martes, 26 de mayo de 2015

LA CHICA DE LAS FOTOS de MAYTE ESTEBAN





Sinopsis:

Rocío, camarera de pisos de un hotel rural y escultora en sus ratos libres, vive al borde de un ataque de ansiedad: el día de su boda está a la vuelta de la esquina, faltan muchos detalles por concretar aún y su novio no ayuda. Para colmo, se encuentra con que tiene que trabajar horas extra en el hotel. Todo debe estar impecable para la llegada de Alberto Enríquez y Lucía Vega, la pareja de actores de cine más rutilante del momento. Cuando aparecen, a Rocío le ocurre algo que no logra entender. Es verdad que Alberto tiene un físico imponente y una mirada terriblemente sexy, pero lo que empieza a sentir es desconcertante e inoportuno, y por ello lo trata de manera fría, hasta brusca.

Alberto enseguida descubre que Rocío no es la típica muchacha encandilada por un famoso y justo eso es lo que llama su atención. Sin embargo, algo se le escapa: ¿por qué Rocío evita mirarlo a los ojos? Impaciente por descubrirlo, idea mil maneras de tropezar con la esquiva camarera. Con lo que no cuenta es con que la prensa sensacionalista es capaz de cualquier cosa con tal de lograr una exclusiva.


* * *

¡Ya está en preventa!

Pincha aquí para verla en la página

Desde ya mismo podéis descargar mi nueva novela, LA CHICA DE LAS FOTOS y el 4 de junio se transferirá automáticamente a vuestros lectores electrónicos. Al menos desde Amazon, y hablo de esta página porque es la que más controlo.

Tenía muchísimas ganas de poder contaros esto. Han sido muchos meses desde que puse la palabra fin (mentira, nunca la pongo) a esta historia.

Sé que todas las novelas tienen dos maneras de verse. La primera, la importante, leyéndolas y empapándonos de la historia que nos cuentan. Hay otra, cuando conoces detalles del proceso de creación, que te hacen mirarla con otros ojos.

Yo dejo que la primera la descubráis y os pido una cosa: hacedlo también para mí. Contadme lo que os ha parecido, porque me ayudará a aprender, que es en definitiva para lo que estoy aquí. Supongo que con todo lo que me habéis ido diciendo de las otras he construido el camino que me ha llevado a ser finalista en el HQÑ, pero sabéis también que soy inquieta y que no me voy a quedar parada.

No puedo.

La segunda historia me corresponde contarla a mí. Os diré que esta novela la empecé en las navidades de 2011. Por aquel entonces descubrí que no sabía poner la raya. He aprendido leyendo pero nunca me había fijado en detalles que no estaba haciendo bien. Leyendo en un blog supe que lo estaba haciendo muy mal y se me ocurrió que una manera divertida de aprender era empezar a escribir una historia en la que me tenía que obligar a seguir las reglas.

En quince días tenía las cuarenta mil primeras palabras.

Ya, ya sé que suena excesivo, pero estábamos de vacaciones y tenía mucho tiempo libre y muchas ideas en la cabeza, además de otra cosa: ninguna intención con ella. Eso es lo mejor, porque te libera de presiones absurdas y me permitió ir avanzando con paso seguro. Una palabra detrás de otra la historia fue tomando cuerpo y creció de forma sorprendente.

Después, un frenazo.

Tenía otras cuestiones en mente, meterme en el lío de publicar en Amazon, por ejemplo. Dos novelas pugnaban por ser la primera: Detrás del cristal y El medallón de la magia. Ganó la segunda, quizá porque la primera lectura cero de la primera no fue hecha por la persona más indicada (no volveré a contar esto porque no quiero ni acordarme de lo que estuve a punto de hacer con ella). Publiqué El medallón, le siguieron La arena del reloj y Su chico de alquiler y con esas tres tuve más que suficiente. Me estaban pasando tantas cosas y todas tan alucinantes que esta novela se quedó perdida.

La publicación de Detrás del cristal, su éxito inmediato en 2013, el contrato con Ediciones B y el lanzamiento en papel para 2014 siguieron, y La chica de las fotos siguió escondida entre los proyectos inacabados. Incluso escribí otra novela ATCLV, que sigue esperando su oportunidad (no seáis pesados, la tendrá, yo creo en ella firmemente, pero dejadme que lo siga intentando un poco más).

El verano pasado me puse como meta terminar dos novelas. Una fue Brianda, el origen del medallón, con la que quería dar por cerrada la aventura en Amazon que empezó dos años antes. La otra, esta chica a la que un paparazzi mete en el lío de su vida. Como no sé escribir novelas de una en una fui saltando, ocupando mi tiempo en ambas a partes iguales.

Cuando la terminé y le hice la revisión pertinente, no me lo pensé.

Había visto ya el certamen HQÑ y pensé que, tanto la trama como el estilo en el que está escrita, encajaban a la perfección en lo que buscaban. Como estoy loca, pero solo a medias, le pedí a una amiga (Yas) que se la leyera. Su entusiasmo, contagioso, me hizo cerrar los ojos y enviarla.

Siempre creí en ella.

Es algo que a veces sucede, te convences de que las cosas pueden pasar y ocurren. Cuando la editora, María Eugenia Rivera, me llamó, mi cabeza era un hervidero. Alegría. Sorpresa. El pensamiento de que mi mente estaba enfocada en esto y había sucedido... No sé. Fue un subidón, en un momento más que oportuno porque me estaba planteando, en serio, dejar esto de una vez.

