Sinopsis:
Dos hermanas. Un país dividido. Un amor imposible.
Estefanía y Selina, hijas de una familia acomodada de Oviedo, viven sus días entre las imágenes religiosas del taller familiar y los sueños de un matrimonio ideal. Pero en la Asturias de los años treinta, el amor nunca es solo amor: es clase, es política, es destino.
Fani se enamora de un guardia civil. Lina, de un joven minero comprometido con la lucha obrera. Entre el incienso y la dinamita, sus elecciones marcarán el rumbo de sus vidas y el de toda una familia. La revolución estalla, la tragedia golpea y el rencor levanta muros incluso entre hermanas.
Una historia inolvidable sobre la fuerza de los lazos familiares, el coraje femenino y la memoria que nunca muere.
Mis impresiones:
Hay novelas en las que te sumerges sabiendo que estás en buenas manos. Conozco las de Mayte Uceda desde el principio, sé lo que esta asturiana de Cudillero es capaz de hacer con las palabras `por las veces que me he rendido a sus historias. Sé que se pasa meses sumergida en montañas de documentación y que reflexiona cada párrafo para ofrecernos, a sus lectores, la mejor versión de sí misma.
Cuando me adentré en Los amores paralelos, entré, por tanto, con prejuicios.
Positivos, por supuesto, pero al fin y al cabo, seguían siendo prejuicios.
O quizá no sea la palabra, sino que la intuición me decía que iba a ser, como así ha sido, una gran novela en la línea de las anteriores.
Da igual el párrafo que elijas, el diálogo que destaques de la novela, Mayte los hace bellos y verosímiles, consigue que sientas el duro trabajo de la mina y el ambiente refinado del taller de imágenes religiosas de Xabier Arnau, que te veas paseando por Oviedo o por los prados donde tienen su hogar Nel, Antón y Yago, con Lobo siguiéndoles los talones.
La novela, con esa elección de trama -una hermana enamorada de un minero y la otra de un Guardia Civil-, narra la polarización social de la Segunda República, la lucha de los obreros por mejorar sus condiciones de vida y la de la burguesía por mantenerse en el que es su modo de vida. Mayte intenta ofrecer el punto de vista de todos los personajes, y para ello, aunque el prólogo esté narrado por uno de ellos, Lina, el resto está dirigido por un narrador omnisciente. El hecho de que haya elegido a dos hermanas enfrentadas no es casual, en la guerra civil que siguió a las revueltas en la cuenca minera asturiana en los años 30 son hermanos los que se enfrentan, familias que se dividen y que tardarán muchos años en aparcar sus diferencias.
Si es que lo hacen en algún momento.
No hay que elegir un personaje favorito cuando lees, faltaría más, pero en esta novela a mí me ha gustado mucho Nel, el pequeño de los hermanos mineros. La historia entre él y el padre de Lina me ha parecido un guiño al poder de unión que tiene el arte. Xabier Arnau encuentra en ese pequeño el aprendiz que está buscando y le importa muy poco que pertenezca a un mundo completamente diferente al suyo. A través del arte, dos personas que proceden de mundos antagónicos, dejan las diferencias y se concentran en la belleza. El arte aparece como un elemento que humaniza a las personas por encima de sus ideas.
La novela da para hablar de ella durante mucho tiempo, pero es complicadísimo hacerlo sin que se te escape nada, así que lo mejor será que sea el propio libro quien os hable de lo que sucede. Siempre he recomendado a Mayte y voy a seguir haciéndolo después de esta novela.
Creo que es una enorme autora a la que merece la pena conocer.