lunes, 13 de abril de 2015

EL LAZARILLO DE TORMES



Esta no es una lectura nueva, sino una relectura, pero como lo he leído de manera diferente, creo que se merece tener su espacio en el blog.

Todos conocemos la historia de el Lazarillo. Desde muy pequeños nos cuentan en el colegio la vida de este pícaro, las desventuras que le acompañan a lo largo de su vida y los distintos amos a los que va sirviendo hasta convertirse en pregonero de Toledo.

Escrito en primera persona, fue publicado por primera vez en el siglo XVI. A lo largo de sus páginas vamos conociendo al personaje, al que la fortuna parece esquivar, y con él tenemos un perfecto retrato de cómo era la sociedad española en esos momentos. El hambre, las penurias, un ambiente de pobreza y crueldad, va desfilando ante nuestros ojos mientras Lázaro, en primera persona, nos desgrana sus andanzas con el ciego, el clérigo, el escudero, el fraile, el buldero, el capellán y el alguacil. Todos ellos se muestran ante nuestros ojos para ayudarnos a comprender la miseria de un tiempo en el que solo el ingenio ayudaba -y no siempre- a llenar el estómago.

¿Por qué digo que ha sido diferente?

Pues porque ha sido una lectura en voz alta.

En apenas dos días, mi hijo y yo hemos leído él y releído yo, este magnífico retrato social. Por supuesto, la percepción de ambos ha sido completamente diferente. Mientras yo me entusiasmaba con las aventuras de Lázaro (a pesar de que las conozco y no había sorpresa alguna), él no dejaba de resoplar, preguntando a cada rato por qué demonios tenía que leer ese libro con un lenguaje tan complicado. Hemos manejado dos ediciones diferentes, la de Cátedra, llena de notas a pie de página, y otra que venía con un periódico hace años, para poder tener cada uno el ejemplar en las manos. A cada resoplido suyo iba pensando que tenía que escribir este post, algo que tengo pendiente desde hace mucho tiempo.

En realidad quiero hablar de la inconveniencia de recomendar lecturas de clásicos a adolescentes. No se enteran, a menos que tengan a su lado a alguien con la paciencia de ir leyendo a la vez, y que les vaya explicando cada una de las escenas. El lenguaje de otro tiempo no ayuda en absoluto. En el caso de El Lazarillo de Tormes, al menos en la edición que tenemos, muchas veces el autor hace un uso de los tiempos verbales arbitrario,pasando de presente a pasado sin mucha lógica, lo que aturulla aún más la comprensión si no estás preparado.

Los chicos leen poco. Incluso los míos, que leen más que la media, leen muy poco comparado con lo que leía yo a su edad, así que todavía es muy pronto para enfrentarlos a lecturas de este tipo, aunque sean tan sencillas como El Lazarillo. No es el momento, no es oportuno y además es contraproducente porque pueden llegar a pensar que leer es una tortura, cuando tendría que ser todo lo contrario.

Yo creo que tienen que conocer a los clásicos, por supuesto, pero de otro modo. Me sirve mucho más que se cuente la historia en clase, que se desgrane la novela, que se lean párrafos y se explique su importancia. Que se haga un trabajo de "masticar" la obra. Ya habrá tiempo para que vuelvan a ella, para que la lean y la disfruten como lo hago yo ahora cuando regreso a La Celestina, o a una obra de Lope, Y si queremos que lean, que adquieran el hábito, pues que empiecen leyendo Buenos días, princesa, como está haciendo mi hija. No será un clásico, pero se pasa las horas muertas con la nariz entre las páginas del libro y, solo por eso, para mí merece un diez.

Esta novela la incluyo en el reto semi genérico 2015.

jueves, 2 de abril de 2015

ENTRE DOS BANDOS DE LAURA NUÑO


Sinopsis:

A Lucía de Galán, la bella y jovencísima hija del marqués de Luengo, le ha llegado el momento de conocer a su prometido, el duque de LaFontaine, con quien su cruel y malvado padre la obliga a casarse. El apuesto duque no solo es francés, enemigo de la Patria, sino también un feroz cazador de guerrilleros. La disyuntiva se presenta porque la dulce Lucía, siempre preocupada por hacer justicia y proteger a los más débiles, ha estado ayudando a los guerrilleros de Velilla de San Antonio a luchar contra el bando enemigo. Sin embargo, el duque se presenta como un hombre justo y ecuánime, seductor y comprensivo, y ni siquiera pretende hacer uso de sus derechos de alcoba. ¿Podrá alguna vez confiar en él? ¿Se dejará Lucía arrastrar por la pasión que prometen sus ojos? Sus primeros días de casada la empujan a un torbellino de emociones y dudas que amenazan su lealtad y su oscuro secreto. Pero el duque también oculta algo a su joven y chispeante esposa...

