viernes, 18 de abril de 2014

GRACIAS, GABO.

Conocí a García Márquez en 1988.

Literariamente hablando, claro, no tuve la fortuna de cruzar mi camino con él. En ese año leí Cien años de soledad con la intensidad que se lee una novela que alguien se molesta en analizar frente a tus ojos. La disfruté, la entendí, la viví y Macondo se quedó en mis recuerdos para siempre y dejó tanta huella que ese verano fueron sus libros los que elegí como venda para curar mi herida más  grande hasta ese momento, esa que deja la muerte cuando se presenta de imprevisto y demasiado pronto para que la entiendas.

Me refugié en sus libros y leí todos los que había en la biblioteca, en el mismo orden en el que estaban ordenados en la estantería pues ese verano nadie más les prestó atención. Después, poco a poco, fui incorporando más a la lista.

Cien años de soledad, nuestro encuentro, es una de esas lecturas que siempre me digo que tengo que repetir pero que no me atrevo porque las sensaciones que me dejó fueron tan buenas que a veces me da por pensar que, lógicamente, ahora no soy la misma de entonces y quizá no la viva igual. Debería perder el miedo porque Crónica de una muerte anunciada la habré leído... de siete a ocho veces y en cada relectura me sorprende más que, sabiendo el final desde la primera línea, habiéndola leído tanto, quiera seguir sumergiéndome en ella.

Ayer, Gabo, dejó de respirar. Se apagó su voz pero sus palabras se quedarán para siempre con quienes quieran acercarse a todas esas historias que nos dejó como legado.


Hoy se suceden los homenajes, el pésame, las frases rescatadas de sus novelas fundidas con su imagen que se repiten en las redes. Habrá quien no ha leído ni una novela pero que se apunte al carro de las condolencias. Habrá, incluso, quien se permita la broma de mal gusto pero ya se sabe que hay gente que gusto no tiene. Lo demuestran a cada paso que dan.

Yo quiero decirle, de nuevo, gracias. 




miércoles, 16 de abril de 2014

RECOPILACIÓN DE NOTICIAS

Estos días ando un poco ocupada ultimando eventos que tienen que ver con Detrás del cristal. Los próximos días están repletos de citas, espero veros a algunos en ellas.


La primera es este sábado 19, en Cantalejo, dentro de las actividades de la Feria del Libro, 2014. Sé que algunos tenéis preparado el libro para que os lo firme. Yo ya tengo el bolígrafo a buen recaudo, no pase como alguna otra vez que he tenido que pedirlo prestado.


La segunda será en Cabanillas, el 23, día del libro. Me hace especial ilusión porque mis primeros lectores en papel, aquellos que me conocieron a través de La arena del reloj, son de aquí, así que estoy encantada de volver siempre.


La tercera será el día 25 en Fuenterrebollo, en la Biblioteca. Sabéis lo que me gustan las bibliotecas así que estar presente cuando arranca un proyecto no me lo podía perder.

Y para terminar, tengo que dar las gracias a Pep Bruno porque el lunes estuvo hablado en el programa Hoy por Hoy Guadalajara, de la Cadena SER, de la novela. No tengo ni la más remota idea de cómo se comparten los archivos de audio así que dejo aquí el enlace y creo que llegaréis. Habla del libro a partir del minuto 5,20.

¡Me ha hecho muchísima ilusión!

Nos vemos!!!!!

miércoles, 9 de abril de 2014

ESCALÓN TRAS ESCALÓN


El piso de Marcelo Usera era un décimo. 

Mi hermana, mis primos y yo siempre intentábamos que nos dejasen subir y bajar por las escaleras, evitando el ascensor, corriendo. Bajar era muy sencillo, aunque te jugabas hacerlo rodando porque éramos niños y los niños ponen muy poco cuidado mientras juegan. Subir era otra historia, las tres o cuatro primeras plantas eran relativamente fáciles pero cuando ibas por el sexto empezaba a fallar el aliento, en el séptimo los ánimos que te dabas a ti mismo empujaban más que las piernas que hacia la novena planta directamente ni las sentías. Llegar al rellano del décimo era ganar la carrera, el pequeño reto de llegar a la meta, que no era ni más ni menos que la puerta de la casa de la tía María.


