miércoles, 18 de junio de 2014

HASTA EL 2015

Volví a la Feria del Libro de Madrid el pasado sábado. Ya sin la presión de firmar, paseé como espectadora entre las casetas, hice cola como está mandado con mi hijo para que le firmase sus libros Lorenzo Silva (qué ilusión me hizo cuando le miró y le señaló lo que ha crecido desde que no le veía), saludé a conocidos y asistí a una presentación.

La verdad es que el plan era pasar todo el día en Madrid pero hacía tanto calor que desistimos y partimos la jornada. Por eso, y porque vivo despistada, me perdí la firma de Félix G. Modroño. Pensaba que era por la tarde, algo que era claramente invención mía, y al final me quedé con las ganas de pasar a saludarlo.

Lo que no me perdí fue la presentación de Consummatum Est de César Pérez Gellida y Los cuerpos extraños de Lorenzo Silva, una amena charla a dos voces en la que se habló de sus novelas. La conducía un librero de Barcelona (no me acuerdo de su nombre, sorry), que tiene una librería especializada en novela negra: «un sitio chiquitito y desordenado pero en el que él sabe dónde está todo», dijo César en algún momento. 

Habíamos quedado unas cuantas blogueras para ir y aunque hubo bajas de última hora, al final logramos reunir un pequeño grupito. Ahí estaba Margalida Ramon, que no sé cómo no acaba reventada de trasladar la bolsa llena de libros. ¡Y que se los leerá la bruta! Esto no es nada más que envidia cochina porque no me puedo comprar los que me gustaría. También estuvo Manuela Marín, que tardó una hora entera en aparcar y casi no llega a la firma que quería, la de Carla Montero. Supe que había venido Susana Palacios pero se había tenido que marchar antes y no llegué a verla. Vaya, espero que haya otra ocasión. Ya estábamos sentadas ya en el pabellón, echando de menos a las que se habían tropezado con imprevistos, cuando apareció María Alonso. Nos dio tiempo a charlar muy poco porque enseguida empezó el acto.
A mí se me hizo corto.



Lo pasé escuchando atentamente, haciendo fotos y observando. Mi cabeza se giraba de vez en cuando para mirar a mi hijo que no pestañeaba, atento a la conversación. Me fascina cómo, a pesar de su edad, es capaz de disfrutar de estos actos que en principio están pensados para adultos. Ahora ha crecido y ya no resulta tan chocante como hace solo un par de años, pero sigue igual, sin perder un solo detalle. De la charla se llevó la necesidad de investigar qué es un sociópata (ha llegado a la conclusión de que una persona que conoce lo es, pero necesita asegurarse, jajaja). También las ganas de empezar enseguida con el último libro de Lorenzo Silva, su autor preferido desde hace años.



Al terminar, ya fuera del pabellón, después de que César me firmase Memento Mori, nos encontramos con Concha Fernández y su hija. Tengo que decirte, Concha, que me pasé un buen rato pensando que había visto a tu hija en alguna parte y no fue hasta que nos marchamos, cuando estábamos llegando al coche, cuando descubrí por qué tuve esa sensación. Alberto me señaló que si la imaginaba rubia podría ser capaz de saber a quién se parece. ¡Y es verdad! Es muy parecida a mi vecina. Va a ser cierto que todos tenemos un doble en alguna parte.

Estábamos charlando con María Alonso, con Concha, con Manuela y Margalida cuando vino alguien y me tapó los ojos. Intentaba saber quién era tocándole las manos pero no fui capaz de acertar con el test de la piel hasta que me dejó mirar: Armando Rodera. No nos veíamos desde finales de marzo y me hizo mucha ilusión encontrarme con él y con Arantza en la Feria.




El plan era tomarnos algo y salir rumbo a casa de nuevo, a descansar de estos agotadores días, pero apareció César y acabamos sentándonos con él a tomar una cerveza y charlar un poco de todo. De libros. De la herida que se hizo Concha en la pierna. De todo y de nada mientras los minutos iban deslizándose, empujándonos a dar por terminada esta Feria para mí hasta el año que viene.



Estas despedidas me cuestan porque nunca sabes cuándo se volverán a repetir. Margalida, por ejemplo, volvía a Mallorca que no está precisamente ahí al lado pero nos quedan las redes, los encuentros virtuales, Alcalá que está a un paso para volver a quedar con el huracán Manuela, las presentaciones de libros donde acabaremos coincidiendo, las charlas vía mensaje cuando nos apetezca, los tuits compartidos y, sobre todo, lo que más nos gusta, lo que nos ha puesto en contacto.


Los libros.

lunes, 16 de junio de 2014

ESTA PRIMERA VEZ...

               Hay días señalados en el calendario predestinados a ser únicos. Son esos de las primeras veces, las que recordamos para siempre porque inauguran marcadores vitales: la primera vez que nos enamoramos, el primer día que entramos en el colegio, la primera vez en el instituto, el primer día de trabajo... Casi para cada una de ellas cualquiera puede encontrar la muesca que nos dejaron impresa en el alma, justo al lado de una foto que alguien tomó para apoyar a la memoria en el futuro.

               Estoy viviendo una época atestada de primeras veces, de marcadores que se inauguran y que provocan cosquillas por dentro, las del miedo a lo desconocido que a la vez es lo que más deseas.

               La Feria del Libro, para alguien que ha crecido entre libros, dentro de una biblioteca, siempre ha tenido un significado especial. Se celebra la imaginación, es una cita de tres: el autor, el lector y el libro. La he visto durante años como espectadora, paseando a lo largo de la calle y creo que no me había atrevido a soñar que un día estaría al otro lado hasta 2013. Aún no lo había contado, apenas unas cuantas personas de mi entorno sabían que mi novela estaría en papel en este 2014 y aunque yo he seguido dudándolo hasta el último día se empeñaban en decirme: «vas a estar ahí».

Y así fue.

Otra primera vez.