Mis impresiones:

No sé desde cuándo está en mi Kindle. Hay novelas que me llaman la atención, las compro y después me enredo con otras y se me olvida por completo que están ahí, esperando. A la novela de Laura Nuño le pasó eso, se fue quedando atrás y fue hace unos días cuando volví a darme cuenta de que la tenía. Me apetecía ahora una historia de esas que te dejan con una sonrisa y me puse con ella.

Entre dos bandos entrelaza varias tramas que encuentran una perfecta resolución al final. La protagonista de esta novela es Lucía, la bellísima hija del marqués de Luengo. Su padre le ha prometido su mano al duque de LaFontaine, un desconocido para ella, al que no ha visto en los tres años que hace que dura su “noviazgo”. Contra todo pronóstico, cuando Lucía se encuentra cara a cara con Gabriel, no nota el rechazo que lleva años anidando en su interior, sino que se siente profundamente atraída por él. El matrimonio de conveniencia, concertado por su padre porque está en la ruina y el patrimonio del duque parece su salvación, se acaba convirtiendo en una apasionada historia de amor entre los dos jóvenes. Gabriel promete a Lucía que le dará todo el tiempo que necesite hasta que se enamore de él, pero en realidad no haría falta porque Lucía ya le ama.

Completando la historia de amor, que es el centro de la trama, Laura ambienta todo en los años de la Guerra de la Independencia, en poblaciones cercanas a Madrid (Arganda, Loeches, incluso Alcalá y Velilla de San Antonio, donde sitúa la finca familiar, Los Humedales). Los guerrilleros que se opusieron a las tropas de ocupación francesa están presentes en la historia, algunos de la invención de la autora y otros reales, como El Empecinado, y su oposición a los franceses tendrá también importancia en la trama.

Los personajes están todos bien desarrollados. El cruel marqués de Luengo, el padre de Lucía, es un maltratador al que su mujer y su hija temen y detestan del mismo modo. Por eso no cuestionan su decisión de casar a Lucía con un extraño; dentro de lo que cabe, la llegada del duque parece un alivio para la muchacha, pues su padre no la tocará para que Gabriel no sea consciente de las constantes palizas que le da desde la infancia. Magdalena, su mujer, que también oculta un secreto del pasado, será sin embargo quien cargue con ello, quien reciba los golpes. Danielle, el ama de llaves amante del marqués, curiosamente actuará de salvadora de Magadalena. Y conoceremos a Miguel, el rudo hombre de confianza de Gabriel, a Antonio, a Juan... Y, por supuesto, los dos protagonistas de esta novela, Gabriel, el duque, y Lucía, que viven una historia de amor dulce, con sabor a chocolate espeso con canela. Si sois románticos empedernidos, algunas escenas os encantarán.

Es necesario llegar al final de la novela para descubrir que el título está perfectamente elegido, aunque tengo que confesar que no me sorprendió el último giro porque yo misma lo hubiera escrito así. La autora va dejando pistas a lo largo de la narración que no se me pasaron por alto y me parecía el final más coherente y el mejor para esta novela.


Felicidades a Laura, la química que ha creado entre los protagonistas es perfecta. Quizá he echado de menos algo más de “crueldad” teniendo en cuenta los tiempos convulsos en los que se desarrolla la trama, pero al fin y al cabo esta es una novela de amor, ¿no?

sábado, 28 de marzo de 2015

KHIMERA DE CÉSAR PÉREZ GELLIDA



Sinopsis:

2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiladas uñas de la Asamblea: Khimera.

En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para lograr que el mundo cambie para siempre.

Mis impresiones:

Quería leer esta novela desde que vi el booktrailer y la portada, así que cuando me enteré que se publicaba el día después de mi cumpleaños me dediqué a dejar mensajes por todas partes para asegurarme de que alguien me la regalase. ¡Y lo conseguí! El mismo día 5 de marzo llegaba a la librería y me lo traían a casa a mediodía.

