viernes, 27 de enero de 2012

LA SORPRESA DE HOY: LA ARENA DEL RELOJ.

Hoy no tenía prevista ninguna entrada, pero un correo me ha hecho cambiar de idea. Otro de esos correos automáticos que me llegan para informarme de mis "ganancias de creador". He ido a la página y cuál ha sido mi sorpresa al comprobar que La arena del reloj, hoy, ocupa el número cinco en el top ten de Memorias y biografías.

Nunca había estado entre los diez primeros que yo recuerde, el mejor puesto puede que haya sido el 20, por eso no esperaba encontrarlo entre los privilegiados que aparecen en esta página. Sé que esto es circunstancial y efímero, pero no por ello deja de ser emocionante.

Este enlace os lleva directamente a la lista, a la derecha de la pantalla. Enero de 2012 está demostrando ser un mes muy generoso conmigo. Esperemos que febrero siga igual y que El medallón de la magia tenga, por lo menos, una acogida semejante.

Gracias a los que habéis hecho posible esto.

jueves, 26 de enero de 2012

MARCADOS

Jueves otra vez, y os adelanto algo más de El medallón de la magia. Creo que esta es una de las historias relacionadas con ella que más me gustó inventar.




Álex, mi hijo, tiene una mancha desde que era un bebé. Nació sin ella, o al menos yo no me fijé en que hubiera nada especial en él cuando me lo dieron. Poco a poco empezó a notársele una zona un poco más oscura en el lado derecho del cuello y en su interior, con el tiempo, empezaron a salir lunares. No me pareció normal, un día eran cinco y a la semana siguiente doce, así que le llevé a su pediatra, que inmediatamente me mandó al dermatólogo donde le diagnosticaron un nevus spilus, una lesión cutánea que se considera habitualmente benigna, aunque se han descrito cambios malignos, por lo que hay que vigilarla anualmente.

Me ha salido un niño aprensivo, así que para que no lo identificase como un problema serio, inventé una historia: no era nada malo, sólo una marca que le señala como alguien muy especial. Amanda, la protagonista femenina de El medallón de la magia, como Álex, tiene también sus marcas en el cuello. Intentaba que su "tatuaje natural" fuera para él algo distinto a una enfermedad.

Ahí os dejo una foto de la mancha real. La imaginaria, la de Amanda, protagoniza la portada del libro, que os mostraré muy pronto.

miércoles, 25 de enero de 2012

REGÁLALE NIVARIA.

Dentro de poco llegará el día de los enamorados. Para celebrarlo, desde la página de Nivaria, la novela de Óscar R. Arteaga, te hacen una propuesta: regálale un libro a tu pareja. Y, ¿por qué no éste? Nivaria está llena de sentimientos, de sueños, de viajes y de amor.


Para que el regalo sea todavía más especial puedes conseguir el libro dedicado personalmente por Óscar, con un empaquetado especial y un detalle romántico. Y por si te parece poco, sin gastos de envío hasta el día 14.

Os dejo el enlace de la página donde se dan todos los detalles. Yo os recomendé ya Nivaria y lo seguiré haciendo.

Me encantó.

martes, 24 de enero de 2012

PREMIO BLOGUERO

Hace tiempo que no recibía un premio de estos. Esta vez es éste:


Se lo tengo que agradecer a Dácil, del Blog de una madre desesperada. Gracias, guapa. Con todo el trabajo que tienes ahora y lo poco que te deja dormir Iván, aún buscas un hueco para repartir alegría. A mí me alegran estas cosas, por lo menos.

Tengo que responder a unas preguntitas. Allá voy:

1. Elige un momento de tu vida muy importante, sólo uno.
    El día que nació Aitana. Me sentía muy bien después del parto y sentí que mi familia estaba completa.

2. ¿Qué lugar del mundo te gustaría visitar y no conoces?
    Nueva York y México D.F. ¿Por qué? Pues porque ya he estado en París, en Londres y en Atenas, que también me apetecían. Pero se va a quedar en un deseo, me temo.

3. Haz un menú con tu comida favorita, 1º plato, 2º y postre.
   Me encanta comer (ojala no), así que prefiero que me sorprendan a pensar. Hoy todavía no sé qué comeremos, improvisaré, como casi todos los días.
4. Si al trabajo se refiere. ¿Cuál sería tu trabajo perfecto o profesión sin pensar en salarios?
   Escribir, escribir, escribir.
5. ¿Recuerdas cuándo y por qué reíste la última vez? Cuéntalo si lo recuerdas.
   Me río mucho en los cafés con mis amigas. Acabo de venir de reír un rato.
 
Tengo que entregarle el testigo a cinco blogs, cinco sólo, que considere que se lo merecen. ¡Uf! Bueno, Me he puesto y me han salido seis, espero que quien organizó el premio me perdone haberme pasado.
 
