miércoles, 28 de marzo de 2012

UN PREMIO PARA EL BLOG

Dácil, del Blog de una madre desesperada, me ha concedido un premio bloguero. Es un premio mutante, en el que tengo que contestar las cinco preguntas que me hace ella y a la vez tendré que pensar otras cinco para los cinco blogs a los que les concedo el premio yo.

El blog de Dácil lo descubrí hace mucho, pero durante meses no pude comentar porque no me dejaba. Blogguer, Facebook, Twitter y porque no conozco de primera mano a Tuenti, pero todo lo que son las redes sociales y este inmenso mundo de la blogosfera, me toman el pelo con cierta frecuencia. Sin ir más lejos, este mismo fin de semana me llegó un mensaje que me enviaron el 15 de julio... No sé si ha venido despacito porque mi conexión es lenta o porque hay unos enanos con gorro rojo de pico muy pequeños, metidos entre mis teclas, que se divierten tomándome el pelo y escondiéndome la información.

Las cinco preguntas, y sus respuestas son:

1.- ¿Una tentación irresistible?
      Pues está entre dos cosas: los bombones de chocolate blanco y los libros. Si tengo un dilema grande entre las dos opciones... me quedo con los libros, sin duda.

2.- ¿Un deseo concedido?
     Ver mis sueños en papel y, a la vez, ser consciente de que me quedan muchos más.

3.- ¿Un lugar maravilloso?
     Te montas en el coche desde mi casa, dirección Aranda. En Navalilla giras a la derecha y unos treinta metros más adelante tomas el desvío de Carrascal del Río. Bajas hasta la orilla del Duratón y en el puente de la carretera que cruza el río me podría pasar las horas muertas. Es un lugar donde se respira aire limpio, me encanta el ruido del agua y casi nunca pasa nadie. Además hay un árbol que significa mucho para mí.

4.- ¿La ilusión de tu vida?
     Lo importante creo que lo tengo, y mis sueños se van cumpliendo poco a poco. Me gustaría poder viajar un poco más y que las tardes de parque del verano se me hicieran algo más cortas.

5.- ¿El refugio en las horas malas?
     Escribir, leer, charlar un rato con un amigo.




Ahí van mis cinco preguntas:


1.- ¿Cuál es tu complemento ideal?
2.- Si pudieras viajar a cualquier parte, ¿dónde irías?
3.- Un hobby
4.- Un libro para recomendar con los ojos cerrados.
5.- ¿Amor o sexo?




Y mis cinco blogs son:


Libros, exposiciones, excursiones.
El Universo de los libros
Yo soy bibliófila
Reseñando que es gerundio
Desde Vallekas


Me queda avisar a los blogs, eso si no se enteran antes ellas solitas.


¡Feliz día!



LECTURA CONJUNTA DE LA REBELDÍA DEL ALMA, DE ARMANDO RODERA.

Desde dos blogs, El universo de los libros y Libros que hay que leer organizan una lectura conjunta de La rebeldía del alma, de Armando Rodera.

La mecánica de las lecturas conjuntas ya la conocéis, leemos la novela y la vamos reseñando a lo largo del plazo establecido. Yo me quiero apuntar, pero tengo un pequeño problema: ya la he reseñado. Supongo que algo se nos ocurrirá al lo largo de este tiempo para que pueda hacer mi pequeña contribución desde El espejo de la entrada.

Las bases están aquí, por si queréis echar un vistazo y os animáis a adentraros en esta historia.


¿Te apuntas?

lunes, 26 de marzo de 2012

CÓMO ESTRUCTURAR UN RELATO

El otro día, en una charla con dos autores, nos preguntamos entre nosotros si alguno utilizaba algún tipo de estructura para construir sus relatos. Para mi sorpresa, ninguno de los tres utilizaba este método, lo que de alguna manera me dejó más tranquila: por lo menos no me sentí la única desorganizada.

No es que no conozca las pautas. Tampoco es que mis relatos carezcan de esta organización en el fondo. No es eso. Lo que me resulta muy complicado, una vez que empiezo, es no dejarme llevar por lo que los mismos personajes que acabo de crear me quieran contar. Eso supone a  veces un problema porque obliga a reescribir algunas partes, pero es un verdadero placer dejarse arrastrar por lo que ellos quieren. Si lo que sale no es válido para los demás, al menos yo he pasado un buen rato apretando las teclas.

Revisando mis notas he encontrado esto. Lo más básico de lo básico en narración.


Estructura de la narración.


Partimos de una situación inicial, un acontecimiento que rompe la tranquilidad. A esa situación sigue una lógica acción-reacción de los personajes, en realidad la trama de toda la novela, hasta llevarnos a la situación final que supone la solución del conflicto planteado.

Marco narrativo.

Constituiría la primera parte del relato. En él se sitúan temporalmente los hechos, se presenta a los personajes que van a protagonizar la historia y se expone la situación inicial que genera una situación de desequilibrio. También es el momento de ambientar la novela en el espacio, buscar el o los escenarios de los hechos.

Acontecimiento inicial.

Hecho que rompe el equilibrio inicial y desencadena el conflicto que dará origen a la acción posterior.

Acciones.

Distintas actuaciones que los personajes llevan a cabo para resolver el conflicto planteado. Como complemento a estas acciones estarían las reflexiones de los personajes (si el novelista quisiera incorporarlas) o del mismo narrador.

Solución.


Supone el paso a una situación final que llega como consecuencia de las acciones de los personajes. La recuperación del equilibrio.

Pautas:

            - Una buena narración debe ser dinámica y mantener el interés del lector. Hay que seleccionar los hechos que se narran, no contarlo todo.

            - Caracterizar adecuadamente a los personajes que intervienen, prestando atención a los diálogos. Conviene describirlos con claridad, para que el lector tenga la base donde imaginarlos. Si no es a través de la descripción se pueden conocer a través de sus acciones, de los diálogos.

            - Ambientar los hechos en el tiempo y en el espacio de manera que resulten verosímiles. La verosimilitud es básica. Da igual que lo que contemos sea claramente imposible: a pesar de todo tiene que parecer posible.

            - Presentar las acciones de forma ordenada y progresiva.

            - Lo primero que es necesario es tener claro el tema. A partir de él se crea un esqueleto argumental que después se irá completando con la escritura. (Esto es lo que no sé hacer, la estructura. Bueno, más bien me olvido de seguirla).

            - El principio, el arranque de la historia, es esencial, porque de él depende que el lector siga enganchado.

            - El final es también muy importante. Puede ser abierto o cerrado, previsible o sorprendente, pero siempre ha de resultar verosímil.


¿Cómo lo haces tú?

sábado, 24 de marzo de 2012

UNA INVITACIÓN: ELLAS TAMBIÉN VIVEN.

El otro día recibí una invitación. No es para mí sola, es para todos los seguidores del blog. Por eso hoy la comparto con vosotros. Venía de dos blogs: Kayenna: negro sobre blanco; Los libros de Almu y directamente de Pilar Muñoz, autora del libro que se presenta, Ellas también viven.

Tenemos el placer de invitaros, tanto a ti,
como a los lectores y seguidores de El espejo de la entrada
a la próxima presentación de
ELLAS TAMBIÉN VIVEN. Relatos de mujer.
que tendrá lugar en Madrid, en el Café Literario Libertad, 8
el día 13 de abril a las 19:30.

Pues ahí está, hago extensiva la invitación a los que tengan la suerte de vivir cerca y se puedan pasar por allí.

viernes, 23 de marzo de 2012

HOY CUMPLIMOS CUATRO AÑOS.

