lunes, 24 de junio de 2013

EL AIRE QUE RESPIRAS DE CARE SANTOS


Recomendación:

Eso es lo que voy a hacer hoy, recomendaros el último libro que he leído. Pensé plantear la reseña como siempre, con la sinopsis y un análisis de la voz narrativa, los personajes y la ambientación pero en este libro ésta es una tarea harto difícil por la misma estructura del mismo y la ingente cantidad de personajes que se mueven a lo largo de la narración. Si lo hiciera así acabaría con el encanto de esta gran novela, así que he decidido decantarme por recomendar su lectura valorando algunos elementos sueltos.

Recordando un poco cómo es este mismo libro, hecho de recortes, de fragmentos.

Care Santos, como en Habitaciones cerradas, traza el relato a partir de elementos que en principio parecen inconexos, historias que se suceden, que transcurren en el presente y en el pasado, que se componen de cartas, fragmentos de libros, biografías de personajes que realmente existieron… y que el lector debe ir dejando en su memoria para, al final, establecer el vínculo que los une. Ese, en definitiva, es el amor a los libros, el elemento que sustenta toda la novela, una colección de novelas eróticas y las vicisitudes por las que han ido pasando desde la invasión napoleónica hasta nuestros días. El marco de todo ello es la ciudad de Barcelona que se convierte en un personaje más, que evoluciona y está viva.

Care tiene una habilidad innata para cambiar el tiempo verbal de la narración, incluso se permite introducir de pronto a otro que continúe el relato para hacerlo más ameno y lo hace tan bien que te convence. Juega con el omnisciente, pasa a la primera persona en otros fragmentos o usa el recurso del género epistolar y deja al lector la tarea de darle cohesión a todo.

Y se consigue.

A lo largo de las casi seiscientas páginas de la novela son muchas las frases que me han llamado la atención, por lo que, contraviniendo mis propias costumbres, me atrevo a resaltar algunas de esas que me dejo marcadas para mí misma. Sólo son tres, no creáis que la destripo.

               "En la capacidad del lector tienen los libros su destino"

               Lo dice Guillot, el personaje que ha dedicado sus esfuerzos en recopilar las novelas eróticas y que por circunstancias de la guerra de independencia acaba perdiéndolas. Se lo dice a Ángel Brancaleone, un joven de origen modesto que será clave en la recuperación de los mismos. Me quedé pensando que cada libro, por sencillo que parezca, por insustancial que pueda resultarle a otros, siempre encuentra su destino en el alma de algún lector. Las mismas palabras, dependiendo de nuestras propias circunstancias, cobran sentidos diferentes. Hasta algunas sin significado, nosotros se lo damos.

               "Por mucho que nos veamos obligados a  fingir lo que no somos, nunca renunciaremos a lo que amamos de verdad"

               De una conversación entre Carlota y Brancaleone. Me gustó porque creo que nos resume un poco a los humanos, somos así. Empecinados en nuestros deseos y nuestros sentimientos que permanecen si son ciertos a pesar de que la razón a veces diga que es mejor desestimarlos. Pero ya se sabe, no se puede siempre contravenir al corazón.

               "Al cabo, para eso servimos los novelistas: para decir cómo ocurrió lo que no ocurrió nunca"

               Qué bonita frase y qué gran verdad. Nos lo inventamos todo, construimos aunque estemos fingiendo que es una reconstrucción y la complicidad que encontramos con los lectores nos empuja a seguir haciéndolo.

El final… tengo que decir que me lo imaginaba y mira que eso no me pasa habitualmente. Aunque escriba historias, cada uno tenemos nuestra propia manera de resolverlas y en este caso me ha pasado que hubiera hecho lo mismo que ella, así que puedo decir que la novela me ha gustado mucho. Una vez alguien me dijo que sabe si un libro le ha gustado muchísimo cuando piensa que eso es lo que le hubiera gustado escribir.

En El aire que respiras, conmigo, se cumple esa máxima.

Ahora guardaré esta novela en mi biblioteca y esperaré que la próxima vez que tropiece con Care, como me sucedió en la pasada Feria del Libro, haya suerte y lo lleve conmigo para que le dibuje una marca que lo convierta en uno muy especial en mi biblioteca.

Un libro único.


domingo, 23 de junio de 2013

LA NOCHE DE SAN JUAN

Esta noche celebramos la llegada del solsticio de verano. Esta fiesta pagana del fuego, que viene desde la antigüedad, se ha convertido en un momento de encuentro más en la que el significado simbólico se ha ido diluyendo a favor de otro más sencillo: la reunión, la charla, la alegría porque ya no hay que madrugar el lunes para ir al colegio.

Al menos creo que nosotros no celebramos mucho más.



¿Cómo lo hacemos? Con hogueras en el parque, hechas por los adolescentes con lo primero que pillan (un vez vi un sofá) e incluso a veces los más mayores hemos celebrado cenas improvisadas en las mesas. Una vez fue a base de aperitivos, preparados por cada uno de los adultos para agasajar al resto. Éramos muchos y al menos yo acabé empachada de tanto comer.

Y muy divertida, sin querer habíamos organizado un concurso de pinchos que serían la envidia de Chicote. Palabra.

Yo, como con los pinchos no me aclaro, hice una tarta que se me da bastante mejor y de la que no quedó nada.

El momento de las hogueras es divertido, los pequeños lo disfrutan y los padres podemos llegar a atacarnos porque alguno no entienda que no tiene las piernas tan largas como los adolescentes y se empeñe en saltar por encima del fuego.

No sería la primera vez…

Para esta noche no tenemos pensado cenar allí, nos ha pillado un poco ocupados a todos así que vamos a tomarnos sólo el postre: helado y chocolate con bizcochos.

Para la hoguera hay rituales.

Dicen que si saltas de la mano de la persona que quieres conseguirás felicidad pero yo no lo tengo muy claro. Ya saltar solo lo veo difícil pero de la mano de alguien… ¿quién te dice que no te caes de culo en la hoguera? Mejor lo dejo, que soy muy patosa y me busco la felicidad de otra manera menos peligrosa.

Otros dicen que debes saltar el fuego siete veces para que se cumpla un deseo. Vamos, con lo pava que soy, como para andar tentando al diablo, que tiene que andar cerca habiendo fuego de por medio.

Una manera de atraer a los hados es bañarse en el mar esta noche y saltar nueve olas de espaldas. No tenemos mar, descartado.

También hay quien dice que trae suerte quemar en la hoguera los apuntes del curso que ha terminado. O un papel donde se ha escrito aquello que queremos que se vaya de nuestra vida, un deseo para que el fuego purificador nos lo conceda.

A lo mejor eso lo hago, no parece peligroso.


Lo que sí es seguro es que probaré el helado y el chocolate.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿DE QUÉ VA DETRÁS DEL CRISTAL?



Hoy me han hecho una pregunta: ¿de qué va tu novela? La odio porque me resulta muy complicado explicarla sin destriparla. Me he dado cuenta de que en mi blog no he contado sino apenas vaguedades de mi propio libro. Como me cuesta, me haré preguntas y empiezo por esa misma.

¿De qué va Detrás del cristal?

Narro varias historias que se van entrelazando, algunas de ellas de amor aunque no es una novela romántica al uso. Detrás del cristal tiene ritmo de comedia de enredo con una trama principal que es pura ficción. Alrededor de esa trama gira otra mucho más seria, una historia de malos tratos de la que me sirvo como narradora para incrementar la desesperación de mi protagonista. No la desarrollé demasiado porque esta novela quería que transmitiera luz, un poco de alegría para estos tiempos de crisis que vivimos y porque simplemente es eso, una historia de fondo, secundaria, en la que no profundicé porque para eso necesitaría una novela entera.

¿Qué no encontrarás en ella?

Por ejemplo, sexo explícito. No le iba nada a mis personajes y tampoco me apetecía, así que los encuentros sexuales de los personajes están narrados de otro modo. 

¿Cómo son los protagonistas?

Bastante normales. No son mega perfectos, ni siquiera tienen los ojos claros y cuerpos esculturales. Son personas que se equivocan y están llenas de miedos. Como cualquiera de nosotros. 
Lo que los convierte en protagonistas de una novela es la situación excepcional que viven, disparatada y divertida. Ficción, por supuesto.

