sábado, 28 de septiembre de 2013

LA PROMOCIÓN DEL LIBRO EN LAS REDES EN HAY FESTIVAL 2013.


Mañana se clausura el Hay Festival de Segovia 2013.

Llevo todo el día un poco abatida porque una de las actividades a la que me apuntaría con los ojos cerrados, un paseo literario de la mano de Ian Gibson, será mañana a las doce y media, en el que se recorrerá la ciudad, algunos de los recuerdos que Segovia conserva de Machado, y que tiene previsto finalizar en la pensión donde residió. No es que yo no conozca de memoria el recorrido, ni la pensión, pero no es lo mismo hacer este camino sola que recorrerlo de manos del biógrafo de Antonio Machado. A la fuerza tienes que aprender algo nuevo.

Pero me lo voy a perder.

Este año he estado poco atenta y cuando me he querido dar cuenta, casi todas las actividades que me apetecían se habían acabado y las que no, como la de esta tarde (el encuentro con Vargas Llosa) o la de mañana, no he podido acudir por cuestiones personales. Vamos, que tengo otras cosas que tenía previstas de antemano y me tocará esperar hasta el próximo año.

Sin embargo, ayer pude asistir a una de las charlas, la que conducía Pedro de Andrés, presidente de Cedro, y en la que Javier Sierra, el autor de El maestro del Prado y Agustín Paz, de Me gusta leer, analizaban las posibilidades de internet y las redes sociales como herramientas de promoción del libro.

Ambos coincidieron en la importancia del manejo de estas herramientas y cómo todavía no existen unas directrices claras que se puedan seguir porque se está aprendiendo a base de prueba y error. Las mismas editoriales están aprendiendo de la observación de los movimientos que van viendo en este sentido en las redes. De la charla yo me llevé fundamentalmente tres ideas:

               - Se debe tener una presencia constante en las redes. No vale con abrir un perfil y olvidarse de que existe, o utilizarlo de manera intermitente. Me llevé la sensación de que esto requiere un compromiso serio. Un sí o no. De momento, es como me lo he tomado yo, así que no me resultó chocante.

               - Vida personal limitada al máximo en las redes. En esto estoy más que de acuerdo. Se pueden dar pinceladas porque somos humanos, por supuesto, pero siempre teniendo un cuidado exquisito con esto. Esa línea es muy difícil de mantener y reconozco que a mí todavía me cuesta desvincularlo del todo porque tanto este blog como mi perfil en algunas redes son anteriores a que ni se me pasara por la cabeza escribir como algo más que un entretenimiento. Pero hace tiempo que pongo límites. Si alguna vez no lo puedo evitar y comparto algo que se entromete en lo personal procuro limitar el público en la red.

               - Contenidos además de enlaces. Eso creo que es esencial. Es aburridísimo un perfil en el que únicamente se suceden enlaces de novelas. Por eso, de vez en cuando, viene bien compartir un artículo que nos haya parecido interesante, o una reflexión sobre temas de actualidad. Sin pasarnos. Todo en su justa medida porque esta es una balanza que conviene que esté equilibrada.

Algo que me dejó perpleja fue cuando entendí a Javier Sierra que el escritor tiene que tener un aura de misterio a su alrededor que se debería mantener y que las redes nos permiten seleccionar la información para manejarla en ese sentido. No estoy de acuerdo en absoluto. Lo primero porque sería elevar al escritor a una categoría por encima de lo humano y eso no tiene lógica. ¡Somos personas normales! De hecho, estoy segura de que ayer, la gente que estaba sentada entre el  público no se dio ni cuenta de que en la tercera fila había sentadas, una al lado de otra, dos escritoras: Isabel Keats y yo. Les debimos parecer dos espectadoras más.

Si el escritor se inventase a sí mismo, acabaría pasando lo que también él comentó: que te puedes encontrar con alguien a quien admiras, y que has imaginado como un ser excepcional, resulta ser un idiota redomado; o lo contrario, imaginas que otro es un borde y de pronto, al encontrarlo de frente, te sorprende con lo contrario.

De todas maneras, cuando llevas tiempo dando vueltas por las redes, si eres un poco observador, puedes conocer a alguien mucho más por los me gusta que pulsa o lo que retuitea que por lo que publica. A veces no somos conscientes de la información que damos con ese pequeño gesto, así que lo de fingir no es muy inteligente.