¿Por qué nos retábamos? Pues a saber. Tonterías de niños pequeños, competitividad infantil que no buscaba más que demostrarte a ti mismo que ese día estabas en mejor forma que los demás.

La vida está llena de escaleras, de décimos pisos que alcanzar aunque en el intento acabes con una tremenda flojera de piernas y el premio, el único, sea demostrarte que puedes. Hay ascensores, claro que los hay, atajos cómodos que te sitúan al final del camino en muy poco tiempo pero, ¿qué es la vida sin emociones? ¿Qué satisfacción queda si detrás de un logro no ha habido aunque sea un mínimo esfuerzo?

Valoramos las cosas en la medida en que nos cuesta alcanzarlas. Lo fácil, lo que aparece de pronto y se pone ante nuestras manos, acabamos dejándolo abandonado en un rincón.

¿Quién dijo miedo?


Lo cobarde es no intentarlo.

domingo, 6 de abril de 2014

YA NO OPINO


Encuentro a menudo debates en las redes sobre las puntuaciones que se dan a las novelas en Amazon, la falsedad de las de cinco estrellas y la envidia o la mala leche que muchas veces se esconde tras las de una o dos. Los he visto e incluso abierto alguno yo ante alguna opinión de esas que no tienen compra y es dudoso que hablen de la novela porque son tan ambiguas que podrían servir para cualquier libro.

Me pregunto muchísimas veces para qué puñetas pusieron las estrellas.

Yo sabéis que no opino, salvo que un libro me guste de verdad de la buena pero grande, grande con MAYÚSCULAS. Me quedo en mi casita, hago una reseña si me apetece en el blog, pero a Amazon o Goodreads, por ejemplo, voy poco porque estoy hasta las narices de que se me pida opinión a cambio de opinión o que se me sugiera que mienta en una impresión, otorgando más puntuación de la que merece el libro.

He pensado que lo mejor sería que las estrellas desaparecieran y quedasen, simplemente, las opiniones. 

Solitas, pero que cambiarían de significado en muchas ocasiones, desnudo su contenido, libre de la atadura subjetiva que te hace suponer que cuatro estrellas implican una lectura satisfactoria. Porque las he visto de dos que no machacan la novela sino que señalan algún punto flojo pero que salvan otros tantos y he visto de cuatro que están siendo críticas tan negativas del libro que sorprende ver tal amontonamiento de astros encima de las palabras del comentarista.

Diréis, ¿las lees entonces?

Pues sí, leo las opiniones de algunos libros, sobre todo si ya tengo la mía formada para saber en qué coincido con los demás y me sorprende que muchas veces me he olvidado de matices del libro o he pasado por alto otros. Veo si concuerdan con las mías y confieso que a veces me frustra el hecho de no haber sido capaz de ver ciertas excelencias en algunos libros que se repiten sin cesar, mientras que en otros leo algunas cosas que directamente me hacen pensar que se han leído una novela completamente diferente a la que yo leí porque no hay por donde coger lo que dicen.


Por todo esto, ya no opino.

viernes, 4 de abril de 2014

LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS, DE PILAR MUÑOZ ÁLAMO


Son miles las sacudidas que aturden a tu estómago el día en el que, por fin, decides soltar de la mano la novela que has ido gestando durante años. El miedo es humano, libre y condenadamente fuerte, y nos protegemos de él con una capa de dudas que una vez dado el paso van a tener que transformarse en coraje. No queda otra, esta es una lucha diaria en la que bajar la guardia, dejarse condicionar por los días difíciles, es sinónimo de derrota.

