domingo, 31 de julio de 2011

EL DOCUMENTO SALDAÑA. PEDRO DE PAZ.


Llegué a este libro curioseando nuevamente en la biblioteca de mi madre, que  siempre sorprende. El verano es para mí el mejor momento para dedicarlo a la lectura, sobre todo por el montón de horas de parque que acumulo haciendo labores de vigilancia: que ninguno de los niños se rompa la cabeza cayéndose del tobogán o que en las peleas constantes en la fuente el único proyectil sea siempre el agua. Como van creciendo y me van dando treguas cada vez más largas, tengo tiempo de leer. Y como no siempre tengo tiempo de ir a comprarme libros con calma (si no me los llevo conmigo no puedo ir a la tienda, y como vengan, los que se traen un libro son ellos), recurro al lugar donde siempre sé que habrá historias dormidas esperando: la estantería de la buhardilla de mi madre.

El documento Saldaña me llamó la atención por el brillo de la sobrecubierta y, cuando lo abrí, por la calidad del papel en el que está impreso. Mi tío Manolo me regaña cuando digo estas cosas, cuando me fío de las apariencias externas en lugar de seguir criterios más inteligentes pero, ¡qué le vamos a hacer!, soy humana, y débil, y me dejo seducir todavía por estas menudencias. Al principio. Luego, cuando empieza la lectura, no hay portadas ni papeles elegantes que me puedan engañar. Al fin y al cabo crecí en una biblioteca y si hay una cosa que he aprendido bien, es a leer.

Tranquilos. Si este libro está reseñado es porque hay muchas cosas en él que me han gustado, además de la portada. Juré hace bien poco no volver a perder el tiempo con libros que no me han aportado nada. Hago reseñas (peculiares) por lo mismo que hago casi todo en esta vida: porque me da la gana. No hay una contraprestación más allá. Si el libro, las palabras impresas en él, me han regalado algo, yo devuelvo lo mismo: palabras. A cambio nada de más que de no olvidarme de la historia, de dejar lo que supuso para mí su lectura, por si en algún momento quiero volver a recordar. Me voy haciendo mayor, quien sabe cuándo la memoria empezará a jugarmela...

El documento Saldaña es una novela de intriga que se desarrolla en Madrid. El protagonista es un tipo, Miguel Cortés, que se gana la vida aceptando encargos para los que no puede extender factura. Él mismo se define muy elegantemente como persuasor. Convence a la gente de lo que quiere y por eso es contratado, por ejemplo, para que algunos morosos paguen sus deudas. Confieso que, al principio, me vinieron a la mente otros tiempos y otro Madrid, personajes que en lugar de pistolas llevaban espadas y sombreros de ala ancha, y que dedicaban sus esfuerzos a "convencer" también, a cambio de ahorrarle al adversario un billete de primera al otro barrio. Pero sigamos, que mi mente se dispersa con frecuencia. Cortés recibe un encargo peculiar: recuperar un documento que lleva perdido setenta años: el documento Saldaña. La oferta económica podría ser un pasaporte para cambiar de vida, así que Cortés acepta. Sin embargo, no será fácil: tras los pasos del documento está también la mafia rusa y empresarios que buscan recuperar el fabuloso tesoro que se esconde tras las pistas que aporta el documento. Una experta en arte, un asesino a sueldo, un informático, un policía, un gato llamado Durruti... son algunos de los personajes que os vais a encontrar si os sumergís en el libro.

Desde este punto de partida, Pedro de Paz construye una novela que te atrapa. Me he pasado dos días (no me ha durado más), buscando momentos libres, robándoselos al sueño y a mis propios libros inconclusos, para leer. La novela negra no es mi género favorito, quizá porque nunca le he prestado atención, a lo mejor porque ya de pequeña era rarita y prefería a Homero o a García Márquez antes que pasearme por las estanterías de novela juvenil (leo ahora más de ese género que cuando me correspondía por edad) y he seguido una línea de lectura particular. Sin embargo, en los últimos tiempos he ido tropezando con novelas de este género y descubriendo (descubriéndomelos a mí misma, claro está) a autores como Nacho Guirado, Pedro de Paz o Armando Rodera, cuya novela, El color de la maldad, me tiene también atrapada en su lectura en estos momentos.

En cuanto al estilo, me ha parecido acertado. La lectura es fluida y sencilla, pero no así el lenguaje. He encontrado varias palabras que no conocía, lo que me ha sorprendido, la verdad. Ya había perdido la costumbre de recurrir al diccionario. En estos tiempos que corren no sé si es bueno para el negocio de vender libros ponérselo difícil a los lectores. Lamentablemente, hasta quienes leemos nos estamos volviendo demasiado simples, con tanto abreviar el lenguaje. Es curioso: nos comunicamos más que nunca, y también lo hacemos peor. Pero sigo.

