martes, 3 de enero de 2012

Escribir, escribir, escribir...

He pasado unos días complicados, en los que he ido saltando de la euforia al caos emocional de tres a cuatro veces al día. Me ha pasado más veces, y suele coincidir con los días ligados a momentos de gran estrés, de tener que ocuparme de demasiadas cosas en muy poco tiempo. A finales de año se junta la Navidad, los cumpleaños de todos en casa (menos yo), los puñeteros regalos, la función del cole y sus disfraces, el hospital y el trastorno de horarios que causa, las clases, los exámenes, la ropa que se amontona esperando que la planche (y que sigue esperando), la compra, un golpe en el coche, las muñecas que quiere Aitana agotadas… Se pasa, pero mientras dura se pasa mal.


Para tranquilizarme un poco aparqué lecturas pendientes, para cuando me sienta mejor. No es justo leer un libro sin prestarle toda tu atención. Al principio ni siquiera me apetecía escribir pero tengo más suerte de la que merezco y, además, unos oídos que saben escuchar, unos ojos que saben mirar más allá de lo que está en la superficie y, pasito a paso, he vuelto a ser yo. Ahora tengo un ataque de hiperactividad pero sin moverme de mi rincón, sin tareas extra que me pongan al límite. Es lo bueno de las vacaciones. Estoy escribiendo, mucho más que en los últimos meses. En momentos así es mejor que me deje llevar, que deje que mis dedos dancen por el teclado, que bailen al son de la melodía que escucho en mi cerebro. Da igual el resultado, la mayor parte del tiempo es solo mío, nadie más va a leerlo porque no pienso dejar que nadie lo haga. Eres egoísta, escucho de vez en cuando. No, soy práctica. Al fin y al cabo no soy, ni seré nunca, escritora. Soy juntadora de palabras, inventora de sueños que se quedan siempre a medias. Si nadie lee lo que escribo, si nadie entra en mis sueños son mucho más míos y poco importa cómo terminen.
Ahora tengo tres historias empezadas. Vamos a ver, tres historias grandes. Pequeñitas, de las que se quedaron en semillas que jamás darán su fruto, hay montones. Esparcidas por discos duros de ordenadores dejados de lado, prisioneras en algún cuaderno de anillas, relatos como hijos abandonados por una madre horrible que se ha ido olvidando de ellos. Mis tres historias grandes están en distintas fases de crecimiento.



La primera de ellas, diría yo que es adolescente. Más o menos empieza a tener personalidad y está tan rebelde que no soy capaz de controlarla. Por más que le pongo apoyos por aquí y por allá, siento que se me escapa de las manos. Si fuera una planta, necesitaría una poda urgente y algún que otro injerto. Si fuera un adolescente, una buena reprimenda y clases particulares. Llevo mucho tiempo sin añadirle una coma, quizá debería prestarle algo de atención.

La segunda. ¡Ay, la segunda! Está en etapa de madurez y creo que necesita cirugía estética urgente. Un cambio radical, quedarse con la esencia, con el tono, pero darle una vuelta tremenda a la forma. Está condenada al fracaso si no hago algo, el peor de los fracasos diría yo, porque corre un riesgo que las otras dos no tienen y es que su madre la deje en la puerta de algún desconocido cualquier día y no vuelva a buscarla jamás. O en la papelera de reciclaje, donde fue a parar un día que me enfadé con ella, pero regresé a buscarla porque aunque quiera ser mala malísima, no me sale. Tengo que ver si hay talleres para esto y apuntarme. He descubierto que cuanto peor persona eres mejor te va, pero no es el tema hoy.

La tercera es recién nacida, fruto de este estado de confusión mental en el que vivo, y es una gamberrada. Producto de la lectura de un libro que no me gustó nada, de esos tan malos que al final acaban inspirándote. Me acordé de Cervantes cuando la empecé, salvando el océano de distancia que siempre nos separará, cuando tratando de burlarse de las novelas de caballerías acabó escribiendo El Quijote. No creo, ni por lo más remoto, que me pase eso. No soy ni buena, ¡cómo para ser genial! El libro en cuestión, el inspirador, con su portada maravillosa y sus ventas espectaculares, me decepcionó muchísimo. Muy chulita yo, me dije que sin esforzarme ni un poquito era capaz de escribir mejor.

