martes, 18 de octubre de 2016

UN POQUITO DE AUTOCRÍTICA NO ESTARÍA MAL



No puedo precisar el autor al que escuché decir, en una de las charlas literarias a las que asistí durante mi adolescencia, que desconfiaba mucho de las personas que creían que pueden enseñar. Fue una frase que se quedó danzando en mi subconsciente, y en la que he pensado muchas veces, sobre todo teniendo en cuenta que me he dedicado a ello.

Debo de ser una persona en la que no se puede confiar.

Partiendo de ese punto, lector, si quieres desconfía de lo que te voy a contar. Quizá solo es el derecho a pataleta que tenemos todos. O, tal vez, haz lo contrario y escucha, porque no tengo ningún interés en adoctrinar a nadie, sino más bien la necesidad de señalar algunos errores que encuentro de manera recurrente en libros que intento leer y que deberían, al menos, hacernos reflexionar un instante.

Aunque después no hagamos ni puñetero caso.

Ayer empecé dos novelas. En una aguanté un 2% de lectura. En otra, un 4. No tengo vida para leer todo lo que me apetece y muchas veces lo que me apetece no lo tengo a mano, así que tiro de lecturas digitales que a veces descargo para dar oportunidades. Algunas superan mis expectativas con mucho, en este blog hay muchos ejemplos de autores que he conocido de esa manera y a los que he reseñado con mucho gusto porque me sorprendieron muchísimo. Sin embargo, la mayoría se quedan en un intento, en lecturas frustradas y en impresiones tan pobres que es más que posible que no les dé una nueva oportunidad.

¿Recordáis eso de que solo hay una primera oportunidad para causar una buena impresión?

Pues a ello me remito.

A una historia le perdono muchas cosas. La primera es que no sea potente. Le perdono que no me esté sorprendiendo a cada minuto, incluso le perdono imaginarme cómo acabará. Lo que no le perdono es que esté mal escrita, que la persona que ha decidido poner en su biografía la palabra escritor no le tenga respeto a lo mínimo que tiene que tener un escritor, y es el conocimiento de cómo funcionan las herramientas con las que se maneja: las palabras.

De este 6% que reúnen las dos novelas de ayer, rescato unas notas que tomé. Son pocas, pero demasiadas para aparecer juntas en tan poco espacio de lectura, puesto que ambas eran novelas que no llegaban, ni de lejos, a las doscientas páginas.

La primera es el uso de los marcadores temporales. A ver cómo lo explico para que se entienda. Hoy y mañana son palabras que solo admiten uso en narraciones en presente, pues solo para el presente existe el hoy o habrá un mañana. Si narras en pasado, ¿a qué viene decir hoy? ¿Cómo vas a poner mañana? ¿Cuándo es mañana? Me desconcierta su alegre uso y, sobre todo, me indica que esa herramienta, el autor no la controla.

Otra es el uso de sinónimos que no lo son. De pronto, empujados por no sé qué mecanismo mental extraño, los autores deciden colar ciertas palabras que suenan más bonitas que algunas más comunes que "significan lo mismo". Quizá para que si alguien comenta su obra no reciban el comentario de "lenguaje sencillo", que parece que es un insulto. Pero no lo es, de hecho, escribir sencillo es lo más difícil del mundo. ¿Cuál es el problema? Pues que de pronto algunas de esas palabras bonitas se cuelan en frases imposibles. El autor decide el significado que quiere darles, pero que no coincide con el que realmente tienen y es cuando en la mente del lector -al menos en la mía- el texto desafina.

Inquerir no es lo mismo que preguntar. No en todos los casos. Son sinónimos, pero no completos. En determinados contextos sí, pero en otros una es más precisa que la otra y usarlas sin conocerlas del todo puede provocar fallos imperdonables. Ayer estas dos palabras desafinaron en mi mente.  Lo explico con un ejemplo más sencillo, para que se entienda del todo lo que estoy diciendo. Meter e ingresar son sinónimos, ¿verdad? Puedo meter dinero en el banco, o ingresarlo. Pero... me puedo meter la mano en el bolsillo, pero si la ingreso, creo que pensarían que estoy tonta.

Otra vez, fallan las herramientas, y este mecánico de palabras necesita, él mismo, pasar por el taller a que le hagan una buena revisión.

