miércoles, 27 de agosto de 2014

TIEMPO DE ESPERA

Abro ventanas virtuales. 
Me rodeo de cuadernos. 
Leo. 
Escucho. 
Proceso. 
Me distraigo en las redes un rato. 
Plancho. 
Vuelvo.

Hace días que el proceso creativo, ese que me lleva años, puso un punto y me siento un poco desubicada sin tener escritura entre las manos. De momento no es final, no lo será hasta que la novela esté en vuestras manos, pero sí es el prólogo a, al menos, seis meses de espera.

Sé que quizá es mucho, que la paciencia no es una virtud del siglo por el que transitamos, pero en este caso, creedlo, es necesaria. Muy necesaria. Tengo que hacerlo, tengo que darme una oportunidad, explorar este nuevo sendero y, si no es el mío, retornar al origen y seguir adelante.

Pero hay que esperar porque tiene un plazo.

Lo que voy a presentaros es digno. Me he esforzado mucho en que así sea, he talado grandilocuencias para ir a lo esencial, he buscado las palabras que aclaren el discurso eliminando aquellas que no eran nada más que florituras. Lo sabéis, yo no soy así. No me gusta la escritura pedante porque tengo claro que somos lo que escribimos. Tan oscuros como el resultado. Tan transparentes como las sensaciones que provocamos en los lectores. Tan superfluos como cada palabra que escribimos de más.

Si este camino que tomo se complica… quizá no lo cuente. Quizá se quede ahí, en mi cajón de historias imposibles, un secreto compartido con los íntimos. Demostrarme que lo cobarde es siempre no intentarlo, refugiarse en lo seguro para no sufrir los arañazos de las decepciones profundas. He aprendido en estos años que de esos no te libras nunca. Por mucho cuidado que pongas. Por mucho silencio que guardes. Por poco que te expongas, lo que duele, duele. Mejor ir preparado y que no te encuentre con el pie cambiado como me ha pasado algunas veces.

Había dos opciones, dos novelas en las que poner el foco y la elección solo dependía de mí misma. Está hecha.

No voy a enseñaros el dolor, no es el momento. Sé que esta novela, la que me guardo, tiene alma y literatura pero quizá yo no estoy preparada para lo que supone, así que os mostraré otra faceta, esa que ya conocéis de mí, la que de pronto os saca una sonrisa y que provoca que al acabar os paréis a pensar en qué os he intentado contar realmente. Porque, otra vez, hay dos lecturas: la simple, la superficial y la otra, la que deja caer pensamientos que sé que quienes como vosotros están entrenados en esto de leer no dejan pasar.

Pero dadme un tiempo.


Lo necesito.

lunes, 18 de agosto de 2014

VERANO DEL 14

Este verano ha sido un desastre.

Mi ordenador fundió a negro el 28 de junio. De pronto se apagó, dejándome a medias de una corrección, sin tiempo para hacer copias de seguridad, inválida sin la prolongación de mis dedos que son sus teclas.

Los primeros días le busqué un sustituto, pero me ha costado horrores acostumbrarme. No es él. No es su tacto, ni su calor, no es mi refugio sino un parche para no sentir tanto la ausencia. Es un trato para poder seguir escribiendo. Como cuando terminas una relación, por lo que sea, y te agarras a la primera mierda que se te cruza por el camino. Sin fijarte mucho en si viene con miles de defectos de fábrica. Es algo que sirve para tirar y te lo quedas. 

Hasta que dure.

Aunque luego te arrepientas.

Hasta que puedas permitirte algo mejor.

No he podido recoger algunas noticias en el blog. Resumiendo rápido, Detrás del cristal ya está a la venta en papel en Chile y Uruguay, ha sido unos días uno de los ebooks más vendidos en Goldenbook, ya acumula 74 comentarios, más del 50% de ellos de cinco estrellas (y sin pedir ni uno a nadie) y me han dejado también uno de una estrella, un señor que acaba la reseña diciendo que no se lo ha leído, que no me ha dolido ni la cuarta parte de lo que me dolían estas cosas antes (será que estoy madurando).


Hoy, 18 de agosto, además de ser el cumpleaños de mi primo César (si lo lees, que mira que me extrañaría, felicidades) puedo decir que he dado por finalizada del todo la escritura de una novela que empezó a gestarse en diciembre de 2011. De sopetón surgieron 38.000 palabras en las Navidades de ese año y seguí sumando hasta el fatídico julio de 2012, momento en el que todos mis proyectos se quedaron colgando de un hilo y a punto estuve de abandonarlo todo. 