Hace unos minutos, el reloj del salón, ese que suena tanto que a veces dan ganas de estamparlo, ha hecho "clack" en el instante justo que rebasaba la media noche, y me he dicho que era el momento de ponerse a escribir. Hoy, El espejo de la entrada, cumple cuatro años. Han sido irregulares, no siempre le he hecho mucho caso. Al principio no me daba cuenta de que éste era también mi hogar. Supongo que la decoración era escasa y el tiempo, mi tiempo, no acompañaba. Poco a poco he ido haciendo de este espacio virtual un rincón donde sentarme un rato y desconectar del otro mundo más cercano, del real. ¿Sabéis cómo empezó todo? Por esta entrada, ya ves, en la que nadie comentó, porque obviamente nadie más que yo sabía de este espejo. Es lo que pasa con los blogs nuevos, son ultrasecretos hasta que alguien los descubre. Los pierdes un poco, dejan de ser tuyos en exclusiva, pero ganas el cariño que muchas veces te llega de vuelta.

Hoy, han pasado tantas cosas, mi vida gracias a que aquel domingo me aburría y abrí un blog, es tan distinta, que no podría resumirlo en una entrada. Sólo os diré que ha merecido la pena, que he conocido gente, me he emocionado, me he reído, he llorado, he celebrado mis triunfos y los de los demás. En definitiva, otra vida diferente se abrió ante mis ojos y creo que la he disfrutado plenamente.

Como no quiero quedarme sólo en eso, os invito a leer la entrada que tenía que ser la que hoy ocupase, por derecho la portada de El espejo de la entrada. La presentación de Nivaria en la Biblioteca Almudena Grandes. Ahí lo dejo:


Acabo de volver de la presentación de Nivaria. Sí, ya sé un poco tarde, pero es que la hemos prolongado un poco tomándonos algo juntos. Cualquiera sabe cuándo sucederá de nuevo. 


La tarde, para mí, ha empezado muy prontito, cuando he agarrado mi coche y he salido corriendo hacia Azuqueca antes de que alguno de mis hijos me diera otro susto. El primero ha llegado a la una y media cuando me han llamado del colegio para que recogiera al mayor, que se había puesto malo. De pronto he pensado que todo se había puesto en mi contra: ayer la meteorología y hoy la salud. Visto que no era un problema importante, nada más darles de comer he salido de casa casi sin despedirme. Por si acaso. Eso sí, las cartillas del médico se han quedado encima de la mesa del salón.


El viaje ha sido tranquilo. Música suave en el coche y velocidad moderada para no llevarme el susto de una multa. Al llegar a Azuqueca, tal y como habíamos quedado, he llamado a Óscar para ir a recogerle al hotel. Le faltaba un ratito para prepararse, así que he hecho algo de tiempo y a la hora acordada, casi a la vez, nos hemos encontrado en la puerta. No ha hecho falta mucho esfuerzo para reconocernos mutuamente. Creo que después de los dos besos de cortesía, nos hemos dado cuenta de que ya nos conocíamos. Lo que no sabía él de mí era mi carácter: ha habido un momento en el que me ha preguntado si yo siempre soy así de acelerada. ¡Y eso que estaba super tranquila! Ya le he dicho que no me ha visto acelerada...


La biblioteca ha sido nuestra siguiente parada. Eva Ortiz había salido pero la hemos encontrado rápidamente. Con un café enfrente la charla se ha animado y la novela, convertida en protagonista del día, se ha colado en la conversación, hasta que Eva nos ha invitado a dar un paseo. Tenía que recoger su coche en el taller. Vamos, lo lógico que se hace el día que vas a presentar tu novela a tropecientos kilómetros de casa. Pero ha sido la excusa perfecta para seguir hablando de Nivaria, del papel de los blogs en la difusión de la obra de autores noveles, de las reseñas, de cómo está cambiándolo todo internet... eso en medio de un taller de coches, apartándonos convenientemente para no resultar atropellados por algún mecánico despistado.


Al volver a la biblioteca ya era casi la hora. A Eva se le había ocurrido que podría presentar a Óscar y yo, por supuesto, no le he dicho que no. Me estaba pensando lo que podría decir cuando, por la puerta del centro cultural, ha entrado una chica altísima a la que también he reconocido sin ningún género de duda: Karol Scandiu. Nos hemos puesto a hablar (no sé, me parece que habla todavía más que yo) y me he olvidado de pensar en la presentación. Menos mal que ha llegado una concejala muy dispuesta y lo ha hecho ella, al final, a las mil maravillas. Sobre todo porque había cámaras que imponen muchísimo, aunque sean las de una televisión local.


El acto ha empezado con las palabras de la concejala (qué mala periodista soy, no recuerdo su nombre) y a continuación Óscar ha hablado de la novela, una semblanza general de la historia de Nivaria. Enseguida, sus madrinas han empezado con las preguntas, todas ellas super interesantes, y la charla ha fluido. Las dos horas que hemos estado ahí se me han hecho cortas. En ellas, entre la gente del club y el mismo autor han ido desgranando la novela, le han hecho sugerencias para los nuevos proyectos que aborde y le han dicho, por supuesto, que le esperan cuando tenga un nuevo libro.  Sé que ha disfrutado la tarde, no sólo porque lo hemos hablado, sino porque se lo veía en los ojos.


Nos hemos tomado algo con Eva y con Fernando, un seguidor de Óscar en Twitter que vive en Azuqueca y ha venido a la charla, y después, en Alovera, ya con más calma y frente a unos aperitivos, Karol, Óscar y yo hemos hablado de libros, de blogs, de proyectos, de niños, de insomnio, del pánico escénico, de zombies y vampiros, de un ordenador que se fundió, nos hemos enseñado fotos y cambiado libros que hemos firmado susurrando que el señor del bar seguro que pensaba que estábamos un poco locos. 


Ha sido un día especial. El próximo, el 24 de abril, el día en el que Karol Scandiu presenta Erótika. No sé las veces que me ha hecho prometerle que iré. 


Una promesa es una promesa, así que no me va a quedar más remedio...


Aquí os dejo unas cuantas fotos del día.
Óscar R, Arteaga con Eva Ortiz y la Concejala.
La sala de conferencias llena. La televisión local cubrió el evento.
Óscar R. Arteaga, Karol Scandiu, Fernando (amigo de Óscar) y una que no sé quién es.
Me encantó esto que hay pintado en una de las paredes de la sala de conferencias.

jueves, 22 de marzo de 2012

ÓSCAR R. ARTEAGA PRESENTA HOY NIVARIA EN LA BIBLIOTECA ALMUDENA GRANDES.

Hoy jueves 22 de marzo, a las 7 de la tarde, en la Biblioteca Almudena Grandes de Azuqueca de Henares, el autor Óscar R. Arteaga presenta su novela Nivaria.

En el acto estarán presentes los miembros del club de lectura que van a ser sus padrinos y cualquiera que se anime a pasar un rato hablando de la novela.


Yo ya me estoy preparando para ir.

miércoles, 21 de marzo de 2012

LAS TARÁNTULAS VENENOSAS NO SIEMPRE DEVORAN A LOS DIOSES GRIEGOS


Rachel Antunez Cazorla.

Páginas: 176.

ISBN: 978-1-4467-1056-2

Género: chick lit

Gea ha decidido que el por momento ya le han tomado el pelo lo suficiente como para no querer saber nada de hombres, después de que el cuernífero de su ex novio se fuera. Gea se reencuentra con alguien al que no esperaba ver de nuevo, y que revolucionará su tranquila vida.




Mi opinión.

Últimamente me está costando bastante centrarme en las lecturas que empiezo, así que me he apuntado a algunas lecturas conjuntas para obligarme de alguna manera a leer. El libro de Rachel parecía el adecuado, un libro de una temática ligera, cortito y con un título con gancho. No me equivoqué. No me lo leí del tirón, sino que necesité ponerme dos veces, pero porque me quedé sin tiempo la primera.

