jueves, 18 de mayo de 2017

FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2017. FIRMAS

ATENCIÓN: FIRMAS RECTIFICADAS.

Fnac ha anulado la firma del día 8, así que solo estaré el sábado 3 de junio de 7 a 8 de la tarde. Si alguien, por lo que sea, solo puede ir ese día por la mañana y tiene muchísimo interés en que le firme un libro, puede ponerse en contacto conmigo a través del correo del formulario. Estaré en la Feria del Libro de Madrid durante todo el día.

Disculpad las molestias.

Si no te quieres encontrar conmigo, esquiva estos días la Feria del Libro de Madrid. Estaré por allí.



EL BAILE DE LAS LUCIÉRNAGAS DE KRISTIN HANNAH



Sinopsis:

En el caluroso verano de 1974, Kate Mularkey ha decido aceptar su papel de cero a la izquierda en la vida social de su instituto. Hasta que, para su sorpresa, «la chica más guay del mundo» se muda al otro lado de su calle y quiere ser su amiga. Tully Hart parece tenerlo todo: belleza, inteligencia y ambición. No pueden ser más distintas. Kate, destinada a pasar inadvertida, con una familia cariñosa pero que la avergüenza a cada momento, y Tully, envuelta en glamour y misterio aunque poseedora de un secreto que la está destrozando. Contra todo pronóstico, se hacen inseparables y sellan un pacto para ser mejores amigas para siempre.

Durante 30 años se ayudarán mutuamente para mantenerse a flote esquivando las tormentas que amenazan su relación: celos, enfados, dolor, resentimiento... Y creerán que han sobrevivido a todo hasta que una traición las separe... y someta su valor y su amistad a la prueba más dura.


Mis impresiones:

No voy a resumir el libro, no me apetece, solo quiero soltar la angustia, el nudo en la garganta y las lágrimas que me ha hecho derramar el puñetero libro. Soltar lo que he pensado, no lo que probablemente sería un análisis serio y profesional de la novela.

He llorado.

De rabia, de impotencia, de angustia... y casi nada tenía que ver con lo que la autora me contaba ni con cómo me lo contaba.

El baile de las luciérnagas es uno de esos libros que tienen la particularidad de sacarte de vez en cuando de la historia y llevarte a la tuya. No ha sido solo el tramo final, ese diario que escribe Kate que me recordó a los momentos en los que mi padre y yo escribimos La arena del reloj. Ha sido un poco en general. Porque, por alguna razón desconocida, he sido capaz de ser un poco Tully a ratos. Y ha habido otros que me he sentido igual que Kate.

Es un libro donde la empatía se ha sentado a leer a mi lado y a veces me ha jugado alguna mala pasada.

La historia de este libro es sencilla: un narrador omnisciente en tercera persona hace un repaso de la amistad entre Tully y Kate, desde que eran niñas hasta su madurez, partiendo del verano de 1974 que es cuando se conocen. Mientras Tully es obstinada y ambiciosa, y tiene unas carencias afectivas severas desde la infancia, Kate es todo lo contrario: serena, familiar, con sueños normales, como los de todo el mundo. Enamorarse. Tener hijos. Amar. Tener una casa que sea su refugio y un marido que la quiera. Tully, en cambio, quiere ser la mejor periodista del mundo y hará lo que sea por conseguirlo, pero sin quitarse la coraza porque, cada vez que se la afloja, algo se cuela y le hace mucho daño.

Algo que suele tener que ver con Nube, su madre.

Lo que más me ha gustado es cómo, dos personajes tan diferentes, empastan tan bien, se completan de un modo tan magnífico. Lo que tiene una le falta a la otra y justo por eso, porque en realidad no se parecen, es por lo que su amistad sobrevive tres décadas. La autora cuida todos los detalles, incluso las viste como sus vidas: a Tully de marca y a Kate deprisa, gris, sin estilo. Me ha encantado encontrar este detalle, que dice muchas cosas buenas de Kristin Hannah.

No se dónde, leí que es imposible una amistad como la que se retrata en el libro. Yo creo que es posible porque no es una amistad típica. En realidad, son más como hermanas adoptivas, y los que hayáis leído la historia sabréis por qué lo digo. En la amistad muchos errores no se perdonan, simplemente las cosas se dejan correr hasta que se mueren, pero cuando la persona es tu familia, al final cedemos. ¿Quién no se enfada con sus padres y después se le pasa sin que apenas recuerde hasta por qué se enfadó?

No está escrita con un lenguaje brillante, pero sí efectivo. Esto lo quiero dejar muy claro, porque a veces leo cosas en algunas reseñas que me descolocan. En toda la novela solo he encontrado un par de párrafos en los que el lenguaje se complica y se vuelve poético, pero justo después el narrador habla de los intentos de Kate por escribir una novela. En realidad juega a mostrar y no mostrar lo que quizá ella podría estar escribiendo en ese momento, pero no es el registro que usa en la novela, que está escrita, sobre todo, para que el lector disfrute de la historia. Sin aspavientos. Sin tonterías.

Digo que quiero dejar claro que está escrito de manera sencilla porque parece que escribir sencillo es un pecado, que conseguir que el lector se sienta a gusto entre las frases y estas fluyan sin tropiezos por delante de sus ojos, sobre todo porque la sintaxis carece de trampas que la ralenticen, está mal. Que es de gente facilona al escribir, cuando yo considero que es todo lo contrario, que para llegar a esto hay que haber trabajado muchísimo más que para abrumar con adjetivos y sobrecargar los textos.

Que hay que haber vivido y madurado bastante.

No hay frases preciosas ni ideas grandilocuentes, solo alguna certera; no hay más magia en la historia que ver pasar la vida con sus luces y sus sombras, sin idealizar nada. Porque puede que Tully haya conseguido éxito y dinero, pero no todo es tan bonito. Le falta la familia de Kate, el amor, pero a Kate también le falta tiempo para poder cumplir sus sueños y la admiración de su hija Marha, que se la lleva casi en exclusiva Tully. Y a esta le falta Johnny, el marido de Kate, que representa para ella la estabilidad emocional que nunca ha sido capaz de alcanzar.

[Ahora viene toda la parte de la reseña que he borrado, porque la escribí pensando en una de mis novelas y no en esta, y la verdad, ni esa novela está (y creo que no estará nunca) publicada, ni procede.]

Hay muchas cosas por las que creo que merece la pena leer esta novela. Si tienes una edad próxima a las protagonistas (nacieron en el 60), quizá te suene la música, recuerdes series de la tele, sonrías al evocar elementos que forman parte del imaginario de la época. Si eres más joven, la verdad es que toca universales: el amor, la amistad, el camino de la vida... cosas por las que todos pasamos, hemos pasado o pasaremos.

Y emociona.

Y eso, emocionar, no está al alcance de mucha gente. Emocionar sin dramatizar, emocionar con lo chiquitito.

Kristin Hannah lo consigue.

Supongo que tocará hacerse con El ruiseñor.

Muchas gracias a María José, que me regaló este libro el 23 de abril. Llevabas razón, es un buen libro para regalarle a una amiga.

lunes, 15 de mayo de 2017

NOVEDAD: LA ARQUITECTURA DE LOS SUEÑOS


Te presento a mi nueva criatura. No es ficción, no es novela ni relato, te traigo las bambalinas de la creación de una novela y espero que disfrutes de este paseo en el que me ofrezco como tu guía, tanto si escribir es tu sueño como si tienes curiosidad por conocer todas las decisiones que un autor tiene que ir tomando a la hora de componer una novela.

¿Por qué esta portada?

Seguro que has visto cientos de manuales de narrativa, guías de creación literaria o libros de consejos de escritura. Hay muchísimos publicados, algunos más generales -como es el caso de La arquitectura de los sueños- y otros más específicos, centrados en un tema. Pero casi todos tienen un elemento común: las portadas.

Dos de cada tres tienen una máquina de escribir.

En el tercero aparece un bolígrafo.

Ahora en serio, los que os dedicáis a esto sabéis que encontrar una imagen que exprese lo que un libro contiene y, además, sea un poco original es bastante complicado. En este caso, confieso que miré montones de manuales, estuve haciendo fotos a mi vieja máquina de escribir, pensé un montón y... tuvo que llegar a salvarme la diseñadora de la portada, Pilar Muñoz -es escritora, en realidad, pero es versátil, inteligente y tiene un gusto exquisito-. Pilar encontró la imagen que define lo que es La arquitectura de los sueños.

En ella aparece una niña haciendo equilibrios sobre una pila de libros. Si miras a su cara, refleja felicidad. Si posas tus ojos en el texto, verás como le ha ido dando golpecitos con la mano, con la coleta, con el pie...