Pilar, hoy empieza la montaña rusa. Has ido subiendo despacio, con tiempo incluso para observar el paisaje a tu alrededor, pero dentro de unas horas la fuerza de la gravedad tirará de ti con toda su energía y montada a este vagón que es tu novela irás recorriendo las vías a toda velocidad. Abajo rápidamente, arriba con la burlona parsimonia de un tiempo que se reirá de tu impaciencia.

No tengas miedo.

No estás sola.

A tu lado, tus lectores. Las mujeres de Ellas también viven se han hecho un sitio y te acompañan en este viaje, como un aval y un amuleto. Están los nuevos lectores, los que se incorporarán al camino seducidos por la tierna mirada de Paula. Alguno quizá llegue sin saber cómo y se acabe trayendo a más de la mano. Después, el efecto eco devolverá más ojos dispuestos a recorrer estas páginas en las que hablas de tantas cosas.

Ya lo verás.

Has hecho una apuesta fuerte, la base de tu argumento, el juego, va a sacudir la conciencia de los lectores y espero que sepan sacarle todo el jugo porque tiene mucho. El análisis de la sociedad, cómo se ven los problemas dependiendo del lado que ocupes en esta mesa que es la vida, te ha quedado perfecto y con respecto a tu prosa, transporta y seduce. Oirán las voces de cada uno de tus personajes, entenderán sus motivaciones cuando encajen todas las piezas de este puzle. Se sorprenderán, tú siempre te guardas sorpresas que a mí me dejan con la boca abierta. Como no, esta vez también lo has hecho.

Ay... se me escapó.

Es que ya la he leído.


Ahora os toca a vosotros.

miércoles, 2 de abril de 2014

EL AMO DEL FUEGO DE ENRIQUE OSUNA VEGA





Sinopsis:

Daniel Salgado es un joven universitario, de familia acomodada y acostumbrado a una existencia plácida. Sin saber muy bien cómo, un día retrocede en el tiempo cientos de miles de años. Angustiado por la situación y aferrándose a la pesadilla como única explicación posible, se ve indefenso, perdido en un paraje inhóspito y obligado a sobrevivir sin más ayuda que su inteligencia.
Pero ¿es tan poderosa la elogiada mente del Homo sapiens? ¿Sería el hombre actual capaz de fabricar útiles, encender el fuego, enfrentarse con éxito a las fieras con armas rudimentarias, guarecerse del frío y procurarse alimentos? Con su mayor capacidad craneal y su ingente arsenal de conocimientos, ¿lograría usted sobrevivir como lo hacían nuestros primitivos ancestros?
El amo del fuego es una historia de lucha, de solidaridad, de sacrificio y de amor en un mundo mucho más cercano de lo que parece.

Mis impresiones:

En muchas ocasiones soy lectora cero, por eso últimamente veis pocas reseñas en el blog. Son libros de los que nada puedo contar hasta que no estén publicados. Mi misión en este caso consiste en dar una opinión sincera del texto y procuro ponerme en la piel del lector más capullo para advertir al autor dónde están los puntos débiles del texto, sobre todo para que cuando llegue el tan temido comentario negativo no le pille de susto. Ya sé que a lo mejor lo que tenía que hacer era mirar si se ha escapado una tilde o sobra o falta una letra, pero me parece que intentar ver un poco más allá puede ayudar a no llevarte disgustos.

En el caso de El amo del fuego poco pude decir en este sentido porque apenas tenía errores y además la historia me hizo disfrutar muchísimo. El tiempo que empleé en su lectura se pasó volando y la saboreé (de esto también le hablo al autor, no os vayáis a creer que sólo me fijo en lo malo), tanto es así que, como en ese momento no hice una reseña, lo he vuelto a leer.