A veces, cuando me pongo así no me soporto.

Empecé a hacer algo que nunca hago, un esquema de lo que tenía que ocurrir. Siguiendo las pautas del género. Al pie de la letra, como si se tratase de un trabajo escolar. Me puse un plazo que no sé si voy a cumplir porque acaba en dos meses y me falta mucho para terminar, sólo llevo seis capítulos. Pero es que soy bruta, decidí que tenía que escribir diez páginas cada día y para eso hay que tener al menos una hora libre al día. A mí a veces me sobran minutos y cuando tengo más tiempo es porque no estoy durmiendo bien. A pesar de todo, he logrado juntar 30.000 palabras. Serán las vacaciones...

El caso es que me he prohibido corregir nada. De vez en cuando tengo que volver atrás porque a veces ni me acuerdo de lo que ha ido pasando y debo evitar incoherencias graves. Como el otro día, que a un personaje le cambié el nombre y para otro acabé escribiendo X porque ya no me acordaba de cómo le había llamado. Luego cambié otro nombre por el de una alumna, que sueña con que llamen como ella a un personaje de novela y no me cuesta nada hacerla feliz. Lucía, la gritona. Tendré que ponerle también algo de su loca personalidad al personaje.

Me gusta la sensación de estar haciendo esto, de no tomarme en serio nada. De volver a escribir como cuando escribí Su chico de alquiler o Armando, otra novela adolescente que anda por ahí perdida. La libertad que siento al pensar que no habrá nadie juzgando, que lo hago sólo porque es la mejor manera que conozco para llenar mis horas. Leer y escribir. Sería la persona más feliz del planeta si pudiera dedicar mi tiempo a estas dos cosas. De vez en cuando también escucharía música conduciendo mi coche y cantaría a pleno pulmón. Pero solita y con las ventanillas cerradas que no quiero abrumar a nadie.

En medio de todo esto he tomado una decisión: publicar El medallón de la magia. En lulu, como las otras dos veces, una autoedición que tendrá como las anteriores un recorrido corto, pero que cerrará el ciclo que empecé sin darme apenas cuenta de donde me metía hace ya cuatro años. A partir de aquí, lo que haga no lo sé ni yo. A veces soy tan complicada que ni yo misma, que me conozco, soy capaz de seguir mis propios pensamientos.

Ha empezado la cuenta atrás.

domingo, 1 de enero de 2012

¿DE QUÉ ES TU BLOG?

Esa pregunta la he escuchado unas cuantas veces a lo largo del 2011, cuando he comentado que tenía un blog. Todavía estoy intentando averiguar la respuesta, la verdad. No sé muy bien cómo explicárselo a alguien que no lo haya visitado.


¿Es de opinión?

Antes más que ahora, opinaba sobre temas de actualidad, sobre todo si me cabreaban. Ahora, como no me dejan ver la tele en casa vivo al margen de todo conocimiento. Bueno, conozco a Bob Esponja y a Patricio. No es un blog de opinión, obviamente


¿Es de entrevistas?

Claramente, no. Creo que en todo el blog sólo hay dos. Anque una está en los primeros puestos de la lista de entradas más visitadas: le entrevista a Emilio Casado Moreno. Una especie de entrevista-relato que nos inventamos entre los dos, que a lo mejor ni se parece a lo que debe ser una entrevista. La otra, entre las menos visitadas, un día que me aburría mucho cuando este blog tenía pocas visitas (casi todas mías) me la hice a mí misma. Por entretenerme y porque no tenía a nadie más a mano para preguntarle, todo sea dicho. De entrevistas va a ser que no es.

¿Es de autor?