Hojeando mundos
Yo soy bibliófila
Mundo paralelo
O Meu Cartafol
Reseñando que es gerundio  y......
Libros, exposiciones, excursiones.
 

lunes, 23 de enero de 2012

LOS CUENTOS DE PEP BRUNO

Esta semana hemos recuperado una buena costumbre, la de tomar prestados libros de la biblioteca. En realidad la costumbre la habíamos perdido porque donde vivo no funciona demasiado bien, por eso hace mucho que mis hijos tienen el carné de la biblioteca de Cabanillas del Campo, donde vive su abuela, que sí es un ejemplo de cómo tienen que funcionar estos lugares. Es una biblioteca viva. Es en el verano cuando suelen ir casi todas las mañanas, cuando se quedan unos días en la casa de mi madre, a buscar sus lecturas. Pero esta semana, coincidiendo con una visita que le hemos hecho, ha sido la abuela quien les ha traído tres cuentos.

Los tres sirvieron para que Aitana tuviera su dosis de palabras nocturnas, antes de ir a dormir.


Todos son de Pep Bruno: La casa de mi abuela, La noche de los cambios y Pétala. Cada uno de estos cuentos breves está acompañado de unas ilustraciones preciosas. En el caso de La noche de los cambios son de Lucie Müllerova, La casa de mi abuela ha sido ilustrado por Matteo Gubellini y Pétala por Luciano Lozano.

¿Qué se puede contar de un cuento que se resuelve en pocas líneas? Poco sin destriparlo, así que hablaré de las risas de Aitana con La noche de los cambios, sobre todo cuando descubrió donde estaban las 37 ovejas, o de lo que le gustó en Pétala que la lluvia y la sonrisa del sol formaran el arco iris. Probad, vosotros que sé que tenéis niños, a contarles algún cuento de Pep. Les van a encantar. Estos tres son de OQO Editora.

Si queréis saber más sobre este autor, pinchad aquí.

sábado, 21 de enero de 2012

HE VENDIDO UN LIBRO...

Emocionada estoy. No me lo podía creer cuando abrí mi correo y me encontré con el email de confirmación de "ganancias de creador". Ya, ya sé lo que pensáis. ¡Vaya cosa! ¡Un libro! Bueno, tiene sus matices y su explicación.


El miércoles vendí un libro en papel a través de la página donde lo publiqué. Los beneficios no los cobraré en la vida, son ridículos, pero es la primera vez que vendo un ejemplar de La arena del reloj a través de ellos. Ha ocurrido unas cuantas veces con Su chico de alquiler, pero éste estaba virgen en ese aspecto.

Los otros ejemplares que circulan en papel sé casi, uno por uno, quién los tiene. Incluso la mayoría están firmados por mí, con una dedicatoria personal e intransferible. Los otros libros, los electrónicos, están en descarga gratuita desde hace mucho, casi el mismo tiempo que hace que en esta página anularon el contador de descargas. No tengo ni idea de los que circulan por ahí en este formato y, sinceramente, no me preocupa. Creo que no significa nada. Una descarga no equivale a una lectura, ni siquiera se puede saber si todas fueron hechas por la misma mano...

Mi emoción tiene que ver con dos cosas: la persona que se lo ha comprado, Román, un compañero escritor que al que podéis leer en su blog El tiempo de Román y el hecho de que, desde que empezó 2012, La arena del reloj parece que ha adquirido vida propia. Me devuelve comentarios que a veces me tocan. No sé si me asusta casi más que me gusta, la verdad. Nunca he pretendido insistirle demasiado a nadie que lo lea, y si existen tantas personas que lo tienen en papel es porque lo han pedido y no he tenido inconveniente en hacer de intermediaria. Lo que me resulta curioso es que, justo ahora que he logrado decidirme a publicar el último libro, empiece éste su camino "virtual". He optado, con todas las precauciones del mundo, seguir ciertos consejos y darle una última oportunidad, brindándole por lo menos el mismo apoyo que a los libros de otros autores. Es mío, ¿no? Supongo que es lo que debería haber hecho desde el principio.
Los que frecuentáis el espejo sabéis que se pueden descargar gratis mis dos primeras novelas, pero por si alguno no se ha enterado, os dejo el enlace de Érase una vez… mi tienda virtual. Seguro que queda algún despistado. Ahí veréis que también se pueden comprar en papel.

Otra cosa más.
 