¿Qué vais a encontrar? Pues una historia romántica, o dos, quién sabe. Una pequeña reflexión sobre la prensa rosa y los pocos escrúpulos que de vez en cuando se gastan. Un estreno. Líos. Risas. Un adolescente que me encanta...

Os dejo que seáis vosotros quienes me lo contéis.

¡Pero hacedlo!

Es importante para mí.

Muchas gracias al equipo de HarperCollins Ibérica por confiar en mí y sobre todo a María Eugenia Rivera, mi editora, que siempre está disponible para cualquier pregunta tonta que se me ocurra. También quiero darle las gracias a Mónica Sota por la portada. ¡Me encanta!

martes, 19 de mayo de 2015

EL MEDALLÓN DE LA MAGIA EN EL CEO VIRGEN DE LA PEÑA (SEPÚLVEDA)

El lunes 18 de mayo estuve en Sepúlveda. Visitar esta villa castellana es un placer. Cada uno de sus rincones está lleno de historia y es siempre agradable pasear por sus calles empedradas, después de degustar un cordero asado, el plato del que se sienten orgullosos sus habitantes.

Pero no fue una visita turística el motivo por el que estuve allí. Fue otro más literario, fui al CEO Virgen de la Peña, el centro de enseñanza obligatoria de Sepúlveda, donde los alumnos de MAE leyeron El medallón de la magia. Tuvimos un encuentro en el que pudieron preguntar sobre todas las cuestiones que les habían llamado la atención de la historia y sobre el proceso de escritura de una novela.

Siempre que me enfrento a una charla, una firma o cualquier encuentro con lectores reconozco que me pongo muy nerviosa. La escritura es una actividad solitaria y reflexiva, todo lo contrario a encontrarte frente a un auditorio. Esto supone un choque puesto que las respuestas a las preguntas no permiten un mínimo de reflexión si quieres que el acto mantenga la fluidez adecuada. Sin embargo, con los chicos yo estoy siempre como pez en el agua. Con ellos me siento muy cómoda y en este caso tuve la sensación de que, después de un principio en el que estaban más cortados, a medida que avanzaba el acto iban perdiendo la timidez y preguntando cada vez más.

Lo pasé muy bien. Recordé el principio de toda esta aventura en la que estoy inmersa y volví a situarme en ese tiempo en el que tome la decisión (inconsciente del todo) de convertir mi afición en otra cosa. El medallón de la magia y Brianda para mí son dos novelas mágicas, no solo por el tema que tratan, sino porque la primera me cambió la vida y la segunda me ha hecho aprender de verdad lo que significa escribir, trabajar un relato hasta dejarlo como quieres.

Cuando llegué habían preparado un escenario, lo cual me sorprendió mucho.



El director del centro, Patricio Pérez, preparó el equipo de sonido y, micrófono en mano, me presentó brevemente, dejando que fuera yo quien les contara cómo había llegado hasta allí, hasta estar frente a ellos en ese salón de actos. Intenté ser concisa, pero va habiendo tantos datos ya en mi biografía que me voy a tener que plantear, en serio, para futuras ocasiones, reducir esta parte, puesto que la que más me gusta es la siguiente, cuando se empieza a hablar del libro y ellos comienzan a preguntar.



Me preguntaron muchísimas cosas. Una de ellas, si creía en la magia, me dio opción a leer un párrafo de la novela. No, no creo en la magia como está planteada en el libro, pero sí en la magia de las palabras, y eso aproveché para contarlo de alguna manera en el medallón:

Siempre imaginó que los conjuros estaban hechos de grandes palabras, palabras hermosas que, al estar unidas por las reglas gramaticales, provocaban aquellas mutaciones de la realidad con las que le costaba tanto convivir. Pensaba que eran algo parecido a los poemas de los grandes escritores, que tenían la virtud de despertar emociones. Un poema de Quevedo, o de Góngora, su eterno enemigo, eran mucho más prodigiosos. Por eso, cada vez que se escuchaba recitar un conjuro, no entendía cómo era posible que aquellas palabras tan burdamente trabadas pudieran modificar la realidad. Sin embargo lo hacían. 

Además de preguntas sobre el libro, les interesaban otras cuestiones. Me dio mucha pena tener que contestar negativamente a una de ellas, cuando uno se interesó por saber si se puede vivir de la escritura. Pero no iba a mentir, de momento creo que son muy pocos los privilegiados que se pueden mantener solo de las palabras que escriben en sus libros. Ojalá fuera posible para mí, pero no, a día de hoy no es posible. De todas maneras les hablé de una frase que siempre repito:

Lo imposible solo tarda un poco más.

El éxito en todas las empresas de la vida creo que está en la paciencia para esperar por ellas. Si no la tenemos, si abandonamos los sueños, entonces es cuando no se cumplen. Hay que esperar el momento y estar ahí para cuando llegue.

Entre las preguntas destacó una que siempre me hacen,  los escritores a los que admiro. Son tantos que sería más que injusto hablar de unos y dejarme a otros, así que aproveché para leer otro fragmento de la novela, donde hablo de otro libro, uno imprescindible en la historia de la literatura. No sé si hay que haberlo leído, pero sí al menos conocerlo y valorar su importancia. Por eso, como este libro lo escribí para mi hijo, lo incluí:


Alonso se había sentado en una butaca frente al lecho. Velaría su sueño toda la noche, feliz por tener, por fin, una tarea diferente. Después de tantos años sin poder hablar nada más que con espíritus hostiles a los que, por lo común, sólo dirigía improperios, era magnífico hablar con un ser humano, cuidar de Amanda en lugar de los libros. De esos, que se ocupara el nuevo, que para eso había sido convocado. 
Pensó que cuando llegó allí apenas sabía leer. Juntaba las letras pero era bastante lento. Durante el confinamiento en la biblioteca tuvo siglos para practicar y aprender del saber antiguo que había recopilado Brianda. No había estado tan mal. Además también había libros de aventuras con los que disfrutó muchísimo, aunque estaba seguro de que, si alguien se hubiera tomado la molestia de escribir las que vivió con su amo, hubieran sido casi más emocionantes. 

