No sé si sabéis algo. A mí, cuando lo leí, me resultó, cuanto menos, curioso.
En EEUU se empezó a exigir el voto por parte de las mujeres en el siglo XIX. El motivo por el que muchas se unieron a este movimiento, como casi siempre, no fue político: se las excluyó de la lucha que se mantenía contra el alcohol.
La UCMT, unión de mujeres por la Templanza, encabezada por Frances Willard, defendía el derecho al voto como medio para poder lograr la prohibición del alcohol. Fue el medio que encontraron al principio para proteger a sus hogares y a sus familias, para resguardar su seguridad financiera (que sus maridos no se gastasen lo que ganaban en los salones) y también de protegerse de las palizas que ellos, alcoholizados, les propinaban.
El movimiento sufragista y este otro, enfocado a exterminar una lacra de la sociedad norteamericana de la época, hicieron piña.
Ha pasado mucho tiempo de esto, la lucha se ha ido reforzando, buscando los cauces posibles para crear una sociedad igualitaria.
Hay muchos momentos que podemos recordar.
Hoy recordamos más cosas, sobre todas, el incendio de una fábrica de camisas de Nueva York el que fallecieron 146 personas y que marcó de manera significativa la lucha por los derechos de la mujer.
El Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo fue declarado por las Naciones Unidas en 1975. Dos años más tarde se convirtió en el Día Internacional de la Mujer y la Paz Internacional.
Hoy, más que nunca, debemos recordarlo.