sábado, 30 de agosto de 2025

TIEMPO DE PERDER




Sinopsis:

A los cincuenta y pocos, Sofía lo ha perdido todo: el trabajo que le dio independencia, a su madre, a su marido y hasta la posibilidad de sostener con dignidad la vejez que se aproxima. Lo que empezó siendo un acto de amor —cuidar a los suyos— la ha llevado a una soledad asfixiante, a una pensión que no alcanza y a una última renuncia: dejar partir a su perro porque no puede costear el tratamiento de su enfermedad. En Tiempo de perder, Mario Zaragoza nos sumerge en el retrato íntimo y desgarrador de una mujer obligada a despedirse no solo de quienes amaba, sino también de quién era. Una novela que conmueve por su verdad y que interpela a todos los que, como Sofía, alguna vez se han sentido al borde del abismo.

Reseña:

Con Tiempo de perder, Mario Zaragoza entrega una de sus novelas más intensas y conmovedoras. Escrita en primera persona, la voz de Sofía nos conduce por capítulos breves, como fogonazos: unas veces con un lenguaje evocador, casi poético; otras con la crudeza de quien ya no puede permitirse adornos. La obra combina la intimidad del diario con la fuerza de una confesión, y se sostiene en recursos narrativos que potencian la cercanía: silencios significativos, repeticiones como eco del dolor, metáforas precisas que iluminan lo cotidiano y una estructura fragmentaria que refleja la fractura interior de la protagonista.

El jurado destacó “la capacidad del autor para convertir la experiencia de la pérdida en literatura de primer nivel, el retrato honesto y sin concesiones de una mujer enfrentada a su despojo, y la brillante tensión entre lirismo y verdad desnuda”.

Tiempo de perder es, en definitiva, una novela que se lee con el corazón encogido y que invita a una reflexión profunda sobre lo que significa vivir —y sobrevivir— cuando ya casi no queda nada.


Ahora en serio: 

Esto que acabo de poner ahora mismo lo acaba de generar una IA (menos la portada, que le he hecho con Canva en cinco minutos). Mario Zaragoza no existe (a lo mejor hay alguno) y tampoco ha ganado ningún premio, pero quería hacer este experimento porque creo que tenemos que pararnos a reflexionar un poco sobre las capacidades de la inteligencia artificial y lo que supondrá para nosotros.

No sé cuánto hace que la manejamos con soltura en nuestros dispositivos, ¿dos? ¿tres años? No creo que haga más, y ya es capaz de hacer algo como esto: plantear una novela que genera expectativas aunque no exista, aunque no haya ningún señor que se haya dejado la vista y la espalda escribiéndola.

En cinco puñeteros minutos.

Mientras esto sucede, yo sigo tomando mis notas en libretas, volviéndome loca para organizar la trama, luchando para que cuando se publique, se vea en Amazon, para que no pase sin pena ni gloria y mi dolor de espalda pueda permitirse un masaje o mi vista, gafas nuevas.

¿Por qué he escrito esta entrada?

Es por algo que me ha pasado esta semana he leído algo generado por una IA. Por un mínimo sentido del pudor me he inventado otra para ilustrar esta entrada. Ya bastantes charcos piso, no quiero empaparme más peleándome con el humano que está detrás de semejante disparate.

La descargué de Amazon y apuntaba maneras, y de hecho lo hice porque el principio estaba retocado por un humano y no se notaba que era IA, pero a partir de el 20%... ¡Ay, madre! Es que tenía todos los vicios de la inteligencia artificial, había cosas sin sentido ni lógica alguna.

¿Por qué lo leí hasta el final? ¿Es que soy imbécil?

Llamémosle curiosidad.

Estaba en el hospital y, a pesar de que no suelo hacerlo, quise llegar al final para valorar con toda sinceridad lo que me había parecido: un puro producto vacío de alma humana.

Sí, le puse una mala reseña, yo que siempre me las ahorro porque me da pena tirar el trabajo de alguien solo porque a mí no me haya gustado, pero eso no computa para las IAs.

Al ir a Amazon vi que el autor ha subido 12 novelas en la misma línea y seguro que a poco habrá doce incautos que se comerán gato por liebre. Quizá alguien se dé cuenta de que esto no es normal, alguien se haya tomado la molestia de investigar o, como yo, esté tan entrenado en sintaxis que sea capaz de encontrar patrones donde la gente solo ve palabras y lo descubra. Pero colará y lo hará cada vez más.

Y espera que se ponga de moda... 

Entonces, empezará el Tiempo de perder para quienes escribimos. Ahora estamos en el momento previo de Sofía, la protagonista ficticia de este libro imaginario: cuidando al enfermo, pero pronto tendremos que sacrificar a nuestra mascota y nos veremos en la indigencia, porque nuestra vida habrá desaparecido.

Por lo menos, la vida como la hemos entendido durante mucho tiempo.

La vida en la que escribir tenía un sentido y nos daba sentido.


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