El día amaneció despejado y caluroso, no me podía creer que a las ocho el termómetro de la terraza marcase casi 20 ºC. La mañana transcurrió entre rutinas y preparativos, con ese ritmo extraño que adquiere el tiempo cuando quieres que pase rápido pero a la vez no deseas que se mueva. Mis sensaciones siempre se debaten en una contradicción y en este caso era mucho más evidente porque sé que el próximo año no estaré, quizá nunca más esté en la Feria al otro lado, así que las dos horas en la caseta tenía la obligación conmigo misma de exprimirlas. Había llegado el día, mi día, envuelto en unas circunstancias no demasiado propicias: la Selección española de fútbol debutaba en el Mundial de Brasil y ya sabemos lo que pasa cuando hay fútbol... Así que, con el miedo en el cuerpo, después de comer, me monté el coche rumbo a Madrid.

Me duermo en el coche. En cuanto arranca me siento arrullada cual infante en los brazos de una madre amorosa, cierro los ojos y me sumerjo en un sueño que fulmina el tiempo de viaje. Eso cuando no me pongo a leer porque, curiosamente, si me monto detrás me mareo si hacer nada pero en el asiento del copiloto me puedo pasar horas y horas con los ojos pegados a una novela sin que mi estómago se resienta. Sin embargo, este viernes, no fui capaz. Los nervios, la impaciencia, me mantuvieron alerta, observando el tráfico a mi alrededor, consciente de que no era un día propicio para evadirse.

Fui cantando, rememorando otro tiempo que dejé atrás porque en la vida hay etapas que cuando se agotan solo son recuerdos a los que acudir cuando nos ponemos nostálgicos. Me acordé, quizá por aquello de que también era día de estreno, de los primeros escenarios. Puede que ahora haga algo diferente pero la sensación es la misma: una mezcla de deseo y pánico pellizcándote por dentro.

               Hubo que hacer una pausa en el recorrido para que Ulises se quedase con alguien. Acaba de cumplir un año y tiene una energía que agota a quien esté a su lado, así que no era buena idea que me acompañase. Desde que lo adoptamos revolucionó nuestras vidas que ahora siguen su ritmo más que el de ningún otro miembro de la familia. Tiene el desparpajo de la inocencia, la vitalidad de la infancia y un peso que no hay brazo que resista media hora sujetándolo, así que decidí que no podía venir conmigo. Sé que hubiera disfrutado mucho porque si algo le entusiasma son las caricias de la gente a las que responde con esa mirada que parece siempre estar sonriendo. Pero salta. Y eso tampoco hay quien lo controle de momento, así que tenía no podía acompañarnos.

               El siguiente tramo de coche mi mente se entretuvo en algo que sé que no hay que hacer: adelantaba acontecimientos, trataba de imaginar cómo sería todo. Sé que al final este ejercicio solo sirve para destemplar los nervios porque en mi vida no hay guion, todo discurre trastocando los principios lógicos, sorprendiéndome más que cualquier trama de novela que pueda llegar a crear. Luego me dicen que invento, que mis historias tienen un punto en el que la verosimilitud se quiebra pero es que lo real, lo que me rodea, es incluso más inverosímil la mayoría de las veces.

               Llegué al Retiro arropada por las personas que más me quieren y a buen paso alcanzamos la caseta de Ediciones B, la 222. Estaba en un extremo de la larga fila de las que integran la Feria del Libro de Madrid así que me dio tiempo a ponerme más nerviosa. Supongo que cuando alguien me ve piensa siempre que no lo estoy pero lo que pasa es que no se me nota, salvo que me conozcas bien. Los nervios son los que me hacen dudar constantemente del año en el que vivo, del día que es y hasta del nombre de las personas, que cambio a mi antojo. ¿Verdad, Jorge? (Lo siento, te juro que estaba convencida de que te llamabas David).

               Antes de la hora, después de un pequeño refrigerio para combatir el sofocante calor de la tarde, ya estaba preparada al lado de Nati en la caseta (qué mujer más especial, le mando un abrazo). Creo que eran las siete y un minuto cuando estampé la primera firma. Me gustaría acordarme del orden en el que fueron viniendo a verme. Quisiera poner todos los nombres para agradecer personalmente el esfuerzo de acercarse con el calor que hacía pero temo que se me olvidará alguien, que en mi despiste me dejaré a alguna persona por el camino, así que, lo que haré será ponerlos en las leyendas las fotos que adjunto. Creo que es necesario que esta vez comparta todas las que tengo, aunque me cueste la vida subirlas. Resumiré diciendo que fue un goteo constante de blogueros, que vinieron amigos, que estuvieron compañeros de la Facultad,... Hubo lectores conocidos y se apuntaron nuevos, incluso firmé un libro que ya ha tomado rumbo a Italia.

               Me acompañó la autora gaditana María José Tirado, que firmaba su novela Mangaka. Lágrimas en la arena. Mano a mano fuimos charlando con los lectores, charlando entre nosotras cuando la situación lo permitía, nos hicimos montones de fotos y recibimos visitas emocionantes como las de varias autoras de romántica que son un referente en nuestro país (otra vez os envío a las leyendas de las fotos). Cada una se llevó la novela de la otra y estoy segura de que no tardaré mucho en leerla porque las vacaciones están ahí, a la vuelta de la esquina.

               Creo que, al final, lo hice mejor que la Selección, aunque ellos ganaron en aforo.  Metí bastantes más de cinco goles y no me consta que encajase ninguno (bueno, seamos serios, raro sería que alguien viniera a devolver un libro, que es lo más parecido que se me ocurre). Como prometí, lo disfruté, viví la experiencia a tope y sé que el número 222 para mí tendrá siempre un significado más.

Cuando abandonamos el Retiro, Madrid seguía sumido en una calma extraña. Las terrazas de la calle de Alcalá, a pesar del bochorno que invitaba a sentarse y dejar pasar el tiempo al lado de una cerveza, aún tenían mesas libres. Íbamos a buscar el coche pero de pronto esa tranquilidad nos hizo pensar que quizá era el mejor día para dar un paseo nocturno hasta el centro con los niños. Y eso hicimos. Nos dejamos seducir por las luces que destacan las líneas de los edificios y paso a paso alcanzamos la Gran Vía.  Ida y vuelta para relajar emociones, para asentar sensaciones y para regresar a la realidad de escribir.