¿Dónde está ambientada?

En Madrid, aquí mismo. Otra cosa que quise desde el principio es que los escenarios fueran reconocibles y los personajes se llamasen como cualquiera que te pudieras cruzar en una parada de metro. Ana, Andrés y Pablo. Sencillos.

¿Es una novela romántica?

No. O no exactamente. En las novelas románticas el foco de atención se queda en los protagonistas y no los pierde de vista y Detrás del cristal lo mueve constantemente para mostrarnos a los secundarios y su mundo. Éstos también evolucionan, cambian a lo largo del relato.

¿Cómo la califican quienes la leen?

Entretenida, ágil, rápida, amena… Hay incluso gente que subraya sus frases. Hasta 23 subrayados compartidos tiene el final. Será que les gusta a quienes lo leen, ¿no? También hay quien dice que la historia no podría suceder en la vida real. Y yo sonrío porque sé dos cosas: algo que me guardo y que la realidad siempre supera a la ficción.

¿Cómo la califico yo?


Pues me gusta mucho, claro, porque para eso la escribí así. Medio romántica, medio intimista, llena de pensamientos entre líneas que hay que saber encontrar pero también eso no sé si es posible si no me conoces. A veces callo más que digo…

Me voy a dormir pero antes os dejo el booktrailer. Hoy lleva 125 días publicada, los mismos que en el top 100 pero algo me dice que eso va a cambiar muy pronto. Quizá esta misma noche.


¡Felices sueños! Yo mañana no quiero despertarme...

miércoles, 12 de junio de 2013

NO RECLAMES AL AMOR DE CARLA CRESPO



Sinopsis:

Desde que dejó la universidad y empezó a trabajar como agente de pasaje en una línea aérea, el día a día de Tesa transcurre entre retrasos y cancelaciones. Los horarios intempestivos del aeropuerto la agotan, apenas tiene vida social, no llega a mileurista y vive colada por Roberto, un piloto que no le hace ni caso… aun así, es feliz con su rutina.

Un día, tras un desagradable incidente con un pasajero que queda en lista de espera, su pequeño mundo se desmorona. Sin trabajo y sin expectativas de encontrar uno nuevo hace las maletas rumbo a la tierra de las oportunidades. Lo que no sabe es que lo peor está por llegar. Miguel, el encantador y atractivo joven que se ha sentado a su lado en el avión, ¡no es otro que el grosero pasajero del overbooking!

Está dispuesta a olvidarse para siempre de él y a empezar de cero su vida en Boston cuando su nuevo amigo, Simone, lo invita a la fiesta de Halloween y, entonces, sucede lo inevitable: empieza a mirarlo con buenos ojos y donde antes había odio ahora hay ¿amor?

¿Será capaz Tesa de olvidar el incidente que cambió para siempre su vida? ¿Será capaz de perdonar a Miguel?

Mi opinión:

Me descargué esta novela de Amazon tras haber leído el fragmento gratuito que la página nos ofrece. La llevaba viendo tiempo en las listas de los más vendidos y me llamaba la atención la sinopsis, así que probé. Desde que se me acabó el fragmento supe que tenía que comprarla porque me quedé con ganas de seguir. 

En cuanto pude, lo hice.

La novela rebosa frescura en la escritura, es ágil, divertida y envolvente. Sin darte apenas cuenta vas avanzando páginas y en muy poco tiempo te plantas en el final. Está escrita en primera persona, desde el punto de vista de la protagonista, una azafata de tierra del aeropuerto de Manises que es despedida por la infracción que comete en el embarque de un pasajero. Cosas de la vida, este pasajero, muy poco después, se acabará convirtiendo en una persona especial para ella.

Me encantan las casualidades, creo que son la sal de la vida, creo en ellas firmemente porque me tropiezo, día sí y día también con alguna, y por eso estoy convencida de que en la ficción hay que incorporarlas. Igual que los principios abruptos, partir de situaciones chocantes para alcanzar la meta que es contar una historia que entretenga (el verdadero fin de la literatura), que nos haga sentir algo mientras leemos que no sea un profundo sopor. En ese sentido, No reclames al amor cumple a la perfección. Carla hace lo que yo llamo "tirar una piedra en el estanque" y la novela muestra las ondas que se forman hasta que todo se vuelve a tranquilizar. Contar una historia, desde mi punto de vista es eso, remover la tranquilidad de una vida común con un hecho que se sale de lo normal para, a lo largo del relato, ir encontrando el camino para volver a la calma. Por eso, las historias románticas como esta, acaban bien, porque se ha recuperado el punto en el que el agua se serena. Ya no hay más ondas, habría que tirar otra piedra para que volviera a romperse la rutina pero, ante eso, se puede optar por empezar con otro planteamiento, otras situaciones, que desde la perspectiva del narrador de historias siempre es más interesante porque te permite modelar de nuevo personajes.

Yo, llegado ese punto, empiezo otra novela diferente.

Para contarnos esta historia, Carla elige, además de la primera persona, el presente. De este modo resulta sencillo seguir sus sentimientos, acercarse a ella y entender cómo se siente en cada momento. El cambio de vida que supone dejar su Valencia natal para marcharse a Boston a vivir con unos amigos de sus padres, el nuevo trabajo, sus miedos, el descubrimiento de por qué la despidieron, acaban pareciéndote tuyos. Me gusta el presente para las novelas porque aproxima al lector, lo involucra y lo arrastra con él.

Una cosa de la que huye la novela es la moda de incorporar escenas de sexo explícito. Considero que es un acierto, no le hacen falta en absoluto a esta novela.

También me ha gustado mucho que se hable de personajes de aquí, cercanos, reconocibles cien por cien, aunque los traslade a Boston. Miguel, el protagonista, es cautivador; Simone, el amigo gay con el que ella vive en Boston divertidísimo y la madre, una pesada encantadora, como casi todas las madres. El papel de María en la historia ya lo vais a tener que averiguar.

Lo dicho, si el género romántico es lo tuyo, esta es tu novela. Si lo que le exiges a una historia es que esté bien contada, que te permita soñar, léela. Si quieres una crónica de la realidad, cómprate el periódico mejor.

Te lo dice una lectora exigente.

viernes, 7 de junio de 2013

FLORITURAS LITERARIAS

Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente. (Clive Staples Lewis)

Intenté leer un libro de esos que encontramos recomendados en FB cada día. De alguien que reniega de la publicidad cansina que reconozco que a veces hacemos, pero que la practica en cuanto tiene ocasión y novela nueva. A pesar de que tiene una mayoría de opiniones positivas, incluso de gente con gustos afines a los míos, tengo que decir que desistí antes de llegar al consabido 10% de cortesía. Y eso que tenía la novela entera, que me la descargué pagando. El lenguaje, farragoso hasta más no poder, sobre adjetivado, imposible, me despertó un sopor inmenso y antes de darme cuenta estaba pensando en cualquier otra cosa que no fuera en la protagonista de la historia.

Abandoné.

Hace unos días, en un blog, leí que cualquiera que se lo plantee puede escribir un best seller. No estoy nada de acuerdo. Hay determinados esquemas que provocan que una novela se venda bien porque ayudan a que se lea sin apenas darte cuenta, pero fijándome en ésta, adelantando páginas, observando la longitud de los capítulos y la manera de cerrarlos, fui consciente de que los sigue a rajatabla… salvo uno: sencillez expresiva. Que no simpleza. Una grande de las letras, de las grandes de verdad, Ana María Matute, decía en algún momento que escribir sencillo no es nada fácil y corroboro sus palabras. Como autor te puedes decantar por decorar los escritos para huir de ese cliché que te atizan en cuanto se entiende perfectamente lo que dices y sin querer acabas haciendo lo que ocurría en esa novela: la sobrecargas de reflexiones inútiles, la llenas de metáforas y adornos y el lector se va de paseo por su mente, olvidándose de que estaba leyendo la historia que imaginaste.

Volví a las opiniones de la novela en Amazon y descubrí que aunque podía sentirme identificada con alguna de las negativas, tampoco podía descartar las buenas porque no he logrado ni siquiera adentrarme en la novela. No me sirvieron de nada, esa es mi conclusión. Lo único que me sirvió fue probar.

