domingo, 22 de febrero de 2009

Yo misma

Esto de los blogs es extraño. Yo tomando precauciones, no fuera a ser que este mundo raro que es intenet me gastase una jugarreta y resulta que este espacio mío está desierto. A veces ni yo me acuerdo de que existe. Eso es bueno, en realidad. Es todo un descubrimiento el saber que estoy realmente sola entre la multitud y además sentir que, no sólo no me importa, sino que me encanta. Es fascinante mirar a la gente, observar sus vidas y cómo se desenvuelven con la certeza de que no te están viendo a ti. Es más, ni les importas.

Todo esto me da una libertad nueva, la de contarme lo que quiero, como que estoy orgullosa de mi premio literario. Por fin alguien lee alguna de mis historias y, sorprendentemente, le gusta. Sólo es un premio menor pero es ese mínimo reconocimiento que no tengo de los que me rodean. Me podría pasar la vida gritándoles que me dieran su opinión sobre mis cuentos, mis novelas, mis pequeños relatos y no me harían más caso que si les estuviera informando sobre la última variación de la audiencia de telecinco. Por eso ese relato, que se llama "Vidas de Papel", es tan importante para mí. No por lo que cuenta, por el tiempo que invertí en su creación o por que realmente me fascine la historia. Es importante porque alguien lo leyó.
Lo podría colgar aquí, por partes... es lo que voy a hacer. Ahora ya está "registrado", así que no hay problemas de plagio. Aunque es una historia tan cotidiana que cualquiera puede escribir algo así... y parecersele tanto que pasarían por relatos salidos de la misma mente.

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