Eso es lo que seguiré haciendo siempre, creo que a mi edad ya es imposible que este hábito lo abandone. No sé si habrá luces, ferias, entrevistas o presentaciones en adelante pero no importa porque para mí lo importante es esto que hago ahora mismo: sentarme delante de una pantalla y transformar mis sensaciones en palabras, convertir las historias que circulan por mi imaginación en las novelas que comparto.

Ese es el plan.

Vivir intensamente cada nueva aventura.


La visita de Iván fue de las primeras. Tuve que salir de la caseta, por supuesto.

No estoy triste, es que me canso de posar... 

Iván, como si lo hiciera toda la vida






Daniela es mi amiga, compañera de la Universidad. Vino con la familia, con sus preciosos mellizos, con Ralf y su padre Cosimo, que se llevó mi libro a Italia.



Con Almudena

Margálida Ramón, que vino desde Mallorca.

Con María José Tirado, autora de Vergara.

Vino a vernos Nieves Hidalgo.

María Loreto, Gema, Pepa y yo. Detrás de la caseta que había sombra.


Cosimo, mi lector italiano en el centro de la foto.




Con Manuela Marín, qué guapa es.

¿Habéis visto? Vino Julio G. Castillo, de quien tengo que aprender mucho.

Despidiéndome de Yolanda.

Se me ve en la cara la felicidad, ¿verdad? Como para no, ¡¡¡Isabel Keats!!! 

Con Juan Manuel.

De su nombre no me acuerdo... ¡sorry!

Rocío Castrillo atenta a la cámara, está acostumbrada. Yo, haciendo el tonto.

¡Qué guay! Vino Mar.


               

lunes, 9 de junio de 2014

AMULETO CONTRA EL VACÍO DE LAURA G. MIRANDA.


Sinopsis:

¿Existe un amuleto contra el vacío que provoca la ausencia del ser amado?
Calixto Perseo, dueño del Haras Universo, un hombre rodeado de misterios y acostumbrado a tener siempre el control, se vuelve vulnerable cuando Lara Assai, una mujer transparente y sensible, llega a su vida. Sin embargo, después de haberla amado como nunca a nadie, decide alejarla de su vida una noche. Hechos confusos, un viaje a Grecia y un tango bailado al ritmo de los celos lo arrojan a un abismo de desconfianza. Heridas, traiciones y mentiras del pasado parecen condenar ese amor al fracaso definitivo. Una venganza involucra a Calixto en un suceso brutal y la distancia entre los dos crece irremediablemente. Sin embargo, ambos lucharán contra el vacío de la separación. ¿Encontrarán el amuleto que cambie sus destinos?

Mis impresiones:

Esta novela, lo primero que tengo que decir de ella es que no está a la venta, de momento, en España. Si yo tengo un ejemplar es por esos azares del destino que van configurando nuestra biografía y que hizo que a principios de este 2014, Laura y yo aterrizásemos en un mismo grupo de Facebook. Ella publicó que su novela saldría con Vergara en marzo y yo comenté que la mía lo haría a mediados de febrero. Nos pusimos a hablar y... hasta hoy. Cuando salieron las novelas acordamos intercambiarlas. Por ello, uno de mis ejemplares de derechos en papel tomó rumbo a Argentina y uno de los suyos vino a España para quedarse conmigo.

La verdad es que empezar este camino de la publicación siempre genera inquietudes que es difícil que comprenda alguien que no lo está viviendo como tú y con Laura, al experimentar ambas lo mismo y en el mismo tiempo, encontré un apoyo para poder verbalizarlas. La ilusión, las ganas, eran sentimientos comunes. La incertidumbre, el miedo, también.

Hace unas semanas recibí el paquete y la ilusión al abrirlo me inundó cual niña pequeña. Tenía muchas ganas de conocer a los personajes pero hube de esperar hasta contar con el tiempo suficiente para poder ponerme a ello. Este inicio, esta nueva aventura, ha venido cargada de eventos y de compromisos que han fulminado mis horas de tiempo de lectura. De hecho creo que, si todo sigue así, batiré el record de menos libros leídos en un año.

Pero vamos ya con la novela.

Laura nos cuenta la historia de amor entre Calixto Perseo y Lara Assai y lo hace valiéndose de un narrador en tercera persona que va intercalando historias del presente con otras del pasado en capítulos cortos. Los escenarios se mueven entre la ciudad de Buenos Aires y Grecia, donde tiene sus orígenes la familia del protagonista. El encuentro fortuito bajo la lluvia de Lara y Calixto pone el punto de arranque a una historia de amor apasionado en el que ambos encuentran ese amuleto contra el vacío que provoca la soledad.

Pero no se queda ahí, en la novela, además de los sentimientos de los protagonistas, tendremos una reflexión sobre el maltrato, la historia de la investigación del asesinato de dos niños pequeños, el sentimiento de abandono que sufre Calixto desde que era pequeño. Toda la novela está narrada con una prosa poética que deja en el texto muchas frases preciosas. He sabido, después de leer la novela (al menos después de empezarla) que Laura también escribe poesía y eso es algo que queda patente en toda la narración. Es una novela que tiene todos lo que uno espera cuando aborda una novela romántica: amor, pasión, celos, ternura... 

Me ha gustado especialmente el personaje de Eliseo. Enamorado de Lara será capaz de mostrarnos la cara más hermosa del amor, esa que pone por delante la generosidad con la persona amada. Los padres de los protagonistas, Francisco y Enrique, se nos muestran como dos puntos opuestos. Mientras que uno es generoso y entregado con su hija, el otro arrastra una historia de malos tratos en la infancia que le hace no ser la mejor persona del mundo.

No sé si esta novela se publicará finalmente en España, eso ya lo iremos viendo, pero sí puedo deciros que me siento privilegiada por haber podido leerla.

¡Muchísima suerte, Laura!

Amuleto contra el vacío y Laura G. Miranda te esperan en esta página. ¡Visítala! Ahí podrás saber cómo encontrar la novela desde España.

sábado, 7 de junio de 2014

UN VIERNES EN LA FERIA DEL LIBRO

Viernes, 6 de junio de 2014.