Una de las cosas que más llamaron mi atención cuando empecé a interesarme por temas de escritura es que los escritores novatos se delatan por detalles. Uno de ellos es el uso desmedido que hacen de los signos de exclamación. Me chocó mucho, porque era algo en lo que no me había fijado nunca -quizá es que no leía a escritores novatos entonces- y fui a mirar en los textos de la única que conocía: yo misma. ¡Qué horror! (Con exclamaciones). Había llenado la narración de ellas, muchas veces, la mayoría, de manera innecesaria. No las exterminé, puesto que esos primeros textos eran de aprendizaje y nunca van a estar expuestos a los ojos de otros, pero tomé nota de que eso es algo en lo que no hay que caer. Al menos, a mí, me pareció sensato seguir el consejo.

Y otra cosa. Me ayudó a darme cuenta de que para aprender, errar es necesario. Y los errores, si se puede evitar, no se exponen.

Ayer encontré en esos principios admiraciones que, si las reuniera, podrían servir para rellenar una novela bien escrita de quinientas páginas . Porque, además, no es que TODAS las frases tuvieran alguna, sino que algunas frases tenían hasta cinco abriendo y cinco cerrando la sentencia. ¿Se durmieron en clase de primaria cuando explicaron el uso de la interrogación o la admiración? Yo creo que sí, porque además hay veces que las combinan. A lo mejor es que no se decidían a poner una pregunta o una exclamación y es para darle opciones al lector.

Insisto. Para arreglar coches hay que saber cómo se usan las herramientas. Para escribir, también. Por lo menos si decides publicar lo que has escrito.

Y hablando de publicar... Sé que ahora es muy sencillo porque yo misma lo hice en su momento. Coges un texto y lo subes a cualquiera de las cientos de plataformas que existen y... ¡listo! Ya eres escritor. Luego, tus amigos, que no deben quererte demasiado, te dejan comentarios maravillosos diciendo que eres de lo mejor que ha parido la literatura actual. ¿De verdad que no tienes a nadie que te ponga los pies en la tierra? Creo que no, porque si fuera así, no seguiría encontrando textos en los que en un mismo párrafo se repite hasta tres y cuatro veces la misma palabra. Gran parte de la escritura consiste en revisar el texto. En pulirlo hasta el infinito para evitar errores. Sé que los leísmos y laísmos cuestan un mundo, pero oye, que no es difícil ver que has puesto la palabra "silla" siete veces seguidas en cuatro líneas.

Ayer estuve a punto de morir ahogada con la segunda novela. Le faltaban puntos y comas por todas partes y a veces, cuando se acordaba de usarlos, los ponía donde primero pillaba. Por Dios, que esto no es como echar la sal al arroz, que existen normas. Y no son tan complicadas, es cuestión de estudiar un poquito. De hacer un mínimo de autocrítica y pensar si estamos preparados para lanzarnos a la piscina o deberíamos esperar, al menos, a que tuviera más de dos dedos de agua. A lo mejor es que yo me paso de dura conmigo misma y estoy equivocada, no sé...

No seguí anotando errores. Tuve que dejar de leer cuando un personaje se "arrugó de hombros" y a mí me pareció que ganaba más yéndome a dormir.


20 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo y escribir algo no te hace escritor. Un poquito de cultura y más respeto por la profesión y sobre todo, por el lector.
    Un abrazo

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  2. Respeto por ti mismo también. Hay miles de sitios donde consultar, millones de libros buenos por leer y que te van a enseñar como el mejor de los profesores que te puedas imaginar. Y creo que hace falta algo más: paciencia. Esto no es una carrera de cien metros, es una maratón para la que hay que prepararse a fondo.

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  3. Ay, Mayte, después de mi última pataleta convertida en entrada en el blog ya te imaginarás lo muy de acuerdo que estoy contigo. El problema es que, a veces, pienso ¿qué le ocurre a los lectores de hoy en día? ¿De verdad no son capaces de detectar que una novela está mal escrita, que hay repeticiones, que hay falta de concordancia en los tiempos verbales, etc...? Y no, no soy ninguna experta pero para mí cada vez son más evidentes. Y creo que, aunque está claro que hay mucha gente que quiere empujar a su "amigo/amiga" escritor también creo que hay muchos blogs y "comentaristas" que sacrifican la forma en favor del fondo. Que la historia les ha emocionado, pues hala, adiós a los errores o a la manera en la que está escrita la novela: solo lees que es "maravillosa". Tengo a una autora autopublicada en mi punto de mira y cada vez que saca algo nuevo y la gente le pone 4 y 5 estrellas corro a leer el formato de prueba y... pufff. Me da un bajón. Porque nadie le dice que tiene que mejorar, sino que todo son palmaditas en la espalda. Sin duda, hace falta más autocrítica. (Perdona el rollo que te he metido). Y gracias por traer este tipo de entradas. Parece una tontería, pero a todos nos anima saber que hay gente que opina lo mismo sobre ciertos temas y lo dice claramente. ;) Besos.

