miércoles, 27 de noviembre de 2013

NOTAS PARA ESCRIBIR REDACCIONES

Dando vueltas por mis archivos me he encontrado con esto, que les paso de vez en cuando a los chicos. Son unas breves notas para que no se pierdan al hacer redacciones. Me parece que también puedo compartirlas con vosotros.

               Antes de empezar a escribir ni siquiera la primera palabra hay que tener claro qué es lo que queremos contar. Se pueden contestar estas preguntas:

               - ¿QUÉ?
               - ¿QUIÉN?
               - ¿CUÁNDO?
               - ¿DÓNDE?
               - ¿POR QUÉ?

Esto, que parece a priori tan obvio, a veces se nos olvida y dejamos desconcertados a los lectores de nuestros textos al saltarnos alguna de ellas. Nunca hay que dar por supuesto nada, hay que contarlo todo. Sin enrollarse demasiado, pero sin ahorrar información esencial. Las redacciones, además, deben ser coherentes, y para ello se puede seguir un esquema:

               - Introducción del tema. Sirve para que el lector sepa de qué vamos a hablar.
               - Desarrollo de lo que queremos contar. Hay que contarlo todo y ser lo más claro posible.
               - Desenlace o párrafo final. Es como el postre en una comida, debe dejar buen sabor de boca.

Para lograr la cohesión, es decir, que los textos no parezcan telegramas, debemos usar conectores, es decir, palabras que sirvan de nexo. Aquí van unos cuantos clasificados que he encontrado navegando. Conviene tenerlos a mano hasta que los dominemos.

Aditivos. Expresan suma de ideas.

            Noción de suma: y, además, también, asimismo, también, por añadidura, igualmente.
            Matiz intensificativo: encima, es más, más aún.
            Grado máximo: incluso, hasta, para colmo.

Opositivos. Expresan diferentes relaciones de contraste entre enunciados.

            Concesión: con todo, a pesar de todo, aun así, ahora bien, de cualquier modo, al mismo tiempo.
            Restricción: pero, sin embargo, no obstante, en cierto modo, en cierta medida hasta cierto punto, si bien, por otra parte.
            Exclusión: por el contrario, en cambio.

Causativos-Consecutivos. Expresan relaciones de causa o consecuencia entre los enunciados

            Consecutivos: por tanto, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, así pues,  por        consiguiente, por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que .
            Causales: porque, pues, puesto que.

Comparativos. Subrayan algún tipo de semejanza entre los enunciados
            Del mismo modo, igualmente, análogamente, de modo similar.

Reformulativos. Indican que un enunciado posterior reproduce total o parcialmente, bajo otra forma, lo expresado en uno o más enunciados anteriores.

            Explicación: es decir, o sea, esto es, a saber, en otras palabras.
            Recapitulación: en resumen, en resumidas cuentas, en suma, total, en una palabra, en otras           palabras, dicho de otro modo, en breve, en síntesis.
            Ejemplificación: por ejemplo, así, así como, verbigracia, por ejemplo, particularmente, específicamente, incidentalmente, para ilustrar.
            Corrección: mejor dicho, o sea, bueno.

Ordenadores. Señalan las diferentes partes del texto

            Comienzo de discurso: bueno, bien (en un registro coloquial): ante todo, para comenzar, primeramente (en un registro más formal)
            Cierre de discurso: en fin, por último, en suma, finalmente, por último, terminando, para resumir.
            Transición: por otro lado, por otra parte, en otro orden de cosas, a continuación, acto seguido, después.
            Digresión: por cierto, a propósito, a todo esto.
            Temporales: después (de). Después (que), luego, desde (que), desde (entonces), a partir de....      antes de, antes que, hasta que, en cuanto, al principio, en el comienzo, a continuación, inmediatamente, temporalmente, actualmente, finalmente, por último, cuando.
            Espaciales: al lado, arriba, abajo, a la izquierda, en el medio, en el fondo.

               Es conveniente usar una hoja en sucio para hacer un esquema de lo que queremos contar, antes de ponernos a escribir.

               Por último, para redactar medianamente bien hay que practicar. No sirve ser tacaño con las palabras. Cuantas más, mejor. Pregúntate cuántas redacciones has hecho en tu vida y si crees que son suficientes. Para jugar al fútbol la gente tiene claro que hay que entrenar, al menos dos veces por semana, pero parece que esto te tiene que salir solo. No es verdad. Entrena para, al menos, terminar esta carrera o ganar este partido que se llama instituto.


               Es el inicio de tu futuro.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

NO TE LO VAS A CREER DE SOPHIE KINSELLA



Sinopsis:

Has tomado una copa de más y hablas por los codos, sin parar, y cuando por fin levantas la vista, unos ojos oscuros y penetrantes te observan atónitos, fascinados y... ¡muy interesados!

Después de asistir en Glasgow a una desastrosa reunión de trabajo y de tomarse un par de vodkas, ¿o fueron tres?, para levantar el ánimo e infundirse valor, Emma Corrigan se sube por fin al temible artefacto volador para regresar a Londres. El vuelo resulta especialmente movido; algunos pasajeros gritan, las azafatas se abrochan los cinturones con caras lívidas, y Emma se agarra desesperadamente a los brazos de su asiento. Presa del pánico, de su boca empiezan a brotar todos sus secretos, sus sueños más ocultos y sus deseos más inconfesables, que van a parar a oídos del silencioso pasajero que, inmutable, la escucha sentado a su lado.

Emma no se deja nada: desde el día en que perdió la virginidad hasta la nota de matemáticas que falsificó en el currículum, pasando por lo incómodo que le parece el tanga. Pero este mal trago no será nada comparado con lo que le espera el lunes en la oficina, donde corre la voz de que el presidente de la megacorporación americana para la que trabaja se encuentra de visita en la sede londinense. En medio del nerviosismo general, Emma decide acercarse a la máquina de café del pasillo y se cruza con la comitiva que acompaña al gran jefe...

Tierna y desternillante, la autora de Loca por las compras regresa con una nueva y divertida novela, y con una heroína que se hace querer.

Mis impresiones:

Hace unos días tenía ganas de leer un libro de esos que te dejan buenas sensaciones, más que nada porque te mantienen con una sonrisa en los labios mientras lees y te hacen olvidarte de todo lo que tienes a tu alrededor. Con estas premisas me puse a pensar quién cumplía siempre esas expectativas y un nombre saltó en mi mente: Sophie Kinsella.

Tenía pendiente hacerme un regalo y me lancé a la búsqueda de un libro de ella. No te lo vas a creer fue el elegido.

Lo primero que tengo que decir, después de realizada la lectura, es que no entiendo muy bien por qué han traducido así un título que en inglés, el idioma original de la novela es Can you keep a secret? Pienso que dado el contenido de la trama es mucho más adecuado y sugerente, pero bueno, supongo que existiría alguna razón de peso para cambiarlo tanto que yo no acierto a comprender.

