domingo, 12 de octubre de 2014

UN AMOR PARA REBECA DE MAYTE UCEDA



Sinopsis:

Rebeca está a punto de casarse cuando emprende un viaje con sus amigas al corazón de Escocia. En medio de un paisaje de subyugante belleza comienza a dudar si Mario, su prometido, es el amor de su vida. Pero ¿cómo saberlo?, ¿cómo darse cuenta de que estamos haciendo la elección correcta? Cuando conoce a Kenzie MacLeod, un joven con el aspecto de haber vivido mil vidas del tamaño de la suya, Rebeca encuentra todas las respuestas.
Tres amigas; tres formas diferentes de entender el amor.

Mis impresiones:

¿Os ha pasado alguna vez que un libro os atraiga desde el primer minuto que lo veis? A mí sí, montones de veces. No siempre tras esa atracción se esconde algo interesante, a veces incluso han sido verdaderos fracasos lectores, pero no es este el caso. No sé decidir por qué, si fue la portada, la sinopsis o porque no esperaba el cambio de género de Mayte F. Uceda, pero en cuanto lo vi supe que quería leerlo. El mismo día que lo puso a la venta en Amazon lo descargué.

Han sido unas horas de lectura maravillosas.

¿Qué vais a encontrar? El arranque está en la sinopsis: tres amigas (Rebeca, Lola y Berta) y un viaje a Escocia, un viaje que no es solo un recorrido turístico más o menos largo (tres semanas) sino un despertar para la protagonista.

Me gusta que los libros me cuenten una historia y me la cuenten bien. Eso es lo que pasa con Un amor para Rebeca. No hace alardes, no se recrea en palabras a las que no afectarían unas tijeras sino que nos va llevando de la mano por el paisaje escocés, por las leyendas del pasado, por un bosque en el que un druida llena de magia una noche… Los personajes hablan como nosotros mismos, aproximándonos al carácter alocado de Lola, a la serenidad de Berta o al debate interno de Rebeca y convirtiéndonos un poco en ellas.

Mayte sitúa la trama en dos escenarios principales: Barcelona, la ciudad de origen de Rebeca, y el pequeño pueblo escocés de Beauly (se pronuncia parecido a beauty), al que describe con tal precisión que acabamos conociendo como si cada día pisáramos sus calles. (Incluso parece que pudiéramos llamar a la puerta de la señora Munro y nos estuviera esperando con una taza de té y una historia que contar sobre los vecinos.) Pero no se queda ahí, de su mano iremos conociendo sitios emblemáticos de Escocia y acontecimientos históricos que quedan perfectamente engazados en la trama. Incluso el reciente referéndum por su independencia tiene un pequeño lugar en la novela.

Rebeca es el centro de esta historia, o más bien las dudas que Kenzie, un atractivo músico escocés cuatro años mayor que ella, despierta en una muchacha que ha sido educada en unos patrones morales tan rígidos que le han planificado la vida hasta el milímetro, impidiendo que sea ella misma. Un viaje a Escocia de fin de carrera con sus mejores amigas, Lola y Berta, le abre los ojos y el corazón. Le enseña que el amor no es un plan sino un accidente, que cuando llega se siente sin poder impedirlo y que es mejor dejarse llevar que arrepentirse toda la vida de aquellas cosas que nunca hicimos por miedo.

Sin embargo… no os cuento más, tendréis que leer….

Mis impresiones acerca de esta novela son excelentes. Lo sé porque cuando siento “este libro me hubiera gustado escribirlo a mí” es que me ha conquistado.

Tengo su anterior novela, Los ángeles de la torre, sepultada entre todas aquellas novelas no leídas que se van quedando en el kindle, eterna pendiente entre una lista larguísima que Un amor para Rebeca se ha saltado, pasándolas a todas.


Sin intermitentes ni nada.

sábado, 4 de octubre de 2014

TERMINÉ EL MEDALLÓN DE LA MAGIA II

¡Qué ganas tenía de poder escribir esto!

Si hay una novela con la que he necesitado mucho tiempo ha sido con esta, por la dificultad que implica el que forme parte de otra historia previa y por el extra que supone el salto atrás en el tiempo que se produce en la trama.

En esta segunda parte dejo el siglo XXI para adentrarme en el XVII. El escenario, como ya ocurriera en la anterior, será la ciudad de Toledo aunque los personajes en algún momento se vuelven viajeros y visitan la capital, Madrid, donde tendrán la oportunidad de asistir a una representación teatral en un corral de comedias...

No os voy a contar nada más, solo diré que como ya ocurriera con la otra novela, las aventuras de los personajes (otra bruja de la misma estirpe, a la que ya conocimos en el anterior es ahora la protagonista), son una excusa para recrear la España del Siglo de Oro. La Historia, la de verdad, se funde con una historia de ficción que espero que disfrutéis cuando esté lista para ser presentada en sociedad.


Desde mi punto de vista la escritura es más madura, los personajes tienen mucho encanto (a mí me tiene conquistada Sebastián, un niño de la calle) y conoceréis el origen del medallón y su leyenda.

Con respecto a su "hermana mayor" os diré que estoy más que orgullosa de ella porque, aunque es la que menos ruido ha hecho en las redes (en cambio es la que más he vendido en papel de las que controlo yo), ya van unas cuantas veces que es elegida en colegios como lectura para los alumnos y este año incluso tengo a la vista una visita a un centro para charlar con ellos. Creo que será una experiencia estupenda.

De momento no hay fecha de salida, tengo que terminar una lectura para detectar errores ortográficos y dejarla reposar uno o dos meses para otra nueva lectura con algo más de perspectiva. Falta una lectura más de la mano de mis lectores cero, más necesaria que nunca porque al formar parte de una saga es conveniente que no se me haya escapado nada.

Y la portada, mi asignatura pendiente... Si no soy capaz de encontrar una tendré que recurrir a los expertos.

Viene sin avales, salvo el criterio de esos lectores beta, tendréis que confiar de mí.

Aún quedan para poderla mostrar unos meses pero os lo tenía que contar.

Por cierto, con esta van tres novelas ya que he terminado. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

NOCHE EN TOLEDO: LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ

Los que habéis leído la novela probablemente sabéis que arranca cuando Alicia, recién llegada a Toledo, decide realizar una ruta guiada para conocer la ciudad que la acogerá en las siguientes semanas. Ha llegado para hacer una suplencia en un instituto y piensa que estos días serán un simple paréntesis en su vida. Lo que no imagina es que la cambiarán para siempre.

Como en la novela, la ruta partió de noche. Acompañados por Eloy Moreno y por los guías de rutas de Toledo (Alberto con un grupo y Gudi con el otro) recorrimos los escenarios de la novela a la vez que nos contaban las leyendas de la ciudad de Toledo.

Fueron dos horas en los que hubo una invitada imprevista: la lluvia. Se presentó sin reserva y ahí estuvo, intermitente, dándonos algunas treguas. También nos libramos de ella cuando entramos en La Almunia de San Miguel, el pequeño hotel en el que se ambienta parte de la novela (me encantó el aljibe y ese túnel tapado con el botellero del que nos hablaron), o en el momento en el que pasábamos bajo los cobertizos toledanos.

A mí se me hizo corto, ni siquiera me cansé con tanta cuesta, y eso que hoy tengo unas estupendas agujetas toledanas.

