jueves, 27 de agosto de 2015

LA NOVELISTA FINGIDA DE RAFAEL R. COSTA

La novelista fingida de Rafael R. Costa participa en el II Concurso de Autores Indies de Amazon



Sinopsis:

Barbara L. Shackleton, antes Rita Amber, consiguió un éxito abrumador con su primera novela. Se vendieron millones de ejemplares y la historia fue llevada al cine, con buen presupuesto y una otoñal Bette Davis como estrella rutilante.
Durante unos años vivió de esa fama y hasta mereció el Premio Pulitzer de 1972. Cuando sus millones de lectores, así como su editor, le piden la segunda parte se refugia en su mansión de Long Island.
Allí se abastece de una docena de máquinas de escribir, y compra muñecas antiguas a las que corta el cabello con unas tijeras para hacerlas parecer a la protagonista de su libro.
La inesperada visita de un conocido hará que la novela que la llevó a la cumbre literaria muestre sus secretos. 

Mis impresiones:

Este verano he leído muy poco. Eso es algo ­extraño en mí, porque en verano es cuando más tiempo suelo tener para dedicarle a la lectura. Ha habido diversas circunstancias que han ido entorpeciendo mi rutina y la cuenta lectora ha quedado más que escasa.

Sin embargo, La novelista fingida la quería que leer por varias razones. La primera es que me apasiona cómo escribe Rafael R. Costa. ­Leí primero El caracol de Byron y me encantó la manera en la que fluye su discurso, la magia con la que construye los personajes. Después, cuando me acerqué a La interpretadora de sueños, las sensaciones fueron nuevamente maravillosas. Cuando un autor te gusta, ni te lo piensas: el mismo día en el que publicó esta nueva novela, me hice con ella.

Rafael R. Costa estructura La novelista fingida en cinco partes y empieza la narración por la que titula «El sombrero de Bette Davis». Es un inicio in extrema res porque, aunque nos deja unas pequeñas preguntas que tendremos que ir resolviendo a la largo de la historia, en este capítulo nos adelanta que Barbara L. Shackleton, a pesar de vivir en su lujosa mansión, es una estrella literaria en declive que brilla menos que la noche lúgubre en la que comienza la narración. El éxito espectacular de su novela publicada por HarperCollins, de la que se vendieron miles de ejemplares, que se tradujo a muchos idiomas, de la que incluso se hizo una película protagonizada por Bette Davis es solo un recuerdo del pasado. El fracaso de su segundo libro ha ido dejándola al margen del mundo editorial y  empezamos a intuir que ha tenido mucho que ver en la muerte de la joven Alice Bruma. Stephan Wells, un poeta enamorado de Alice, que ha pasado años en la cárcel por ello, ha venido a reclamarle que es una impostora y tiene la manera de demostrar que es la culpable de la muerte de Alice.

La llegada de la policía y la «amable detención» de Barbara se queda en suspenso para el lector. El autor, en el segundo capítulo, decide llevarnos de la mano al principio de la historia, al momento en el que las dos protagonistas de la historia se conocen.

La novelista fingida nos cuenta mucho en el mismo título. Barbara L. Shackleton no es el nombre real de esta mujer que aparece en la vida de Alice Bruma el mismo día en el que el hombre pisa la luna, mientras están en Central Park. Es Rita Amber, una joven sin escrúpulos que está intentando construirse una nueva biografía y ve en Alice el modelo perfecto. Enseguida busca la manera de coincidir con ella, incluso en Unnameable Book’s,  la pequeña librería en la que Alice trabaja mientras escribe su novela. El primer paso para convertirse en quien Barbara desea, será ganarse su confianza.


La novela es la historia de una timadora, de una impostora que tiene la imagen perfecta que le permite venderse, pero el mismo valor literario que un jarrón de los chinos (la comparación, hablando de una novela de alguien que escribe tan bien como Rafael, es para darme un bofetón, pero no estoy en mi mejor verano, ya lo he dicho). El autor se esmera en que conozcamos a la que era Rita Amber y esa otra que quiere ser, la novelista por la que se hace pasar. Y lo hace muy bien, pintando todos los matices de una personalidad enferma. Yo no he logrado empatizar nada con este personaje, aunque sí con Alice, la verdadera novelista, la que escribe con tanta pasión que sus dedos en el teclado crean una melodía armoniosa cuando se sienta delante de la máquina de escribir y se olvida de que el mundo existe.

