lunes, 22 de junio de 2026

MÁSTER EN ESCRITURA Y NARRACCIÓN CREATIVA Y CORRECCIÓN ORTOTIPOGRÁFICA

No, tranquilos, de momento no me voy a poner a dar clases, soy la alumna.

Buscando entre las actividades que más paz me proporcionan, y sobre todo de cara a este invierno, que no voy a tener mucho más que hacer, decidí matricularme en este doble máster. Sé que tengo formación y experiencia suficientes (y los conocimientos) como para ser yo quien lo imparta, como he comprobado en lo que llevo estudiado hasta ahora, pero también llevaba mucho tiempo con ganas de estar al otro lado, de sentarme tranquilamente y escuchar.

Se me están quedando muy cortas las lecciones, yo metería mucha más caña siendo un máster, pero también tengo que ser comprensiva con el nivel con el que se sale hoy de la universidad. Entiendo que hay que ir poco a poco.

Además, estamos en unos tiempos en los que la excelencia importa muy poco, así que tampoco voy a ser yo quien intente cambiar las normas. Me adapto, resumo (muchísimo) y sigo.

¿Voy a hacer algo en el futuro con esto?

Puede.

O no.

Depende.

En principio, mi intención es buscar un trabajo que me dé dinero de verdad, algo que no he conseguido con la escritura nada más que cuando empecé en autoedición. Puede que sea utilizando todos los conocimientos que tengo o puede que me busque un trabajo facilito, de los de no pensar. O puede que me vaya a pasar el invierno a la playa con mi hijo, aún lo estoy decidiendo.

lunes, 15 de junio de 2026

CON SUERTE... EN NAVIDAD HOY A LA VENTA EN PAPEL

 Os dejo el enlace por si hay alguien que con este calor siente el deseo irrefrenable de poner un árbol de Navidad encima de su coche o una historia navideña en el libro que se llevará a la playa.

Está solo bajo demanda, así que solo se puede pedir en las plataformas, y si lo hacéis en una librería no se puede devolver, así que pensadlo. Pedí que se me dejaran los derechos para sacarla yo en papel, pero me dijeron que era mejor así. Veremos.

Puedes adquirirla aquí



Nunca pensó que un cuadro le cambiaría la vida.

Andrea Hervás trabaja en una galería de arte de Madrid. Está preparando la exposición estrella de las Navidades cuando recibe una llamada de su jefe: debe dejarlo todo y marcharse a Grimiel, un pequeño pueblo castellano, donde una vecina quiere vender un cuadro y es necesario que alguien lo valore. Andrea se lo piensa: es 22 de diciembre, tiene planes y se aproxima una gran nevada, pero calcula que, si se da prisa, podrá ir y volver en un día. Con lo que no cuenta es con que todo se confabulará contra ella y acabará atrapada en ese pequeño pueblo.

Un cuadro de Murillo, un coche viejo, una anciana gruñona, los ojos azules del chico de los tractores y la lotería de Navidad se mezclarán con una tormenta y demostrarán a Andrea que la verdadera suerte no está solo en que te toque la lotería.



HOY ES 15 DE JUNIO DE 2026

El título de esta entrada es una constancia escrita de algo que tendrá sentido dentro de algunos meses.

Es mi manera de dejar por escrito que hay algo con lo que estoy en el más absoluto de los desacuerdos, pero que he tenido que aceptar porque me he sentido presionada y en una encerrona.

Dicho esto, no me pienso sentir responsable de nada de lo que suceda, porque intenté trabajar y no se me dejó hacerlo en las mejores condiciones. Fue todo el tiempo darse cabezazos con una pared.

El tiempo pondrá y quitará razones.


MUDAR LA PIEL

 Cuando tienes la sensación de que estás en un momento de cierre de algunas etapas vitales, de algún modo sientes que el mundo se tambalea bajo tus pies.

Vas a tener que acostumbrarte a otros ritmos, a otra tú, porque esa mudanza también será de piel y se va a llevar quien has venido siendo hasta ahora. Y no es fácil deshacerte de una versión que te gustaba mucho y zambullirte en otra que a saber qué traerá.

Además, lo vas a tener que hacer más sola, porque muchas de las personas con las que te entendías con una mirada ya no están, tuvieron que marcharse para siempre, y no es fácil encontrarles reemplazo.

Estas en esa etapa en la que te sigues sintiendo joven, pero los demás ya no te ven así; incluso a tu cuerpo le ha dado por cambiar a su aire y se dedica a coleccionar síntomas de todo.

Te preguntas tantas cosas que ni siquiera eres capaz de ponerlas el orden, porque se te han amontonado.

Pero entre la nostalgia y ese vértigo ante lo desconocido, queda un resquicio para darte cuenta de que también puede ser un buen momento para desprenderse de lo que te pesa en la espalda. Esto no es el final todavía, es otro tiempo, otra cara de tu historia, una nueva piel que se adaptará a ti como hicieron las anteriores y conviene llegar a ella ligera de equipaje, como decía el maestro, para poderte llenar de nuevo.

Como si fueras un lienzo en blanco en el que reinventarte.

2026 venía avisando de un cambio.

Como 2006, cuando se fue mi padre.

Como 2016, cuando empecé a volar de verdad.

Yo, de momento, como no sé dejar que me controlen he vuelto a estudiar y estoy en un máster. En principio no sé qué voy a hacer con él, lo pensaré cuando termine con la mejor nota posible.

viernes, 5 de junio de 2026

LIBROS QUE HAY QUE LEER. LAKY

Hace un par de noches, cerrando las redes, me encontré la noticia de que había fallecido Laky, de Libros que hay que leer. Me marché a la cama con el corazón encogido, con la pena enganchada en el alma y con la mente bullendo, recordando.

Llegué a la blogosfera en 2008 y, aunque los dos primeros años fueron de tanteo, de visitas intermitentes y entradas de vez en cuando, encontré fascinante este mundo. 

Poco a poco, fui conociendo otras personas que estaban decorando este universo nuevo y los blogs que más me atrajeron fueron aquellos que sumaban a mis intereses: los libros. Encontrarme con el de Laky fue providencial, porque no solo me permitía echar un vistazo más allá de la sinopsis a libros que quería leer, sino que abría una puerta a quienes, como yo, estaban intentando dar a conocer su trabajo literario.

En su blog apareció una de las primeras reseñas de La arena del reloj y de ahí salieron otros contactos, otros blogueros que se sumaron a la comunidad literaria.

Hoy, todos los que estuvimos ahí, tenemos una tristeza pegada en las entrañas, una suerte de nostalgia que se mezcla con la rabia, porque hay despedidas que llegan demasiado pronto, sin tiempo para hacerse a la idea. Y porque, a pesar de que en este tiempo he podido conocer a muchas de las personas que estaban detrás de la pantalla, algunas se me quedaron por el camino y ella era una de ellas.

Laky, donde estés, te mando un gracias de corazón.

Hiciste algo bonito y es por eso que muchos te recordaremos.

Ojalá exista un cielo lleno de escritores, donde puedas seguir dialogando con ellos.