La historia que cuenta la novela está narrada en primera persona por la protagonista, Emma Corrigan, empleada de una multinacional que trabaja en el departamento de marketing, donde es, más o menos, la última de la fila. Emma es enviada a Glasgow a una reunión y a la vuelta, en el aeropuerto, se toma tres copas para digerir el desastre que ha montado sin pretenderlo: se ha cargado un importante acuerdo de su empresa. Una azafata del avión que tiene que tomar para volver a Londres se percata de su estado de ánimo y decide cambiar su asiento por uno de preferente. En mitad del vuelo el avión entra en una zona de turbulencias y Emma, aterrada, se agarra a la mano del pasajero de al lado. Pero no solo eso, en medio del terror que siente, desgrana en los oídos del desconocido sus más íntimos secretos. No es que sean secretos de Estado, son esas pequeñas cosas que todos nos guardamos para nosotros mismos porque nos avergüenzan o porque resultaría demasiado comprometido confesarlos:

"El tanga que llevo me molesta"

"Sammy, el pez de colores de mis padres, no es el mismo que les cuidé mientras ellos estaban en Egipto"

Y así, montones de pequeños secretos que sin darse cuenta deja que el desconocido sepa. No habría pasado nada de no ser porque al volver al trabajo se encuentra con que ese desconocido es, nada más y nada menos, que su jefe.

La novela se mueve en tono de comedia, escuchamos los pensamientos de Emma pues está narrada en primera persona y vamos asistiendo a los malentendidos que se generan y a la progresiva atracción que poco a poco va surgiendo entre los dos.

Me ha gustado mucho, como este verano me gustó Tengo tu número. Entiendo perfectamente que sea la reina de este género porque el libro, aunque previsible en su desenlace, consigue que no pierdas en interés, e incluso te apetecería que tuviera alguna página más.


Tengo pendiente otro libro más de ella, ya os contaré.

viernes, 15 de noviembre de 2013

LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ DE ELOY MORENO





Sinopsis:
¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida? Quizás encuentres objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja a la espera, esquirlas de otra vida... o uno de esos secretos que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: "tenemos que hablar".

¿Y si movemos una sociedad? Entonces uno se da cuenta de que vive en un lugar con demasiados gusanos para tan poca manzana. Pero también un lugar donde, al observarnos, descubrimos que somos los primeros en hacer aquello que tanto criticamos.

Mis impresiones:

Una noche.

Es lo que me ha llevado la lectura de la segunda novela de Eloy Moreno. Sin darme apenas cuenta fueron pasando las horas y eran las cuatro de la madrugada cuando volví la última página que da por concluida la historia que contiene.

Leyendo la sinopsis es complicado hacerse una idea de la trama de la novela, pero es que, leyéndola, te das cuenta de que en esta historia, la trama es lo de menos. Lo realmente importante son los sentimientos, las reflexiones que se deslizan página tras página, la escritura de Eloy que creo que incluso supera la de su primera novela, aquella que encontré en mis vacaciones de abril de 2011 y que me atrapó. Leyendo Lo que encontré bajo el sofá confirmo que es un gran narrador, que sabe elegir las palabras exactas para construir frases impactantes. Unas apuntan al corazón y otras a la conciencia adormecida con la que nos movemos muchas veces.

La historia que sostiene la novela nos cuenta los días que pasa Alicia en Toledo, realizando una suplencia en un instituto. Lo que presume que serán cinco semanas de transición en su vida se acaban convirtiendo en un revulsivo, algo que la despierta del letargo en el que nos sume a todos el conformismo y la rutina. Alicia conoce a Marcos, un policía local que alardea de guardar secretos y ella misma acaba encerrada en uno propio con el que presumiblemente tendrá que convivir en resto de su vida. Alicia, a través de los paseos nocturnos con Marcos, descubre qué se siente al volver a enamorarte, sobre todo cuando ese amor no es conveniente y llega en un momento en el que no estás preparada para asumirlo. Se deja llevar porque quiere y a la vez porque no puede dejar de sentir, y descubre de su mano las leyendas de Toledo, a través de las cuales la ciudad se convierte en protagonista también del relato.

Paralelamente hay más historias que Eloy va insertando valiéndose de distintos puntos de vista del narrador, que completan el mosaico. Destaca la de Marta, una adolescente acosada en el instituto, pero también las pinceladas que dibujan la de una anciana que sufre fines de semana infernales a causa del ruido que provoca un local bajo su casa, y concejales corruptos, y opositores con enchufe, y una tía enamorada de su vecino desde la adolescencia, y una amiga que vive una aventura, y millonarios a costa del silencio cómplice de una sociedad que, aún viendo lo que pasa, se mantiene silenciosa, sin protestar apenas ante la avalancha de corrupción que nos rodea.

Creo que es una novela recomendable cien por cien, preciosa en el lenguaje, exquisita en el fondo, que enamora con cada palabra. Podría llenar esto de spoilers, de frases que impactan, de reflexiones, pero me parece mucho más motivador que lo descubráis por vuestra cuenta, de la mano del guía-escritor que es Eloy.

Hay, además, un plus en la novela: Toledo. Como he dicho, protagoniza la historia a través de sus calles laberínticas y sus leyendas, y estoy segura de algo: al lector le entrarán ganas de volver a verla, esta vez en primera persona. No creo que tarde en incorporar a sus recursos turísticos una ruta por los lugares mágicos que dibuja la novela, al modo de la que existe en Barcelona para La sombra del viento o esa que recrea el Madrid de Alatriste.

Estuve allí hace poco, en Toledo. He estado muchas veces en realidad, al fin y al cabo, aunque de manchega no tenga nada, soy castellano-manchega, es la capital de mi comunidad y esa fascinación que siempre ha ejercido en mí la trasladé a mi novela, El medallón de la magia. En la primera parte sólo eran pinceladas de la ciudad pero en la segunda, la novela que a medio redactar tengo pendiente, es la protagonista. Por eso, porque la conozco y porque me documenté en su momento, creo que he disfrutado aún más esos paseos por las calles que se revuelven sobre sí mismas, primero con el guía y después con Marcos.

Os invito, con el permiso de Eloy, a dejaros arrastrar por Toledo de manos de Lo que encontré bajo el sofá. 

Y a despertar.





Incorporo algo que me acaba de contar Eloy Moreno: en Toledo existe ya esa ruta que yo imaginaba para la ciudad y la novela. El 29 de noviembre a las siete de la tarde se inaugura la ruta organizada por Rutas de Toledo. Si llevas la novela, además de que te la firmará Eloy, podrás hacer la ruta nocturna gratis.
¡Qué suerte tenéis los que estáis cerca!


martes, 12 de noviembre de 2013

AS DE CORAZONES DE ANTONIA J. CORRALES.