El libro, narrado desde la perspectiva de Gea, la protagonista, nos cuenta cómo ha vuelto a su vida un antiguo amor, por el que se siente muy atraída. Sin embargo no se deja llevar por sus sentimientos porque hace relativamente poco que dejó otra relación de años con Marcos y tiene miedo de salir herida embarcándose a lo loco en una nueva historia. La novela es un tira y afloja entre los dos protagonistas, mantiene la tensión sexual hasta el final y se recrea en los sentimientos de la protagonista, que alternan la euforia con momentos bajos que combate a base de chocolate y helados, arrepintiéndose al instante por la cantidad de calorías que ha ingerido. Esto me puso un poco de mala leche porque no me gustan los tópicazos y este no puede ser más recurrente en este género.

Creo que el de Gea es el personaje que nos queda más claro, básicamente porque al estar narrado en primera persona conocemos todo de ella, desde sus emociones hasta sus obsesiones. Héctor, el protagonista masculino, aparece ante nuestros ojos como un muchacho encantador y de un físico imponente. Desde mi punto de vista (y sólo desde el mío) creo que podría haberle dibujado un poquito más duro. A veces, al escucharle dirigirse a Gea con algunos apelativos cariñosos no me lo terminaba de creer. ¿Dónde están los hombres que hablan así? A lo mejor en el Olimpo, o en las novelas. Puede ser. En la vida real no lo creo. Al menos yo no me he encontrado ninguno.

El resto de personajes que circulan por la historia son accesorios, incluso Helena, la ex de Héctor y que fue la causante de la ruptura de Gea y su dios griego cuando eran adolescentes. Creo que no se ha entretenido demasiado en ellos pero es normal, al tratarse de una novela corta.

La historia está contada con mucho humor y salvo por algún error al usar alguna palabra, a la que le atribuye un significado que no tiene (me ha salido la profe), y alguna falta de ortografía, la novela está bien llevada y supone un agradable tiempo de lectura, aunque se le podría haber sacado mucho más partido.

Gracias a la autora por proporcionarme el ejemplar digital para esta lectura conjunta.

martes, 20 de marzo de 2012

EL MEDALLÓN DE LA MAGIA YA ESTÁ EN AMAZON


En esta entrada os traigo una noticia: El medallón de la magia, mi última novela, ya está en Amazon.

Me ha costado mucho dar este paso porque soy de natural inseguro, pero finalmente lo he logrado. En realidad, esta entrada es para agradecérselo a las personas que lo han hecho posible.

Empezaré por el principio.

Ana Esteban. Ana es mi prima, casi mi hermana pequeña. Los diez años que tenemos de diferencia nunca han sido un obstáculo para que nos entendamos a la perfección. Supongo que Ana, por sus propias circunstancias vitales, ha sido siempre muy madura y yo un poco lenta en eso de crecer. En muy poco tiempo alcanzamos el punto de equilibro para entendernos. Por eso Ana fue la primera persona que tuvo en sus manos El medallón de la magia, cuando todavía no era más que un boceto de la novela. Sus comentarios y su entusiasmo abrieron una puerta que siempre había mantenido con siete llaves: dejé que alguien leyera lo que escribo. No sólo eso, consiguió que acumulase la confianza suficiente para presentarme a un concurso de cuentos.

El segundo empujón llegó de allí. Presenté un relato y quedé en segundo lugar. Al año siguiente logré el primer premio.

A partir de ahí, como ya he dicho muchas veces, se desencadenó todo esto. Autoedité La arena del reloj para mi familia, con el dinero del premio, y fue mágico en cuanto mi madre, gran responsable también de todo esto, me fue consiguiendo lectores. Los libros en papel volaban de mis manos y Eva Ortiz, la bibliotecaria de Azuqueca, organizó una charla con lectores. Su chico de alquiler está aquí gracias a eso.

Si hay alguien que se ha empeñado en que no me rinda es Alberto. Si yo me canso él me empuja un poco más. Si yo decido que he alcanzado mi techo, lo pone más alto para que siga luchando. Nunca se da por vencido. Supongo que en esta vida lo mejor es tener a alguien que nunca deja que te acomodes. Aunque estresa a veces.

En los últimos tiempos han aparecido también personas maravillosas que han creído en mi capacidad, y que me lo han hecho saber. Me refiero a la gente de los blogs. Bárbara Daniela Jiménez Pastrana, Barby, para quien está dedicado este libro, fue la primera. Se fue sin poder disfrutar conmigo de todo esto, pero se marchó con una promesa: iba a cuidar de mis “niños”. Yo empiezo a creer que lo está haciendo, y muy bien. Los siento protegidos por su magia.

Además de Barby hay otras personas especiales. Kyra, desde México, siempre me manda su energía. Tatty, Marga, Margari, Sandra… sois muy especiales. Amigas blogueras que reservan espacio y palabras en sus blogs para mis libros. Eso no se paga con nada.

En este tiempo he conocido a escritores que se han convertido en amigos. Ángels Om, con quien comparto más cosas de las que ninguna de las dos nos imaginábamos cuando nos encontramos en un grupo de Internet; Enrique Osuna, de quien siempre recibo buenos consejos y con quien es un placer escribir y Emilio Casado Moreno, casi de los primeros que conocí, a quien me unen proyectos comunes y que no se corta si me tiene que mandar collejas virtuales para que espabile. Pero no son los únicos, hay muchos más nombres en esta lista: Blanca Miosi, Félix Jaime, Luis Miguel Morales Peinado, su hermana Koncha,… seguro que me estoy dejando a alguien. Me animan con sus palabras, me empujan a su manera.

También, por supuesto, están las personas que comentan en este blog, que me envían palabras que emocionan siempre: Paloma, a quien conocéis porque hizo una reseña sin tener blog, mi amiga Dácil, madre desesperada a veces y excelente persona siempre,  Astarielle, que siempre tiene tiempo para comentar algo… aquí sé que me dejo a mucha gente.

Si hay alguien a quien a quien le debo de verdad la noticia de hoy es a Armando Rodera. Ha sido mi apoyo en este último mes, me ha ido dando instrucciones para que no me perdiera. Sin su ayuda y la de Arantza Soto creo que no habría sido capaz. Ya sabéis que os debo una.

En el último momento, cuando una duda enorme me asaltó, otro escritor me echó un cable: Carlos Moreno Martín. Gracias, miles de gracias, me desatascaste.

Este es el enlace, por si os queréis pasar. 

lunes, 19 de marzo de 2012

LA BÚSQUEDA de BLANCA MIOSI

A veces los libros llegan a uno por los caminos más insospechados. A veces están en un cajón de supermercado y los rescato, otras llegan en un correo electrónico, a veces el mismo autor me busca y me propone su lectura… Nunca prometo una reseña porque una vez reseñé un libro por compromiso y me sentí incómoda con el resultado. Me parecía que el hecho de que el autor hubiera puesto su confianza en mí merecía al menos una reseña que no hiciera daño, pero se me quedaron cosas en el tintero que querría haber contado. Las guardé por respeto pero me juré que no lo iba a hacer más. Nadie me paga por esto, no debo nada a nadie, por lo tanto tengo el derecho de decidir si cuento mis impresiones sinceras sobre una obra o no.

Dicho esto, podréis deducir que este es un libro que me ha gustado muchísimo. Contaré cómo llegó La Búsqueda a mis manos. Realmente fue tras una búsqueda. Mi hijo mayor vio la novela de Blanca Miosi en un blog y como es un apasionado de la Segunda Guerra Mundial el argumento le atrajo. El hecho de que Waldek Grodek, el protagonista, en el arranque del libro tuviera casi la misma edad que él despertó su interés inmediato. Me pidió que lo descargase de Amazon, pero no me gusta que lea en la tablet por costumbre, es pequeño y quiero cuidar su vista, y había visto que este libro de editó en papel en España. Me puse en contacto con Blanca y ella me indicó la manera de conseguir uno de los pocos ejemplares que quedan todavía. En la librería de Madrid que lo conservaba tuvieron un problema con el servidor de internet y cuando ya pensábamos que no lo íbamos a conseguir… ¡bingo! Recibí una llamada telefónica del librero. Al día siguiente estaba en nuestras manos. De eso hace tiempo pero he tenido que esperar turno en casa para leerlo.