Uno de los libros que más veces había releído versaba sobre las aventuras de un hidalgo modesto y maduro que llevaba su mismo nombre, enloquecido por los libros de caballerías que decidió salir a vivir sus propias aventuras, llevando como escudero a un humilde labrador. Mirando a Amanda dormida imaginó que el Alonso del libro debió ver en su imaginación a Dulcinea muy parecida a aquella preciosa criatura. Desde que la viese aquella mañana no podía dejar de pensar que era la mujer más hermosa que había visto jamás. Sus ojos verdes, que lo miraban todo con una curiosidad infinita, eran un lugar en el que le encantaría desaparecer para siempre. Tenía carácter, eso estaba claro, pero no le desagradaba en absoluto una mujer así. Le gustaría acariciar de nuevo aquel cabello que imaginaba suave y perderse en la blanca piel de su cuello. Tanto tiempo encerrado habían hecho mella en su entendimiento, como en el de aquel caballero andante y, mientras la miraba, empezó a imaginarla perdida entre sus brazos, gozando de aquellas sensaciones que en vida sólo compartió con la posadera y alguna mujer de mala vida de las que acompañaban a las tropas en Flandes.

El medallón de la magia lo escribí para mi hijo y con su ayuda a la hora de elegir escenarios. Me preguntaron si había visitado Toledo o Turégano para documentarme (claro que lo hice) y me hizo mucha gracia una de las preguntas: ¿Tú hijo te ve como una escritora? Sonreí y les dije que creo que mi hijo me ve como su madre.

Me quedo con ese ratito con ellos para guardarlo entre mis mejores recuerdos. Tengo una foto muy chula de grupo, pero como son menores me la quedo para mí, en privado. Os dejo otras en las que, no sé por qué, parece que estoy cantando. Supongo que estaba tan feliz que se me olvidó dejar de gesticular. 

Ah, si queréis, chicos, vuelvo otro día.





viernes, 15 de mayo de 2015

¿TÚ CÓMO ESCRIBES UNA NOVELA?

Me han hecho unas preguntas y llevo un rato intentando contestarme sin éxito. No digo contestarlas, sino contestármelas a mí misma.

¿Tú cómo escribes una novela? ¿La planificas? ¿Sigues un orden? ¿Escribes los capítulos seguidos o el final lo tienes casi antes de empezar?

Si soy sincera, no tengo método, tengo ganas.

Algunas novelas las he escrito desde el principio hasta el final. Otra en dos tiempos que se corresponden con las dos voces narrativas. Una más suprimiendo, en un arrebato, 80 páginas (y gracias a Dios desoyendo una primera crítica cero tras la cual estuve a punto de suprimirlas todas; hablo de Detrás del cristal).

ATCLV es un puzle. El final lo escribí casi al principio. El principio lo he escrito al final. Un poco lo mismo que hice con La Chica de las Fotos.



Esta semana he pensado que, dado que siempre hago las tonterías que me pasan por la cabeza, incluso escribir una historia hacia atrás en el tiempo (Brianda, hija, qué guerrita diste), ahora tenía que probar a poner orden desde el minuto uno. Armar una estructura e intentar moverme por ella, siguiendo un plan establecido. Después de todo estoy aquí porque quiero investigar, quiero saber de primera mano todo lo que pueda aprender de literatura (vivirlo para contarlo mejor). Reconozco que me pudo el impulso y ya tenía algo escrito, pero esta tarde he estado poniendo cimientos y vigas.

No sé qué tal, ya lo contaré.

De momento me siento rara.

sábado, 9 de mayo de 2015

CERRAR LA ÚLTIMA PÁGINA

Cerrar un libro que te ha encantado, aunque se te haya hecho un nudo en la garganta en más de una ocasión al pasear los ojos por sus páginas, provoca tristeza. Sabes que, aunque recuerdes un tiempo a los personajes, aunque seas capaz de evocarlos con nitidez, acabarán cediendo su lugar a otros.

Tarde o temprano.

Te apena que llegue el final de una gran historia, pero no se puede vivir eternamente entre las páginas de la misma novela. Cuando se acaba, cuando llega el instante de volver la contraportada y devolverla a la estantería, también es el momento de otra nueva. De darte de nuevo la oportunidad de sentir las emociones que siempre encuentras entre el blanco del papel y el negro de la tinta.

No se puede leer siempre la misma página de una novela, por muy bonita que te parezca. Los libros, como a veces pasa con la amistad, con las relaciones de pareja, los trabajos... llega un momento que se terminan.

Necesitas avanzar y escoges otro.

A veces, si la última lectura ha sido muy buena, se sucederán las elecciones. Muchos libros se quedarán con el marcapáginas en el principio, incapaces de atraer tu atención lo suficiente. Si hay mucha suerte y eres de los que enseguida encuentras otro que ocupe su lugar, continuarás disfrutando de este extraño y maravilloso lado de la existencia que es leer.

Es tan extraño, se parece tanto a la vida, que a veces se confunden.

Claro, esto solo es cierto si te pasa igual que a mí.


martes, 5 de mayo de 2015

SIEMPRE A TU LADO DE MEL CARAN (Proyectos de amor y deseo. 2)

Siempre a tu lado es la segunda parte de Sonríe.