En este manual, guía, libro de no ficción o como lo quieras llamar, te muestro que para escribir una novela hay que hacer un montón de equilibrios, tomar cientos de pequeñas decisiones para que el mecanismo funcione a la perfección. Yo, como esa niña de la portada, me subo encima de los libros sobre un pie, mientras extiendo los brazos y sonrío. He aprendido las reglas de la ficción, de hecho te las voy a ir mostrando de la manera más amena que se me ha ocurrido, pero como esa niña hace con las letras, de vez en cuando muevo un poquito alguna.



Porque cuando te sabes las reglas, quizá es cuando llega el momento de transgredirlas.

¿Por qué lo he llamado La arquitectura de los sueños?

Lo digo en la sinopsis, siento que los escritores somos un poco arquitectos de sueños, vamos creándolos a partir de una idea que se gesta en nuestra mente. Poco a poco, vamos poniendo los pilares que constituyen ese mundo de ficción, esa recreación de la realidad en la que nos movemos y a la que invitamos a nuestros lectores. 

Y porque me ha gustado, porque creo que es un título bonito, un título que se ajusta mucho a lo que hacemos, construir sueños, diseñarlos para los lectores. Para el primer lector que lo hacemos, para nosotros mismos.

¿Para quién es este libro?

Podría parecer que es solo para escritores, pero yo me atrevo a decir que no, que es para mentes inquietas, para gente que quiera saber algo más del proceso creativo. Ya sabéis que yo no hago nada sin lectores cero, no me atrevo, y he empleado también a gente que no escribe. Creo que han sido los que más me han sorprendido con las impresiones de la lectura.

Quiero dar las gracias a unas cuantas personas que me han echado una mano con esto, directa o indirectamente.

Meg Ferrero. Lleva años diciéndome que escriba algo así, y cada vez que la veo me pregunta por dónde voy, así que de alguna manera ha sido el impulso primero, la causante de que la idea empezase a gestarse en mi cabeza. Y que si no la escribía ya, me temo que entraríamos en un bucle infinito, repitiendo incansables la misma conversación al saludarnos (es broma).

Pilar Muñoz. ¿Qué voy a decir de Pilar? Es un ángel con el que tropecé hace años y ha sido la artífice de la portada. De verdad, yo solo he tenido que estar de acuerdo. Como siempre, ha sido lectora cero. Es mi diapasón particular.

María José Moreno. Esta vez ha sido también lectora cero. Al final va a acabar consiguiendo que deje de ser leísta. De vez en cuando enciende un foco en el texto y me obliga a pararme a pensar.

Laura Sanz. Ha sido mi lectora cero más rápida. No sé si durmió ese día. Sus consejos los he escuchado porque es una mujer con la cabeza muy bien amueblada.

María Perbech. Es lectora, pero yo quería saber la opinión de alguien que no tiene nada que ver con la escritura y me ha dejado muy tranquila al respecto.


Para arrancar con una historia siempre necesito algo donde apoyarme. Tengo un amigo escritor, Enrique Osuna, que un día me dijo que enfoco bien los temas, pero reconozco que esta vez tenía muy claro qué era lo que quería contar, pero me faltaban las manos en las que apoyarme para dar el impulso y montarme a lomos de este caballo (he estado estos días entre metáforas y aún no se me ha pasado la resaca). Esas manos, ese enfoque y ese apoyo los encontré en una frase de Mikel Alvira, "escribir es decidir". A partir de ahí, empecé a construir esta arquitectura soñada, este manual para lectores y escritores, este libro raro que se lee en un suspiro.

Este nuevo paso adelante.

Me quiero quedar siempre entre palabras. El lado me es indiferente, pero siempre con un teclado en las manos.

Puedes conseguirlo aquí

jueves, 11 de mayo de 2017

QUERIDO LECTOR

Sé que te tengo despistado perdido. Es normal que no sepas qué pensar de alguien que cambia género cada poco, saltándose todas las leyes lógicas del marketing. Alguien con tan poca visión comercial que ambienta novelas románticas en Castilla y León en lugar de en Nueva York o París, que firma con un nombre sin ningún glamur y que revienta estereotipos a la mínima que un personaje le da la excusa para salirse del carril.

Yo también pensaría que alguien que ignora todo lo que recomiendan para triunfar en estos días en la literatura está un poco mal de la cabeza. O, no sé, quizá le daría alguna vuelta más al pensamiento y llegaría a la conclusión de que esa persona está segura de lo que busca, que quizá no sea lo más habitual en estos tiempos, pero es perfectamente lícito. Nada más –y nada menos- que aprender cada día un poco más. No tenemos veinte vidas, no podemos dedicar cada una de ellas a especializarnos en algo, así que hay que exprimir la única que está a nuestro alcance. Para mí, aprender es vivir con más plenitud. Cuantas más cosas, mejor, y compartirlas con otros completa este proceso.

Por eso espero que me perdones que haya dejado por esta vez lo que estaba haciendo hasta ahora. Esto no es una novela romántica. Ni intimista. Ni juvenil. Ni histórica…

Espero que, a pesar de todo, leas el libro que acabo de escribir, que en muy pocos días estará disponible. Si de paso te lo compras, te lo agradeceré muchísimo.  Incluso, te digo más, si eres autor, a lo mejor con los beneficios a mí me sobra algo de dinero para comprarme tus libros y nos acaba viniendo bien a los dos.

No doy más vueltas. Esto que pondré pronto en tus manos, sé que te lo estás temiendo desde que empecé a escribirte esta carta, no es una novela. Es otra cosa, una especie de bambalinas de la construcción de un libro, ese espacio oculto a los ojos del público donde se gesta la ficción. Invisible y necesario. Revelador y mágico. Imprescindible saber cómo funciona y bastante más desconocido de lo que debería. Un espacio que llevo años recorriendo y que me apetece compartir contigo. Me ofrezco a servirte de guía si tienes ganas de ver una novela desde otra perspectiva.

Imagina un espectáculo teatral. Antes de que se levante el telón, para que todo salga perfecto, hay muchas cosas que deben funcionar con la precisión de un reloj suizo. El director tiene que ocuparse de marcar las pautas a los actores, técnicos de luces y sonido, caracterizadores, tramoyistas… Debe programar ensayos, pruebas de vestuario, maquillaje, decoración del escenario… y dejarse la piel en cada momento para que, llegado el día del estreno, el espectáculo salga redondo. Para que todos esos elementos encajen y el espectáculo acabe siendo un éxito.

No hay apenas elementos que se dejen al azar.

La verdad es que, en el teatro, para que todo parezca natural el esfuerzo es arduo; exactamente es eso lo que sucede en la construcción de una novela, que es de lo que trata este libro que tienes entre las manos. En él, lo que pretendo es que me acompañes mientras te explico lo que se cuece entre detrás del escenario, antes de que el telón se levante. Que eches conmigo un vistazo a todas las decisiones que tendrá que ir tomando el autor -más o menos el equivalente al director de escena- para escribirla. Si quieres ser -o ya eres- escritor, quizá te venga bien refrescar la memoria. Si todavía no te has atrevido a empezar esa novela que ronda por tu cabeza, tal vez te sea útil para reflexionar antes de sentarte a escribir, e incluso sepas a qué libros acudir para seguir investigando. Si solo eres lector, te aseguro que mirarás de otro modo el trabajo que hay detrás de la escritura de un libro.

Quizá después hasta lo valores de manera diferente.

Añado algo más: si eres padre y te encuentras en el aprieto de repasar temas de lengua con alguno de tus hijos, tal vez también te pueda ayudar, porque muchas cosas de las que en él aparecen forman parte de los temarios de la ESO y Bachillerato, aunque se pasa por ello –cuando se pasa- de puntillas.

Lo dicho, en unos días lo pondré en tus manos.

No te voy a decir nada más de él de momento, ni título, ni fecha de salida, ni te voy a enseñar la portada. Sé, empecé por ello esta carta, que el marketing recomienda lo contrario, pero ya he sido víctima demasiadas veces de los piratas. Por eso voy a hacerlo todo como ellos: atacando por sorpresa.

¿Te apetece acompañarme?

Yo estaría encantada de hacer este viaje contigo.

Atentamente:

Mayte

miércoles, 10 de mayo de 2017

EL CARAMELO

Al abrir la pequeña caja que llevaba dos décadas escondida en un cajón, el caramelo cayó al suelo. Su envoltorio naranja ni siquiera estaba descolorido, a pesar de que lo guardó cuando apenas tenía 11 años. Lo acarició entre los dedos y cerró los ojos.

