros, pero a mí el dichoso teorema no me sonaba de nada hasta que leí el título de la novela. Y no me sonaba porque tengo menos memoria que Doris, el pez de Buscando a Nemo, porque sí había leído ese teorema antes, aunque sin prestar ninguna atención. ¿Dónde? Pues nada más y nada menos que en Escribir ficción, el libro de Gotham Writers’ Workshop. Hace unos años descargué la muestra gratuita (y vuelta a lo mismo de antes, no descargué el libro entero por el excesivo precio del ebook) y en ese fragmento hablaba del teorema. Hace poco este libro estuvo en kindle flash, entonces sí me hice con él y al leerlo, el teorema volvió a aparecer.

¿Pero qué es eso de los monos infinitos?

(Va spoiler de la novela, tapaos los ojos si no queréis verlo o saltaos este trozo).


En Escribir ficción (un libro que recomiendo a todos los que nos gusta esto de entretenernos componiendo historias con palabras), dice que las semillas de las historias que podemos contar están en cualquier parte y que todos podemos, solo con observar, ir encontrando esas semillas que al final germinarán (o no) en un relato.

A Mayte le germinó el teorema en una novela muy fresca, desenfadada y divertida con la que he pasado unos días estupendos.

Los personajes de la novela me han encantado. La autora ha dotado a cada uno de ellos una personalidad muy bien definida, de manera que no solo vamos a conocer a los principales de la historia, sino que creo que es, en ese sentido, una novela coral.

De Alicia, la protagonista, vamos a saberlo todo. Sus miedos, sus anhelos, su pasado y la manera con la que se enfrenta a la gestión del viñedo que posee, y que heredó de su marido fallecido, Alfredo, al que también conoceremos a través de sus ojos. Esto es así porque la novela está narrada en primera persona, a través de los pensamientos de Alicia que nos hará de narradora de unos hechos pasados. La conexión con este personaje es instantánea y la empatía con ella la refuerza su brillante sentido del humor. Las comparaciones que usa para contarnos las cosas son muy divertidas, lo veréis desde las primeras páginas.

Alicia, como conductora de la historia, también nos pondrá en primer plano el viñedo de Mallorca en el que sitúa la acción, de modo que el paisaje de la isla (y después el de otra isla, Córcega) también tendrán su reflejo, creando una atmósfera donde me gustaría irme a vivir. No se conforma con eso, también nos muestra el funcionamiento de un viñedo, pero de manera muy amena, relacionado en todo momento con la historia, sin que dé la sensación en ningún momento de clase magistral.

En el viñedo, otros personajes tienen su propia historia, como será el caso de Alex, un empleado colombiano, su padre, Enrique, Tomás, Cati... para ellos reserva una segunda trama paralela que se va desarrollando entremezclada con la principal, la de la relación de Alicia con el enigmático Marco, un corso al que conocerá a través de la página de contactos de la excéntrica Nina, una rusa afincada en España que tiene una agencia.

Por cierto, es muy interesante el trabajo que se ha tomado la autora en el tratamiento del lenguaje. En el caso de Alex, el muchacho colombiano, estás leyendo lo mismo que escucharías si tuvieras un colombiano delante, y eso puedo afirmarlo porque cuando lo leía escuchaba las expresiones que siempre salen de los labios de mi amiga Clara (colombiana).

Mención especial merecen dos de los personajes de esta novela que no sé si debo llamarlos así o son simples ensoñaciones, parte de la mente de Alicia. Es verdad que es Nina quien se los "presenta", pero desde el momento en el que los conozca no dejarán de aparecer. Protagonizan algunos de los momentos más hilarantes de la novela. Son Dimitri y Natasha, de los que no digo más, porque quiero que los conozcáis. Tienen tanta personalidad que no descarto que alguna vez se metan en mis propios pensamientos y empiecen a discutir en ellos con tanta fuerza como lo hacen dentro de Alicia...

¿Y qué hay de Marco? Alicia, cuando conoce al corso, no se puede creer lo perfecto que es, y por eso siempre está alerta, porque le parece que detrás de esa perfección que la tiene encandilada por completo seguro que hay algún misterio escondido. Pero es que le gusta tanto... Bueno, es que Alicia no tiene un pelo de tonta y Marco es mucho Marco. Su relación es el eje de la novela, la química que fluye entre los dos. Los misterios que rodean la vida de un hombre que aparece de la mano de Nina.

La narrativa de Mayte Uceda en esta novela es brillante. Está muy bien escrita, es muy fácil de seguir y consigue que no se te borre la sonrisa del rostro porque, aunque los momentos que narre sean duros en apariencia (quedarse viuda a la edad que lo hace Alicia es muy duro), encuentra la manera de contarlo haciéndolo divertido. Bueno, es que esa historia... mejor que leáis cómo murió Alfredo...