Como ya os he repetido, una de las cosas más emocionantes que me han pasado en todo este follón de publicar libros y dejarlos sueltos por ahí para que la gente que quiera se los lea, son las palabras que me llegan de vuelta. En mi caso, aunque hay reseñas, los comentarios más increíbles han llegado en privado, a través de mi correo electrónico. La mayoría de las veces no eran de las personas que quizá yo esperaba, porque tengo con ellas una relación algo más estrecha, sino de gente desconocida. Debe ser cierto en mi caso que las cosas en mi vida jamás suceden como cabría esperar, pero esta imprevisión que siempre me acompaña tiene su gracia. Nunca sé lo que puedo esperar, nunca sé cuándo la vida me va a sorprender. Supongo que cuando llegue algo de alguien que espero que llegue (ya me he liado con la frase) me caeré del susto.


Entre todo, creo que destaca este pequeño relato de Sandra Molina. Me devolvió palabras por mis palabras, una historia por mi historia. Está publicado en su blog. Lo transcribo aquí porque este es mi mundo y quiero que se quede. Habla de su padre, al que perdió cuando era muy joven. Me ha encantado.

El sordo reloj mudo


“Hoy lo he recordado. Después de tanto tiempo me ha venido a la mente ese reloj plateado que llevabas siempre enganchado al pantalón con una cadena y que guardabas celosamente en tu bolsillo derecho. ¿Qué habrá sido de él? Seguramente esté guardado en algún cajón de tu mesilla, aún intacta, junto a tu billetera de piel marrón y tu agenda de bolsillo.

Al principio, no entendí por qué ese reloj, por qué no llevabas uno de pulsera, como todo el mundo. Más tarde me di cuenta. Tú lo hacías especial al sacarlo orgulloso del bolsillo del pantalón de pana, porque tú eras especial. Eráis compañeros, dos almas gemelas que latían a la par.

Me gustaba ese reloj. Oía su incesante "tic tac" cuando todo era silencio, al igual que tu corazón, cuando me sentaba junto a ti y posaba mi cabeza en tu pecho, intentando encontrar ese ritmo acompasado. Tal vez por eso me gustaba tanto.


Cada cierto tiempo, le dabas cuerda, impidiendo que se apagara, reavivando su motor y evitando su sufrimiento. Posiblemente porque era impensable la vida de uno sin el otro.


Pero un día, tu corazón se apagó y dejé de oír el reloj. El pequeño objeto plateado se quedó sordo, ya no oía ese compás que siempre le acompañaba. Se sintió inútil e impotente no pudiendo dar cuerda a tu corazón, como tantas hiciste tú hiciste con él. Desde ese instante, decidió que ya no era necesario decir nada más y enmudeció para siempre.”

SANDRA



Creo que es imposible expresar más sentimientos con menos palabras.
 
¡Feliz fin de semana!

viernes, 20 de enero de 2012

LA REALIDAD Y EL DESEO

Me paso la vida tomando apuntes, aunque no hagan falta.

Con este nombre se recoge toda la obra de Luis Cernuda a partir de 1936. Siempre me ha gustado este título porque creo que resume el conflicto que alguna vez tenemos todos con nosotros mismos: lo que realmente deseas choca de frente con tu realidad, provocando un tumulto en tus sentimientos que, en ocasiones, no es fácil de manejar.


De Luis Cernuda nos hablaron poco en el colegio. Su exilo, primero a Inglaterra, más tarde a Estados Unidos y finalmente a México, donde murió en 1963, mantuvo sus palabras lejos mucho tiempo. No ayudó nada su condición de republicano, y mucho menos su inclinación sentimental, para que se le prestase atención durante muchísimo tiempo y, cuando finalmente se abandonaron prejuicios, su nombre quedó medio oculto entre otros grandes de su generación, como Alberti o Lorca.

Pero a mí el que me gusta es él. Supongo que en mi mente me salto el carácter huraño que dicen que tenía y lo dibujo sólo con los otros rasgos de los que hablan quienes le conocieron: su sensiblidad exagerada y vulnerable, esa necesidad de buscar la belleza y esa angustia por alcanzar lo inalcanzable. Y el amor, la razón última de su existencia.

Hay palabras que te tocan, porque sí, porque les da la gana. Al principio son un susurro, luego te acarician y a la que te despistas te roban el alma. Hay frases que de puro simples, son perfectas (*). Este fragmento de poema, perteneciente a Los placeres prohibidos, las palabras que contiene, son de Luis Cernuda pero cuando las leo en voz alta, con su permiso, me pertenecen.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, (*)
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.(*)

Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

¿Alguna vez un libro os ha tocado muy dentro?
Lanzo una pregunta para valientes que se atrevan a contestarla.

jueves, 19 de enero de 2012

CÓMO NACIÓ EL MEDALLÓN DE LA MAGIA

Un pequeño adelanto de cómo nació esta novela.