Siento decir esto pero no aprendí muchas cosas que no supiera ya. Sé que muchas veces nos pasamos con el spam pero también considero que cuando guardas silencio, cuando no hablas de un libro que no tiene más promoción que tu propia voz se olvida, se pierde entre los millones que circulan por este mundo virtual.

Seguiremos con la prueba y error.


No queda otra.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

JUGANDO CON LAS PALABRAS

Ya está.
Acabas de terminar tu novela.
Has pasado tiempo y tiempo escribiendo y corrigiendo.
Observas que no haya fallos tontos que afeen el resultado.
Registras el manuscrito, da igual si es por los cauces tradicionales o a través de internet.
Agarras el toro por los cuernos te lanzas a publicar.
Quieres que todo esté bien y maquetas la novela con esmero aún a riesgo de tu salud mental.
Ultimas los detalles del texto.
Escoges una portada llamativa.
Das al botón de publicar en Amazon mientras te tiemblan las piernas.
Empiezas a vender muchísimo… ¡bien!
Miras los rankings cada cinco minutos y no te crees lo que está pasando.
Oh, Dios, correos de editoriales interesándose por ti.
Nunca lo habías pensado pero firmas un contrato.
Inventas estrategias de marketing aunque no tienes ni puñetera idea.
Observas que de pronto la novela se empieza a volver invisible y lo que funcionaba deja de hacerlo.
Sigues peleando, aunque no haya muchos resultados.
Hoy ya estás cansado y te das vacaciones.
Abres un archivo nuevo y empiezas otra novela.
Guardas copias a cada rato.
Obvias lo anterior, es tiempo de volver a empezar.

domingo, 22 de septiembre de 2013

LA PRENSA DEL DOMINGO: ENTREVISTA EN DIARIOCRÍTICO DE CASTILLA-LA MANCHA.

Durante años, asocié los domingos a la prensa. Mi padre compraba el periódico y mientras echaba un vistazo a las noticias yo me entretenía con el suplemento dominical. Tengo el recuerdo del olor de la tinta impregnada en las páginas como una de esas cosas que se quedan contigo para siempre.

Desde hace ya mucho, la prensa del domingo llega de otro modo. Ya hace tiempo que no compro el periódico, que los que consulto tienen páginas virtuales que no huelen a nada.

Salvo a veces.

Las páginas de Diariocrítico de Castilla-La Mancha de hoy me han olido muy bien. Será porque cuentan una historia que conozco. ¿Os apetece? Pinchad en la foto y podréis llegar a ella.


¿Se nota que estoy contenta?

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL RELOJ DE PULSERA

               No sé qué hora era cuando me di cuenta de que mi reloj de pulsera había muerto. Sé que a las once y diez se había quedado mudo, que su tic tac monótono se había desvanecido para siempre, porque las agujas, clavadas en el último instante, me lo susurraban. Llevaba con él en la muñeca muchos años, tantos que una parte de mi piel conservaba un tono ligeramente más claro incluso en invierno porque no me lo quitaba salvo para asearme. Dormía en mi brazo y si no lo acariciaba al sueño le costaba alcanzarme. Ahora que era inútil, ahora que ya no servía, me enfrentaba a una decisión.

               En mi mente danzaron tres posibilidades.

               La primera, la lógica, sería quitármelo y correr a buscar uno nuevo. Abrir los ojos frente al escaparate de cuanta joyería encontrase en mi camino y dejarme seducir por el primero que me llamase la atención. Esa, opción de los impacientes, la deseché al instante. Mi reloj y yo habíamos vivido tantas cosas que no lo podía cambiar por uno nuevo sólo porque estuviera al otro lado de un cristal, a mi alcance. Exponiéndose indecorosamente, rodeado de trampas para que lo comprase.

               Seguí pensando.

              La segunda opción sería quitármelo y no volver a llevar jamás un reloj. Me daba cuenta de que me había tenido prisionera sin saberlo, atada a su ritmo, pendiente de sus tiempos más que de mis propias necesidades. Quizá ahora que ya no podía encadenarme, preso él de esa hora en la que se paró, podía liberarme, dejar de ser su esclava.

               Pero había alguna más.

               Conservarlo en mi muñeca. Sólo daría la hora bien dos veces al día, me recordaría, cuando lo mirase, que hubo veces que marcó horas memorables, momentos que vivió conmigo de los que se quedan sellados a fuego en el alma. A pesar de eso, sería un lastre, algo que llevar puesto y en realidad no sirve de nada, pero es que soy una sentimental y me cuesta desprenderme del pasado.

