martes, 26 de marzo de 2024

DESPEDIDAS

Hay inviernos pespunteados de tristeza, deslucidos y ásperos, cuyos días se balancean entre sabores amargos de despedida y torpes intentos de sonrisa. Se van dejando paso a una primavera marchita, que asoma leve y fría, ordenado a los gélidos vientos del norte que adviertan a nuestros corazones susurrándonos su mensaje: no os fieis de estos días sazonados de lluvia, de este paréntesis suave. 

Todo termina.




NO SOBRAN

 

No sobran en el mundo los abrazos ni las palabras dulces que hacen palpitar el corazón, que les dan alas a los dedos y suavizan los rigores de la vida. No sobran la oxitocina, serotonina y dopamina, y si no sobran, el sistema inmune se resiente. Como a una planta que se le niegan el agua y el sol, se arruga y la seguridad, energía y fortaleza ceden sus sillas al estrés, que como buen señor de este siglo se ha pedido todos los asientos de primera fila.

Qué fácil es abrazar para mejorar la vida, la memoria, el corazón triste, el insomnio y la autoestima y qué complicado se pone a veces encontrar ese confort, esos brazos que reciben dispuestos a apretar tu cuerpo con algo más que cortesía.

Ni siquiera es un beso lo mejor que puedes darle a alguien, es un abrazo.