Bueno, con dos libros creo que podría decirse que soy autora. Pero no suelo hablar de mis novelas a menos que haya una noticia relacionada con ellas que llame especialmente la atención. Para eso tienen su página aparte donde están los enlaces permanentes para quienes quieran conseguirlas. He contado las presentaciones de ambos, la feria del libro a la que acudí, las dos veces que he ganado diminutos premios literarios, pero ya. Me cuesta mucho hablar de ellos. Si aparece una reseña nueva de alguna de las novelas pego el enlace en la pestaña que llamé EN OTROS BLOGS, sin hacer una entrada a propósito para multiplicar su efecto. Tampoco es un blog de autor, entonces.

¿Es de pensamientos?

Pues, lo reconozco, muchas veces se cuelan, incluso donde no deberían. Me salen por todas partes, en medio de las reseñas, entre las recomendaciones, cuando agradezco un premio. Pero tampoco creo que sea un blog de pensamientos propiamente dicho.

¿Es de relatos?

A veces publico relatos que me voy encontrando por ahí, escritos hace ya tiempo o algunos que escribo para la ocasión, pero tampoco es lo más frecuente y por supuesto no tiene una continuidad. Más o menos esto ocurre cuando me apetece. No, de relatos no es.

¿Es de concursos?

Uno en toda la historia del blog, desde 2008 no es para considerarlo blog especializado en concursos. Tampoco. Se me acaban las opciones.

¿Es de reseñas?

Sin duda, en él aparecen reseñas constantes de los libros que voy leyendo. No todos están editados al modo convencional, pero tampoco puedo decir que me haya especializado en libros autoeditados. Algunos son de adultos, otros novela juvenil, tienen su sitio los clásicos, incluso he publicado poemas… tampoco por el género vamos bien. De libros, en general. Pero no es que sea un blog que se pueda tomar como referente en cuanto a blog literario porque tiendo a hacer reseñas… particulares.

Pues entonces, ¿de qué es?

No tengo ni idea.

Un blog.

El espejo de la entrada es un sitio raro, donde cabe casi todo, donde nada es más importante que cualquier otra cosa. Creo que eso hace que los seguidores no sean demasiados. No os fiéis de la cifra que pone ahí, a la derecha, algunos sólo entraron el día que le dieron a seguir y ni siquiera dejaron un comentario. Tampoco hay muchas visitas diarias, unas 60 de media, porque me niego a enlazar otros blogs por problemas técnicos. A veces me tomo un café mientras se carga la página, no os digo más... Si lo lleno de banners tendré tiempo de hacer la compra.

Lo que sí tengo es unos cuantos amigos que se pasan por aquí, leen, comentan y comparten el espacio conmigo. Alguno hay que, no sé si por pudor, suele comentarme directamente en mi correo. (Tú ya sabes quién eres). Este año, os prometo que este sitio seguirá siendo tan caótico como el anterior. O más.

sábado, 31 de diciembre de 2011

DESEOS

Las fechas en las que nos encontramos son muy propicias para que nos dé por hacer balances y expresar deseos. Pensé resistir la tentación pero, qué vamos a hacer, soy débil. Sucumbo con facilidad a tentaciones que debería sacudirme de encima mientras me concentro en lo importante.

Voy a pedir tres deseos. Formularlos en voz alta (o por escrito) no se si es una buena idea. Hay quien, víctima de cualquier superstición estúpida, puede pensar que con esto no se cumplirán. Yo, que no creo en casi nada, me arriesgo a ello.

1.- Derrotar a un dragón. Tenemos una ardua lucha entre los dos y a día de hoy no sé quién va ganando, pero no me pienso rendir.

2.- Superar las cinco pruebas mágicas. Al final, pequeñito, está el éxito. Espero que no me distraiga por el camino, soy muy de desconcentrarme.

3.- Conquistar al príncipe. (En mi caso no valía princesa). Es el mejor final para los cuentos y para los deseos. ¿No?