Descanse en paz.

Aunque se trate de una comedia romántica, también está escrita por Mayte Uceda. No vais a tropezar con una historia empalagosa, llena de azúcar. No. El tono de la narración lo impide, destaca en ella mucho más el humor y la química entre los personajes. O la no química, porque hay que ver lo que le cuesta a Alicia conectar con Milo. ¿No os he dicho quién es Milo? Averiguadlo...

Si podéis haceros con un ejemplar este verano, ni lo dudéis. Seguro que se coloca enseguida entre las mejores lecturas.

¿A quién no le gusta mantener una sonrisa en el rostro mientras lee?

Mi aportación al álbum de fotos de la novela...







miércoles, 22 de junio de 2016

ESTOY FELIZ


Mis manos hoy se deslizan torpes por el teclado, intentando seguir la secuencia de las palabras que recorren mi cerebro a toda velocidad, sin alcanzar a transcribir las emociones que llevo dentro. Son tantas que se han transformado en un cosquilleo interno que impide que alcance la velocidad media a la que estoy acostumbrada.

Estoy feliz.

En el carrusel de emociones en el que llevo subida desde hace cuatro veranos han sido muchos los momentos de vaivén, de subidas lentas y de bajadas cargadas de adrenalina, y creo que desde hace tiempo he dejado de intentar controlar lo que me sucede.

Me dejo llevar.

Hoy toca un día pleno, un día de resultados después de muchos de espera, de unos meses complicados en los que he ido perdiendo algunas cosas –algunas de las cuales ya son irrecuperables por mucho que me empeñe-, pero también he ganado. Y lo que he ganado llena.

Me guardo esta emoción.

La necesito para afrontar el verano, para subirme a ella y, con su impulso, volver a dejar que salga de mí una historia que conozco porque llevo rumiándola muchísimo tiempo. He ido sentando las bases durante este tiempo y ahora solo queda pasear y, al volver a casa, recuperar las palabras que me susurran los personajes cuando estamos solos en el bosque.


Y seguir siendo yo.

lunes, 20 de junio de 2016

BRIANDA, O POR QUÉ UNAS NOVELAS NO SE VENDEN



El domingo me fui a la cama con una sonrisa. Almudena Gutiérrez publicó en su blog una pequeña reseña de Brianda que me emocionó por muchas razones, la principal es que ella venía de leer una novela densa, difícil, comprometida y muy buena, y había elegido a mi bruja para relajarse, esperando solo encontrar una historia ligera con la que pasar el rato. Sin embargo, se llevó una grata sorpresa y me lo contó entusiasmada, contagiándome a mí ese entusiasmo suyo.

Brianda es mi gran desconocida, mi novela menos leída.

Supongo que lo tiene todo para serlo, pero ha tenido que pasar el tiempo para que asuma las razones de que eso suceda. Después de leer las opiniones que ha suscitado, unánimes por otra parte, creo que voy sabiendo algo de lo que le ocurre, que no tiene nada que ver con la historia que cuento en ella.

1.- Es la segunda parte de otra novela.

En un tiempo en el que proliferan las sagas, las trilogías y demás historias vinculadas a otras, el público lector empieza a hacerse perezoso con novelas que de alguna manera te obligan a leer otra. Eso, que también puede jugar a favor de una novela, en este caso ha ido en su contra. No es la razón más importante, es solo una de ellas.

2.- Es juvenil.

Mi público lector, la mayoría, me identifica con el género del que menos novelas he escrito, el romántico, y escuchar que esta es una historia juvenil (y encima de magia) echa para atrás. ¿Alguien de sesenta años, por ejemplo, disfrutaría con esta historia? La respuesta la tengo: sí. La tengo porque tengo varios lectores de esta edad (alguno se la ha leído dos veces), pero son fieles desde siempre, así que no me fíe mucho de su opinión. Me quieren mucho y cuando te quieren pones las opiniones (al menos yo) en cuarentena.

3.- Es gordísima.

Tiene casi cuatrocientas cincuenta páginas de historia. Sé que hay quien busca tochos, pero otros huyen de ellos como de la peste. Suma que es una segunda parte y que es juvenil y de magia. La respuesta a si la lees es, directamente, no. Rotundo.

4.- Tiene una portada que no es atractiva.