Me dejo aquí las fotos, algunas, las que se han salvado porque tampoco es que fuera muy sensato sacar la cámara con la que estaba cayendo, y os invito a que hagáis la ruta. Con la entrada, además, nos dieron unas claves para descargarnos dos libros sobre Toledo.

Lo malo es que yo perdí la mía...







Yo pienso hacer más rutas con ellos, en cuanto vuelva a Toledo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

UN MILLÓN DE GOTAS DE VÍCTOR DEL ÁRBOL.



Sinopsis:

Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía. Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño. Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar. Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.

Una gran historia de ideales traicionados, de vidas zarandeadas por un destino implacable, una visceral y profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada; un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro la historia europea.

Mis sensaciones:

Me pilló por sorpresa, lo reconozco. Yo, la que no derrama una lágrima frente a las historias de ficción en un momento dejé la lectura, me senté en el sofá y, mientras miraba las nubes que rasgaban el cielo al otro lado de mi ventana, me sorprendí con un nudo en la garganta, mientras unas lágrimas silenciosas recorrían mi mejilla.

No era solo la historia que me cuenta.

Era yo.

Eran las reflexiones que se iban colando en mi mente cada vez que tropezaba con una de las cientos de frases sublimes que contiene la novela, algunas de las cuales he anotado en mi agenda (la que me regalaste, Juan Carlos, por fin encontré algo con lo que estrenarla) para releer de vez en cuando.

Llevaba meses tras este libro, entretenido mi tiempo en lecturas cero de las que no se puede hablar y otras que no he elegido con demasiado acierto. Y alguna muy buena también, menos mal. Después de un verano en el que probablemente solo se salvarán tres o cuatro libros en mi memoria, Un millón de gotas llegó a mis manos. Es más grueso de lo que pensaba pero resulta liviano al sostenerlo, la edición es muy cómoda, de esas que se manejan bien y te invitan a que no las sueltes. Tiene solo un pero, una letra diminuta para mis ojos que ya no se aclaran, que con gafas no ven y sin ellas tienen que acercar el libro a la nariz tanto que cualquier día acabaré dentro de uno de ellos. ¿O acaso eso no ha sucedido ya con éste? ¿No me ha atrapado incluso las emociones que siempre domino mientras leo?

No intento hacer una reseña que diseccione el argumento o estos personajes tan alejados del maniqueísmo que a veces predomina en las novelas actuales, porque no puedo, porque si intentara contarlo y pretendiera hacerlo bien la reseña sería eterna. Probablemente no lograría nada más que dejar constancia de que es uno de esos libros que narran dos tramas simultáneas, una en el presente y otra que llega del pasado para arrojar luz en la primera. Dos novelas en una que se complementan y se dan sentido mutuamente. Sería un análisis demasiado simple de lo que de verdad se esconde en estas más de 600 páginas. Una mera sinopsis como la que copié arriba, cuando lo que de verdad importa, lo que marca la diferencia entre Un millón de gotas y otro libro es el narrador, cómo nos cuenta la historia, cómo se mete debajo de tu piel o te sacude en el estómago. Las bofetadas de realidad sumergidas en la ficción.

La sensibilidad en la observación del mundo sin ahorrarse ni sus aspectos más mezquinos.

Gonzalo Gil, el abogado protagonista, va encendiendo luces en su pasado mientras nosotros, a su lado, recomponemos la historia de una familia llena de secretos, de silencios rellenados con historias inventadas, tan huecas como la tumba a orillas del lago, la que contiene un viejo traje que no vistió a ningún muerto. Como él, yo he ido descubriendo fragmentos de mi pasado que han venido a visitarme cada vez que una de las brillantes frases del narrador se descontextualizaba y venía a mí para llevarme a otro lugar muy lejos de estas páginas. ¿No es un libro excepcional cuando consigue eso en el lector? Cuando, sin pretenderlo, sin acercarse a tu realidad, la mueve.

Me ha gustado mucho leer la historia que tiene como protagonista a Elías Gil. Me ha costado ser testigo de lo salvajes que podemos llegar a ser para sobrevivir, de cómo ese hijo de un minero de Mieres llegado a la Unión Soviética a principios de los años 30 ve quebrarse su inocencia casi nada más llegar y se amolda al horror para sobrevivir. La barbarie del ser humano, sin disimulos, se plantó frente a mis ojos y mientras leía era capaz de sentir el frío de Siberia, la repulsa hacia Igor, el dolor de Irina, el llanto de Anna… Tanto que a veces cerré el libro en esta parte para tomar un poco de aliento, para distanciarme de lo que me contaba un poco y poder seguir respirando.

No había leído a Víctor del Árbol nada más que a través de su blog. Lo visitaba, entrada tras entrada, aunque apenas me haya atrevido a comentar sino un par de veces. La palabra atrevido no es casual, hay plumas que te parecen tan grandes que no te arriesgas a profanar su espacio con un comentario que, probablemente, no será brillante. Me conformaba con leer, con envidiar de algún modo la capacidad que tiene de escoger la palabra exacta en cada momento.

A lo mejor he llorado por eso.

Porque sé que durante un tiempo, aunque lo intente, no guardaré nada de lo que escriba. Lo borraré furiosa al releerlo porque le faltará siempre algo, ese matiz que solo le dan los grandes a lo que escriben. Porque constato que no manejo a mi antojo las herramientas necesarias para dar a un texto la contundencia que requiere. Porque me sentiré torpe, pequeña y a la vez prisionera en mi empeño de escribir, condenada como Sísifo a empujar una piedra que inevitablemente acaba rodando ladera abajo cuando creo que he alcanzado la meta. Porque necesitaré respirar y replantearme muchas cosas.

Necesitaré reponerme de esta experiencia lectora que os recomiendo.

Sin el más leve temor a equivocarme.


El talento, se siente y Víctor del Árbol lo tiene. Felicidades.






lunes, 22 de septiembre de 2014

CONCLUSIONES


Esta pasada semana estuve haciendo uno de mis estudios estadísticos. Bueno, llamar estudio estadístico a la mera observación de unos hechos sin sacar la calculadora ni una sola vez es un poco (un mucho, diría yo) pretencioso, pero queda muy serio ponerle nombre a las cosas.

El estudio se centraba en lo que sucede con las novelas que se colocan gratis en Amazon.

Hace poco más de un año, harta de que pirateasen Su chico de alquiler sin pudor alguno y, sobre todo, harta de que no se pueda hacer nada, decidí regalar la novela. Cinco días enteros la puse gratis en la plataforma. Desde el principio se colocó número 1 en descargas gratis en la página de España y de ahí no se movió.

Se produjeron alrededor de 1100 “compras”.

Lo más sorprendente es que, después de eso, se siguieron descargando ejemplares por cientos, esta vez pagando por ellos. En los siguientes meses se colocó en el top de Amazon y reunió tantas ventas que los últimos seis meses de 2014 superó con muchísima diferencia a Detrás del cristal. ¿A que no os lo imaginabais? Bueno, supongo que es culpa mía, que yo siempre intenté empujar con todas mis fuerzas a la novela que saldría en papel y con editorial en febrero de este año y dejé de lado lo que había logrado con mi primera novela.

Esta semana pasada, después de pensarlo mucho, puse gratis La arena del reloj. Hace tiempo que vengo observando diferencias con respecto a cómo se movían y cómo se mueven los ebooks indies en Amazon y pensé que por qué no hacer una observación desde la primera línea. De momento no tengo intención publicar lo que he terminado, pero había otras opciones que estaban ahí, al alcance de la mano.

