domingo, 13 de marzo de 2016

EL PODER DE LA SOMBRA: RESEÑA Y PRESENTACIÓN EN MADRID

El 10 de marzo, a las 19:30, en la librería (Paseo de la Castellana, 154), María José Moreno tenía una importante cita dentro de su carrera literaria: la presentación de El poder de la Sombra (ed. Versátil), la segunda parte de esta Trilogía del Mal. Después de La caricia de Tánatos, la novela en la que conocimos a Mercedes Lozano y en la que de manera tan magistral aborda el tema de los malos tratos psicológicos, le toca el turno a esta segunda parte. En ella, la psicoterapeuta protagonista de la trilogía, se enfrenta a la amnesia de Rosa María Luque, a quien todas las pruebas acusan de varios asesinatos. Mercedes tendrá que bucear en su mente para reconstruir su pasado y así plantear su defensa. Para entender el puzle de su vida contará con la ayuda del psiquiatra Miguel Vergara, a quien ya conocimos en la primera parte y cuya relación con Mercedes es otro de los puntos atractivos de esta trilogía. El poder de la Sombra, una novela con ritmo trepidante, trata el tema de los abusos en la infancia y sus secuelas en la vida adulta. Entre otros, porque si algo tiene María José Moreno es capacidad para condensar en muy pocas páginas multitud de enfoques.



En cuanto me enteré de la cita, supe que acudiría. Desde la primera vez que estuvo en Madrid para presentar Bajo los tilos, he acompañado a María José cuando ha venido a la capital. Me cuesta mucho esfuerzo cuadrar horarios, todavía mis hijos son relativamente pequeños como para irme tan feliz de casa, pero por ella busco la manera. El destino quiso que compartiéramos la primera presentación, hace dos años, y entre nosotras surgió una amistad que se ha ido haciendo fuerte. A diario, a través de las redes. Esporádicamente, cuando nos hemos ido viendo: en Madrid y en Córdoba, ciudad que visité con mi familia en septiembre y en la que, tanto ella como Pilar Muñoz, hicieron de anfitrionas de lujo. Puedo decir muy orgullosa que ambas son mis amigas, de las mejores que se pueden tener. Y por las amigas que nunca te fallan, se mueven montañas. Y de las amigas que escriben como ellas dos solo se puede hacer una cosa: presumir.

Por cierto, ya he leído la novela.

Como siempre, no os la voy a destripar, porque mi objetivo aquí, en esta que es mi casa, es dejar pinceladas sueltas de las lecturas que hago por varias razones. La primera, para mí misma, para que cuando pase un tiempo y quiera volver a recordar un libro, tenga unas notas en las que apoyarme. La segunda, porque me gusta compartir las lecturas satisfactorias con quienes cruzan el espejo, me gusta decir: «Oye, que este libro a mí me ha merecido la pena. He pasado con él unas horas estupendas y ha sido por esto, por esto y por aquello». La tercera, porque estoy segura de que las 342 páginas del ejemplar con sobrecubierta que ahora tengo a mi lado son de las que merece la pena hablar.

De El poder de la Sombra os diré que, además de una portada preciosa, muy en sintonía con la de La caricia de Tánatos, tiene multitud de cambios de giro, de esos que te van dejando sin aliento. Cuando te haces una composición, estableces hipótesis sobre lo sucedido con Rosa María en el pasado y sobre su culpabilidad o inocencia… algo sucede o que concluyen te descoloca. Y dudas tanto que te obliga a pensar de nuevo. Pensar y disfrutar leyendo… una combinación fantástica.

La acusada es un personaje complejo, con mil matices que María José Moreno nos va desvelando poco a poco en una novela que literalmente te bebes. La estructura en capítulos cortos, introducidos por la fecha y la hora, te empuja a eso que se conoce como «un poquito más y lo dejo». Cuando quieres dejarlo… te falta ya tan poco para terminarla que no lo dejas. Te acaban dando las tantas pegada al libro. Hace poco leí que el sueño de un autor es ese, escribir una novela que el lector no pueda soltar hasta que se acabe y que, cuando lo haga, se quede con la sensación de que quería más. 

