El otro día uno de mis alumnos me preguntó de qué iba el libro que había visto con mi nombre en el kiosco. Y me quedé sin palabras, porque, desde luego, uno no es el mejor para definir a uno de sus hijos. Siempre tendemos a ser benevolentes con sus defectos y ensalzamos sus virtudes por encima de lo razonable. Le dije, simplemente, que lo leyera. Es mi consejo básico. Leer para crearte tu propia opinión, que no seas un mero repetidor de lo que otros han pensado.
No me ha hecho caso, de momento. Demasiada Navidad. Por eo voy a ser infiel a mí misma (me lo perdono) y voy a intentar hacer un resumen.
Su chico de alquiler es un pequeño relato sobre inseguridad. No sólo por el contenido: Paula, la protagonista, tiene que acudir a la boda de su padre y éste le pide que lleve a sus hermanas pequeñas a comprarse ropa para el evento. Como no quiere, (a ver a qué adolescente le hace gracia cargar con dos pequeñas de cinco y siete años y luchar con ellas en un probador), se inventa que ha quedado con un chico. El padre, ni corto ni perezoso, le dice que lleve a la boda. Y Paula, en lugar de decirle que no, acepta. Como no existe nadie en realidad acaba alquilando a alguien muy peculiar. En el transcurso del relato todo se va enredando y al final te encuentras una historia divertida, con la que pasar un buen rato.
Lo mejor que tiene, desde el punto de vista didáctico (aquí se nota que doy clases) es que elegí el presente para contar la historia, y el hecho de que los adolescentes aquí retratados sean como los de verdad, caóticos, locos, impredecibles, divertidos... y lo malo es que también son un poco de otro tiempo. Quizá es que yo fui adolescente hace mucho y mi mundo era un poco menos complicado que el de ahora. O que me gustaban más los Hombres G que Kafka.
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MAYTE ESTEBAN. Escritora. Abrí paso en España al mundo de la autoedición. Hoy publico con HarperCollins.
sábado, 1 de enero de 2011
viernes, 24 de diciembre de 2010
INTERNET, GRAN HERMANO Y LA VERDAD
El otro día escuché que cada minuto se suben a Youtube nada más y nada menos que 24 horas de videos. Es alucinante. Si quisiéramos ver todos los de un solo año necesitaríamos varias vidas. La mayoría de los contenidos no tienen la más mínima relevancia para el funcionamiento del mundo, pero nadie puede negar que reflejan una verdad: la de quien puso ahí esas imágenes, al alcance de todos.
A menudo leo los titulares de prensa de todos los periódicos del día (tengo una amiga que tiene un kiosco) y alucino con lo que se considera la verdad. Tiene tantas caras como las que aparecen en los videos de Youtube. Una verdad por persona, si soy sincera. Cuando le puse nombre a este blog ya lo advertí. Se llama el espejo de la entrada porque no es más que el reflejo del mundo que entra en mi cerebro y que proceso con las herramientas que Dios me da a entender. Ni mejores, ni peores que las de nadie, simplemente las mías. Mi verdad, una gota de agua en este océano virtual de ideas que no creo que nadie pueda resumir jamás.
El mundo está cambiando, de eso no hay dudas, y lo que más ha cambiado es que los mundos interiores se exponen a los ojos de quienes se quieran asomar a echar un vistazo, sólo con un golpe de ratón. El mundo ya no es como nos quieran hacer creer, es simplemente otro, tan lleno de matices que los análisis se hacen imposibles. Conocer a una sola persona en su totalidad es complicado; penetrar en los cerebros de todos una tarea imposible. Para que luego vengan los de Nike y nos digan que "imposible is nothing".