               Ese reloj, testigo de otro tiempo, de mi tiempo pasado, se quedó conmigo.

               En mi muñeca, clavado a las once y diez.


Nota: hace casi dos décadas que dejé de llevar reloj de muñeca.

lunes, 16 de septiembre de 2013

LA INTERPRETADORA DE SUEÑOS DE RAFAEL R. COSTA


Sinopsis (extraída de Amazon):

Poetisa, madre, judía, superviviente del Titanic, e interpretadora de sueños. Sarah Georginas Parker se ve obligada a trasladarse desde la capital checoslovaca a Estados Unidos, con un hijo de doce años, en 1924, meses antes de que muera su amigo Franz Kafka.

En su nuevo país, y ayudada por la Hermandad Hebraica, su vida dará un giro. Conocerá Harry Houdini, a Nancy Cunard, se codeará con la Alta Sociedad neoyorquina y finalmente volverá a Europa, donde pasará un año en un campo de concentración de Praga. 

Una mujer singular, un arcángel, que luchó contra la realidad hostil en una de las épocas más convulsas de nuestro pasado reciente.

La imagen de la portada es de Eduardo Elizalde Brisuela.

Mis sensaciones:

Los que leéis mi blog sabéis que desvelo muy poco de las novelas, de su argumento. Simplemente trazo pinceladas de sensaciones, de las que me deja cada relato. Esta novela tiene todos los ingredientes para seducir a quienes les apasionan dos cosas: la Historia y la capacidad de un autor para narrarnos la vida. 

Cuando empecé a leer ya sabía de la delicadeza de la prosa de Rafael R. Costa, lo comprobé al leer El caracol de Byron y por eso quizá intuía que éste era un libro que no podía decepcionarme. No lo ha hecho, tiene entre sus páginas montones de frases de esas que dan ganas de subrayar y leerlas muchas veces.

Es una novela con mayúsculas, me asombra la capacidad del autor para aglutinar en torno a la protagonista a personajes como Hemingway, Kaftka, Harry Houdini, Hilter o Freud y hacer que te parezca, como lector, que existiera una mujer, poetisa, interpretadora de sueños, superviviente del Titanic, que haya tenido una vida tan fascinante, rodeada a su vez de personas que ya son personajes para la memoria colectiva.

Los dos elementos que nos llaman a la hora de elegir un libro siempre son los mismos: portada y sinopsis. Yo me reservo normalmente la lectura de la sinopsis, o si lo hago es muy por encima, sin darle demasiada importancia, pero reconozco que las portadas a veces suponen un elemento clave para mí. En este caso siempre ha sido así. De hecho, hace casi un año tropecé con Rafael en la presentación de un libro y no pude evitar decirle que estaba fascinada con la portada. Mi retraso de lecturas ya no es notable, sino sobresaliente, así que ha tenido que pasar mucho tiempo hasta que he podido acercarme a ella.

Os aseguro que ha sido un placer.

La interpretadora de sueños no es solo la historia de Sarah Georginas Parker, es un repaso a la historia del siglo XX. Asistimos con ella al naufragio del Titanic, a los felices años 20, al crack del 29, al estúpido horror de la guerra en los campos de exterminio nazis, somos testigos de su ascenso social haciendo uso de su don para interpretar los sueños y de su final inesperado. 

Si eres de los que disfruta con novelas ambientadas en los primeros años del siglo pasado, esta es tu novela, sin duda.

La narrativa de Rafael R. Costa me provoca sensaciones. La primera, la más poderosa, la de estar formando parte de la historia que me cuenta. No he tenido problemas para imaginarme sentada en la mesa de Los dos osos dorados al lado de Georginas, escuchando a Frank Kafka. Hay muchos momentos en la novela que se te quedan prendidos en la memoria pero si tengo que elegir uno (nadie me obliga, lo elijo, simplemente) es la madrugada en la que espera en el puente sobre el Moldava, en Praga, a que amanezca mientras se disipa la niebla. Un coche se ha llevado a sus amigos a un destino más seguro mientras ella, que días antes renunció a salir de la ciudad de la mano de Hemingway, se queda sola, prendida a su equipaje, esperando a que la detengan. Es un momento en el que pensé que quizá, en su piel, yo habría hecho lo mismo: esperar. Bajar los brazos y dejar que el destino me condujera donde quisiera.