Pero lo superé y continué con ella. 

En diciembre del año pasado solo me quedaba un capítulo para concluirla cuando tropecé de nuevo (esta vez con un dedo que no me dejaba escribir). Después se quedó atrapada en mi ordenador, pero había una copia con la que he seguido, aunque sé que se han perdido las últimas páginas que escribí antes del apagón.

He necesitado hasta ahora para terminarla.

Ya sé qué voy a hacer con ella. Tiene el destino absolutamente claro y espero que la suerte la acompañe porque le he puesto mucho trabajo. No puedo contar nada, pero os diré que este paso me hace ilusión, porque es un paso adelante, un nuevo escalón que abordo después de haberme sentado a meditar en el anterior durante meses.

Me ha costado, no creáis. Escribir con un ordenador que de pronto se llena de publicidad la pantalla porque sí, o que se cierran los programas de golpe no es cómodo, pero yo soy muy de adaptarme a las zancadillas de la vida, de sacar petróleo de un secarral si hace falta, y lo he logrado. Ha sido sin él, sin mi compañero de aventuras, echándole de menos porque no hemos podido compartir esto, pero qué se le va a hacer. Sigue ingresado en la UCI, intentando recuperar la luz.


Y yo sigo, andando aunque sea a oscuras.

viernes, 1 de agosto de 2014

Y EL GANADOR ES...


La GANADORA de un ejemplar dedicado de DETRÁS DEL CRISTAL es...

¡¡¡SARAMAGA!!!


La mano más inocente de casa se ha encargado de darle al ratón y este ha sido el resultado.

Muchísimas felicidades, Saramaga y, sobre todo, muchas gracias a las más de cien personas que se han animado a participar en este sorteo. De verdad, no esperaba esta respuesta tan espectacular por vuestra parte, ha sido alucinante el apoyo que he sentido. Espero que quienes aún no lo habéis hecho, os animéis a leer la novela en cualquiera de los formatos en los que está disponible y os animo a que me hagáis llegar vuestras impresiones (que siempre me enseñan un montón). Estoy ahí, detrás de una dirección de correo que está en este mismo blog, para escucharos.

Me vendrán muy bien ahora que estoy terminando de dar los últimos retoques a otra de mis historias.

Saramaga ponte en contacto conmigo para que tengas pronto el libro en sus manos (pestaña de contacto).

miércoles, 30 de julio de 2014

LISTA (provisional) DE PARTICIPANTES EN EL SORTEO

Mañana acaba el plazo para apuntarse al sorteo de un ejemplar en papel de Detrás del cristal que enviaré dedicado al ganador o ganadora. He estado estos días elaborando la lista y os la dejo para que comprobéis el número que os ha sido asignado (en orden de llegada, ese ha sido el criterio).

No sé si me habré dejado a alguien, si es así, por favor, avisadme. Por cierto, dos personas decían que no participaban porque lo tienen pero no he hecho ni caso, ahí están.

Estos son los números que corresponden a cada participante:


1.- Pedro, El Buho entre libros.
2.- Pilar Muñoz
3.- Ojo de Halcón (José Luis Parra)
4.- Amparo Gil
5.- Pili Usán
6.- Yolanda Hernández
7.- La Isla de las Mil Palabras
8.- Yasnaia Altube
9.- Iris T. Hernández
10.- Marta Horneo
11.- Maka Ferreira
12.- Virginia Jiménez
13.- Adelaida Martínez
14.- Cristina Pardo
15.- Laura
16.- La orilla de los libros
17.- Estrella Pérez
18.- Rocío Paramás
19.- María Loreto Pacheco
20.- Verónica Herance
21.-Rosa de la Mata
22.- Eva
23.- K@ry
24.- Rocío López Moreno
25.- Cris Mandarica
26.- Porlomenix
27.- Rocío
28.- Noelia Grove
29.- Saramaga
30.- Miriam Buñuel
31.- Rosa Casado
32.- Fany
33.- Athenna
34.- Adriana M.
35.- Tatty
36.- Dantesca
37.- Cristina
38.- Innagilles
39.- Danilucy6
40.- Victoria Rodríguez
41.- Samantha Rose Owen
42.- Margari
43.- Almudena González
44.- Bego Díaz
45.- Mariado
46.- Miranda
47.- Mari Díaz
48.- Rosario
49.- Victoria Riscart
50.- Honorio Mayor
51.- Manuel J. Antonio
52.- María del Pilar
53.- Estefanía Linares
54.- Rosa María Sánchez
55.- Marta Mañés
56.- Estefanía Rodríguez
57.- Debora F. Muñoz
58.- Nuria Crepillo
59.- Loli Misterio
60.- Ful Navalón
61.- Miriam Asperilla
62.- José Hervás
63.- Miriam Ramos
64.- Marisol
65.- Mara JSS
66.- Victoria del Campo
67.- Virginia Oviedo
68.- Leela Sombra
69.- Marina Collazo
70.- JVMVR
71.- Leticia Espínola
72.- Ana
73.- @Celia_ar
74.- Nerea González
75.- Nazaret
76.- Meg
77.- Nieves Villalón
78.- Marisa G.
79.- Laura Coll
80.- Lucía Herrero
81.- JaaC61
82.- Isabel
83.- Marta de Diego
84.- Juan Alfonso
85.- Margalida Ramon
86.- Yakoytroy
87.- Gemma Pou Calderon
88.- Tizire
89.- Zulema
90.- María Angeles Fernández
91.- Ángela León
92.- Rocío
93.- Gunnar
94.- Amparo Caballero
95.- Mercedes González
96.- Sheila Carballa
97.- Laura
98.- Mayte F. Uceda
99.- Vanedis
100.- Meg Ferrero
101.- Unknown
102.- Susana Palacios.
103.- Nieves Muñoz
104.- María Uceda
105.- Marisol Rodríguez Pasabados
106.- AnaLa
107.- Maricarmen A.M.
108.- Anka
109.- Raquel BS
110.- Sophie
111.- Nosolo leo
112.- Espe
113.- Montse Augé
114.- Ana María Sánchez Rojo
115.- Félix Magallón
116.- Leticia Tambo
117.- Laura Durán Ruda

Hay algún comentario anónimo imposible de localizar y no lo he incluido en la lista.




martes, 22 de julio de 2014

ESTIMADO SEÑOR VERANO

Martes 22 de julio de 2014,

Estimado señor Verano, ¿para cuándo su ansiada visita? Preparando su previsible estancia en estas latitudes había acomodado el hogar, cambiando edredones por sábanas o abrigos por camisetas de tirantes y me encuentro ahora con la casa alborotada cada noche, buscando una manta en lo más profundo del armario o rescatando el pijama de invierno.

No hemos cambiado aún la sopa por la ensalada, todo un despropósito si se tiene en cuenta el mes por el que transitamos.

Las noches en el parque están siendo lo peor porque los niños miran el calendario e insisten en que es casi como si usted hubiera venido, que ya es tiempo de que nos deleite con su bochornosa caricia y a veces hasta nos convencen para salir sin chaqueta o con unas sandalias que dejan a su suerte a nuestros pobres pies. Ellos corren y no lo notan tanto pero desde el banco donde vigilamos sus diabluras se hace difícil no tiritar.

Me han contado que tiene previsto presentarse el jueves y hacernos olvidar que ha estado ausente tanto tiempo, lo cual, señor Verano, permítame que se lo diga, no es muy elegante. Ansiamos su presencia, valoramos su visita pero no quisiéramos, en ningún momento desear que se vaya tanto como deseamos recibirlo.

domingo, 20 de julio de 2014

DESCONECTADO... POR OBLIGACIÓN.

Hola.
Sé que lleváis viendo el blog abandonado semanas, en cualquier momento me van a invadir las telarañas, pero no es por vaguería. Por una vez, y sin que sirva de precedente, tengo una excusa.

Bueno, más bien NO TENGO.

NO TENGO ORDENADOR.

Llevo más de un mes haciendo uso del portátil de mi hijo, un nido infecto de virus que me tiene loca. Para mirar cualquier cosa tengo que apartar una selva de publicidad que no sé de dónde sale, se abren páginas a lo loco, va como una tortuga...

Soy muy paciente. Tanto que ni siquiera tengo ADLS, me las arreglo con una conexión USB a internet y aunque a todo el mundo le ponga de los nervios su lentitud, yo me siento bien con ella. Me compensa poder llevarlo allá donde vaya. Sin embargo, esto de ahora, me supera.