SINOPSIS (extraída de Amazon)

La búsqueda es la historia de Waldek Grodek, un niño polaco de diez años cuya apacible vida se ve interrumpida por la invasión alemana a Polonia. A partir de ese momento, sus juegos infantiles y sus excusiones como Boy Scout se transformaron en estrategias para sobrevivir. Muchos años después, mientras visita la oficina donde se gestionan las indemnizaciones que Alemania ha ofrecido a los ex prisioneros de los campos de concentración nazis, se pregunta si hay en el mundo alguien con una existencia tan azarosa como la suya. Auschwitz, Mauthausen, dictaduras en Europa y América Latina, tramas de espionaje, y hasta el Mossad. Es la vida de Waldek Grodek, una vida desconocida y sorprendente que merece ser recuperada.

La búsqueda es una obra sobre la condición humana y sobre cómo debemos enfrentarnos al dolor para seguir adelante. Desde la invasión de Varsovia al ataque de las torres gemelas en Nueva York, con un ritmo vivo y cautivador, el talento de Blanca Miosi nos hace reflexionar sobre la guerra y sentir que formamos parte de la historia.

Una novela basada en hechos de la vida real.

MI OPINIÓN

Encaré la novela sabiendo desde el principio que lo que iba a leer no era ficción, sino la vida de alguien real y quiero decir que la sorpresa fue mayúscula, no sólo porque la narración no era un mero relato encadenado de sucesos. La trama de la vida de Waldek Grodek se sucedía, bien hilada, como en cualquier libro de ficción, posibilitándome, como lectora, un seguimiento de los hechos por un lado y un sentimiento de empatía con los sucesos por otro lado. Es que no es difícil, una vez que te sumerges en sus páginas, no sentirte en la piel del protagonista mientras está preso en los campos de extermino nazi, es imposible dejar de lado el hambre, las palizas porque sí, el sufrimiento y la impotencia que generan en alguien muy joven en ese momento la barbarie que está viviendo.

La narración, en primera persona, contribuye a acercar la historia. Sientes que el mismo Waldek te transmite sus miedos, sus pensamientos, su angustia y hasta su desconcierto. Vives con él sus experiencias vitales, sus amores y los éxitos que logra en su dilatada vida.

Superados los  durísimos comienzos, la manera en la que Waldek se enfrenta a las situaciones que va encontrando en su vida hacía que cada vez más me imaginase una película. No me ha extrañado nada que Blanca se plantease a la ardua tarea de convertir la vida de su esposo en novela, porque lo que le fue pasando a lo largo de su vida lo merece. No creo que haya muchas más personas que hayan sobrevivido a los trabajos forzados en los campos de concentración y al atentado del 11 de septiembre en Nueva York, por mencionar sólo dos circunstancias de las muchas que aparecen en el relato.

No me gusta destripar los libros, me gusta saborearlos, quedarme con las sensaciones y transmitirlas para que seáis vosotros quienes, cuando la novela caiga en vuestras manos, la disfrutéis desde la perspectiva de algo nuevo. Yo, desde aquí, sólo os digo una cosa: merece la pena el tiempo que le dediquéis.

Al margen de lo que la historia relata, he tenido, como me pasa siempre que leo la vida de otro, la sensación de sentirme transportada a recuerdos propios. No tienen nada que ver con la guerra, por fortuna no he vivido nada de eso, pero una sola palabra despertó un recuerdo olvidado. La palabra es "cholo". Hace años, en cuarto de carrera, tuvimos una profesora de intercambio. Me siento un poco idiota por no recordar su nombre con claridad, creo que era Carmen, pero lo que sí recuerdo con intensidad es el apuro en el que mis compañeros y yo la pusimos. Mi profesora era peruana, vagamente recuerdo que venía de la Universidad Católica de Lima y le habían encomendado la misión de darnos clase, por un año, de geografía descriptiva de España. Cuando se presentó como peruana y nos habló del temario le pedimos que cambiase su objetivo, si era posible. Al fin y al cabo, los proyectos de geógrafo que éramos, teníamos bastante clara la geografía de nuestro país y desconocíamos todo sobre Perú. Se sorprendió y supongo que en el fondo le hicimos una faena, llevaba todo el verano preparando la asignatura, pero accedió. Durante un curso, Perú fue una asignatura de la que incluso me examiné. No me resultaba lejano nada de lo que me contaba Blanca en su novela de aquel país, recordé con nostalgia ciudades que nunca he pisado como Piura, Nazca o Iquitos (de donde era el marido de mi profesora) y cómo nos contaba, con pasión, lo que amaba a su país. Recordé que antes de eso no sabía que era el guano, ni que había sido crucial, en un momento determinado, para sacar la economía de ese país adelante. Oí hablar, de sus labios, por primera vez, del fenómeno del Niño.

Cuando Waldek se traslada a Venezuela, me pasó un poco lo mismo. Familiares míos, por cuestiones laborales, vivieron en Caracas muchos años. De hecho, una de mis primas que creció allí, sigue conservando el acento venezolano, muy gracioso si la escuchas al lado de sus hermanos, que tienen acento mexicano. Recordé las veces que mi tía María, que murió hace poco más de un año con 102, me contaba lo poco que le gustaba Caracas porque donde vivían no se podía pasear. Recordé como mi primo me decía que en las noticias sobre la guerra de Bosnia, a diario, nos hablaban  de los muertos que eran siempre bastantes menos de los que había en Caracas en una semana cualquiera sin que el mundo le diera importancia a lo que allí estaba sucediendo.

Y, finalmente, Polonia. He visto montones de fotos de este país, explicadas con pasión por Iwona, la primera amiga que tuve en Segovia, que es polaca. Su pueblo está cerca de Cracovia y me contó cómo, de pequeños en el colegio, les llevaban a Auschwitz para que nunca olvidasen lo que allí pasó. Curiosamente, a ella lo que más le impresionó fue una habitación llena de gafas. Sintió que un estremecimiento recorría su columna vertebral cuando pensó en el destino que habrían tenido los propietarios de aquellas lentes.

Como ya he dicho, merece la pena la lectura de esta novela, por lo que cuenta y por su poder evocador. Porque, además, es una historia de superación personal.
¿Le daréis una oportunidad?

domingo, 18 de marzo de 2012

LA FERIA MEDIEVAL

Este fin de semana se celebra en Cantalejo, (Segovia) una feria medieval. Ayer por la tarde salimos a dar una vuelta y fue motivador para todos los sentidos: el oído, por la música que inundaba la plaza con marcado sabor medieval; la vista, recreándose con los puestos en los que se vendían los más variopintos productos; el gusto, cuando nos paramos a saborear una sidra; el olfato, desconcertado con la mezcla del algodón de azúcar y la morcilla y el tacto, cada vez que alguno de los mercaderes (los llamaremos así) te invitaban a tocar sus productos.

Cuando entras en una de estas ferias esperas encontrar lo típico. Y lo había. El juglar iba dando vueltas, recogiendo a los niños para contarles cuentos, animando el ambiente para que el tono festivo no se perdiera. Quise hacer una foto pero mi móvil es un poco catastrófico y está borrosa. La próxima vez me tengo que acordar de la cámara porque el tipo era digno de verse.

También había luchas con espadas, caballeros disfrazados, damiselas con sus vestidos largos, tiro con arco... y, por supuesto, toda clase de tenderetes con las mercancías propias de estos eventos. Yo, que no puedo dejar de observarlo todo, encontré un poco fuera de lugar el puesto de patatas fritas con ketchup y aquel en el que ser servían mojitos, pero por lo demás estuvo muy bien.