Como soy de experimentar y como además llevo tiempo pensando que no quiero que este libro se muera (sin lectores los libros pierden su alma), me decidí. (Y porque soy torpe y no tenía acceso al archivo de la última corrección, también es cierto).

A las cinco horas estaba número 1 de descargas gratis en Amazon España. Ha estado en los tops de la mayor parte de las tiendas de la plataforma.

La primera conclusión a la que llego es que lo que hago tiene interés, que hay un nutrido grupo de compradores (todavía no sé si son lectores), muy interesados en lo que escribo. La novela ha estado en el número 1 casi cuatro de los cinco días que ha estado en Amazon. Le ha cedido el puesto a La piel del pecado, de Francis Molehorn y a otras dos novelas más cuyos títulos no recuerdo. La promoción la abandonó estando en el número dos.

Las descargas, después de estos cinco días: 604.

Casi la mitad de las que se produjeron hace un año con Su chico de alquiler. Me pregunté si esto tenía que ver con la temática de la novela, pero creo que no. Me da la sensación de que, en general, las ventas han caído mucho en esta plataforma, que ese boom que se vivió en 2012 cuando se instaló en España (llegó en 2011 pero muy al final), la época dorada de 2013, ha sufrido un declive serio en 2014. Que ya no se venden ebooks como se vendían, que ya no es el paraíso en el que se convirtió para los autoeditados que encontramos un escaparate perfecto para exponer nuestros libros y dejarnos ver.

Esto me demuestra otra cosa: si decido subir otra novela a la plataforma sé que el marcador de ventas no se quedará a cero, pero tampoco se moverá al mismo ritmo que lo hizo con Su chico de alquiler, ni como Detrás del cristal cuando la publiqué yo sola, lo cual es realmente curioso porque entonces a mí no me conocían ni en mi familia (donde todavía quedan bastantes miembros que no se han enterado de que he publicado una novela con Ediciones B, eso no ha cambiado mucho) y ahora hay gente que ya sabe quién soy. Lo lógico sería que sucediera lo contrario, pero este “estudio” me hace pensar que no será así.

Llamadme loca.

(O visionaria si acabo acertando).

La segunda conclusión es que no ha servido para situarla visible, sigue en el limbo de los 15.000 de donde la rescató la promoción, algo que sospechaba porque lo había visto en otros libros en los últimos tiempos.

La tercera ha sido que tampoco esto ha generado un comentario nuevo en Amazon. Esto es lo que menos me preocupa porque cuando hay comentarios nuevos me dan taquicardias así que hasta agradezco que no me los pongan.

¿Qué me ha hecho pensar todo esto?

Creo que Amazon necesitaba un empujón, publicidad, y encontró en los autores independientes un filón impresionante. Pusimos en boca de todos la página, inundamos la red de enlaces. Nos aprovechamos de sus ventajas, pero también trabajamos para ellos haciendo algo que probablemente de otro modo les habría costado miles de millones. Un beneficio mutuo del que no me arrepiento en absoluto porque a mí, personalmente, me hizo recorrer caminos que pensé que estaban reservados para otros.

Ahora que la página se ha consolidado me temo que no le somos tan necesarios. Creo que todo será diferente, que tendremos que aprender nuevos caminos para llegar a los lectores si es que queremos seguir llegando a ellos, porque éste empieza a dar síntomas de agotamiento.

Todo lo anterior, lo que conocíamos, ya es humo.


Seguiré escribiendo porque no sé no hacerlo. ¿Seguiré publicando? Pues ahí me hallo, meditando…

viernes, 19 de septiembre de 2014

LA ESTRESANTE VIDA DEL ESCRITOR 2.0


Cuando uno fantasea con la posibilidad de ser escritor se imagina a sí mismo encerrado en una buhardilla, rodeado de papeles o sentado frente a un ordenador, trazando historias en mitad de la noche e imaginando personajes. Cree que cuando termine el ímprobo trabajo de encajar todas las piezas, que cuando la novela haya pasado esa fase de reposo necesario y corrección posterior, cuando un editor haya dado el visto bueno para su publicación… entonces descansará y podrá dedicarse a encerrarse de nuevo en la buhardilla, volverá la magia de escribir y el proceso se repetirá con una secuencia parecida en otra novela.


Pero esto no son más que fantasías.

En el improbable caso de que la novela llegue a término, de que tengamos la paciencia de dejar que repose, de que aparezca un editor interesado en ella y acabe bien colocada en una mesa de novedades de la más selecta librería, el trabajo del escritor actual no habrá hecho nada más que empezar.

Yo ni siquiera me atrevía a soñar, que alguna de mis novelas iba a seguir los pasos de mi imaginación pero sucedió (menos lo de la buhardilla que no tengo). Salió de mi fantasía para plantarse en el mundo editorial, incluso se atrevió a cruzar el océano en busca de nuevos lectores. Todo se cumplió, salvo el último paso.

Descansar.

Eso, hoy en día, lo hemos perdido. No sucede, al menos, si eres uno de los cientos de miles de nuevos escritores que surgimos al amparo de las redes. Si quieres que el sueño continúe es necesario empujarla, imaginar estrategias de marketing (tú que no tienes ni idea de marketing) que además tienen que ser las más acertadas para llegar a los lectores. Tienes que tirar del carro, con lo que pesa, sin perder el aliento (ni la conexión a internet) ni un solo día porque si lo haces estás muerto.

Nada de volver a escribir en tu buhardilla al amparo de la soledad de tus pensamientos.

Ya os digo yo que estresa mucho.

Sin embargo, algo tendrá esto de escribir, algo de droga dura de la que es imposible desengancharse porque yo sigo cada día reuniendo palabras, desesperándome si no aparecen las que necesito. 

Limando, puliendo, limpiando, reescribiendo.


lunes, 15 de septiembre de 2014

ESTA SEMANA TE REGALO LA ARENA DEL RELOJ

Ha sido una decisión meditada durante muchos días. Después de pensarlo mucho llegué a la conclusión de que los libros que no se leen se acaban muriendo y no quiero (no puedo) que a éste le suceda. Es el libro más especial que he escrito, el que escribí en menos tiempo también porque el reloj corría en mi contra y quizá, ahora, no lo publicaría pero lo hice y me cambió el destino. Quiero seguir compartiéndolo con quienes se quieran ver entre sus páginas porque eso es lo que me han dicho siempre que sucede mientras lo lees, que te lleva a tus propios recuerdos, trasladándote a tu propia experiencia.



Os dejo los enlaces desde donde se puede descargar gratis hasta el viernes 19. Tratádmelo bien.

#ESPAÑA La arena del reloj https://www.amazon.es/dp/B007WL1DNS

#USA La arena del reloj https://www.amazon.com/dp/B007WL1DNS

#ITALIA La arena del reloj https://www.amazon.it/dp/B007WL1DNS

#REINO UNIDO La arena del reloj https://www.amazon.co.uk/dp/B007WL1DNS

#FRANCIA La arena del reloj https://www.amazon.fr/dp/B007WL1DNS

#MÉXICO La arena del reloj https://www.amazon.com.mx/dp/B007WL1DNS





miércoles, 27 de agosto de 2014

TIEMPO DE ESPERA

Abro ventanas virtuales. 
Me rodeo de cuadernos. 
Leo. 
Escucho. 
Proceso. 
Me distraigo en las redes un rato. 
Plancho. 
Vuelvo.