No quiero contar más, quiero que la leáis y si la habéis leído que me contéis qué os pareció.

Merece la pena.

Otra reseña de La interpretadora de sueños en Vivir de libros de Ana Saavedra





viernes, 13 de septiembre de 2013

GANADORA DE LAS ENTRADAS DE MICRÓPOLIX


Una vez hecho el sorteo de las dos entradas de Micrópolix para este fin de semana, la ganadora es…

ISABEL GARCÍA CHAMORRO


Enhorabuena y disfrútalas. Te animo a que nos hagas un comentario de tu visita en esta entrada.




lunes, 9 de septiembre de 2013

GANA DOS ENTRADAS PARA MICRÓPOLIX



Hoy os traigo un concurso en el blog con el que podéis ganar dos entradas para Micrópolix, una de adulto y otra de niño, para este mismo fin de semana. Se puede elegir para disfrutarlas el viernes 13, el sábado 14 o el domingo 15.

Conseguirlas es tan sencillo como unirse a su página de Facebook (un click y ya está) y dejar un comentario en esta entrada con vuestro deseo de participar en el concurso. En la pestaña de Contacto está el correo electrónico del blog donde podéis hacerme llegar vuestros datos para que os avise en el caso de que hayáis resultado ganadores. El ganador tendrá que reservar las entradas por teléfono antes de ir.

El día 12 será el sorteo, así que ¡tenéis que daros mucha prisa! ¿No os parece un buen plan para el fin de semana?

Pero, ¿sabéis qué es Micrópolix?

Micropolix es una ciudad a escala, donde los niños son protagonistas. Allí se convierten en médicos, enfermeras, presentadores de televisión, policías o bomberos, se sacan el carné de conducir y realizan montones de actividades que les dejan muy buen sabor de boca. Sé de lo que os hablo porque mis hijos han estado ya y vinieron alucinados. Sobre todo la pequeña, que se convirtió durante unos minutos en la presentadora de las noticias. ¡Venía feliz y sin un solo eurix!

Para el 12 de octubre, si eres madre o padre blogger hay un encuentro en Micrópolix al que también te puedes apuntar pasándote por su página. ¡Aprovecha la oportunidad!


Más información: http://www.micropolix.com/



viernes, 6 de septiembre de 2013

URUEÑA (VALLADOLID) CIUDAD DEL LIBRO





La última semana me ha regalado unos días de descanso. Mi padre, cada vez que salíamos de casa para disfrutar de un tiempo de ocio, siempre me repetía lo mismo: el viaje también son vacaciones. Y esa máxima me la tomo siempre de la letra. Organizo mis salidas teniendo en cuenta que no hay prisa por llegar, que en el camino conviene pararse y no sólo en un restaurante de carretera a tomarse un café y a estirar las piernas. Miro la ruta e invariablemente encuentro lugares que no me obligan a desviarme demasiado de la ruta y que me aportan algo positivo, haciendo del trayecto algo más que un simple trámite.

Ayer, por azares del camino que me devolvía de unos días en León, aterricé en Urueña (Valladolid).
Por si queda algún despistado que no lo sabe aún, Urueña es conocida como la Villa de Libro. Valladolid presenta esta oferta de turismo cultural desde que en 2007 se puso en marcha este proyecto. Por las calles del municipio, repartidas, varias librerías y otros establecimientos relacionados con los libros abren cada día sus puertas a quienes se quieran acercar a ellos. Según cuentan este proyecto se inspiró en otros pueblos o villas del libro que existen en Europa. La más antigua de ellos es Hay-on-way, pero no es la única. Cuatro o cinco municipios más reúnen en sus calles librerías que suponen un reclamo turístico que dinamiza la zona.
Ahora, después de relataros más o menos lo que podéis encontrar en cualquier guía, entro a contaros mis impresiones sobre el lugar, lo que siempre hago cuando reseño un libro aunque hoy, en lugar de páginas, en mi mente desfilan calles y plazas, librerías y museos.

A ver cómo sale.