La novela arranca a modo de diario, el de Daniel Salgado, un joven de clase alta afincado en Salamanca, donde estudia Derecho. Daniel, con su novia Elena, su amigo Luis y Marina, la novia de éste, decide pasar unos días de ruta gastronómica por Castilla y León, para degustar los platos típicos de cada lugar. Ya se sabe, cochinillo en Segovia, morcilla en Burgos... una serie de lugares comunes que en principio no indican que ese será un viaje decisivo en su vida.

La visita a Burgos se prolonga y la pandilla decide visitar el yacimiento de Atapuerca en Ibeas de Juarros. Daniel, poco interesado en las explicaciones de la guía, se desvincula del grupo a la más mínima excusa y acaba entrando por su cuenta en un espacio vetado para los visitantes. Allí su natural torpeza le hace acabar empapado y su móvil nuevo de última generación fallece víctima de un chapuzón. Hasta ahí todo parece normal pero deja de serlo cuando Daniel descubre al salir de la cueva un grupo de lo que él considera figurantes del Parque Arqueológico. No lo son. Ha ocurrido algo extraño y ha viajado millones de años en el tiempo y se encuentra, de pronto, con un clan prehistórico.

Al principio todo es un sinsentido que él gestiona como si de un sueño se tratase...

No quiero contar más porque creo que ya me he pasado. Sólo deciros que a lo largo del relato Daniel va sufriendo una mutación en su forma de entender el mundo. La experiencia que está viviendo (o soñando) le está marcando, poniendo patas arriba sus convicciones, haciéndole reflexionar sobre cómo vivimos, cómo nos relacionamos, lo que significan palabras como amistad, la importancia de la comida... Son tantas cosas las que le suceden que Daniel, cuando regrese al presente, no será el mismo.

En ese punto la novela cambia. Sigue a modo de diario y cuenta las dificultades de Daniel para adaptarse de nuevo a lo que hasta entonces era su mundo conocido. La locura que ha vivido le trastorna hasta el punto de que abandonará todo.

El relato está salpicado por una prosa exquisita, una riqueza de vocabulario difícil de encontrar en la literatura actual y una forma de narrar que en más de una ocasión me ha hecho soltar carcajadas. Los personajes, a pesar de que no hablan el mismo idioma, encuentran la manera de comunicarse y Enrique Osuna logra que conozcamos perfectamente a los miembros del clan con sus particularidades: Medio Pie, el hombre Arbusto, Ojos Claros, el Abuelo, La Viuda, Brujita... a cada uno le pone un mote para diferenciarlos y hace que nosotros, como lectores, los individualicemos.

Es una novela reflexiva a ratos, divertida mucho tiempo, tierna, dura. Incluso tiene su parte de metaliteratura al final, ya descubriréis por qué.

¿La recomiendo?


Pues claro que la recomiendo. Como ocurrió con El eterno olvido, no pude soltarla.

martes, 1 de abril de 2014

DESDE QUE LLEGÓ AL PAPEL...

Reseñas publicadas desde que Detrás del cristal apareció en papel.




Reseña de Detrás del cristal en Lectura y Café. Febrero, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en El buho entre libros. Febrero, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en ¿Te gusta leer? Febrero, 2014.

Reseña Detrás del cristal en Mis historias y otras documentaciones. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Cientos de Miles de historias. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Los libros de Dánae. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal por Puri Estarli. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Los libros que me cuentan. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Los libros de Dánae. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en El mundo de Saandry. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Estrellas y Páginas. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en La Isla de las Mil Palabras. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en El rincón de los libros perdidos. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Mi pasión por los libros. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Detrás de la pistola. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Mis lecturas y más cositas. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en El rincón de Leira. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en La biblioteca de Ángela. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en El club de las Escritoras. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Leyendo en el Bus. Marzo, 2014.