Ella lleva ya tres así.

El narrador de esta novela, en primera persona, es la misma Mercedes Lozano. A través de ella conoceremos la trama, salvo al final, en el que otro narrador, que no voy a desvelar, toma la palabra para terminar de contarnos la historia.

A algunos personajes que aparecen en esta novela los conocemos ya de La Caricia de Tánatos, sobre todo a Mercedes y a Miguel, pero también hay otros nuevos, la misma Rosa María y Felipe, viejo amigo de la familia de Mercedes, abogado, que le pide colaboración profesional para construir la defensa de una mujer amnésica acusada de varios asesinatos. La habilidad narrativa de María José Moreno consigue entrelazar sus vidas personales con esa trama de investigación, dotando a la novela de una magnífica solidez.

Y luego está cómo escribe.

Siempre lo digo, las historias no son lo que cuentan -que también-, sino cómo lo cuentan. De ello depende que te mantengan pegado a las páginas, que vuelvas la última diciendo que es una pena que se te haya acabado el libro, o que te pases desde el principio lanzando suspiros de desesperación. El poder de la Sombra pertenece a la primera categoría, a esos que cuando se acaban querrías que continuase. Que te saben a poco y no porque no se cierre la historia, sino porque quieres que la autora te cuente más. Se trata de la segunda parte de una trilogía, así que en un pequeño punto se queda abierta, pero la trama principal cierra del todo, pero dejando esa sensación de quiero más.

Menos mal que después del verano nos enteraremos del final.

¿Habéis visto en booktrailer? Os dejo el enlace, por si acaso. Versátil ha hecho algo magnífico, y es rodarlo especialmente para el libro, con dos actrices que encarnan a las dos protagonistas femeninas de la novela: Rosa María Luque y Mercedes Lozano. Para el papel de esta última contrataron a la actriz Marta Bascuñana, que estuvo en la presentación en la librería. Estaba emocionada con el personaje y encantada de haber sido elegida para el papel porque lo que ha leído sobre el libro le ha encantado. María José quería que viéramos el booktrailer en la presentación, pero no pudo ser. A cambio, tuvimos a la mismísima Mercedes sentada entre el público. 

Por cierto, ¿a que sería genial una serie sobre la trilogía? Señores de A3 Media, aquí hay material y del bueno, no digo más…

¿Os apetece saber algo más de esa tarde? Os voy a contar una anécdota que emocionó a la autora, y de paso a mí, como espectadora.

Llegué a Madrid por la mañana, porque tenía un compromiso profesional. Después de la reunión, y hasta las siete y media que era la charla, no había nada que hacer y lo fácil hubiera sido coger el teléfono y llamar a María José, a quien estaba deseando ver, pero no podía porque le había dicho que tenía otras cosas pendientes. Desde hacía más o menos un mes llevaba contándole pequeñas mentiras para que no se diera cuenta del regalo que le teníamos preparado para momentos antes de la presentación Pilar, Alberto y yo. Yo le había dicho que no me iba a perder la presentación. Alberto y Pilar, sin embargo, se habían disculpado con ella porque sus trabajos no les permitían acudir y le habían deseado que todo fuera bien. Y seguro que incluso le habían pedido fotos y crónica del día para vivirlo desde la distancia, que los conozco.

Una trola detrás de otra…

Si es que parecemos niños, a pesar de la edad, porque la verdad es que los dos se las habían arreglado para conseguir días libres. Querían acompañar a María José en esta cita y, de paso, darle la sorpresa del día.

¡Y vaya si se la dieron!

Un par de horas antes de la presentación María José me llamó para ver dónde estaba, yo creo que un poco extrañada de que no hubiera dado señales de vida hasta entonces, y le contesté que en Atocha. Era cierto, pero a medias, estaba frente a la estación, pero iba a bordo de un coche en marcha (y con la radio a tope, que no sé ni cómo no la oyó). Un coche particular, no un taxi. Quedamos en la librería para tomarnos algo las dos y charlar un rato hasta que llegase la hora.