Empecé a leerlo en cuanto terminé de trabajar.

He escuchado por ahí que hay que leer la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, las otras tres novelas de Gellida, para disfrutarla al completo, pero la verdad es que no estoy segura de que eso sea absolutamente necesario. Yo solo he leído Memento Mori (las otras dos las tengo, pero esperando) y la he disfrutado. Es posible que quizá algunos aspectos los haya pasado por alto, sobre todo en el tramo final de la narración, pero es que estoy convencida de que esta es una de esas novelas (pocas) que cuando pase un tiempo volveré a leer, descubriendo muchos detalles que estoy segura de que se me han escapado. No es una novela para leer rápido, pero no puedes evitar que los acontecimientos te arrastren y no puedas parar. Por eso digo lo de una segunda lectura pasado un tiempo y espero que para entonces haya leído Dies Irae y Consumatum est. Podré entonces valorar si esto que dicen importa tanto.

Antes hablaba de la portada que me llamó mucho la atención. Me parece un acierto. La sobrecubierta con solapas, con las letras del título en relieve, es muy atractiva, pero la verdad es que hasta que no empecé a leer no me di cuenta de que un elemento esencial en la historia lo estaba viendo desde el principio en ella. Mi despiste suele ser genial porque me sigo sorprendiendo con todo.  

La edición me parece fantástica; cuando quitamos la sobrecubierta (algo que siempre hago al leer libros de tapa dura, para no destrozarla) encontramos el símbolo de Khimera y el título en letras doradas. No hay autor, ni impresión alguna en el lomo ni la contraportada. Solo un negro que resulta bastante simbólico con el panorama que dibuja la novela.

Dicen que en toda la obra de César Pérez Gellida la música es una protagonista esencial. En el caso de Khimera está presente en la manera de estructurar el relato. El armazón con la que nos presenta Gellida esta historia es un concierto. En él van asumiendo papeles en esa orquesta imaginaria, Rusalka, la soprano, y Frederik Keergaard, el tenor, a los que acompañan el resto de personajes sentados delante del piano o frotando las cuerdas de violas, violines y violonchelos. Con la batuta en la mano, el autor, César Pérez Gellida. Como un buen concierto empieza con un Preludio que enseguida capta la atención del espectador-lector, una leyenda que posteriormente entenderemos en toda su dimensión.

Tras esto, cuatro movimientos, Allegro Assai (2034), Adagio Sostenuto, Andante Moderato y Grave Lacrimoso (todos en 2054), rematados por un Rondó final que se ajustan a la perfección al contenido de cada parte. Dentro de ellos las escenas, como en las otras novelas de César, están situadas espacial y temporalmente.

Creo que aún no lo he dicho: Khimera es una distopía ambientada en un tiempo muy cercano, apenas alejada cuatro décadas de la actualidad, después de que una guerra de dimensiones épicas haya arrasado el mundo tal y como lo conocemos. No sé si en la forma esta novela será profética, como se atreven a adelantar algunos, si este planeta se parecerá a cómo lo recrea César, pero el fondo, las ideas subyacentes que quedan en la mente del lector son tan inquietantemente posibles que provoca cierto escalofrío.

Lo que plantea es un mundo dividido en bloques tras la Gran Guerra de Devastación. Con ese nombre podemos intuir qué es lo que nos cuenta que hemos hecho los seres humanos con nuestro planeta. Después de la guerra a finales de los años treinta, y de la que se conoció como Década Triste, el mando lo tiene la Asamblea, un órgano de gobierno formado por corporaciones empresariales. La democracia y el capitalismo se han superado y ahora se imponen las corrientes transhumanistas que no tienen reparos en traspasar los límites de la naturaleza. Esto tiene consecuencias, entre ellas un importante aumento de las diferencias de clase y la superpoblación. Es este precisamente uno de los que intenta solucionar la Asamblea, a costa de las vidas de los que considera humanos de segunda, sobre todo moradores y duendes, unos seres deformes que han nacido después del uso de gases tóxicos que han propiciado mutaciones genéticas en nuestra especie.