Feliz 2012

Mayte

jueves, 29 de diciembre de 2011

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN, DE MATHIAS MALZIEU

Lo de hoy no es una reseña es, simplemente, una recomendación. Este libro de Mathias Malzieu me ha parecido, sencillamente, hermoso. Desde el principio me gustó la historia de Jack pero sobre todo la forma, las palabras, me han ido arrastrando y seduciendo en el camino de la lectura. Descubridlo, merece la pena.

El cuento arranca en Edimburgo, el día más frío de la historia. En lo alto de una colina nace Jack, un bebé que llega con el corazón dañado. Necesitará un reemplazo, un corazón de madera del que dependerá su vida. Pero para sobrevivir Jack deberá cumplir tres premisas:


Una: no tocar las agujas.

Dos: dominar su cólera.


Tres: no enamorarse nunca.

De ello dependerá la mecánica del corazón.



Os dejo algunas frases que bien pudieran ser otras. Para ir abriendo boca.

"Tienes que comportarte como un jugador de póquer. Jamás muestres tus dudas y tu miedo. En tu mano tienes una carta maestra, tu corazón. Crees que es una debilidad, pero si tomas la opción de asumir esa fragilidad, este reloj-corazón te convertirá en alguien especial. ¡Lo que te hace diferente será tu arma de seducción!"


"Es cierto, soy una especie de discapacitado del gran amor, y se supone que mi corazón postizo no es capaz de soportar el terremoto emocional que siento cuando la veo, pero, qué le voy a hacer, late por usted".


"Ya sabes que me gusta la forma que tienes de creer en tus sueños, pero de vez en cuando hay que bajar de las nubes, hay que crecer".

¿Lo habéis leído ya?

martes, 27 de diciembre de 2011

SIETE HISTORIAS (O EXCAVANDO EN EL POZO DE LA FANTASÍA) DE ÁNGELS OM.


Editorial Círculo Rojo
Colección Relatos
ISBN: 978-84-151-4324-6
224 páginas

Sinopsis:

¿Qué conexión puede existir entre: una princesa triste, un monstruo alienígena, un malvado Visir, un laberinto lleno de acertijos, la tumba de un antiguo Faraón, viejos recuerdos de familia, seis niños y un perro? Difícil, pero no imposible.






Mis impresiones (o mi historia sobre siete historias)

Pertenezco a un grupo de Facebook que se llama Reseñas y propuse a los autores que también forman parte de él que me dejasen sus novelas. Era una manera de poder leer hasta que mi ajetreado día a día me dejase ir a una librería o a casa de mi madre, para secuestrarle algún libro de su biblioteca y, a la vez, un modo de darle una oportunidad a autores que están empezando.

Siete historias, la novela de Ángels Om, apareció así en mi vida.

Al principio indagué sobre todos libros que llegaron. Leí un poquito de allí, otro poquito de acá y, poquito a poquito, me fui haciendo una idea de lo que tenía. Nada más empezar a leer éste me di cuenta de que me encantaba. Hace mucho que sé que un libro no es sólo lo que te cuenta sino que importa, por encima de todo, cómo te lo cuenta. La forma de narrar de Ángels, su sentido del humor, los entrañables personajes que protagonizan estas Siete historias, me hechizaron desde que leí la "breve introducción (o tal vez no tan breve)". Como hago siempre que un libro me gusta, pensé cuál sería el mejor momento para disfrutarlo plenamente.

El viernes 16 tocaba visita a la peluquería y me lo llevé. Allí me tengo que quitar las gafas y de lejos no veo (lejos es un metro), así que necesito leer para centrar la vista en una distancia cómoda y no acabar con dolor de cabeza. Las revistas de "peluquería" no me gustan ni un poquito, así que me llevo libros. No sé cuántas páginas cayeron, no me fijé. Sólo puedo deciros que la mañana se me pasó volando y ni siquiera me di cuenta, hasta que "recuperé la vista", de que Rocío se había confundido de tinte. Ahora soy morena de nuevo. Cuando llegué a casa me enteré de que Siete Historias había sido seleccionada como una de las Fuera de serie 2011 y no pude estar más de acuerdo con el jurado. Me puse super contenta y eso que mi única vinculación con la novela era estarla leyendo en ese momento.

