domingo, 23 de junio de 2013

LA NOCHE DE SAN JUAN

Esta noche celebramos la llegada del solsticio de verano. Esta fiesta pagana del fuego, que viene desde la antigüedad, se ha convertido en un momento de encuentro más en la que el significado simbólico se ha ido diluyendo a favor de otro más sencillo: la reunión, la charla, la alegría porque ya no hay que madrugar el lunes para ir al colegio.

Al menos creo que nosotros no celebramos mucho más.



¿Cómo lo hacemos? Con hogueras en el parque, hechas por los adolescentes con lo primero que pillan (un vez vi un sofá) e incluso a veces los más mayores hemos celebrado cenas improvisadas en las mesas. Una vez fue a base de aperitivos, preparados por cada uno de los adultos para agasajar al resto. Éramos muchos y al menos yo acabé empachada de tanto comer.

Y muy divertida, sin querer habíamos organizado un concurso de pinchos que serían la envidia de Chicote. Palabra.

Yo, como con los pinchos no me aclaro, hice una tarta que se me da bastante mejor y de la que no quedó nada.

El momento de las hogueras es divertido, los pequeños lo disfrutan y los padres podemos llegar a atacarnos porque alguno no entienda que no tiene las piernas tan largas como los adolescentes y se empeñe en saltar por encima del fuego.

No sería la primera vez…

Para esta noche no tenemos pensado cenar allí, nos ha pillado un poco ocupados a todos así que vamos a tomarnos sólo el postre: helado y chocolate con bizcochos.

Para la hoguera hay rituales.

Dicen que si saltas de la mano de la persona que quieres conseguirás felicidad pero yo no lo tengo muy claro. Ya saltar solo lo veo difícil pero de la mano de alguien… ¿quién te dice que no te caes de culo en la hoguera? Mejor lo dejo, que soy muy patosa y me busco la felicidad de otra manera menos peligrosa.

Otros dicen que debes saltar el fuego siete veces para que se cumpla un deseo. Vamos, con lo pava que soy, como para andar tentando al diablo, que tiene que andar cerca habiendo fuego de por medio.

Una manera de atraer a los hados es bañarse en el mar esta noche y saltar nueve olas de espaldas. No tenemos mar, descartado.

También hay quien dice que trae suerte quemar en la hoguera los apuntes del curso que ha terminado. O un papel donde se ha escrito aquello que queremos que se vaya de nuestra vida, un deseo para que el fuego purificador nos lo conceda.

A lo mejor eso lo hago, no parece peligroso.


Lo que sí es seguro es que probaré el helado y el chocolate.

6 comentarios:

  1. Me temo que las fiestas de San Juan son más de los lugares de playa y por eso lo de saltar las olas. Desde luego aquí en Madrid mañana hay cole y trabajo. Pero me hubiera encantado unirme a esa fiesta de los pinchos. Yo hubiera hecho uno a base de dátiles deshuesados y bacon fritos jajaja

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  2. Ýo tendré mala suerte porque no pienso hacer ningún ritual, jaja. Tengo la playa a 5 minutos pero fui una vez y tuve suficiente con la de gente que había haciendo locuras, además que mañana hay que madrugar y hace fresquito para bañarse. A mí me gustaría estar en Menorca y disfrutar de las fiestas de Ciutadella como años atrás. Que lo paséis genial y a comer heladito.
    Un besito

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  3. En Vallekas no tenemos tradición sanjuanera. Aquí las fiestas grandes del verano llegan la semana del 16 de julio, las de la Karmela para Asociaciones de Vecinos y público en general y las del Carmen para los oficialistas y simpatizantes de la iglesia católica. ¡Hasta nos inventamos un puerto del mar! Por imaginación que no quede, sobre todo en los tiempos por los que andamos. Un besito.

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  4. Dácil, lo de concurso de pinchos se puede improvisar cualquier día. Me estoy imaginando la combinación que propones y se me hace la boca agua!!!

    Muchos besos

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  5. Marga, del helado quedó algo, porque hicimos mucho y hacía frío, pero el chocolate voló. Lo de saltar las hogueras se quedó para quienes son más ágiles.

    Lo que si ardió fueron varios sofás, se ve que el punto limpio queda lejos y prefieren este método para deshacerse de lo viejo.

    Besos

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  6. Koncha, aquí habrá que esperar hasta agosto, aunque reconozco que me gustaban más cuando los niños eran pequeños y salían conmigo. Esto de haber incorporado a la familia a un adolescente que va a su bola estoy tratando de asumirlo.

    Me está costando, no quiero que crezca.

    Besos

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