Sin embargo, sé algo. Creo que desestimo leer ni una sola de las que vea suyas en adelante porque hay miles donde elegir y no me ha gustado su estilo. La elegancia de una frase sencilla jamás la tendrá una en la que sobran palabras. La elegancia, me decían, no está en vestirte de sedas, sino ponerte un trapo y que te quede como si fuera seda. Es algo innato que sólo algunos llevan en sus genes. Yo, me pongo un trapo y sigue pareciendo un trapo, pero mi hermana, por ejemplo, no. Le sienta bien cualquier cosa, la convierte en algo especial sólo con mantenerla en contacto con su cuerpo. Mira que nos parecemos, pero el efecto no es el mismo.

Con la escritura creo que ocurre algo así, hay quien convierte lo aparentemente fácil en arte y quien confunde el talento con las florituras literarias. A lo mejor estoy equivocada.

Seguro.


No digo que siempre haya que ser sencillo, pienso que hay quien no lo es y se maneja de maravilla pero eso está al alcance de muy pocos elegidos.

lunes, 27 de mayo de 2013

EL CARACOL DE BYRON DE RAFAEL R. COSTA


Sinopsis:

A la remota bahía de Byron llega don Amós, su enigmática presencia cambiará el futuro de los tres habitantes del lugar. Fascinados por el paisaje donde están de algún modo encerrados, los personajes dan continuos paseos mientras se cuentan historias y festejan la belleza de un atardecer o de un guiso de pescado. El tiempo no lo marcan los relojes sino las mareas y los paseos y las charlas, mientras se van sucediendo los dulces atardeceres y los temibles aguaceros que pautan los estados anímicos de la trama.

Esta obra ganó el premio Irún de novela, y aunque es de 2003, para mí es de la semana pasada, que fue cuando realmente entró en mi memoria literaria. Sé que hubo una edición impresa, tan pequeñita que apenas se distribuyó más allá del País Vasco. Se agotó así que ésta ha sido una lectura digital.

No sé cuándo descargué esta novela. De verdad, no me acuerdo. Probablemente fue en alguna de las promociones gratuitas del autor, incitada por la curiosidad. Contrario a lo que hacen muchos, que descargan cuando es gratis por el mero hecho de hacerlo, yo sólo lo hago si hay algún detalle que me llama la atención y además me leo los libros, o al menos les doy la oportunidad de empezar su lectura. El caso es que hace unos días, repasando lo que tenía pendiente en mi kindle me volví a percatar de su presencia y me adentré en Byron Bay.

Ha sido una sorpresa muy agradable.

Mi mejor lectura en lo que va de año.

El caracol de Byron es una novela de ritmo pausado, una novela enigmática en la que la prosa exquisita de Rafael R. Costa te va envolviendo y sin querer te encuentras en la bahía de Byron, sintiendo la brisa del mar en tu rostro, como si fueras parte de ese paisaje por el que se mueven cuatro personajes. Porque no hay más. Aunque las referencias a personas que forman parte del pasado que los vincula son constantes, nada más son cuatro: Amós, un arquitecto septuagenario que se instala en la casa cerca del faro y la familia que vive en la bahía formada por Henrique, un adolescente de catorce años, Agapito Venturini, marinero al que le falta el brazo izquierdo y mamá Cesárea. Los demás, los que le sirven al autor para dibujar esta preciosa estampa, planean por los recuerdos de los habitantes de El comodoro, el antiguo restaurante donde viven. Amós ha viajado para comunicarles una noticia importante pero habrá que leer para saber, para encajar las piezas de este puzle. El amor, la muerte, el destino que ha ido tejiendo sus hilos en torno a ellos se narran desde el punto de vista de un narrador en tercera persona que indaga en los sentimientos de cada uno, dejando para el final una conclusión que tienes que establecer tú.

Dibujo del autor, Rafael R. Costa


Me vino a la mente Al faro, de Virginia Woolf. Ella no explica la simbología en la novela de ese elemento aglutinador en torno al cual gira toda su obra. Rafael, acertadamente en mi opinión, tampoco explica este enigmático título dejando que sea el lector quien saque sus propias conclusiones. Os aseguro que no es difícil, aunque para ello hay que llegar al final de la novela.

A veces querría preguntar al autor muchas cosas y no siempre es posible, pero en este caso juego con la ventaja de que un día de octubre del año pasado, en una librería, tropecé con Rafael. Fue un encuentro fugaz, poco más de un intercambio de saludos, pero las redes tienen algo bueno y es que ese contacto se puede mantener en el tiempo y hoy, concluida la lectura, puedo acceder a él y preguntarle lo que quiera.

Lo hice.

Otro elemento que fascina en la novela es la presencia del mar, tratado casi como si fuera un personaje. Éste se presenta vivo, con sus mareas, cambiando los colores que refleja al ritmo que le marca una naturaleza que a veces se vuelve tan inconstante como los estados de ánimo de unos personajes que saben en todo momento que esos días en los que se mueve la novela van a cambiar sus vidas por completo. Los términos marineros, el léxico vinculado al océano es riquísimo y me ha permitido saber que alguien como yo, de tierra adentro, no sabe nada de nada de horizontes azules.

Oye, Rafael, ¿cómo sabes tanto del mar?

¿Cómo sé tanto de la mar? No diría yo tal cosa... pero, vamos. Ten en cuenta que yo nací a 100 metros de una orilla, que yo me bañaba todos los días antes de comer, según mi abuela "para abrir el apetito", como si a mí me hiciera falta eso, je,je,je... Aunque dicen que como poco... En fin... Además, mi querida novela "Valdemar Canaris..." trata sobre un tipo que le da la vuelta al mundo en solitario en un barquito de 10 metros, ahí sí que salen cosas de la mar salada.

Me fijo en el matiz, en la manera distinta de usar el artículo que tenemos los que somos de secano frente a los que tienen el alma enredada con la sal y la brisa marina…

Salto a otro de los temas del libro que me ha llamado la atención, la comida.  

Mamá Cesárea cocina como los ángeles, sabe sacarle al mar los sabores más auténticos y los adereza con las hierbas que cultiva en su pequeño huerto. Esa mujer, que retrata como alguien físicamente imperfecto (obesa, estrábica) a medida que avanza el relato, con su particular visión del mundo, con esa manera tan suya de entender la vida y de sentirla, se va haciendo un hueco en ti. A mí me olía a cocina a media mañana, a sabiduría antigua encerrada en una mujer que es muchas a la vez. Mamá Cesárea fue cantante en el pasado pero el tiempo, aunque ha borrado esa imagen no se ha llevado su voz, con la que deleita a su marido pero sólo el día de su cumpleaños, momento en el que El comodoro se transforma en una fiesta íntima pero aderezada como si los invitados fueran cientos. Igual que sus platos, exquisitos, dignos de un restaurante de cuatro tenedores aunque cocine sólo para el pequeño grupo que habita Byron Bay.

Los platos que prepara mamá Cesárea, ¿te los has inventado o de verdad existen?

¿Tú qué crees? Mira, algunos días, mi abuela quería cocinar "arroz con música", y me decía: ¿por qué no te acercas a la orilla a ver si coges algunas almejitas para echárselas al arroz? Y yo tenía una caña de pescar (casera, me la fabriqué yo) con la que pescaba esos peces que salen en la novela.

Sonrío y me imagino a su abuela haciendo un gesto de mamá Cesárea que es pura ternura, el de secarse los ojos con la punta del delantal.

El misterio que envuelve la llegada de Amós se desvela al final y los personajes que hemos ido conociendo a través de las conversaciones de los protagonistas se unen dando coherencia a la historia. Doris, El Neme, La Consulesa… dejan de ser anécdotas para completar este cuadro marinero en el que los nudos que ha ido tejiendo Rafael se deshacen frente a tus ojos.

Quiero seguir leyéndote. ¿Me recomiendas otro de tus libros?

¿Que te aconseje una…? Pues La interpretadora de sueños, pero elige la que quieras, y léela cuando quieras, puedas o te parezca, nunca tengo prisa por eso.