Agotada pero feliz. He vuelto a casa con un par de libros bajo el brazo, ampollas en los pies y toneladas de cansancio, pero ha merecido la pena.

A las nueve me monté en un autobús que me descargó en la estación de Méndez Álvaro, donde Mercedes Gallego me esperaba, dispuesta a darme una sorpresa. Era tan, tan, tan secreta que se la dio también a ella misma: una ruta turística en coche por Madrid de una hora y pico intentando aparcar el coche. Ella estaba convencida de que su TomTom iba genial hasta que me monté en su coche.

Conclusión: soy gafe.

Después de relajarnos un poco nos dirigimos al restaurante donde nos esperaba Julio G. Castillo. Apenas unos minutos después de llegar nosotras, se abrió la puerta y apareció Eduardo Perellón. A la mesa preparada para ese día le faltaban aún tres personas: Manuel Navarro, su mujer y María José Moreno. Salvo Mercedes, nadie sabía que yo estaría allí porque quería que fuera una sorpresa para María José, pero no aguanté para dársela hasta que llegó porque me llamó antes por teléfono. No pude resistir más: le dije que lo que me quisiera contar me lo dijera en la comida. Tras la sorpresa inicial entendió que la confusa historia que le había contado esta semana sobre un cambio de horarios no era más que una excusa.

La comida transcurrió envuelta en una charla agradable y las horas se fueron escurriendo poco a poco entre ensaladas, foie y pasteles, poniéndole a todo la guinda con un café. Y vino del Campo de Borja.





A las seis y media, tras tomar algo en la Casa Árabe, entramos en la Feria. El recorrido hasta la 222 lo hice regular, notando ya que los zapatos habían decidido morderme en varios sitios. María José se instaló en la caseta, al lado de Nati y tras charlar con los lectores que se fueron acercando (Marina, María Loreto, Gema, Tino,...), me marché a ver a César Pérez Gellida. Y cuando volví, otro paseo para buscar La curva de tu sonrisa, de Alex von Karma. Los zapatos, a estas alturas, los hubiera lanzado al aire. Seguro que descalza, pisando piedrecitas, hubiera ido más cómoda.






En la caseta 222 me encontré con Pedro, El Buho Entre Libros y con Teresa Seshat. La próxima semana hemos quedado en vernos de nuevo

Justo antes de cerrar la caseta una pareja de mediana edad se acercó y ella agarró un libro de María José. La verdad es que me lo puso fácil, yo que estaba a su lado se lo recomendé sin dudarlo y ella acabó decidiendo que se lo llevaba dedicado, para regalarlo en un cumpleaños. Ahí María José, cual maestra del capóte, rápida como el rayo, le contó que yo también tenía un libro. ¡Qué casualidad! ¡Ella necesitaba otro regalo de cumpleaños! Total, que acabé firmando un libro, en realidad el segundo del día porque el primero fue un ejemplar de La arena del reloj que le regalé a Mercedes Gallego.


El próximo viernes me toca a mí, estaré en la caseta 222 con la misma sonrisa ilusionada que ayer no abandonó a María José. Espero que tenga algo de la magia de este primer viernes de junio.

jueves, 5 de junio de 2014

UN HOTEL EN NINGUNA PARTE DE MÓNICA GUTIÉRREZ



Sinopsis:

¿Quién dijo que las segundas oportunidades no podían ser las mejores? No importa lo mucho que te escondas: cuando el amor viene a por ti, te encuentra. 

A Emma Voltarás no le queda nada: ni trabajo, ni casa, ni pareja. Por eso acepta una oferta para trabajar todo el invierno en El Bosc de les Fades, un hotel escondido en un bosque. Allí aprenderá que todo lugar extraordinario esconde secretos pero ¿no es ese el mejor punto de partida para empezar de nuevo? Y es que cuando no te queda nada allí de donde vienes no tienes más remedio que seguir adelante. 

Emma pronto descubrirá que la amistad puede encontrarse en cualquier lugar, por muy escondido que esté, quizás de la mano de una camarera de habitaciones hada madrina, o de una niña extraordinaria, o de un viejo escritor necesitado de ternura, o de un cocinero que le abrirá las puertas de los escenarios, o de un surfero que se hace mayor a su pesar, o de una jardinera susceptible; o, quizás de la mano de un hombre huraño y maravilloso capaz de devolverle la ilusión por volver a bailar sobre zapatos de cristal entre las flores de un jardín encantado. 

Sin mapas. 
Sin prisas. 
Sin condiciones. 
Ven a perderte en El Bosc de les Fades.

Mi lectura:

A veces hago lecturas cero de las que no puedo hablar hasta que la novela se publica y este es uno de esos casos. A través del blog he ido conociendo a muchos escritores y blogueros y Mónica Gutiérrez reúne en su persona ambas cosas. Serendipia, su blog, es uno de los que visito asiduamente y la verdad es que, cuando apareció Cuéntame una noctalia, no sabía que Mónica escribía aunque podía intuir que algún día lo haría porque, si algo destaca de sus reseñas, es la inmensa calidad de escritura que las envuelve.

La lectura de su primera novela fue una experiencia maravillosa. Enseguida me vi transportada a ese pequeño pueblo que ella sitúa en Transilvania, Mic Napoca, y me encantaron los personajes que le daban vida a ese hermoso cuento. Cuando tienes una experiencia lectora de este calibre siempre te planteas, al enfrentar lo siguiente, si habrá sido capaz de volver a crear un mundo que te enamore de la misma manera: pues os digo que se supera.

Un hotel en ninguna parte me ha gustado todavía más.

Ahora no es tiempo de desvelar sino de descubrir y si en todas las "reseñas" que hago de las novelas que leo (nótese que lo pongo entre comillas porque no creo que lo sean) siempre intento no dar demasiados datos que puedan estropear la lectura, en esto que hago hoy todavía menos porque lo que quiero es que le deis una oportunidad.