Sinopsis:

Tras unos meses de separación, Rebeca recapacita y decide regresar con Alan. Su relación vuelve a ser perfecta y todo parece que va sobre ruedas, hasta que la sombra del pasado de Alan asesta un duro golpe sobre la pareja. La vida de ambos se complica con acontecimientos inesperados, celos, problemas de salud, temores y dudas. Aunque sólo el amor verdadero es capaz de vencer cualquier contratiempo, las pruebas que el destino les pone son tan terribles, que les hará dudar de todo. Alan y Rebeca desean estar juntos, pero para ello, van a tener que pagar un precio muy elevado.

Mis impresiones:

En febrero llegó a las librerías Sonríe, la primera novela de Mel Caran. Todo lo que la ha rodeado lo he contado entusiasmada en el blog, porque esta no es una novela más para mí, sino que tiene una historia que trasciende lo literario: algo personal que me parece tan bonito que nunca dudo en compartirlo. Sonríe, la versión en ebook que Mel subió por su cuenta a Amazon, nos puso en contacto y las conversaciones entre dos extrañas en principio, se acabaron convirtiendo en diarias. Éramos dos desconocidas, dos personas que vivían a cientos de kilómetros y que no se habían visto jamás, pero el libro hizo de hilo conductor y, a través de él, nos convertimos en amigas. Ya sé que hay quien no lo cree, quien piensa que las personas que se conocen de manera virtual no pueden llegar a tener una amistad, pero os aseguro que el abrazo que nos dimos en febrero de este año, después de tener que esperar dos años, fue de lo más real.

Ambas llegamos en un momento vital especial para la otra; ambas encontramos en las palabras compartidas el apoyo que necesitábamos para seguir adelante en esta aventura literaria en la que nos embarcamos. Las dos publicamos nuestros libros casi a la vez y recorrimos el camino de la mano. Un principio para las dos que se hizo mucho más llevadero en compañía. Y todo eso gracias a unas novelas.

Mel Caran y Mayte Esteban

Aunque hoy sea el primer día en las tiendas de Siempre a tu lado, yo he tenido la suerte de poder leerla un poco antes. En ella, Mel Caran retoma los personajes que protagonizaron Sonríe. Alan y Rebeca, tras permanecer unos meses separados, vuelven a recuperar su relación. Han descubierto que se echan de menos, que lo que vivieron merece una segunda oportunidad y no la dejan pasar. La conexión entre ambos sigue siendo igual de intensa, pero la irrupción de un nuevo personaje, Terry hará que las dudas aniden en la mente de Rebeca. El atractivo que emana Terry no le resulta en absoluto indiferente. 

Mel vuelve a llenar la novela de escenas de alto voltaje, plagadas de erotismo y tensión, incluso diría que hay una en la que aparece un billar que os va a encantar. Y el final... Quienes habéis leído a Mel Caran sabéis que se puede esperar de ella cualquier cosa menos lo convencional. Le gusta jugar con el lector, proponer alternativas atrevidas y en Siempre a tu lado lo hace. Es, además, un homenaje, pero no voy a decir más porque os toca ser a vosotros quienes descubráis de qué se trata. Seguro, seguro, que no os lo vais a esperar.

Siempre a tu lado se lee en un suspiro, sigue ocurriendo como en Sonríe, que antes de darte cuenta te encuentras en mitad de la novela. 

Desde hoy está en librerías, físicas y online. Yo ya tengo hueco en la estantería para mi ejemplar en papel.



La primera novela de Mel Caran


domingo, 3 de mayo de 2015

VOLVER A VERTE DE MARC LEVY



Sinopsis:

Arthur, un joven arquitecto californiano, vuelve a Los Ángeles después de pasar una larga temporada en París. Sin embargo, durante todo este tiempo no ha conseguido olvidar a Lauren, el gran amor de su vida que le robó el corazón cuando, a raíz de un accidente, cayó en estado de coma. Gracias a la insistencia y la valentía de Arthur, Lauren siguió viviendo, a pesar de la opinión del doctor y de la madre de desenchufar los aparatos que la mantenían con vida. Éstos, avergonzados, le hicieron jurar que jamás confesaría la verdad a la joven, que no recuerda nada de aquellos meses. Arthur cumple su palabra, desaparece de su vida e intenta olvidarla. Cuando vuelve a Los Ángeles el destino hará que se reencuentren.

Mis impresiones:

Tras la lectura de Ojalá fuera cierto me di cuenta de que no me acordaba de qué era lo que pasaba en la segunda parte, Volver a verte. Recordaba, eso sí, que la había leído y que, además, el ejemplar era mío. Como tenía muy fresca la anterior lectura decidí que era el mejor momento de releerlo, pero mi primera búsqueda por casa fracasó.

Horas después necesité mi manual de gramática. Al cogerlo de la estantería, vi la novela y descubrí la razón por la que no la encontraba: buscaba una edición de bolsillo y no es la que tengo, sino la de tapa dura de Círculo de lectores. Mi biblioteca sigue el orden más caótico del mundo, sé dónde están la mayoría de los libros porque tengo revueltos los clásicos que manejo a diario con novelas actuales y las veo con frecuencia (y porque limpio el polvo), pero creo que convendría un día ponerse en serio con ella y usar la lógica para ordenarlos, con el fin de que estas cosas no me pasen.

Pero ¿por qué estoy releyendo en lugar de disminuir la enorme lista de libros que me esperan?