Sinopsis:

Un broker que sueña con ser escritor, una enfermera que, a pesar de adorar a los niños, se niega a ser madre y una editora que jamás quiso serlo. Atrapados por un secreto inconfesable que dominará sus vidas. Amor, rencor, traición, superación personal, crítica social y la realidad más cruda y más hermosa.

Ayala, Samantha y él: Bastián. ¿Cuántas formas hay de amar? ¿Realmente el amor lo disculpa todo? ¿Es Dios el culpable de nuestras desgracias, o confundimos su nombre y en realidad es el Diablo?
As de corazones: tres vidas paralelas contadas en primera persona que encogerán tu alma y se harán un hueco en tu corazón.

Páginas: 368 / Formato: 15 x 23 cm / ISBN: 978-84-15420-66-8

PVP: 14.00 €

Mis impresiones:

Seguro que os preguntaréis cómo he leído ya As de corazones, la última novela de Antonia J. Corrales, si no por la fecha de publicación no debería haberme dado tiempo. Tiene un pequeño truco. Hace unas semanas, Antonia me escribió y me preguntó si me apetecía leerla. ¿Cómo no me iba a apetecer, si llevo esperándola un montón de tiempo? Le dije que sí inmediatamente y ella me pidió que cuando la terminase fuera completamente sincera con ella, con las impresiones que la novela me causara. Sé que se sentía inquieta, como cualquiera de nosotros nos encontramos antes de poner delante de los ojos de los lectores nuestro último trabajo y quería tener un banco de pruebas previo al lanzamiento.

Y también me pidió una cosa más.

Una pequeña frase, un resumen, algo que condensara las sensaciones que provoca As de corazones. Inconscientemente hice algo que repito cada tarde cuando preparamos comentarios de texto: una frase nominal. En ella los verbos están ausentes y sirve de resumen de un texto. En realidad no me di cuenta de lo que había hecho hasta después, hasta que pasadas unas horas las palabras circularon de nuevo por mi mente y fui consciente de que si esto fuera un examen de PAU, habría empezado bien. Esto es, para mí, lo que define la última novela de Antonia:

Profunda, intensa, una caricia para los sentidos y un disparo al corazón.

Porque As de corazones es eso, una historia cuyas palabras son una caricia, donde tres personajes Bastián, Ayala y Samantha, se van turnando para contarnos en primera persona sus vidas, hechas de retazos, como la manta de la familia de Ana, la madre de Ayala, donde cada uno aporta un pedazo de tela y, con él, parte de su alma. Envuelta en una escritura magnífica y arropada por una trama impecable, As de corazones conmueve, pero también dispara las sensaciones del lector con cada palabra.

Tres, como ya he dicho, son los personajes que vertebran la historia. Los tres se van cediendo la palabra, introduciéndonos poco a poco en sus respectivos mundos y así vamos destapando el pasado, las mentiras, los secretos encerrados en cofres ocultos. Bastián es bróker, aunque en interior anhela ser escritor. Se mueve en el sector de las finanzas en su escalón más bajo y desde el principio destapa un mundo de apariencias en el que nadie dice la verdad, en el que la mentira es un as para ganar la partida de este póker mentiroso.

No voy a contar mucho más, sabéis que no es mi costumbre destripar novelas, mucho menos ahora que todavía está empezando a desvelarse ante los lectores. Simplemente quiero que tengáis pinceladas de sensaciones y ésta es una de esas novelas que las desbordan. Pero hay más, mucho más. No sólo contiene una historia que merece ser contada sino profundas reflexiones perfectamente expresadas, críticas a esta sociedad, al mundo de la edición, a la Iglesia, a nuestra pasividad cuando los problemas nos quedan tan lejos como África. Este continente, presente en la novela como también lo estuvo en la anterior, En un rincón del alma, es uno de los escenarios donde se ambienta, compartiendo protagonismo con la Toscana, Madrid, Barcelona y Tenerife, incluso Canadá en los momentos finales.

As de corazones es una novela que habla del destino, cómo teje sus hilos invisibles y nos conduce con él. Es una novela con una narrativa poderosa que te envuelve y que estoy segura de que van a ser muchos los lectores que la disfruten.

¿Te atreves?

Hoy es el gran día, Antonia, te deseo toda la suerte que te mereces y que tu novela haga disfrutar a los lectores tanto como me ha hecho disfrutar a mí. En el fondo de nuestro corazón, eso es lo que más deseamos, que quienes se aproximen a nuestras letras sientan.

Tú, lo consigues, escritora.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

ESCRIBIENDO...

  

             A veces escribo por el puro placer de contar, sin más intención que eso, dar vida a unos personajes, insertarlos en una historia divertida y lograr que se desplacen por las páginas dejando, al final, un buen sabor de boca a quienes se acercan a conocerlos. Son novelas felices, sin importancia alguna, entretenimientos y aprendizajes necesarios para quien como yo se ha puesto como meta convertirse en una especie de juglar moderno. No voy de plaza en plaza, sino que uso esta plaza moderna que es internet y ahí voceo mis cuentos con más o menos capacidad para convocar público a mi alrededor. Busco, como esos antepasados medievales, transmitir felicidad, regalar a la gente unos momentos de desconexión de la rutina, darles argumentos para sonreír y, por qué no, para soñar.

               Ellos cambiaban sus palabras por unas pocas monedas, una cena caliente y una cama. Yo lo de la cena y la cama lo tengo ya, lo de las monedas, a pesar del pirateo, también. ¿Por qué no seguir por ese camino?

               Otras, sin embargo, necesito hablar de luchas, anhelos, deseos, mil miedos que dibujo a golpe de palabras. Entonces la novela que escribo no es entretenimiento, es algo diferente, las frases se desdoblan escondiendo a veces varios significados y el tono cambia, escapándose entre las líneas una parte de mi alma. El resultado es más crudo, más intenso y más difícil, porque una cosa es inventar la vida, imaginar historias locas, y otra hacer un collage donde realidad y ficción se van pasando el testigo silenciosas.

               Quizá en estas ocasiones convocar al público sea más complicado pero yo soy mi primera lectora y quiero leer exactamente eso que escribo porque hasta que no lo dejo como me gustaría verlo no desisto. Aquí me dan igual las monedas, la cena y la cama. Aquí me siento cómoda de verdad.

               Escribir Su chico de alquiler fue un placer. Reconozco que tenía mucho por aprender, que aún estaba practicando y que quizá hoy no me atrevería a dejar que nadie la leyera pero es tarde. Ya hace años que se me escapó y no se puede dar marcha atrás. Con ella, porque conozco sus limitaciones, me conformo con que me digan que es divertida, intrascendente y loca. Lo es. No tiene nada real, es pura ficción, aunque hace bien poco haya tropezado con un tipo que se ha casado cuatro veces y tiene hijos varios, como Mario, pero ya se sabe, la realidad siempre, siempre, acaba superando a la ficción…

               (Por cierto, es un best seller. Lo digo por aquellos a quienes les molesta. Simplemente es un best seller porque ha vendido, no implica calidad extrema pero eso ya está en la misma definición.)