A finales de mes, no sé cómo, haré el sorteo del libro que tengo pendiente (iba a poner el enlace de la entrada para que pudierais pinchar pero cualquiera se atreve, igual buscarlo me obliga a cerrar después doce páginas, mejor lo dejo) y después me voy a tomar vacaciones. De blog, de redes y de escritura. Aplazo todos los proyectos porque no tengo prisa (nadie me está esperando) y porque así no hay quien trabaje.

Esta mañana, aprovechando que estaba en Madrid, he estado mirando ordenadores. He vuelto a casa aún más frustrada porque no me puedo permitir ni siquiera los que no me gustan. Junto a la frustración me he traído otro pensamiento: ¿y si es una señal? ¿Y si lo que de verdad me está diciendo es que me dedique a otra cosa, que ya está bien, que me tome vacaciones? Como no lo sé, lo iré meditando.

Sin ordenador, claro.

No tengo.

Pretender hacer una casa sin ladrillos es un poco difícil. Escribir un libro se puede, pero publicarlo  en las redes sin ordenador... eso ya es directamente imposible. Soy de creer en imposibles pero esta vez como que no lo veo.

sábado, 5 de julio de 2014

MEMENTO MORI DE CÉSAR PÉREZ GELLIDA

VERSOS CANCIONES Y TROCITOS DE CARNE I



Sinopsis:

Septiembre de 2010. Aquella mañana de domingo nada hace presagiar al inspector de homicidios de Valladolid, Ramiro Sancho, que acaba de dar comienzo una pesadilla que lo dejará marcado para el resto de sus días: la investigación del asesinato de una joven ecuatoriana a la que le han mutilado los párpados y en cuyo cuerpo han encontrado unos versos amenazantes.

Antecedentes.

¿Cómo llegué hasta ella?

Dando un rodeo, os lo cuento.

Algunos blogueros decidimos quedar este año en la Feria del Libro de Madrid para desvirtualizarnos. No había manera de ponernos de acuerdo, así que al final decidimos vernos en la presentación de Consummatum est, la última parte de la trilogía que inicia este libro: Versos, canciones y trocitos de carne. Como quería llevar hechos los deberes (era la única que no se había leído una línea de lo que escribe César Pérez Gellida) el 6 de junio, al pasar por delante de la caseta donde estaba firmando, pensé que comprándome un libro lo solucionaría de cara a la charla.

Tenía una semana, tiempo de sobra.

De vez en cuando me pasan cosas absurdas porque creo que mi sensatez vive en Burgos y yo en Segovia. ¿A qué viene esto? Pues a que yo, en la lógica trastocada que preside mi cerebro, como llevaba retraso de lecturas con respecto a los demás, decidí empezar a leer la trilogía por el final.

Así, a lo bruto y sin encomendarme a nada.

Me compré Consummatum est, César amablemente me lo firmó y me volví tan pichi a la caseta de Ediciones B donde firmaba en ese momento María José Moreno. Allí estaban charlando con ella Pedro, de El búho entre libros, y Teresa, de Leyendo en el bus, y no me llevé una colleja por tratar de hacer trampas en los “deberes” (menudo ejemplo de profe estoy hecha) porque son los dos personas pacíficas.

Así que el día 14 aparecí en la charla habiendo leído solo el fragmento de muestra de esta novela en Amazon y sabiendo, solo con esas primeras líneas, que aunque éste no sea mi género favorito, la novela me iba a gustar porque la escritura desde el principio es brillante.

No me equivoqué.

Una vez en la Feria compré la novela de la que hoy hablamos y César también me la firmó.

Recogida de datos.

Si se pretende hacer un análisis serio de un libro, la lectura debería ser minuciosa, acompañada de apuntes a los que acudir cuando llegase el posterior análisis. Para ello me hice con las herramientas indispensables: lápiz y papel.

¡No tomé ni una miserable nota!

Acabé haciendo lo mismo de siempre, doblando las esquinas de las páginas y memorizando lo que me había llamado la atención.

La escena de los hechos.

Memento Mori está ambientada en Valladolid, una ciudad que no es desconocida para mí porque vivo relativamente cerca y por circunstancias familiares durante algunos meses tuvimos que frecuentar uno de sus hospitales. Se hacía eterno estar en un edificio tan deprimente, así que los paseos por la ciudad formaban parte de la rutina hospitalaria y he sido capaz de mantener claro en mi mente por donde se movían los personajes. No creo que sea imprescindible para la lectura de la novela conocer la ciudad pero, al menos en mi caso, la ha hecho más amena y, sobre todo, me ha ayudado a poner en el plano lugares por los que había pasado sin prestar demasiada atención.

