La ciudad de las casas colgadas y su extraordinaria provincia de paisajes castellanos ha inspirado a escritores que la han situado como escenario de sus obras. Y es que no hay lugar en un país como España, tan diverso, tan extraordinariamente rico en gentes, gastronomía y libertad, que no haya servido como base para buenas historias.
De Cartago a Sagunto. Benito Pérez Galdós
En los Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós (1843-1920) recreó en forma de novela, la totalidad de la vida de España a lo largo del agitado siglo XIX. De Cartago a Sagunto recrea desde el levantamiento del cantón de Cartagena a la proclamación de Alfonso XII en Sagunto, pasando por las Cortes, el asalto y saqueo de Cuenca y el final de la república.
La Canóniga. Pío Baroja
Ambientada en Cuenca, en 1823, durante la restauración absolutista, La Canóniga pone encima de la mesa hipocresía clerical a través de personajes como Miguelito Torroba, el canónigo Sansirgue y Cándida. Con un desenlace trágico, es una de las obras menos conocidas de Baroja.
El lugar de un hombre. Ramón J. Sénder
El 21 de agosto de 1910, la desaparición del pastor José María Grimaldos («el Cepa») en Cuenca derivó en la condena errónea de dos compañeros bajo tortura, quienes fueron exculpados tras la reaparición con vida del supuesto difunto en 1926. Este sonado error judicial inspiró al periodista Ramón J. Sender para escribir sus crónicas periodísticas y, posteriormente, esta novela.
El eco de los cometas. Juan Soria
La inspectora Oramas se traslada a Cuenca tras un fracaso matrimonial en Las Palmas y, en su primer día, asume el caso de la desaparición de una adolescente. Lo que parecía una investigación sencilla revela una trama profunda de corrupción política, desestructuración familiar y avaricia, que Oramas y su equipo resolverán ganándose el respeto de la ciudad.
Mi horizonte es mi tumba. Jorge Ortega García
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