               La arena del reloj es ese otro lado, donde la vida se da la mano con la muerte, en esa cuenta atrás presente desde que nacemos. Tampoco sé si a día de hoy dejaría que nadie pusiera sus ojos sobre ella, por más que sé que ha supuesto algo muy grande al menos para dos personas, y con eso me conformo, con haber sido un revulsivo para sus vidas, con haberles hecho pensar que la vida sigue siempre y que aferrarse al pasado es necesario, no olvidar, pero que hay que hacerlo al feliz, al que nos completó y no a los recuerdos tristes que nos machacan.

               Detrás del cristal es algo a medias. Una historia loca en la que la realidad se cuela en pequeñas dosis. Un ejercicio narrativo que sigo considerando de aprendizaje, que me ha enseñado varias cosas. La primera, que sé narrar manteniendo el interés. La segunda, que no debo nunca más utilizar un planteamiento de historia tan radical porque corro el riesgo de que no entiendan que no es más que un revulsivo, la historia necesaria para romper la tranquilidad y, a través de la narración, volver a recuperarla al final. Ha sido una prueba de fuego, me ha regalado una oportunidad, me ha hecho sentir muchas emociones y por ello creo que el trabajo, el tiempo, las horas que empleé en ella fueron provechosas.

               Ahora tengo entre manos dos historias.

               Una de ellas no tiene más objetivo que entretener. Es una historia romántica, de final feliz y apenas moraleja, algo hecho para disfrutar escribiendo, para divertirme con algunos personajes que esconden arquetipos de los que no pienso escaparme porque no es pecado hacerlo, aunque haya quien se empeñe en señalarte con el dedo cuando decides optar por algo así. Va bien, está casi terminada y me está sirviendo para practicar con un tipo de narración que no domino: el relato de escenas con un sutil toque erótico. No soy una cobarde, sé que no me salen muy allá pero poniéndole ganas, esfuerzo y dejándome corregir por una maestra que tengo muy cerca, seguro que lo consigo. Si algo tengo claro en esta vida es que hay que escuchar a quien sabe, dejarse aconsejar, borrar y reescribir si es necesario y no encabezonarse en lo que tus propias convicciones te anclan a veces impidiéndote avanzar. Es una historia para mis chicas de Facebook, para algunas mujeres con las que interactúo cada día y que me están aportando cosas muy buenas. Por ellas, para ellas, para mí. Porque me encanta la felicidad que me transmiten a pesar de sus problemas, porque me río cuando quedamos para destrozar una peli juntas, porque cuando te sienten triste saben leer entre líneas y siempre están. Es mi manera de darles las gracias por no ser una pose, de esas que hay tantas en la red social, esas de gente con dos caras: la pública y la que muestran en privado.

               La otra es mucho más intensa. Está escrita desde las tripas, poniendo el corazón, dejándome llevar por tres mujeres que son la suma de muchas que he ido conociendo. Es vida. Es hoy. Es dura pero sin ausencia absoluta de luz porque también he descubierto que si oscureces las historias, si haces que el lector lo pase solo mal, al final tampoco tú acabas demasiado satisfecho. No voy a negar las sombras de la vida pero tampoco le apagaré las luces del todo porque así no se puede vivir, entre tanta oscuridad, sin el más leve atisbo de esperanza en lo que hacemos y lo que vivimos. Me aferro a que después de los tropezones siempre hay una mano que te levanta, que se presta a acompañarte y sé, por experiencia, que antes de coger esa mano hay que mirar bien a los ojos de quien te la ofrece porque detrás de todas las sonrisas no hay ángeles escondidos. Pero detrás de algunas, definitivamente existen. Son las menos y cuesta verlas pero aparecen.


               Hay más proyectos. El medallón sigue parado, hay otra historia tomando cuerpo en mi cabeza. Tengo relatos cortos que espero poder encontrar el momento de sacarlos de dentro de mí. Y mientras tanto, entre todo esto, vida. Paseos, viajes, compras y comidas. Colegio y clases. Seguir leyendo y encontrarme cada día con la que soy al otro lado del espejo.

martes, 29 de octubre de 2013

EL ARTISTA Y SU CONTEXTO

"Escribir, pintar, esculpir… cualquier faceta del arte no puede entenderse separada de la vida de su autor porque el arte es expresión de nuestro yo más íntimo."

No sé si es exactamente la frase o la he recreado a mi antojo (es bastante posible) pero sé que se me quedó enganchada en el subconsciente cuando la escuché hace mucho, mucho tiempo, en una clase de literatura de Ángela, la profesora que tenía en el instituto.

Hasta ese momento, cuando las clases empezaban con el consabido contexto histórico y biografía del autor, a mí me entraban ganas de ponerme a mirar por la ventana, y de hecho creo que lo hacía, esperando a que llegase el meollo del tema, el análisis de la obra literaria en cuestión. Me metía en mi mundo y pasaba olímpicamente de lo que me contasen de la vida de tal o cual literato, pintor o escultor, porque pensaba que para qué.

¡Qué vas a pensar en plena adolescencia!

Sin embargo, mira por donde ahora soy yo la que tiene que explicar a veces literatura o arte y con el tiempo, la experiencia y el descenso del alboroto hormonal he acabado comprendiendo a Ángela perfectamente: uno no es capaz de captar la esencia plena de una obra literaria sin conocer las connotaciones del momento en el que se gestó. Se pierden datos, se queda a medias porque nos falta información para comprender aunque sea una simple línea, como cuando Celestina, a su muerte, grita "confesión" como su última palabra. Y es más, no se puede comprender tampoco del todo una obra si deja de lado esa vida que llevó el autor, sus vivencias íntimas que condicionaron vivamente su producción literaria.

El artista es un ser humano, claro está, pero es un ser humano con una sensibilidad elevada, da igual si es pintor, escritor o escultor, es siempre alguien observador del mundo y con capacidad para redibujarlo en un cuadro, en una hoja en blanco o hasta en una fría piedra. Pero si sólo fuera eso, observación, todos escribirían del mismo modo, dibujarían igual y las esculturas saldrían tan idénticas que parecerían simples copias de la realidad.

El artista interpreta y la interpretación está cargada de subjetividad.

Y cada artista tiene una huella única porque cada vida es única.

A todos nos pasan cosas más o menos parecidas pero ni las procesamos igual ni las contamos del mismo modo. Cada vivencia, cada vez que te roza la realidad, te va transformando. Todo lo que nos sucede nos llena de capas que al artista se le escapan en cada una de sus creaciones. Lo bueno y lo malo surgen como matices en cada obra.

Conocer la vida del artista enciende focos a quien se acerca a su obra, la ilumina de tal modo que es mucho más sencillo captarla.