A ellas dos les acompañan un puñado de personajes secundarios, necesarios para contar la historia, entre los que destaca Stephan Wells, el poeta, a quien Barbara le causa siempre una tremenda desconfianza. Rafael no los esboza, los recrea en palabras y dibujos con los que llena sus cuadernos de notas. Estoy acostumbrada a verlos cuando los comparte y creo que son tan bellos casi como sus novelas. Le he robado una foto para que podáis verlo. 

La historia la ambienta en Nueva York y arranca en 1969, y en todo momento la he visualizado en blanco y negro. Suena a Embraceable you, sabe como un cóctel bien preparado y recuerda a una película del mejor cine en blanco y negro negro.

Desisto en el intento de poner un vídeo en el blog, no sé por qué ya no me sale. Dejo el enlace por si queréis escuchar cómo suena.



La novela participa en el concurso de novelas indies de Amazon en este verano de 2015, concurso que termina al finalizar agosto. Sinceramente le deseo que sea una de las finalistas elegidas para la evaluación final por parte del jurado porque es una novela muy interesante, muy bien escrita y con un final cerrado. 

Además, el autor sortea una ilustración de las que ha hecho de la novela entre todas las personas que la hayan leído y participen en el sorteo que tiene activo en Facebook.


viernes, 21 de agosto de 2015

DESMORALIZADA



Vengo desmoralizada.

He conocido a Alberto, segundo de ESO, un excelente estudiante. Me ha estado contando cosas de su instituto e irremediablemente hemos llegado a los libros. De los dos que ha tenido que leer este curso, uno era Rebelión en la Granja de George Orwell. Me ha parecido bien, un libro que tiene dos lecturas y que sirve muy bien para ampliar conocimientos de historia.

Estupendo hasta que le he preguntado cómo lo habían trabajado.

Pues nada, la profesora les dio el título y el autor, un plazo para entregar una ficha del libro (resumen y datos técnicos como el número de páginas) y otra para hacer un examen.

En este punto mi cara se ha debido parecer a ese emoticono al que se le abren mucho los ojos y se le descuelga la mandíbula, pero he seguido preguntando, por si acaso me estaba adelantando.

"¿Qué has entendido del libro?"

Alberto me ha contado que transcurre en una granja, donde los animales se rebelan contra un granjero injusto y, poco a poco, los cerdos se van haciendo con el control de la granja, siendo tan malos como era el granjero.

"¿Y qué más?" No quería volver a adelantarme.

Le he preguntado si han dedicado algún día a explicar esa otra lectura que tiene Rebelión en la granja, esa en la que descubrimos que el autor ha escrito realmente una fábula en la que está haciendo una crítica al régimen soviético de Stalin.

Alberto me ha mirado con la cara del emoticono de antes. No sabe, por supuesto, quién fue Stalin, ni se había enterado de que existía la posibilidad de que hubiera otra manera de entender el libro.

Mientras tomaba un aperitivo con su madre y otra amiga, le he explicado que los libros tienen muchas veces -o sería lo deseable- dos lecturas. Una, la simple, la que está en la superficie. El resumen de lo que hacen los personajes y poco más, eso que ha valorado su profesora a la hora de puntuar el examen. Pero, si el autor es un poco inteligente, siempre deja caer otra lectura más profunda.

Es evidente que a Alberto no le han enseñado a abrir los ojos. No ha podido hacer otra lectura porque ni siquiera intuía que se pudiera.

Ahora me pregunto, ¿tampoco ha aprendido a hacerlo su profesora? ¿No ha tenido una miserable hora para explicarles el libro? ¿No sería mucho más rentable en cuestión de aprendizaje dejarse de exámenes y diseccionar el libro en clase? ¿Es ella una de esas lectoras que no son capaces de leer entre líneas? ¿Alguien así educa a nuestros hijos? ¿Estoy pidiendo demasiado?

Me temo que sí, que cada día veo más claro que leer se leerá, pero la comprensión de lo que se lee se está convirtiendo en una quimera.

Y me da mucha pena.

viernes, 14 de agosto de 2015

¿Y SI DE VERDAD TE QUIERO? DE VICTORIA VILCHEZ




Sinopsis:

Laura es la reina de los «¿Y si...?», y ahora está a punto de casarse. Pero, ¿y si Sergio no fuera el hombre de su vida? 