Los protagonistas de estas Siete historias son seis hermanos: la mayor es Natalia, una adolescente muy adolescente que tiene seis años más que los trillizos, José, Luis y Julián, de 10 años, unos trastos de cuidado. Tras ellos, Irina, la narradora de la historia, dos años más pequeña y finalmente, Carmen, una niña china adoptada de cuatro años y medio que es para comérsela. Uno, tres más, cinco, seis… si cada uno cuenta una historia falta alguien… ¡Nikon! Es su perro, la mascota de la familia, tan protagonista como los demás.

La historia arranca cuando Natalia se tiene que quedar con sus hermanos porque sus padres se ven obligados a salir por motivos de trabajo. No le hace gracia, ya que esa tarde tiene una cita, así que protesta gritándoles a los trillizos que la culpa de todo la tienen ellos por haber nacido. Como son unos gamberros (o es simplemente que son tres iguales y las ideas se multiplican por tres) fingen un desmayo, asustando a Natalia. Cuando se da cuenta de que le han tomado el pelo empieza a lanzarles cosas, abriendo un boquete en la pared de la cocina, una especie de puerta mágica a un mundo donde vivirán las historias que imaginen, siete historias, cada una dirigida por uno de ellos (incluido Nikon). China, un laberinto, la historia de un sultán prisionero, un viaje a Plutón, la vida vista desde los ojos de un perro, Egipto y finalmente su propia historia familiar, conforman este relato de cuentos deliciosos. Derrochan talento y generan muy buenas sensaciones durante la lectura y después.

Mis personajes favoritos… ¡Todos! Natalia, porque es adolescente, Irina, porque me recuerda a una niña que conocí, Carmen porque es muy graciosa y más lista que un rayo, y los trillizos, porque me traen a la memoria a mis mejores amigas de la infancia. Es super divertido que tus amigas sean trillizas, os lo aseguro. Y Nikon, cómo no. Las mascotas siempre se acaban convirtiendo en parte de la familia. El Nikon de mi vida se llama Willy (William Shakespeare, para ser exactos) y es gato pero es capaz de hacer cosas que cuando las cuentas parece que te las estás inventando. (Nota aclaratoria: el gato es de mi madre y el nombre se lo puso la vecina, venía con el gato cuando se lo dieron. Yo no he tenido nada que ver con su nombre.)

Creo que este libro cumple una extraña cualidad, algo que no tienen muchos libros, y es que es apto para todos los públicos. Se disfruta muchísimo cuando eres adulto y, he hecho una prueba, a los niños también les resulta muy interesante. En las novelas pensadas para quienes se están iniciando en la lectura, suelen emplear un lenguaje y unos modos de comportamiento que no se corresponden con la realidad y creo que eso es lo que hace que muchos niños no se identifiquen y abandonen la lectura. Siete historias, a pesar de la imaginación que derrocha, utiliza un lenguaje real y eso es lo que más les engancha. Además, mientras lees parece que te has metido en una película de animación.

El libro se puede conseguir a través de la librería de Círculo Rojo y en la misma página de la autora. Es ahí donde tengo que ir ahora mismo porque hay un niño esperando para leerse estas Siete historias, y su decimosegundo cumpleaños está al caer.

sábado, 24 de diciembre de 2011

UN AÑO ATRAVESANDO EL ESPEJO

Este año ha sido muy intenso para El espejo de la entrada. Ha sido el primer año de vida de este blog, aunque no coincida esta cronología con su fecha de nacimiento, allá por marzo del 2008. Varias veces he comentado que, los dos primeros años, mi blog se mantuvo fiel a mí misma, convirtiéndose en un refugio en el que escribía para unos únicos ojos: los míos. A veces pasaba meses sin visitarlo, por pereza, por dejadez o por olvido. Sin embargo, cuando a partir de la navidad de 2010 se fueron sumando seguidores mi curiosidad creció y, con ella, este espacio que ahora se ha convertido en parte de mi rutina. Siempre ando pensando algo nuevo que escribir para colgar aquí y además, gracias a él, he conocido a gente muy creativa y muy especial que enriquecen mi propia vida.