Esa pregunta me la hice mientras tendía la ropa, justo antes de ponerme a leer. Entre un par de calcetines y una camiseta empecé a analizar los razonamientos que me están empujando estos días a volver a libros que ya tuvieron su oportunidad, y la respuesta apareció justo cuando colgaba las medias de fútbol. Los libros que ya leí, además de la historia que cuentan, a mí me hacen evocar el tiempo en el que cayeron en mis manos. Por alguna razón recuerdo dónde leí algunos párrafos (lo que no cuadra mucho con no acordarme después dónde los dejo, pero mi memoria es así) y lo que sucedía en esos momentos y estos dos libros me recuerdan un tiempo en el que yo era muy, muy feliz. Creo que persigo esa sensación, la busco y releo, por si entre las palabras logro que se cuele algo de esos momentos del pasado y se vengan al presente, a hacerme compañía.

Con la lectura de  Volver a verte he descubierto también por qué no me acordaba de nada. Marc Levy, que en esta novela mejora enormemente como narrador desde Ojalá fuera cierto, escribe con tanto ritmo que sin darte cuenta te estás diciendo todo el rato: un poquito más. Cuando miras el reloj son las tres y media de la madrugada y es cuando te acuerdas de que a las siete y media tienes que volver a abrir los ojos y lo dejas, resignada. Claro que, para entonces, ya ha caído media novela. Supongo que la primera vez que la leí fue eso lo que sucedió, aunque recuerdo haberla leído en mis eternas horas de parque, así que no hubo madrugada, sino que me la merendé de una sentada.

Por eso, y porque estoy segura de que empecé otro libro inmediatamente, no era capaz de recordar qué ocurría. Sin embargo ahora, al leer, he ido evocándolo todo, incluida esa tarde de parque, con los niños correteando por el césped del parque de las piscinas. Nítida, ha venido a la memoria la mesa donde me senté, incluso, para demostrarme que aún sigo teniendo que confiar en mis recuerdos, puedo ver, si cierro los ojos, mi bolso de entonces.

Me estoy dando cuenta de que cada vez hago reseñas menos reseñas, pero como me da lo mismo, tampoco es que las lea mucha gente, voy a seguir en esta línea, que a mí me gusta más.

Sigo.

Esta novela no me ha gustado tanto como la anterior. He leído con la misma fluidez, pero había algo impreciso que no me permitía catalogarla con tan buena puntuación. Al terminar puedo decir que ya sé por qué. Esa poca chispa que decía que notaba entre los personajes en esta se desvanece del todo. Hay un momento en el que el narrador me dice que hacen una pareja perfecta, pero los diálogos entre ambos a mí me llevaban a una sensación muy diferente. No notaba eso que se empeñaba en contarme el lector, sino bastante distancia. Acostumbrada como estoy a lecturas cero, si hubiera hecho la de esta novela, hay unas cuantas páginas a las que habría puesto una nota: revisar. No creo que estén mal escritas, pero son muy frías, cuando la novela está pidiendo justo lo contrario. Es como si hubiera tenido una escritura apresurada, presionada por el éxito de la otra. Avanzas, pasan cosas, pero no las sientes.

En conclusión: no me ha convencido del todo. He escrito este comentario en el blog por si se me vuelve a olvidar.

jueves, 30 de abril de 2015

OJALÁ FUERA CIERTO DE MARC LEVY



Sinopsis:

Lauren lleva meses en coma después de haber sufrido un tremendo accidente de circulación. Los medicos la mantienen artificialmente con vida esperando un milagro, pero este no llega. Por ello, la familia de Lauren pone su apartamento en alquiler y el nuevo inquilino, Arthur, se muda sin más demora. Lo que no se imagina es que se verá obligado a compartirlo con alguien que sólo él puede ver. Y es que en su afán de aferrarse a la vida, Lauren ha conseguido formar parte de la cotidianeidad sin ser vista. Superado el shock de encontrar un fantasma en casa, Arthur convierte a Lauren en el centro de su vida, en su razón de existir. Un amor que no entiende de convencionalismos y que la mayoría no puede comprender.

Mis impresiones:

Leí Ojalá fuera cierto hace muchos años. Me lo prestó una amiga, asegurándome que le había encantado, y la verdad es que a mí también me gustó mucho. Años después, cuando me enteré de que habían hecho una película, Just like heaven, quise verla y me pasó algo muy, muy extraño. La película es una "versión libre" de la novela. La madre de Lauren (Elisabeth en el film) se transforma en una hermana y dos sobrinas, y la de Arthur (David en la pantalla) directamente se ha volatizado, llevándose por delante a uno de los personajes más interesantes de la novela. La trama cambia, se simplifica y se adapta más al tono de una comedia que funciona en el cine, y se pierden todas las frases que en la novela te dejan pensando.

Me pasé la primera parte de la proyección recolocando mis recuerdos, que en muchas ocasiones chocaban con lo que estaba recibiendo. Creo que como tienen lo mínimo en común, la comparación se iba diluyendo, y acabé aceptando que, aunque muy similares, eran dos historias. Y las dos me gustaban.

Después de eso la película la he visto... incontables veces, porque a mi niña le encanta; ese punto de partida de una mujer-fantasma que busca la manera de volver a su cuerpo, en coma en la habitación de un hospital le resultó interesante cuando era muy pequeña (y que las sobrinas hubieran metido a Bob Esponja en la lasaña) y la ponía una y otra vez.

Es una de esas pocas veces que no puedo decir que el libro sea mejor que la película, o la película que el libro, porque en realidad tienen muy poco que ver.


Esta semana, cuando empecé a leer la novela, me pasó exactamente igual que en la sala de cine, el día que vi la película. Al principio tenía que hacer un esfuerzo por no mezclar las dos historias, pero poco a poco, se me fue olvidando y entré de lleno en el libro.