Hace días que el proceso creativo, ese que me lleva años, puso un punto y me siento un poco desubicada sin tener escritura entre las manos. De momento no es final, no lo será hasta que la novela esté en vuestras manos, pero sí es el prólogo a, al menos, seis meses de espera.

Sé que quizá es mucho, que la paciencia no es una virtud del siglo por el que transitamos, pero en este caso, creedlo, es necesaria. Muy necesaria. Tengo que hacerlo, tengo que darme una oportunidad, explorar este nuevo sendero y, si no es el mío, retornar al origen y seguir adelante.

Pero hay que esperar porque tiene un plazo.

Lo que voy a presentaros es digno. Me he esforzado mucho en que así sea, he talado grandilocuencias para ir a lo esencial, he buscado las palabras que aclaren el discurso eliminando aquellas que no eran nada más que florituras. Lo sabéis, yo no soy así. No me gusta la escritura pedante porque tengo claro que somos lo que escribimos. Tan oscuros como el resultado. Tan transparentes como las sensaciones que provocamos en los lectores. Tan superfluos como cada palabra que escribimos de más.

Si este camino que tomo se complica… quizá no lo cuente. Quizá se quede ahí, en mi cajón de historias imposibles, un secreto compartido con los íntimos. Demostrarme que lo cobarde es siempre no intentarlo, refugiarse en lo seguro para no sufrir los arañazos de las decepciones profundas. He aprendido en estos años que de esos no te libras nunca. Por mucho cuidado que pongas. Por mucho silencio que guardes. Por poco que te expongas, lo que duele, duele. Mejor ir preparado y que no te encuentre con el pie cambiado como me ha pasado algunas veces.

Había dos opciones, dos novelas en las que poner el foco y la elección solo dependía de mí misma. Está hecha.

No voy a enseñaros el dolor, no es el momento. Sé que esta novela, la que me guardo, tiene alma y literatura pero quizá yo no estoy preparada para lo que supone, así que os mostraré otra faceta, esa que ya conocéis de mí, la que de pronto os saca una sonrisa y que provoca que al acabar os paréis a pensar en qué os he intentado contar realmente. Porque, otra vez, hay dos lecturas: la simple, la superficial y la otra, la que deja caer pensamientos que sé que quienes como vosotros están entrenados en esto de leer no dejan pasar.

Pero dadme un tiempo.


Lo necesito.

lunes, 18 de agosto de 2014

VERANO DEL 14

Este verano ha sido un desastre.

Mi ordenador fundió a negro el 28 de junio. De pronto se apagó, dejándome a medias de una corrección, sin tiempo para hacer copias de seguridad, inválida sin la prolongación de mis dedos que son sus teclas.

Los primeros días le busqué un sustituto, pero me ha costado horrores acostumbrarme. No es él. No es su tacto, ni su calor, no es mi refugio sino un parche para no sentir tanto la ausencia. Es un trato para poder seguir escribiendo. Como cuando terminas una relación, por lo que sea, y te agarras a la primera mierda que se te cruza por el camino. Sin fijarte mucho en si viene con miles de defectos de fábrica. Es algo que sirve para tirar y te lo quedas. 

Hasta que dure.

Aunque luego te arrepientas.

Hasta que puedas permitirte algo mejor.

No he podido recoger algunas noticias en el blog. Resumiendo rápido, Detrás del cristal ya está a la venta en papel en Chile y Uruguay, ha sido unos días uno de los ebooks más vendidos en Goldenbook, ya acumula 74 comentarios, más del 50% de ellos de cinco estrellas (y sin pedir ni uno a nadie) y me han dejado también uno de una estrella, un señor que acaba la reseña diciendo que no se lo ha leído, que no me ha dolido ni la cuarta parte de lo que me dolían estas cosas antes (será que estoy madurando).


Hoy, 18 de agosto, además de ser el cumpleaños de mi primo César (si lo lees, que mira que me extrañaría, felicidades) puedo decir que he dado por finalizada del todo la escritura de una novela que empezó a gestarse en diciembre de 2011. De sopetón surgieron 38.000 palabras en las Navidades de ese año y seguí sumando hasta el fatídico julio de 2012, momento en el que todos mis proyectos se quedaron colgando de un hilo y a punto estuve de abandonarlo todo. 

Pero lo superé y continué con ella. 

En diciembre del año pasado solo me quedaba un capítulo para concluirla cuando tropecé de nuevo (esta vez con un dedo que no me dejaba escribir). Después se quedó atrapada en mi ordenador, pero había una copia con la que he seguido, aunque sé que se han perdido las últimas páginas que escribí antes del apagón.

He necesitado hasta ahora para terminarla.

Ya sé qué voy a hacer con ella. Tiene el destino absolutamente claro y espero que la suerte la acompañe porque le he puesto mucho trabajo. No puedo contar nada, pero os diré que este paso me hace ilusión, porque es un paso adelante, un nuevo escalón que abordo después de haberme sentado a meditar en el anterior durante meses.

Me ha costado, no creáis. Escribir con un ordenador que de pronto se llena de publicidad la pantalla porque sí, o que se cierran los programas de golpe no es cómodo, pero yo soy muy de adaptarme a las zancadillas de la vida, de sacar petróleo de un secarral si hace falta, y lo he logrado. Ha sido sin él, sin mi compañero de aventuras, echándole de menos porque no hemos podido compartir esto, pero qué se le va a hacer. Sigue ingresado en la UCI, intentando recuperar la luz.


Y yo sigo, andando aunque sea a oscuras.

viernes, 1 de agosto de 2014

Y EL GANADOR ES...


La GANADORA de un ejemplar dedicado de DETRÁS DEL CRISTAL es...

¡¡¡SARAMAGA!!!


La mano más inocente de casa se ha encargado de darle al ratón y este ha sido el resultado.

Muchísimas felicidades, Saramaga y, sobre todo, muchas gracias a las más de cien personas que se han animado a participar en este sorteo. De verdad, no esperaba esta respuesta tan espectacular por vuestra parte, ha sido alucinante el apoyo que he sentido. Espero que quienes aún no lo habéis hecho, os animéis a leer la novela en cualquiera de los formatos en los que está disponible y os animo a que me hagáis llegar vuestras impresiones (que siempre me enseñan un montón). Estoy ahí, detrás de una dirección de correo que está en este mismo blog, para escucharos.

Me vendrán muy bien ahora que estoy terminando de dar los últimos retoques a otra de mis historias.

Saramaga ponte en contacto conmigo para que tengas pronto el libro en sus manos (pestaña de contacto).

miércoles, 30 de julio de 2014

LISTA (provisional) DE PARTICIPANTES EN EL SORTEO

Mañana acaba el plazo para apuntarse al sorteo de un ejemplar en papel de Detrás del cristal que enviaré dedicado al ganador o ganadora. He estado estos días elaborando la lista y os la dejo para que comprobéis el número que os ha sido asignado (en orden de llegada, ese ha sido el criterio).

No sé si me habré dejado a alguien, si es así, por favor, avisadme. Por cierto, dos personas decían que no participaban porque lo tienen pero no he hecho ni caso, ahí están.