La tecnología lo controla absolutamente todo a través de la Lupa y la libertad ha quedado casi como un recuerdo, aunque quieres viven bien apenas se den cuenta de ello o, como en el caso de Patricia Jones, apenas parezca importarles. El dinero sigue moviendo el mundo (me ha hecho gracia que la unidad monetaria sean los culos) y para la Asamblea solo queda una amenaza que eliminar: Khimera, y más en concreto el último de sus integrantes, el último bogatyr, el único que sobrevivió al que nadie conoce.  Para algunos es héroe, para otros villano, pero todos le buscan por distintas razones.

Pero ¿qué es Khimera? Nos cuenta la novela que fue un proyecto gestado en Rusia, compuesto por agentes superdotados. Todos fueron exterminados; todos menos el bogatyr que intentará frenar el plan genocida de la Asamblea.

La novela, al arrancar, me pareció perfecta. El principio con esa leyenda despertó mi interés, pero una vez entrados en materia, cuando empezaron los datos sobre la Gran Guerra de Devastación, reconozco que me costó centrarme, porque me esforzaba en memorizar y eran tantos los acontecimientos que acabé aturullándome. Hasta que me cansé. Decidí que ya me enteraría más adelante, si era necesario, y si no mala suerte. El caso es que cuando me relaje y empecé a conocer a los personajes, en el segundo movimiento, me olvidé por completo de ese pequeño escollo y mi percepción cambió.

Después de esto la novela se vuelve muy visual y muy rápida, y a medida que vas leyendo muchísimo más. Los fragmentos se van acortando, las escenas cada vez más breves te van empujando a la siguiente y cuesta mucho soltar el libro. El ritmo vertiginoso de los acontecimientos, junto con una escritura sin escollos, sin artificios innecesarios, hace que te sumerjas en ella y cuando te quieres dar cuenta has llegado al final, que por otro lado me parece muy acertado.

Cuando estaba leyendo la última parte no podía dejar de pensar en un autor francés realista, y no porque escriba parecido a César ni porque trate los mismos temas. Me vino a la cabeza porque en su obra los personajes saltan de una novela a otra, apareciendo en ellas en distintos momentos de sus biografías particulares. Balzac, el autor al que me refiero, creó un universo propio y esto también me lo he encontrado en otro autor reciente, Fernando Trujillo. Me gusta la idea y, sobre todo, como es capaz de integrarlos sin que parezca forzado. Si no has leído los otros libros quizá son detalles que se te escapan, pero si sucede lo contrario es todo un acierto y establece cierta complicidad con el lector.

Los personajes de Khimera, como ya comenté, son los intérpretes de la orquesta. Al principio se nos da una breve descripción de cada uno y a medida que avanza los giros que toma la trama van a ir descolocando nuestra percepción sobre ellos. No sabes nada de ellos en realidad hasta que terminas de leer. Kai-Xi ha sido, sin duda, el que me ha sorprendido más. Supongo que a otros les habrá pasado con Rusalka, o con Frederick, o con el mismísimo Benjamin Harding…

Recomiendo esta novela a quienes disfrutan de los thriller, de las distopias y de las novelas que enganchan. No os vais a arrepentir.

Un dato significativo del trabajo bien hecho, no solo en cuanto a la escritura de la novela sino al apoyo que le ha dado la editorial es que cuatro días después de su publicación ya se anunciaba la segunda edición.


Ole por ellos, así se trabaja.

viernes, 27 de marzo de 2015

UN NUEVO PRINCIPIO



Dentro de esa bolsa hay nuevos sueños, un principio y la seguridad de que estoy dando pasos adelante con los que me siento feliz.

viernes, 20 de marzo de 2015

ENREDADOS



Me regañan porque paso demasiado tiempo en el mundo virtual. Contando las horas que trabajo, las que procuro dormir (aunque lo consiga solo a veces), las que empleo en cocinar, limpiar, planchar, tender la ropa y escribir… tampoco son tantas. Parecen más de las que son porque las redes sociales se quedan abiertas en el móvil, para permitirme limpiar las notificaciones cuando la rutina me regala un hueco.

Lo que he descubierto es que son necesarias para mí.

Una de las lecciones más dolorosas que he tenido que aprender, desde que me dedico a escribir de una manera más o menos constante, es que hay muy pocas personas a mi alrededor a las que les pueda hablar con total libertad de esto. El resto se ha encargado, a veces de manera sutil y otras no tanto (nada), de dejarme claro que es un tema que no les interesa, así que yo, que soy muy educada, procuro mencionarlo lo menos posible.