Solo os diré que os vais a enamorar de El Bosc de las Fades y de ese hotel al que es muy complicado acceder porque el camino que lleva a él está en muy mal estado. Que los personajes, absolutamente todos, tienen un encanto muy especial. Que la prosa de Mónica es deliciosa, que sabe bien, que cuando terminas la novela abrazas el libro, cierras los ojos y lo dejas pensando que alguna vez tienes que volver a él porque cuando las historias tienen alma es lo que sucede.

Hacedme caso.

Tengo que agradecer a Mónica que me concediera el privilegio de ser una de sus primeras lectoras. Sigue así, sigue escribiendo con esa magia que transmiten tus letras.

Y mucha suerte. El talento ya lo tienes.

Por cierto, no sé si lo sabéis pero ya está en el top 100 de Amazon.

martes, 3 de junio de 2014

METROPOLITANO DE DIEGO BRIS



Sinopsis:

«… estoy convencido de que, como en el amor, muchas veces, el lenguaje no imprime el sello definitivo ni embala todo lo vivido y es el involuntario movimiento de los hechos el que todo lo resuelve.» 

Así comienza Leopoldo Aguilera su vida en Madrid, ciudad a la que llega junto a su hermano Julio en el año 1917 para trabajar en la construcción del Metropolitano Alfonso XIII. Madrid, con sus cafés y toros, con sus cuplés y palacios, con sus obras y sus verbenas, teñirá su historia de esfuerzo, dolor, misterio, amor y muerte desde los barrios obreros del norte de la ciudad hasta la inmundicia del extrarradio, arrastrando a la perdición dos almas tan distintas. Atrapados por los sucesos históricos que azotaron Madrid durante aquellos meses, los dos hermanos se verán envueltos en una conspiración anarquista que pondrá en peligro la vida, incluso, del rey Alfonso XIII, y cambiará sus destinos para siempre. 

Diego Bris Cabrerizo (Guadalajara, 1973) está casado y tiene dos hijos. Ha desarrollado su carrera profesional como ingeniero de caminos en diversas constructoras nacionales, compaginándola con su pasión por la literatura, que se ha plasmado durante años en cuentos, relatos breves y microrrelatos, algunos de los cuales han sido merecedores de diversos premios. Metropolitano es su primera novela y el fruto de trece meses de trabajo, con la que pretende ubicarse en el panorama literario actual.

Mis impresiones:

Metropolitano es una novela que llegó a la casa familiar de la mano de mi madre. Me lo dejó en mi habitación y me habló de ella pero, como siempre voy a mil por hora, siempre me acababa marchando y cuando me quería dar cuenta me lo había vuelto a olvidar. Durante semanas, cada vez que volvía a encontrarme con él miraba la contraportada y me prometía que esta vez lo metería en la maleta pero eso no sucedió hasta hace unos días. Supongo que, como he dicho muchas veces, no le había llegado el momento de caer en mis manos porque en cuanto lo abrí y empecé a leer me encontré atrapada entre sus páginas.

La historia que nos presenta está estructurada en tres partes que se corresponden cada una con un año: 1917, 1918 y 1919 y se narra en primera persona por el protagonista de la misma, Leopoldo Aguilera, un muchacho que nació con el siglo XX. Arranca la historia en un pueblo de Guadalajara, Hiendelaencina, un pequeño paraje famoso por sus minas de plata, que en el año 17 están casi agotadas. Esto, unido a la muerte de su padre y de Sagrario, la muchacha de la que está enamorado, obligan a Leopoldo y a su hermano mayor, Julio, a buscar trabajo en otra parte intentando salir de la miseria el abandono que amenazan con hacerse dueños de los hermosos campos que rodean el pueblo. Encontrarán trabajo en la obra del metropolitano, un proyecto faraónico con el que se pretende que Madrid se modernice, poniéndose a la altura de otras capitales europeas.

Con muy poco dinero en el bolsillo, los hermanos abandonan Guadalajara para emprender un viaje a la capital que cambiará sus vidas.

El telón de fondo de la novela es la construcción de la primera línea de Metro. Diego, de profesión ingeniero de caminos, retrata con maestría todo el proceso, situando a sus personajes como protagonistas de la novela que se nutre, en su totalidad de elementos históricos. Como él mismo cuenta en el libro, todo el telón de fondo del libro se ha construido a base de noticias reales y Leopoldo, Julio, Lucía, Federico, el Topo y el resto de los personajes de ficción son piezas necesarias para emprender este viaje por el pasado de Madrid. Lo que también es ficción es el eje de la trama, una historia de asesinatos e intrigas que bien pudieron suceder dentro de este contexto.

Leopoldo, el protagonista, es muy joven cuando empieza la novela, en realidad en toda ella, y ese mismo hecho nos da una medida de cómo han cambiado las cosas en los últimos cien años. Hoy, los 17 años son la adolescencia de un muchacho mientras que él lleva varios años curtido en el duro trabajo de la mina (aunque se le note poco en los músculos). Diego Bris deja también un espacio para contar una historia de amor, la que le une a Lucía.

La prosa de la novela es elegante, con un vocabulario muy rico. Creo que os va a gustar mucho esta lección de historia bien condimentada, entretenida y adictiva.

Sobre las sensaciones de lectura que me guardo, tengo que decir que han sido muy buenas. Antes de darme cuenta me había leído más de cien páginas, ignorando por completo lo que sucedía a mi alrededor. Eso, empezar un libro y no poder dejarlo, me encanta. No hay nada que me moleste más que avanzar penosamente por las páginas de una novela deseando que termine. Si además le añadimos que aún quería que continuase aun cuando la historia está perfectamente cerrada, creo que lo digo todo.

Lo único que no me gusta de la novela es la portada, no creo que le haga justicia a la historia que contiene. Elegir una cubierta atractiva, que además cuente a su manera lo que contiene el libro es una tarea complicadísima y en este caso creo que se queda muy corta, pero es una impresión personal.

A veces señalo frases.
Me voy a quedar con esta.

"La memoria solo escoge a los triunfadores, al resto, los amontona sin nombre ni respeto en las fosas comunes de los cementerios". Metropolitano.

