lunes, 8 de agosto de 2016

LO QUE DEJA EL VERANO

Los veranos son mi momento de lectura por excelencia. Dedico a esta actividad todo el tiempo que en invierno no tengo y son muchos los libros que caen en mis manos y que literalmente devoro. La verdad es que de muchas lecturas veraniegas no dejo constancia en el blog. Algunas, porque no me llenan en absoluto (he leído un par de bestsellers actuales de novela negra que han entusiasmado al público y a mí me han dejado fría) o están esas otras que sí, que mientras duró la lectura las disfruté pero que, una vez terminadas, poco tenía que decir de ellas y preferí mandarlas al cajón del olvido.

Aquí, en el blog, solo se refleja lo que me gusta de verdad.

Sin embargo, este verano no estoy leyendo tanto como otros. A finales de junio me di una auténtica paliza lectora poniendo mi insignificante granito de arena en un proyecto en el que creo y, aunque mi aportación no sea reseñable, acabé agotada. Incluso los escasos días de vacaciones de los que disponía se los dediqué, porque cuando creo en algo es lo que tengo, que me entrego. Me alegro de que le vaya muy bien, aunque a mí de esto solo me haya quedado la necesidad de descansar de leer y unas tremendas ganas de otra cosa...

De escribir.

Hace exactamente dos meses comencé la que es ahora la novela que estoy escribiendo. En realidad no puedo decir que fuera empezar, porque las primeras palabras de esa novela las puse hace un par de años. Un día, hace muchos meses, dejé que dos personas las vieran y coincidieron en que la novela que estaba escribiendo, o al menos eso era lo que aparentaba a juzgar por esas páginas, era chick lit. No tengo nada en contra del género, pero no era lo que yo quería escribir y era justo lo que estaba haciendo, así que mandé a paseo el proyecto y empecé otro. Tengo una novela a medias que escribí en ese tiempo y otra terminada que arrancó después.

Sin embargo, se me había quedado una espinita Yo quería contar esta historia, lo tenía muy claro, así que investigué qué era lo que hacía que pareciera un texto de un género casi con toques de humor cuando yo trataba de contar algo un poco más serio.

En narrador estaba mal enfocado.

El tiempo verbal mal elegido.

La protagonista no era la adecuada.

Los escenarios no acompañaban a mi historia.

Después de leer esto podréis pensar que no había nada en su sitio y llevaréis razón. Nada de lo que escribí se ajustaba a lo que quería así que me puse manos a la obra y empecé con la reforma. Cambié de narrador, de tiempo verbal, de género del protagonista y los escenarios fueron otros. Eso supuso que NADA de lo que tenía me sirvió. ¿Nada? Sí, lo que en el fondo quería transmitir estaba, pero la cuestión es que con solo hacer retoques no servía. Entré con pico y pala y hoy esa novela no se parece a la que la originó.

Y luego llegará la lista de turno a decirme que no trabajo los textos...

Mi cuaderno de notas y esquemas


Llevo casi 60000 palabras en estos dos meses. He sido muy constante en la redacción, dejándola de lado solo los días en los que me tuve que poner con ese otro proyecto ajeno que se comió todo mi tiempo libre y alguna dioptría. Me queda muy poco para alcanzar el final que persigo y la verdad es que hoy me he dado cuenta de que lo estoy ralentizando porque me lo estoy pasando tan bien con ella que no quiero acabar.

No encaja en el género que se me presupone como autora (el día que yo encaje en algún sitio moriré de la impresión) y por eso no hay ni opciones de publicarla, eso lo he aprendido con ATCLV, pero quizá sí las tendrá si un día decido emprender otro camino que se me ha ocurrido y que sumaría una más a las experiencias que estoy viviendo con la escritura. La verdad es que se me han ocurrido dos (en esto de elegir líos en los que meterse siempre he sido muy imaginativa y con bastante facilidad para pisar charcos en los que, a veces, acabo empapada).

