No entraba por aquí desde el 1 de enero y ni siquiera le di a publicar. Era una reflexión sobre algo que no me gusta y esas, prácticamente siempre, las dejo para mí.
Hoy quiero escribir sobre decepcionarte.
Hace tiempos que me da la sensación de que quedan pocas cosas que me puedan decepcionar, pero para llevarme la contraria, siempre aparece alguna.
Quien dice cosas, habla de libros, personas o el champú para las puntas secas.
Hoy lo dejaré en personas.
Si pensamos en cómo le está yendo al mundo, es para deprimirse, pero no son solo los políticos los que me decepcionan.
No sé en qué punto del discurso me he perdido hoy, que ha sido día de notarios, qué clase de malabarismo mental se ha cruzado en el canal por el que se transmiten los mensajes para que donde dice ñoño se haya entendido niño y donde se habla de avanzar y no estancarse se haya interpretado estar escondiéndose.
El caso es que la cuesta abajo dialéctica con el canal lleno de ruido ha derivado en una situación tan surrealista que el final ha sido un claro: acostúmbrate a que lo haces todo mal o cámbialo, pero no te quejes.
O yo qué sé, porque me he perdido y no me he enterado nada más que de una frase que me dejaba fuera.
El caso es que he ido y me he puesto mi audiolibro de Anna Karenina y al ratito todo este follón era como un eco lejano, como algo de otro y no mío, porque lo mío estaba dentro del libro. Con los ojos cerrados y la mente despierta he ido saboreando cada palabra de Tolstoi y solo he parado para venir aquí a escribir uno de mis desvaríos.
Y un decálogo:
1. Si tienes un libro y encima es bueno, no te hace falta nada más. Ni nadie.
2. No hay dinero para pagar la paz de estar a solas con uno mismo.
3. Entre el silencio, un libro y que te sermoneen, elijo una biblioteca.
4. Nunca le des la llave de tu casa a nadie, que luego entran y no es lo que se lleven, es lo que desordenar.
5. Si viviera otra vez, querría llamarme Anna.
6. Quien te quiere, te quiere siempre, no te hace daño ni para que aprendas.
7. No sé por qué los cajeros de CaixaBank tienen los números en orden diferente al del datáfono de Mercadona.
8. Me decepciona que aún no entiendas de qué demonios estoy hablando.
9. Nunca confíes otra vez en quien te deja tirado de repente.
10. La historia se repetirá y yo seguiré cometiendo los mismos errores.
El resultado es 0 - 0 y no es cerveza. Querido Enrique Jardiel Poncela, ilumina esto porque solo tú puedes atisbar su grado de surrealismo.