¿Por qué hablo de una feria medieval en un blog de libros? Bueno, porque había libros. Entre los puestos, uno captó al instante mi atención: un autor, disfrazado de caballero medieval, vendía sus libros ambientados en la Edad Media. Lo curioso fue que, de repente, recordé que me habían hablado de él hacía años y me había parecido la manera más curiosa de hacer una promoción de una novela. Nunca pensé que tropezaríamos en una feria.

Cómo no, acabé hablando con él. Se llama Ricardo A. Fernandez, y además de tener en común la pasión por la escritura, también es segoviano, aunque él de nacimiento y no de adopción, como yo. Mi intención era comprarme su primera novela, El hijo del herrador (ed. QVE, 3ª edición), pero como el juglar estaba en pleno cuento y la gente distraída, empezamos a hablar y la charla fue de un lugar a otro, charlamos sobre aficiones comunes, sobre libros y literatura y cuando quise pagarle la novela... no me dejó. ¡Me sentí fatal! Así que, para compensar, me fui a casa, agarré una de las mías y se la regalé. Hicimos un intercambio.

Pincha la portada para ir a su blog


Todavía no he empezado a leerla, estoy en las últimas páginas de La Búsqueda, de Blanca Miosi, y quiero terminarla hoy mismo. No creo que me quede ni media hora de lectura. Por lo que he estado viendo por encima sé que me va a gustar por varias razones: es una novela histórica, está ambientada en Segovia y la forma de narrar, en los párrafos que al azar he posado mis ojos, son amenos.

Otro más que tengo que añadir a mi lista de libros pendientes.

miércoles, 14 de marzo de 2012

LA PARTIDA con ENRIQUE OSUNA.

Una de las cosas que no soy capaz de hacer es jugar al ajedrez. Cuando era pequeña siempre escuchaba a los mayores decir que las personas que jugaban al ajedrez eran muy inteligentes, porque es un juego que estimula el cerebro. Yo, sin haber oído jamás hablar de silogismos, construí el primero de mi vida:

          - Los que juegan al ajedrez son inteligentes.
          -Yo no sé jugar al ajedrez
          -Luego, yo, soy tonta (lo contrario de inteligente).

Y me quedé tan ancha, suponiendo que mientras eso no fuera capaz de cambiar en mi vida, seguiría estando vetado mi acceso al templo de las personas de una inteligencia admirable.

 Uno de los regalos de mi comunión fueron unas fichas de ajedrez. Eran especiales, tan bonitas, tan diferentes a las típicas, que muchas veces las usé para jugar con ellas a cualquier otra cosa. Ponía las cuatro torres formando un cuadrado en las esquinas del tablero, que simulaba ser la casa de los clicks. Los reyes y reinas, eran las visitas, que venían a caballo, con sus sirvientes los alfiles. Alrededor de la casa imaginaria situaba a todos los peones, los guardaespaldas de las personas importantes que ese día habían venido a honrar a mis muñecos. A veces hacían un pasillo, como en el fútbol, al bombero y al mecánico con barba de tres días. Pero es que, en mi ajedrez los caballos son caballos y las torres, torres. Los alfiles llevan un casco en las manos y los peones, escudo en ristre, posan muy chulitos en mini falda. La reina lleva una lira en las manos y una túnica que deja ver su pierna derecha y el rey…, ese es la caña. Tiene el escudo a sus pies con un templo clásico pintado, una barba imponente y la única ropa que lleva es un trapo que sujeta muy cuco por delante, dejando descubierta su tableta de chocolate y, por detrás, el culo. ¡Quién puede pensar en jugar al ajedrez con esas fichas! Yo, por lo menos, era incapaz. Mi imaginación daba vueltas e inventaba historias mucho más entretenidas que moverlos simplemente por un tablero. Y además, para eso no me hacían falta contrincantes.



Por eso, a estas alturas de mi vida, sigo sin saber jugar. Ni lo mínimo. Sigo siendo tonta, como en el silogismo.

Como no sé estarme tranquila, le he pedido a alguien que conozco, que sabe mucho de este juego, que me enseñe. Lo practica e incluso compite de vez en cuando. Aunque no sé si tendrá paciencia conmigo. Él es Enrique Osuna Vega, autor de El eterno olvido, una novela que a todos los que la hemos leído nos ha atrapado y en la que el ajedrez tiene mucha importancia. 

Llega a nuestro punto de encuentro, una tranquila cafetería en la que hay una mesa al fondo con las fichas preparadas. Allí estoy yo, sentada, adelantando la única tarea que creo que sé hacer: colocarlas.
-¿Qué tal, Enrique?
-Encantado de tomar un café contigo.
-Mira, ya he colocado las fichas —le digo tan contenta.

       Sonríe, condescendiente, como si mirase a una niña pequeña y con delicadeza me indica mi error: las he colocado justo al revés.
-No te preocupes; es un error que no escapa a nadie, ni a quienes jugamos con frecuencia. Aunque nosotros nos percatamos rápidamente de ello -me aguanto la risa que me provoca mi propia incapacidad para algunas cosas-. Hay un truco que no falla: cuadro blanco a la derecha o cuadro negro a la izquierda. ¿Sabes? El tablero no es lo más importante para jugar, ni siquiera las piezas. Lo imprescindible es el reloj.
-Si por algo quiero aprender a jugar es porque creo haber leído que te ayuda a razonar.
-La práctica del ajedrez desarrolla y estimula valores muy importantes: responsabilidad ante la toma de decisiones, sentido crítico, objetividad, juicio analítico, potenciación del cálculo, iniciativa, deportividad... Las virtudes del ajedrez son tantas que la UNESCO recomendó hace años su incorporación como materia educativa y el propio Senado español instó al Gobierno la introducción como asignatura optativa. Pero la inteligencia es otra cosa. Creo que será mejor que entierres para siempre ese silogismo del que hablabas, pues viene viciado desde la primera premisa. Te puedo asegurar que he conocido a muchos zoquetes que juegan al ajedrez. Y algunos lo hacen muy bien.
-Bueno, comencemos la partida, ¿están las fichas ya bien colocadas?
-Primera lección: no las llames fichas; les molesta muchísimo. Lo toman como un menosprecio, algo peyorativo, como si llamaras chusma a la nobleza.  Hasta que no las denomines piezas no te mostrarán sus secretos.

Me lo anoto mentalmente. A lo mejor es por eso por lo que no he aprendido, porque desde el principio lo estaba haciendo todo mal.
-¿Y qué secretos esconde el ajedrez?
-La belleza, la precisión, la armonía, el infinito... Tú amas la literatura, ¿verdad?
-Por supuesto. Me gusta todo, leer, escribir, descubrir lo que hay detrás de cada obra, el tiempo en el que fue escrita… No me canso nunca de aprender.
-Pues existen más libros publicados sobre ajedrez que si juntamos el resto de deportes conocidos. Y cada libro esconde una curiosidad.
-Cuéntame una curiosidad, pongamos, matemática…
-Está calculado que después de que ambos jugadores hayan realizado su tercer movimiento pueden aparecer sobre el tablero más de nueve millones de posiciones distintas.
-No me lo puedo creer. Yo ya me liaría con nueve posibilidades, así que ¡nueve millones! No creo tener espacio en mi disco duro cerebral para tanto…
-Pues esto es peor: se estima que se pueden jugar más partidas distintas que átomos existen en el universo conocido.
-Eso ya es que no me lo pienso creer. ¡Me estás tomando el pelo!
-Está demostrado. Si te digo la verdad, podría estar hablando de ajedrez durante horas, relacionándolo con cualquier cosa: música, cine, historia, literatura, turismo, sociología, erotismo...
-Alto ahí, ¿erotismo? –le pregunto curiosa. Me acuerdo de mi ajedrez y mi rey super sexy.
-Claro, ¿por qué crees que accedí a hacer este viaje? Quería ver con mis propios ojos ese ajedrez del que hablabas, de minifaldas y piernas desnudas, ja,ja. Ahora en serio, me estoy acordando de un fuerte jugador de ajedrez y eminente psicólogo, Reuben Fine. Nada que objetar sobre su maestría con los trebejos, pero como psicoanalista, al más puro estilo freudiano, se lució. Como muestra, un botón: “El abundante simbolismo fálico del ajedrez proporciona cierta satisfacción fantasiosa del deseo homosexual, particularmente del deseo de masturbación”. En fin, si con esto no acabo con tu silogismo...
       -¡Me parece que nos tenemos que centrar en lo que yo quería al principio! Vamos a hablar un poco de ti. Dime, ¿cuándo empezaste a escribir?
-Lo primero que escribí con cierto contenido fue el regreso de mi familia a casa tras los años de emigración. Tenía apenas seis años y solo eran las impresiones de un niño plasmadas en una libreta.