Esta debería ser una historia de espadas y magia, pero por más que lo intentamos las espadas brillan, pero por su ausencia. Un día mi hijo, con seis años, me pidió un cuento y yo, como soy su madre y le quiero se lo regalé. Ese regalo, sin embargo, tenía una condición: él sería mi guía. Yo me iba a limitar a escribir lo que él quisiera, los personajes se llamarían como le apeteciera y elegiría desde los escenarios hasta las aventuras se que iban a vivir en el cuento. Por mi parte, trataría de que la historia incluyera elementos con los que él aprendiera algo de Historia. Aceptamos los dos y nunca me pude imaginar lo fácil que iba a resultar en algunos momentos y lo enrevesadamente difícil que me lo pondría en otros. Pero el reto lo superamos ambos y el medallón, con tiempo y paciencia comenzó a brillar. Hoy, nuestra historia, abandona la estantería familiar para intentar abrirse un huequito en vuestros corazones. ¿Os animáis a conocerla?


El medallón de la magia estará disponible en lulu a partir del próximo 25 de febrero.

miércoles, 18 de enero de 2012

LA DEDICATORIA DE LEA TOBERY

Hace ya tiempo, Lea Tobery, la autora de Resurreción informó a sus lectores que en su próxima novela iba a incluir, en la dedicatoria, a las personas y los espacios que le habían prestado su apoyo. Esta mañana, cuando he entrado en internet y he empezado mi habitual exploración de blogs, me he encontrado que este blog, El espejo de la entrada, y yo misma estamos en esa dedicatoria.

La próxima novela de Lea se llama Vapor y está previsto que se pueda acceder a ella en el mes de abril, así que hasta entonces tendremos que conformarnos con leer Resurrección. No es un mal plan, la verdad.

De momento, os animo a que indaguéis en su blog.

martes, 17 de enero de 2012

DAR Y RECIBIR

Al principio, el comercio era un caos. Empezamos por algo que se llamó trueque, un intercambio en el que cada uno ofrecía lo que tenía y se lo cambiaba a otro. El valor real no importaba demasiado. Al fin y al cabo, cuando se necesita un lápiz y no se tiene, si alguien lo cambia por el bolígrafo que le sobra, sentirá que no pierde nada en el trato. En la balanza imaginaria donde los poníamos se pesaban, no sólo los gramos, sino también elementos subjetivos como su utilidad y su necesidad en ese momento.


Un buen día surgieron los conflictos, eso de que lo mío vale más que lo tuyo, porque ha costado más producirlo… un caos que desembocó en la idea de inventar el dinero. Simplificó muchas cosas, la verdad. Es fuente de otros miles de conflictos posteriores, pero en ese primer contexto, fue una buena idea. Ahora no sé si tanto.



Pero no quería hablar de dinero sino de sentimientos. Cuando alguien da mucho, se ofrece a los demás, también espera de algún modo que los demás le devuelvan algo. Diga lo que diga en público. Los sentimientos no se pueden medir y por lo general es cierto que las personas expertas en dar se conforman con muy poquito. A veces, sólo una sonrisa, una palabra, un mensaje de vuelta. Para ellas es suficiente pero tan necesario como en el trueque primitivo que existieran, al menos, objetos en los dos lados de la balanza.

Hoy he visto tristeza en la mirada de alguien que siempre da. Cansancio. La sensación que transmitía es que ya no siente la alegría de antes haciendo lo que hace por los demás porque no recibe a cambio ni el medio minuto que hace falta pararse para escribir un gracias. Con una palabra o con un beso. Se ha dado la vuelta, ocultando su rostro unos instantes, y al volver a mirar ha seguido con su entrega habitual, tratando de ponerle una pasión que, ahora lo sé, ya no siente. No creo que nadie más que yo haya notado su enorme desencanto con todo. Yo lo entiendo. No en la misma medida, pero muchas veces siento que doy más que recibo. Es lo malo de tener la manía de leer entre líneas: no es lo mismo emocionar que ser emotivo. Hay millones de kilómetros de distancia.

PASADO

Llegó a casa y soltó el bolso en cualquier lugar, sin molestarse en si aquel gesto era el adecuado. Las noticias en la última revisión eran demoledoras: el tumor avanzaba rápido y el tratamiento ya no estaba resultando eficiente. Mientras la doctora hablaba, con toda la parafernalia técnica que acompaña a estas explicaciones, ella pensaba en sus propias cosas, sus asuntos pendientes, esos que consideró de pronto más importantes que nada.

Daba lo mismo el tiempo que le quedase si era suficiente para lo que tenía que hacer.

