miércoles, 16 de septiembre de 2015

LOS BLOGS QUE SIEMPRE VISITO


Hace casi ocho años que llegué a la blogosfera por casualidad. Un domingo, enredando por la red, descubrí qué era eso de un blog y no se me ocurrió otra cosa que, de manera absolutamente irreflexiva, abrir el mío. Escribí en él una entrada que llevaba mucho tiempo en la memoria de mi ordenador. En otro momento de aburrimiento había escrito, a modo de práctica, una especie de cuaderno de relatos. Me puse el reto de inventar pequeñas historias que llevasen el título de las canciones de Ismael Serrano y la primera que me llamó la atención abrió este espejo. La premisa al escribirlas era que no tuvieran nada que ver con la canción y el motivo… el de siempre: experimentar con las palabras.

He dicho más veces que le puse por nombre El espejo de la entrada porque fue así como llamé a la recopilación de relatos que tenía hasta ese momento. Sé que no es un nombre normal para un blog literario, pero es que entonces ni siquiera sabía que acabaría hablando de libros. Ni siquiera tenía claro que no me fuera a olvidar de él.

¿Qué pasó al principio?

Nada.

Ni siquiera yo me acordaba de cómo acceder a este espacio. Cada vez que buscaba en Google por el nombre del blog me mandaba a la página de Ikea, lo que me cabreaba mucho, y casi me había olvidado de él cuando un día me di cuenta de que me lo había dejado abierto en el ordenador de mi cuñado. Volví a él y lo marqué como favorito, para que no se volviera a perder.

Pero ni siquiera eso hizo que publicase con regularidad, porque en ese momento yo no tenía internet en casa. De hecho no tuve acceso diario a la red hasta mediados de 2011. Si miráis mi biografía veréis que para esa fecha ya tenía publicados varios libros en lulu. ¿Y entonces cómo lo hice? Pues en las tardes de los domingos y gracias a que mi cuñado me seguía dejando acceso a su wifi. Ya sé que publicar libros en internet sin tener internet es raro, pero nadie ha dicho que yo sea muy normal.

Pero no nos desviemos.

A finales de 2010 entré un día en el blog y descubrí varias cosas. La primera era que alguien lo había estado visitando y la segunda… ¡tenía seguidores! ¡Y comentarios! Eso fue el impulso que necesitaba para empezar a arrancar de verdad con él, porque hasta ese momento me daba la sensación de que hablaba sola. Publicaba cosas que me interesaban solo a mí y lo mantenía como un diario personal de acceso público, pero sin público.

A través del primero de los blogs que me siguió, El universo de los libros, fui llegando a otros. Hoy algunos han desaparecido, otros los he olvidado, pero quedan algunos en los que me gusta pararme un rato, leer las reseñas, escuchar la voz de la persona que está al otro lado de la foto de perfil. Es curioso porque en ese tiempo muchas de esas personas han traspasado la pantalla y he llegado a conocerlas en persona, compartiendo con ellas momentos impagables.

Hoy, como decía el título, voy a enlazaros los que visito a menudo, a los que escucho cuando me hablan de novedades literarias o de simples anécdotas. Los que me hacen reír o me emocionan.

Estos son mis blogs:

El universo de los libros. Puedo decir que Tatty fue mi primera conocida de la blogosfera y me siento muy orgullosa de haber tropezado con ella. Nos conocimos en persona hace unos años y esto es curioso. Tatty había leído La arena del reloj, pero tardó un poco en darse cuenta de que el libro era mío. Llegó a mí por dos lugares diferentes y se quedó. Siempre intento visitar su universo particular porque sé que sus reseñas son completamente sinceras. Le pone a los libros los pros y los contras que considera y creo que por eso se ha ganado el respeto de todos.