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  4. Es que creo que no beneficia a nadie no decir las cosas. Con los comentarios me ha pasado como a ti, tanto es así que no me creo ninguno, prefiero, aunque dé patinazos como los de ayer, ser yo misma la que ponga en funcionamiento mi propio criterio.

    Si te fijas, en la entrada he obviado el tema ortografía, quizá porque en los dos ejemplos de ayer no había errores en ese sentido y no lo anoté, pero hay algunas que hasta en eso fallan. Otra vez vuelvo a las herramientas del escritor, que tiene que manejarlas sí o sí. Y esa es una de las más importantes.

    No hace falta ser experto para ver estas cosas, solo hace falta ser lector. En el fondo siendo mucha pena, siempre quiero encontrar alguien que merezca la pena y no me rindo porque, como he dicho, ha pasado muchas veces. Podría decir nombres, pero no hace falta, solo hace falta darse una vuelta por el blog y verás que rescato novelas que me han parecido muy buenas y que no tenían más apoyo que el trabajo bien hecho que hay detrás.

    Y de rollo nada. El debate es muy sano.

    Besos

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  5. Siempre aprendo contigo.
    Escribes bien pero, además, eres una buena maestra.
    Gracias por la clase 😉

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  6. No puedo estar más de acuerdo y, además, me sirve para aprender, que tampoco viene mal. De todas maneras, si no estoy equivocada o confundida, creo que la RAE admite colocar los signos de admiración y de interrogación juntas para enfatizar una pregunta. Si no es así, dímelo porque yo la he he usado algunas veces ;-) Besitos

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    1. ¡De cinco en cinco estoy segura de que no! Espera que lo busco, a lo mejor yo también estoy equivocada en eso y esto me sirve para aprender.

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    2. Pues mira, sí, estaba equivocada y de paso aprendemos todos. Esto es lo que dice la RAE.

      "Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez, pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el de interrogación, o viceversa: ¡Cómo te has atrevido? / ¿Cómo te has atrevido!; o, preferiblemente, abriendo y cerrando con los dos signos a la vez: ¿¡Qué estás diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!

      En obras literarias es posible escribir dos o tres signos de exclamación para indicar mayor énfasis en la entonación exclamativa: ¡¡¡Traidor!!!"

      Dos o tres, ayer vi cinco.

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  7. Amiga Mayte. Hace muchos años tenía ub blog dedicado a comentar libros (la palabra reseña la dejo para los profesionales). Mi criterio era si me gustaba o no, pero claro, me chirriaban las mismas cosas que comentas. Ese fue el motivo para dejarlo. Llegué al libro de un buen amigo y, con todos los respetos, era un bodrio de cuidado. Fui incapaz de decir nada y, con mi temperamento justiciero, cerré el blog porque pensé que era un fraude.
    Palmeros hay y siempre habrá, no puedes pedir a los amigos que te digan la verdad, porque a lo mejor es "su verdad" y sí les ha gustado tu libro, aunque no lo valga. Mi pregunta es si no existe ningún blog dedicado a decir la verdad. A lo mejor le pasa como a mi protagonista de una saga que dice: "La verdad tiene que ser justa, caritativa y oportuna". Tal vez nunca lo sea.

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    1. Por eso yo solo comento cuando siento que no estoy defraudando a una persona: a mí misma. Este no es un blog de reseñas, es un espacio mío, bastante caótico, pero donde intento ser sincera porque a la primera que engañaría sería a mí misma.

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  8. Puff!!!!! (con tres no vakenen este caso) Y luego se quejan.

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    1. Deberíamos ser más humildes e intentar aprender. Y, cuando nos equivocamos, rectificar. A mí no se me caen los anillos, de hecho lo acabo de hacer porque en mi ignorancia he dicho algo que no es cierto. Lo busco y aprendo para no errar de nuevo.

      Me acuerdo de una vez que tú señalaste errores, la que te cayó encima...