Los hechos.

En las novelas policíacas o en el género negro, uno de los alicientes que suele tener la lectura es que el lector no conoce al asesino. Va de la mano de los investigadores moviéndose a la vez que ellos y estableciendo hipótesis. En Mememento Mori, en realidad en toda la trilogía, esta máxima queda fulminada desde el principio. César Pérez Gellida nos cuenta quién es el asesino y gran parte de la novela se centra en él, en conocer a este personaje que está lleno de capas y pliegues.

Memento mori narra los esfuerzos del inspector Ramiro Sancho por darle caza en la capital castellana, a la vez que vamos conociendo a Augusto Ledesma, su pasado, su fría manera de actuar cuando elimina a sus víctimas. Todo al potente ritmo de la música que pone banda sonora a esta novela. A medida que avanza la lectura los giros que da provocan que sea imposible soltarla.

El equipo de investigación.

Al principio de la novela aparece una relación de personajes. Aunque no me ha sido muy necesaria durante la lectura, en el momento de hacer esta reseña (o lo que sea esto) la reviso y veo que son bastantes más de los que pensaba. Para conocerlos a todos  hay que leer el libro, por eso yo solo elijo los tres que me apetecen.

Encabeza el reparto el inspector Ramiro Sancho, del grupo de Homicidios de Valladolid, encargado de la investigación: pelirrojo, divorciado, destinado en la capital castellano-leonesa después de su paso por el País Vasco. A medida que la novela avanza evoluciona al ritmo de los acontecimientos. Me ha gustado mucho el personaje, sobre todo por su manera de expresarse.

Armando Lopategui, «Carapocha. Exagente del KGB y la Stasi. Albino, con la cara marcada por la viruela, lo que le ha agenciado el apodo. Es hijo de uno de los niños enviados a Rusia durante la Guerra Civil, de esos que nunca volvieron, y experto en perfiles psicológicos. Aparece para trazar un retrato de personalidad que ayude a atrapar al asesino en serie. Es el personaje que más me ha fascinado de la novela. De principio a fin porque en él nada es como parece (¿o sí?).

Martina Corvo, Doctora en Psicolingüística. Ayuda en la investigación analizando los poemas que el asesino va dejando en cada una de sus víctimas y mantiene una relación algo más que profesional con Ramiro Sancho. Eso la colocará en el punto de mira de...

El asesino.

Augusto Ledesma sustenta él solo la mitad de la novela. Es un personaje oscuro, un sociópata narcisista que se siente por encima de los demás y que se enorgullece de sus hazañas. El comienzo de su vida fue muy duro, un niño maltratado que es separado de su madre para acabar en una familia adoptiva que tampoco se muestra espléndida en cariño con él. Esto podría explicar su evolución negativa. Lo tiene todo en cuanto a lo material pero es incapaz de sentir afecto hacia sus semejantes  (bueno, él no ve a nadie semejante a él, ahora que lo pienso, se siente por encima de los demás). Es un personaje complicado, redondo, consecuente en su delirio y cuya voz se distingue perfectamente del resto. Como dije antes está lleno de pliegues, matices y dobleces…

Creo que merece la pena conocerlo (literariamente hablando, en persona ya me lo pensaría).

Las víctimas.

María Fernanda es un entrenamiento para asegurarse de que es capaz de matar sin dejar cabos sueltos. Una joven ecuatoriana con la que se cruza una noche y que acaba siendo su víctima de iniciación. Mercedes es su primer objetivo serio, la tortura como hizo ella con él puesto que se trata de su madre biológica a quien le es retirada la custodia debido a que lo maltrataba. El único de sus crímenes que podría tener justificación, si fuera posible justificar el asesinato como solución a un problema.

Y hay más, claro está, pero creo que no debo seguir desvelándolas…

La autopsia.

La novela comienza in media res, lanzando el disparador de la trama para que el lector quiera saber más inmediatamente. La escena narrada tiene tal fuerza que se hace necesario seguir leyendo. ¿No me creéis? Descargad el fragmento gratuito aquí si no tenéis el libro y empezad. A ver si sois capaces después de no ir a comprarlo… Posteriormente, aunque avanza siguiendo una línea temporal continua, incluye algún capítulo en racconto trasladando escenas completas al pasado, algo necesario para que vayamos componiendo el puzle.