El abrigo fue a parar al suelo. De un vistazo recorrió la entrada de la casa. Descolgó un cuadro y lo puso en el suelo. Lo había pintado de pequeña y era horrible, pero era suyo y por eso tenía su lugar en casa. Para nadie más tendría sentido conservarlo. Entró en el salón y fue vaciando cajones, sacando de ellos cualquier objeto que a ojos de alguien que no fuera ella misma tuviera algún valor. Le siguieron su habitación, su armario, su carpeta de documentos, incluso el disco duro de su ordenador… uno por uno los fue despojando de las partes de su alma que los componían.

Cuando acabó era tarde, muy tarde, y un buen montón de cosas esperaban en la entrada de casa. Necesitó cinco viajes al contenedor de basura. Exhausta por el esfuerzo que todo esto supuso para sus menguadas fuerzas se acostó en su cama. No se durmió enseguida pensando si todavía quedaban asuntos pendientes. Había uno, ser capaz de deshacerse de los recuerdos que anidaban en su mente. Sonrió porque para eso quedaba muy poco tiempo.

Ya no había futuro.

lunes, 16 de enero de 2012

OBSESIÓN, DE ANTONIO LAGARES.

Supe de la existencia de este libro casi desde el momento en el que entré a formar parte del grupo Reseñas de Facebook. El que se tratase de relatos cortos frenó un poco el interés por él, ya que, aunque sabía que todos tienen un hilo conductor, el título me desconcertaba. Anticipaba una sensación que en principio no me apetecía experimentar. Sin embargo, cuando Tatty, desde El universo de los libros, propuso dedicarle un mes al autor, no me lo pensé. Me apetece darle apoyo a gente que escribe y no es demasiado conocida y he descubierto verdaderas joyas en esta aventura. También sé, por experiencia, que los libros que menos te llaman la atención en principio pueden esconder una historia que te toque. Yo estoy abierta a descubrir.


Obsesión reúne relatos cortos en los que se analiza el comportamiento humano. A cada uno de los relatos le acompaña una ilustración que resume la esencia del mismo. Me ha sorprendido, sobre todo, el hecho de que estén muy bien escritos, con una prosa fluida y elegante que te arrastra en la lectura. Entre los libros que he leído en los últimos meses había un poco de todo, desde quienes utilizan un lenguaje llano para acercarse al lector, demasiado llano en algunos casos puntuales, hasta otros que se pierden en la grandilocuencia de sus frases. Antonio Lagares logra la medida justa: no se pierde entre palabras vacías, ni redacta con una sencillez excesiva. Para quien le gusta leer, para quien disfruta de verdad con las palabras, este libro es una delicia.

Por otro lado están los argumentos de cada relato. Cada historia es diferente y, sin embargo, cada lectura te hace llegar a la misma conclusión: lo complicada que es la mente humana, lo frágiles que somos en realidad. Tengo una costumbre que a lo mejor es chocante para muchos: retardo las lecturas que me gustan mucho. Un libro que me está llenando no me lo bebo de golpe, lo saboreo como se saborea una copa de buen vino. Por eso este me ha costado varios días, porque cada relato ha tenido su tiempo para que pensase en lo que me había ido contado el autor. No sabría con cual quedarme, la verdad. Cada uno encierra en sí mismo lo que podría ser el germen de una novela y, a la vez, no creo que hagan falta más palabras para contarlo todo. Escribir relatos breves, por lo menos a mí, me parece más complicado que enfrentar una novela. Hay que ser capaz de construir en la mente del lector una historia completa, dejarle también puertas abiertas a su reflexión y cerrarlo por completo. En diez páginas. Difícil pero no imposible, Antonio lo demuestra.

Entre los relatos, con El despertar he recordado a Kafka y en El paseo incluso me he reído con los dos locos que se creen Don Quijote y Sancho Panza. Los miedos del alma creo que ha sido el más intenso para mí y Secuelas me ha hecho pensar en que, en muy pocas páginas, se puede dar un giro a una historia que parecía que tenía un final previsible en tu cabeza para, poco después, volver a girar y terminar de un modo absolutamente inesperado.

Os invito a conocer a Antonio Lagares y a sumergiros en ese mundo de obsesiones de la mente. No creo que os arrepintáis. A él le doy las gracias por dejarme conocer sus relatos. Me han encantado.

domingo, 15 de enero de 2012

NUEVOS EN CASA (2)

Estas navidades han traido libros a casa. Han sido pocos, la verdad, porque tengo pendientes para leer en formato digital un buen montón, así que no quería agobiarme. Los nuevos se suelen quedar en mi mesilla y a veces el montón asusta, y lo peor es que soy una impaciente y con eso corro el riesgo de leerme tres o cuatro libros a la vez. Eso contando con que además siempre estoy escribiendo varias novelas, y tengo otra que da vueltas por mi cabeza, de la que no he escrito ni una sola palabra... ¡acabaré de psiquiátrico!


Vamos por orden.