Serendipia Blog. No sé desde cuándo sigo a Mónica Gutiérrez, pero sí estoy segura de que es desde antes de que publicase esa primera novela que me conquistó, Cuéntame una noctalia. Su estilo de escritura me atrapó y sus reseñas, independientemente de que me atraiga el libro, son una gozada. Se disfrutan. Y ahí estoy yo, para beberme sus palabras.




Con el alma prendida a los libros. Montse no tiene pelos en la lengua y eso me gusta. Comenta los libros como le da la gana, tal y como los siente, esté o no de acuerdo con el resto, y eso lo transmite muy bien. Le pone pasión al blog y por eso lo visito siempre que veo que tiene una nueva reseña. Nuestros gustos lectores no siempre coinciden, pero cuando lo hacen sé que no ha mentido en sus valoraciones. A Montse la conocí en persona en Madrid, a la puerta del hotel Ritz, aunque creo que ese día estaba tan nerviosa que tardó en darse cuenta de que era yo. Normal, ella y Tatty tenían una cita con Ken Follet (y yo con un sillón de la recepción del hotel, donde le di los últimos toques a Detrás del cristal).



Blog de una madre desesperada. No, no va de libros. El blog de Dácil lo encontré por casualidad y me quedé en él. Lo he dicho muchas veces, fue una de esas historias mágicas que de pronto se producen en este mundo virtual y me alegro mucho de haberla vivido. Nos conocimos en una Feria del Libro de Madrid y otro día quedamos para tomar un café, pero supo a poco y seguimos teniendo más momentos pendientes. Siempre se nos ocurre algo que contarnos.



El búho entre libros. Me gustan las reseñas de Pedro desde antes de saber que se llamaba Pedro. Entraba a menudo en el blog y por eso cuando me lo encontré en la presentación del libro de Antonia Corrales en Madrid me dio mucha alegría ponerle cara. Toca toda clase de géneros y siempre es una referencia que tengo presente a la hora de encapricharme con un libro. Me da muchísima envidia, no soy capaz de leer tanto como él y mucho menos ser tan organizada con el blog.



Mis lecturas y más cositas. Margari me ha alegrado muchos lunes con sus poemas. Bueno, no son suyos, los va seleccionando para que los leamos. Hace reseñas, incluso de libros infantiles que lee con su hija, y es un blog donde te sientes como en casa. Antes comentaba siempre en él, pero esto de mirar blogs desde el móvil me ha complicado los comentarios. A veces no soy capaz, otras se duplican y la mayoría me pone de los nervios tardar un siglo en poner dos frases, así que seguro que me echa de menos. Pero estoy, vaya si estoy.



Blog literario de Pilar Muñoz. Pilar era amiga de una amiga y de un amigo y a través de ellos llegué a su blog y a sus relatos. Al principio la tenía identificada solo como escritora. Al leer sus relatos me encantó su sentido del humor y la maravillosa forma que tiene de rematarlos y eso me fue llevando a sus novelas. Ahora paso por su blog porque publica relatos, hace reseñas fantásticas y ha comenzado a hacer unas entrevistas a autores que me están encantando. Es una todoterreno a la que no quiero perder de vista como autora, aunque como persona también es espectacular. Hemos compartido presentaciones de libros, Ferias e incluso visitas turísticas memorables. No sé si en los últimos tiempos me habré reído tanto como con la interpretación (libre) que hicimos de una inscripción en los jardines del Alcázar de Córdoba.


Persiguiendo un sueño. El blog de Alberto Espinosa es más un diario personal, donde deja volar sus pensamientos. No sé cuándo llegué ahí, pero me quedé porque intuyo que detrás hay una persona con una sensibilidad espectacular. Es visita obligada cuando publica algo. Me gusta perderme un rato entre sus palabras.


Lugar de encuentro. María José Moreno tiene un blog mixto, como el mío. Supongo que tenemos tantas cosas que contar que no podemos quedarnos en un solo plano, igual que le pasa a Pilar Muñoz. Va plasmando experiencias literarias que combina con sus lecturas, o nos pone un relato, o se apunta a un reto… Justo es esa espontaneidad la que me hizo quedarme en él, beberme sus entradas y disfrutarlas siempre.