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  9. Es muy difícil empezar y hacerlo bien, pero para eso está un corrector o, por lo menos, los lectores cero. Seas autopublicado o no, lo que está claro es que no puedes revisar tu texto tú mismo. Cuando yo publiqué mi novela el año pasado, no sabes la de cosas que aprendí trabajando con el corrector de la editorial, todo ese aprendizaje me servirá, no para hacerlo muy bien, porque aún soy muy novata; pero sí para no hacer que a los lectores le sangren los ojos y me den otra oportunidad.

    De todas formas, si alguien te dice que una novela es genial y no tiene nada que mejorar, desconfía.

    Biquiños!

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    1. Cris, es imposible hacerlo bien a la primera, incluso a la segunda, a la tercera... Esto es un constante aprendizaje. Todo se puede mejorar, pero hay que tener ganas de hacerlo.

      Besos

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  10. He hecho muchas veces como tú, descargarme libros en Amazon de autores noveles con idea de descubrir talentos ocultos, que los hay. Y es como dices: a las veinte pàginas he estado a punto de sufrir un ataque de escorbuto. Pero con las nuevas plataformas se cuelgan auténticos desastres que, para colmo, son jaleados por un club de fans con poco criterio y menos luces, siento decirlo. Harà cosa de un par de años, en la otra pàgina en la que escribía reseñas, colgué una de un horror en forma de libro de misterio que no había por dónde coger. Sintaxis espantosa, signos de puntuación inexistentes o mal puestos, errores ortogràficos dolorosos, ninguna coherencia en lo que narraba, fallos históricos flagrantes (no se me olvida lo de que en plena Guerra Civil, en un pueblo perdido de la meseta, los heridos tenían respiración asistida)... No te imaginas la que se me vino encima por señalar todo eso. Sus amigos me llenaron los buzones de insultos; incluso me llegaron a amenazar. Es algo que nunca he entendido.

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    1. No lo entiendes porque es imposible hacerlo. Esto que digo en la entrada es muy general, se repite en muchas y por eso lo seleccioné. No me quiero rendir, sé que hay libros esperando una oportunidad que merecen la pena y necesito hacerlo en persona, sin fiarme de los comentarios. Como tú, he visto novelas con muchos maravillosos que no puedo creer después de leer, pero también en el sentido contrario y tampoco me los creo. Me quedo con confiar en mí misma e intentar aprender de todo, por si me sirve algún día para escribir algo que de verdad merezca la pena.

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  11. Hay muchas personas que piensan que, para ser buen escritor, debes poner palabras complejas que no entiendan los lectores, sin darse cuenta que casi ningún sinónimo lo es al cien por cien. Para mí, es una de las principales razones por las que abandono un libro. Me pone de lo nervios encontrar palabras cuyo significado no entiendo, que tengo que buscar en el diccionario y que, después, resulta que no tienen nada que ver con lo que pretendía decir la frase. Como dices tú: con lo difícil que es escribir sencillo...

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    1. Hay que darle mil vueltas a la frase para que diga lo que quieres decir y no otra cosa. Eso significa trabajo. Mucho. Simplificar muchas veces, en lugar de complicar.

      Es verdad que hay muy pocas palabras que sean sinónimos completos. La sinonimia conceptual o total se da en escasas ocasiones. Es más frecuente la contextual, pero con esta hay que tener un cuidado exquisito, porque al cambiar el contexto, cambia el significado y a veces se producen situaciones como lo que explico (meter/ingresar).

      Tenemos que ser conscientes de que el lector no está dentro de nuestra cabeza y que la frase que a ti te parece genial, cuando otro la lee se puede quedar en un ¿qué ha querido decir?

      Un beso

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  12. Jajajajajajaja. No he podido evitar reírme al leer el final de la entrada. La verdad es que yo soy muy crítica tanto conmigo misma, como con los demás. Si veo que algo está mal escrito y sé cómo es la forma correcta, no puedo evitar corregirlo. Lo mismo me sucede con otras cosas. Sin embargo, también es cierto que el uso de las redes sociales han menguado, en parte, mi gran conocimientos sobre la gramática y demás reglas a la hora de escribir. De todas formas, siempre que tengo dudas busco cómo es la forma correcta para no volver a caer, aunque en ocasiones es complicado porque consultando varias fuentes, he llegado a ver contradicciones que me han dejado peor que cuando comencé la búsqueda.

    En ocasiones, encontrarme con ciertos fallos o carencias dentro de una historia es lo que me motiva para dejarla de lado, así que te entiendo bastaaante bien ^^

    Saludos <3

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  13. Eso de intentar corregir también me pasa, creo que es una de las razones de abandono, el no poder evitar hacerlo aunque sepa que no sirve de nada.

    Un beso

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