Marca de nacimiento, de Caragh O. Brien. No sé qué espero de este libro, ni por qué lo compré. Un impulso. Me dejo llevar por ellos y a veces descubro libros excepcionales. No sé si será el caso o sólo se trata de una distopía más, de las que abundan en estos tiempos de cambios, ya lo descubriré. 

La casa de los Riverton, de Kate Morton. Estoy leyendo buenas reseñas de este libro y me apetece descubrir si están en lo cierto. Elegí la edición de bolsillo porque cualquier día me voy a caer, arrastrada por el peso de mi bolso, en el que hay un resumen perfecto de mi vida. A veces encuentro cosas que no recordaba haber metido ahí.

Crónica Insignificante, de Emilio Casado Moreno. Lo leí en septiembre, cuando Emilio me lo pasó para abrirse camino en este mundo de los blogs y me encantó, lo he dicho muchas veces. Así que se lo pedí a los Reyes y ahora lo tengo en casa. En casa, a veces en el coche, otras veces en el bolso... Decidí volver a leerlo para comprobar si admitía una relectura y creo que sí. Descubro frases que se me pasaron por alto, o me vuelvo a reir con las historias de Marcelo.

Siete Historias, de Ángels Om. Este libro es de Álex y la misma autora se lo ha dedicado. En realidad creo que el pobre ni se ha podido acercar a él. Estaba terminando de leer el Diario de Ana Frank y su hermana se lo llevó a su habitación. Creo que cincuenta páginas, para una niña que no hay manera de hacer que lea, no están mal, sobre todo teniendo en cuenta que tiene ocho años... Hoy mismo empezará una batalla en casa por hacerse con el control del libro, porque Álex ha terminado el que tenía entre manos. Esconderé las espadas, la Nerf y la pistola de bolitas, porque estos dos son capaces de liarla.

Mi lectura actual es Obsesión de Antonio Lagares, de la cual prometo impresiones dentro de muy poco tiempo.

viernes, 13 de enero de 2012

DL EN SG POR LA MÑN

¡Qué poco me gusta esto! Me refiero a saltarse letras para ahorrar. ¿Qué ahorramos? Pensamientos no creo, porque te tienes que romper la cabeza para saber qué te ha querido decir la otra persona. En mi caso, quería contaros la aventura de ayer por la mañana, cuando fui a Segovia a solicitar el Depósito Legal y el primer título que he puesto me parecía soso.

En realidad lo que quiero es contarme esto a mí misma y que se quede por aquí, documentando el final de este camino. Todavía queda algo que recorrer para hacer balance pero, de momento, lo puedo calificar como interesante y educativo. También un poco estresante, la verdad.

A lo que voy, que me pierdo.

Ayer fui a Segovia. Como amaneció un día de perros (a las nueve de la mañana el coche marcaba cinco grados bajo cero), decidí esperar un rato para salir. Así le di tiempo a la quitanieves para que echase sal en el tramo del pinar, que siempre parece una pista de patinaje. Salí de casa a las diez y media, fui a la gasolinera y allí, menos mal, estaba Ventura, ese espécimen en extinción que es el señor de la gasolinera que te pone gasolina. Digo menos mal no sólo porque te ahorre el mal trago de ponerte perdido con la manguera, sino porque era la primera vez que le echaba combustible al coche nuevo y no sabía qué hacer para abrir la tapa del depósito :( Pagué los más de sesenta euros sin rechistar (¿para qué?) y me fui con la música a todo volumen hasta Segovia.

No sé qué escuché, la verdad. Todavía no tengo muy claro para qué sirven los tropecientos mil botones que tiene este coche y dejé que sonase en lo que hubiera en ese momento. Toqueteando un botón del volante acabé poniendo tres veces la misma canción, pero como era "cantable" e iba sola me dio lo mismo. Desafiné divinamente sin que nadie se sintiera ofendido.

En Segovia decidí que la mejor opción era dejar el coche en el aparcamiento de la estación de autobuses. Lo que no me imaginaba era lo difícil que me iba a resultar traspasar la barrera del parking. Al principio dejé el coche un poco apartado del botón donde hay que apretar para que salga el recibo. Eso o es que tengo el brazo corto… El caso es que me quité el cinturón. Tampoco llegaba, así que abrí la puerta, salí y recogí el ticket, fijándome de reojo en la cola enorme que se estaba formando detrás.

Ahí empecé a ponerme nerviosa.