No le costó mucho recrear la escena de aquel momento del pasado. Jorge, con su cara pecosa y su pelo alborotado, plantado delante de ella y le ofrecía un sugus. Ella aceptó y, justo al darse la vuelta, ya con el dulce en la mano, escuchó su petición.
-¿Quieres salir conmigo?
Se quedó clavada en la baldosa, incapaz de darse la vuelta. Incrédula. No eran más que niños.



Una sonrisa cruzó su rostro, ahora maduro, al evocarlo. La inocencia de aquella pregunta seguía provocándole ternura, la misma que sintió aquel lejano día.

-Cuando seas más alto que yo -contestó la niña de sus recuerdos, cuando al fin reaccionó.
A Jorge no le costó ni seis meses alcanzarla, pero ella siguió ignorando su propuesta.
-Cuando seas mayor que yo -lo retó, a sabiendas de que aquello era completamente imposible, porque era unos meses mayor.
Jorge no se rindió. Preguntó mil veces y todas obtuvieron respuestas que conducían a un no.
Pero ella, a pesar de sus negativas, había guardado el caramelo ese día del 81. Nunca se lo comió. Nunca quiso que desapareciera y, con él, se perdiera el recuerdo.

-¿Qué es eso?  -le preguntó su marido, al entrar en la habitación y verla sonreír mientras miraba el sugus.
-¿Esto? Un momento feliz.
Jorge se quedó mirando su mano y también sonrió.
-Lo sigues teniendo.
-No podía ser de otro modo -dijo ella, enterrándose en sus brazos.

Tuvo que duplicársele la vida para que al fin le dejara entrar en su mundo. A los 22, fue ella quien le besó y desde entonces no se habían separado. 

martes, 9 de mayo de 2017

A LAS OCHO EN EL THYSSEN, DE NIEVES HIDALGO.


Sinopsis:

¿Se puede publicitar una novela de zombis como romántica?
Alex Vílchez, autor reconocido de novelas de suspense, lo ha hecho animado por su editora, bajo el seudónimo de Robert Cooper. Es cambiar de tercio o no escribir, porque se encuentra en un bajón creativo. Y para sorpresa de todos, la novela rompe el techo de ventas, posicionándose en el número uno de romántica.
A Lucía, administradora de la web más visitada del género, casi le da un soponcio cuando se entera y lee la novela de zombis. Sube una crítica que hace que el libro baje quince puestos en un solo día, declarándole la guerra. Y Vílchez está dispuesto a presentar batalla, utilizando mil artimañas para fastidiar a la mujer que intenta hundirlo.
Casualidades de la vida, se encuentran en una cita a ciegas.
Lucía y Alex se atraen de inmediato. Pero ¿qué puede pasar cuando ella se entere de que Alex no es otro que su odiado Robert Cooper? ¿Qué hará Vílchez al saber que Lucía es la administradora de la web que le ha fastidiado las ventas y le está dejando en ridículo?

Mis impresiones:

La última de las reseñas de este blog fue de una novela de Nieves Hidalgo y ahora vengo con otra obra de la misma autora. Os lo dije en ella, A las ocho en el Thyssen ya la tenía en digital, pero la llegada de Destinos cautivos en papel a casa hizo cambiar mis planes.

Luego, al terminarla, empecé a leer mi regalo del día del libro, El baile de las luciérnagas de Kristin Hannah. Ya sabéis que desde hace mucho no tengo lista de prioridades, solo sigo mis deseos. Esta la tuve que abandonar. No le sucede nada malo a la novela y ya he retomado la lectura, pero me pasó algo muy extraño: cada palabra de El baile de las luciérnagas me hacía llorar. Yo. La que no llora con los libros. Se ve que tuve unos días muy malos (de zanjar asuntos pendientes sobre todo) y tenía tal dolor de ojos que me enfadé conmigo misma. El libro me está encantando, pero necesitaba frenar esas emociones.

¿Qué mejor que volver a Nieves?

Y así llegué hasta Alejandro y Lucía, a la curiosa historia entre un autor de novela negra que por una idea loca de su editora acaba escribiendo una novela romántica de zombis, y la bloguera que pone a caldo en su web semejante despropósito.

[Esto puede parecer muy de ficción, pero hace unos años hicieron furor las novelas eróticas de humanas con dinosaurios. Después de eso, los zombis no me sorprenden nada.]

Alejandro Vilchez está pasando por un mal momento. Su novia le dejó a dos días de la boda y no es capaz de encontrar la inspiración. El bloqueo le dura ya más de seis meses y, por la presión de su editora, se ve empujado a escribir Tránsito mortal, la descabellada historia de los amores de unos zombis. Vomitiva por donde se mire, pero con una entusiasta campaña de marketing se ha convertido en la novela romántica más vendida. Claro que no la firma él, sino el misterioso Robert Cooper, un seudónimo detrás del que protege su verdadera identidad.

Lucía, por su parte, tiene una vida tranquila como ayudante en una clínica dental, aunque en sus ratos libres es la administradora de una de las webs más importantes: Sueña romántica. Cuando Tránsito mortal cae en sus manos le parece un insulto absoluto a la novela romántica y hace una reseña demoledora de la novela que consigue que baje un montón de posiciones en las listas. Quince de sopetón.

Alex y Lucía no se conocen, pero por una de esas casualidades del destino (de verdad, para los descreídos, las casualidades existen en la vida real), acaban conociéndose a través de una web de citas. Así, dos personajes que están más bien predestinados a odiarse acaban quedando a las ocho en el Thyssen y descubriendo que quizá uno es lo que le falta a la vida del otro.

Si hay una cosa que hace que A las ocho en el Thyssen destaque entre las novelas de Nieves Hidalgo no es la trama ni el tema, ni siquiera los personajes o la ambientación. Según palabras de la autora, es la primera vez que se adentra en el subgénero de la romántica contemporánea. Hasta ahora siempre había escrito novelas históricas, en las que se mueve como pez en el agua (doy fe, aunque no sea notaria). Sin embargo, Nieves ha querido explorar y yo creo que sale más que airosa del reto.

A mí la novela me ha durado un día entre las manos. Me he dejado llevar por lo que me estaba contando y no tengo un pero que ponerle. Nieves Hidalgo escribe de cine, sabe llevarte de la mano, da igual en qué época esté escrito lo que te cuenta. Lo hace con solvencia, con gracia y me da lo mismo si no me sorprende con giros de doble salto mortal con caída hacia atrás y saludo al respetable.

Me mete en la historia, me la creo y la leo sin saltarme una coma.

Además retrata unos personajes a los que vas descubriendo a medida que avanza la novela, con múltiples facetas que no expone desde el primer instante. Alejandro empieza siendo el típico protagonista: es guapo a rabiar, un escritor de éxito y al principio un poco chulito, pero a medida que avanza vas descubriendo sus fantasmas, su pasado, las sombras de su vida y resulta ser un personaje mucho menos superficial.

Lucía es una chica sensible, soñadora, lectora, administra un blog… También es guapa y lista, pero tiene una suerte penosa en el amor. ¿Demasiado tópicos los dos? Bueno, quizá, pero como yo no me he ido saltando páginas (no se me ocurre hacer reseñas de novelas en las que me salto las páginas), he acabado descubriendo a un personaje que me ha recordado a alguna persona real que conozco.

Los secundarios de A las ocho en el Thyssen sirven como sostén de los principales. José, Asier, la señora Elvira, amiga Maribel y Takamoto son los apoyos y el contrapunto de Lucía. Carlos y Lara hacen ese mismo papel con Alex. El antagonista es Cooper, o Alex, o nadie. Y eso mola, que no haya un malo malísimo, sino una comedia de enredos bonita y bien contada, con personajes reconocibles en la realidad  y situaciones que te sacan más de una sonrisa.

¿Y qué me decís de Zeus, el perro de Lucía? Desde que Ulises, mi labrador, entró en mi vida, me he dado cuenta de que me encanta que salgan perros en las novelas.

Otra cosa que me ha gustado muchísimo son los escenarios. No  solo el Madrid de los Austrias, por el que Nieves nos pasea de vez en cuando, sino las menciones a otros lugares que para mí son muy especiales. Pastrana, por ejemplo. Ya sé que sale poco, pero la villa ducal fue el lugar en el que trabajé hace muchos años y conservo impagables recuerdos. Y Peñafiel y el Duratón, que están a un tiro de piedra de mi casa. (De hecho, si me asomo a la terraza y el día está despejado, veo la parte de arriba de las Hoces). La autora no se pasa con las descripciones, son las justas para situarnos y crear la atmósfera necesaria en cada momento, pero invitan a recrear en tu mente esos lugares.