Cuando gano premios.

A veces ni siquiera les digo que publico libros nuevos.

Al principio me parecía injusto y absurdo. Preguntamos una y mil veces a alguien accidentado qué le ha pasado, y después cada día le volvemos a torturar preguntándole qué tal lo lleva. Como si fuera agradable recordar el porrazo que te diste escaleras abajo o lo mal que lo pasas cada noche no sabiendo cómo colocar la pierna herida en la cama. Sin embargo, cuando se trata de algo bueno, de buenas noticias, de progresos… entonces llega alguien (quien menos te lo esperas, alguien muy cercano) y te reprocha que no sepas hablar de otra cosa.

Flipas, claro. Ellos hablan de sus trabajos y tú escuchas con atención, y esto, de alguna manera, es trabajo también. Y es importante para ti, no entiendes que no se pueda hablar de ello. Es como prohibir a una nueva mamá hablar de su criatura. Anda que no lo hacen (hacemos)...

Pero te quedas callado, porque comprendes a la perfección que esa sido la última vez que vas a mencionar el tema. Al menos no volverás a hacerlo hasta que te den un premio importante (y cuando te dan alguno aún te lo sigues pensando).

Sin embargo, aunque racionalmente lo sepas, aunque te hayas convencido de que es lo mejor, en ti queda un hueco, esa necesidad de compartir lo que te está sucediendo, y es ahí donde entran las redes. Un mundo irreal donde hay gente a la que no le importa que lo cuentes. Y si le importa, con eliminarte de sus notificaciones listo, ni te enterarás de que estás hablando solo con un poco de suerte.

Poner un post en Facebook o un tuit suponen poder “hablar” de alguna manera. He llegado a la conclusión de que la mayoría de las veces me da lo mismo la hipotética respuesta, lo que necesito es soltar la alegría o la frustración de alguna manera, que mi cerebro procese que ya se lo he contado a alguien, que lo he compartido. Y seguir adelante.

Es verdad que hay muchas cosas que no se pueden poner en los muros, sobre todo porque a veces se hacen interpretaciones peregrinas de tus palabras (que me lo digan a mí), pero en este mundo virtual he encontrado alguna persona que está viviendo lo mismo que yo. Incluso alguna con las mismas necesidades que yo. Cubren el vacío de conversaciones. Suponen sacar de dentro todo esto para no acabar como una cabra.


Probablemente me he enredado en la red, pero creo que el estrés de guardártelo todo era muchísimo peor.

miércoles, 11 de marzo de 2015

SUMAR Y RESTAR

Hay quien basa su trabajo en sumar, en ir aportando algo nuevo cada día, procurando que sea bueno y que sirva para avanzar.

Hay otros que restan y se dedican a poner palos en las ruedas de los demás, buscando, supongo, obtener alguna ventaja.

Yo sumo.

Allá cada cual con lo que decide hacer, pero deberíamos recordar que la vida tiene la mala costumbre de devolvernos todo.

sábado, 28 de febrero de 2015

FINALISTA EL EL III PREMIO INTERNACIONAL DE NOVELA HQÑ

En una nube. Así llevo desde hace un par de días. Escribiendo y borrando frases que cuando releo no me sirven, porque no encuentro la manera de transmitir todas las sensaciones que me invaden en estos momentos. 

¡He sido finalista en el III concurso Internacional de Novela HQÑ de Harlequin!

¡Estoy feliz!

¿Qué digo feliz? ¡Eufórica!

Esta novela es la que he me ha mantenido ocupada este verano, la que terminé de revisar justo antes de ponerme a darle los últimos toques a Brianda.


Como desde Harlequín aún no lo han hecho, no os voy a contar nada de ella de momento. Solo una cosa: estoy segura de que os va a gustar, porque es muy fresca y con un tema de actualidad que os hará pararos a pensar un poco. Y tiene no una, sino dos historias de amor.

Ay, que ya estoy impaciente, ¡¡¡quiero que la leáis ya mismo!!!

