domingo, 4 de abril de 2010

UNA SEMANA DESPUÉS

Otra semana en la que no dejo de asombrarme. Pensé que con los del otro día, mis libros terminaban su ciclo de ventas, más que nada porque este mundo de la autoedición es extraño y mis medios para publicitar las novelas son más que reducidos. Pero, sorpresa, esta semana se han vendido (digo se han porque lo hacen solos) otros tres libros y tengo tres encargos más. Sé, soy realista, que con esto no se llega demasiado lejos pero es gratificante. Me demuestra que no escribo sólo para mí y me obliga a exigirme algo más.

También me han llegado críticas sobre los libros. Las de La arena del reloj son las de siempre, es un libro con el que han empatizado, que les ha llegado al corazón, que les ha hecho llorar y reír. Sin embargo, las de Su chico de alquiler son nuevas.

Me dicen que es un libro que se lee rápido porque te absorbe, y hay quien me ha echado una buena bronca por dejar el final abierto. En el momento en el que lo escribí no se me daban bien los finales... De todas maneras, Alberto, que además de ser el padre de mis hijos ejerce como agente literario aficionado, dice que eso da pie a una segunda parte. Tranquilos, tengo más cosas que contar. Lo de las segundas partes lo dejo para cuando me quede sin ideas.

Afronto las vacaciones de semana santa (que para mí empiezan hoy, aunque parezca raro) con tiempo para acabar el Asedio, de Pérez Reverte y para escribir. No sé, a lo mejor trato de terminar el Medallón o me lanzo a seguir con otra historia que he empezado...