Libros, exposiciones, excursiones. Creo que Margalida tampoco tenía muy claro qué iba a hacer con él cuando abrió su blog, aunque ha logrado centrarlo en los libros. Lleva años con él y lo visito, no solo para leer sus reseñas, sino porque también está muy atenta a los eventos literarios que se hacen en Mallorca. Es algo que siempre he pensado que me salto un poco, recoger todo lo que se hace a mi alrededor, pero tampoco creo que a mí me hicieran mucho caso. A Marga la acabé conociendo en persona.


Entre mis libros y yo. Pues aquí pasó al revés. Me parece que primero conocí a Manuela y después me hice adicta a su blog. Me encanta. Lee de todo y no se corta a la hora de opinar. Y siempre, por supuesto, con un respeto que le agradezco infinito, sin usar el recurso de armar una polémica en las redes de esas que, desafortunadamente, estamos siendo testigos últimamente. Manuela tiene muy buen criterio lector y me fío de sus sensaciones porque se suelen parecer a las mías.


Déjame leer en paz. Vi el blog de Mara desde su primera entrada. No nos gustan los mismos géneros, pero escribe sus reseñas de tal modo que siempre entran ganas de ir a leerlas, de ver qué nos tiene que contar de este o aquel libro. No me las pierdo.




Leyendo en el bus. Teresa llegó a mi vida a la vez que Pedro, en la misma presentación, y llegó para quedarse. Siempre conoces blogs nuevos y algunos los vuelves a visitar, mientras que de otros te olvidas. Leyendo en el bus es uno de esos que piso al menos una vez a la semana, a ver qué me cuenta.



De lector a lector. Concha y Bea, madre e hija, llevan este blog que descubrí el año pasado y que visito con frecuencia. Muchas veces no coincidimos en lecturas, pero he descubierto algunos libros interesantes después de leer una de sus reseñas, por lo que escucho sus recomendaciones. A las dos tuve la suerte de conocerlas también, en la presentación de Consumatum est en Madrid, y me alegro siempre que volvemos a coincidir.





Libros que hay que leer. Laky tiene un blog de los de solera, de los que llevan mucho tiempo compartiendo lecturas y, por tanto, de los primeros que conocí. Acudo a él no solo para ver las reseñas según las va publicando, sino muchas veces para saber algo más de ese libro que me interesa y que no tengo muy claro si comprarlo o no. ¡Se los ha leído todos! Me gusta que no le ponga pegas a ningún gérero, que te encuentres cualquier género entre sus reseñas.



Mis medias mentiras. Carlos escribe lo que le da la gana en su blog, que para eso es suyo, y lo hace con un sentido del humor y una fina ironía que me tienen conquistada desde hace años. Afortunadamente a Facebook no le ha dado por ocultarme sus publicaciones (como ha hecho con las de otras personas) así que, cuando tiene entrada nueva, siempre voy a ver qué me cuenta. Como mínimo me hace sonreír y pensar, dos cosas fundamentales para mí.




Falta un blog de cuyo banner nunca me he deshecho, que está bajando del todo en esta página, un blog que se quedó congelado cuando su administradora murió. Fue una de mis primeras amigas virtuales y aunque ha pasado mucho tiempo la sigo echando de menos. 


Me dejo muchos, estoy segura. Cuando publique me acabaré acordando de algunos y me entrarán ganas de editar esta entrada. Quería hacer un pequeño homenaje quienes me acompañan tras la pantalla cada día.

¿Veis? Lo sabía. Se me olvidó La isla de las mil palabras. Supongo que al ser de los más recientes no me he acordado de él cuando hice esta selección. Mari lee a su aire y he sabido de libros que ni me imaginaba que existían a través de ella. Mari me lee siempre que saco algún libro y es un lujo porque, igual que Pilar, tiene un ojo para las erratas que le agradezco infinito.