Hace unos días se cerró la recepción de manuscritos del II Certamen de Relato Romántico Mayte Esteban.
Es ahora cuando empieza mi misión.
Aunque no voy a ser parte del jurado que elija al relato ganador de los 300€, sí tengo una misión en estos momentos y es filtrar los 50 manuscritos que se han presentado a esta convocatoria.
Tengo, por tanto, la delicada tarea de asegurarme de que cada uno de los que pase al jurado cumpla las bases de la convocatoria; es decir, no deben superar las 1500 palabras, deben transcurrir en Sepúlveda, que este año es el pueblo que acoge el certamen, y deben tener un final feliz.
También hay que asegurarse de que los manuscritos son de autores que viven en España, otro de los requisitos imprescindibles, porque la entrega de los 300€ será presencial en el mes de octubre, en el auditorio de Sepúlveda.
Eso ya lo contaré con más detalle cuando se acerque, porque tiene muchas cosas chulas.
Yo no tengo acceso a los datos de los participantes, así que será otra persona quien, en el caso de que haya un relato que haya llegado de fuera de España y yo lo haya seleccionado, al no saber el origen del autor, lo saque antes de mandarlo al jurado.
Mi misión ya está en marcha, he leído los relatos y he seleccionando, como he dicho, apoyándome en las bases.
Y en otra cosa.
Siento mucho decir esto, pero he detectado varios relatos generados por inteligencia artificial.
En las bases no se decía nada de esto, nos pareció que alguien que disfruta escribiendo, que 1.500 palabras hasta se quedarían cortas para cualquiera que se considere escritor, y no lo pusimos, pero parece que no es así, que hay personas que han presentado relatos que tienen claras marcas de Inteligencia Artificial en su proceso de creación.
Es verdad que 300€ son muy golosos.
Aunque no lo advirtiéramos, no voy a pasar ninguno de estos relatos. De todos modos, los que la llevan son planos y, sorprendentemente, los personajes en varios de ellos se llaman igual. En 3, en concreto, son iguales. Dos de ellos tienen, literalmente, la misma frase. No sé si eso es una sorpresa, también las metáforas son las mismas, las frases clónicas, los puntos suspensivos en el mismo sitio y los finales igualitos.
No estamos utilizando programas para detectar IA para encontrar estos relatos, sino entrenamiento humano. El mío. Llevo toda la vida estudiando el lenguaje y un tiempo tratando de comprender cómo se expresan las diferentes inteligencias artificiales para saber si mis alumnos hacen sus trabajos o se los encargan a una máquina, sin saber que ese entrenamiento me iba a venir de perlas para esta misión de filtrado.
Vamos, ni se me había ocurrido que fuera a necesitarlo...
Me voy a callar lo que me parece éticamente presentarse a un concurso de relatos con algo que ha escrito una máquina (creo que aunque me lo calle, se nota), pero también estamos en nuestro derecho de entregar los 300€ a una persona que haya hecho el esfuerzo creativo de escribir su relato. No sé si nos equivocaremos, porque puede que haya quien sepa disimular, pero, desde luego, hay relatos que no cuelan.
Son de parvulitos de Chatgpt.
También estoy encontrando relatos reciclados con otro espacio como protagonista diferente a Sepúlveda, algo que ya sucedió el año pasado con Navares de las Cuevas. Me parece fenomenal que se siga intentando validar un relato en el que se cree, pero os voy a dar un consejo: asegurad los nombres de las plazas, las calles, los barrios, etc., de la localidad que es protagonista. La ambientación está en las bases y no podemos pasar que hayáis puesto iglesias que no existen, calles de otro sitio, un pueblo diferente de Segovia o un puerto de mar en medio de Castilla.
Pero que no cunda el pánico: hay relatos bonitos, con enfoques diferentes, buen gusto y que animan a evocar en la imaginación la villa de Sepúlveda.
Espero que seleccionemos una joya como el año pasado.
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