Estoy pensando en biografías de artistas que he tenido que estudiar y explicar, y en mi mente salta como un resorte Goya. Las etapas que se establecen en su pintura se corresponden con momentos vitales. En la primera, la luz inunda sus creaciones. Es la época de los cartones para tapices, obras costumbristas, alegres, que reflejan una sociedad idealizada. Obras de juventud donde todo lo que le pasa a él es maravilloso: consigue un buen trabajo como pintor, viaja a Italia, se inserta en la vida de la Corte donde adquiere prestigio y respeto. Poco a poco su obra va cambiando. Al inicio de su sordera se suma la invasión francesa que le obliga a ser testigo de primera mano de los horrores de la guerra. Las experiencias de este tiempo oscurecen su paleta hasta el punto de llegar a esa etapa de pinturas negras, las de la Quinta del Sordo, donde se refleja su carácter atormentado por lo que ha visto y porque la sordera le está aislando del mundo. No es feliz, la vida le ha pasado por encima como un tren de mercancías (perdón por la metáfora, sé que no había trenes en su tiempo) y sus pinceles trasladan ese malestar a las creaciones que salen de su mente. En una etapa final la pintura recupera algo de luz cuando sale de España y emprende la última parte de su vida, más tranquila y presumiblemente más feliz que la anterior.

Tal y como le sucede a Goya podemos observar lo mismo en, por ejemplo, Kaftka. Hijo de un padre autoritario y una madre sumisa, ese autoritarismo que sufre desde niño se mezcla con acontecimientos brutales de principios del siglo XX: la guerra mundial y la Revolución Rusa que van configurando sus ideas y atormentando su carácter. La tuberculosis, que será finalmente la causante de su muerte, va marcando también su yo, reservado y solitario, a lo que se suma la oposición de su familia hacia su vocación literaria y sus cinco intentos frustrados de matrimonio.

Esa soledad quizá no elegida, esas vivencias intensas que le proporciona un mundo en convulsión, necesita expresarlas y como consecuencia escribe un relato corto, extraño, inquietante pero fascinante a su vez que es La Metamorfosis. Su soledad empuja la creación y le sale oscura, difícil.

Son dos ejemplos pero podría estar horas repasando biografías que demuestran lo importante de ese contexto histórico y vital.

A través de las palabras, de las pinceladas, de cada golpe de cincel, aunque nos tratemos de esconder, se nos ve el alma.


Cuando me vuelvan a preguntar para qué estudiar ese rollo que siempre viene al principio de los temas, creo que remitiré a los chicos a esta entrada.

jueves, 24 de octubre de 2013

SUCEDIÓ EN FEBRERO, SUCEDERÁ EN FEBRERO.

El 15 de febrero de 2013 publiqué Detrás del cristal en Amazon.

Mi plan para darla a conocer incluía cambiar cada poco tiempo la portada ya que Iván Hernández hizo variaciones, imágenes que incluían frases distintas, y pensé que era divertido, de vez en cuando, renovar ligeramente la cara de la novela.

Es que no sé estarme quieta.

Sin embargo, las circunstancias que rodearon a la novela nada más ver la luz me obligaron a frenar mis intenciones y me estoy dando cuenta de que no he dejado que estas portadas se vean. Es una pena que se queden en el disco duro de mi ordenador, que cualquier día petará y hará que encima se pierdan para siempre.

¿Por qué hoy las presento?

Quizá para celebrar que me acabo de enterar de que será el próximo mes de febrero (2014) cuando Detrás del cristal verá la luz bajo el sello Javier Vergara (Ediciones B). 

Sucedió el febrero...

Sucederá en febrero...

¿Será mi mes de la suerte? No lo sé. El número mágico en mi vida siempre ha sido el 4 pero nunca pensé en un mes. Aunque la novela acaba en febrero, concretamente el 16 de febrero... Será su mes.








Fue un día difícil en el que volvió a confiar en alguien.
Ya nunca serían extraños. 





Él existía pero por mucho que fuera su complemento
perfecto estaba enamorado de otra.
Sin embargo, jugaron.






En ocasiones el amor nos pone una venda y somos capaces de confundir el cielo con el infierno.





viernes, 18 de octubre de 2013

LA CARICIA DE TÁNATOS DE MARÍA JOSÉ MORENO




Sinopsis:

"Mercedes Lozano Rivera es una especialista en psicoterapia interpersonal adicta al trabajo. Hace diez años su novio la dejó a las puertas de la iglesia para casarse con su mejor amiga. Desde entonces trata de llevar una apacible existencia personal y profesional lejos de la familia y de los hombres hasta que una serie de acontecimientos ponen su vida boca abajo.
De pronto, Mercedes se enfrenta a un grave caso clínico de maltrato psicológico sufrido por una de sus pacientes: Marina. Sin saber cómo, se verá inmersa en una vorágine de acontecimientos, y quedará atrapada en la tupida tela de araña de la maldad".
Personajes marcados desde su infancia que intentan sobrevivir como pueden, una partida a dos bandas entre el bien y el mal, lobos disfrazados de corderos, víctima y verdugo, engaños y mentiras… 

Mis impresiones:

Esta es la primera novela que leo de María José Moreno. Bajo los tilos, la novela que saldrá bajo el sello de B de Books permanece en mi lector, pero como me enteré de que había ampliado la trama he preferido dejarla para cuando pase a papel porque estoy segura de que desde que se produzca el lanzamiento hasta que lo tenga en mis manos no pasará mucho tiempo.

Elegí La caricia de Tánatos como lectura porque iba viendo a diario en las redes comentarios de diversos lectores y poco a poco fue despertando mi interés. Es un libro que no me ha defraudado, enseguida te sientes identificada con Mercedes, la psicóloga cordobesa protagonista de la novela. Te sumerges en su vida y te angustias con ella cuando empieza a recibir unas misteriosas llamadas telefónicas en las que el interlocutor no contesta.

La vida de Mercedes no ha sido fácil. Desde que nació siente que su madre no tiene con ella la relación que sería normal entre una madre y una hija y sufre por ello aunque se empeñe en decir algunas veces que lo tiene asumido. Para ella, el personaje esencial de su familia fue su padre y nos cuenta cómo es la relación que tiene con sus tres hermanos. Todos, diez años antes del inicio de la novela, la arropan cuando José Luis, su novio de toda la vida, la abandona a pocos días de la boda para marcharse con Lola, su mejor amiga de la infancia. Decide centrarse en su profesión de psicóloga, después de pasar una temporada en Estados Unidos donde un compañero de profesión le sirve de ayuda para superar el trauma.

Ya en la actualidad, Mercedes conoce a Miguel, psicólogo que trabaja de forense, por el que se siente inmediatamente atraída. Ambos vienen de relaciones que no han ido demasiado bien y se muestran cautos en cuanto a sus sentimientos. Por otro lado, Mercedes no puede evitar sentir en algunos momentos que su relación con Miguel tiene ciertas similitudes con la que está viviendo una de sus pacientes, Marina, que se convierte en el centro de la preocupación de la psicóloga. Y no es para menos. Después de haber logrado salir de una relación en la que sufría malos tratos y en la que era fuertemente dependiente, ha caído en las redes de otro manipulador.