Reseña de Detrás del cristal en Mis viajes y lecturas. Abril, 2014.

sábado, 29 de marzo de 2014

CÓMO ESCRIBO


Cada uno tiene su propio método de escritura, algo con lo que se siente cómodo e identificado y que le permite avanzar en las historias. Me he estado preguntando qué es lo que hago yo y es un poco caótico, la verdad. De hecho creo que en cada novela varío las estrategias, en función de lo que me apetece o de lo que me pide el cuerpo.


Su chico de alquiler la escribí a mano y en pasado. Después la pasé al ordenador, haciendo algunos cambios y sólo un montón de años después decidí cambiar el tiempo de la narración. Toda la novela fue reconducida, del pasado al presente y aproveché para actualizarla. En el momento en el que la escribí un teléfono móvil era ciencia ficción e internet algo a lo que no tenía acceso todo el mundo. Es la que sufrió un cambio más radical de todas.

La arena del reloj fue escrita desde el primer momento en el ordenador. Para ella me apoyé en la grabadora que conservaba de mis tiempos de locutora de radio. Fue quizá la más tecnológica, escribía con los cascos puestos, dándole a la pausa, llamando a mi padre por teléfono cada dos por tres para preguntarle cosas. Es un tiempo que costó por las circunstancias pero que recuerdo con cariño porque me hizo vivir con intensidad sus últimos meses, apretando ese lazo que siempre fue fuerte entre los dos hasta el punto de que siento que siempre está conmigo.

El medallón de la magia la escribí toda seguida, del principio al final, utilizando el ordenador. Ni siquiera la separé por capítulos en archivos distintos, fui uno detrás de otro. Cuando terminé y la leí necesité recolocar una parte pequeñísima de la historia, el primer capítulo es el último que escribí. Me documenté para los pequeños datos históricos que contiene y todas las notas están en un cuaderno de tapas rosas, casi todos relacionados con el Siglo de Oro y que sigo usando para la segunda parte, que digo yo que terminaré algún día. Otra que estoy escribiendo seguida, sin pausas, arrastrando cada vez que guardo el archivo todos los capítulos.

Detrás del cristal la empecé a mano. Después la pasé al ordenador y la abandoné años. Luego la retomé. Borré ochenta páginas de un plumazo porque estaba segura de que había errado el camino. Un día la retomé y salió sola pero cuando se la di a mis lectores cero me comentaron todos lo mismo: no estaba terminada. La historia que la distanciaba de una novela romántica al uso no la había terminado de contar. ¡Llevaban toda la razón! Era la primera vez que una de mis novelas pasaba un juicio antes de ser publicada y si lo pedí, pensé que lo sensato era pensar en lo que me habían contado. Varios fragmentos fueron escritos al final y otros modificados. Estuve haciendo correcciones hasta el día antes de publicarla. También escribí a mano algunas escenas que están en un cuaderno naranja que es para verlo. Empieza con párrafos de la novela, sigue con ejercicios de vectores, hay notas de la novela que acabo de terminar, incluso algún capítulo entero. Correcciones de erratas del medallón, alguna canción, frases para analizar, un eje cronológico, un relato corto, unas cuentas, apuntes para crear un marcapáginas, proyectos de novelas, la reseña de un libro, apuntes sobre narración, resumen de ventas de amazon…

La que acabé en el verano ha sido escrita a saltos, desordenada. Teniendo clara la estructura pero ya no he tenido un único archivo sino uno por cada capítulo. Tengo un esquema en unas cartulinas que me ayudó a organizar la información.


Así que, si me paro a pensar cómo escribo, la conclusión es... que escribo como me da la gana.

¿Tú cómo lo haces?

jueves, 27 de marzo de 2014

ERRAR EL CÁLCULO

Cuando no se manejan certezas sino aproximaciones corres el riesgo de errar el cálculo. Lo que tú creías se transforma en lo que es y te descoloca por completo porque los indicios, que otras veces te ayudaron a encontrar el camino, esta vez han servido de tan poco que el sendero se ha terminado en un precipicio al que no sabes si asomarte o saltar.

O darte la vuelta.