Estos son los números que corresponden a cada participante:


1.- Pedro, El Buho entre libros.
2.- Pilar Muñoz
3.- Ojo de Halcón (José Luis Parra)
4.- Amparo Gil
5.- Pili Usán
6.- Yolanda Hernández
7.- La Isla de las Mil Palabras
8.- Yasnaia Altube
9.- Iris T. Hernández
10.- Marta Horneo
11.- Maka Ferreira
12.- Virginia Jiménez
13.- Adelaida Martínez
14.- Cristina Pardo
15.- Laura
16.- La orilla de los libros
17.- Estrella Pérez
18.- Rocío Paramás
19.- María Loreto Pacheco
20.- Verónica Herance
21.-Rosa de la Mata
22.- Eva
23.- K@ry
24.- Rocío López Moreno
25.- Cris Mandarica
26.- Porlomenix
27.- Rocío
28.- Noelia Grove
29.- Saramaga
30.- Miriam Buñuel
31.- Rosa Casado
32.- Fany
33.- Athenna
34.- Adriana M.
35.- Tatty
36.- Dantesca
37.- Cristina
38.- Innagilles
39.- Danilucy6
40.- Victoria Rodríguez
41.- Samantha Rose Owen
42.- Margari
43.- Almudena González
44.- Bego Díaz
45.- Mariado
46.- Miranda
47.- Mari Díaz
48.- Rosario
49.- Victoria Riscart
50.- Honorio Mayor
51.- Manuel J. Antonio
52.- María del Pilar
53.- Estefanía Linares
54.- Rosa María Sánchez
55.- Marta Mañés
56.- Estefanía Rodríguez
57.- Debora F. Muñoz
58.- Nuria Crepillo
59.- Loli Misterio
60.- Ful Navalón
61.- Miriam Asperilla
62.- José Hervás
63.- Miriam Ramos
64.- Marisol
65.- Mara JSS
66.- Victoria del Campo
67.- Virginia Oviedo
68.- Leela Sombra
69.- Marina Collazo
70.- JVMVR
71.- Leticia Espínola
72.- Ana
73.- @Celia_ar
74.- Nerea González
75.- Nazaret
76.- Meg
77.- Nieves Villalón
78.- Marisa G.
79.- Laura Coll
80.- Lucía Herrero
81.- JaaC61
82.- Isabel
83.- Marta de Diego
84.- Juan Alfonso
85.- Margalida Ramon
86.- Yakoytroy
87.- Gemma Pou Calderon
88.- Tizire
89.- Zulema
90.- María Angeles Fernández
91.- Ángela León
92.- Rocío
93.- Gunnar
94.- Amparo Caballero
95.- Mercedes González
96.- Sheila Carballa
97.- Laura
98.- Mayte F. Uceda
99.- Vanedis
100.- Meg Ferrero
101.- Unknown
102.- Susana Palacios.
103.- Nieves Muñoz
104.- María Uceda
105.- Marisol Rodríguez Pasabados
106.- AnaLa
107.- Maricarmen A.M.
108.- Anka
109.- Raquel BS
110.- Sophie
111.- Nosolo leo
112.- Espe
113.- Montse Augé
114.- Ana María Sánchez Rojo
115.- Félix Magallón
116.- Leticia Tambo
117.- Laura Durán Ruda

Hay algún comentario anónimo imposible de localizar y no lo he incluido en la lista.




martes, 22 de julio de 2014

ESTIMADO SEÑOR VERANO

Martes 22 de julio de 2014,

Estimado señor Verano, ¿para cuándo su ansiada visita? Preparando su previsible estancia en estas latitudes había acomodado el hogar, cambiando edredones por sábanas o abrigos por camisetas de tirantes y me encuentro ahora con la casa alborotada cada noche, buscando una manta en lo más profundo del armario o rescatando el pijama de invierno.

No hemos cambiado aún la sopa por la ensalada, todo un despropósito si se tiene en cuenta el mes por el que transitamos.

Las noches en el parque están siendo lo peor porque los niños miran el calendario e insisten en que es casi como si usted hubiera venido, que ya es tiempo de que nos deleite con su bochornosa caricia y a veces hasta nos convencen para salir sin chaqueta o con unas sandalias que dejan a su suerte a nuestros pobres pies. Ellos corren y no lo notan tanto pero desde el banco donde vigilamos sus diabluras se hace difícil no tiritar.

Me han contado que tiene previsto presentarse el jueves y hacernos olvidar que ha estado ausente tanto tiempo, lo cual, señor Verano, permítame que se lo diga, no es muy elegante. Ansiamos su presencia, valoramos su visita pero no quisiéramos, en ningún momento desear que se vaya tanto como deseamos recibirlo.

domingo, 20 de julio de 2014

DESCONECTADO... POR OBLIGACIÓN.

Hola.
Sé que lleváis viendo el blog abandonado semanas, en cualquier momento me van a invadir las telarañas, pero no es por vaguería. Por una vez, y sin que sirva de precedente, tengo una excusa.

Bueno, más bien NO TENGO.

NO TENGO ORDENADOR.

Llevo más de un mes haciendo uso del portátil de mi hijo, un nido infecto de virus que me tiene loca. Para mirar cualquier cosa tengo que apartar una selva de publicidad que no sé de dónde sale, se abren páginas a lo loco, va como una tortuga...

Soy muy paciente. Tanto que ni siquiera tengo ADLS, me las arreglo con una conexión USB a internet y aunque a todo el mundo le ponga de los nervios su lentitud, yo me siento bien con ella. Me compensa poder llevarlo allá donde vaya. Sin embargo, esto de ahora, me supera.

A finales de mes, no sé cómo, haré el sorteo del libro que tengo pendiente (iba a poner el enlace de la entrada para que pudierais pinchar pero cualquiera se atreve, igual buscarlo me obliga a cerrar después doce páginas, mejor lo dejo) y después me voy a tomar vacaciones. De blog, de redes y de escritura. Aplazo todos los proyectos porque no tengo prisa (nadie me está esperando) y porque así no hay quien trabaje.

Esta mañana, aprovechando que estaba en Madrid, he estado mirando ordenadores. He vuelto a casa aún más frustrada porque no me puedo permitir ni siquiera los que no me gustan. Junto a la frustración me he traído otro pensamiento: ¿y si es una señal? ¿Y si lo que de verdad me está diciendo es que me dedique a otra cosa, que ya está bien, que me tome vacaciones? Como no lo sé, lo iré meditando.

Sin ordenador, claro.

No tengo.

Pretender hacer una casa sin ladrillos es un poco difícil. Escribir un libro se puede, pero publicarlo  en las redes sin ordenador... eso ya es directamente imposible. Soy de creer en imposibles pero esta vez como que no lo veo.

jueves, 10 de julio de 2014

sábado, 5 de julio de 2014

MEMENTO MORI DE CÉSAR PÉREZ GELLIDA

VERSOS CANCIONES Y TROCITOS DE CARNE I



Sinopsis:

Septiembre de 2010. Aquella mañana de domingo nada hace presagiar al inspector de homicidios de Valladolid, Ramiro Sancho, que acaba de dar comienzo una pesadilla que lo dejará marcado para el resto de sus días: la investigación del asesinato de una joven ecuatoriana a la que le han mutilado los párpados y en cuyo cuerpo han encontrado unos versos amenazantes.

Antecedentes.

¿Cómo llegué hasta ella?

Dando un rodeo, os lo cuento.