        Sonrío. Aún conservo cosas escritas con diez años, plagadas de faltas de ortografía que me provocan cierta ternura y un poquito de vergüenza. Yo creo que cuando tienes el "gen literario", se manifiesta sí o sí. La mayoría de las veces muy pronto.
      -¿El ajedrez, la lógica que requiere, te sirvió cuando escribiste la novela, para estructurarla o para ir resolviendo la trama?
        -El ajedrez forma parte de mi vida; seguro que su hechizo se cuela también en mi forma de escribir.
       -¿Cómo se te ocurrió ese nombre tan raro para el juego en el que participa Samuel, uno de los protagonistas de El eterno olvido?
-Kamduki es una denominación que tenía registrada, porque estaba previsto utilizarla en un proyecto que traía entre manos con un amigo. Originariamente, el nombre elegido era Twinitis, pero encontramos algo similar en Patentes y Marcas y decidimos cambiarlo. Hubo que trabajarlo. Veíamos comercial la letra K. Salíó Menduki y, de ahí, Kamduki. Lo más parecido que existe es una pequeña aldea en Irán.
          -Los personajes de la novela, ¿están basados en personas reales?
-Sólo copié el aspecto físico de Flenden, la forma de ver la vida de Lucía y el modo de ser de Esteban.
          Una de las cosas que más me gustan de El eterno olvido es que tienes la sensación de pasear por lugares vividos. A veces, en algunas novelas, el autor escribe sin conocer y entonces suena impostado, pero no es el caso de este libro. Se lo voy a preguntar. Las piezas siguen quietas en el tablero, la charla es amena y prefiero que hablemos un rato, antes de que Enrique descubra lo torpe que puedo llegar a ser. No quiero desesperarle y que se aburra de mí.
-Los escenarios están muy bien narrados, ¿los conoces todos?
-Todos, toditos. Me encanta viajar, y esta pasión es común a mi mujer y a mis hijos. Lo hacemos cada año desde que nos casamos. El tipo de viaje lo marca el presupuesto. En momentos de vacas flacas no descartamos excursiones tipo Imserso. ¡Querer es poder!

      Me lo imaginaba, si es que hasta parecía que podía "ver" Noruega mientras iba leyendo…
          -En el libro se narra una historia pero también hay muchos párrafos en los que reflexionas, y eso te lo han criticado a veces. ¿Tú qué opinas sobre eso?
-Cuestión de gustos; tendría que contabilizar quiénes ven las reflexiones pertinentes y quiénes no. Si estuviese claro que ganaba el segundo grupo, no habría nada más que hablar. Asumiría que no gusta mi forma de escribir y punto, a seguir jugando al ajedrez.
-Las reseñas están ahí, ¿por qué no lo compruebas?
-Buena idea. ¿Hay Wi-Fi en esta cafetería?

La búsqueda nos lleva quince minutos, en los que, al leer las reseñas de la novela por encima, buscando lo que nos interesa, vamos recordando algunas apreciaciones hechas desde los blogs muy enriquecedoras. Me recuerda que el reloj avanza y dejo de entretenerme.
-De las diecinueve reseñas de la lectura conjunta, nueve no comentaron nada sobre este particular, cuatro manifestaron estar en contra de las reflexiones, otras tantas las valoraron especialmente y hubo dos que optaron por una posición intermedia. Visto lo visto, la cosa no está nada clara. Quizás un poco de recorte hubiera contentado a todos, pero hay que considerar que El eterno olvido no es solo un thriller, es también un libro comprometido. Y esto suele ocurrir con este tipo de libros. Salvando las distancias, me viene a la memoria la obra de Paulo Coelho. Los críticos lo despedazan, pero sus libros gustan y se venden como churros, así que, al buen hombre le importa un pepino la crítica. Sobre las reflexiones que han disgustado a algunos lectores, hasta la fecha nadie me ha especificado cuáles en concreto, para poder estudiar con atención si eran o no necesarias. Porque yo sigo viendo imprescindibles las de Lucía, Julián o Flenden. De cualquier modo, tomo nota de la opinión de cada lector y, seguramente, aunque sea mi subconsciente, hará retraerme en el futuro. Pero una cosa tengo clara: no voy a cercenar la libertad de los personajes. El protagonista principal de mi próxima novela, en una de estas explotará, y entonces escupirá sapos y culebras por esa boca, y tendrá sus razones para hacerlo. Y no seré yo quien le diga que no lo haga porque habrá lectores a los que no gustará el carácter moralizante que puedan tener. Para eso, mejor no escribo.

Yo hago siempre lo que me apetece, sin importarme mucho la opinión de los demás. Escucho, eso sí, y si me parece sensato acepto los consejos, pero si no, siempre prevalece mi opinión. Mis criaturas son mías. No puedo estar más de acuerdo con Enrique. Además, en la vida las piezas no son exactamente blancas o negras. Mira, esto la diferencia del ajedrez.
-En qué trabajas ahora, literariamente hablando…
-Estoy en algo muy distinto a mi primera novela: no es un thriller y la trama, los personajes o el escenario donde se desarrollan los acontecimientos no tienen nada que ver. Sin embargo, vuelven a aparecer muchas cosas conocidas: realismo, ciencia ficción, amor, odio, solidaridad, lucha, agonía, angustia, emoción...
          -¿Qué te parece todo esto de los blogs, la difusión que se les está dando a autores que no cuentan con el apoyo de potentes editoriales?
          -La labor de los blogs es encomiable. Yo, desde luego, no tengo palabras para agradecer el trato que me han dispensado, sin conocerme de nada. Pero también es cierto que el mundo de los blogs se mueve en un circuito hasta cierto punto cerrado. Me explico: El eterno olvido ha sido reseñado con éxito en más de cuarenta blogs. Eso implica que 500 personas, 1000, puede que 2000, conozcan la novela. Pero hay un gigante que se llama Amazon que puede convertirse, si no lo es ya, en el juez que decide qué autores serán los más leídos. No se trata de una imposición autoritaria, pues los lectores son los que eligen, pero yo, desde luego, desconozco la clave que hace que alguien prefiera un título y autor desconocidos antes que otros.

          Yo tengo algunas sospechas, y se las hago saber.
      —Mi opinión sobre esto es que hay gente que domina determinadas herramientas de marketing que no todos conocemos. He visto que muchos ponen sus novelas ciertos días en descarga gratuita y bombardean a sus contactos para que se las descarguen, para subir puestos en el ranking. Sin embargo, ¿quién asegura que todas esas descargas se convierten en lecturas? Si piensas que eso es lo que te hace visible para las editoriales, o incluso para los potenciales lectores, está bien, pero la calidad, lo que la novela transmite, debería prevalecer siempre y supongo que es así al final. Si se la descargan y no la leen…
     -Es cierto que existen muchas estrategias, desde la que mencionas hasta cambiar constantemente la fecha de publicación para que la novela siempre figure en las listas de novedades, pero, independientemente, creo que el cliente estándar de Amazon es un tipo singular, con un determinado rango de edad, cultura y estatus económico. Y le importa mucho el título, la portada y el precio. Lograr captar su interés será muy importante en el futuro. De hecho, ya lo es: recordemos que una conocida editorial  acaba de apostar por autores que están triunfando en Amazon.