No estoy acostumbrada a interpretar tan mal las señales.


Me retiro a reflexionar.


martes, 25 de marzo de 2014

INTERPRETAR UNA NOVELA: CÓMO ABORDAR UNA RESEÑA.


En los últimos años han proliferado en internet blogs que analizan novelas desde el punto de vista del lector y muchas veces me pregunto si hay normas a seguir para hacer este análisis. Muchas veces las reseñas se hacen desde la subjetividad más absoluta, como es mi caso, valorando las sensaciones que produce el texto en quien se acerca a él. Se quedan en las emociones que ha conseguido remover, dando quizá pequeños apuntes sobre la técnica utilizada por el autor. Evidentemente no hay reglas fijas para analizar una obra literaria pero existen determinados aspectos que pueden hacer del análisis algo más profundo.

Esto que planteo lo he recogido de aquí y de allá, de lo que veo y de algunas pautas escritas que pueden resultar interesantes para los reseñistas.

  • Autor y época del mismo.
Muchas veces nos paramos en el nombre del autor, sin analizar su biografía, su contexto cultural, donde nació... Esto, aparentemente banal, no lo es en absoluto. Conocer las circunstancias del autor cuando componía el texto ayuda a comprenderlo mejor. Ya hablé en el blog de la necesidad de conocer el contexto del autor para saber el por qué de determinados fragmentos del texto. Ilumina la interpretación y la enriquece.

  • Personajes.
El análisis, tanto el protagonista como el antagonista, es una de las cuestiones que no se pasan por alto. Los personajes son la base de la novela y ver su evolución a lo largo de la misma puede ser tan interesante como la misma trama. Podemos fijarnos en si son planos o redondos, si se aprecian en ellos cambios significativos a lo largo del relato.

  • Época en la que transcurre la novela.
Muchas veces nos encontramos con que la novela no transcurre en el momento histórico que está viviendo su autor y podemos analizar el acierto (o desacierto) del mismo al recrearla, del mismo modo que si lo que nos presenta es una historia contemporánea a la escritura. En este caso el valor de la novela, bajo mi punto de vista, se eleva porque la literatura es un reflejo de su tiempo. Por esa razón es frecuente utilizarla para comprender el periodo histórico en el que fue escrita. Sin querer le doy más importancia a las novelas que retratan la sociedad del tiempo del autor porque estoy convencida de que la experiencias vividas en primera persona tienen una correspondencia más intensa en los textos.

  • Estructura.
Podemos pararnos a pensar si la novela está armada en capítulos, si utiliza recursos con el flash back o la anticipación y analizar ese armazón que el autor ha urdido. Hay novelas en las que la estructura es esencial para su comprensión.

  • Ambientación.
Otro elemento clave son los escenarios por los que se mueven los personajes. Se puede hacer un análisis de si son reales o ficticios y en qué medida son capaces de sustentar la verosimilitud de la trama. Hay novelas en las que la ambientación ejerce un efecto mágico, que es un elemento que por sí mismo se puede casi convertir en un "personaje".

  • La sociedad.
Al igual que se construyen los ambientes se recrean las sociedades. En las contemporáneas podemos ver cómo se refleja la sociedad del momento y en aquellas fantásticas que crean mundos inexistentes podemos pararnos a analizar si lo que plantean podría darse hipotéticamente.

  • La mirada del autor.
Su visión del mundo, si es optimista o pesimista, se ven irremediablemente en cada párrafo. La voz narrativa, esa que nos permite reconocer el estilo tal y como se reconoce a un cantante, por ejemplo, puede ser otro elemento más a analizar. Si solo hemos leído una obra de él apenas podemos ser conscientes de esto pero si se trata de alguien con quien repetimos podremos observar si la narración sigue determinados parámetros que nos pueden indicar la procedencia del mismo.


Se puede hacer de mil maneras más pero estas pautas pueden ser un comienzo.