sábado, 29 de agosto de 2026

UNA TARDE DE MUCHOS HUMOS

Mira que me fastidia tener que hacer esta entrada, pero lo que es justo, lo es, y lo que no, hay que decirlo.

Luego, si no, nos quejamos de que pasan cosas.

Esta tarde, alrededor de las seis y media, en la calle Independencia de Cantalejo, unos vecinos han decidido hacer fuego en el patio de su casa. Ha empezado a salir mucho humo y los vecinos, asustados porque justo al lado del patio donde han hecho la fogata hay una casa en ruinas con la techumbre de madera, han ido a preguntarles qué estaban haciendo.

Han llamado y no han contestado, quizá porque la entrada de la casa está por la otra calle, pero si haces una hoguerita en el patio... ¡qué menos que quedarte, no sea que se descontrole!

Cuando finalmente han decidido contestar, ha sido la voz de una mujer de voz joven, española, que lo ha hechocon muy malos humos. Les ha dicho a los vecinos que dejaran de cotillear.

No, hija, no estaban cotilleando, estaban preocupados por su vivienda, que es probablemente algo que a tus vecinos les ha costado una vida conseguir y la han visto desaparecer por tu imprudencia. Da igual que el peligro solo estuviera en su cabeza.

Como la señora no se avenía a razones, no ya a apagar el fuego, sino a tranquilizar a los vecinos, han decidido llamar a emergencias. Lo más normal del mundo, para eso las tenemos, ¿no?

No han cogido el teléfono.

Los vecinos, entonces, han cambiado de idea y han llamado al 062.

Y aquí han venido otra vez los malos humos. 

El señor que ha llamado es mayor y se ha explicado como el culo, pero yo, que estaba al lado y estaba escuchando al guardia que tuviera hoy turno en el 062, me he quedado alucinada de los malos humos del agente. Ha contestado muy mal. Otra señora ha cogido el teléfono, yo creo que al señor mayor le estaba dando una taquicardia, y le ha dicho al guardia, que insistía en que no está prohibido quemar cosas en tu casa (que será verdad, no lo niego, pero igual en ese patio no es lo más sensato), que si pasa algo, ellos ya habían avisado.

Y aquí ha venido lo mejor.

El guardia, con los peores humos del universo, le ha dicho a la señora que la iba a denunciar por amenazas.

¡Tócate los cojones, Manuela!

Nadie ha amenazado al guardia, como mucho, quien ha proferido insultos ha sido la señora cobarde y pirómana que no ha tenido la decencia de abrir la puerta para tranquilizar a personas mayores. Esa que la parte de detrás de su casa da a la calle Independencia de Cantalejo. Han sido insultos leves, también es verdad, los ha llamado cotillas.

Mire, no, señora, no eran cotillas, eran gente preocupada por su patrimonio.

Que llevamos un veranito de incendios que como para no...

Y al agente del 062 que ha contestado una llamada de Cantalejo alrededor de las siete de la tarde, decirle que no se merece pertenecer al cuerpo al que pertenece, que juraron algo en la Academia que hoy no ha respetado. Si un ciudadano te llama preocupado, le atiendes y le hablas bien, porque nadie te ha hablado mal, solo con los nervios propios de una persona mayor que veía su casa en peligro.

No ha mandado a ninguna patrulla, por supuesto. 

Ha respondido con los mismos malos humos que hoy nos rodeaban.