He hecho una lista con algunas de las cosas que han tenido su presencia en el blog durante este año. ¿Os apetece contarme las vuestras? Ahí os dejo mi selección.

Mejor libro: Crónica Insignificante de Emilio Casado Moreno. Me dejó tantas sensaciones que bloquearon mis palabras al empezar la reseña. Para mí se merece estar entre los más vendidos del año aunque no sea el caso. Ahora, eso sí, como el talento se abre paso por los caminos más insospechados, ya tiene premios. Para empezar es una de las novelas Fuera de Serie 2011, y desde hace poco se puede conseguir en Amanzon.

Sorpresas en e-book: El color de la maldad, de Armando Rodera y La biblia de los caídos de Fernando Trujillo Sanz. Una apuesta diferente. Otras novelas que están encontrando su propio camino para llegar a los lectores.

Adictivo: El eterno olvido, de Enrique Osuna. Las pruebas te van arrastrando en la lectura y no puedes dejarlo. Otra que está en Amazon.

Imprescindible: Habitaciones Cerradas, de Care Santos. Un libro con una estructura muy poco frecuente. Cargada de secretos y sorpresas que me encantó desde el principio.

Un género nuevo para mí: novela negra. Nunca me había atraído, pero El documento Saldaña, de Pedro de Paz consiguió mantener mi interés hasta el final. Descubrí a este escritor a la vez que al género, así que espero leer pronto La senda trazada.

Una decepción: lo siento, Cazadores de sombras. Me costó un triunfo acabarlo, aunque reconozco que es más culpa mía que del propio libro.

Libros juveniles: selecciono dos, Rubí y Juntos. Buenas sensaciones tras la lectura.

Mi reto: La metamorfosis, Frank Kafka. Le perdí el miedo, por fin. Y no me decepcionó, aunque, como siempre, entendí lo que me dio la gana.

Una sorpresa personal: Su chico de alquiler. La vida es curiosa. Si me hubieran preguntado cuál de mis libros elegiría para que lo leyeran extraños, éste hubiera sido el último... Gracias a quienes se tomaron su tiempo en leerlo, reseñarlo y después contarme su opinión.

Lo malo de este año... sin duda, la pérdida de amigos. Se me han escapado tres.
Javi, amigo de la infancia, compañero de juergas adolescentes, padrino de mi sobrino, una sonrisa eterna, empeñado en ponerle a mi persona un adjetivo que creo que sólo veía él. Javi se puso enfermo y en cuatro meses nos dejó. Siempre recordaré la presentación de Su chico de alquiler por él, el batallón de preguntas que me lanzó no sé si para que perdiera el miedo o para ponerme más nerviosa. Ese día, cuando nos fuimos a tomar algo para celebrarlo, ni me imaginaba que nos estábamos despidiendo para siempre.

Satur se fue un mes después que Javi, exactamente por la misma enfermedad. Era compañero de la universidad de mi hermana, pero también mi amigo. Tan buena persona que soy incapaz de quedarme con una sola cualidad suya. Quizá también, su sonrisa permanente.

La última en marcharse fue Barby, bloggera, amiga, cómplice de mi aventura literaria, firme creyente de mis posibilidades, guardiana de mis próximos proyectos. Barby me prometió que cuidaría de mis “niños literarios” y como el ángel que estoy seguro de que ahora es, sé que lo cumplirá. Quizá ella haya sido de lo mejor de este año. Mi cuarta seguidora, empujón necesario, para mí que soy una indecisa en todo lo que he logrado. Por ella, me he atrevido a presentar una novela a una editorial. Seguro que saldrá mal, pero se lo debía. Ella fue valiente, siguió sus sueños sin importarle lo que pudiera perder en el camino. Yo tengo que aprender de eso. Y si lo consigo, mi novela será para ella.

También he perdido a mi abuela, y aunque por su edad fue diferente, nunca te acostumbras a que se vayan las personas que quieres. Viví con ella 27 años.