Eso está hecho, seguro que la leeré. ¿Y vosotros?

jueves, 23 de mayo de 2013

LA DECISIÓN

Pasaban seis minutos de las once de la mañana cuando Cristina recibió la llamada. No se había planteado muy en serio cambiar su acomodado empleo de cajera del supermercado de su barrio porque, aunque no le daba un sueldo excelente, ni satisfacciones íntimas, ni se correspondía con su formación, sí que mantenía saneada su economía, cubiertas sus facturas y ocupada su mente en ese entramado en el que nos envuelve a diario la rutina, y que nos protege de nuestras propias frustraciones.

Sin embargo, una simple llamada lo cambiaba todo. Le ofrecían otro trabajo, en el que viajar, algo impensable en su vida de supermercado, era uno de los alicientes, y que le reportaría un sueldo triplicado. Toda una tentación para Cristina.

Un caramelo en sus labios.

Pero…

Cristina tendría que ceder algo a cambio. Tendría que cambiar de casa, de ciudad y adaptarse a un nuevo entorno, repleto de personas a las que no conocía.

Daba miedo.

Ella siempre había sido una mujer tranquila a la que los cambios alteraban demasiado. Lo que en principio, en el primer instante de la oferta, iba a ser un sí rotundo, le fue generando dudas y angustias que quebrantaron su sueño y eliminaron su apetito.

La decisión la fue postergando.

Un día pensaba que sí, que era eso lo que ella realmente deseaba y se proponía devolver la llamada con una respuesta afirmativa. No obstante, a la mañana siguiente, una nube de dudas había desatado una tormenta nocturna y el sí inicial pasaba a un no tajante.

Un martes se cansó. No se puede vivir dudando. Cerró los ojos, respiró profundamente y se dijo que ya estaba bien, que ella se merecía algo mejor que pasar sus días al lado de la caja de un supermercado de mala muerte.

Dejó su trabajo.

Devolvió la llamada.

-Lo siento. Llega tarde. Ya hemos cubierto la vacante.

miércoles, 22 de mayo de 2013

LIBROS SIN RESEÑA

Siempre repito que cuando leo un libro y no me gusta, no hago reseña. En los últimos meses me ha pasado otra cosa: la falta de tiempo ha hecho que algunos de los libros que sí me han gustado, con los que he disfrutado leyendo, se me han quedado sin reseñar porque no he tenido demasiado tiempo. Quienes visitan este blog asiduamente saben que he bajado el ritmo de publicación y no es por falta de ganas o de material, sino por el tiempo.

Me sobra muy poco.

El que tengo lo estoy empleando en escribir, estos días mis dos novelas en curso han sufrido sendos empujones que me tienen muy contenta, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de, al menos, dejar aquí los títulos de los libros que se me han quedado sin comentar.

El primero fue CUARENTAÑERAS de Regina Román, un libro con un tremendo sentido del humor, del que incluso hay una serie que ya se ha estrenado en internet, y cuyo primer capítulo me vi el domingo con mi hija, que lleva toda la semana con la cancioncilla en los labios.

Este libro lo leí en papel y en su primera página lleva la dedicatoria de Regina.



El segundo fue EL TERCER ESTADO de Desirée Matas. Es una novela juvenil ambientada en el período de la Revolución Francesa, que juega con alquimistas y controladores, con elementos mágicos, una historia de amor y que cuenta con una escritura solvente que hacen de ella una novela recomendable para pasar un buen rato de lectura.

El Tercer Estado fue una adquisición en ebook que llevaba en mi kindle casi un año!!!!


El tercer libro es SONRÍE de Mel Caran. Es una novela erótica, que me gustó mucho sobre todo porque incorpora una historia de amor y de superación, donde la protagonista lucha por romper las barreras de la diferencia de edad. No soy muy del género, lo he dicho en más ocasiones, pero esta novela tiene algo especial. La escritura me ha gustado y sé que las próximas novelas que nos muestre las voy a leer. Lo leí también en el kindle.

Primera portada de la novela

Portada actual, ¡¡¡me encanta el cambio!!!



¿Os ha pasado que no os da tiempo a reseñar?

viernes, 17 de mayo de 2013

ARTE "CULINARIO"



"Sí, vale, está rico pero no es alta cocina, es más bien una hamburguesa. Fast food."

Ante una afirmación como esa, me asalta una pregunta (las preguntas son muy de asaltarme a cualquier hora, incluso en este momento que estaba planchando y lo he tenido que dejar para escribir). Me pregunto si Ferrán Adriá, antes de deconstruir la tortilla de patata, no hizo cientos de tortillas de patata desastrosas, o algunos miles de hamburguesas vomitivas. Supongo que sí, que probaría, experimentaría y al final dio en el clavo y se convirtió en uno de los cocineros más valorados del mundo mundial.

Pero me asalta otra duda. ¿Todo el mundo es capaz de hacer bien una simple hamburguesa? Creo que no, que algunas están para tirarlas al cubeto de basura más cercano, porque o se han quedado cortos en los ingredientes o les han puesto tantos que no hay por donde cogerlas.

Y tras esta reflexión culinaria, recuerdo que este blog es de libros.

Es que a veces hablo raro y hay que entenderme.

jueves, 16 de mayo de 2013

ALGO MÁS QUE VECINOS DE ISABEL KEATS



Sinopsis:

Leopold Gallagher, un rico hombre de negocios inglés de familia aristocrática, serio y obsesionado por el trabajo, conoce una noche en la terraza de su casa a la que, en un principio, toma por la amante de su viejo vecino. Catalina Stapleton, la nueva habitante del piso de al lado, es una joven extrovertida y generosa que disfruta ayudando al prójimo. En cuanto cruza dos palabras con su estirado vecino decide que, aunque él mismo no lo sepa, el señor Gallagher es un hombre infeliz que necesita ser salvado de sí mismo. A pesar de la arrolladora atracción que surge entre ellos, Leopold trata de mantener a la impertinente y alocada Cat a distancia; no está dispuesto a que su irritante vecina, por muy adorable que sea, derribe las barreras que tanto le ha costado erigir a su alrededor. Sin embargo, el destino parece tener otros planes... 

Mis impresiones:

Tengo que decir que Algo más que vecinos es un libro de lectura muy absorbente. Sin darte apenas cuentas vas pasado las páginas y cuando te quieres enterar ya se ha terminado. En mi caso, sin embargo, tuve que hacer una pausa obligada por las circunstancias.

Yo creo que no hace falta que explique más veces que hay dos cosas que me definen.

La primera es que me caigo constantemente. Incluso cuando no hay obstáculos aparentes yo me las arreglo para tropezar, no digo nada cuando se cruza conmigo una escalera… La de mano de mi casa acabó peor que yo hace un año, cuando me precipité desde ella. Tiempo después descubrí que yo no me había roto una pierna de milagro pero un peldaño de la escalera lo había partido en la caída. Y es de madera maciza. Hace un par de meses, por comentar la más reciente, rodé con mucho estilo por la escalera de la buhardilla…

La segunda, que mi despiste a veces es colosal. Ayer me puse a leer Algo más que vecinos a la vez que cocinaba y… se me olvidó que había dejado la olla al fuego, a tope. ¡La que lié! El vapor se rebeló, se puso a salir de allí con una fuerza sobrenatural y el techo de mi cocina acabó hecho una pena, goteando, porque daba tanto miedo acercarme que me quedé paralizada.

Todo porque en algún momento me había traslado a Londres, muy lejos de mis guisantes, mucho más cerca de las andanzas de Cat y Leo.

Este libro es puramente una novela romántica. A pesar de lo que pueda parecerle a alguien que me haya leído a mí, no soy mucho de este género. Lo leo de manera esporádica, fundamentalmente porque creo que siempre hay que conocer las cosas de primera mano y no por lo que nos cuenten, experimentar las sensaciones en primera persona. El libro ha logrado varias cosas conmigo (aparte del pequeño desastre en mi cocina): que no soltase la novela, que me reconciliara un poco con el género después de alguna que otra lectura bastante decepcionante y que un libro me haya durado un suspiro. De verdad que hacía tiempo que no me encontraba con algo así, una novela de esas que no quieres soltar.