Salto a otro pensamiento que tiene que ver con la verdad, como casi siempre. El orden y yo que no nos compatibilizamos mucho. Gran Hermano. El otro día me paré a escuchar el eterno discurso de la Mila: "tenemos las imágenes, sabemos lo que pasó, no nos puedes contar otra cosa porque sabemos la verdad". Y me admira que alguien tan competente pase por alto que eso es poco menos que imposible. Si cinco personas, por poner un número, observamos el mismo hecho, en la misma habitación, al mismo tiempo, sin ninguna interferencia, y después se nos pregunta por separado por ello, habrá cinco versiones. Se parecerán, probablemente, pero todos le habremos aportado los matices que aparecen cuando se aporta el filtro de nuestro espejo. Y son reales, contradictorias como el mismo hecho de ser humanos. No me parece que sea justo que se juzgue, en ese programa o en cualquier otro sitio, nuestra comprensión del mundo. Si tú crees que algo pasó porque tu análisis es ese, ¿por qué es menos válido que el de otro? Uno puede pensar que darle un abrazo a otro es sólo un gesto de cariño, pero a la vez el de al lado puede pensar que es el primer paso hacia el adulterio. Y habrá quien lo juzgue en un término medio. ¿Quién lleva razón? Todos y nadie. Los juicios dependen de cada uno pero también de la edad, de las circunstancias que has vivido... La verdad tiene tantas caras que sentar a alguien para interrogarle sobre ella y juzgarle es injusto. E innecesario si no has cometido ningún delito. Sé que es un juego de audiencias pero, sinceramente, no me gusta.
A menudo leo los titulares de prensa de todos los periódicos del día (tengo una amiga que tiene un kiosco) y alucino con lo que se considera la verdad. Tiene tantas caras como las que aparecen en los videos de Youtube. Una verdad por persona, si soy sincera. Cuando le puse nombre a este blog ya lo advertí. Se llama el espejo de la entrada porque no es más que el reflejo del mundo que entra en mi cerebro y que proceso con las herramientas que Dios me da a entender. Ni mejores, ni peores que las de nadie, simplemente las mías. Mi verdad, una gota de agua en este océano virtual de ideas que no creo que nadie pueda resumir jamás.
El mundo está cambiando, de eso no hay dudas, y lo que más ha cambiado es que los mundos interiores se exponen a los ojos de quienes se quieran asomar a echar un vistazo, sólo con un golpe de ratón. El mundo ya no es como nos quieran hacer creer, es simplemente otro, tan lleno de matices que los análisis se hacen imposibles. Conocer a una sola persona en su totalidad es complicado; penetrar en los cerebros de todos una tarea imposible. Para que luego vengan los de Nike y nos digan que "imposible is nothing".
Salto a otro pensamiento que tiene que ver con la verdad, como casi siempre. El orden y yo que no nos compatibilizamos mucho. Gran Hermano. El otro día me paré a escuchar el eterno discurso de la Mila: "tenemos las imágenes, sabemos lo que pasó, no nos puedes contar otra cosa porque sabemos la verdad". Y me admira que alguien tan competente pase por alto que eso es poco menos que imposible. Si cinco personas, por poner un número, observamos el mismo hecho, en la misma habitación, al mismo tiempo, sin ninguna interferencia, y después se nos pregunta por separado por ello, habrá cinco versiones. Se parecerán, probablemente, pero todos le habremos aportado los matices que aparecen cuando se aporta el filtro de nuestro espejo. Y son reales, contradictorias como el mismo hecho de ser humanos. No me parece que sea justo que se juzgue, en ese programa o en cualquier otro sitio, nuestra comprensión del mundo. Si tú crees que algo pasó porque tu análisis es ese, ¿por qué es menos válido que el de otro? Uno puede pensar que darle un abrazo a otro es sólo un gesto de cariño, pero a la vez el de al lado puede pensar que es el primer paso hacia el adulterio. Y habrá quien lo juzgue en un término medio. ¿Quién lleva razón? Todos y nadie. Los juicios dependen de cada uno pero también de la edad, de las circunstancias que has vivido... La verdad tiene tantas caras que sentar a alguien para interrogarle sobre ella y juzgarle es injusto. E innecesario si no has cometido ningún delito. Sé que es un juego de audiencias pero, sinceramente, no me gusta.
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