Tengo que decir que crece a medida que avanzas en la lectura (y eso, por cierto, me recordó mucho a otro libro que conozco bien). Desde ese principio "absurdo" el libro va dando pasos hacia otros temas y cuando aparece Lili, la madre de Arthur, cuando te presenta a esa mujer que fue dejando pequeños legados en forma de cartas y recuerdos para su hijo, es cuando la novela tiene sus momentos más brillantes. Se impregna de nostalgia y fluye. Hace que entiendas por qué fue una de las novelas más vendidas cuando se publicó, que se tradujera a tantos idiomas y que, al final, acabaran haciendo una película (aunque a su bola).

Sabéis que no soy de poner spoilers, ni siquiera a modo de frases, pero en este caso voy a hacer una excepción, quizá porque el libro no es una novedad y supongo que la mayoría lo habréis leído. Y eso me recuerda que no he contado por qué lo he vuelto a leer. Es tan tonto como que, al abrir el cajón donde guardo las pinturas, estaba ahí y lo encontré. ¿Por qué guardo libros en sitios imposibles? No lo sé, supongo que para volverme loca buscándolos cuando los necesito. El caso es que, tras la sorpresa inicial, pensé que me apetecía seguir con mi racha de "libros que no fallan" y no me equivoqué. No he tardado ni tres días en leerlo.


"Experimentarás muchos miedos. Lucha contra ellos, pero no los sustituyas por vacilaciones demasiado largas. ¡Piensa, decide y actúa! No tengas dudas; la incapacidad para asumir las elecciones propias genera cierta dificultad para vivir".

"¿Cuántas veces me brindará la vida la posibilidad de hacer algo esencial?"

"¿Te he dicho yo que te quiero? Me has dado pruebas de que me amas, que es mucho mejor".

Solo hay un pequeño detalle de esta novela que no me convence: no vi una conexión entre los personajes lo suficientemente intensa como para que se acabaran enamorando de la manera que lo hacen. Eso, quizá, se me ha escapado a mí captarlo. No lo sé, pero me faltaba un poco de chispa en el principio. Acabé entendiendo a Arthur, sobre todo cuando se va descubriendo el personaje de Lili y todo lo que le enseñó, pero al principio... 

Ojalá fuera cierto no tiene un final cerrado. Se queda abierto, algo que molesta a algunos lectores, pero que a mí, personalmente, me da igual. No necesito que me cuenten nada más allá, porque para eso está tu propia imaginación, para practicar eso que en su día se llamó "literatura del silencio", donde el lector actúa como cómplice, completando la historia que le está sugiriendo el autor. Vale, quizá este razonamiento es un poco forzado, pero me sirve para entrar en otra novela de Marc Levy que también leí, Volver a verte. Creo que, empujado por el éxito de la primera, el autor escribió la segunda parte. En alguna de mis estanterías tiene que estar, porque sé que la leí pero, por lo que sea, no la recuerdo. Lo que sí recuerdo es que no me dejó el mismo buen sabor de boca que la primera, así que, revolveré un poco, y haré la comparación. De todas maneras, leer a Marc Levy siempre es un placer. Es uno de los autores que no me defraudan, porque escribe novelas románticas pero no de esas que están llenas de azúcar y acaban sentando mal. Y además, es tan bueno, que cuando me nominan a un premio con él, me gana. 

Tengo que aprender de él.



martes, 28 de abril de 2015

LA DAMA DEL PASO DE MARISA SICILIA



Sinopsis:

Los rumores de guerra se ciernen sobre el apartado valle de Svatge. Los hombres deben acudir al combate y Arianne tiene que contraer matrimonio. Su padre ha acordado su boda, pero ella se niega a obedecer, aunque eso le cueste el desprecio de su padre y la ira de sus hermanos.

El desafío le saldrá muy caro. Se verá recluida sin más opción que ceder o desfallecer en su cautiverio. Sin embargo, el destino dará un vuelco y un nuevo pretendiente exigirá su mano y no admitirá excusas. Los enfrentamientos se sucederán entre ambos en un duelo entre atracción y rechazo, pasión y dolor, orgullo y amor. Mientras el reino se tambalea acosado por las intrigas, en Svatge se librará otra dura batalla por conquistar el corazón de Arianne.

Narrada con el aire evocador de las leyendas tradicionales aunque desde una perspectiva más actual, La dama del paso cuenta la historia de una joven que no se resigna a que otros decidan por ella.

Mis impresiones:

Hace mucho tiempo que mi amiga/escritora/vecina Meg Ferrero me decía, con toda la razón del mundo, que tenía que leer a Marisa Sicilia, que no me iba a arrepentir en absoluto. La verdad es que me fío de su criterio, pero he pasado una racha de perder el tiempo de una manera muy tonta y mi lista de pendientes, a pesar de que intento obligarme a leer algo más, ha crecido de manera desmesurada. Como esto no puede ser, este mes me he puesto seria conmigo misma, me he regañado por estar tan boba y entretenerme con estupideces que no llevan a ninguna parte (¿se puede saber qué me impulsa a hacer los test de Facebook?) y he vuelto a incrementar las horas de lectura, ya que es algo que me encanta y me aporta muchísimo más que sabe que el color de mi nombre es el rojo y soy la más guay entre las guays (sí, esos test suben la autoestima porque nunca te dicen nada malo de ti, creo que por eso los hacemos a pesar de que sepamos que son estúpidos).

Claro, que una cosa es proponerse algo y otra diferente, lograrlo.