Algunos blogueros decidimos quedar este año en la Feria del Libro de Madrid para desvirtualizarnos. No había manera de ponernos de acuerdo, así que al final decidimos vernos en la presentación de Consummatum est, la última parte de la trilogía que inicia este libro: Versos, canciones y trocitos de carne. Como quería llevar hechos los deberes (era la única que no se había leído una línea de lo que escribe César Pérez Gellida) el 6 de junio, al pasar por delante de la caseta donde estaba firmando, pensé que comprándome un libro lo solucionaría de cara a la charla.

Tenía una semana, tiempo de sobra.

De vez en cuando me pasan cosas absurdas porque creo que mi sensatez vive en Burgos y yo en Segovia. ¿A qué viene esto? Pues a que yo, en la lógica trastocada que preside mi cerebro, como llevaba retraso de lecturas con respecto a los demás, decidí empezar a leer la trilogía por el final.

Así, a lo bruto y sin encomendarme a nada.

Me compré Consummatum est, César amablemente me lo firmó y me volví tan pichi a la caseta de Ediciones B donde firmaba en ese momento María José Moreno. Allí estaban charlando con ella Pedro, de El búho entre libros, y Teresa, de Leyendo en el bus, y no me llevé una colleja por tratar de hacer trampas en los “deberes” (menudo ejemplo de profe estoy hecha) porque son los dos personas pacíficas.

Así que el día 14 aparecí en la charla habiendo leído solo el fragmento de muestra de esta novela en Amazon y sabiendo, solo con esas primeras líneas, que aunque éste no sea mi género favorito, la novela me iba a gustar porque la escritura desde el principio es brillante.

No me equivoqué.

Una vez en la Feria compré la novela de la que hoy hablamos y César también me la firmó.

Recogida de datos.

Si se pretende hacer un análisis serio de un libro, la lectura debería ser minuciosa, acompañada de apuntes a los que acudir cuando llegase el posterior análisis. Para ello me hice con las herramientas indispensables: lápiz y papel.

¡No tomé ni una miserable nota!

Acabé haciendo lo mismo de siempre, doblando las esquinas de las páginas y memorizando lo que me había llamado la atención.

La escena de los hechos.

Memento Mori está ambientada en Valladolid, una ciudad que no es desconocida para mí porque vivo relativamente cerca y por circunstancias familiares durante algunos meses tuvimos que frecuentar uno de sus hospitales. Se hacía eterno estar en un edificio tan deprimente, así que los paseos por la ciudad formaban parte de la rutina hospitalaria y he sido capaz de mantener claro en mi mente por donde se movían los personajes. No creo que sea imprescindible para la lectura de la novela conocer la ciudad pero, al menos en mi caso, la ha hecho más amena y, sobre todo, me ha ayudado a poner en el plano lugares por los que había pasado sin prestar demasiada atención.

Los hechos.

En las novelas policíacas o en el género negro, uno de los alicientes que suele tener la lectura es que el lector no conoce al asesino. Va de la mano de los investigadores moviéndose a la vez que ellos y estableciendo hipótesis. En Mememento Mori, en realidad en toda la trilogía, esta máxima queda fulminada desde el principio. César Pérez Gellida nos cuenta quién es el asesino y gran parte de la novela se centra en él, en conocer a este personaje que está lleno de capas y pliegues.

Memento mori narra los esfuerzos del inspector Ramiro Sancho por darle caza en la capital castellana, a la vez que vamos conociendo a Augusto Ledesma, su pasado, su fría manera de actuar cuando elimina a sus víctimas. Todo al potente ritmo de la música que pone banda sonora a esta novela. A medida que avanza la lectura los giros que da provocan que sea imposible soltarla.

El equipo de investigación.

Al principio de la novela aparece una relación de personajes. Aunque no me ha sido muy necesaria durante la lectura, en el momento de hacer esta reseña (o lo que sea esto) la reviso y veo que son bastantes más de los que pensaba. Para conocerlos a todos  hay que leer el libro, por eso yo solo elijo los tres que me apetecen.

Encabeza el reparto el inspector Ramiro Sancho, del grupo de Homicidios de Valladolid, encargado de la investigación: pelirrojo, divorciado, destinado en la capital castellano-leonesa después de su paso por el País Vasco. A medida que la novela avanza evoluciona al ritmo de los acontecimientos. Me ha gustado mucho el personaje, sobre todo por su manera de expresarse.

Armando Lopategui, «Carapocha. Exagente del KGB y la Stasi. Albino, con la cara marcada por la viruela, lo que le ha agenciado el apodo. Es hijo de uno de los niños enviados a Rusia durante la Guerra Civil, de esos que nunca volvieron, y experto en perfiles psicológicos. Aparece para trazar un retrato de personalidad que ayude a atrapar al asesino en serie. Es el personaje que más me ha fascinado de la novela. De principio a fin porque en él nada es como parece (¿o sí?).

Martina Corvo, Doctora en Psicolingüística. Ayuda en la investigación analizando los poemas que el asesino va dejando en cada una de sus víctimas y mantiene una relación algo más que profesional con Ramiro Sancho. Eso la colocará en el punto de mira de...

El asesino.

Augusto Ledesma sustenta él solo la mitad de la novela. Es un personaje oscuro, un sociópata narcisista que se siente por encima de los demás y que se enorgullece de sus hazañas. El comienzo de su vida fue muy duro, un niño maltratado que es separado de su madre para acabar en una familia adoptiva que tampoco se muestra espléndida en cariño con él. Esto podría explicar su evolución negativa. Lo tiene todo en cuanto a lo material pero es incapaz de sentir afecto hacia sus semejantes  (bueno, él no ve a nadie semejante a él, ahora que lo pienso, se siente por encima de los demás). Es un personaje complicado, redondo, consecuente en su delirio y cuya voz se distingue perfectamente del resto. Como dije antes está lleno de pliegues, matices y dobleces…

Creo que merece la pena conocerlo (literariamente hablando, en persona ya me lo pensaría).

Las víctimas.

María Fernanda es un entrenamiento para asegurarse de que es capaz de matar sin dejar cabos sueltos. Una joven ecuatoriana con la que se cruza una noche y que acaba siendo su víctima de iniciación. Mercedes es su primer objetivo serio, la tortura como hizo ella con él puesto que se trata de su madre biológica a quien le es retirada la custodia debido a que lo maltrataba. El único de sus crímenes que podría tener justificación, si fuera posible justificar el asesinato como solución a un problema.

Y hay más, claro está, pero creo que no debo seguir desvelándolas…

La autopsia.

La novela comienza in media res, lanzando el disparador de la trama para que el lector quiera saber más inmediatamente. La escena narrada tiene tal fuerza que se hace necesario seguir leyendo. ¿No me creéis? Descargad el fragmento gratuito aquí si no tenéis el libro y empezad. A ver si sois capaces después de no ir a comprarlo… Posteriormente, aunque avanza siguiendo una línea temporal continua, incluye algún capítulo en racconto trasladando escenas completas al pasado, algo necesario para que vayamos componiendo el puzle.

El libro se divide en capítulos con su título correspondiente y estos a su vez en escenas. Cada una aparece con su datación: lugar, fecha y hora, un recurso cinematográfico que además ayuda a que el lector no se pierda. Al no ser demasiado largas y la sensación lectora es de querer avanzar otro poquito más. Sin darte cuenta estás en mitad de la novela casi del tirón.