Pero no es esa la única trama de la novela, hay otra que circula en paralelo, una que habla de descubrimiento de secretos familiares que han permanecido sepultados por un pacto de silencio familiar y que le acabarán dando la clave de lo que le toca sufrir.

La novela se inicia el 10 de septiembre de 2010 pero enseguida la historia que nos esboza se interrumpe para empezar a contarla desde que comenzó. Desde ahí se estructura en cuatro partes de similar extensión, en las que se reparten los 23 capítulos narrados en primera persona. Remata la novela con un epílogo en el que nos queda claro que aunque la historia que cuenta La caricia de Tánatos ha terminado, no lo ha hecho del todo, hay una pequeña parte, la que tiene que ver con la recuperación sentimental de la protagonista, que se ha quedado colgada.

Puede que os preguntéis por qué se llama La caricia de Tánatos. Según la mitología griega Tánatos era el hermano gemelo de Hipnos (el sueño), y personificación de la muerte sin violencia. Ese camino, la no violencia física, es el que escoge el personaje más siniestro que circula por la novela para conseguir sus fines.

Tendréis que leer para saber más.

De momento esta novela es la primera de una trilogía que está escribiendo María José Moreno sobre el mal, cuya segunda parte ya está en marcha. La estaré esperando.

En el momento de publicar esta entrada, La caricia de Tánatos está en puesto 28 del top 100 de amazon. Por algo será...


lunes, 14 de octubre de 2013

ENCUENTRO CON LECTORES EN SEBÚLCOR (SEGOVIA)

El pasado día 12 de octubre estuve en Sebúlcor, en una charla en la que presenté a los asistentes mis novelas, las tres que están ahora en papel, autoeditadas, y Detrás del cristal, de la cual les conté la aventura que he vivido con ella desde que en febrero la colgué en Amazon.

La verdad es que fue una mañana de las mías, de locos.

Hace meses que tenía algo pendiente en Madrid para este fin de semana, así que cuando me propusieron asistir a la Feria del Libro dije que sí, sin acordarme de mis planes. Cuando caí ya era tarde, así que se me ocurrió que madrugando un poco podría hacerlo todo. Claro, que no contaba con que el viernes a las once y media de la mañana me nombraran jurado del certamen de cuentos Juanito Caracol, cuyo fallo tenía que estar listo el domingo. Y tampoco contaba con que habíamos retrasado una semana el cumpleaños del cole, de los niños del último trimestre, y lo celebrábamos el viernes por la tarde.

A punto estuve del colapso.

Empecé a organizarme. En primer lugar aparqué lo no urgente: leer, escribir y descansar cinco minutos en el sofá. Después descarté lo que nunca me apetece: planchar (esto no me dio pena). Finalmente quité de mi agenda un paseo con Ulises e ir al cumpleaños andando en lugar de coger el coche del garaje.

Con esto pude reunir el tiempo necesario para, antes de salir de casa, haber leído las categorías infantil y juvenil. Me quedaban sólo los de adultos que pensé dejar para la mañana del sábado pero al final lo logré.

Antes de irme a dormir me había leído todos los relatos.

El sábado madrugué y a las diez estaba en Madrid. A las doce inicié el camino de vuelta con el corazón en un puño: el encuentro era a la una y media y no me había dado cuenta de que los festivos generan atascos. Pero bueno, a veces la suerte se pone de tu parte y llegué a Sebúlcor sólo con cinco minutos de retraso.



Allí me acompañó en la mesa Rosa, la alcaldesa, que presentó el acto. En la charla hablé de mi experiencia en el mundo de la autoedición, los pasos que he ido dando desde que empecé en todo esto en 2009 y conté cómo, a partir de la publicación en Amazon de Detrás del cristal y su ascenso y mantenimiento en las listas durante cinco meses, varias editoriales se interesaron por ella. El resultado de todo esto lo sabéis: Ediciones B se quedó con los derechos de la novela y saldrá en papel a principios del 2014.

Fueron varias las cosas que me sorprendieron.

La primera es que había más gente de la que esperaba, teniendo en cuenta que Sebúlcor es un pueblo pequeño y ahora, aunque sea festivo, no estamos en verano que es cuando los pueblos de Segovia multiplican la población. Sin embargo, había unas cuantas personas (los nervios me impidieron contarlas) que escucharon atentamente lo que les conté y que, como digo, me sorprendieron. Una de las que más fue una señora del público. Llevaba un ejemplar de Su chico de alquiler y me contó que hacía tres años que estaba en su casa pero que no tenía idea ni de cómo había llegado a sus manos.

La segunda fue que, más gente de la que pensaba en principio, tenían lector electrónico y se mostraron muy receptivos con una lista de ebooks que les proporcioné para descargar de manera legal, libros de Fj Rohs, Mercedes Pinto, María José Moreno, Antonia J. Corrales, Iván Hernández, Mónica Gutiérrez, Rafael R. Costa… que he leído y reseñado en este blog y de los que podía hablar desde el punto de vista del lector. Entre los mil temas que salieron uno de ellos fue la piratería y coincidimos en que un libro digital no puede costar casi lo mismo que en papel. Como es un tema que veo cada día pensaba que la gente sabe que hay muchos libros que se pueden descargar de manera legal por precios muy económicos pero comprobé que no todo el mundo conoce esta opción. La mayoría se quedaron pasmados al saber que muchas de las novelas que les proponía no llegaban a costar un euro.

Finalizada la charla, como la librería Cervantes tenía un puesto, se compraron mis novelas y se acercaron a que se las firmase. Ocurrió lo de siempre: agoté completamente Su chico de alquiler, sólo quedó uno de La arena del reloj y El medallón de la magia se mantuvo fiel a sí mismo, el último en ventas. Pero tengo que decir que quedaron sólo dos.

Y después, lo mejor de todo. Fuimos a tomar algo y la charla continuó, igual de amena y distendida, aunque un poco más íntima. Después de comer me marché a casa, a descansar un poco.

Me hicieron sentir como en casa así que por la tarde volví a ver la actuación del grupo los INFONCUNDIBLES, un duo cómico que entre malabares y números circenses muy clásicos presumían de su "circo contemporáneo" y que nos hicieron reír durante algo más de una hora.

Para rematar, el domingo me reuní con el jurado para la deliberar sobre los relatos. Fue una experiencia semi nueva, porque hace diez años, aprovechando una temporada en la que tuve que hacer reposo, fui jurado de un certamen nacional de narrativa. Pero como estaba reposando no pude ir a la reunión del jurado, tuve que enviar mis impresiones y dejar la decisión final en sus manos. La verdad es que no fue mal, coincidí con ellos a pesar de la distancia. Esta vez sí que pudo ser, así que me alegro mucho de, como dice mi amigo Félix, no ser capaz de decir no a nada. Algunas veces merece la pena.