Me presenté al concurso muy ilusionada, pero consciente de que es un certamen internacional, en estos momentos hay mucha gente escribiendo historias de muchísima calidad y no era sencillo llegar hasta aquí. Sin embargo, me apetecía el reto, probarme, vivir la experiencia y os prometo que ha sido fantástica. Me teníais que haber visto cuando recibí la llamada, creo que hasta que no pasaron un par de horas no fui capaz de reaccionar de verdad, y lo mejor fue cuando decidí que esto se lo tenía que contar a mi madre. Agarré el teléfono, conté los tonos mientras iban sonando, impaciente por soltar la lengua y ella me contestó bajito:

-Hija, luego te llamo que ahora no puedo hablar.

Por supuesto, me reí, ella es así. La había pillado en un mal momento. Hasta tres horas después que me llamó, no pude contárselo. Menos mal que no me muerdo las uñas, no hubiera quedado ni una.

Otra hija, la mía, desde entonces me lleva dando miles de besos, diciendo que tiene la mejor madre del mundo. Aunque solo sea por esto, presentarse al concurso ya hubiera merecido la pena, por verla sentirse tan orgullosa de su mamá. Me la voy a comer cualquier día, o escribiré un personaje que se parezca mucho a ella, para que no se me olvide nunca lo preciosa que es. Mis chicos, los dos, también me han llenado de besos y abrazos, y anoche lo celebramos como se merece, los cuatro juntos. 

Quiero verle la carita ya, va a ser la primera vez que no conozca el rostro de una de mis novelas, pero estoy muy tranquila porque sé que en Harlequin se están haciendo portadas fantásticas y estoy segura de que le pondrán un traje que le siente como un guante.

¿Os he dicho que estoy feliz?

Por si acaso, lo estoy.

Me he quedado pensando en el lógico despiste que pueden tener conmigo mis lectores. Empecé escribiendo una novela juvenil. Luego salté a otra intimista. Después, una juvenil fantástica y más tarde acabo ganando un premio a la Mejor Novela Sentimental por Detrás del cristal. Cuando todo el mundo esperaba algo parecido... ¡voy y publico una novela juvenil fantástica con tintes históricos! ¡Y ahora una romántica!

Seguiré así, buscando para cada una de mis criaturas el mejor sitio que pueda, dejándome llevar por la historia que me seduzca en cada momento porque disfruto muchísimo con esto.

Voy a seguir escribiendo, como digo siempre, porque no sé no hacerlo. No sé cómo se vive sin palabras.

Una cosa más.

¡¡¡¡Estoy feliz!!!!

Os dejo una foto con los nombres de la ganadora y las otras dos finalistas, a las que felicito desde el blog y deseo toda la suerte del mundo.





lunes, 23 de febrero de 2015

EL ALCAZAR DE SEGOVIA SERA HOWARTS EN UN DOCUMENTAL


Proyecto Patronus será el nombre del documental que se ruede en torno al universo creado por J.K. Rowling sobre el mago más famoso del mundo Harry Potter.



El interés suscitado por las novelas de la escritora británica, publicadas desde 1997, con millones de seguidores en todo el planeta, ha llevado estos libros a estar entre los más vendidos del mundo. Asimismo, las películas basadas en las novelas que han sido rodadas se han convertido en algunas de las más vistas de la historia del cine y se han hecho rutas, se han organizado convenciones temáticas, se han vendido miles de videojuegos... Aunque la autora dio por cerrada la saga, los fans quieren más. En este documental, Proyecto Patronus (quienes han leído las novelas saben lo que es un patronus, un encantamiento para repeler dementores), Fernando Vidal Llavata, productor y Beatriz Martínez Arranz, segoviana licenciada en periodismo, entre otros jóvenes, se han puesto manos a la obra para rodar en España un documental inspirado en la saga de novelas.



Entre otros escenarios, los creadores del documental  mostrarán el Alcázar de Segovia, que se transformará en la escuela de magia más popular del mundo. 

Financiar el documental costará unos 3.600 euros de los que ya llevan recaudados 560 euros a través de la página web Verkami. Están abiertos a las donaciones y cuentan que quienes contribuyan al proyecto recibirán alguna recompensa. Un porcentaje de lo recaudado piensan donarlo a la investigación de la esclerosis múltiple y a la Asociación Lumus.