Sus dudas no hacen más que aumentar cuando conoce a Leo, un encantador y sexy policía que la hará enfrentarse de una vez por todas a su enfermiza indecisión. Ambos se irán descubriendo el uno al otro y tendrán que luchar contra el deseo irrefrenable que los sacude cada vez que están juntos. 

La mayoría de las veces, cabeza y corazón no van de la mano, y Laura no tiene ni idea de a qué parte de ella debería hacer caso.

Mis impresiones:

Esta novela me la compré el día en el que estaba en promoción con kindle flash. No sabía nada de ella, no tenía ninguna referencia y apenas le eché un somero vistazo, pero me apeteció y la compré. Luego hice eso que digo siempre que no tengo que hacer y que no volveré a hacer, pero que no puedo resistir: empezarla sin acabar el libro anterior.

Pues me la tuve que leer...

Esta historia está escrita en un tono desenfadado, desde el punto de vista de Laura, la protagonista. Si bien es una novela fácil de seguir, en ella hay algunas frases que me han gustado mucho y que he ido tuiteando, porque he descubierto la manera de compartir los subrayados de kindle en Twitter. Si veis en mi perfil una frase seguida de un enlace, eso es que estoy leyendo una novela y alguna de sus frases me ha dicho algo -a veces incluso es algo que no está en el contexto de la historia sino que me lleva a un pensamiento mío- y he sentido el impulso de dejarla ahí.

Laura está a punto de casarse con Sergio, el chico con el que lleva tres años embarcada en una relación que nunca ha sido explosiva, y mucho menos desde que pasaron el primer año, ese en el que hablan las hormonas y las reacciones químicas en nuestro organismo. A poco de la boda, Laura empieza a tener millones de dudas, su cabeza se llena de "¿Y si...?", la coletilla que le pone a todas sus preguntas internas. En ello está cuando Leo irrumpe en su vida.

Leo es... perfecto. Agente de la autoridad, guapo, simpático, de sonrisa encantadora, amable, generoso, correcto, educado, cachas... vamos, un chico de esos que solo existen en nuestros mejores sueños. Tropieza con Laura un día para ponerle una multa cuando tiene un poco mal aparcado a Cooper. (Cooper es el coche de Laura, que tiene nombre). En primer encontronazo entre ellos está listo y la química entre los personajes no se hace esperar. Solo será la primera vez porque, días después, Candela, la hermana de Laura, planea unos días en un pueblo de Burgos, en casa de un amigo, y ese resulta ser Leo.

Y no, no es una casualidad que acaben en su casa, pero tendréis que descubrir vosotros cuál es la razón leyendo el libro.

Lo que más me ha gustado de la novela no es que Leo sea perfecto. Lo que más me ha gustado es que la autora sabe crear ese clima mágico de sincronía entre la pareja protagonista, que maneja la tensión sexual perfectamente y que nunca pierde la elegancia en las descripciones de cualquier encuentro entre los dos. No hay escenas de sexo, por lo menos de las que suelen aparecer en la literatura de ahora, y hay más química entre los personajes que en muchos libros eróticos. Y eso me ha gustado porque eso sí es real, si se da en la vida. A veces, si tenemos suerte, tropezamos con alguien que hace que nuestro corazón se descontrole, que se nos aflojen las piernas y digamos tonterías para encubrir nuestro nerviosismo. A veces, con infinita suerte, nos enamoramos a la vez que otra persona lo hace de nosotros y entonces todo merece la pena.

La novela no se centra en una trama compleja sino más bien en las dudas de Laura y el nacimiento de los sentimientos hacia Leo. Un detalle interesante, para mí, ha sido la teoría de los primeros besos que él le expone. Me ha parecido muy acertada y muy tierna, además de que creo que lleva mucha razón.

¿Qué teoría?

Leed...

Creo que ¿Y si de verdad te quiero? es una novela que se lee con gusto, que hace que muchas veces te rías con las cosas que le pasan a Laura, que me ha enseñado un lugar que desconocía, y del que he buscado fotos porque me parecía que tenía que ser precioso. Y sí... lo es. Y como no me pilla muy lejos de casa, quizá planee una excursión no tardando.