Otra cosa más, esto quizá es otra de mis tonterías, pero he detectado algo que a lo mejor ni siquiera el autor es consciente que hace al escribir. Tiene que ver con la sintaxis de las oraciones, una especial cadencia de los sintagmas nominales a los que acompaña con un complemento del nombre en forma de adjetivo que antepone al nombre constantemente. No sé si se él mismo es consciente de que repite sistemáticamente esto, pero creo que es una de las razones por las que se lee más rápido. Le da a la narración un ritmo que te mece y te arrastra, que te empuja, suavemente, a leer sin parar.

Hay quien dice que esta novela está llena de tópicos del género. Supongo que para alguien asiduo al género los tendrá, pero yo, que leo sin juicios previos, los he pasado por alto para, simplemente, disfrutar leyendo. Me pareció sorprendente, sin embargo, que los rusos se expresaran con un castellano tan rico y me faltaron palabras un poco menos "delicadas" cuando salían expresiones de su boca y de la de Cortés. Y sigo con mi pelea personal con las frases hechas, pero supongo que esa guerra es mía.
¿Os animáis a leer este libro?

10 comentarios:

  1. Yo también soy mucho de leer libros que me llaman solo por la portada, hasta ahora no me he llevado ninguna decepción. Este no me llama mucho, así que de momento no me animaré con su lectura
    un beso!

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  2. La verdad es que lo que más me atrajo no fue la fotografía sino el tacto de la sobrecubierta y después de las páginas interiores. La verdad es que es una novela muy entretenida, no te iba a decepcionar. A lo largo de la trama se plantean enigmas que los personajes deben ir resolviendo y siempre quieres saber más.

    Un besote!!

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  3. Heeee viva la lectura es genial!!!!
    Y el libro tiene buena pinta, disfrutalo!
    Besos

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  4. Gracias, Mayte, por tu amable reseña. Me alegra que disfrutases de la lectura del libro. Un abrazo.

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  5. Yo también a veces me dejo llevar por las apariencias. Me gustan más los libros de tapa dura, por ejemplo, pero no porque sean más resistentes, sino porque simplemente me gustan.
    El género me gusta mucho. Y si es un libro que te atrapa y que se lee rápido, se gana más puntos conmigo...
    Saludos!

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  6. Pedro, quiero ser yo quien te agradezca que te hayas pasado por mi caótico espacio.

    Kyra, es verdad que los libros de tapa dura transmiten otras sensaciones.

    Un beso.

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  7. Hola linda... perdona lo impertinente por comentar nada con relación a la entrads :S pero no veo algún chat en tu hermoso blog :( .... Sólo pasaba a decirte q tienes un premiecito en el blog :D ... besos wapa =D

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  8. Hola!

    Tengo un montón de entradas tuyas pendientes, pero las leeré con calma en cuanto pueda.

    Si el trabajo de edición está bien hecho, la cubierta ha de conquistarte. Es así de simple.

    Yo entro en las librerías y, muchas veces, ni miro el texto... sencillamente me dedico a tocar, acariciar e, incluso, oler los libros.

    El libro es todo, es un conjunto, posee montones de piececillas que lo conforman.

    Y esos pequeños detalles pueden hacerte abandonar la lectura. Por ejemplo, no soporto los libros mal cortados, con la caja torcida, ni con faltas de ortografía (¡¡esas comas!!). Me desconcentra de la lectura encontrarme viudas y huérfanas, o que se transparenten las páginas...

    Sí, soy un poco neuras ^^

    Novela negra... no todo el mundo sabe escribirla bien. Pero, por lo que cuentas, tiene pinta de interesante.

    Gracias!

    PD. Al final, no importa el género ni la temática, sino si está bien escrito o no.

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  9. Me alegra saber que no soy la única que sufre flechazos extraliterarios con los libros...

    Lo más difícil desde que me lancé a publicar por mi cuenta crear ese todo de una manera digna y sin tener ni idea. Por eso retraso tanto la llegada de otro "niño".

    Sobre la novela negra española, sólo había leído (consciente de que abordaba este género, a saber si he leído más sin saberlo) a Nacho Guirado y me gustó bastante más que Pedro de Paz. Siempre me dicen que lea la saga Milenium pero no me atrae nada.

    Un beso.

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  10. Yo también debo confesar que a veces me dejo llevar por la apariencia de los libros, no se? es que muchas veces una portada te puede transmitir muchas cosas, y sobre todo me llaman mucho la atención cuando son de pasta dura, ya que a México normalmente casi nunca llegan en este formato :), y cuando me encuentro con uno no dudo en comprármelo :)

    Este libro me ha llamado bastante la atención, no solo su portada sino lo que comentas de él, es el tipo de libros que también me gustan bastante ademas de lo fantástico :)

    besos!!!

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