Cuando le dije dónde estaba, no pensé en distancias: aparecí muy pocos minutos después de hablar con ella. Al fin y al cabo, en coche, no se tarda tanto desde Atocha hasta el 154 del Paseo de la Castellana, al contrario que si te desplazas en metro. Fue lo único que mosqueó a María José que, aunque no se explicaba cómo había llegado en tan pocos minutos, estaba tan contenta que lo obvió. Nos fuimos a un hotel cercano a tomar un café y en ello estábamos cuando Alberto me llamó para que le contase dónde estábamos. Le había mandado un mensaje disimuladamente, pero necesitaba confirmación de la ubicación exacta. Yo tenía que decírselo sin que se notase, así que nuestra conversación fue de besugos, llena de lagunas y algún «¿pero qué dices?» por su parte. Tan dispersa estaba que María José me decía que le diera recuerdos y no la escuché. Bueno, sí, cuando él ya había colgado, así que me tocó hablar con el teléfono: «María José te manda recuerdos… Sí, yo se lo digo… Qué pena que no hayas podido venir…» Y cosas por el estilo que le dije a un teléfono que al otro lado no tenía a nadie.

Vale, ahora es gracioso, pero yo me sentía idiota en ese momento.

Unos minutos después, me hubiera gustado grabar la cara de María José cuando los vio entrar en la cafetería. Vinieron hacia nosotras y, como no se lo esperaba, tardó un poco en reconocerlos. Se emocionó de verdad, el abrazo con el que saludó a Pilar tendría que haberlo fotografiado por lo menos. Al final, lo logramos. La sorprendimos de verdad. Me confesó que durante los últimos días había estado pensando si me pasaría algo porque estaba un poco rara, más callada de lo habitual.

Normal, era la mejor manera de no meter la pata.

Con María José Moreno y Pilar Muñoz. Foto robada a Marina Collazo. 


Nos tomamos algo los cuatro juntos y cuando se acercó la hora salimos de allí. Al llegar a la librería, empezó a acercarse la gente. Mucha, como siempre que ella presenta una novela. Entre las personas que vinieron, voy a destacar a dos que tenía muchas ganas, a uno de volver a ver y a otro de conocer por fin: Víctor Fernández Correas y Enrique Laso. Dos escritores, distintos completamente, pero que forman parte de este grupo de gente con la que me relaciono en las redes y que me sacan una sonrisa cada vez que tropiezo con ellos.

María Loreto Navarro me envió esta foto. En primer plano, Almudena con su hermana. Detrás se puede ver a Marta Bascuñana y al fondo, junto a Marina Collazo, la única foto que tengo con Enrique y Víctor a la vez.


Acudieron lectores, blogueros, escritores, clubs de lectura, actrices… un grupo de medio centenar de personas que abarrotaban el espacio que la librería tiene en el sótano para las presentaciones de libros. Se presentó la novela y al final empezó un turno de preguntas del público que abrió un interesante debate. Porque, si algo tiene esta novela, como todas las de María José en general, es que despiertan reflexiones. Se habló de lo esencial que es la educación desde la infancia quizá como algo a lo que deberíamos prestarle más importancia de la que se le da: es mejor educar que tener que resolver los problemas que surgen de no hacerlo. Del machismo, de los traumas infantiles, y de un tema que genera polémica: las víctimas de malos tratos cuando no son mujeres. Yo estoy convencida, desde hace mucho, que algo estamos haciendo mal en este tema. Hay muchas víctimas hombres a las que no se les da voz porque no es políticamente correcto. Que no hablan por vergüenza. Que no cuentan en las estadísticas de maltrato, pero existen y sufren tanto o más que las mujeres, porque además está la soledad, el no tener a quien acudir porque no te van a escuchar. También se habló de las denuncias falsas y se dijo algo que me parece muy sensato: que no se castigan con la suficiente contundencia cuando se demuestra que lo son. Y debería ser así si queremos ser justos de verdad.