La historia está narrada en tercera persona y sigue casi de manera única la relación entre Leopold y Cat, sin apenas escenas que se alejen de la presencia de los protagonistas. Leo es un cuarentón de muy buen ver y ella su vecina treintañera medio loca y guapísima a su manera, y desde el principio se percibe la química entre los dos. Isabel Keats juega con la tensión sexual entre ambos, estableciendo una relación en la que los dos pretenden quedarse sólo en amigos, pero que acaba explotando (como es normal y cualquiera que elija una de estas novelas está buscando leer) como fuegos artificiales.

Los tópicos del género se repiten pero yo creo que eso no le resta ningún encanto a una escritura fluida a la que yo sólo le pongo un "pero", pero que no es tal. La ambienta en Londres y el personaje masculino lo define como alguien estirado. Para ello se vale del narrador y, sobre todo, del lenguaje que él emplea, de los giros expresivos que entiendo perfectamente pero que a mí me sonaban raros (a mí) como de otro tiempo, no como me imagino que habla la gente inglesa estirada del XXI, que ahora que lo pienso, yo qué sé cómo hablan que en el XXI no he estado en Londres. Mi última visita a la capital británica se remonta al siglo XX y no tuve el gusto de codearme con la alta sociedad londinense.

Dicho esto, si os apetece una novela romántica, si queréis leer un libro de un tirón, os la recomiendo. Eso sí, no pongáis la olla mientras leéis, la cocina corre peligro.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL ALQUIMISTA IMPACIENTE DE LORENZO SILVA

Sinopsis:

 El alquimista impaciente inicia su acción con un cadáver desnudo que aparece atado a una cama en un motel. Por la situación en que se halla, sin marcas de violencia, puede ser un criemn, o no. El sargento Bevilacqua, atípico investigador criminal de la Guardia Civil, y su ayudante, la guardia Chamorro, han de resolver el enigma. La investigación que sigue no es una mera pesquisa policial. El sargento y su ayudante habrán de llegar al lado oculto de la víctima y de las personas que la rodeaban, y deberán desentrañar un complejo entramado de dinero e intereses. Pero la clave, como en la alquimia, está en la paciencia. 

El alquimista impaciente fue una adquisición en papel. Una de esas de última hora, cuando estás de viaje y sospechas que te queda muy poco tiempo con el libro que te llevaste. En realidad en mi kindle quedaban muchos por leer y algunos podría incluso releerlos, pero no me apetecía ninguna de las dos opciones. Su precio, 5,95€ y el tamaño de las letras (bueno para una cegata como yo) hicieron el resto para que me lo llevase conmigo.

Al empezara a leer me llevé la sorpresa de que la acción empezaba en Guadalajara, más concretamente en un motel de la A-2, a una altura kilométrica que hizo innecesario que me dijera el nombre (no lo menciona) porque es de sobra conocido para una alcarreña viajera como yo. Y que mi amigo Julito fue el cocinero durante muchos años del sitio en cuestión, como para no conocerlo… También la central nuclear, a la que Lorenzo Silva nunca llama por su nombre, es probablementeTrillo II. Cuando la recorren no necesitaba imaginarme nada, sino tirar de recuerdos. Si mi memoria no falla, creo que he estado cuatro veces dentro. Cada detalle de los que tenían que ver con mi tierra me eran cercanos y la única vez que algo me ha chirriado es cuando, desde Madrid, tardan "poco más de una hora" en llegar a la central. Volando, quizá. En coche… lo dudo. Pero bueno, Chamorro conduce muy bien, será eso.

Bevilacqua sigue siendo uno de mis personajes favoritos. No me creo sus "antecedentes" de psicólogo, pero es muy común en mí. Todavía no me he conseguido creer a ningún protagonista psicólogo de los que he leído. Manías mías, qué le voy a hacer. Sin embargo, su filosofía, su inteligencia, su agilidad mental, ese deje de amargura que a veces se cuela entre sus palabras y las reflexiones certeras con las que interrumpe el relato, eso sí que me cautiva.

El juego de tensión sexual entre los protagonistas también me gusta mucho. Vila siente algo que no consigue entender del todo por Chamorro (a quien no entiendo muy bien yo) y la mantiene en ese limbo indefinido en el que algunos hombres cabales ponen a la mujer que mueve sus días: lo suficientemente cerca pero sin rozarla, no sea que la confundan con una cualquiera con la que se puede tener una relación complemento, de esas que ya no son la primera que nos marcó como personas. De esas que se tienen para no transitar solo y para compartir facturas. Vila concede a Chamorro la importancia que se le da a una compañera pero para él es tan grande que no se atreve a banalizarla. Tampoco es que Chamorro esté muy por la labor, creo yo, aunque me faltan algunos libros de la saga para entenderla a ella del todo.

Mi ejemplar tiene heridas. Mis libros me sufren en silencio (menuda jauría de gritos tendría si tuvieran capacidad de gritar). Si tengo lápiz a mano, subrayo pasajes para releerlos en cualquier momento. Si estoy fuera, doblo sus esquinas sin piedad, para recordarme que en esa página hay algo que me movió a pensar. Este tiene bastantes esquinas que apuntan a frases certeras de Lorenzo Silva. De sus múltiples heridas, de eso es de lo que me apetece hablar y esa es la razón última por la cual esta será una reseña diferente a las que suelo hacer. Esto estará lleno de spoilers.

"Tal vez deba preguntárselo usted mismo como hombre. ¿Por qué una persona como Trinidad, cariñoso, responsable, sensato como pocos, pierde de pronto la cabeza y se va con una zorra a hacer todo tipo de disparates, que terminan por costarle la vida?" Blanca Díez, esposa de Trinidad Soler, la víctima que aparece asesinada en el motel.

Me asaltó una pregunta. ¿Por qué, de vez en cuando, perdemos la cabeza de esa manera por algo? No pensaba necesariamente en que nos liemos la manta a la cabeza y dejemos nuestra vida de lado a cambio de ponerle vidilla a nuestra cama, sino a las razones por las que, teniéndolo todo bien organizado, de pronto nos da por embarcarnos en aventuras que nos quedan demasiado grandes y que acaban costándonos la salud, cuanto menos. ¿Insensatez? ¿Locura transitoria? ¿Crisis existencial mal llevada? Aún estoy pensando en ello, y en el regusto amargo que la palabra zorra me dejó.

"La curiosidad es el sentimiento más volátil. Sólo dura mientras queda algo por descubrir. Cuando apartas el último velo, antes incluso, se agota y necesitas otro enigma. Las mujeres no deberían sentirse demasiado halagadas por los hombres curiosos, y me temo que casi todas tienen propensión en incurrir en ese error". Bevilacqua.

Esta es la razón por la que me gusta tanto este personaje. De pronto, en medio de una investigación que no avanza, se lanza con una teoría propia, una que tiene mucho de negativa, y con la que estoy de acuerdo. O no. La palabra clave para que la señalase es halagada. Me repatea las tripas como si una bailaora de flamenco estuviera dándolo todo encima de mi abdomen. "Me halagas". Prefiero que me llamen hija de puta, me suena menos falso. Yo y mi cara B, deslenguada, insolente y un poco caustica.

 "¿Ha leído usted Guerra y Paz? Una lástima. Siempre pregunto esto porque tengo la pequeña manía de dividir a la gente entre quienes han leído y quienes no han leído este libro. Hay una raya divisoria entre quienes soportan mil quinientas páginas de sabiduría continua y quienes se rinden a medio camino." León Zaldivar, sospechoso del asesinato de Trinidad Soler.

Curiosa manera de dividir a la gente. Para leer Guerra y Paz hay que tener tiempo, más que nada. Para hacerlo con calma. Yo soy de los que tienen la tarea sin terminar, demasiados compromisos tontos que me he forjado y que trato de deshacer. No pienso dejarlo que corra mucho tiempo. El príncipe Andrei, muy al principio de la novela, dice: Querido, no puede decirse en cualquier parte lo que uno piensa. Y no puedo estar más de acuerdo.

"Mientras la veía alejarse en aquella atmósfera ligeramente otoñal, me asaltó una nostalgia indefinida, como la que se siente por todo lo que uno ha deseado una y otra vez, sin llegar a poseerlo nunca. Por algún mecanismo perverso, eso es lo que termina añorándose, más que lo que de verdad se tuvo". Bevilaqua con respecto a Chamorro.