Volví a montar en el coche y… ¡horror! No avanzaba. Ni bien, ni mal, se quedaba pillado hasta que se calaba. La encargada del aparcamiento vino y me preguntó si había quitado el freno de mano. Le dije que sí (¡ni que fuera tonta!). Después de unos cuantos intentos, vino la señora del coche de detrás, me preguntó lo mismo (debo tener cara de novata) y le dije que sí lo había quitado, que si quería le dejaba que probase ella. Aceptó, se subió en mi coche y me preguntó (¡listilla!) dónde demonios lleva este coche el freno de mano. En el mío es un botón, no una palanca. El caso es que la mujer movió el coche sin problemas (después de seguir mis instrucciones con el botón, todo sea dicho) y se ofreció incluso a aparcarlo, oferta que decliné porque bastante vergüenza estaba pasando ya. Al volver a casa me enteré de que al quitarme el cinturón activé no se qué medida de seguridad extra que pone el freno de mano para evitar accidentes. Es facilísimo quitarla, un pisotón al freno y poco más. El día que me dieron el coche me aburrí en la primera media hora de explicaciones y esto debió formar parte de la información que me dieron en la siguiente hora y media… ¡Con lo fácil que se manejaba el coche viejo!

Desde el aparcamiento, fui al barrio de San Millán, donde me tomé un café en un bar para relajarme un poco. Café y relax no parecen compatibles. Esa soy yo. En el bar solo había dos señores, el camarero y un hombre de 49 años (en mi solitario café trataba de averiguar su edad pensando en su aspecto, pero se la dijo al camarero y no hizo falta comerse el coco). Hablaban sobre jubilarse. ¡Qué deprimente! Me escapé sin explicarles que ahora la edad de jubilación son los 67, no los 65, de los que hablaban por lo que les queda una tirada.

Subí las escaleras del Paseo del Salón, para tomar la Puerta de la Luna y llegar a la calle Real, más o menos a la altura de la estatua de Juan Bravo. Estoy en una forma física penosa. Llegué con las piernas temblando y con la lengua fuera. Claro que hace diez años me pasaba exactamente lo mismo. No sé si soy yo o las puñeteras escaleras que son muchas y están muy empinadas. En la calle Real me sorprendió la cantidad de gente que había y no fue hasta que llegué a la plaza cuando me di cuenta de la razón: el mercado. Siempre me olvido que en Segovia, los jueves hay mercado. ¡Menos mal que me gusta pasear por Segovia y no traté de llegar hasta allí en coche! Dejé la catedral a la izquierda y empecé a bajar hacia el Alcázar, por la calle Daoiz, hasta que llegué a mi destino: Cultura, en la Plaza de la Merced.

El trámite fue rápido, llevaba los papeles medio rellenos y fue solo completarlos, y cuando salí no pude evitar seguir el mismo ritual de siempre. Al volver hacia la plaza sólo hace falta desviarse a la izquierda por una calle estrecha. A menos de cincuenta metros está la casa museo de Antonio Machado. No sé por qué, el día que hice los trámites de Su chico de alquiler, entré en la casa de Machado y desde entonces siempre lo hago, aunque solo sea llegar hasta el patio y mirar un rato el busto que esculpió Emiliano Barral.

Volví a la calle Real y me dio tiempo a comprar un regalo para el cumpleaños de hoy (no diré la edad del cumpleañero, sólo una pista, es una cifra redonda). En lugar de entrar en la tienda de ropa estuve a punto de colarme en la farmacia, pero rectifiqué a tiempo. Volví a sufrir bajando las escaleras, que seguían igual de empinadas desde esta perspectiva.

El viaje de vuelta fue tranquilo, con más música y la sensación de que había pasado mucho más tiempo que dos horas.

El resultado es que ya tengo mi número, ya he maquetado el archivo, me he quedado sin una uña por bruta y me esperan unos días muy atareada. Menos mal que queda este espacio donde despejar mi cabeza…

jueves, 12 de enero de 2012

EL ARGUMENTO

Bueno, pues ya es jueves otra vez, así que toca otro pequeño adelanto de la novela. Esta vez es el argumento, de qué va toda esta historia de El medallón de la magia.

¿Qué pensarías si de repente te enteras que has heredado una casa? ¿Y si en esa casa vive el fantasma de un soldado de Felipe IV? Amanda, una adolescente de dieciocho años, recibe una herencia de una tía abuela a la que no conoce, una mansión ruinosa cerca de Toledo. Dentro de la casa, protegiendo una fabulosa colección de libros antiguos habita el espectro de Alonso, quien transmite a Amanda una misión que debe cumplir: recuperar un medallón mágico que lleva perdido siglos. Tiene que ser ella porque solo una bruja de su estirpe puede cumplir el encargo. Claro que Amanda deberá primero convencerse de que es una bruja.