Ahí la culpa es mía. La portada tiene todos los elementos que yo quería, pero creo que no llama la atención lo suficiente. Me encantó cuando me la mandó Iván, pero le faltó el plus de entusiasmo de otras veces en las personas que la vieron conmigo, al cual no atendí como merecía. No escuché. Sin embargo, en mi defensa diré que no tuve tiempo. Lo que sucedió con esta novela se llama precipitarse. No tenía que haberla publicado en el momento en el que lo hice, tenía que haberme dado más tiempo para pensar y decidir. Y, sobre todo, debería haberme fiado de mi instinto, lo que me lleva a la otra razón, pero es tarde para lamentarse y no sirve de nada. Solo sirve asumir que me equivoqué.

5.- Su publicación se solapó con el premio de La chica de las fotos.

Craso error por mi parte, no esperar a saber el fallo del concurso. Si lo hubiera sabido antes, por supuesto que no la hubiera publicado entonces. Quizá seguiría en el cajón, o habría hecho con ella lo mismo que con Oasis de arena, una edición limitada a quien a mí me dé la gana, que para eso los tiempos que corren me dan la libertad de decidir. Pasaron apenas dos meses y medio entre una cosa y otra y le retiré mi atención plena.

6.- No he sabido venderla.

No sé explicar qué es Brianda. Si bien es cierto que es una novela juvenil y de fantasía, en ella la realidad tiene un gran peso, la realidad social del siglo XVII en España. Eso, el que la fantasía de la historia se incruste en la Historia sin que chirríe no he sabido explicarlo bien. Hay que leerla para entender lo que digo, sacudirse muchos prejuicios y dejarse llevar por ella. Por el paseo por Madrid, por la función en el corral de comedias, por el ambiente de caminos, ventas y tabernas, por el incendio de la catedral de Toledo… y por esa otra historia de un medallón que va de mano en mano, decidiendo el destino de los personajes.

7.- No me dejaron venderla.

Y aquí pensaréis que soy tonta. Y os daré toda la razón. Desde el minuto uno que Brianda se puso a la venta, hubo voces diciéndome: te has equivocado, te has equivocado, te has equivocado. La gente te identifica con otro género. La has cagado. Es una cagada de novela. No es lo que tenías que publicar. Te vas a estrellar con ella…

Eso duele y pesa. Tanto que sé que no la he empujado como en su día hice con las otras, que perdí la confianza en ella antes de empezar. La he ido dejando a su suerte, sin darle casi ni siquiera oportunidades. De hecho, en algún momento eso pesó tanto que ni siquiera la incluí en el programa de préstamos de Amazon y, quizá para bloquear su lectura, le puse un precio desorbitado para ser una novela mía. Sigue teniendo un precio raro, algún día tengo que decidir algo al respecto.

8.- Las dichosas erratas.

Pues sí, las erratas de las narices. Me pasaron mil cosas inexplicables con este archivo, que espero haber solucionado ya. Como no había manera de deshacerse de los errores empecé de nuevo. Creé un nuevo Word, de la primera a la última palabra y quité de en medio las confusiones que por más que tocaba el antiguo no lograba que se fueran. Quedarán, siempre quedan, pero estoy segura de que ni la décima parte de las que aparecieron en la primera versión.

9.- He estado a punto de quitarla de Amazon varias veces.

No me compensaba. No me refiero a económica, sino emocionalmente. No me compensaba verla languidecer, sin que apenas le prestasen atención, así que estuve varias a veces con el dedo preparado para retirarla de la venta. Al final hice lo contrario, la incluí en el unlimited. Muy coherente. O muy visceral, como en realidad soy yo, de dejarme llevar por las emociones.

Seguro que me dejo algo negativo, pero me guardo un punto para poner lo bueno de ella, que lo tiene:

10.- Unanimidad de opiniones.

Si hay una cosa de la que me siento orgullosa en este camino que un día tomé es la de no haber pedido opiniones para mis novelas. Al principio sí, me parece que los primeros meses estaba tan despistada como el que más y me aconsejaron que pidiera a mis conocidos que opinaran, pero enseguida me di cuenta de que eso no te hace crecer como autor, sino que infla un globo que al final te estalla en los morros.

Nunca eres tan bueno como crees y si encima no paran de echarte flores, jamás mejorarás.

Por eso no se me ocurrió volver a hacerlo y podéis estar seguros de que todo, lo bueno y lo malo que tengo en los comentarios, ha llegado solito. Y sin la intervención de mi familia que ni comentan ni falta que hace, ya me lo dicen a mí en persona.

Brianda tiene en la página española 16 comentarios, tres de cuatro estrellas y 13 de cinco, de los cuales solo uno no se corresponde con una lectura. En Amazon USA tiene dos comentarios más de cinco estrellas. En ellos lo que percibo es que la han disfrutado y viéndolos juntos me doy cuenta de que, solo por esas personas, solo por gente que ha disfrutado con ella y que ha sentido el impulso de venir a contármelo, como hizo el otro día Almudena, merece la pena el tiempo que empleé en escribirla.