No encontraba el libro que me mantuviera lo suficientemente entretenida como para no despegar la nariz de sus palabras. Empezaba uno, otro, lo dejaba, volvía a empezar... y al final, de manera más que estúpida, volvía a Facebook. A perder el tiempo procrastinando, ya fuera en test tontos o haciendo, directamente, el idiota.

Hasta que tropecé con Arianne, La dama del paso.

Esta novela tiene el sabor de una leyenda antigua, está contada con un lenguaje preciso y una ambientación que enseguida te envuelve y te traslada a otro tiempo. La fortaleza donde vive Arianne con su familia (sus dos hermanos y su padre) está situado a la orilla del río Tahine y su importancia reside en que tiene un puente decisivo para pasar de un lado a otro, un puente levadizo con un mecanismo muy antiguo, cuyo secreto solo conocen dos personas. La guerra está ahí, inminente, y los hermanos y el padre de Arianne parten hacia ella. Un día, cuando desde la fortaleza ven llegar al ejército mermado, empiezan a intuir que algo ha ido mal, pero nadie será consciente de que es una emboscada preparada por Derreck de Cranagh, quien se convertirá a partir de ese momento en el nuevo señor y una pesadilla para lady Arianne, por los sentimientos contradictorios que despierta en ella.

Creo que ya he contado demasiadas cosas, y eso que he tenido que hacer un tremendo esfuerzo de síntesis para enlazar el principio, porque si algo caracteriza a La Dama del Paso es que no deja tregua, que siempre está pasando algo interesante que merecería ser narrado, y que además tiene muchísma importancia en la trama. Junto a esto, la deliciosa manera de narrar que enseguida te sumerge en la historia.

Han sido días de buscar un hueco para seguir leyendo, incluso en las pequeñas pausas entre clase y clase, y eso era algo que no me sucedía desde hacía tiempo, así que ha sido una experiencia maravillosa. Los personajes, tanto los principales, Arianne y Derreck, como los secundarios, donde destaca el viejo jefe de la guardia, Harald, están perfectamente trazados, y las escenas entre los protagonistas me han encantado. A pesar de sus diferencias, de todo lo que separa a estas dos personas, a pesar de que ambos luchan por apartar sus sentimientos, los notas, se hace palpable la tensión entre ambos y la conexión que la autora logra dibujar hace que te los creas. De eso he sido aún más consciente al leer la siguiente novela que entró en mi lista, una relectura de un libro que hace años me prestaron y que ahora ha caído en mis manos y quería volver a saborear. Ese otro libro, un bestseller de hace años, me resultó esta vez mucho menos creíble en ese sentido, no era capaz de sentir esa conexión entre los protagonistas tan intensa.

El libro, La dama del paso, pronto estará en formato papel, editado por Harlequin, y estoy segura de que, cuando me encuentre con él, lo volveré a comprar, porque hay libros que quieres que formen parte de tu estantería, para volver a ellos cuando, de nuevo, se atasque la lectura.

Felicidades, Marisa Sicilia, sigue escribiendo historias tan redondas. Seguro que las leeré.

Incluyo la novela en el reto, en el apartado de landscape.

domingo, 26 de abril de 2015

EL NADADOR EN EL MAR SECRETO DE WILLIAM KOTZWINKLE



Sinopsis:

El arduo nacimiento de un niño contado por su padre.

Mis impresiones:

No he resumido la sinopsis, es así, tan breve como esta joya que no llega a las cien páginas, esta pequeña gran novela en la que se nos habla de la vida, de la muerte, de los sentimientos, de pérdidas, de añoranza, de pasado feliz y futuro incierto. De amor que llena el alma y de un vacío inmenso, de la soledad que se queda cuando se abren paso las decepciones.

Me ha costado leerlo apenas una hora, pero, aunque parezca contradictorio, ha sido difícil. Dos momentos me han obligado a cerrar sus páginas y tomar aliento. Había belleza a pesar de lo crudo de lo que me estaba contando, y ese contraste tan hermoso es lo que me paralizó.

En principio, tengo que decir que el hecho de que el nacimiento de una criatura desde el punto de vista de su padre me resultó muy atractivo. Estamos acostumbrados a escuchar a las madres narrar ese momento, sobre todo porque, quien haya sido madre sabe de lo que hablo, es una experiencia tan intensa, tan brutal, que sentimos la necesidad de expresarla y compartirla. Sin embargo, pocas veces un hombre se para a contarte lo que sintió el día en el que se convirtió en padre, quizá porque la parte física no la puede narrar y la emocional muchos se la guardan.

El narrador de esta pequeña historia es el protagonista y nos cuenta la experiencia eligiendo una primera persona que, desde el minuto uno, aumenta nuestra empatía. Vamos conociendo sus miedos, sus dudas y el nerviosismo cuando el momento tan deseado de conocer a su primer hijo se acerca. Y no solo eso. Cada pensamiento, por minúsculo que parezca, es expuesto con una delicadeza exquisita.

La primera parte de la novela es la que más se detiene en los detalles. Cuando el guion da un giro, también lo hace la narración, que se vuelve mucho menos extensa; de alguna manera no encuentra las palabras para rellenar el vacío en el que le han sumergido las circunstancias.

No quiero contar, pero son tan pocas páginas que es casi imposible. Además, no importa. En esta novela no, porque da igual que sepas, no es el objetivo narrar algo sino despertarte, emocionarte, y eso lo consigue sin más recursos que una narración impresionante, delicada y hermosa.

¿Quién dice que las historias duras y literarias no llegan a los lectores?

Probablemente alguien que se ha olvidado, por las razones que sean, de qué es literatura y qué otra cosa.