Algo que sé que Nieves ha reflejado bien, pero que no he vivido en primera persona ni tampoco comparto es la relación que tiene Lucía con su web. El personaje le da demasiada importancia a un espacio virtual, tal vez porque está sola, aunque sus amigos creo que completan bastante los vacíos de su vida personal. Me intentaba poner en su lugar y creo que si alguien me tira el blog un día (y mira que llevo años con él, que ya le he podido coger cariño), como le pasa a ella después de publicar la reseña de libro de Cooper, a mí me daría un ataque, pero de risa.

Os digo una cosa, si os apetece leer algo divertido y bien escrito, esta es la novela.




lunes, 1 de mayo de 2017

DUDAS: ATRÁS, ARRIBA, ABAJO, ADENTRO, AFUERA.



Son adverbios que comienzan con una a de origen preposicional, por lo que cuando se emplean juntos no se utiliza preposición entre ellos:

No se dice: de arriba a abajo.
Se dice: de arriba abajo.

No se dice: de fuera a adentro.
Se dice: de fuera adentro.

DUDAS: ADELANTE Y DELANTE



Adelante es un adverbio que se usa con verbos de movimiento:

Sigue adelante, no te pares.
Inclinó el cuerpo hacia adelante.

Delante se usa con verbos que indican reposo:

Estaba sentado delante de mí.

DUDAS: A- / HA- TÓNICAS



Delante de nombres que comienzan por a- y ha- tónicas se emplean artículos masculinos:

el agua
el hacha
un arma
un águila

Pero si otra palabra se interpone entre el artículo y el nombre, el artículo irá en femenino:

la límpida agua
una enorme hacha
una nueva arma
una gran águila

Con los demostrativos, sin embargo, no funciona esta regla. Se usarán en femenino:

este agua (incorrecto)
esta agua (correcto)

Excepciones serán:

Los nombres de las letras: la a.
Los nombres propios: una Alba

domingo, 30 de abril de 2017

DESTINOS CAUTIVOS DE NIEVES HIDALGO



Sinopsis:

España, 1517. Razones de carácter social, marcadamente tradicionales, obligan a Elena Zúñiga a aceptar un matrimonio pactado con el hombre al que idealizó siendo una niña. No obstante, cuando llega el momento de la boda, el tiempo ha pasado y Elena se ha forjado una cierta autonomía personal que le hace rechazar la idea de convertirse en una marioneta en manos masculinas. Así se lo hará saber, la misma noche de bodas y con serena rotundidad, a su marido.

Diego Martín y Peñafiel, conde de Bellaste, es un gentil caballero y ha accedido a prestarse a la farsa de un enlace aparente, renunciando incluso a la posesión física. Sin embargo, no tiene intención de consentir que la situación se prolongue demasiado, y se ha propuesto conquistar a su propia esposa, tan altiva como él mismo.

Sus propósitos se ven frustrados con la llegada del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, regente de España en ausencia de Carlos I, que trae noticias alarmantes: la reina Juana de Castilla le ha pedido su ayuda tras descubrir un complot para acabar con la vida de su hijo Fernando. El cardenal solo conoce a un hombre capaz de impedir el magnicidio.

Mis impresiones:

Esta no es la primera vez que leo a Nieves Hidalgo, ni será la última, por supuesto. De hecho, mi intención era leer estos días A las ocho, en el Thyssen, pero Destinos cautivos se cruzó en el camino y decidí empezar por ella. ¿Por qué? Pues no lo sé, quizá porque la trama de esta novela la encuadra en romántica histórica, en un período que tengo muy fresco en la mente (mi hija está en plenos exámenes de este momento de esta parte de la historia de España) y me atrajo más. De todos modos ya tengo la otra esperando y caerá pronto, porque tiene una sinopsis que también me seduce.

Y las ha escrito Nieves.

Es una delicia leer a esta autora. Se maneja como quiere con el lenguaje, logra que te metas en la historia y te sientas en ella. Que me gusta, vaya. Mucho.

Destinos cautivos narra un momento convulso de nuestra historia. La Reina Juana de Castilla está encerrada en Tordesillas, Valladolid. Su padre, Fermando, el Católico, así lo dispuso, incapacitándola para gobernar los reinos de los que era legítima heredera. A la muerte del rey, el gobierno se queda en manos del Regente, el antiguo confesor de Isabel, el Cardenal Cisneros. A él acude Juana al enterarse de que hay una trama urdida por los partidarios del príncipe Carlos, su hijo, para acabar con el infante Fernando, otro de sus hijos. Cisneros, enfermo y envejecido, acude a Trujillo, a la Hacienda de los Arrayanes, propiedad de Diego Martín y Peñafiel, conde de Bellaste, a quien solicita ayuda para frenar el magnicidio. Diego, además de este, tiene otro problema: Elena, la joven con la que se acaba de casar y que se niega a cumplir con su deber de esposa.

Puedo decir que esta novela es romántica-histórica y que si te gustan la historia y el romance, es tu novela. Al terminar me he enterado de que Diego y Elena son personajes secundarios de otra de las novelas de Nieves, Amaneceres cautivos. Bien, yo esta no la he leído, no se me había pasado por la cabeza que había otra novela, y tampoco la he echado de menos, así que os puedo decir que se puede leer de manera indepediente cien por cien.

¿Por qué no la he echado de menos?

No, no es por mi perenne despiste, que podría ser, pero no, es que esta novela no la he comprado en digital, que es donde probablemente habría acabado viendo que hay otra: tengo mi ejemplar en papel. Dando vueltas por la revista de Círculo de Lectores me dio un vuelco el corazón al encontrarme a Nieves, deshice el pedido que había hecho sin ninguna convicción y puedo decir que después de mucho tiempo comprando tostones (mira que la revista no da una conmigo últimamente) por fin ha caído algo en casa que merece la pena.

Lo de Círculo lo digo en serio, las cuatro anteriores que compré las he regalado porque no pude con ellas. Y otras las leí más por cabezonería que por otra cosa. Acabaré borrándome si no mejoran el catálogo. Si no lo he hecho, lo he dicho un montón de veces, es porque el trabajo está como está y no quiero que mi agente pierda el suyo, que será cutre, pero es el que tiene.

Destinos cautivos está contada por un narrador ominisciente en tercera persona y en pasado. Abundan los diálogos y las descripciones que aparecen están muy bien medidas, de modo que en ningún momento la novela se hace pesada. El texto se divide en 48 capítulos y un epílogo.

Los personajes principales de la historia son Diego y Elena. A él nos lo presenta como un héroe, guapo, elegante y generoso con sus vasallos. Elena es hermosa y terca como una mula. Gran parte del conflicto sentimental sobre el que gira la novela es que a ella no le consultasen sobre su matromonio con el conde de Bellaste. No es porque no esté enamorada de él, lo está desde la infancia, que es desde que se conocen, pero es una mujer independiente y le molesta muchísimo que tanto su padre como él se hayan tomado la libertad de acordar su boda sin ni siquiera consultárselo.

No se lo va a poner nada fácil a su atractivo esposo.

Como secundarios, tenemos a Camelia, la abuela inglesa de Elena y el Cardenal Cisneros, a quien Nieves pinta como un señor algo más bondadoso de lo que yo logro imaginar. Cierto es que en la novela se narran sus últimos días de vida, pero me cuesta mucho creer que alguien tan relacionado con la Inquisición (por cierto, no podía faltar y no falta en una trama sobre esta época) sea tan suave.

Hay otros secundarios de lujo como Juana de Castilla, su hijo Fernando, Germana de Foix (segunda esposa de Fernando, el Católico, y después amante de su nieto Carlos...) a los que se unen otros sacados de la imaginación de Nieves.

Y hay una aventura, acción, peleas, tensión sexual y amor.

Una lectura que me ha encantado.

¿Te animas?


miércoles, 19 de abril de 2017

LA PEQUEÑA PANADERÍA DE LA ISLA DE JENNY COLGAN



Sinopsis:

Tras el desastroso final de su última relación amorosa, Polly Waterford se traslada a un balneario en una remota isla frente a las costas de Cornualles, donde se instala en un piso pequeño y solitario situado encima de una tienda abandonada.

Para distraerse de sus problemas, Polly se concentra en su afición favorita: amasar y hornear pan. Pero su relajante pasatiempo de fin de semana no tarda en convertirse en una pasión. A medida que vuelca sus emociones en amasar y golpear la masa, cada hogaza resulta mejor que la anterior. 

Entusiasmada, Polly empieza a incorporar nueces, olivas o semillas a la masa, además de la miel que le proporciona un apuesto apicultor del lugar. Recurriendo a reservas de determinación y creatividad que ignoraba que poseía, Polly maravilla a los habitantes del pueblo y a los visitantes con las maravillas que salen de su horno, y de paso descubre una vida nueva y brillante allí donde jamás esperaba encontrarla.