Merece la pena que Brianda esté aquí.

Aunque siga siendo mi novela menos leída.

domingo, 12 de junio de 2016

TE HAS IDO



Te has ido.

Debería haberlo imaginado, la fidelidad es algo tan intangible que por fuerza tiene que ser etérea y finita. Dura mientras dura y, cuando se acaba, queda un vacío oscuro y silencioso, ese el que se ahogan las palabras y solo puedes escuchar a un corazón que va perdiendo sentido a cada latido.

Yo tengo corazón.

Hay quien no lo cree, quien piensa que la gente como yo no somos nada más que una ficción loca, pero no es cierto. Soy palabras que se ordenan, nacen, crecen, sienten, respiran...

Y se enamoran.

Ya sé que todo el mundo está pensando ahora que la historia de amor que se termina no es nada excepcional. Hay miles así, solo hay que fijarse en los ojos de la gente que uno se cruza para cada día. Si sabes hacerlo, descubrirás que detrás de la tristeza que asoma en algunos hay un amor no correspondido que está matándolos poco a poco. Como a mí me está pasando contigo. Mis ojos no lo transmiten, porque no son como los tuyos, pero si pudieras mirarlos verías que es justo lo que me pasa.

Ahora que te has ido, ya no tengo sentido.

No quiero seguir adelante.

Yo te contaba mis aventuras, que se nutrían de sentimientos, de pensamientos, de una vida que poco a poco fue solo para ti. Sin el aliento que suponía para mí esa conexión entre tú y yo, no me siento con fuerzas para seguir existiendo, aunque la mía sea una vida frágil a la que no se le puede poner la palabra real en ninguna parte. Y, sin embargo, yo me siento real, y lo que provocabas en mí, eso que he perdido, eran las mariposas de las que hablan tantas veces, el amor que todo lo puede, que puede incluso lograr algo tan imposible como que un personaje se enamore de su lector.

Si tú no estás, mi lector, nada tiene sentido.

Voy a susurrarle a mi autor el final de mi historia y quizá con eso logre desvanecerme, dejar de lado esta congoja que arde dentro de mí desde que sé que ya no te importa nada de lo que te cuento.
Quizá no me creas, pero es cierto.

Algunos personajes se enamoran de un lector.

Yo lo he vivido.

***

Este pequeño relato es una deuda pendiente con un lector. Un día, hará un par de años, me retó a que escribiera un relato en el que un personaje se enamoraba de su lector. Sabemos que hay lectores que se enamoran de personajes, eso es muy frecuente. Incluso autores que se enamoran de sus lectores, pero ¿los personajes se pueden enamorar del lector?

Llevo siglos dando vueltas a la idea y hasta esta mañana no se me había ocurrido nada. Esto es lo que ha salido, Jorge. 

martes, 7 de junio de 2016

MANUEL ESTEBAN DOMINGUEZ, PREMIO XERAIS DE NOVELA POR A IRA DOS MANSOS

La foto la tomo prestada de La voz de Galicia. No era plan poner una de cuando era pequeño.


Este fin de semana nos enterábamos del fallo de los premios Xerais de novela. Estos premios para literatura en gallego se llevan otorgando desde 1984 y en la edición de este año el ganador ha sido el vigués Manuel Esteban Dominguez, con una novela negra en la que el mismo autor explica que ha intentado volcar los sentimientos derivados del nacimiento de su hijo mayor, que sufre una discapacidad intelectual.

El autor no ha querido mostrar una novela costumbrista, sino valerse de otro modelo narrativo como catarsis para sacar de dentro la angustia cuando se enfrentó al nacimiento de su hijo. Buscaba dejar claro el contraste entre una sociedad que tiene problemas para adaptarse bien a quien busca integrarse en ella. Planteada como una novela negra, en realidad, según sus palabras, es un viaje hacia la comprensión de la situación, una manera de restañar heridas.

La novela se publicará en gallego más adelante y espero leerla (aunque mi nivel de comprensión del gallego es un poco justo, pero los traductores hacen milagros), no solo porque creo que el tema es muy interesante, sino porque conozco al autor.

Desde la más tierna infancia.

Manuel Esteban es mi primo y se suma a los escritores de esta familia, aunque él insista en las entrevistas en que no es escritor, que no se dedica a esto. Y digo que se suma a los escritores porque también su padre, con el que comparte nombre (y es mi padrino) escribe. Y Patricia y Ana, otras de mis primas, aunque ellas quizá ahora lo tienen más abandonado.

Le deseo mucha suerte con la novela y, de manera totalmente egoísta, que la traduzcan al castellano para poder entenderla plenamente.

¡Felicidades!