Es cierto. A veces algo que nunca hemos tenido se queda prendido a nosotros y nos acompaña de por vida, y de pronto alguna otra cosa se nos borra, aunque en su momento fuera clave. Se me ha olvidado casi todo de gente que se suponía que era importante en mi vida y, sin embargo, nítida y para siempre, tengo la imagen de un niño del que me enamoré en el cole y que nunca se fijo en mí.

"¿Sabes lo único que no tiene precio? Quien ha aprendido a no necesitar nada. Esa es la única gente que un hombre como yo se siente capaz de admirar. Si es que existe". Zaldivar a Chamorro.

Pues es cierto, si es que existe. Mi objetivo en un tiempo lejano fue ese, no necesitar a nadie, no depender de nadie. Ni económica ni emocionalmente, no encontrarme un día vacía porque me había quedado sin bastones en los que apoyarme. Reconozco que he fracasado en lo segundo.

"Por fortuna para quien quiere mantener oculta su verdadera personalidad, la gente tiende a manejar respecto de los demás un puñado de burdos retratos robot, que resulta preferible dejar creer al otro y al que uno se ajusta sin desviaciones". Vila a Patricia Zaldivar, amante de Trinidad Soler.

A veces hacemos eso, nos construimos personajes que resulta cómodo manejar, caretas con las que salimos a escena en la vida y que nos permiten resguardarnos de nuestro verdadero yo.

El libro me ha gustado. Ahora tengo esperando La marca del meridiano. Quería seguir un orden pero me parece que en mi vida, últimamente, el desorden es el mejor orden que encuentro.

domingo, 5 de mayo de 2013

MUCHAS GRACIAS

Hay un refrán que dice que es de bien nacidos ser agradecidos, así que yo quiero desde aquí, desde mi rincón, darle las gracias a Antonia Romero, autora del best seller digital La tumba compartida, por este regalo que me hizo el otro día: un vídeo que en apenas treinta segundos resume mis cuatro libros.

No sé si sabré ponerlo para que aparezca una imagen o solamente saldrá el enlace, ruego perdonéis mi torpeza. Poner vídeos en el blog lo suspedí en primero de blogosfera y todavía no he sido capaz de recuperar la asignatura. Al final, llegaré al final de la carrera de blogs y me quedaré sin la licenciatura por culpa de esto, lo estoy viendo.


Nada, prometo que lo he intentado pero soy incapaz, así que tendréis que fiaros de mí y creer que detrás de esa palabra hay unas imágenes.

* Esto lo escribí antes de recibir clases particulares de Pilar Palel. ¡Gracias! ¡Al final me saco la carrera! Ahí está el video!!!!!!!!!


Tengo que decir que el vídeo me hizo mucha ilusión. Es una de esas cosas que dices que harás algún día, pero que vas dejando aparcadas y que de pronto alguien se tome la molestia de hacerlo por ti... te quedas con la boca abierta y sin saber qué decir, salvo muchas gracias.

Otra vez.

Aprovecho el día que es hoy para felicitar a todas las madres, a la mía, a las vuestras... A esas mujeres que nos enseñan a ser personas con su ejemplo, que no nos fallan.

A todas, un beso de hija.

jueves, 2 de mayo de 2013

UNA LUCHA DIARIA



No sé si antes de que se impusiera la publicación digital, escribir una novela era eso, escribirla, conseguir que se publicase y esperar que la leyeran. Que no era poco... Sé lo que es ahora: una lucha diaria. Cada día te levantas con el objetivo de serle útil, de empujarla todo lo que dé de sí tu imaginación, inventando campañas de marketing (sin tener ni idea de lo que es el marketing) o interactuando con los lectores que se acercan a ti para compartir su experiencia de lectura.

Reconozco que esto tiene un componente muy interesante, te abre la mente, te ofrece otros puntos de vista sobre lo que tú mismo has hecho pero, por otro lado, agota. Requiere de ti una energía que diluye la que te hace falta para escribir o para el resto de tus actividades cotidianas.

Cuando recibes buenas críticas, o al menos constructivas, la misma sensación que te provocan te empuja y desdibuja el agotamiento, pero cuando te encuentras que no han entendido nada de lo que pretendías transmitir con tu historia, que se quedan en la superficie de la anécdota sin profundizar lo más mínimo… te provoca un desgaste brutal.

Menos mal que siempre me queda la imaginación, cerrar este mundo virtual y volver a ese otro que es menos real, el de los personajes que cobran vida entre palabras, que creo cuando el silencio de la habitación sólo lo interrumpe el sonido del teclado combinando las letras de nuestro alfabeto. 


lunes, 29 de abril de 2013

¿EXISTES? ENEMIGOS EN UNA GUERRA QUE NOS UNIÓ DE IVÁN HERNÁNDEZ



Sinopsis:

En un futuro cercano las encuestas de opinión serán de vital importancia. Tanto, que incluso decidirán los exterminios étnicos. Todas las personas será aptas para participar en la toma de decisiones... excepto las imperfectas. Edel Doowan es una de ellas. A pesar de ser hija de un importante coronel, su vida de niña rica en Dubai se resiente cuando, al cumplir los 17 años, descubre que la realidad no es tal y como se la cuentan.

Intriga, misterios, acción y amor, mucho amor, esperan a Edel en esta aventura cibernética, en la que dará con la respuesta correcta a la pregunta:

«¿Existes?»

Mis impresiones:

Leer a Iván es un placer. Siempre plantea historias de esas que te obligan a seguir leyendo por dos razones: el interés que suscitan en ti y la manera que tiene de contarlas. Cuando acabé La protegidaWittman me costó mucho encontrar un libro que me dejase tan buenas sensaciones, estuve vagando por las páginas de media docena hasta dar con uno interesante, así que cuando leído este me volví a plantear una nueva lectura jugué a lo seguro: volví a él.

En ¿Existes? Iván plantea una distopía, un mundo dentro del nuestro en el que han cambiado las normas que, normalmente, rigen nuestra sociedad. Edel Doowan, de 17 años, es la protagonista, la hija de un militar que no se siente cómoda con el mundo perfecto en el que ha crecido, tal vez porque ella misma es una anomalía dentro del sistema. No es perfecta, ha nacido del amor que un día se tuvieron sus padres y no de una inseminación artificial que señalase el embrión del que venía como el ideal. Tiene problemas para controlar su peso y tampoco es guapa.

Edel, con quien más se relaciona es con Marjorie, un androide, tal vez porque su familia está rota debido al alcoholismo de su madre y a la nula empatía con su padre, que la controla a través de una pulsera ACC (descubrid qué significa). Es feliz entre ordenadores viejos, tratando de hacer que funcionen las reliquias de otro tiempo que se ha evaporado. Porque aunque nunca se mencione el momento temporal, esta historia transcurre en un futuro que tampoco parece demasiado lejano. Es la única que sigue asistiendo al instituto, donde ya no hay alumnos ni profesores, pero que se mantiene abierto porque las autoridades se comprometieron a que así siguiera mientras uno solo de los alumnos quisiera asistir a las clases (por cierto, impartidas con un profesor virtual). Edel, desde ahí, nos va mostrando su rebeldía. Ella sola mantiene en funcionamiento un colegio vacío, silencioso, y lo hace porque aún cree que las cosas pueden cambiar y sueña con el día en el que esos pasillos se llenen de risas y de adolescentes como ella.

El día de su cumpleaños, su padre le regala un ordenador descatalogado, un Hangar del 52, y Edel hace que funcione una antigua aplicación para comunicarse a través de mensajes de texto (¿os suena?). Logrará así, por casualidad, contactar con Alexander, un líder de la resistencia, representante de los imperfectos que está luchando porque ese mundo anterior al que devastan las neo personas no desaparezca y no se cansa de buscar a alguien que quizá no existe.