    Sonrío. Conozco a algunos de ellos y no sólo porque haya leído sus novelas. Me alegré muchísimo cuando surgió la noticia. Sé que esto está cambiando, pero todavía estamos entre dos aguas y a todos, me parece, nos ilusiona un poco más el papel que el mundo digital. Me cede gentilmente las piezas blancas y me dice:
          —Realiza tu primer movimiento. No importa si sabes o no mover. Esto es una batalla, un reto, una aventura. ¿Qué harías en primer lugar? ¿Dónde te gustaría estar?

Me sudan las manos, no tengo ni idea. Me pregunto si en el fondo Enrique no habla de ajedrez sino de la vida, dónde me gustaría estar, pero dejo de lado esos pensamientos. No me quiero distraer. Yo tengo las piezas blancas (plateadas para ser exactos) y después de dudar mucho me decido por desplazar uno de los peones minifalderos. Me acuerdo que mi primo Manuel, de pequeños, me dijo un día, tumbados en el suelo de mi habitación, antes de aburrirse de mí que avanzaban hacia la casilla de delante. En la primera jugada, podían ser dos casillas. Miro a mi peón a los ojos, por si me hace un guiño, pero está muy serio. No parece tener ganas de ayudarme. Es el que me queda más a la derecha.
          —Muy bien, Mayte. Podrías haber dado un solo paso, pero optaste por dos. Sin embargo, a la vez que demuestras que no eres timorata, tomaste un peón alejado, para esperar acontecimientos desde un lado del tablero. Valentía y prudencia. Yo voy a mover mi peón de rey dos pasos para hacerme con el centro. Desde allí controlo todo el campo de batalla. Con la práctica comprenderás que debes luchar por el centro desde el principio, que esperar o plantar cara cediendo el mando solo acarreará sufrimientos.

    ¡Vaya! Un solo movimiento de una pieza de ajedrez y descubro que me define casi a la perfección. Este juego sí que es especial. Una vez decidido el inicio le pregunto más cosas. No quiero distraer a Enrique, pero es que me acuerdo de repente del túnel de Laerdal. Me siento tan perdida como Samuel.
   — ¿Por qué encerraste a tu personaje en un túnel? ¿Tiene algo de simbólico?
La idea inicial no era esa, pero luego vino como anillo al dedo. “La vida es como un largo y negro túnel donde nos empeñamos en no ver la luz”.

      Nos centramos en la partida. Enrique, con paciencia, me va enseñando movimientos y, poco a poco, empiezo a entender algo. Sin darnos apenas cuenta el tiempo pasa y, finalmente, cuando ya me estoy perdiendo, me dice que me ofrece tablas. Le agradezco la cortesía y nos despedimos con un "hasta pronto". Si no nos encontramos en una partida de ajedrez nos encontraremos en esta gran partida que es la vida. De momento ambos somos peones de la literatura dispuestos a aprender para convertirnos en los reyes del tablero.


Enrique Osuna
Mayte Esteban

martes, 13 de marzo de 2012

LA REBELDÍA DEL ALMA de ARMANDO RODERA




Autor: Armando Rodera
Ilustrador: Arantza Soto
Edición digital, 4 de marzo de 2012.
Disponible en: Amazon


SINOPSIS (extraída de Amazon):

Susan Mckennan atraviesa una dulce etapa en su vida, tanto personal como profesionalmente, aunque las desavenencias con su familia le impiden disfrutar de ese buen momento. Decide entonces ir a la casa familiar para intentar arreglar esos problemas, pero el destino le juega una mala pasada. En el camino se detiene un momento a sacar dinero de un cajero y entonces es atacada por un delincuente, que la dispara y deja malherida en medio de la calle. Susan es trasladada de urgencia al hospital y operada para salvar su vida, pero los médicos no pueden impedir que caiga en coma.

Días después, aunque para el resto del mundo continué en esa situación, Susan se percata de que su organismo se encuentra en un estado intermedio entre la conciencia y el coma. No puede hablar, ver ni moverse, pero el resto de sus sentidos se han agudizado al máximo, siendo consciente de todo lo que ocurre a su alrededor. En esas circunstancias conocerá de primera mano las disputas entre miembros de su familia o las conversaciones entre el personal médico. La angustiosa situación que vive la protagonista empeorará al conocer que ella es la única testigo de un hecho crucial, motivo por el cual ha sido tiroteada.

Susan deberá esforzarse para recuperarse del coma, ya que tanto ella como su pareja están en peligro. Oscuros intereses se mueven detrás de estos sucesos y Susan es la única que puede impedir el fatal desenlace. Se verá entonces abocada a una lucha cruenta contra su propio organismo y la maldad personificada de sus enemigos si quiere seguir viviendo.

"La rebeldía del alma" es una novela diferente: un intrigante drama con dosis de suspense que incluye una historia de amor poco convencional y una trama negra como leiv motiv de toda la obra.


MI OPINIÓN.

Después de haber leído las dos novelas anteriores de Armando Rodera no podía perderme el lanzamiento de esta nueva obra. Sabía, por lo que anticipa el argumento, que no iba a encontrar una historia en la línea de las anteriores. Habría una trama de novela negra de fondo, pero también una historia de amor y reflexión, una historia, según las palabras de Armando, diferente. Claro que lo es, porque la pareja protagonista está formada por dos mujeres, algo que afortunadamente no es demasiado inusual en nuestra sociedad actual. Hemos avanzado mucho en este país con ese tema y aunque todavía puede haber sectores concretos que se escandalicen, no es mi caso. Entre mis amigos hay parejas de este tipo y yo lo que siento al estar con ellos es que se quieren muchísimo. Con eso, a mí el resto de consideraciones sobre su persona me sobran.

Pero vayamos con la obra. 

El género que aborda esta vez Armando Rodera está entre la novela negra, que conduce la trama de fondo, y la novela romática, con la historia de amor entre Susan y Denisse. Para exponernos el argumento, elige dos narradores: uno es la misma Susan, en primera persona, que nos va narrando su cautiverio. Es una prisión especial, su propio cuerpo que la mantiene presa de un coma extraño que le permite enterarse de todo lo que ocurre a su alrededor pero, a la vez, no deja que ella se comunique con los demás. Susan entretiene su tiempo en reflexiones y a través de ellas vamos conociendo su pasado, los hechos que la han ido conduciendo a la persona que es. Este tipo de narrador le da la excusa también para reflexionar sobre las implicaciones que tiene para su vida su condición sexual, además de la angustia que siente al conocer la identidad de quien pretende acabar con ella.

El narrador omnisciente, en tercera persona, nos deja ver al resto de los personajes desde fuera de la subjetividad de Susan a la vez que conduce el argumento principal. Nos transmite los sentimientos de Denisse, embarazada de un bebé que es de ambas, de Margaret, la madre de Susan, que no termina de aceptar la relación y de sus dos hermanas, April y Megan, que no comparten el mismo punto de vista sobre su hermana mayor.

El título, La rebeldía del alma, hace referencia al empeño de Susan por quedarse, por seguir viva, por no dejarse arrastrar por una luz que en determinadas ocasiones la atrae y que para ella simboliza la liberación de la angustiosa cárcel en la que está sumida. Creo que es estimulador, que te anima a leer aunque no tenga nada que ver con la trama en la que la vida de las protagonistas corre peligro por haber estado en un lugar equivocado y en un momento equivocado.