Un deseo: que el día que me decida a dar un paso esté en el próximo año, que mi próxima novela complete el círculo y abra otra etapa diferente en mi vida. Lo estoy necesitando.

Gracias por las catorce mil visitas y por los comentarios que dejáis tras ellas. Para alguien como yo las palabras son siempre la mejor medicina.

viernes, 23 de diciembre de 2011

OCHO AÑOS

Me parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde ese 23 de diciembre en el que nos conocimos, cuando le di el primer beso. No os voy a contar cómo fue nuestro encuentro, sólo un par de palabras para definirlo: rápido e intenso. Un momento de los que se agarran a tu memoria para no soltarse de ella nunca. Hoy, mi princesa, cumple ocho años.

Felicidades, Aitana. Te quiero.


¿Te apetecen unos bombones?


jueves, 22 de diciembre de 2011

EDUCAR, GABRIEL CELAYA.

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
... y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio
de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertas distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos
seguirá nuestra bandera enarbolada.
Gabriel Celaya
 
Hoy se despedía Mari Carmen, una de las profesoras de Aitana, tras 42 años en la enseñanza y al final de la función de navidad le han leído este poema. Me he emocionado por lo que me toca, porque escucharlo me ha recordado por qué me gusta mi trabajo. Y se me ha escapado alguna lagrimilla incontrolada.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

WILLIAM

Hay veces en las que uno desea que se lo trague la tierra, y hoy es uno de esos días. William, frente al párroco, está a punto de pronunciar unas palabras que son mentira, se va a ligar a una promesa eterna que detesta, sólo porque no es capaz de superar ese sentimiento de culpa que le embarga. Mira a la mujer, mayor que él, que lleva un ramo entre las manos y un hijo en su vientre y tiembla. ¡Cómo se arrepiente de la torpeza a la que le empujaron sus veinte años! ¡Cómo echa de menos a la joven de la que le ha separado su mala cabeza!


No escucha apenas, contesta sin emoción, mientras en su mente imagina el amor que jamás vivirá, eternamente enlazado a la responsabilidad que lo ha empujado aquí. Ya en la calle sigue sin escuchar. Sonríe, besa, abraza y come, pero no lo disfruta. Se ha metido en un túnel oscuro y no sabe cómo saldrá. Él, tan lleno de sueños, siente que se le escapan. Ya no irá a Londres, seguro. Se quedará en Strafford para siempre. Sólo le quedan la pluma y la tinta, poner en un papel sus deseos, que hablen por boca de otros. Tal vez escribirá sobre un muchacho enamorado de una mujer prohibida para él. Quién sabe si en algún momento alguien considerará esta una buena historia para ponerla sobre un escenario.


A veces, leerse biografías, inspira pequeños relatos. Acabo de terminar de leer una biografía de Shakespeare, un autor que me encanta.

martes, 20 de diciembre de 2011

LUNA DE OTOÑO DE JULIA ZAPATA RODRIGO

El otro día acabé con mis libros pendientes. Desde hace un tiempo pertenezco a un grupo de Facebook de autores y bloggers en el que se reseñan las obras de los primeros. Me invitaron a entrar porque pertenecía a los dos grupos, aunque de la primera premisa he hecho más bien poco uso. No así de la segunda, algunas de las reseñas que han aparecido en este espejo se han colado ahí, para difundir la obra de autores que están empezando y así contribuir a que alguien cumpla su sueño, el de poner la palabra escritor detrás de su nombre.

Uno de los libros que me llegó fue Luna de otoño de Julia Zapata Rodrigo. Cuando recibí todos los ejemplares que los autores me proporcionaron decidí echar un vistazo a cada uno, para saber por donde empezar. Me encontré con relatos de distintos géneros y como no quería mirar reseñas anteriores, me puse a leer. Uno de los libros captó mi atención por encima de los demás, porque el estilo de escritura me resultaba muy cómodo, muy parecido al mío. Había otro que no podía abrir, otro que tenía que leer teniendo el ordenador conectado a internet (lo que supone un trastorno al no poder pasarlo a la tablet) y este libro.