Iván aprovecha la excusa que le brinda esta historia para reflexionar sobre el contraste entre dos mundos muy próximos, que en la actualidad comparten espacio incluso en una misma ciudad. Uno es ese en el que el dinero y el poder han eliminado cualquier rastro de miseria (y por qué no, gran parte de humanidad) y otro ese en el que se lucha por la supervivencia día a día, barrios marginales en los que las carencias más absolutas de lo básico nos gritan fuerte en cuanto posamos la vista sobre ellos.

No cuento más, siempre hay que dejar que el lector se sumerja en las historias y las descubra por sí mismo (no quiero describiros lo que más me ha gustado de la novela), pero sí quiero hacer hincapié en un aspecto de la lectura que a nadie se le va a escapar. Iván, a lo largo de esta novela corta, va reflexionando sobre el rumbo que están tomando nuestras vidas, hacia donde nos lleva esta dependencia de la tecnología y, sobre todo, se pregunta dónde llegaremos si dejamos de luchar por las cosas en las que creemos, si dejamos que nos gobiernen y nos controlen sin oponer ninguna resistencia.

La novela se me ha hecho corta y no porque lo sea. Creo que tiene una manera de construir historias adictivas en las que quieres dejarte llevar y que se acaben tan pronto sólo lo compensa el hecho de que todavía me quedan más novelas aliadas que descubrir.

¿Os animáis?

viernes, 26 de abril de 2013

MIS JUEGOS, PARADOJAS Y ACERTIJOS FAVORITOS de ENRIQUE OSUNA VEGA




Hace unos días os recomendaba el libro de Enrique Osuna Vega. Acababa de ser publicado en Amazon y apenas había tenido tiempo de empezar con los acertijos que nos propone, sin ningún éxito, por cierto, porque Enrique me retó a que descubriera el secreto que escondía el acertijo del gusano antes de publicarlo y no fui capaz. ¡Si es que soy muy torpe!

Hoy os digo que ya lo he leído entero.

Me ha dejado… sin palabras.

Donde tú esperas encontrar un simple libro de acertijos, resulta que encuentras algo que va mucho más allá. Enrique maneja las palabras como quiere, sabe llevar al lector, mantener su atención todo el tiempo y el libro se convierte en algo más que un mero pasatiempo.

Escrito alternando las tres personas gramaticales, la implicación que logra con quien se sumerge en sus páginas es increíble porque no plantea un acertijo y luego otro, y otro… No. Es Enrique, el novelista, el que convierte algo trivial en un juego que se acerca mucho a lo literario. ¿Cómo? Sencillo y difícil a la vez, porque no creo que todo el mundo sea capaz de manejarse como él lo hace. Primero, lanza un acertijo. Luego, antes de dar la solución, pasa a otro, dejándonos tiempo para pensarlo, pero a la vez incitándonos a que sigamos recorriendo las páginas de este ensayo.

El resultado es una lectura fluida, cohesionada en todo momento, en la que el lector se siente partícipe de una conversación imaginaria con el autor, que le va desvelando los acertijos poco a poco. Hace sugerencias sobre dónde usarlos, para que el libro trascienda ese momento íntimo de lectura y se convierta en nuestro cómplice para noches entre amigos, después de una cena, o sobremesas interminables que estoy segura se plagarán de risas y de caras de asombro cuando nos animemos a ponerlos en práctica.

Pero no se acaba aquí, hay más. Enrique completa este libro hablando de los acertijos que aparecen en su primera novela, El eterno olvido. Habla de la verdadera historia de Kamduki, el juego de internet que es protagonista junto con Samuel y Lucía de su novela. Al principio recomienda que se haya leído previamente la novela porque si no se perderá parte de su encanto, al saber las soluciones de antemano, pero creo que es una buena idea, siempre, leer El eterno olvido. Yo lo hice ya y os vuelvo a animar.

En conclusión, este libro es altamente recomendable.
Como entretenimiento y como lectura.

Felicidades, Enrique, me quito el sombrero y te hago una reverencia porque cuando creía que ya no podías sorprenderme más, lo has hecho.

Otra vez.

miércoles, 24 de abril de 2013

EL DIA DEL LIBRO 2013



El día del libro es una fecha especial para quienes no sabemos vivir sin esos objetos mágicos que nos transportan a otros mundos tan solo con abrir sus páginas y dejarnos guiar por las palabras que contienen. En nuestro país, como en muchos otros, se organizan actos para conmemorarlo y siempre me ha gustado participar.

La fecha elegida no es casual: se conmemora la muerte de los dos autores más grandes de la literatura Universal, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Ambas muertes no se produjeron exactamente el mismo día, por una diferencia entre los calendarios que regían nuestro país y el británico, pero la fecha sí que es la misma.

El pasado 23 de abril, pues, se eligió como día del libro y en Azuqueca de Henares, mi pueblo, siempre se celebra. Al vivir en Castilla y León tengo la ventaja de que el día es festivo, el día de la comunidad (se conmemora el asesinato en Villalar de los Comuneros, Valladolid, de Bravo, Padilla y Maldonado por las tropas de Carlos I), así que no sólo lo puedo hacer yo, sino que toda mi familia me acompaña, convirtiéndolo en una fiesta en la que participamos todos.

Estoy pensando que somos un poco macrabros, haciendo fiesta en fechas de muerte… Pero bueno, sigamos.


La biblioteca pública de Azuqueca organiza siempre multitud de actos, y este año han sido muy especiales porque se celebraban, además, los 25 años de los clubes de lectura. Todos los integrantes se esmeraron en preparar un programa en el que repasaron ese tiempo juntos de lecturas y experiencias, invitando a aquellos que se animasen a acercarse.

Yo quería estar allí porque asistí como espectadora de primera fila al nacimiento a finales de los ochenta del primero de ellos y, además, uno de esos 5 clubes que hoy en día siguen funcionando, me apadrinó en 2012, como una de las autoras noveles a las que prestaban su apoyo desde el principio de su carrera literaria. No pude llegar a primera hora, me incorporé cuando las actividades de la mañana tocaban a su fin, llegando cuando Raúl Vacas nos recitaba sus versos en el centro cultural.

Antes de mi llegada se llevaron a cabo una serie de actos, entre los que quiero destacar el manifiesto leído por el alcalde, Pablo Bellido, en contra del préstamo de pago en las bibliotecas públicas, un nuevo impuesto que se comenta que en breve sufriremos. Me perdí los detalles al llegar tarde, pero sólo con eso ya puedo decir que si ocurre será un día muy triste para la cultura y definirá mucho a quien estampe su firma para aprobar esa aberración.

Después intervino Jesús Marchamalo, en una charla que tituló Vivir con libros. En palabras de Margerite Yourcenar la mejor manera de conocer a una persona es ver su biblioteca. Es verdad: los libros hablan de nuestros autores predilectos, nuestros temas de interés, nuestras lecturas imprescindibles…  Hablan de los lectores que somos, pero también de los lectores que fuimos, o de los que quisimos ser y en los que finalmente no nos acabamos convirtiendo. Y en torno a este tema giró su intervención.

A las doce se leyó un fragmento del Quijote, conectando con el Círculo de Bellas Artes.

Justo después, llegué yo. Entré a la sala a oscuras, mientras Raúl hacía su papel de juglar y recitaba versos y nos hacía reír. Poco después de terminar nos acercamos al Centro de Ocio, para la comida que habían previsto, un ágape que tomamos de pie, con una inmejorable compañía.



Mis madrinas, que posan conmigo en la fotografía, estaban allí. ¡Son increíbles!

Pude hablarles de Detrás del cristal y he quedado con ellas en que, ya el próximo año, me acercaré para que hablemos de la novela. Sé que va a ser otro día mágico porque ellas extraen de los libros matices que hasta a ti misma se te han pasado por alto y tengo muchas ganas de escuchar lo que me quieran decir.

En la comida había una invitada especial, una autora que está muy vinculada a Azuqueca desde el principio de su carrera: Almudena Grandes. Llegó y enseguida se integró en el acto porque en realidad ella es una más dentro de este conjunto de mujeres (y algún hombre) desde hace mucho tiempo. La saludaron con la familiaridad que dan muchos años de experiencias lectoras comunes y que hacen, como dijo ella misma, que formen parte de un todo porque, ¿qué es un escritor sin lectores? Pues lo mismo que un libro que no los tiene, como nos dijo, una isla desierta.