Pozo Azul. Covanera. Burgos





lunes, 10 de agosto de 2015

UNA CHICA DE ASFALTO DE CARLA CRESPO



Sinopsis:

Claudia es una urbanita de libro, incapaz de vivir en un lugar sin tiendas, restaurantes y salones de peluquería y manicura, jamás sale de casa sin maquillar y en su armario no abundan los atuendos sencillos. Su trabajo como subdirectora de una sucursal bancaria le permite llevar esa vida hasta que la trasladan a una aldea perdida en los bosques de Navarra.

Arturo tiene un duro trabajo por delante en su esfuerzo por sanear las cuentas de la granja heredada de sus padres. Su caserío es grande y está acondicionado en dos viviendas individuales, por lo que decide alquilar una a la nueva empleada del banco sin saber la que se le viene encima. Claudia es demasiado parecida a otra mujer de asfalto que le rompió el corazón dos años atrás.

¿Serán capaces de no dejarse llevar por los prejuicios? ¿Querrá Claudia cambiar toda su vida por amor? ¿Sabrá Arturo escuchar a su corazón? Su felicidad dependerá de ellos, porque puede dártela quien menos te lo esperas.

Mis impresiones:

Tenía el libro de Carla Crespo entre mis pendientes desde que saliera a la venta, pero por una cosa o por otra lo iba dejando hasta que llegó mi amiga Alicia, con quien siempre coincido en lecturas de este género, y me preguntó si lo había leído. Le dije que aún no y ella me recomendó que no dejase pasar. Adelantó un montón de posiciones para ser leído.

La historia está contada en primera persona, bajo la perspectiva de dos narradores diferentes: Claudia y Arturo, los protagonistas de la novela. Claudia es una chica de ciudad, trabajadora de banca, que por una reestructuración en su empresa se ve obligada a dejar su Valencia natal para trasladarse a un pueblo de Navarra. La idea no le hace ninguna gracia, está segura de que echará de menos el calorcito de su tierra, las tiendas, el barullo urbano y todo lo que ha sido su vida hasta el momento. Incluso a Santi, un amigo con el que mantiene una relación sin compromiso. Sin embargo, no puede hacer otra cosa que aceptar el traslado.

Sin saber muy bien dónde se mete, llegará a ese pueblo donde conocerá a Arturo.

Arturo es un joven soltero que se dedica a las labores de granja. Tiene cierta tendencia a ir a todas partes vestido con un mono azul de faena muy poco limpio, pero eso no le resta atractivo. Al principio sabemos poco de él que se dedica a cuidar del ganado que heredó de sus padres, junto con el caserío, y que tiene problemas económicos. Es por ello por lo que decide alquilar la parte de arriba de la vivienda, esa que sus padres acondicionaron para él, pero que no ha llegado a usar. Y ahí es donde aparece Claudia en su vida.

El primer encuentro entre los dos no parece que vaya a llevarles a muy buen puerto, aunque sí es cierto que entre los dos hay una atracción irresistible.

El lenguaje de la novela es sencillo y directo, el hecho de que esté escrita en primera persona nos acerca a los pensamientos de los protagonistas y hace que los sintamos como alguien a quien pudiéramos conocer. Además, los secundarios de la novela están muy bien. El que más me ha divertido es el director de la pequeña sucursal bancaria en la que aterriza Claudia, un hombre que, lo que es trabajar, trabaja poco, y que le tiene cierto pánico a su controladora esposa. Ellos dos evolucionan a lo largo de la novela y nos van a dar alguna sorpresa.

Alicia llevaba razón, Una chica de asfalto es una novela que se disfruta, en la que te metes enseguida y te dejas llevar. Poco a poco vas conociéndolos a los dos, vas siendo testigo de la transformación de Claudia, quien se acaba enamorando de la tranquila vida rural y descubres el secreto de Arturo. Para los lectores de la novela romántica va a ser una historia fantástica, de las que dejan un buen sabor de boca.

Otra novela de Carla Crespo, que leí y reseñé hace tiempo, también te la recomiendo si no la has leído: No reclames al amor. Seguro que la disfrutas.

Por cierto, en OCTUBRE, Una chica de asfalto estará en papel en las librerías.

jueves, 6 de agosto de 2015

MUERTE SIN RESURRECCIÓN DE ROBERTO MARTÍNEZ GUZMÁN



Sinopsis:

 Una serie de asesinatos amenazan la tranquila ciudad de Ourense, sin aparentemente relación alguna entre ellos. Pero una señal de identidad de la asesina deja claro que se trata de la misma persona, Emma, una mujer sumamente inteligente con un plan elaborado y un motivo que la lleva a actuar de esa forma. Eva Santiago, inspectora de policía, es la encargada del caso. Así comienza una carrera contrarreloj para evitar más muertes. 