La cronología de la historia es lineal mientras nos centramos en el narrador en tercera persona. En cambio, cuando la voz que escuchamos es la de Susan, aparecen montones de historias en inclusión y momentos de flash back que conducen al lector a ese punto de empatía que ella necesita para que la entendamos. Los capítulos, 22 en total, cada uno con su propio título anticipador, siguen un esquema lineal en avance, salvo, como he dicho, en determinados momentos en los que Susan entretiene su encierro pensando en el pasado.
El estilo en el que está escrita es formal, aunque de vez en cuando se incluyen expresiones menos formales. Es de fácil lectura para casi todo el mundo y creo que, habiendo leído las otras novelas de Armando Rodera, detecto un mayor grado de madurez literaria.

No voy a contar nada de la trama en la que se ven envueltos los personajes porque quiero que la leáis y os sorprendáis con ella.

El único "pero" que le voy a poner es la ambientación. Me ha sorprendido mucho porque en las otras dos novelas es perfecta, pero en esta me ha supuesto un problema: no lograba imaginar la historia transcurriendo en una ciudad estadounidense, por más que los nombres de los personajes estén en inglés. Se me hacía muy nuestra, como si la historia pudiera suceder en cualquier ciudad de nuestro país. Eso puede ser, tranquilamente, una percepción subjetiva mía.

El final de la novela es cerrado, lógico. Con él se solventa el conflicto y deja buenas sensaciones. La cubierta merece una especial mención: nos presenta a una muchacha reflexiva, ante el mar, perdida en su inmensidad como se siente perdida Susan ante la situación en la que se encuentra. Felicito a Arantza, que sé que ha estado muy ocupada con ella.

Con respecto a la audiencia de esta novela, el público al que va dirigida… no sé, nunca se me da bien hacer predicciones. A mí, por lo menos, me ha gustado mucho.

¿Os animáis? Como las otras, la podéis conseguir en Amazon a un precio espectacular. Dadle al enlace y comprobadlo.

domingo, 11 de marzo de 2012

EL LADRÓN DE COMPRESAS, DE SERGIO G. ROS.


En el blog de Tatty, El Universo de los libros, vi esta iniciativa, la lectura conjunta de El ladrón de compresas, de Sergio G. Ros (Cartagena, 1975). La verdad es que había leído el argumento y me había llamado la atención el título, así que no me lo pensé, y mira que soy de pensarme estas cosas, porque lo que es tiempo no me sobra demasiado últimamente.

Sinopsis
Sofía Jiménez, una estudiante universitaria de veinte años de edad, ha sido secuestrada.

Un antiguo compañero de la chica recibe un mensaje del móvil de Sofía, se trata de una imagen borrosa que la policía científica analiza, en el que se aprecia una antigua Tabla Periódica de los elementos. El comisario Cervantes decide poner a la agente Susana Ruiz en el caso, hasta ese momento liderado por el engreído policía José Mulero. Susana tiene, además, otro encargo del comisario: pedir ayuda a Vargas, un famoso detective, viejo amigo suyo.

Poco después, la comisaría de Pedreira recibe la visita del grupo de investigación del subinspector Garnero, un hombre ambicioso y con pocos escrúpulos, que toma inmediatamente las riendas del caso y todo el protagonismo mediático. Su grupo aporta, sin embargo, un nuevo y retorcido punto de vista al mismo. El secuestrador de Sofía lleva tiempo en el punto de de mira del equipo de Garnero. Se trata de un potencial asesino en serie, un psicópata con una retorcida particularidad, una patología denominada olfactofilia, un deseo sexual compulsivo relacionado con el olor de la transpiración, que le hace robar las compresas de las víctimas antes de matarlas.

Asqueado por el individualismo de Garnero, el comisario Cervantes permite a Susana Ruiz continuar sus investigaciones en paralelo, contando con la ayuda de Eduardo Cortés, el ayudante del detective Vargas. Eduardo es un joven ingeniero que conoció a Susana en el pasado.

La investigación se torna angustiosa cuando Eduardo descubre algo más: a Sofía le queda poco para que le baje la regla.

Mis sensaciones.

Comencé a leer el relato en la tablet y enseguida me vi enganchada por la historia, sobre todo por la manera en la que está escrita, con un lenguaje sencillo y fluido, aunque no por ello carente de un estilo propio. 


Sergio utiliza dos narradores: elige la primera persona para contarnos el cautiverio de Sofía, mientras que para la investigación policial prefiere un narrador externo que nos conduce por el relato, presentándonos situaciones y personajes. Me parece una elección muy acertada porque, de este modo, nos deja sentirnos en la piel de la muchacha, vivir con ella su cautiverio, los pensamientos que la invaden, su miedo y los mecanismos que utiliza su cerebro para no volverse loca. Por otro lado, el narrador en tercera persona mantiene la intriga, colocándonos en una posición de espectadores. Asistimos a la carrera contra reloj para liberar a Sofía Jiménez de su secuestrador, un tipo que padece una fobia extraña, relacionada con el olor: olfactofilia, atracción por el olor de los genitales.

La historia se desarrolla en Pedreira, un municipio imaginario de la costa mediterránea, y para fragmentarla elige también dos formas diferentes, que se insertan una dentro de la otra: por un lado establece distintas partes que se corresponden con los días de una semana a la que le falta el martes, y por otra hay pequeñas divisiones internas, marcadas con números, que hacen que los días tengan una duración irregular, desde el miércoles, que ocupa los capítulos 1 y 2 hasta los doce que forman el sábado. La historia se cierra con un epílogo, poco después de la resolución del caso, pero sin precisar exactamente cuánto. Poco después por lo que se intuye. La historia está contada de modo lineal, con las dos historias que he mencionado circulando en paralelo.

La novela cuenta con multitud de personajes la mayoría policías que investigan un caso que urge resolver. Sin embargo, algunos de ellos, por buscar la gloria personal van poniéndose zancadillas entre ellos. Mulero, un tipo con talento pero demasiado ambicioso busca con el caso colgarse una medalla, pero se verá obligado a compartir honores con los refuerzos que han llegado, al ser un caso mediático. Al frente de estos está Garnero, mucho más ambicioso que él. Ambos logran desesperar a Susana Ruiz, ayudante de Mulero, que sobre todo está interesada en lo que importa: encontrar a la chica. Logrará que el comisario Cervantes le permita llevar una investigación paralela del caso junto a Raúl Vázquez, un experto en informática. Susana también contará con la opinión de Vargas, un detective privado y su recién adquirido ayudante, Eduardo Cortés, un joven con un talento especial para descubrir claves mientras duerme, que ayudarán a resolver el caso.

Si hay que elegir un personaje me quedo con Vargas, un detective argentino afincado en España desde hace tanto que casi ha perdido su acento. De todos modos, de vez en cuando lo escuchamos y es interesante cómo maneja el lenguaje el autor en esos momentos. Después de una vida muy intensa y muy productiva económicamente, ha decidido retirarse aunque no del todo. Su filosofía vital es muy interesante. Hay en la novela momentos de reflexión, de la mano de Vargas sobre todo, alternos con momentos de acción, como la persecución de "el Botas" a Susana, ingrediente que convierten a esta pequeña novela (pequeña sólo porque es corta) en altamente recomendable.

Una cosa que me ha quedado clara, meridiana, ha sido un detalle: Susana tiene unos pechos enormes. La primera vez que lo dijo me pareció un detalle, la segunda, un recordatorio, la tercera me empecé a cansar (¡ya lo sabía!) y el resto, cuando me recuperé de lo que me chirriaba el detalle, siempre que lo leía, me provocaba una sonrisa. Lo que en un determinado momento me pareció un poco fuera de lugar, hasta machista, al final lo reconvertí en un guiño divertido, porque el personaje, aunque eso sea lo que más llama la atención de él, no es sólo un cuerpo. Ni siquiera porque sea del cuerpo nacional de policía. Es una mujer inteligente, en un mundo lleno de hombres que de ella, lo primero que ven no es precisamente su personalidad.

Me ha gustado cómo acaba, me encontré a mí misma con una sonrisa en los labios cuando la terminé. La novela la he leído muy rápido y me ha gustado. ¡Anímate! La tienes en Amazon a un precio irresistible.