Tras la comida, un café y más palabras compartidas, y en muy poco tiempo nos marchamos de nuevo al Centro Cultural, para que la directora de la Biblioteca de Cuenca nos hablase de los Talleres de Lectura de allí, que también han cumplido ya 25 años. Por la mañana habían proyectado un vídeo de imágenes recopiladas de todo este tiempo que repitieron para los que se incorporaban, y allí me vi, sentada al lado de Manu Leguineche o Ray Loriga. ¡Dios mío, cómo pasa el tiempo! Casi me había olvidado de aquellas tardes con autores, pero poco a poco, imagen a imagen, fueron volviendo a recuperar su sitio en mi memoria. Vi a una jovencísima Rosa Montero, a Fernando Delgado, a Josefina Aldecoa… tantos autores que forman parte de mi memoria como lectora y como espectadora de sus palabras.



Para casi el final quedaba hablar de la Tienda de las Palabras, un proyecto en el que un grupo de lectores inquietos juegan con las herramientas primarias del lenguaje, buscando hacer de ellas las fichas de un juego del que nos nutrimos todos. Al final todo son palabras, las que pronunciamos, las que leemos, con las que soñamos y con las que nos comunicamos con todo el mundo. Nos las regalaron para que las conservemos con nosotros. Almudena, por ejemplo, se quedó con un colgante verde, que acarició en muchos momentos de su intervención, que llevaba escrita su palabra fetiche: alegría.

Curioso, la palabra aval se quedó huérfana, sumergida en el barquito de papel donde estaba escrita, a la deriva en medio del mar de algodón que habían fabricado para ellas en una pequeña caja. Se ve que no gustó mucho…

El último acto era un encuentro con Almudena, la oportunidad de hablar con ella sobre su última novela, El lector de Julio Verne, pero que al final fue una charla sobre todos sus libros. Se dejó llevar por los lectores que le demostraron un profundo conocimiento de su obra y una admiración que se palpaba en el ambiente. Las preguntas se sucedieron durante casi dos horas y cuando ella pensaba que ya estaba todo, se llevó una sorpresa. Era el cumpleaños de Pablo Bellido, el jovencísimo alcalde de Azuqueca, y aunque a él le regalamos una canción de cumpleaños feliz (descoordinadas las primeras filas del auditorio con las últimas), al final fue él quien le hizo un regalo a Almudena, que estoy segura de que no esperaba en absoluto.
Azuqueca es un pueblo en constante crecimiento. Son tantas las calles nuevas, las plazas, los parques, los colegios, que algunos todavía no tienen nombre y otros te sorprenden. Yo no sabía que hay una calle que se llama Rafa Nadal, por ejemplo. Uno de los sectores nuevos han decidido que lleve el  nombre de escritores, creí entender vivos, vinculados con la provincia de Guadalajara, tanto por haber vivido en ella como por haber considerado que sus escritos la tengan de algún modo como protagonista. Almudena Grandes no cumple ninguno de los dos requisitos, pero tiene una vinculación afectiva enorme (y palpable en cuanto llega) con mi pueblo, así que decidieron que ella también tendrá su calle. Le entregaron una placa con el nombre de su calle y por su expresión de sorpresa creo que no se lo esperaba.



Después firmó libros a quienes se acercaron y nos fuimos despidiendo hasta otra, que espero que sea muy pronto.



El día se fue diluyendo y ahora toca volver a la rutina, a leer, a descubrir nuevos autores, a soñar con las palabras que nos ayudan a entender quienes somos. 

Hasta el año que viene.

lunes, 22 de abril de 2013

ÁNGELES DE CARTÓN DE MIGUEL A. MIAN ROS



Sinopsis (extraída de Amazon):

El hombre está lleno de miedos, Champalám lo sabe y es consciente de ello, como cualquiera de nosotros. 

La carga emocional de perder a su única hija le transporta a un mundo incómodo y solitario, donde todo se confunde y desordena hasta límites insospechados, y donde encontrar la verdad, ligada a la muerte, puede resultar la única salida.

Quién ha dicho que no se puede morir dos veces...


Mis impresiones:

La verdad es que me fijé en esta novela en abril de 2012, pero inmersa y despistada como estaba entre mis proyectos del año pasado, se quedó en la eterna lista de pendientes que sin darnos cuenta vamos acumulando. Llegaron otras novelas, se cruzaron en el camino y se fue diluyendo el deseo de acercarme a ella hasta que el título se perdió en mi memoria.

De hecho, cuando volví a tropezar con ella, me parecía nueva.

Ángeles de cartón cuenta una historia compleja, que abarca varios planos, por lo que contar el arranque, como hace la sinopsis, es como no desvelar absolutamente nada. Champalám, el protagonista, nos es presentado por un narrador en primera persona como un hombre que, por circunstancias que desconocemos, después de una vida acomodada ha acabado viviendo en la calle. Le acompaña Casca, un mendigo casi de carrera, que sabe buscarse la vida y en el que se apoya no solo para no perderse en ese mundo de soledad que es tener el cielo como techo, sino para conseguir algo de dinero, necesario para sobrevivir. El aspecto elegante de Champalám, vestido de traje aunque con el nudo de la corbata a medio hacer y su perenne maletín no ayudan a despertar la compasión de la gente, así que es Casca, casi siempre, quien se encarga de la intendencia.

La principal obsesión de este hombre es la búsqueda de su hija Ángela, lo único que le mantiene en contacto con la vida puesto que lo demás parece haber dejado de importarle. Registra todo lo que le pasa en un cuaderno de anillas, al que acompaña un eterno boli BIC, compañero de soledades y de confidencias y una fotografía de su pequeña.

Un día en el que todo se complica para Champalán, aparece en su vida Menta, una chica que le recuerda a su hija desaparecida y que le conduce a un mundo en el que descubre facetas de sí mismo que no espera.

Es complicado contar un libro sin contarlo pero en este caso es todavía más, porque los cambios de giro, las sorpresas que depara la narración no deben serle desveladas al lector. Creo que siempre es necesario pero en este caso más si cabe por lo complejo de la historia.

Algo que sí puedo contar y que de hecho es lo que me animó a leerla es la excelente prosa del autor. Es muy cuidada, casi como si se tratase de poesía, sin resultar lenta en ningún momento.

Ángeles de cartón, además, es una novela que fue premiada en su día. Resultó finalista en el concurso de Creación Literaria 2009 organizado por la plataforma Bubok, seleccionada entre más de 240 novelas.

Y la tienes en Amazon, por menos de un euro…

jueves, 18 de abril de 2013

ENTREVISTA EN LA UNIVERSAL RADIO

Esta entrada debería haberla puesto ayer, en lugar de hoy, pero he tenido un par de semanas complicadas, en las que estoy pero como si no estuviera, y entre unas cosas y otras se me pasó.

Tarde, entonces, os traigo la entrevista que compartí ayer con Miren E. Palacios, con Sol Tame y Paloma. Gracias a los tiempos tan fantásticos que vivimos, aunque no pudiérais acompañarnos en directo, la tecnología permite que la entrevista esté disponible en la nube y se pueda escuchar.

Fue un rato muy ameno en el que hablamos de mis libros, de los proyectos de Miren para la Feria del Libro (estará firmando en Madrid el 31 de mayo, apuntadlo) y en el que los minutos volaron. Casi antes de que me diera cuenta habíamos acabado. También Miren contó que estará en Barcelona, en San Jordi, así que los afortunados que estéis por allí, ya os podéis dar una vuelta porque además podréis conocer en persona a autores a los que quiero muchísimo, como Luis Miguel Morales Peinado y Angels Om. Yo estoy lejos y no va a poder ser, pero desde el espejo les mando un fuerte abrazo y toda mi energía.

Seguro que será genial.

No sé si acertaré a poner el enlace, espero que sí, que funcione.

http://www.ivoox.com/entrevista-a-mayte-esteban-sol-tame-al-aire-coord-audios-mp3_rf_1960834_1.html


También os dejo el enlace de la página de Facebook de La Universal Radio. Sólo tenéis que uniros para enteraros de todas las novedades que se traen entre manos.

https://www.facebook.com/LAUNIVERSALRADIO?fref=ts