martes, 9 de abril de 2013

¿POR QUÉ ALGUNOS LIBROS NO FUNCIONAN?



Me lo he preguntado a menudo, por qué libros que tienen un argumento solvente, que resuelven una historia atractiva interesando a los lectores que se deciden finalmente a acercarse a ellos, que utilizan además el lenguaje de manera eficiente, al final no acaban de despegar y se pierden en el olvido.

Por qué son, al final, libros minoritarios.

La publicación digital está poniendo de manifiesto más que nunca este fenómeno porque hoy en día empiezan a salir a la luz todas esas novelas que hasta hace poco no encontraban acomodo editorial y dormían tranquilamente en los cajones más ocultos. Los autores podemos, con un poco de paciencia, lanzar en cualquier de las plataformas disponibles en la red nuestros manuscritos. Las herramientas de promoción son exactamente las mismas para todos: redes sociales como Facebook, Twitter, Tuenti… foros y blogs, y todos las utilizamos.

Entonces, ¿qué es lo que falla?

De mis cuatro novelas, no me puedo quejar nada de tres de ellas: Detrás del cristal va perfectamente desde el primer momento; La arena del reloj sigue colocándose periódicamente entre las biografías más vendidas de Amazon en formato kindle (ahí, codeándose con el Papa…) y Su chico de alquiler… pues como siempre. A pesar de su vespino cutre, muchos días aprieta el acelerador y se vuelve a colocar en las primeras líneas de la parrilla de salida. La cuarta novela, sin embargo, nunca ha acabado de despegar.


Me gusta esta historia. Es una novela para niños, pero con ciertos guiños que hacen que pueda ser leída por adultos. Me gusta Alonso, un fantasma que a pesar de estar en pleno siglo XXI habla como si todavía viviera en el Siglo de Oro. Creo que de todos mis personajes es el que más me gusta, por la mezcla de bravuconería e inocencia que refleja.

Ha tenido reseñas positivas.

Los comentarios no están mal.

Lo que me llega de la gente real que la ha leído es bueno, sin embargo, seamos sinceros, no acaba de funcionar del todo.

Esto, en realidad, no es malo porque me permite aprender. Quizá no es conveniente hacer algunas cosas que hice en esa novela, como dejar el final mínimamente abierto. Sé, también, que me equivoqué con la primera portada, demasiado oscura para una novela que es mucho más divertida que siniestra. Vale, la cambié, pero tampoco es que la siguiente me saliera mucho mejor… He pensado en algo que siempre dicen:

"nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena impresión"

Pasa con todo en la vida, no sólo con las novelas. La primera vez que alguien se presenta ante ti es un libro en blanco por escribir y como empiece con borrones… eso no hay manera de levantarlo. Para bien o para mal, lo primero que se ve de cada persona no es su alma sino su apariencia. Si alguien te parece desagradable, malo o estúpido, es complicado cambiar esa opinión. Supongo que a los libros, les pasa algo parecido. Si no te atrae el envoltorio no lo abrirás. Si no sientes desde el principio que lo quieres leer, no lo harás.

A pesar de todo, sigo escribiendo una segunda parte de esta historia, aún corriendo el riesgo de que tenga poco público. ¿Por qué? Porque a mí, si me gusta.


* He tenido que modificar esta entrada porque Alonso, en la historia, no aparece en el XIX sino en el XXI. Acabo de darme cuenta de que necesito repasar los números romanos!!!

8 comentarios:

  1. Creo que lo más importante es que una obra guste a su autor, me parece un tremendo error escribir pensando en qué agradará a los demás, no puedes hacer que guste algo que a ti no te convence. Si a ti te gusta el libro, adelante, quién sabe, la Macarena tardó muchos años en hacerse famosa... Biquños!

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  2. Lo cierto es que no sé qué es que funcione..supongo que sea muy vendido, o muy leído y tengas constancia. Pero como lector, que funcione es que me den ganas de terminarlo y siga...o que no siga, pero que deje un sabor de boca de algo que te alegras de haber hecho. Sin más.

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  3. Comprendo lo que dices, además porque reconozco que de todos tus libros, no sé por qué, "El medallón de la magia" sigue siendo el que recuerdo con más cariño.
    Un misterio. Pero eso le sucede a muchísimos autores, que a veces se hacen famosos por una obra que no es precisamente la mejor que tienen.

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  4. Pues sí, un misterio. Ya sabes que a mí me gustó mucho así que estoy entre las que no lo comprenden. PEro como dice Mandarica, lo importante es que tú estés a gusto con lo que escribes.
    Besotes!!!

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  5. ¡¡Qué me vas a contar, Mayte!! Creo que este tema podría dar pie a un amplio debate entre tú y yo del que poder extraer algunas conclusiones, aunque creo que yo ya he analizado en profundidad todas las variables que hay en juego y tiendo a pensar que no hay conclusión válida ni razonable.
    Un beso!

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  6. Te entiendo perfectamente, pero ni las editoriales saben a ciencia cierta qué funcionará, así que nosotros mucho menos porque no contamos con los estudios de mercado. Podemos intuir qué "funciona" pero amoldarse demasiado puede ser perjudicial porque puedes terminar pareciéndote al otro, al que ya tiene éxito y convertirte en segundo plato.

    Por eso haces bien en escribir la segunda parte de ese libro minoritario. Las minorías también consumen, ¿verdad? Pues eso ;-)

    Un saludo,
    Iván

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  7. Es difícil saber los motivos porque una obra no atrae a los lectores y con comentarios positivos. No te preocupes, dale tiempo para que siga avanzando. Siempre digo que uno tiene que escribir lo que le apetece y no centrarse en lo que demandan los lectores en un momento determinado, nadie te asegura que cuando tengas la novela se acerquen a ella, lo mejor es escribir para uno mismo y compartirlo.
    Besotes

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  8. Creo que en esta entrada estaba un poco empanada, porque me parece que al poner el ejemplo del medallón no se me entendió del todo.

    Lo puse porque es mío y si puedo utilizar ejemplos míos, mejor que usar de otros sobre todo si puede que no queden bien parados. No es mi intención cargar contra nadie, mucho menos contra alguien que empeñó sus horas, su esfuerzo y sus ilusiones en componer una historia. No soy juez de nada, ni tengo una inteligencia tan grande que me permita sentenciar a la ligera. Simplemente soy una lectora que además escribe. Busco ejemplos en lo mío, nada más.

    No me preocupa mucho cómo va.

    Pensaba que hay libros que hemos comentado en los blogs con entusiasmo, que están ahí, al alcance de quien quiera, pero que después de un inicio bueno se desinflaron del todo. O aquellos que a los pocos que interesaron lo hicieron en gran medida pero que tampoco tuvieron la suerte de seguir avanzando.

    Me preguntaba por qué, me resulta curioso, nada más.

    Reflexionaba sobre la responsabilidad de las portadas inadecuadas o sobre nuestras propias convicciones cuando decidimos contar lo que nos apetece sin preocuparnos de lo que piensen.

    De todas maneras, eso nunca se sabe. Si me hubiera parado a pensar en lo que pensaría la gente, o si gustaría, o si sería comercial... o hubiera hecho el mínimo caso a lo que me dijeron hace año y medio, me hubiera deshecho de Detrás del cristal.

    No estaría viviendo con esta novela todo lo que estoy viviendo.

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