No sé cuándo repetiré la experiencia, pero os aseguro que ha sido emocionante.

viernes, 11 de octubre de 2013

JORNADAS LITERARIAS EN SEBULCOR (SEGOVIA.) ALLÍ ESTARÉ.

Mañana, a la una y media de la tarde, estaré en Sebulcor (Segovia), en el marco de las Jornadas literarias, para charlar con los asistentes sobre mis novelas y sobre todo este mundo de la autoedición y la publicación a través de internet.



Creo que el tema es interesante e invito a quien quiera a que se pase a acompañarme. Espero que no sea un monólogo y que os vengáis cargaditos de preguntas.


¡Allí estaré!

miércoles, 9 de octubre de 2013

TENGO OTRO BLOG: LA BIBLIOTECA DE SABORES

Estaba terminando de publicar la entrada de hoy de mi otro blog cuando me he dado cuenta de que no se lo he contado a quienes atraviesan de manera asidua El espejo de la entrada.

Como dice el título, tengo un blog, recién nacido, un blog lleno de sabor porque incluye recetas cocinadas, de momento, por escritores.

Lo explico todo en esta entrada, por si queréis echar un vistazo:

Las recetas de la biblioteca de sabores

De momento, todo lo que se ha cocinado en este espacio es muy sencillo, fácil de reproducir en casa, pero lleva un ingrediente único y es que cada autor nos regala la receta, o bien con su particular manera contarla, muy relacionada con su voz narrativa, o nos regala con ella un pequeño relato cuyo trasfondo es la cocina.

Quiero autores dispuestos a ponerse el delantal, a situarse delante de los fogones y cocinarnos el plato que quieran, siempre con su particular estilo.

Quién sabe, quizá dentro de poco también busque lectores.

Pasad, poneos cómodos y disfrutad la experiencia.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿PERO QUÉ PASA HOY CON SU CHICO DE ALQUILER?

Hoy llevo un día loco con Su chico de alquiler, mi primera novela.

Esta mañana ha amanecido rozando el top 100 de Amazon en España (132) y me he puesto tan contenta porque después del verano que me ha hecho pasar, lleno de buenas noticias, no me lo esperaba.

Pero eso no ha sido todo. Como se ha puesto número 1 en juvenil, se me ha ocurrido poner un tuit, tan contenta.

A media tarde me he encontrado esto:


Yo no sé vosotros, los que escribís, pero yo con estas cosas me emociono, me embalo y escribo con mucha más energía. Hoy no ha sido un día en casa tranquilo precisamente, así que esta tontería ha contribuido a mejorarlo mucho.

Pero ahora, dando una vuelta por KDP como hago todas las noches a las nueve y media, he visto que había ventas en Italia. Se me ha ocurrido mirar en la tienda, por si alguien había hecho un comentario a la novela (me haría ilusión encontrar algún comentario en italiano, a ver si es cierto que he aprendido algo). Pues no, todavía no hay comentarios, lo que sí había era esto:


¡Toma ya! ¡Número 1 de todos los libros en español en Italia! ¡Flipante!

Me voy a ir a dormir feliz, he pensado. De pronto, he mirado a la derecha de la pantalla y...



Entonces ya si que me han entrado ganas de llorar. O de reír. O de saltar. O de ponerme a cantar.



De todas maneras tengo que decir que el día había empezado ya espectacular. En Twitter me habían dejado un mensaje de los que te dejan con la boca abierta. Tenía que ver con Detrás del cristal. Desde que no puedo ver las ventas lo único que sé de ella es que está perdida y yo también con ella. Perdida y desconcertada por el cambio de tendencia desde que yo no la controlo. Hemos pasado de todo a nada en cero coma y sin atisbo de recuperación. He llegado a pensar que ya no le interesa a nadie, así que encontrarme con un mensaje como los de los primeros días, cuando todo el mundo que se la leía me decía que no había podido dormir esa noche porque no podía parar de leer, me ha devuelto un poco la confianza.

Sé que tengo que tener paciencia, que tendré que esperar a ver cómo se defiende en papel para saber de verdad dónde la sitúan los lectores, pero yo no sé si es a mí sola, pero este año parece que va a cámara lenta.

Este es el tuit:


Mirad la hora a la que se ha ido a dormir Mery, la criatura. Y a las ocho estaba arriba como una campeona, que la he visto en Twitter.

Me voy a ir a dormir, feliz.

Espero que mañana nadie me despierte del sueño con una colleja, como suele pasarme a veces.

sábado, 28 de septiembre de 2013

LA PROMOCIÓN DEL LIBRO EN LAS REDES EN HAY FESTIVAL 2013.


Mañana se clausura el Hay Festival de Segovia 2013.

Llevo todo el día un poco abatida porque una de las actividades a la que me apuntaría con los ojos cerrados, un paseo literario de la mano de Ian Gibson, será mañana a las doce y media, en el que se recorrerá la ciudad, algunos de los recuerdos que Segovia conserva de Machado, y que tiene previsto finalizar en la pensión donde residió. No es que yo no conozca de memoria el recorrido, ni la pensión, pero no es lo mismo hacer este camino sola que recorrerlo de manos del biógrafo de Antonio Machado. A la fuerza tienes que aprender algo nuevo.

Pero me lo voy a perder.

Este año he estado poco atenta y cuando me he querido dar cuenta, casi todas las actividades que me apetecían se habían acabado y las que no, como la de esta tarde (el encuentro con Vargas Llosa) o la de mañana, no he podido acudir por cuestiones personales. Vamos, que tengo otras cosas que tenía previstas de antemano y me tocará esperar hasta el próximo año.

Sin embargo, ayer pude asistir a una de las charlas, la que conducía Pedro de Andrés, presidente de Cedro, y en la que Javier Sierra, el autor de El maestro del Prado y Agustín Paz, de Me gusta leer, analizaban las posibilidades de internet y las redes sociales como herramientas de promoción del libro.

Ambos coincidieron en la importancia del manejo de estas herramientas y cómo todavía no existen unas directrices claras que se puedan seguir porque se está aprendiendo a base de prueba y error. Las mismas editoriales están aprendiendo de la observación de los movimientos que van viendo en este sentido en las redes. De la charla yo me llevé fundamentalmente tres ideas:

               - Se debe tener una presencia constante en las redes. No vale con abrir un perfil y olvidarse de que existe, o utilizarlo de manera intermitente. Me llevé la sensación de que esto requiere un compromiso serio. Un sí o no. De momento, es como me lo he tomado yo, así que no me resultó chocante.