Antes de empezar:

Esta reseña, la revisaré antes de publicarla, pero su base lleva escrita más de un año. La redacté cuando leí la novela, para publicarla cuando considerase oportuno, pero se quedó en una intención que se frustró cuando mi anterior ordenador falleció el verano pasado, asesinado por una dueña que no lo apagaba jamás. Al revisar los archivos que rescataron de él la vi, pero, aunque he pensado muchas veces publicarla, al final siempre pasaba algo que hacía que decidiera posponerlo. Hoy ha llegado el día.

Mis impresiones:

No sé que esperaba encontrar cuando abrí Muerte sin resurrección. A finales de 2012, si no recuerdo mal, recibí un email del autor invitándome a participar en la lectura conjunta de la novela, pero rechacé el ofrecimiento. Había participado en algunas y la experiencia no me gustó, porque soy de las que abandonan libros o no hablan aquellos que no me convencen. Una lectura conjunta honesta me obligaría a decir si el libro me había llegado o no, buscar sus puntos fuertes y sus debilidades y, la verdad no me apetecía nada escribir sobre un libro que no me gustase. Y podía ocurrir.

Me olvidé del tema.

Meses después de esto el autor me escribió para preguntarme si había leído el libro y me faltó muy poco para mandarle a paseo. Me sorprendió tanto que consiguió... que lo descartase de mis siguientes lecturas. Si tenía alguna posibilidad de que lo leyera se la había cargado con su impaciencia.

No fue la última vez que me preguntó, aunque en medio hubo otras conversaciones, pero yo seguía en mis trece: si seguía preguntando yo seguiría sin abrir el libro, del que, por otro lado y como ya he dicho, no sabía nada. No me había enterado de que se había publicado por capítulos primero en Facebook y que esa era la razón por la que eran cortos, para poder ser leídos del tirón sin que decayera el interés. No tenía ni idea de que se habían vendido miles de ejemplares de la novela en Amazon, siendo uno de los libros autoeditados con mejores resultados en cuestión de ventas. Tampoco tenía constancia de que el autor tuviera cientos de miles de seguidores en las redes.

Yo, a mi aire.

¿Por qué la leí entonces? Porque dejó de preguntar.

Así de sencillo, así de tonto, así de normal. La leí porque un día la abrí y me apeteció. Sin imposiciones ni peticiones. Yo sola. Como leo todos los libros, decidiendo por mí misma. Como hago, en realidad, todo en la vida: cuando estoy convencida.

Me encontré con una historia que arrancaba fuerte: una mujer está confesándose en la iglesia de Santa María, en Vigo. Es Domingo de Ramos y el sacerdote le explica que no puede darle la absolución, de momento. Ella consigue que le prometa que estará una semana después en un lugar que ellos han pactado, pero que el lector desconoce. En el primer capítulo de ella solo sabremos que se llama Emma.

El misterio ya está servido, ya te ha enganchado y no queda más remedio que continuar leyendo.

¿Qué tiene de particular esta novela? Lo primero, que desde el principio sabemos quién es la asesina. Sabemos que ha trazado un plan y que está dispuesta a llevarlo a cabo, y durante la novela iremos viendo cómo, uno por día de esa trágica semana, ejecuta a cada una de sus víctimas. Visto así podría pensarse que la lectura no tiene mucho sentido. Si sabemos qué va a pasar, ¿por qué seguimos leyendo? Precisamente por eso, porque desconocemos, hasta el final, el porqué. Esa única pregunta es la que mantiene la intriga del lector y le arrastra por las páginas de la novela. Y la palabra arrastrar no es casual porque es un libro que se hace corto. Además de que es complicado dejar de leer, dada esa estructura en episodios cortos, la forma de escribir, sin artificio alguno, casi periodística, empuja al lector a seguir un poco más. Y así, poco a poco, van pasando los días de esa terrorífica semana en Ourense.

Ah, que eso no lo he dicho.

Otra de las características de esta novela es que transcurre en Ourense, un escenario poco habitual en las novelas (no me suena haber leído otra que suceda allí)* y que el autor decide quizá porque se trata de su ciudad y puede que quisiera hacerle un homenaje. O que la conoce muy bien, que también podría ser la razón, eso habría que preguntárselo a él.

