sábado, 9 de julio de 2011

MARIAN KEYES. LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE.

En el 66 de la calle Star viven un grupo de personas de lo más variopinto: Katie, relaciones públicas de una discográfica; dos polacos y Lydia, una taxista peculiar comparten otro piso; Fionn, un jardinero a quien le gustan más las plantas que las personas y Matt y Maeve, una pareja en crisis. Un extraño visitante planea por los alrededores del número 66 de la calle Star, investigando a cada una de esas personas porque de ello depende una decisión que deberá tomar que le marcará el resto de su vida.

Me gustó la portada y la recomendación de una amiga, así que me puse a leer esta novela y ha sido una grata sorpresa. Con un lenguaje brillante te transporta al mundo caótico de toda esta serie de personajes. Además, hasta el último momento no sabes quién es ese extraño personaje que hace que arranque la cuenta atrás, lo que ayuda mucho a que tú mismo te empujes para seguir leyendo sin parar. La novela empieza en el día 61 pero no va hacia atrás, es sólo un contador que tiene que ver con el personaje misterioso, un margen de tiempo en el que está obligado a tomar una decisión trascendental. Tiene un estilo que engancha y que me ha gustado mucho, esa nueva forma de literatura a la que llaman chick lit y de la que la consideran la reina. Las 556 páginas al final se me hicieron cortas. Hace tiempo que estoy viendo por ahí una de sus novelas, Un tipo encantador, y creo que me animaré a comprarla.

Por cierto, no sabía hasta hace poco que era chick-lit y cuando Maider me comentó que Su chico de alquiler le había parecido que podría encajar en este género no la entendí. Ahora creo que sé a qué te referías, aunque creo que todavía tengo que aprender mucho para aproximarme a Marian Keyes. Muchas gracias por confiar tanto en mí!!

¡VAYA BRONCA!

El otro día, contraviniendo mis propias convicciones, decidí participar en un concurso. Tendría el día tonto, supongo. Se me olvidó uno de los requisitos que se pedían, y me reenviaron un email para decirme que faltaba el dato. Lo corregí, pidiendo perdón, y volví a mandar la solicitud.
Ahora resulta que me encuentro con otro email, donde me dicen que tengo otro dato mal (qué le vamos a hacer, no confundo las haches, ni la "b" con la "v", pero no entiendo nada de html, http o url), y que si vuelvo a mandar el formulario mal, tendrá que descalificarme, porque, a ver si me creo que puede estar enviando emails a todo aquel que se equivoca.
Yo he alucinado en colores, por supuesto no he vuelto a enviar nada, y pienso que es la primera y la última vez que se me ocurre hacer algo así. Esto, seamos serios, no es más que un juego. Y cuando empieza la bronca, el juego se termina.