Lo primero que puedo decir es que aparcamos extramuros. Al centro se puede acceder por la puerta del Azogue, la apertura de la muralla presidida por un arco de medio punto. Lo lógico hubiera sido atravesarla pero no sé por qué empezamos a caminar bordeando el pueblo y por la primera escalera que encontramos nos subimos al muro que antaño protegía el lugar. No se puede recorrer al completo, dando la vuelta a la villa, pero sí en muchos de sus tramos y como la tienen tan bien acondicionada es un lujo pasear por ella mientras miras a un lado el pueblo y al otro el paisaje que inevitablemente te trae a la cabeza esa frase que tantas veces nos han repetido: "ancha es Castilla". Si visitáis Urueña un consejo: nada de tacones. El empedrado hace difícil caminar con ellos y el sitio es para disfrutarlo, no para volver con un esguince.

Una de las cosas que nunca me acuerdo de mirar siempre que voy a un sitio son los horarios de visita. Cuando paramos en Urueña eran las tres de la tarde, la hora en la que todas las librerías están cerradas y la gente tranquila en sus casas, por lo que el paseo fue solitario. Después de localizar los establecimientos que nos apetecía conocer de primera mano, entramos en una cafetería. Se llama El Portalón y tienen un café de puchero aromatizado con canela, clavo y naranja que estaba delicioso. En ella mantuvimos una amena charla con la propietaria y con el dueño de la librería que está al lado, Páramo. Hicimos tiempo hasta que abrió y una vez en su local pudimos disfrutar de un espacio donde se venden libros de segunda mano. Buscaba uno de Auster pero no tenía ninguno. Espero que en mi próxima visita haya suerte. Yo sé de más de uno (y una) a quien se le están poniendo los dientes largos al leer esta entrada.



Después nos seguimos moviendo por la villa y entramos en el Museo del Libro y de la Escritura. E-Lea es, según dicen ellos mismos, el corazón de la Villa del Libro.  Estuvimos viendo la exposición permanente, Entre Líneas. Una historia del libro. La exposición recorre los seis mil años de historia del libro, desde las tablillas escritas en cuneiforme en Mesopotamia hasta la irrupción del ebook en nuestras vidas. Especialmente interesantes son los vídeos que se pueden ver. No nos dejamos ninguno, desde el primero, en el que explican cómo se hace el papiro, pasando por el tratamiento de las pieles para realizar pergaminos o el proceso de creación de papel a partir de textiles.

Llevo tiempo buscando información sobre la imprenta, su aspecto, los tipos móviles, cómo se realizaban las primeras impresiones… y no se me había pasado por la cabeza (vale, lo reconozco, pensé poco) que podrían tener una allí. Verla, después de haber visto montones de fotografías y grabados de ella fue emocionante. Pero no se quedan en una imprenta, también allí tienen la linotipia y un espacio reservado al libro digital, la revolución en la difusión de la literatura que apenas cuenta con un par de décadas de historia pero que está suponiendo un verdadero cambio para la industria.



Una mención que tengo que hacer es a Carmen, la encargada en ese momento del museo. Se dio cuenta de que estábamos viendo los vídeos y uno de ellos no funcionaba. Sin pedírselo nos buscó para ponérnoslo en otro reproductor y se lo agradecemos porque merecía la pena escuchar la explicación. Al finalacabamos saliendo con un paraguas rojo de la tienda del museo, un paraguas que además de llevar escrito en él el logo de La Villa del Libro, tenía propietaria mental en cuanto lo vimos. (Ahora sólo queda que lo recojas, Antonia Corrales. Ya sabemos que tienes uno pero por si acaso, que no te falte nunca.)

Cuando salimos del museo, en cuyas puertas de acceso podemos leer la biografía del autor vallisoletano por excelencia, Miguel Delibes, seguimos visitando librerías y en Alcaraván se cumplió mi deseo de llevarme a casa un libro de Auster. Otro que se va a colar en la lista de pendientes porque no sé esperar cuando tengo un libro suyo en la mesilla.

Si os apetece ir a Urueña, sabed que cuando más gente hay es los fines de semana y los festivos y que a partir de octubre y hasta el 31 de marzo el museo abre sólo de jueves a domingo.

Como creo que todos los que han abierto una librería en un pueblo tan pequeño como es Urueña se merecen un aplauso por valientes, por aventureros, por comprometidos por la cultura, quiero mencionar los nombres de todas las librerías:
               El rincón escrito
               Páramo
               Alcuino Caligrafía & Arte
               El Grifilm
               La bodega literaria
               Bibliomanía
               Boutique del cuento
               Almadí
               Alcaraván
               Taller de Encuadernación de Urueña


¿Os animáis?