El libro se divide en capítulos con su título correspondiente y estos a su vez en escenas. Cada una aparece con su datación: lugar, fecha y hora, un recurso cinematográfico que además ayuda a que el lector no se pierda. Al no ser demasiado largas y la sensación lectora es de querer avanzar otro poquito más. Sin darte cuenta estás en mitad de la novela casi del tirón.

El narrador elegido por César Pérez Gellida nos cuenta la historia en tercera persona. Es un narrador omnisciente, que mantiene una posición de focalización externa, sin entrar a formar parte de la trama. Esto distancia los hechos y sitúa al lector como espectador. Se va trasladando desde la investigación hasta las andanzas del asesino, de modo que siempre, mientras leemos, sabemos más que los mismos personajes. (No, siempre, siempre, no).

No me gustan nada las descripciones. Tiendo a aburrirme y hago lectura vertical, por eso creo que las evito al escribir, huyo de ellas normalmente como lectora. Pues en este libro no ha sido así. Algunas juegan con metáforas de una manera magnífica. Un ejemplo cortito, y prometo que no pongo ni un spoiler más:

“En la urna de cristal, sobre los tres pilares de hielo, vertió cuatro segundos de sabiduría. Dejó que el frío envolviera los conocimientos ancestrales antes de instruirse de un trago”.

¿Se puede decir mejor? Yo creo que no.

Los diálogos de la novela están muy logrados, no son nada forzados. En todo momento tiene en cuenta el decoro poético, asignando a cada personaje el lenguaje que mejor encaja con su personalidad o el ambiente en el que se mueve. Me ha gustado cómo caracteriza a cada uno a través de las palabras, como reserva para Sancho los refranes y los latinajos los escuchamos en boca de Augusto, una manera más de establecer distancia entre el asesino y el lector (yo, sin las notas a pie de página, no me habría enterado de ninguna expresión y eso que se supone que estudié latín cuatro años. Rectifico: fui a clase, estudiar no lo recuerdo).

Me han encantado los guiños personales y eso que apenas he podido ver media docena en la novela. Muchas veces yo misma lo hago, incluyo elementos cercanos en las novelas pero procuro que sean muy, muy sutiles. Estoy convencida de que escribimos en primer lugar para nosotros mismos y quizá eso es lo que nos empuja a “inmortalizar” elementos de nuestro entorno, personas, situaciones vividas o que nos han contado. En este caso los he visto a veces hasta divertidos (ese César Pérez entre la lista de posibles sospechosos que maneja la doctora Corvo me hizo sonreír, por ejemplo). De todos modos pienso que hay que tener cuidado con ellos porque a veces son un arma que se te puede disparar en las manos. Algún guiño de estos (en otra novela), estaba tan mal manejado que me provocó acidez de estómago. Pero no ha sido así en este caso.

Hay algo en la novela que no me gusta nada de nada y que no he podido evitar ver. Ahora se os abren mucho los ojos porque apenas pongo pegas a los libros que atraviesan el espejo pero… es que esto me puede. La novela tiene leísmos. Ya, ya sé que me vais a decir que César es de Valladolid y allí es lo más normal del mundo. No hace falta, vivo en Segovia y tengo dos hijos leístas a los que corrijo constantemente aunque sin resultados. Más bien se me están escapando a mí de vez en cuando, algo que me empieza a preocupar. Hace solo unos años no tenía dudas porque los sentía como patadas en el oído pero ahora tengo que hacer a veces la prueba del algodón para asegurarme (cambiar la oración a pasiva).

Banda sonora.

La música es otro de los protagonistas de la novela. Lo reconozco, soy una completa analfabeta musical, apenas me suenan vagamente los nombres de los intérpretes. Sin embargo, la banda sonora de esta trilogía no ha sido complicado encontrarla, recopilada y todo. La tienes aquí. Mientras preparaba la reseña, César la colgó en Facebook, así que solo tuve que copiar el enlace. Gracias porque no sabía qué poner en este apartado y sé, por lo que he leído de ella, que es uno de los puntos fuertes de la novela. Creo que me he perdido algo…

Referencias literarias.

La literatura es una parte esencial de este libro. Hay referencias mitológicas, a obras clásicas, a la poesía del 27, a James Joyce… siempre enredadas en la trama y perfectamente justificadas.

