lunes, 19 de junio de 2017

LA PIEL FINA

El otro día me dijeron que tengo la piel fina. Era por el post en el que hablaba de esos autores inaccesibles, que contestan según quién sea el lector. Me hablaban de que la disponibilidad de los autores no puede ser 24 horas al día, 7 días a la semana, que a veces no tienes ganas de contestar o que tal vez no tengas nada que decir.

Claro, es verdad. Puede que no tengas nada que decir (es chungo en el caso de un escritor el que se quede sin palabras, pero nos puede pasar a todos) o que no estés disponible en el momento de recibir el mensaje. Incluso puedes pasarte meses aislado del mundo escribiendo la mejor novela de tu vida, que tus lectores entenderán que tardes en contestar, pero un día te sientas y un gracias, si tienes una mínima educación, lo das. Puede que se te pase una vez una persona, pero siempre la misma... Eso ya da que pensar. No son finuras de piel, es puñetero sentido común.

Es que algo sucede.

Igual no te quieren como lector y toca entenderlo. El otro día no se me ocurrió que, dejando de leer a tal o cual autor, y dejando de comprar sus libros, tal vez sienta que le estás haciendo hasta un favor porque se libra de ti, lector cansino que le escribes para decirle que te ha gustado el libro y vas y en el colmo de la majadería haces una reseña (buena y todo) y tienes la poca decencia de mencionarlo cuando la tuiteas. Es que hay que tener la piel muy fina por sentirte mal cuando lo único que se salta ese autor al retuitear los tropecientos mil tuits que tiene ese día, es tu reseña. Quizá es que no tenga tiempo. No se puede estar disponible todos los días y a todas horas.

De verdad, sentirse ofendido por esto no es normal...

(¿Tengo que decir que esto era ironía o se entiende?)

Ojo, que no estoy hablando de hacerte amigo íntimo del escritor, que hay también quien llega con esas intenciones y ahí ya tomas tú la decisión de si trazas una línea o le dejas que la rebase. No hablo de eso, hablo del enriquecedor y simple feedback autor-lector.

Yo, como autora, contesto. A lo mejor es que no tengo medio millón de lectores, lo máximo que he vendido de una novela está en torno a los 10.000 ejemplares (entre papel y digital y sin contar la piratería de la que no puedo saber cifras) y de esos diez mil lectores, ni el 20% siente jamás el impulso de decirte nada. Pero si lo hacen, espero no ser nunca maleducada, contestar por una vía o por otra (siempre, repito, que no se venga con otras intenciones, que las ha habido y esas, como persona, eres libre de tolerarlas o no). Y matizo más, cuando llegan a ti para hablarte de tus libros y no para pedirte que te leas los suyos, así, por las bravas. Ahí sí que es verdad que suelo ser mucho más escueta.

Así que, no sé si tengo la piel fina, pero callarme lo que pienso, pues no. Que para eso aún se puede opinar. Cuando lleguen los tiempos oscuros de la censura, que tienen toda la pinta de volver por la intransigencia que se mastica últimamente, ya veremos.

Igual tampoco.

4 comentarios:

  1. Buenos días, Mayte. Ya te he dicho varias veces que me encantan tus entradas en tu blog (no es peloteo, de veras, que yo no sirvo para eso) y ésta no podía ser menos. Esa fina ironía me hace mucha gracia, tienes una forma de contar las cosas muy particular que a mí, personalmente, me gusta mucho.
    Yo no creo que tengas la piel fina, al menos en este tema. A mí me habría molestado y lo más probable es que dejara de leerlo, reseñarlo y volver a intentar dirigirme a él. Me parece una falta de respeto y de educación. Pero el que pierde más es él, porque como vaya haciendo lo mismo con x lectores suyos acabará perdiendo a muchos.
    Y buenos escritores y buenos libros hay, afortunadamente, bastantes (siempre podemos recurrir a "los clásicos"), así que hay mucho donde elegir.
    A mí lo único que me ha pasado en este terreno es que varios escritores noveles han querido "meterme con calzador" sus obras para que las leyera y reseñara y como no me gustan esas prácticas (siempre te escriben en privado) y me excuso me suelen bloquear o se molestan conmigo y dejan de seguirme o me ignoran. Es un problema de ego, de un ego enorme. Y yo, a mis años, no estoy para tonterías.
    Un beso, guapa :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. EMira, tenemos tantas cosas por vivi que al final con todo esto hay que hacer una bola y a la papelera. Lo malo es cuando la bola se te hace en la garganta. Por eso decidí escribir esta entrada. Para deshacer el nudo y seguir adelante.

      Es verdad que hay quien se molesta si no lees sus libros o no los reseñas. Pues mira, igual que yo no pido, tampoco me gusta que me exijan. A mí no sé si me han bloqueado por eso, pero dejarme de hablar por no reseñar, de eso estoy segura.

      Cuando se pone muy tonto todo, vuelvo a los clásicos. Como dices, no fallan.

      Besos

      Eliminar
  2. Pues no, no creo que tengas la piel fina. Sólo que eres educada, atenta, amable... Y sí, un escritor no puede estar todos los días pendiente de sus lectores. Pero tampoco puede dejarlos a un lado siempre.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  3. Maite, cielo, supongo que te referías a este post con el otro comentario, pero no veo contradicción, aquí hablas de que intentas contestar cuando se te acercan y en el otro del cansancio de "promocionar" y buscar lectores, que es justamente lo contrario. Nah, se te entiende perfectamente.
    Un abrazo fuerte <3

    ResponderEliminar

¿Me dejas tu reflejo?