La novela ha sido editada por Ediciones Libertarias y Diego estará este próximo fin de semana firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, caseta 237. Por si os apetece echarle un vistazo.

Horarios de la FLM14:

Viernes día 6 de junio (de 18:00 a 21:30 horas). 
Domingo día 8 de junio (de 18:00 a 21:30 horas). 
Jueves día 12 de junio (de 18:00 a 21:30 horas). 
Sábado día 14 de junio (de 18:00 a 21:30 horas). 
Domingo día 15 de junio (de 11:00 a 15:00 horas).

MEJOR NOVELA SENTIMENTAL PARA DETRÁS DEL CRISTAL

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y como me he quedado sin palabras, dejo en el blog la imagen.



El premio lo ha concedido la web Rincón de la Novela Romántica.

En el enlace podréis ver el resto de novelas ganadoras.

¡¡¡Muchas felicidades a todas!!!

miércoles, 28 de mayo de 2014

BOY FOR RENT BY MAYTE ESTEBAN

Hace ya tiempo que os conté que estaba preparando la traducción al inglés de Su chico de alquiler. La razón es sencillamente que siempre quiero ponerme a prueba, saber si seré capaz de superar determinados retos. Obviamente yo no puedo traducir al inglés (ni a ningún otro idioma) un libro porque no estoy capacitada para ello, y las traducciones son caras, además de que nunca sabes si realmente resultarán rentables.

Como mi economía no está para inversiones tontas (la de casi nadie en realidad en estos tiempos) cuando surgió la posibilidad de trabajar con Babelcube me pregunté a mí misma si perdería algo por intentarlo.

La respuesta inmediata fue no.

¿Por qué? Pues porque la novela que elegí para este nuevo experimento lleva años demostrándome que puede con lo que le echen, que tira adelante. No es más que entretenimiento, una lectura ligera para distraerse, tan lícito como esos libros escritos para que te pares a pensar en el fondo que contienen. La escribí hace tanto que me cuesta recordarlo (mucho antes de que se escribiera, por cierto, el guion de la película con la que la comparan). Se nota que fue el principio, que he madurado escribiendo, pero no la toco porque pienso que su encanto, la frescura que rezuma, se perdería en un intento de darle "contenido". Y que no le hace falta, que si quiero fondo ya escribiré otra cosa.

¡Será por palabras!

Como os decía, colgué la novela en la página y me olvidé hasta que me llegaron propuestas de traducción. ¡Cuatro en inglés! No me lo podía creer, las valoré, estudié los perfiles de los traductores y deduje que una persona que tiene el inglés como lengua materna y que además ha hecho varios trabajos de traducción era la persona idónea. Me quedé con Jessica Sequeira, que además me consta que se lo ha pasado genial en el proceso. Ahora ella es también un poco la "madre" de estos personajes, los ha cuidado, los ha mimado y ha hecho hasta la conversión de toda la novela para que el formato estuviera en el inglés más correcto. No me refiero solo a las palabras (hemos decidido que era mejor inglés norteamericano que británico, lo digo por si alguien lo lee y alguna expresión le suena extraña ya que nosotros nos manejamos en el cole con el británico). Jessica se ha tomado el esfuerzo de adaptar la forma. En inglés las novelas no usan la raya sino comillas en las intervenciones de los personajes. Todo eso lo ha modificado e incluso ha buscado sus propios lectores cero en inglés para que ninguna expresión sonase chocante.

Desde hace unos días está disponible en varias plataformas pero he querido esperar a que estuviera también en Amazon para presentarla en el blog.

La portada ha sufrido un cambio. Nos quitamos las converse para montarnos en la moto de Javier. En realidad tuvo que ser así porque la foto original de la portada en español no es de un banco de imágenes sino una foto mía. Mi hijo y yo nos tumbamos en la terraza de casa, zapatillas en pie, levantamos las piernas y fotografiamos su silueta con el fondo de un cielo azul de invierno. Podría haber usado la misma, pensaréis. Pues sí, pero cuando hice esa foto tenía un portátil que un día falleció de golpe quedándose en su interior con un montón de fotos, historias a medias... Sabía que tenía una copia de seguridad pero no aparecía por ninguna parte así que, harta de remover todo, opté por el camino de en medio y la cambié. Iván Hernández se ocupó de crear la portada y de darle un nuevo aspecto a la novela. Para mí esto tiene un plus porque también vincula esta novela con él, mi amigo Iván, al que conocí un poco más allá de ser un mero contacto en Facebook cuando le pedí que hiciera la portada de Detrás del cristal y que resultó ser un maravilloso descubrimiento como persona. Trabajar con él no es trabajo, es un placer, sin darme cuenta el tiempo pasa y las ideas fluyen. Esta fue una de las últimas cosas que hizo antes de irse, ahora está de retiro pero espero que vuelva pronto.

Os dejo un pequeño adelanto del texto, el principio del enredo que se monta en la novela. Quién sabe, quizá este verano os retéis a vosotros mismos a leer en inglés.

* * *

Paula wakes up with a start at her father’s words, which she hadn’t expected. She had forgotten about the wedding. Obviously! That’s why the girls had to buy clothes.

“No, no, Dad, what I just said! It’s still a little too early for you to meet him. Honestly. The story is just getting started. I don’t think it would be appropriate for him to come to the wedding. Anyway, I don’t think this boy is the one…”
“What is it? Does he embarrass you? Oh, I know what it is, he has hair down to his knees and you can’t be seen with him in public. Or worse yet, he doesn’t have hair...”
“No, it’s not that, it’s...” What has she done? Her father is already making a mess of things.
“Not another word. I want to see him at the wedding, no excuses! I’ll try and get my secretary to take the girls. Love you, princess.”
“Yes, get your secretary to go. Love you too, Dad! Bye!” She hangs up before he can change his mind.


No sé qué pasará pero si no pasa nada...

... seguiré dando guerra porque...

YA ESTÁ TRADUCIDA AL ITALIANO.