Noticia recogida de El Adelantado de Segovia.

domingo, 22 de febrero de 2015

VUELVO A PEDIR PERDÓN


Voy a pedir perdón a la gente de TARIFA. Y lo voy a hacer convencida de que no tengo por qué, pero ante la avalancha de mensajes en los que me han llamado de todo menos bonita, creo que hace falta una explicación. No se me caen los anillos por disculparme, aunque sienta que en este caso no se me ha entendido bien, se ha hecho una lectura que no se corresponde con la intención de mis palabras.

El sábado fui al cine a ver El Niño y puse un post en Facebook al volver. Mi intención no era ofender a nadie.  

Quiero que lo leáis:

He ido al cine a ver El Niño.
Lo primero que me ha dejado sorprendida es que no tenía subtítulos. No entendía una palabra de lo que estaban diciendo el de los ojos azules y su compi, me tengo que acordar de llevarme traductor para cuando vaya a Tarifa porque he descubierto que no entiendo el acento. Luego, por sorpresa, ha salido Rafael Costa paseando por Gibraltar. Y un helicóptero. (Muy importante para la próxima vez que vaya a ver una película en la que salgan helicópteros: no sentarse cerca del altavoz, que parecía que estaba dentro del cacharro). Luego han ido pasando cosas hasta que a uno le han dejado la mano que en vez de dedos parecía que tenía morcillas de Burgos y lo siguiente que recuerdo es una persecución por la playa, la Guardia Civil detrás de un todoterreno gris. Le han cogido (SPOILER). Dos o tres cosas más y se ha acabado.
Conclusión.
En algún momento y, pese al helicóptero, me he dormido.
Pero, por lo demás, bien.

Ante esto (que yo escribí en todo momento en un tono humorístico), de pronto, me empezaron a llegar comentarios de gente de Tarifa que se sentía ofendida por lo que yo había puesto.

Si alguien me conoce un poco sabe que yo no quiero cerca las polémicas. Este comentario lo hice en tono de humor, irónico, y la torpe en este caso, si se lee sin la mala idea con la que se ha interpretado, soy yo. Digo que YO no entiendo el acento. YO necesito un traductor. Y seguro que cuando vaya a Cádiz lo voy a tener porque tengo estupendos amigos allí que se van a encargar de que no me pierda una palabra, que mi dureza de oído se va a compensar con su paciencia al explicarme lo que me pierda por no entender. Quien me conozca, entenderá que también, justo después de esto, le hice un guiño de broma a un escritor al que adoro, Rafael R. Costa, que tiene una forma de vestir muy parecida a la de uno de los personajes que sale en la película (el inglés). Menos mal, él no se ofendió, que me entendió a la primera.

La semana pasada dormí muy poco, tan poco que en el cine me quedé frita, como digo en el post de Facebook, también puede ser que me pillase cansada y por eso se me escapasen las conversaciones de los personajes, sobre todo al principio de la película.

Me parece que lo que he recibido de vuelta está sacado de contexto, que he sido atacada con muy mala idea y me he visto en la obligación de bloquear a varias personas (antes he capturado los mensajes ofensivos que me han dejado, voy aprendiendo).

Otras, la verdad, es que se han portado muy bien conmigo, incluso gente de Tarifa que me ha escrito y me ha dejado explicarme en vez de llamarme barbaridades.

Me reitero: PIDO PERDÓN A TARIFA por haber elegido tan mal las palabras, pero hablaba de mí, no de sus gentes, ni de la ciudad que me parece preciosa y que es un lugar que creo que merece la pena conocer. Si me dejan, claro, ya ha habido quién me ha dicho que no se me ocurra aparecer por allí.

En mi post he añadido dos líneas:

ATENCIÓN: COMENTARIO EN MODO IRÓNICO. SOBRE MI PROPIA TORPEZA DE OÍDO.
Es que me están contando que se está entendiendo muy mal.


Os juro por mis hijos que son lo que más quiero en el mundo que jamás se me ha ocurrido meterme con los andaluces. De Tarifa o de ninguna parte. Y prometo que en mi Facebook, a partir de ahora, solo pondré spam.