Algo que me llamó la atención desde el primer vistazo del plano que incorpora el libro, antes incluso de empezar la lectura, fue que aparezca un hito como: residencia de Gregorio Samsa. Pensé, ¿qué hace el protagonista de La Metamorfosis de Kafka viviendo en Valladolid? Tiene su explicación, por supuesto, pero tendréis que averiguarla.

A esto hay que sumar un montón de frases en latín que siempre salen de boca de Augusto. Me ha hecho gracia que el asesino se llame Augusto, el padre Octavio y el autor César. Yo, que siempre acabo pensando cosas raras mientras leo.

Conclusión.

Memento Mori me ha gustado mucho. Creo que es una novela redonda, con una fuerza extraordinaria, que te arrastra desde la primera página. La mezcla de intriga, literatura y música enganchan al lector, aunque este no sea su género. Va creciendo a medida que avanzas en la lectura, enredándose y enredándote en una trama que deja sin aliento. César Pérez Gellida se maneja con las palabras como un experto en malabares, me ha dejado muchas veces con la boca abierta en las descripciones.

Sin duda, de lo mejor que he leído este año.

La siguiente, Dies Irae, tengo ganas de leerla pero aún no la tengo en mis manos por lo que he contado al principio, aunque sí la tercera. Dependerá de mi verano, de lo que trabaje, para que pueda comprármela (o de si algún alma caritativa me la presta). En principio lo del trabajo es escaso así que hay pocas posibilidades de andar comprando libros. Se han puesto primeros en la fila los huevos, la leche, las galletas y los yogures. Cosas que pasan en la vida real, que no hay asesinos (en serie) entre el vecindario pero sí una enorme crisis que está arrasando con los caprichos tontos.

Como leer.

Ahora voy a buscar un libro muy malo para recuperar la confianza en mí misma. Después de leer esta novela he acabado pensando que no sé escribir. Que tengo millones de cosas que aprender.

¡Hay que joderse!



jueves, 3 de julio de 2014

OHHHHH!!



miércoles, 2 de julio de 2014

GRACIAS, YASNAIA: LAS GALLETAS DE SUGAR DREAMS


Hoy me han hecho llorar.

A las dos menos un minuto ha sonado el timbre de casa anunciando la llegada de un paquete. Si al hecho de que el que suene el timbre de casa sin esperarlo, le sumaba que yo no había encargado nada, mi reacción ha 
sido de completa extrañeza. 

He abierto al mensajero, claro, pobre, que tendría que irse a comer.

Cuando le he visto aparecer por el pasillo que da a las escaleras, paquete en mano, ya sabía qué era. No sé exactamente cuándo vi en Facebook los paquetes que Sugar Dreams tenía preparados, listos para enviar y he reconocido el envoltorio. Las manos me han empezado a temblar al firmar en el recibo y me ha costado un poco tener paciencia para abrirlo una vez en el salón.

Esto era lo que contenía.






Esto y una carta de Yasnaia Altube Lira, donde me explica cómo ha conseguido mi dirección (la madre que te...)

No tenía por qué hacerlo, por qué enviarme ningún regalo pero ver esas galletas (que no sé si seré capaz de comerme sin sentir un pellizquito) con la portada de mi novela, me ha emocionado. Un regalo inesperado que me ha encantado.

No sé cómo darte las gracias por este precioso detalle, Yasnaia.

Yo escribo sin saber qué va a pasar cuando vosotros leáis el libro, muchas veces sin pararme a pensar si lo que hago es lo más correcto, lo más conveniente o lo más comercial. Escribo lo que me sale de dentro, las historias que necesito contar después de observar el mundo que me rodea. Quizá por eso me sale todo muy real, porque a lo mejor no soy creadora de historias sino cronista de mi tiempo, solo que adornándolo entre personajes que están hechos de fragmentos de seres vivos.

Voy a seguir haciéndolo, voy a seguir contando historias porque, siempre lo digo porque es cierto, no podría dejar de hacerlo aunque quiera. Y os las regalaré a vosotros, mis lectores, que me dais tanto cada día. No sé cuántos somos, quizá muy pocos para pensar en mí con palabras grandes, pero sois maravillosos.

Gracias, Yas.


Te debo algo. No sé qué exactamente, ya se me ocurrirá. Te pienso sorprender.

Ahora me parece que estoy bloqueada.