De momento, no hay prisa.

Este verano me dejará estos personajes, su historia, sus pensamientos y sus miedos. Una novela que deseaba escribir y que espero redondear sobre todo para mí misma. Otros personajes, los que os mostraré en breve, navegan en un proyecto que ya está rodando y lo hacen viento en popa, para tomar el relevo de Alberto y Rocío.

Mientras estos otros tengan su tiempo, me dejarán a mí el mío para un par de novelas más.

15 comentarios:

  1. Me encanta que tengas tantos proyectos, que hayas escrito tanto y que se intuya al leerte que estás contenta con lo que has hecho.
    Eso si, me deja intrigadísima.
    Besitos.

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    1. Ya verás, Almudena. Otra que no se parece al resto...

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  2. Lo que más me gusta es tu afán de superación y que no te das por vencida. Talento, pico y pala darán sus frutos.
    Besos

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  3. Un verano muy fructifero. Leyéndote aún me da más la impresión de que el mío está siendo algo caótico, disperso en muchas actividades que no me han conducido a una meta concreta, aunque tal vez necesitaban también de atención y llevaban tiempo esperando. Yo también he dedicado mucho tiempo en estos últimos meses a proyectos ajenos. Pero no ha sido tiempo perdido, nunca es tiempo perdido, Mayte, de una forma u otra también se aprende, y estoy convencida -conociéndote como te conozco- de que esa aportación que he leído por ahí arriba no ha sido en absoluto tan insignificante como tú piensas. ¡Ya quisiera más de uno contar con tu ayuda!
    Felicidades por todo lo que has conseguido. Por tu disciplina, por tu tesón, por tu capacidad creativa. Y por ser como eres.
    Un beso!

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    1. Ya sé que se te está pasando un poco el caos. Mi disciplina se fue al carajo cuando tuve una visita en casa, pero es que me hizo tanta ilusión que lo de escribir lo relegué a segundo plano. ;)

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  4. Solo sé que esta novela os va a sorprender. Por el mimo que estoy poniendo en ella, aunque vaya tan rápido. Y digo esto convencida de que vosotras la leeréis. Si no se publica, será como Oasis de arena, nuestra.

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  5. Veo que para ti el verano no es para las bicicletas. Me alegro mucho de todo lo que cuentas y ese proyecto será el mejor, ya lo verás (lo veremos).

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    1. Ni el verano ni el invierno. ¿Tú has visto que me sepa estar quieta? Si parece que estoy hecha de rabos de lagartija...

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  6. Me sorprendió muchísimo tu alijo de libretas :-)))) ¡Eres super ordenada y metódica! Me alegra un montón verte ahí con tus 60.000 palabras, con tus toneladas de ilusión y sin rendirte pese a los cambios, que gane las ganas de contar de historia. Besotes.

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  7. Es verdad, viste mis libretas (algunas, hay más) donde voy anotando ideas, documentación, esquemas... y a veces donde escribo por escribir a mano, que es una actividad que me relaja un montón.

    No sé en qué puerto recalaré, ni cuándo, lo que sé es que no puedo parar porque escribir forma parte de lo que soy. Sin palabras escritas, no estoy completa.

    Besos

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  8. Es bueno dejar reposar las novelas y tener proyectos en marcha mientras tanto. Espero leerla pronto, seguro que vale mucho la pena y se acaba convirtiéndose una realidad apabullante.

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    1. No le falta nada, terminar el último capítulo y repasar. Después, reposar. Madurar como el buen vino y pensar en lo que hacer con ella.

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  9. Ay Mayte, tienes a muchas fieles seguidoras que te leemos. Me gusta que tengas proyectos, que no decaigas y sigas haciendo lo que te gusta, porque asi, yo puedo disfrutar de lo que me gusta... leerte.

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    1. Yas, te voy a dejar descolocada con esta, jajaja. Bueno, con alguna de las que tengo por ahí, que ya son tres...

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