SINOPSIS

Cuando las piedras del camino van creando llagas en los pies y no vemos una luz que nos guíe, que nos dé esa fuerza para seguir adelante, muchas veces nos rendimos y nos resignamos a vivir lo que nos ha tocado sin arriesgar más.


Nos olvidamos que para conseguir algo hay que luchar y seguir luchando, y no cesar en el empeño.


Sofía, la protagonista de Luna de Otoño nos da una lección de superación, una mujer marcada por el pasado que sueña con un futuro mejor. Utilizada hasta la saciedad, manipulada por la persona que ama.


Enclaustrada en una vida que no desea, y obligada a renunciar a su sueño.


Anulada y poniendo en duda su valía, como mujer madre y esposa.


Sofía nos adentra en su mundo, en su corazón. El corazón de una mujer que quiere vivir, volver a amar a sentir, pero sobre todo quiere ser ella misma sin ser coaccionada por nadie.


En su camino se cruza esa persona que la despierta de su letargo, para ella es una bocanada de aire fresco, una ventana al exterior que la depura, que le aporta color e ilusión a su triste y patética vida.


Aunque el camino hasta llegar a él ha sido bastante complicado... no lo será menos el intentar conseguir su merecida felicidad.


Pero Sofía es fuerte y aunque derrame muchas lágrimas y haya momentos en que el sufrimiento la deje abatida, luchará por conseguir el puesto que merece en la vida, aunque para ello tenga que renunciar a algo muy valioso.

Una historia de amor, de luchas internas, ilusiones, traiciones y dolor...que no dejará indiferente a nadie.


"Luna de otoño, una historia que conmoverá el corazón del lector".


Empecé a leer unas páginas de Luna de Otoño y, a pesar de que tiene un estilo muy pausado, sin darme cuenta me había merendado ochenta páginas. Fui de un libro a otro pero, al cabo de un par de días, volví y lo leí del tirón.

Luna de otoño narra la vida de Sofía en un tono intimista. Julia ha elegido un narrador en tercera persona para contarnos las circunstancias infelices que han hecho que esta muchacha, mujer madura para cuando termina el libro, haya acabado donde está. Toda una serie de desdichas, enfermedades, pérdidas, malos tratos, han ido poniendo al personaje en situaciones límite. Desde una violación cuando apenas tenía cinco años, a su primer amor con un personaje, Diego, que no es precisamente un dechado de virtudes. Cuenta cómo se enamoró de su marido y cómo, la rutina, acabó asfixiando esa relación hasta hacerla insoportable. Sofía busca en todo momento libertad y acaba encontrándola a través de su afición a la pintura, retomada tras años de haber abandonado y la pantalla del ordenador, cuando tropieza, ya mayor, con Adrián, más joven que ella y se enamora de él. La historia entre ambos, nada sencilla por otro lado, acabará por concederle un poco de valor para salir del círculo vicioso que le ha arrastrado siempre, donde la depresión y la desesperación han ganado casi siempre la batalla a la alegría. Pero Sofía no se rinde, busca la manera de escapar de lo que parece que va a ser siempre su destino. Busca, en definitiva, vivir.

El narrador, cómplice siempre de los pensamientos de Sofía, se mueve entre el presente y el pasado, a veces sin una lógica aparente, pero creo que todo el libro son los recuerdos de Sofía, y cuando recordamos nuestra mente danza caótica.

El libro de Julia está editado por Círculo Rojo y se puede conseguir en la librería de la editorial, a través de internet. Un euro de cada una de las ventas de este libro Julia Zapata Rodrigo lo dedica a la fundación Dravet. El síndrome de Dravet, anteriormente conocido como Epilepsia Mioclónica Severa de la Infancia (SMEI), es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en la infancia y se caracteriza por una epilepsia severa que no responde al tratamiento.

Si queréis sabe más:

http://www.dravetfoundation.eu/

Espero que os animéis a leerlo, si es que no lo habéis hecho ya.