Mis impresiones:

¿A que no adivináis por que elegí leer esta novela?

Venga, os doy un momentito para pensar...

Vale, lo confieso, fue por el faro. Sé que la mayoría de los que pasáis por el blog conocéis mi debilidad por los faros, así que no ha sido tan complicado después de ver la portada. Por cierto, antes de que se me olvide, ya tengo unos cuantos guardados aquí. Los voy cazando de aquí y de allá, lamentablemente ninguna foto es mía, pero me gusta reunirlos y mirarlos cuando no tengo sueño. Alguna vez escribiré una historia en la que haya un faro...

Pero vamos a la novela. Tiene la peor sinopsis que he leído en años (y mira que las hay malas). No solo porque miente (no hay balneario en la novela), sino porque destaca cosas absurdas de la historia, impidiendo que te hagas una idea de lo que te vas a encontrar en ella. He estado tentada de no ponerla, de hacerla de nuevo, pero no me ha dado la gana. Escribir una sinopsis es un trabajo que tiene que tomarse la editorial en este caso y no hacer chapuzas de este calibre.

Y otra cosa más, la redacción de la sinopsis es pésima. "Polly maravilla a los habitantes del pueblo y a los visitantes con las maravillas que salen de su horno..." Esto lo destaco porque es una de las cosas que llaman mucho la atención de esta novela. Creo que no es culpa de la autora, sino de que la traducción no es buena. O a lo mejor sí, a lo mejor han traducido bien el sentido de las palabras, pero desde luego no brilla. Las repeticiones de palabras están por todas partes, tanto que en algunas ocasiones a mí me han resultado molestas. Lo raro es que no es todo el tiempo, es como si a ratos se hubiera hecho la traducción con mimo y otros... otros con prisa.

Esto solo es una idea, igual muy loca, pero creo que las traducciones debería revisarlas otra persona que tenga un pelín de arte escribiendo. Que sí, que se mantenga lo dicho por el autor, faltaría más, pero que no lo desluzcan como tengo la sensación de que le ha pasado a este libro.

Y ya, la última cosa negativa que voy a destacar: el faro casi no tiene importancia en la historia. Sale, eso es verdad, pero tan de pasada que no entiendo por qué ocupa la portada. Lo lógico sería que fuera una panadería...

Esta novela, contada en pasado por un narrador omnisciente, empieza con el desastre personal de Polly, la protagonista. Después de una pequeña introducción que nos sitúa en un futuro que aún no ha llegado, con una Polly anciana, volvemos al pasado, concretamente a 2014. Polly y su pareja, Chris, han fracasado en todo. No solo se ha ido al garete su relación, sino también la empresa que montaron juntos. Aunque Polly ha hecho todo lo posible por reflotar la empresa, la crisis y, sobre todo, lo desastre que resulta ser Chris, acaban por llevarse todos sus sueños por delante. Unos amables señores del banco vienen a comunicarles que están en bancarrota y que firmen unos papeles, esos que ratifican que todo el mundo en el que han construido hasta ese momento se ha hecho añicos.

Lo han perdido todo.

Chris, de manera unilateral, decide que se den un tiempo. Polly, derrotada, empieza a buscar dónde vivir. Su amiga Kerensa le ofrece su sofá, pero ella no quiere ser una carga para nadie. Dando millones de vueltas consigue un pequeño apartamento en Mount Polbearne, a una hora de su ciudad. Un apartamento desastroso en una isla mareal perdida en el culo del mundo.

Polly cree que no se puede caer más bajo, pero se queda. No tiene dinero para más. Cuando está metiendo las cosas en casa conoce a un grupo de cinco pescadores que la ayudan, y que con el tiempo serán muy importantes, para ella. Aunque aún no lo sepa.

Sola, aterida de frío, pasa la primera noche en una casa que está medio en ruinas, donde además le han dicho que hay fantasmas. Y por los ruidos que escucha la primera noche, igual hasta resulta ser verdad. Se despierta en medio de la madrugada cuando escucha unos golpes en la planta baja... que al final resultan proceder de una cría de frailecillo, un pájaro que se ha estrellado contra un cristal, rompiéndolo y rompiéndose un ala.



A partir de ese día, Polly se hará amiga de Neil, el pájaro al que jura no poner nombre (pero no lo puede evitar), encontrará consuelo en hornear pan y, poco a poco, se integrará en una comunidad pequeña donde conseguirá la paz que ha estado buscando. Donde conocerá a dos hombres que marcarán su vida. Donde pondrá en marcha primero un negocio clandestino de pan (en realidad no es un negocio, es que hacer pan relaja a Polly y el pan del obrador de la señora Marne es horroroso) y después acaba logrando que esa pequeña isla olvidada se convierta en destino turístico.

Podría estar dos horas contando cosas, porque pasan muchisimas en esta novela, incluso creo que demasiadas.

Hay escenas en las que te ríes, otras que emocionan (aunque la verdad es que a mí no me ha llegado a tocar tanto como para que se me escapase una lágrima), tiene el típico humor inglés que a veces cuesta pillar, pero resulta muy agradable su lectura. Yo no diría que es imprescindible, pero tampoco lo calificaría como lectura de domingo. No es feelgood, por algunos detalles de la trama, pero sí tienen de este género los paisajes maravillosos.

¿Ya os he dicho que transcurre en una isla mareal?


La isla a la que se traslada Polly, situada en la novela en Cornualles, tiene una carretera que se inunda cuando sube la marea, dejando a los vecinos que habitan la isla aislados en ella. El paisaje de la novela, los lugares que dibuja, son maravillosos, fáciles de recrear en la mente y que le dan un extra a la historia.

¿La recomiendo? A mí me ha entretenido mucho y, además, me ha devuelto a la vida útil lectora, así que algo tendrá. Hace tiempo que no escribo reseñas porque, por cuestiones personales, llevo tiempo sin leer. Sin ser capaz de centrar mi cabeza en la ficción, así que aunque solo fuera por eso (y por Neil, el frailecillo, que me ha enamorado), tenía que subir la reseña, aunque en realidad, si tuviera que puntuarla, le pondría solo un tres y medio (sobre cinco).

¿Os apetece?

¡Se me olvidaba! Al final del libro vienen las recetas del pan que prepara Polly. Seguro que en algún domingo aburrido de lluvia, acabo haciendo pan.



jueves, 13 de abril de 2017

¿Y SI LA CHICA IMPERFECTA ES LA MÁS PERFECTA PARA TI?

Lee GRATIS las primeras páginas.

Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.
Paula sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos.


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Y si quieres saber más de estos personajes, cómo se conocieron...

Paula no tiene novio ni le interesa el tema de momento. Es feliz con sus amigas del instituto y con Ana, su compañera de universidad. Una mañana recibe una llamada de teléfono: su padre quiere que acompañe a sus hermanas pequeñas de compras. A Paula el encargo no le hace gracia y se inventa una cita que su padre confunde con una relación formal. A partir de ahí, los líos están asegurados, porque para tapar su mentira, Paula alquila a un chico en una agencia de contactos. Lo que no sabe ella es que ese chico no será exactamente un desconocido.

miércoles, 12 de abril de 2017

ALGUNAS MADRUGADAS


Una madrugada cualquiera, una de esas de luna en el cielo y aspecto calmado, el suelo se tambalea, te despiertas y te das cuenta de que en unos minutos tu mundo se ha descolocado.

De pronto, ya no puedes seguir por el mismo camino que llevabas transitando años.

Las ganas, las fuerzas, ya no están.

Sé que es posible que cuando todo se calme de nuevo vuelvan; que las ideas locas ronden de nuevo por mi mente y me entren unas ganas tremendas de escribir ficción, pero hoy por hoy creo que es un capítulo que ha entrado en una pausa indefinida. Eso no significa que vaya a dejar de daros el tostón, me quedan dos novelas terminadas en el cajón y un proyecto de no ficción que quiero que vea la luz este año.

Pero no hay planes de mucho más.

No me apetece terminar ninguna de las otras novelas que tengo a medias, ni empezar con algunas ideas que tengo solo esbozadas.

Me dicen que no tenga prisa, que hay momentos y momentos, que este es probablemente uno de los más complicados a los que me he tenido que enfrentar porque supone un cambio total de vida.

Como cuando me marché a vivir a Segovia.

Como cuando nacieron mis hijos.

Como cuando me desesperé viendo que mi padre se moría sin que pudiera hacer nada.