El narrador elegido por César Pérez Gellida nos cuenta la historia en tercera persona. Es un narrador omnisciente, que mantiene una posición de focalización externa, sin entrar a formar parte de la trama. Esto distancia los hechos y sitúa al lector como espectador. Se va trasladando desde la investigación hasta las andanzas del asesino, de modo que siempre, mientras leemos, sabemos más que los mismos personajes. (No, siempre, siempre, no).

No me gustan nada las descripciones. Tiendo a aburrirme y hago lectura vertical, por eso creo que las evito al escribir, huyo de ellas normalmente como lectora. Pues en este libro no ha sido así. Algunas juegan con metáforas de una manera magnífica. Un ejemplo cortito, y prometo que no pongo ni un spoiler más:

“En la urna de cristal, sobre los tres pilares de hielo, vertió cuatro segundos de sabiduría. Dejó que el frío envolviera los conocimientos ancestrales antes de instruirse de un trago”.

¿Se puede decir mejor? Yo creo que no.

Los diálogos de la novela están muy logrados, no son nada forzados. En todo momento tiene en cuenta el decoro poético, asignando a cada personaje el lenguaje que mejor encaja con su personalidad o el ambiente en el que se mueve. Me ha gustado cómo caracteriza a cada uno a través de las palabras, como reserva para Sancho los refranes y los latinajos los escuchamos en boca de Augusto, una manera más de establecer distancia entre el asesino y el lector (yo, sin las notas a pie de página, no me habría enterado de ninguna expresión y eso que se supone que estudié latín cuatro años. Rectifico: fui a clase, estudiar no lo recuerdo).

Me han encantado los guiños personales y eso que apenas he podido ver media docena en la novela. Muchas veces yo misma lo hago, incluyo elementos cercanos en las novelas pero procuro que sean muy, muy sutiles. Estoy convencida de que escribimos en primer lugar para nosotros mismos y quizá eso es lo que nos empuja a “inmortalizar” elementos de nuestro entorno, personas, situaciones vividas o que nos han contado. En este caso los he visto a veces hasta divertidos (ese César Pérez entre la lista de posibles sospechosos que maneja la doctora Corvo me hizo sonreír, por ejemplo). De todos modos pienso que hay que tener cuidado con ellos porque a veces son un arma que se te puede disparar en las manos. Algún guiño de estos (en otra novela), estaba tan mal manejado que me provocó acidez de estómago. Pero no ha sido así en este caso.

Hay algo en la novela que no me gusta nada de nada y que no he podido evitar ver. Ahora se os abren mucho los ojos porque apenas pongo pegas a los libros que atraviesan el espejo pero… es que esto me puede. La novela tiene leísmos. Ya, ya sé que me vais a decir que César es de Valladolid y allí es lo más normal del mundo. No hace falta, vivo en Segovia y tengo dos hijos leístas a los que corrijo constantemente aunque sin resultados. Más bien se me están escapando a mí de vez en cuando, algo que me empieza a preocupar. Hace solo unos años no tenía dudas porque los sentía como patadas en el oído pero ahora tengo que hacer a veces la prueba del algodón para asegurarme (cambiar la oración a pasiva).

Banda sonora.

La música es otro de los protagonistas de la novela. Lo reconozco, soy una completa analfabeta musical, apenas me suenan vagamente los nombres de los intérpretes. Sin embargo, la banda sonora de esta trilogía no ha sido complicado encontrarla, recopilada y todo. La tienes aquí. Mientras preparaba la reseña, César la colgó en Facebook, así que solo tuve que copiar el enlace. Gracias porque no sabía qué poner en este apartado y sé, por lo que he leído de ella, que es uno de los puntos fuertes de la novela. Creo que me he perdido algo…

Referencias literarias.

La literatura es una parte esencial de este libro. Hay referencias mitológicas, a obras clásicas, a la poesía del 27, a James Joyce… siempre enredadas en la trama y perfectamente justificadas.

Algo que me llamó la atención desde el primer vistazo del plano que incorpora el libro, antes incluso de empezar la lectura, fue que aparezca un hito como: residencia de Gregorio Samsa. Pensé, ¿qué hace el protagonista de La Metamorfosis de Kafka viviendo en Valladolid? Tiene su explicación, por supuesto, pero tendréis que averiguarla.

A esto hay que sumar un montón de frases en latín que siempre salen de boca de Augusto. Me ha hecho gracia que el asesino se llame Augusto, el padre Octavio y el autor César. Yo, que siempre acabo pensando cosas raras mientras leo.

Conclusión.

Memento Mori me ha gustado mucho. Creo que es una novela redonda, con una fuerza extraordinaria, que te arrastra desde la primera página. La mezcla de intriga, literatura y música enganchan al lector, aunque este no sea su género. Va creciendo a medida que avanzas en la lectura, enredándose y enredándote en una trama que deja sin aliento. César Pérez Gellida se maneja con las palabras como un experto en malabares, me ha dejado muchas veces con la boca abierta en las descripciones.

Sin duda, de lo mejor que he leído este año.

La siguiente, Dies Irae, tengo ganas de leerla pero aún no la tengo en mis manos por lo que he contado al principio, aunque sí la tercera. Dependerá de mi verano, de lo que trabaje, para que pueda comprármela (o de si algún alma caritativa me la presta). En principio lo del trabajo es escaso así que hay pocas posibilidades de andar comprando libros. Se han puesto primeros en la fila los huevos, la leche, las galletas y los yogures. Cosas que pasan en la vida real, que no hay asesinos (en serie) entre el vecindario pero sí una enorme crisis que está arrasando con los caprichos tontos.

Como leer.

Ahora voy a buscar un libro muy malo para recuperar la confianza en mí misma. Después de leer esta novela he acabado pensando que no sé escribir. Que tengo millones de cosas que aprender.

¡Hay que joderse!



jueves, 3 de julio de 2014

OHHHHH!!



miércoles, 2 de julio de 2014

GRACIAS, YASNAIA: LAS GALLETAS DE SUGAR DREAMS


Hoy me han hecho llorar.

A las dos menos un minuto ha sonado el timbre de casa anunciando la llegada de un paquete. Si al hecho de que el que suene el timbre de casa sin esperarlo, le sumaba que yo no había encargado nada, mi reacción ha 
sido de completa extrañeza. 

He abierto al mensajero, claro, pobre, que tendría que irse a comer.

Cuando le he visto aparecer por el pasillo que da a las escaleras, paquete en mano, ya sabía qué era. No sé exactamente cuándo vi en Facebook los paquetes que Sugar Dreams tenía preparados, listos para enviar y he reconocido el envoltorio. Las manos me han empezado a temblar al firmar en el recibo y me ha costado un poco tener paciencia para abrirlo una vez en el salón.

Esto era lo que contenía.






Esto y una carta de Yasnaia Altube Lira, donde me explica cómo ha conseguido mi dirección (la madre que te...)

No tenía por qué hacerlo, por qué enviarme ningún regalo pero ver esas galletas (que no sé si seré capaz de comerme sin sentir un pellizquito) con la portada de mi novela, me ha emocionado. Un regalo inesperado que me ha encantado.

No sé cómo darte las gracias por este precioso detalle, Yasnaia.