Foto robada del muro de Facebook de María José Moreno


Hubiéramos seguido, pero tenía que firmar libros, charlar con sus lectores y poner la guinda a esa noche maravillosa, que acabó con un refrigerio con el club de lectura Tardes en sepia, al menos con gran parte de sus componentes. Con ellas nos reímos mucho, sobre todo por ese «camarero infiltrado» que tuvo la poca vergüenza de tomarse una caña con nosotras e integrarse en la conversación como si alguien le hubiera invitado.


Ah, y María José me regañó porque hablé mucho, pero es que creo que estaba tan feliz ese día que no me di ni cuenta.

Nos vemos en la próxima: en septiembre.

16 comentarios:

  1. Acabo de revivir todo y de nuevo se me ha cogido un nudo en la garganta y tengo las lágrimas fácil, creo que esto no se me hace a mi edad jajaja. Lo pasé genial y vuestras sorpresa impagable. Un día más para recordar en mi álbum de momentos impagables. Y de nuevo gracias por estar siempre a mi lado y esta vez aún más por haberte contenido y mantener el tipo hasta el final. Os quiero mucho

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  2. Salvo por lo de no hablar mucho contigo, para no meter la pata, lo demás fue un placer.
    ¡¡Besos!!

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  3. Entrañables comentarios y sensaciones. Si supera la primer parte ha sido un gran trabajo. Felicito a MJ Moreno. Y a ti, Berenice.

    R.

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  4. No se puede escribir mejor lo que sentimos y lo que nos hemos imaginado con tu descripción.
    Y además me has regalado un primer plano en tu blog, un honor.
    Besitos.

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  5. Qué deciros -a las dos- que no os haya dicho ya. Que es un orgullo y un privilegio teneros al lado y que os quiero un montón. En esta crónica se palpan esas emociones, que van mucho más allá de lo que pasó. Gracias por inmortalizarlas, fue un placer estar allí. Y fue un placer desvirtualizar a tanta gente guapa!!!
    Un besazo!

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  6. Estoy con el libro y efectivamente, hasta haciendo la comuda leo un poquito, a ver que pasa. Magnífica tu reseña, que con tu permiso te copio para que la gente vea lo que se está perdiendo. Muchas gracias, fue un placer conocerte. Un abrazo y gracias

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  7. Del libro ni voy a hablar que lo llevo por la mitad...pero lo que hubiese dado por estar allí.
    Y estoy contigo en que el encuentro y la sorpresa debieron ser dignos de ver.
    Mil gracias por compartir ese rato con nosotros.
    Besos

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  8. Fue una tarde que pasó volando. Y salí con muchísimas ganas de leer la novela.
    Un beso!

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  9. Que envidia me dais todas. Desde Donosti estuve acordándome de la presentación. Me encanta como lo cuentas Mayte y el libro....Pronto lo empezaré. Un beso!

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  10. Un encuentro maravilloso. Por cierto, para la próxima me presentas a Vicente Fernández, que no sé quién es (en persona)

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    Respuestas
    1. Víctor estaba detrás de ti, Pedro. No sabía que no os conocíais, sino te lo hubiera presentado. Es, además de buen escritor, buena gente.

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    2. Víctor estaba detrás de ti, Pedro. No sabía que no os conocíais, sino te lo hubiera presentado. Es, además de buen escritor, buena gente.

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  11. Lo compré en preventa en digital. TEngo ganas de ponerme con él.
    BEsitos

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  12. Qué ganas de leerlo. Lo tengo ya en casa y estoy segura de que lo voy a disfrutar de lo lindo. Cuando lo vi dije, ay si no es cortito!!!! jajaja, quiero más.
    Qué bonita sorpresa le preparásteis, me ha resultado muy emocionante así que a ella la dejaría encantada.

    Un beso

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  13. ¡Jajajajaja! Como mola la sorpresa, mira que sois... Me alegro muchísimo de que Mª José estuviese tan bien acompañada, así no da nada de miedo hacer una presentación :-)))
    Un besazo enorme a las tres chicas guapas de la foto ;-) Le deseo toda la suerte del mundo a Mª José Moreno, que seguro que la tendrá. Un abrazo.

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  14. Apuntado. Excelente reseña.
    ¡Nos leemos! :-)

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