Pero yo sé que hay mucho más que un momento delicado. Son las sensaciones que tengo. Es sentir que eso que te han inculcado desde pequeño, que el esfuerzo tiene recompensa no es verdad, porque las trampas están a la orden del día. Ah, y el puñetero karma, que no funciona, porque si funcionase, las personas buenas no lo pasarían tan mal.

Hoy me siento muy cansada.

Tengo que encontrar algo que me emocione, algo que me llene de vida. Necesito tranquilidad, la paz que da el sentirte arropada por el amor de las personas a las que les importas de verdad, las que te permiten equivocarte y ser tú siempre. Las que no te chantajean, ni te presionan, ni te buscan solo cuando les sobra tiempo o no tienen otra cosa que hacer.

Igual no estoy muy optimista, pero la vida no invita a ello.

domingo, 9 de abril de 2017

ABRIMOS UN CAMINO

A los primeros que se nos ocurrió publicar libros por nuestra cuenta en Amazon se nos denominó Generación Kindle. No sé si una generación literaria se puede articular alrededor de un hilo tan débil: no existen puntos en común, ni edades parecidas, ni circunstancias comunes. No tenemos las mismas preocupaciones vitales, ni siquiera entendemos la literatura del mismo modo. 

Lo único en común fue abrir un camino nuevo para llegar a los lectores.

Hace mucho que no leía sobre esto, sobre la Generación Kindle, pero a raíz de un relato en un blog se me ha ocurrido buscar en Google y aparece una entrada en la Wikipedia. No deja muy claro sobre quienes formaron parte de esto, quizá porque fue tanta gente que nadie se ha atrevido a dar nombres. Seguro que porque siempre habría alguien que se sentiría molesto porque lo dejasen fuera. O porque cada uno ha seguido una trayectoria diferente. 

Solo quería dejar constancia de que estuve allí desde el principio. No con una, con tres novelas en 2012.


martes, 4 de abril de 2017

PROS Y CONTRAS

Hace unos días, regalé la primera novela que publiqué en Amazon en marzo de 2012, en aquellos tiempos remotos del principio de la autoedición en esta plataforma, cuando formaba parte de lo que se llamó Generación Kindle. Era El medallón de la magia, junto con la otra que completa esta historia, Brianda, fueron objeto de un regalo.Un regalo mío a quien se quisiera acercar a ellas, porque era mi cumpleaños y me apetecía tener un detalle con los lectores, celebrarlo de este modo. Eso no es, como no me canso de leer por ahí, un "autopirateo", palabreja tonta donde las haya, ni tampoco es un modo de aumentar mi vanidad, como tuvimos que escucharle Mercedes Gallego y yo a un personaje que nos acusaba de perjudicar al sector editorial por regalar nuestras obras.

Eran un simple regalo.

Porque puedo hacerlo y porque quiero.

Así de sencillo.

Regalar una novela tiene sus pros y sus contras. El pro es que vas a encontrar lectores. Algunos, la inmensa mayoría, se la descargarán y jamás van a abrirla. Tenemos -todos- cierta tendencia a acumular las cosas que nos dan gratis. Si no, miraos las manos cuando salís de cualquier Feria. Volvemos cargados con una bolsa con los objetos más variopintos que, en la mayoría de las ocasiones, acaban en el cubo de la basura. Pero hay otro pro y es tropezar con alguien que sí se anime a abrir sus páginas, que se encuentre cómodo entre ellas y llegue hasta el final y, entonces, habrás encontrado un lector.

Así, de este modo, yo llegué a una lectora que en este mes se ha leído cinco de mis siete novelas. Para mí eso ya es objetivo cumplido, una maravilla porque esta novela ha reclutado lectores y son más difíciles de encontrar que las setas en un tórrido mes de verano.

El contra es que, inevitablemente, los piratas hacen su agosto. Al día siguiente de la promoción, varias páginas ofertaban gratis mis libros, algo contra lo que ya me niego a luchar, porque no es a mí a quien corresponde, sino a las personas que deberían legislar esto, perseguir a los que se lucran del trabajo de otras personas. Y uno más: los comentarios negativos.

Me llegó uno para El medallón de la magia.

Ante la estupidez del argumento empleé mi derecho, porque lo tengo, de puntualizar. Nunca, jamás, voy a entrar a decirle a un lector nada si no le ha gustado la historia, pero si su comentario negativo no tiene esa justificación o alguna de peso, sí voy a hablar. Porque me parece sumamente injusto que tenga que mantenerme callada ante la estupidez de otro y porque creo que defender mi trabajo también es mi misión, más en un caso como este que se trata de una novela que no tiene una editorial detrás.

Veréis, la crítica era... ¿absurda? Si hay algo contra lo que peleo cada día en el trabajo es con la capacidad para emitir juicios razonados que se sostengan, para enseñar a leer y a no decir idioteces. ¿Por qué no debería poder decirle a alguien que se equivoca cuando está tirando por tierra mi trabajo? Insisto, no era una apreciación subjetiva, no era ni siquiera como la otra crítica negativa que tiene esta novela que estaba justificada y a mí me ayudó muchísimo como autora. Ni siquiera como un matiz de una que tiene Brianda, en la que la lectora dice que quizá la portada no anima a leer la historia, y eso es algo que me planteo valorar porque quizá lleve hasta razón.

No. Era otra cosa.

Valoraba como algo negativo que es infantil. Una novela que lleva desde marzo de 2012 sin cambiar de categoría en Amazon: está en infantil. Por que lo es y eso, que ya está en el envoltorio de la novela misma, no creo que pueda juzgarse como algo negativo.

¿A qué viene eso en la crítica? ¿La persona que lo ha descargado no sabe leer? Y no me vale el argumento de que ha pagado por ella y, por lo tanto, tiene derecho a decir lo que le dé la gana porque me apuesto lo que queráis a que no lo ha hecho: se la regalé yo poniéndola gratis. Esta novela llevaba meses sin tener un comentario, este llegó justo tras regalarla, así que no se trata de una compra.

Dos y dos, de toda la vida, son cuatro.

Pero bueno, es que también se puso número 1 de descargas gratis, que ya me diréis qué mérito tiene eso salvo el que yo me divirtiera un rato mirándolo. Y hasta eso, según está el panorama hoy en día, genera piques tontos en mucha gente que te rebotan de las maneras más variopintas. Supongo que ese comentario buscaba más perjudicar mi reputación como autora que valorar de verdad esta novela.

Pero es que, además, esta obra, a pesar de ser infantil, tiene mil cosas escondidas entre el texto que, quizá, una persona que no es capaz de fijarse en la catalogación tan obvia que tiene, habrá pasado por alto. No se habrá dado cuenta de que, insertadas en la narración, hay referencias históricas. No son profundas porque es un libro infantil, lo he dicho mil veces, se lo escribí a mi hijo cuando era pequeño. Aparecen personajes históricos como Velázquez o Quevedo mencionados, libros como El Quijote, reflexiones sobre la inutilidad de las guerras, lugares emblemáticos del Siglo de Oro como Zocodover en Toledo o la iglesia de San Ginés en Madrid. Juego con unos versos acrósticos y presento un tribunal que jamás debería de haber existido, que condicionó la vida de miles de personas en la época: la Inquisición. Todo, insisto, de manera sutil, una excusa para poder hablarle a mi hijo de todo ello y que empezase a aprender, todo aderezado de tal manera, envuelto en una historia sencilla que un niño pudiera seguir con soltura, sin perderse en esa otra historia que está en la superficie, la de Amanda y Alonso, un soldado tan peculiar que hasta me lo han copiado en una serie de muchísimo éxito. Bueno, no creo que lo hayan copiado, creo más bien que llegamos a la misma conclusión, solo que yo lo hice muchos años antes.

Y lo publiqué.

Esta novela iba bien cuando la puse a la venta, a pesar de que no cumplía el perfil para resultar un éxito en la plataforma, pero también tuvo su tropezón inicial con una reseña cobarde y maliciosa que frenó las ventas sin decir nada de nada de ella, con una indirecta que significaba: oye, no la leáis que es una mierda, y que poco consiguió en el mundo real porque, en paralelo, estaban sucediendo otras cosas mágicas, el montón de veces que ha sido elegido por profesores de instituto como lectura para los primeros cursos de la ESO.

Fíjate tú por dónde...

Me apetecía contar esto, reivindicar lo que es mío, dejar claro que podéis decir lo que queráis de una novela que escriba: que no os ha conmovido, que no la recordaréis, que no os ha dicho nada, que no es buena... pero en ningún momento me voy a quedar callada cuando critiquéis algo sin sentido que forme parte de su misma esencia.

Porque es mía y porque yo la defenderé.