Yo escribo sin saber qué va a pasar cuando vosotros leáis el libro, muchas veces sin pararme a pensar si lo que hago es lo más correcto, lo más conveniente o lo más comercial. Escribo lo que me sale de dentro, las historias que necesito contar después de observar el mundo que me rodea. Quizá por eso me sale todo muy real, porque a lo mejor no soy creadora de historias sino cronista de mi tiempo, solo que adornándolo entre personajes que están hechos de fragmentos de seres vivos.

Voy a seguir haciéndolo, voy a seguir contando historias porque, siempre lo digo porque es cierto, no podría dejar de hacerlo aunque quiera. Y os las regalaré a vosotros, mis lectores, que me dais tanto cada día. No sé cuántos somos, quizá muy pocos para pensar en mí con palabras grandes, pero sois maravillosos.

Gracias, Yas.


Te debo algo. No sé qué exactamente, ya se me ocurrirá. Te pienso sorprender.

Ahora me parece que estoy bloqueada.

viernes, 27 de junio de 2014

SORTEO DE UN EJEMPLAR EN PAPEL DE DETRÁS DEL CRISTAL


Bueno, pues ha llegado el día. Voy a sortear un ejemplar firmado de Detrás del cristal. Para poder acceder al premio hay que cumplir unas bases muy sencillas que consisten en...

decir que te apuntas en un comentario a esta entrada.

Difícil, ¿no?

Algo que podéis alegar para no participar es que ya tenéis la novela y que por eso dejáis correr la oportunidad pero no hay excusa. Os apuntáis y la regaláis a quien os parezca. ¡Y dedicada y todo! 

¿No os parece una buena idea? Ahorrándoos un regalo, que seguimos en crisis...



El ejemplar es mío, de los que la editorial me envió por derechos de autor y he decidido sortearlo porque me he dado cuenta de que cada vez que pongo promos en Facebook, las personas que están ahí son las que han leído ya el libro, así que de poco sirve que siga por ese camino. No queda más remedio que aumentar el boca oreja de otra manera. 

Detrás del cristal es una novela que puede hacer pasar un buen rato de lectura a quien le dé una oportunidad y eso me ha tocado a mí por sorteo (mentira, por haberla escrito) gritarlo fuerte. Como no tengo periódicos de tirada nacional pegándose por entrevistarme ni me van a llamar de El Hormiguero (lo cual sería un puntazo), ni van a hacer una peli (eso ya sí que sería lo más) que empuje al libro a los primeros puestos de ventas, aquí me tenéis, inventando. 

Agradezco que compartáis la entrada en Twitter, Facebook, Google + o donde se os ocurra, toda colaboración será bienvenida. No voy a dar más puntos por ello porque eso de comprobarlo me supera a la velocidad vertiginosa de mi Internet de pedales (no tengo ADSL, sino un USB cuya descarga fulmino el mismo día que entra en vigor, ni sé cómo he logrado publicar libros con esto). Y de todas maneras, que cuando está por tocarte algo, te toca, eso ya lo he comprobado. Aunque solo tengas un número.

El sorteo finalizará el 31 de julio a las doce de la noche y es para España. Baleares y Canarias incluidas. El nombre del ganador lo publicaré la semana siguiente y deberá ponerse en contacto conmigo. Pero no os preocupéis por las vacaciones, yo intentaré contactar con la persona que resulte ganadora.

Había desactivado los comentarios anónimos por el spam que me estaba poniendo de los nervios pero los vuelvo a habilitar este mes para quienes no tienen perfil. Eso sí, debéis dejar vuestro nombre y un medio de contacto (perfil de Twitter o Facebook por ejemplo).


¡¡Suerte!!

lunes, 23 de junio de 2014

LAS NO RESEÑAS


En Facebook puse un estado. De esas veces que te aburres y te da por poner algo. Era este:

Cuando digo que una novela me ha gustado, que tiene algo, es verdad. Si no lo hago caben dos opciones: que no la haya leído o que no la recomendaría por razones que me guardo porque siempre serán puramente subjetivas. Puede que a mí no me guste y haya a quien hasta le emocione, quién soy yo para bloquear la lectura de nada.

A la última que estoy leyendo le quedan aún unas páginas, pero son tantos los detalles que me han desconcertado que no será una de mis recomendaciones.

Las tres últimas elecciones que he hecho han sido un completo fracaso y eso que soy lectora asidua de los géneros en los que se mueven. Vamos a ver la siguiente que es, directamente, lo contrario a lo que suelo elegir.

Me encuentro esta respuesta:

No se bloquea una lectura por dar una sincera opinión que siempre es subjetiva. Creo que prefieres no decir nada cuando no te gusta porque eres escritora.

Esto viene a cuento, como es obvio, porque las últimas novelas que han caído en mis manos no han sido de mi agrado y como ya he dicho mil veces en el blog, no me voy a tomar la molestia de reseñar nada que no me aporte algo a mí. Y no es, para nada, porque tenga miedo de que el expresar mi opinión pueda tener como "efecto secundario" que me lleguen de rebote opiniones negativas para mis novelas (a esas no hace falta convocarlas). Esto es una política personal que sigo en el blog desde diciembre de 2011, momento en el que no tenía ni siquiera en mente subir ninguna de mis novelas a Amazon. Cierto es que estaban en otras plataformas pero tan invisibles que no era para considerarme escritora ni muchísimo menos.

Me da lo mismo que, como se me dijo cuando tomé esta decisión, el blog sea menos visitado porque cuando aparece en él una reseña ya se sabe que será favorable al libro. Me da igual porque mis lecturas no siguen las pautas quizá habituales en otros blogs:

-No considero que haga reseñas sino recomendaciones de mis lecturas.

-No reseño libros por encargo de editoriales porque me niego a enredarme en compromisos. Los libros que aquí aparecen han salido de mi bolsillo y cuando he sido lectora cero de alguno, después lo he comprado.

-No reseño las novelas que no me gustan porque estoy convencida de que los libros de los que no se habla se acaban muriendo sin la necesidad de hacer sangre con ellos. No tengo demasiado tiempo y prefiero no perderlo en esto.

-No leo siguiendo los criterios de las modas sino que alterno novedades y clásicos, libros estos últimos que a veces leo por trabajo y otros, sé que soy una rara, por puro placer. Otra cosa que se me critica, por cierto, parece que cuando dices que lees a Cervantes lo estás haciendo para situarte en un nivel por encima de los demás. No es eso, pero allá cada uno con lo que crea.

Puedo hacerlo, puedo escribir una crítica de un libro perfectamente argumentada. Incluso sin incluir la subjetividad que muchas veces leo en las malas opiniones porque tengo las herramientas para poder hacer análisis más profundos. Al fin y al cabo a analizar textos es a lo que me dedico en el trabajo, así que no es por eso sino, simple y llanamente, porque no hay tiempo ni ganas.

De este post me ha quedado un regusto amargo, el que se me haya atribuido algo bastante mezquino, tratar de protegerme en la complacencia de decir sí a todo. No es verdad, lo que pasa es que cuando tengo que decirle a alguien que aprecio que algo no me gusta no es necesario hacerlo público. Existen otras vías más elegantes, aunque supongan el peaje de que te den de lado, y esto que digo ahora es completamente cierto: me han dado de lado por ser sincera en alguna ocasión, por razonar por qué no me ha gustado algo de lo que he leído. Podría haber tomado el camino de publicar una reseña negativa pero mira por dónde, yo no soy así.


Ah, y estoy convencida de que una opinión negativa, dependiendo de quien venga, sí puede bloquear una lectura.