               - Vida personal limitada al máximo en las redes. En esto estoy más que de acuerdo. Se pueden dar pinceladas porque somos humanos, por supuesto, pero siempre teniendo un cuidado exquisito con esto. Esa línea es muy difícil de mantener y reconozco que a mí todavía me cuesta desvincularlo del todo porque tanto este blog como mi perfil en algunas redes son anteriores a que ni se me pasara por la cabeza escribir como algo más que un entretenimiento. Pero hace tiempo que pongo límites. Si alguna vez no lo puedo evitar y comparto algo que se entromete en lo personal procuro limitar el público en la red.

               - Contenidos además de enlaces. Eso creo que es esencial. Es aburridísimo un perfil en el que únicamente se suceden enlaces de novelas. Por eso, de vez en cuando, viene bien compartir un artículo que nos haya parecido interesante, o una reflexión sobre temas de actualidad. Sin pasarnos. Todo en su justa medida porque esta es una balanza que conviene que esté equilibrada.

Algo que me dejó perpleja fue cuando entendí a Javier Sierra que el escritor tiene que tener un aura de misterio a su alrededor que se debería mantener y que las redes nos permiten seleccionar la información para manejarla en ese sentido. No estoy de acuerdo en absoluto. Lo primero porque sería elevar al escritor a una categoría por encima de lo humano y eso no tiene lógica. ¡Somos personas normales! De hecho, estoy segura de que ayer, la gente que estaba sentada entre el  público no se dio ni cuenta de que en la tercera fila había sentadas, una al lado de otra, dos escritoras: Isabel Keats y yo. Les debimos parecer dos espectadoras más.

Si el escritor se inventase a sí mismo, acabaría pasando lo que también él comentó: que te puedes encontrar con alguien a quien admiras, y que has imaginado como un ser excepcional, resulta ser un idiota redomado; o lo contrario, imaginas que otro es un borde y de pronto, al encontrarlo de frente, te sorprende con lo contrario.

De todas maneras, cuando llevas tiempo dando vueltas por las redes, si eres un poco observador, puedes conocer a alguien mucho más por los me gusta que pulsa o lo que retuitea que por lo que publica. A veces no somos conscientes de la información que damos con ese pequeño gesto, así que lo de fingir no es muy inteligente.

Siento decir esto pero no aprendí muchas cosas que no supiera ya. Sé que muchas veces nos pasamos con el spam pero también considero que cuando guardas silencio, cuando no hablas de un libro que no tiene más promoción que tu propia voz se olvida, se pierde entre los millones que circulan por este mundo virtual.

Seguiremos con la prueba y error.


No queda otra.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

JUGANDO CON LAS PALABRAS

Ya está.

Acabas de terminar tu novela.
Has pasado tiempo y tiempo escribiendo y corrigiendo.
Observas que no haya fallos tontos que afeen el resultado.
Registras el manuscrito, da igual si es por los cauces tradicionales o a través de internet.
Agarras el toro por los cuernos te lanzas a publicar.

Quieres que todo esté bien y maquetas la novela con esmero aún a riesgo de tu salud mental.
Ultimas los detalles del texto.
Escoges una portada llamativa.

Das al botón de publicar en Amazon mientras te tiemblan las piernas.
Empiezas a vender muchísimo… ¡bien!
Miras los rankings cada cinco minutos y no te crees lo que está pasando.
Oh, Dios, correos de editoriales interesándose por ti.
Nunca lo habías pensado pero firmas un contrato.
Inventas estrategias de marketing aunque no tienes ni puñetera idea.
Observas que de pronto la novela se empieza a volver invisible y lo que funcionaba deja de hacerlo.
Sigues peleando, aunque no haya muchos resultados.

Hoy ya estás cansado y te das vacaciones.
Abres un archivo nuevo y empiezas otra novela.
Guardas copias a cada rato.
Obvias lo anterior, es tiempo de volver a empezar.

domingo, 22 de septiembre de 2013

LA PRENSA DEL DOMINGO: ENTREVISTA EN DIARIOCRÍTICO DE CASTILLA-LA MANCHA.

Durante años, asocié los domingos a la prensa. Mi padre compraba el periódico y mientras echaba un vistazo a las noticias yo me entretenía con el suplemento dominical. Tengo el recuerdo del olor de la tinta impregnada en las páginas como una de esas cosas que se quedan contigo para siempre.

Desde hace ya mucho, la prensa del domingo llega de otro modo. Ya hace tiempo que no compro el periódico, que los que consulto tienen páginas virtuales que no huelen a nada.

Salvo a veces.

Las páginas de Diariocrítico de Castilla-La Mancha de hoy me han olido muy bien. Será porque cuentan una historia que conozco. ¿Os apetece? Pinchad en la foto y podréis llegar a ella.


¿Se nota que estoy contenta?

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL RELOJ DE PULSERA

               No sé qué hora era cuando me di cuenta de que mi reloj de pulsera había muerto. Sé que a las once y diez se había quedado mudo, que su tic tac monótono se había desvanecido para siempre, porque las agujas, clavadas en el último instante, me lo susurraban. Llevaba con él en la muñeca muchos años, tantos que una parte de mi piel conservaba un tono ligeramente más claro incluso en invierno porque no me lo quitaba salvo para asearme. Dormía en mi brazo y si no lo acariciaba al sueño le costaba alcanzarme. Ahora que era inútil, ahora que ya no servía, me enfrentaba a una decisión.

               En mi mente danzaron tres posibilidades.

               La primera, la lógica, sería quitármelo y correr a buscar uno nuevo. Abrir los ojos frente al escaparate de cuanta joyería encontrase en mi camino y dejarme seducir por el primero que me llamase la atención. Esa, opción de los impacientes, la deseché al instante. Mi reloj y yo habíamos vivido tantas cosas que no lo podía cambiar por uno nuevo sólo porque estuviera al otro lado de un cristal, a mi alcance. Exponiéndose indecorosamente, rodeado de trampas para que lo comprase.

               Seguí pensando.

              La segunda opción sería quitármelo y no volver a llevar jamás un reloj. Me daba cuenta de que me había tenido prisionera sin saberlo, atada a su ritmo, pendiente de sus tiempos más que de mis propias necesidades. Quizá ahora que ya no podía encadenarme, preso él de esa hora en la que se paró, podía liberarme, dejar de ser su esclava.

               Pero había alguna más.

               Conservarlo en mi muñeca. Sólo daría la hora bien dos veces al día, me recordaría, cuando lo mirase, que hubo veces que marcó horas memorables, momentos que vivió conmigo de los que se quedan sellados a fuego en el alma. A pesar de eso, sería un lastre, algo que llevar puesto y en realidad no sirve de nada, pero es que soy una sentimental y me cuesta desprenderme del pasado.

               Ese reloj, testigo de otro tiempo, de mi tiempo pasado, se quedó conmigo.

               En mi muñeca, clavado a las once y diez.


Nota: hace casi dos décadas que dejé de llevar reloj de muñeca.