Sé que hay gente que no admite que el autor se explique, que diga lo que pretendió, pero me da lo mismo. Soy una escritora de la calle y esta novela, como otras tres que tengo, solo me tiene a mí.

jueves, 23 de marzo de 2017

CUMPLEAÑOS

A última hora de hoy me acuerdo de que estoy de cumpleaños doble. Por una parte, este blog, El espejo de la entrada, llega a sus nueve años de vida digital. Por él han pasado resúmenes de novelas, acontecimientos destacados de mi trayectoria literaria, relatos, reflexiones, noticias...

El otro cumpleaños es el de mi primera novela en Amazon, El medallón de la magia. Lleva cinco años en la plataforma. Ha cambiado varias veces de portada, la he subido varias veces (sí, a mí también me denunció algún cliente por dejarme tildes, algo que tiene guasa habiendo lo que hay) y me ha dado muchas alegrías y lecciones.


martes, 14 de marzo de 2017

LIBRERÍA MOLAR: MADRID. 17 DE MARZO DE 2017.

El viernes os espero. Será una tarde de besos y abrazos, de poder poner caras y recuperar sonrisas con las que me he cruzado en otro tiempo. Será el día de presentaros a mi última criatura, de entregárosla en manos a los que todavía no la conocéis y compartir impresiones con quienes sí la habéis leído.

No tengo que contaros que estaré nerviosa, porque seguro que os habéis dado cuenta.

Ni que decir que echaré de menos a mi padre, que estoy convencida de que, de poder estar, sería el primero en sentarse en primerísima fila.

Será el viernes 17, a las siete y media, con Mercedes Gallego como anfitriona y una preciosa librería como escenario.

Quedáis todos invitados.










viernes, 10 de marzo de 2017

EL LIBRO DE MEMORY DE PETINA GAPPAH



Sinopsis:

"La historia que me has pedido que te cuente no comienza con la conmovedora fealdad de la muerte de Lloyd. Comienza un día de agosto de hace mucho tiempo, cuando el sol me abrasaba la cara y yo tenía nueve años, y mi padre y mi madre me vendieron a un desconocido. Digo mi padre y mi madre, pero en realidad fue mi madre..."

La narradora de El libro de Memory es una mujer albina que languidece en la prisión de máxima seguridad de Chikurubi, en Harare, Zimbabue, donde está encarcelada por asesinato. Como parte de su apelación, su abogada le pide a Memory que escriba a una periodista americana interesada en su caso todo lo que sucedió tal y como ella lo recuerda. En su país la pena de muerte es preceptiva en casos de asesinato, y Memory escribe literalmente para salvar su vida. A medida que se despliega la narración de su vida, cuajada de un sorprendente sentido del humor, sabemos que ha sido juzgada y condenada por el asesinato de Lloyd Hendricks, su padre adoptivo. Pero, ¿quién era Lloyd Hendricks? ¿Por qué Memory no siente remordimientos por su muerte? Y, ¿sucedió todo tal y como ella lo recuerda?

Moviéndose entre las barriadas de los negros pobres y las zonas residenciales de los blancos ricos, entre pasado y presente, Memory va tejiendo un relato fascinante en el que se entrelazan el amor, la obsesión, la inevitabilidad del destino y las trampas de la memoria.

NOVELA FINALISTA DE LOS PREMIOS BAILEYS WOMEN’S PRIZE FOR FICTION Y PRIX FEMINA 2016.

Mis impresiones:

La primera noticia que tuve de este libro fue en el momento en el que lo tomé entre las manos. Lo siguiente que me dijeron es que era una historia dura, pero que estaba narrada con un tremendo sentido del humor, desdramatizando en todo momento la situación por la que pasa la protagonista.

Memory se nos presenta como una reclusa de la prisión de máxima seguridad wn Chikurubi, en Harare, Zimbabue. Es albina y está condenada a muerte por el asesinato de un blanco. La narración de esta historia corre a cargo de la misma protagonista, una primera persona que va contando, de manera desordenada, las circunstancias que la han llevado allí, a esperar una sentencia de muerte. Lo hace porque le han pedido que le cuente a una periodista americana su historia. Su abogada ha pensado que quizá eso, contar todo según ella lo recuerda, pueda ayudar en su apelación.

Escribe, como dice la sinopsis para salvar la vida.

La crudeza de la prisión está presente en esas líneas que va componiendo poco a poco, pero la visión de Memory siempre deja un poso de ironía que hace que tú, como lector, te encuentres en algún momento sonriendo ante lo que te cuenta, aunque si lo piensas un poco no tiene nada de gracioso.

Memory, como su nombre, bucea en la memoria, rescata los recuerdos de infancia de su barrio pobre, donde vivía con un padre muy especial y una madre que siempre estaba aquejada por terribles dolores de cabeza. Narra las carencias, pero del mismo modo pone una luz especial en los momentos felices, cuando se vestía con el traje de Navidad, los momentos en familia que para ella son su mejor tesoro. Recuerda a sus hermanas, habla también de un hermano que no conoció, porque murió antes de que ella naciera, y también de la pequeña, que se ahogó en un cubo. Notas en su narración que hay algo que le duele de manera especial, y es haber sido vendida por sus padres a un hombre, el mismo por el que la acusan de asesinato, un hombre blanco que se convierte en su mentor y que le da una educación diferente a la que le correspondería a ella.

La protagonista, además, como dije antes, es albina. En África, ser albino no es fácil, no solo porque la piel se llene de ampollas a la mínima que le de el sol (razón por la cual en esos momentos que recuerda de la infancia se queda mucho tiempo en casa) sino por las supersticiones ligadas a estas personas. Su condición de albina, sin embargo, supone una ventaja en la cárcel. El miedo de las demás a que las mire a los ojos le permite tener una celda para ella sola.

A pesar de que la narración es en primera persona, hay suficientes diálogos para que no se haga pesada. Además, el personaje principal, la manera en la que la conocemos, su ironía y su sentido del humor, junto con una narración muy buena, te obligan a avanzar. Lo que pasó con el hombre que la compró va a apareciendo solo con breves pinceladas de vez en cuando y eso empuja a seguir leyendo. Incluso todos los datos históricos que de vez en cuando salpican la narración tienen un buen tratamiento, que provoca que no se hagan pesados, como a veces sucede en algunas novelas.

Lo dije en alguna parte, el planteamiento, la persona narrativa, la misma exquisita narración me recordaron un poco al libro de Elena Ferrante, pero con la diferencia abismal de que Memory no me cae mal. A pesar de lo que haya hecho, en ella no detectas el rencor y la mala uva de la narradora de esa otra novela. La empatía es posible aquí y aunque no entiendas cientos de palabras que aparecen en el dialecto de la zona, da lo mismo, no interrumpen el sentido.

La historia está estructurada en tres partes que, aunque las titula como sus tres hogares en orden cronológico, no serán estos protagonistas exclusivos. Como digo, la narración no es ordenada y, sin embargo, sí tiene la capacidad de que el lector la ordene en su mente. Y la forma de expresarse, cuidada, pero sencilla, hace que la lectura sea fluida todo el tiempo, a pesar de las muchísimas frases que salpican la novela en otro idioma y de las que es posible prescindir de su significado.

Y al final, el giro.

Simplemente sorprendente.

Os la recomiendo, es una historia interesante, diferente y bien escrita, una delicia de libro que se me hubiera pasado por alto si no me lo hubieran puesto en la mano.

martes, 7 de marzo de 2017

VENDER UN REGALO, ESO TAN FEO...



¿Te has quitado de encima ese bote de colonia que cuando lo abres te provoca ganas de vomitar? ¿O ese adorno tan feo que por mucho que te paseas por la casa no le encuentras un lugar (donde se vea poco)?

Estás siguiendo una tendencia que se llama re-gifting, volver a regalar lo regalado. Lo que me pregunto es lo ético del asunto. 

Mientras me tomo un cola cao.

Me da igual que la London Bussines School diga que es una manera de asegurarse de que alguien va a disfrutar de eso que tú no quisiste. Yo no soy de Londres, a mí me parece una descortesía. Se supone que hay una persona te mandó con toda la ilusión del mundo una agenda con las hojas en blanco para que la usaras para anotar las ideas para tu siguiente best seller... ¿y vas y se la das a tu novia para que apunte las citas del médico?

Y lo llamas re-gifting para disimular, ¿no?

Queda más chulo, pero me sigue pareciendo tan cutre como si lo dices en castellano. Un regalo lleva siempre detrás un sentimiento y si tú te deshaces de él, ¿qué puede pensar la otra persona? Esa que puso todo su cariño en ti, que perdió su tiempo en pensar, que salió a la calle, buscó una tienda y usó su dinero para tener un detalle contigo.