Seguiremos informando.



sábado, 24 de mayo de 2014

DETRÁS DEL CRISTAL, FINALISTA EN LOS PREMIOS RNR

Esta noticia ya os la he dado a quienes os acercáis al blog pero quiero que se quede aquí, en mi espacio. Los premios Rincón de la Novela Romántica los dan los lectores anualmente a través de sus votos en la página del mismo nombre y la verdad es que el pasado día 13, cuando me comunicaron la nominación, no sabía ni que existían.

Detrás del cristal ha sido nominada en la categoría de mejor novela sentimental. Es una novela en la que destaca la fuerza de los personajes, la mezcla de drama y comedia y la fluidez del argumento que hace que el libro se devore en pocas horas.

Para mí, el reconocimiento a mi trabajo es ya un premio. Muchas gracias por concedérmelo.


Ahí tenéis al resto de las novelas finalistas.

viernes, 23 de mayo de 2014

UN PASO MÁS: FERIA DEL LIBRO DE MADRID, 2014.

Siempre que Detrás del cristal da un paso adelante me convenzo de una cosa, que no sé si será muy sensata por mi parte, pero os aseguro que es lo que pienso: es el último.

Supongo que es una manera de protegerme por si acaso es cierto, por si en realidad estoy dando el último paso con la novela y, a partir de entonces, será necesario emprender otra aventura o, simplemente, sentarme a descansar y a ver pasar las nubes (algo que me atonta casi más que quedarme mirando el fuego encendido de una hoguera).

Quizá por ello cada último paso intento disfrutarlo a tope, beberme todas las sensaciones y almacenarlas como recuerdos de una vida que es, ni más ni menos, la mía.

Hace unos días firmé libros en la Caseta de El Corte Inglés, en la Feria del Libro de Guadalajara y esa mañana fue grande de verdad. Creo que las fotos reflejan la mirada de alguien que estaba muy feliz (yo) que se lo pasó igual de bien firmando ejemplares de su novela o atendiendo a las personas que se acercaban y que me confundieron con la dependienta. Esa mañana me había preparado para que fuera la guinda de este pastel, el final de todo el proceso que ha seguido una novela cuyas primeras palabras escribí en otro siglo. El epílogo de muchos días diferentes: unos de escritura, otros de reposo y olvido, muchos de corrección, otros de tomar decisiones drásticas. Con ella he vivido millones de emociones, desde ver cómo se encaramaba a los primeros puestos de las listas digitales a cómo los abandonaba a la misma velocidad. De pasar de ser un ebook de una de las miles de autoras que deciden un día subir sus libros a una plataforma como Amazon a ver mi foto entre los rostros de autores a los que admiro mucho en el catálogo de Ediciones B. De hablar con los lectores solo en privado a hacerlo sentada detrás de una mesa, en un encuentro tan bonito como fue el de LecturArte el pasado día 7.

En LecturArte (Azuqueca de Henares)

Feria del Libro de Guadalajara 2014.

En La Livrería, reunión de autoras, lectoras, blogueras y enamoradas de los libros.

Con María José Moreno, compañera de aventura, amiga y escritora a la que admiro muchísimo.

Con Meg Ferrero en La Papelería de Pilar, en Cabanillas del Campo. 


No se puede resumir esta experiencia en unas líneas, aunque si busco una palabra para calificarla quizá sea intensa. Muy intensa.

Ayer pensaba que ya estaba, que todo lo que podía dar de sí la aventura se quedaba en los ejemplares que están diseminados por las tiendas y que, poco a poco, irán encontrando la estantería personal para la que están destinados. Algo que en muchos casos será una historia desconocida para mí. Sin embargo, aún queda otro capítulo.

La Feria del Libro de Madrid.

He ido muchas veces pero siempre como lectora, como espectadora de las experiencias de otras personas que, como yo, eligen la soledad de un teclado o el refugio de un cuaderno para inventar historias que pacientemente transforman en novelas. Me ha encantado pasear por el Retiro, mirar libros y libros y marcharme a casa con algunos (menos, siempre, de los que me gustaría pero mi economía es la que es, no la que me gustaría en días así). En la Feria, además, he tenido la ocasión de conocer en persona a alguien que pasó de la virtualidad a convertirse en una gran amiga así que, ¿qué más se puede pedir?

Este año estaré al otro lado de una caseta, la de Ediciones B, dispuesta a poner en las manos de quien quiera mi novela. Será el viernes 13 (mi número, siempre), de 7 a 9, y espero no estar sola para que disfrutarlo, como me he propuesto que sea cada renglón de este libro vital, se escriba con buena letra.


¡Os espero!

miércoles, 21 de mayo de 2014

UNA NOVELA ES UNA MELODÍA QUE SE COMPONE DESPACIO.



Una novela es una melodía que se compone despacio.

Hace falta que los primeros acordes empiecen a sonar dentro de ti, seleccionar el tempo, el ritmo, la voz de cada uno de los personajes... Necesitas elegir otra voz, la del narrador, una que empaste con ellos de modo que esta canción que estás construyendo suene lo más armónica posible. No hay que descuidar la estructura, decidir los cambios de giro y el final que deje a quien se anime a acercarse a tu creación con un buen sabor de boca.

Luego hay que sentarse y trasladar esa música al papel.

Puede que si tienes todo lo anterior claro esta parte fluya con facilidad y logres acabarla rápidamente, pero aún falta muchísimo trabajo y una buena dosis de paciencia.

Hay que olvidarse de ella un tiempo.

Aunque cueste.

Aunque sepas que echarás de menos a tus personajes.

Aunque te hayas acostumbrado tanto a ella que constantemente la tararees en tu mente.

Luego, cuando transcurra un tiempo, serás capaz de ver si en algún punto se desafina una nota, si hay algo que se puede mejorar o si, directamente, deberías devolverla a ti porque no ha superado el examen del reposo.

