miércoles, 27 de noviembre de 2013

NOTAS PARA ESCRIBIR REDACCIONES

Dando vueltas por mis archivos me he encontrado con esto, que les paso de vez en cuando a los chicos. Son unas breves notas para que no se pierdan al hacer redacciones. Me parece que también puedo compartirlas con vosotros.

               Antes de empezar a escribir ni siquiera la primera palabra hay que tener claro qué es lo que queremos contar. Se pueden contestar estas preguntas:

               - ¿QUÉ?
               - ¿QUIÉN?
               - ¿CUÁNDO?
               - ¿DÓNDE?
               - ¿POR QUÉ?

Esto, que parece a priori tan obvio, a veces se nos olvida y dejamos desconcertados a los lectores de nuestros textos al saltarnos alguna de ellas. Nunca hay que dar por supuesto nada, hay que contarlo todo. Sin enrollarse demasiado, pero sin ahorrar información esencial. Las redacciones, además, deben ser coherentes, y para ello se puede seguir un esquema:

               - Introducción del tema. Sirve para que el lector sepa de qué vamos a hablar.
               - Desarrollo de lo que queremos contar. Hay que contarlo todo y ser lo más claro posible.
               - Desenlace o párrafo final. Es como el postre en una comida, debe dejar buen sabor de boca.

Para lograr la cohesión, es decir, que los textos no parezcan telegramas, debemos usar conectores, es decir, palabras que sirvan de nexo. Aquí van unos cuantos clasificados que he encontrado navegando. Conviene tenerlos a mano hasta que los dominemos.

Aditivos. Expresan suma de ideas.

            Noción de suma: y, además, también, asimismo, también, por añadidura, igualmente.
            Matiz intensificativo: encima, es más, más aún.
            Grado máximo: incluso, hasta, para colmo.

Opositivos. Expresan diferentes relaciones de contraste entre enunciados.

            Concesión: con todo, a pesar de todo, aun así, ahora bien, de cualquier modo, al mismo tiempo.
            Restricción: pero, sin embargo, no obstante, en cierto modo, en cierta medida hasta cierto punto, si bien, por otra parte.
            Exclusión: por el contrario, en cambio.

Causativos-Consecutivos. Expresan relaciones de causa o consecuencia entre los enunciados

            Consecutivos: por tanto, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, así pues,  por        consiguiente, por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que .
            Causales: porque, pues, puesto que.

Comparativos. Subrayan algún tipo de semejanza entre los enunciados
            Del mismo modo, igualmente, análogamente, de modo similar.

Reformulativos. Indican que un enunciado posterior reproduce total o parcialmente, bajo otra forma, lo expresado en uno o más enunciados anteriores.

            Explicación: es decir, o sea, esto es, a saber, en otras palabras.
            Recapitulación: en resumen, en resumidas cuentas, en suma, total, en una palabra, en otras           palabras, dicho de otro modo, en breve, en síntesis.
            Ejemplificación: por ejemplo, así, así como, verbigracia, por ejemplo, particularmente, específicamente, incidentalmente, para ilustrar.
            Corrección: mejor dicho, o sea, bueno.

Ordenadores. Señalan las diferentes partes del texto

            Comienzo de discurso: bueno, bien (en un registro coloquial): ante todo, para comenzar, primeramente (en un registro más formal)
            Cierre de discurso: en fin, por último, en suma, finalmente, por último, terminando, para resumir.
            Transición: por otro lado, por otra parte, en otro orden de cosas, a continuación, acto seguido, después.
            Digresión: por cierto, a propósito, a todo esto.
            Temporales: después (de). Después (que), luego, desde (que), desde (entonces), a partir de....      antes de, antes que, hasta que, en cuanto, al principio, en el comienzo, a continuación, inmediatamente, temporalmente, actualmente, finalmente, por último, cuando.
            Espaciales: al lado, arriba, abajo, a la izquierda, en el medio, en el fondo.

               Es conveniente usar una hoja en sucio para hacer un esquema de lo que queremos contar, antes de ponernos a escribir.

               Por último, para redactar medianamente bien hay que practicar. No sirve ser tacaño con las palabras. Cuantas más, mejor. Pregúntate cuántas redacciones has hecho en tu vida y si crees que son suficientes. Para jugar al fútbol la gente tiene claro que hay que entrenar, al menos dos veces por semana, pero parece que esto te tiene que salir solo. No es verdad. Entrena para, al menos, terminar esta carrera o ganar este partido que se llama instituto.


               Es el inicio de tu futuro.

4 comentarios:

  1. Una entrada muy constrictiva, no solo para los que inician su futuro, sino para todos en general. El que más o el que menos, se enfrentará en su vida a más de treinta o cuarenta escritos redactados (hablo de los no escritores, por supuesto). Y son consejos a tener muy en cuenta.
    Besos, Mayte
    Cita

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  2. Muy buenos consejos. Ahora, como bien dices, hay que llevarlo a la práctica y practicar, practicar y practicar. Y ser consciente de que a veces se mete el gol, y otras, no.
    Besotes!!!

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  3. Cita, el fallo más grande se todas las leyes educativas desde hace mucho es que hay mucha explicación innecesaria, mucha asignatura politicamente conveniente pero lo esencial como expresarse, se pasa más que de puntillas.

    Y no hablemos de la ortografía que me enciendo.

    Besos

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  4. Margari, esa es la clave: practicar. Algo tan sencillo y que no se hace.

    No solo hay que leer. Hay que escrbir un poco cada día.

    Besos

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