Las palabras que me venían a la cabeza mientras leía este libro eran dos: rencor y venganza. Son las dos sensaciones que laten con fuerza en las motivaciones de Emma, y están muy bien plasmadas.

En el otro lado de la balanza, si decidimos que Emma encarna al mal de esta novela (que eso después lo hablamos), estaría la inspectora Eva Santiago, que es la encargada de investigar los crímenes. Es una mujer inteligente, pero, durante la fatídica Semana Santa en la que transcurre la historia, va siempre un paso por detrás de la asesina. No he sentido mucha empatía con este personaje, me ha parecido muy normal, pero también bastante fría. No sé qué esperaba, la verdad, quizá un poco más de sangre en las venas, algo de pasión en su vida, un poco de... sal. Es inteligente, resolutiva, analítica y hace bien su trabajo, pero lo tocante a su vida y la relación con su marido me ha parecido un poco floja. Quizá queriendo centrar todo en la investigación, el autor ha dejado de lado otras facetas que podrían haber enriquecido el personaje.

Una de las cosas interesantes de la investigación es que la autora de las muertes, Emma, quiere que la policía no tenga ninguna duda de que los asesinatos los está cometiendo la misma persona. Para ello deja su firma, una pelota de golf.

Al final de la historia, por sorprendente que parezca, no he sentido rechazo por la asesina. Averiguar su por qué, aunque no esté para nada de acuerdo con su manera de proceder, la vuelve más humana y más cercana, incluso aparece un punto de comprensión en el lector bastante inesperado.

Si tú eres todavía uno de los que no han leído esta novela, ya sabes, en Amazon.

*He leído después Café y cigarrillos para un funeral, del mismo autor, ambientada en la misma ciudad, pero no lo había hecho cuando redacté esta reseña.

El autor anuncia para antes de que acabe 2015 que estará disponible otra novela que tiene como protagonista a la inspectora Santiago, Siete libros para Eva. La leeré cuando sea.




martes, 4 de agosto de 2015

CUANDO NO ESCRIBO



No sé si es el calor, estas olas que nos arrasan unas tras otras, sin darnos más allá de veinticuatro horas de tregua.

No tengo ni idea de si se trata del cansancio acumulado por un año donde los problemas han venido como esas olas de calor, casi sin dejarte que te recuperases de uno para embarcarte en otro.

No sé si es porque el cuerpo a veces dice basta, descansa, aunque tu cabeza se empeñe en que no, en que tú eres perfectamente capaz de enfrentar lo que te echen.

Se me acumulan las dudas que suenan a excusa.

Apenas soy capaz de avanzar en lo escrito. Abro el archivo, reviso los últimos párrafos, como he hecho siempre, y cuando trato de seguir, a las dos líneas encuentro un escollo que se me antoja insalvable.

Y desisto.

Intento evadirme leyendo y al rato vuelvo, segura de que esta vez lograré subir esa cuesta arriba imaginaria que se me ha plantado delante. No puedo. Otra vez me bloqueo, otra vez me exijo palabras que se niegan a buscar la manera de salir de dentro y me enfado conmigo por haberme vuelto tan torpe.

"Para que una novela sea buena, antes de escribirla tiene que parecer algo imposible de escribir".

La frase de Virginia Woolf rebota en mi cabeza. ¿Acaso es que esa historia que me he propuesto es imposible? ¿Sé, de manera consciente, que si no me exijo a mí misma mucho, ni siquiera a mí me parecerá digna de ser leída? ¿He perdido la motivación? ¿No hay ganas? ¿Es miedo? ¿Me he quedado sin los revulsivos que tenía para cuando aparecía el temido vacío?

Las dudas aletean en mi mente y no me dejan tranquila. Mientras sofoco la lucha interna, las palabras se esconden en algún rincón inaccesible y me esquivan.

Sé que no es la primera vez, sé que ha habido otros momentos en los que fui incapaz de enfrentarme a una historia, pero siento que esta pesa mucho más que las anteriores. Dentro de mí se está formando un vacío, ese que rellenaban los personajes y sus historias, al que no logro buscar sustituto.

Es absurdo, lo sé, pero cuando no escribo, aunque viva rodeada de gente, me siento muy sola.