LA FOTO DE NORA DE MARIA JEUNET



Sinopsis:

¿Qué harías si tu corazón elige a la peor persona que puedas imaginar?
Nora Olsen tiene la vida por delante, estudia en la Universidad de Nueva York, es una chica alegre, inquieta y curiosa. Nora tiene un amigo, Patrick, y cuando este decide encontrar a su familia biológica y saber qué pasó en realidad no duda ni un segundo en ayudarle. Todo cambiará para Nora cuando encuentran al hermano mayor de su amigo, un tipo oscuro, metido en problemas y rodeado de delincuentes, que sin embargo le enciende el corazón.
A pesar de los inconvenientes Nora inicia con él una extraña relación. Años después su unión tendrá consecuencias que ni ellos mismos imaginan y que tienen que ver con obras de arte, el FBI, un revolver, una foto...
Y es que en el juego de la vida es el destino quien encaja las piezas a su antojo, porque al final hay cosas que no se pueden evitar. ¿O tal vez sí?

Mis impresiones:

Llevo tiempo viendo las novelas de María Jeunet en la red, tanto ésta como Las hojas de Julia y la verdad es que me apetecía leerlas, así que cuando supe que María estaría en el RA, aprovechando que estamos conectadas en las redes sociales, le dije que teníamos que hacer lo posible por tropezar y así me llevaría a casa al menos uno de los dos libros, en papel, firmados por ella. Esta simple tarea se convirtió en todo un día de buscarnos la una a la otra, porque no teníamos más referencia que unas fotos de las redes (como en el libro, una foto) y encima yo aparecí con gafas. No fue nada fácil, de hecho lo conseguimos a última hora de la tarde con la ayuda de Lidia Herbada que ya me había visto en persona.

Ese ratito que compartimos lo recordaré con mucho cariño porque nos lo pasamos muy bien, me deja un impagable recuerdo del congreso de romántica y la sensación de que, además de una gran autora, en María hay una persona especial (por eso le salen novelas especiales).

Dejé que fuera ella la que eligiera una de las dos novelas para que empezase a conocerla, y ni lo dudó: La foto de Nora. Como el autor es quien mejor se conoce, le hice caso. Las hojas de Julia se quedan como pendiente para cuando nos volvamos a ver, quién sabe, quizá en la próxima Feria del Libro de Madrid.

Pero empecemos con el libro.

La novela está dividida en tres partes. En la primera conocemos a una jovencísima y loca Nora, que junto a su amigo Patrick investiga los orígenes familiares de este. En esta investigación tropieza con la foto del hermano biológico de su amigo (que roba) y Nora se enamora locamente de él, hasta el punto de obsesionarse en conocerlo. Acaba consiguiéndolo y a él, ella no le resulta indiferente. Empiezan una historia de amor que acaba interrumpiéndose bruscamente, dejando a Nora tan hundida que decide centrarse en sus estudios, marcharse de Nueva York a Europa y después esconderse en una universidad del centro de Estados Unidos, donde se acabará formando para ser la mejor en lo suyo: se acabará convirtiendo en experta en perfiles criminalísticos.

En la segunda parte empieza otra novela. Me explico. Han pasado cinco años y Nora, que ha madurado muchísimo con respecto al personaje que conocimos en la primera parte, se va a enfrentar a su primer caso como agente del FBI. Eso la obligará a volver a Nueva York, donde tendrá que trabajar codo con codo con John Newman, un joven teniente de la Policía de la ciudad con el que siente una conexión inmediata. Tienen que investigar la muerte de un hombre y la desaparición de otros dos que están conectados por el negocio de obras de arte.

La tercera… no os la cuento, porque tenéis que leer la novela vosotros.

Toda la novela se lee con una fluidez increíble, me ha costado muy poco tiempo terminarla (poco más de un día) y la segunda parte la que menos. Tiene momentos muy bonitos, de esos que te hacen leer con una sonrisa en los labios. María ha logrado que los personajes de Nora y John resulten muy creíbles y, sobre todo, sientes la conexión profunda que se establece entre ellos. Los dos vienen de una historia que les ha marcado pero al ir conociéndose la van dejando de lado, rindiéndose poco a poco a los sentimientos que empiezan a fluir. Y es que, por más que uno quiera, no se puede resistir al destino cuando éste decide venir a buscarte.

Volveré a leer las historias que me quiera contar María Jeunet porque son de esos libros que te hacen sentir bien. De los que acabas con una sonrisa en los labios. Una historia sencilla que tiene su parte de intriga, su parte romántica, su punto de humor y con sentimientos que fluyen por las páginas.

Felicidades, María.