Es que...

Claro, que a lo mejor no se entera, pero ¿y si llega a sus oídos? ¿Y si por una de esas puñeteras casualidades del destino acaba sabiéndolo?

Se puede incluso cargar una amistad.

Bueno, una amistad no, porque los amigos no discuten por chorradas como esta, por eso en la vida solo acabamos teniendo dos o tres.

Pero ¿y si vamos más allá? ¿Y si no regalamos un regalo, sino que lo vendemos? Uf... la cosa se complica. A mí esto ya si que me parece inmoral, a no ser que te estés muriendo de hambre. Entonces puedes vender hasta el felpudo de la vecina.

Todo viene a cuento porque he visto en las redes que alguien está vendiendo un regalo mío, un regalo sin apenas valor económico, pero en el que en su día puse mucha ilusión. Me ha recordado a todos esos blogs acumuladores de libros que hacen reseñas infumables. Eso sí, tienen miles de seguidores para asegurarse de que las editoriales les surtan de libros. Y después te encuentras que montan con ellos un mercadillo.

Qué feo.

Los regalos no se venden.

lunes, 6 de marzo de 2017

INCREÍBLE

Increíble. No se me ocurre otra palabra para resumir el sábado. Las felicitaciones de cumpleaños en Facebook, sumadas a las notificaciones de los post que compartieron que os regalaba dos de mis libros (por ser mi cumpleaños), hicieron que me tomase dos largas pausas de las redes. Durante bastantes horas cerré todo en todas partes, porque también quería disfrutar de los míos. Al fin y al cabo, era mi día.

Al volver... uf...

255 felicitaciones en mi muro, más otras tantas dispersas en los grupos. Algunas más en los post de los libros. Y el teléfono, Whatsapp, el correo,  Messenger, Twitter... Incluso, por si no tenía bastante, alguien se confundió y me mandó un mensaje que no era para mí. Luego intentó disimular, pero me he estado riendo un buen rato.

Si es que a veces vamos tan deprisa que nos confundimos...

Quise agradecerlas una a una y espero haberlo conseguido, aunque os prometo que no era nada sencillo. Entraban tan seguidas que llegó un momento en el que de verdad me hice un lío.

Sobre mi regalo, esto es parte de lo que recibí de vuelta. Sé que son tops gratis, pero también sé que se ponen cientos de libros gratis al día, así que creo que me lo voy a guardar, porque fue alucinante.


USA


USA


ALEMANIA

FRANCIA


FRANCIA

MÉXICO

MÉXICO

REINO UNIDO

ESPAÑA

ESPAÑA


Me faltó capturar Brasil y Canadá, lo vi a última hora, me entretuve y sabéis que esto es muy volátil, es cuestión de minutos el que se esfume.

Espero que alguna de las más de 700 descargas que se produjeron se convierta en una lectura. Que conozcáis a Alonso de Esteban y os saque una sonrisa, que paséis un buen rato lector con Brianda y que transformen vuestras horas en una buena experiencia lectora.

Y, si queréis, contádmelo.

Estaré encantada de escuchar.

viernes, 3 de marzo de 2017

4 DE MARZO

Este día es esencial en mi biografía. Un cuatro de marzo, un miércoles, a eso de las once y media de la mañana, decidí abrir los ojos a este mundo y quedarme para ver qué era lo que se cocía aquí. Puedo decir que tuve una infancia feliz, un padre y una madre que le lo pusieron fácil, a pesar de que, cuando era pequeña, era bastante inquieta y me metí en más de un lío.

Tengo una ceja partida con la culata de una escopeta de perdigones.

Perdí la cuenta de las veces que llegué a casa ensangrentada por algún tropiezo infantil.

Una vez llené la bañera de casa con renacuajos rescatados de una acequia.

Se me ocurrió que podía ser buena idea tener un murciélago de mascota (no lo es).

Escribí una novela que años después quemé en la estufa.

Terminé la infancia cantando en un disco, grabado en los estudios Sonoland, en Coslada, si no recuerdo mal, habiéndome subido a un escenario cientos de veces con mi hermana y mis amigas, pero no me gustó mucho la experiencia y abandoné el mundo de la farándula casi, casi nada más poner un pie en él.

Después fui una adolescente bastante buena.

Menos una tarde, que cogí los patines y se me olvidó la hora de volver a casa.

O tal vez otra que me caí de la bici y parecía que me había pasado un camión por encima.

Y otra, que me dio una ventolera mental y me escapé, pero tuve que volver porque solo a mí se me ocurre irme antes de comer. El hambre me trajo de vuelta.

Después reconduje mis pasos y me llevaron a la biblioteca. Y ahí me quedé. Descubrí que los libros abrían ante mis ojos un mundo de infinitas posibilidades, de mil aventuras que concluían al cerrar sus páginas y volvían a abrirse en cuanto tomaba otro entre mis manos. De ese tiempo tengo los recuerdos más felices, las charlas con escritores de verdad, de los que aparecen ahora en los libros de texto, que con sus palabras fomentaron en mí ese deseo infantil de convertirme en escritora. Seguí escribiendo, como la hacía desde pequeña, pero con el pudor suficiente como para guardarme para mí ese aprendizaje necesario que no necesita más que tu propia mirada cuando has dejado pasar el tiempo suficiente. Encontré que tenía que seguir practicando y lo hice.

Y después la vida me dio un bofetón.

Unos días antes de cumplir mis 18, una edad que no celebré en absoluto.

La muerte hizo una visita inesperada a mi vida y me costó muchísimo reponerme. Olvidar, eso nunca, eso sigue presente pase el tiempo que pase. Me refugié en los libros, en los que leía y en los de texto, y use las palabras que iban brotando dentro de mí como terapia, como una manera de expresar la rabia que sentía. La madurez llegó de pronto, sin un aviso, y desde ese instante cambié.

La universidad. Las salidas con amigos. El fin de carrera. El paro.

No encontré trabajo enseguida, todo eran empleos mal pagados y encontré más interesante cuidar de mis abuelos, ocuparme de sus citas médicas y de la intendencia diaria. Sin darme cuenta estaba regalándome un tiempo que ahora, desde la perspectiva del tiempo, desde la nostalgia que siento desde que se marcharon definitivamente, considero impagable. Quizá en ese momento no pareciera la mejor decisión, pero ahora creo que sí.

Luego lo dejé todo y me marché a Segovia.

Sin más equipaje que la ilusión de empezar una nueva vida con la persona que quería. Sin nadie alrededor, los dos solos en un mundo tan distinto al mío que reconozco que me costó un poco adaptarme. Encontré trabajo a los tres días, pero lo cambié por otro tres meses después y ahí sigo.

Nació mi hijo y me cambió de nuevo todo, pero era un cambio aceptado, soñado y jamás me oiréis decir gilipolleces como que perdí calidad de vida. No es cierto, me la llenó de luz con sus sonrisas, con cada paso de su aprendizaje que me fascinaba. Más tarde llegó mi niña y se completó esa familia soñada por cualquiera. 

Fui FELIZ.

Lo que buscamos todos en algún momento de la vida, la felicidad que ansiamos y que perseguimos, se vino a casa y ahí estuvo mucho tiempo. Pero es frágil, se rompe cuando menos lo esperas y a mí se me quebró un día de agosto a eso de las ocho y media de la tarde. En el portal de mi casa, cuando mi marido me abrazó y me dijo que mi padre tenía cáncer. No me lo había podido contar él, tuvo que delegar porque creo que es muy difícil decirle a quien más quieres que te vas.

El resto, lo que pasó desde entonces, se resume en una caída en picado hasta que esa historia terminó. En un tímido batir de alas que se habían replegado, pero que años después tuve listas para volar de nuevo. Ya no era FELIZ, se quedó en feliz, pero lo conseguí. Empecé a soñar de nuevo, a tener proyectos y solo entonces la escritura se puso en primer plano.

Y conseguí más de lo que en realidad estaba buscando.

Eso sí, no ha sido un camino de rosas, ha tenido baches y espinas, momentos duros, personas malvadas (por no decir muy hijas de puta, que queda feo) que se tomaron la libertad de meterse en mi vida y sembraron de oscuridad un camino que tendría que haber estado lleno de luz. Su toxicidad fue tal que me costó años librarme de su veneno. Pero el cáncer se trata con quimioterapia, la medicina fue casi tan dura como el tumor. Me dejó rendida.

Hoy cumplo 47 años y creo que puedo decir que ambas cosas las he dejado atrás, enfermedad y presunto remedio.

Y estoy dispuesta a conseguir el objetivo que me he marcado.

Ser FELIZ.

Que no es poco...