Mayte Esteban

martes, 20 de mayo de 2014

¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR? DE CHARLES BUKOWSKI

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

Charles Bukowsky

Leo este poema y me emociono. Por eso hoy quería compartirlo y guardarlo en mi rincón, para releerlo cuando se me olvide que me quema las tripas, que sale de mi alma y que solo lo hago porque es imposible evitarlo.

sábado, 17 de mayo de 2014

LAS LEYES DE HERMÓGENES DE JOSEP CAPSIR



Sinopsis:

A finales de ese mágico verano de 1984 hice una promesa, un compromiso que he tardado casi treinta años en cumplir pero que durante todo este tiempo, siempre ha estado presente en mi día a día. 
Inspirada en la novela “El viejo y el Mar” de Ernest Hemingway y basada en mi experiencia personal más profunda, pretendo dedicar mi más sincero tributo a una de las personas que forjaron mi personalidad, mi viejo amigo Hermógenes. Una historia que aborda los profundos lazos de amistad entre un adolescente y un anciano hosco y huraño, un hombre temido y despreciado por todo un pueblo. Él siempre fue diferente, quizá a causa de sus miedos, quizá por su tortuosa vida, quizá porque en el fondo solo pretendía ser especial. 
Fue el mejor espadachín de la retórica que jamás conocí, ninguno de sus dichos carecía de sentido porque Hermógenes hizo de sus vivencias un manual de enseñanzas, porque cada vez que pronunciaba una palabra la convertía en ley. 
Siempre serás el paradigma de mis decisiones y el legislador de mi personalidad. 

Por ti y para ti, Hermo. 

* Novela seleccionada por Amazon España - Sant Jordi 2013. 

Mis impresiones:

Hay veces que los libros se esperan a que llegue el momento de ser leídos. Es como si supieran que necesitas el momento vital exacto para disfrutarlos como se merecen. Ni sé cuánto hace que la tenía esperando, supongo que desde que el día que Josep la puso a la venta en Amazon pero por alguna razón la había ido relegando en mi lista de lecturas hasta que se me escapó de las primeras páginas del kindle y desapareció de mi vista. Hace unos días decidí crear carpetas con las novelas que tengo en él, las leídas ya, las mías (eso es un caos porque todas las pruebas que hago antes de subir una novela a la página están ahí y parece que he escrito un batallón) y una que se llama "no" y que contiene esas novelas que no sé por qué me las compré porque no las voy a leer ni bajo tortura.

Os sorprenderían algunos títulos que tengo ahí (otros no).

Las leyes de Hermógenes se quedó entre las pendientes, las que no están en carpeta y como ya eran bastantes menos, la volví a ver.

Pero tuvo que suceder algo más, una conversación con Josep sobre otro tema que no tiene nada que ver con la novela para que al buscar mi siguiente lectura viniera a mi cabeza y decidiera que ese y no otro sería el libro que leyera a continuación.

No sabes cómo me alegro. (Esta frase es para Capi, para cuando lea esto).

El grueso de la novela está ambientado en 1984, en el verano en el que Toni, el protagonista, tiene 14 años. Acaba de terminar la E.G.B. y su padre decide que va a trabajar durante los meses de vacaciones ayudando en la tienda familiar, un colmado en el municipio marinero de Blanes. Toni se entusiasma con la idea porque el sueldo que le promete Antonio, su padre, le servirá para concederse algunos caprichos. Está ansioso por crecer, como creo que todos estamos a esa edad y el trabajo será su iniciación en la vida adulta.

Una de sus funciones en la tienda será llevar pedidos a sus casas a algunos clientes, empujando una carretilla. Nada más empezar se encuentra con el encargo de llevarle la compra al viejo Hermógenes, un marinero retirado, huraño y con muy mala fama en el pueblo que vive en una de las casitas del puerto. Toni cumple el encargo aunque las dudas sobre lo que se va a encontrar cuando toque la puerta le acompañan. Sin embargo, desde ese primer encuentro, descubre que detrás de esa apariencia hosca y desaliñada hay un ser humano muy interesante. Toni se siente atraído por su fuerte personalidad y ambos provocarán que esos encuentros se sucedan.

La novela es la transición hacia la madurez de Toni, guiado por las enseñanzas que extrae de cada conversación con el viejo. En ese verano aparecen las chicas en su vida, las dudas que cualquier adolescente carga están perfectamente retratadas en cada pensamiento que escuchamos, porque es él, Toni, quien nos lleva de la mano en esta novela, sirviéndonos de narrador. Su voz nos acerca como lectores a la historia, como si la estuviéramos viviendo como espectadores.

Me han encantado estos dos personajes, la evolución que sufren a través de las páginas, el retrato que hace de ambos Capi y cómo consigue que se complementen. Hermógenes es sabio y en cada una de sus intervenciones lo demuestra pero Toni no se queda atrás, es un chico listo que aprende enseguida. Me ha parecido encantador.

La historia de amor de Toni es preciosa, me ha encantado el final (soy una romántica, qué le vamos a hacer), aunque reconozco que tuve mis dudas sobre quién se escondía detrás de ese "ella" en las últimas páginas. Las dos chicas, Patricia y Marga, me han gustado mucho, aunque me quedo con la pelirroja.

Los personajes secundarios que aparecen creo que están muy bien perfilados. Me reí mucho cuando Antonio utilizó la palabra "profesar" (lo buscáis) y con las frases de la madre, porque algunas de sus coletillas no solo las he escuchado sino que a veces se me escapan a mí, como madre de un adolescente. Me estuve riendo yo sola cuando Toni le pide las camisas planchadas porque me sonaba mucho, mucho. Cosas de madre...

La he disfrutado de verdad, estaba deseando tener cinco minutos para ponerme con ella al final, que fue cuando menos tiempo tenía. El principio, casi la mitad de la novela, lo leí durante un viaje del cual no me enteré. Fui incapaz de despegar mis ojos del kindle.

¿Que si la recomiendo?

¡¡¡Pues claro!!! Sobre todo a aquellos que en 1984 teníais 14 años. Todo os sonará muy familiar.

La novela está en amazon, en digital y tiene su versión en papel.


jueves, 15 de mayo de 2014

TENEMOS UNA CITA... EL DOMINGO

El próximo domingo 18 de mayo, 
desde las doce y media hasta las dos de la tarde 
estaré en la 
Caseta de El Corte Inglés, 
en la Feria del Libro de Guadalajara
firmando ejemplares de 
Detrás del cristal.





¡Os espero!