jueves, 24 de marzo de 2011

LOS NIÑOS DEL INVIERNO. GILBERT BORDES.


Hay veces que un libro de sorprende, y este es uno de ellos. El punto de partida de la historia es la huida de un grupo de seis niños, de distintas clases sociales y de religiones diferentes, durante la Segunda Guerra Mundial. La Resistencia trata de ponerles a salvo atravesando los Pirineos, pero en el viaje, sus protectores son capturados por las SS y asesinados frente a los atónitos ojos de los niños, que observan la escena desde su escondite. Sin ayuda adulta se ven obligados a sobrevivir en pleno invierno en las montañas, sin la posibilidad de huir, desbaratada ya desde el principio por los soldados alemanes.

Este libro, escrito en presente, te transporta a la dureza del momento que viven. Este tiempo verbal te acerca a la historia como si tú mismo sobrevivieras con ellos. Su distribución en capítulos, marcados cada uno por un día de su periplo, te arrastra con ellos. Y es eso precisamente. Se arrastran por la vida, débiles por todas las carencias con las que tropiezan de repente. Los niños van perdiendo la inocencia y la fe, sufren los estragos del hambre, el frío y la muerte que el autor ha sabido trasladar al lector. El libro te deja con la sensación de que alguien ha apretado la pausa del mundo y se ha olvidado de ellos. Me ha gustado mucho.

Por cierto, sólo he tardado unas horas en leer las 273 páginas. Eso querrá decir algo.

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