Incluyo esta novela en el reto semi genérico. 

viernes, 24 de abril de 2015

¿EXISTEN REGLAS PARA ESCRIBIR BESTSELLERS?



De entrada tengo que decir que no lo creo en absoluto, que si existieran y fuera tan sencillo, habría más bestsellers que parados en la cola del INEM. Ya sé que es absurdo, pero hoy cuento esto en el blog por una razón. El otro día, en una de mis miles de excursiones investigadoras por Google, tropecé con un artículo que resumía las diez reglas para escribir un bestseller. Pensaba que no iba a ser capaz de encontrar de nuevo el artículo que leí -es algo que me suele pasar, encontrar algo y después ser incapaz de volver a ello-, pero esta mañana parece que los hados me son favorables y aquí está:


¿Por qué lo traigo al blog? Porque, también uno de estos días, empecé a bromear en Twitter con dos amigas sobre alguno de los puntos, y les prometí que buscaría el artículo y resumiría los puntos. En realidad esto es como mis excursiones investigadoras, algo sin ningún valor práctico, pero para pasar el rato sirve. Yo tengo mis peros a algunos de los puntos.

¿Empezamos?

1.- El libro debe ser una novela porque es el género que prefieren los lectores.

Bueno, esto es cierto pero no es una verdad categórica. Ayer mismo, día del libro, tuve la ocasión de tener en mis manos muchísimos ejemplares que sacaron a la calle para aprovechar el tirón del día. No solo había novela entre los más vendidos, de hecho seguía estando un libro que ha sido uno de los más demandados desde hace ya unos cuantos años: El secreto.

Primera conclusión: escribir una novela puede darte más posibilidades para acabar siendo bestseller, pero no hay que descartar otros géneros.

2.- La prosa debe ser sencilla, que permita leer con fluidez. No debe llamar la atención sobre sí misma, interrumpiendo la acción.

Cierto. Las novelas más vendidas de los últimos tiempos no es que sean precisamente literatura, pero claro, es que no es de literatura de lo que estamos hablando, sino de libros que se venden bien, ¿no?

3.- Debe de ser entretenimiento, una obra de la que sea fácil olvidarse y que no afecte a la vida del lector de forma duradera.

Aquí me quedé pensando un poco. ¿Me acuerdo de, por ejemplo, El Código da Vinci? Anda, pues es cierto, apenas recuerdo nada, pero puede ser que yo tengo una pésima memoria o que, desde que lo leí, he leído cientos de libros y este no ha sido de los que he archivado en una de las mejores estanterías de mi mente.

4.-Debe decir lo que la gente ya sabe y acepta, pero no de manera extraña.

¿Entonces para que hago el esfuerzo de leerlo –y el de comprarlo, que no son precisamente baratos-, si ya sé qué me va a contar? No lo sé, sigo dándole vueltas

5.- Las descripciones deben ser breves, alternándolas con detalles del pasado de los personajes y con acción. .

A mí esto, en bestsellers y en general, me parece bien, que no se enrollen. Prefiero que no haya descripciones a esas que son un coñazo, que se dedican a hacer una lista interminable de elementos que decoran el espacio. Ya sé que también están las otras, las literarias, las que te asombran por la capacidad del autor para dibujar con palabras. Pero resulta, mira por dónde, que estas aparecen poco y más bien en libros que no son bestsellers.

6.- Los capítulos no deben pasar de quince páginas. La novela completa debería tener unas 60.000 palabras si es para niños y 100.000 si se trata de una novela de adultos.

Eso lo leí hace años en otro blog, y la verdad es que me he ido fijando en ello. Siento disentir, las novelas juveniles que triunfan son tochos de más de cien mil palabras y algunas de adultos son más cortas. Supongo que las medias nos gustan mucho, pero también se van modificando con el tiempo.

7.- Los capítulos deben terminar con un gancho, una acción no resuelta, un peligro, que se resuelva en el capítulo siguiente.

Ahí estoy completamente de acuerdo. El espíritu cotilla del ser humano impide que nos quedemos con las ganas de saber, a veces incluso renunciando a horas de sueño. No está nada mal que el autor sepa mantener nuestra atención. De hecho, creo que es algo que debe hacer. Un narrador de historias tiene que saber mantener a la audiencia entretenida. Eso, desde los juglares de la Edad Media, lo tenemos claro.

8.- El protagonista no tiene que tener un carácter muy complejo para que el lector pueda imaginarse en su lugar con facilidad.

No me había parado a pensarlo, pero en mi caso no funciona. Prefiero los personajes con peso, que evolucionan, que se debaten en dudas, que sienten… ah, que no es literatura, es un bestseller, se me olvidaba de nuevo.

9.- Una gran campaña publicitaria.

Ayuda. Mucho. Muchísimo. Me atrevería a decir que es algo completamente definitivo. Fenómenos “literarios” actuales no se explican sin esto de por medio, igual que no entiendes que otros libros no hayan salido del anonimato.

10.- Autor/a guapo/a, joven y con una biografía interesante.

Aquí me mató el artículo, pero porque considero que algo de razón lleva, que muchas veces nos dejamos influir por factores externos. Alguien nos parece atractivo y le prestamos más atención que a otra persona gris o anodina, que tiene más que aportar, pero que no se “vende” tan bien.

Conclusión: nadie tiene ni puñetera idea de por qué un libro se cuela en las listas de los más vendidos y permanece en ellas durante mucho tiempo. Puede que haya rasgos comunes, elementos que se repiten y que inducen a pensar que hay determinados factores que propician el encuentro entre el libro y la cartera del lector, pero nada, nada es defintivo.


Mil palabras.