Ya queda poco…

El jueves que viene, algo más.

miércoles, 11 de enero de 2012

LAS CRÍTICAS

Cuando exponemos nuestro trabajo, cualquiera que sea, pero sobre todo cuando se trata de cuestiones en las que se ve implicada la creatividad, nos exponemos a las críticas. Estas a veces son buenas y otras no. Creo que de todas tenemos la obligación de aprender. De hecho, siempre he pensado que hacer algo mal y que alguien lo señale es la mejor manera de mejorar, porque la reflexión que debe seguir a esto es lo que te hace abrir tu mente, ver las cosas con otra perspectiva. Si nadie señala tus puntos débiles, jamás aprenderás.

Con mis alumnos suelo emplear este sistema. Más que decir, qué bien, todo el rato, suelo mostrarles lo que está mal. Nunca se me olvida buscar el lado positivo, eso sí, porque siempre, en todo, lo hay. En un examen catastrófico, donde la nota ha sido un dos, a lo mejor encuentro que, por otro lado, no han cometido ni una sola falta de ortografía. Primero vamos a lo que está mal, a lo que se olvidaron, a lo que se puede y se debe mejorar, e inmediatamente después vemos lo que estaba bien y los felicito por ello. No se enfadan conmigo. No veo por qué debería hacer lo mismo cuando la que comete errores soy yo.

Nadie es perfecto.

Además, creo que cada uno, a lo que hace, le aplica su subjetividad, su propia manera de entender el mundo. No me imagino una sociedad en la que todo el mundo estuviera de acuerdo en absolutamente todo.

Sería aburrida y peligrosa.

lunes, 9 de enero de 2012

EL ENIGMA DE LOS VENCIDOS. ARMANDO RODERA.

Parece que las navidades ya se han acabado y volvemos todos a poner en marcha la rutina. Yo quiero empezar por el primer libro que he leído este año: El enigma de los vencidos, de Armando Rodera.


El libro me lo proporcionó Armando por dos razones: una, porque es un encanto y es amigo mío y dos, porque soy una pánfila que no era capaz de descargarlo yo sola. Después de mil pruebas con los libros que se ofrecen gratuitos en Amazon (empecé por ellos porque conozco perfectamente mi relación con la tecnología), no aparecía ninguno por ningún lado. Era como si mi ordenador se los hubiera engullido, secuestrándolos para él solito. Así que hablé con Armando y directamente me lo pasó él. Ahora ya he aprendido y me lo pienso comprar, porque me parece la manera más justa de reconocer su trabajo. Sé que he aprendido porque, por arte de magia, el otro día empezaron a aparecer todos los libros que descargué, bien colocaditos en la aplicación que también descargué para poder leerlos. Si hubieran sido tomates creo que hubiera acabado tan pringada como si me hubiera ido de fiesta a Buñol. Lo bueno es que tengo lectura para rato…

Pero vayamos a la novela.

Sinopsis:

El enigma de los vencidos cuenta la historia de David Sanroman, un joven madrileño que por circunstancias se ve obligado a emigrar a Sudamérica. Cuando regresa, mediada la década de los ochenta, se hace cargo de una tienda de antigüedades que ha heredado en Madrid. En un sótano oculto en el negocio, descubre una maqueta sorprendente, un extraño juego de mesa que le llevará a resolver, al lado de dos adolescentes, Rubén y Samuel, y su amigo Pedro, el enigma de los vencidos.

Mi opinión:

Empecé a leer El enigma de los vencidos y enseguida me vi envuelta en la historia que cuenta Armando. Al principio no me di mucha cuenta de por qué, pero al cabo de un tiempo de lectura empecé a ser consciente de la razón: Armando elige, para esta novela, la primera persona. Es el propio David quien nos va contando su aventura, aproximándola al lector de manera que le hace partícipe de algún modo de la trama. Me gustan las historias contadas en primera persona, novelas en las que como lector te implicas desde la primera página.

La novela está dividida en doce capítulos, cada uno de ellos con su título independiente, que de alguna manera anticipan el argumento. Empieza alternando dos momentos temporales: el presente de David y su regreso a Madrid, para después llevarnos al pasado, para explicar las razones que le han conducido hasta donde está ahora. Vuelve de nuevo al presente literario (mediados de los ochenta) y ese es en el momento en el que hace su aparición la fabulosa maqueta de Madrid y los enigmas que han de ir resolviendo. Entonces la novela adquiere un ritmo trepidante, impidiéndote dejarla. Los enigmas se van sucediendo y en algunos de ellos me ha sorprendido la imaginación que ha puesto Armando. El poema con las letras descolocadas me dejó a mí descolocada también. Sólo fui capaz de imaginar la resolución de un enigma y medio. Y también la resolución fue a medias: lo había leído en otra parte.

Los protagonistas de la novela, como se puede ver en la sinopsis, son David Sanromán, su amigo Pedro, periodista de profesión, y dos adolescentes: Rubén y Samuel, este último muy importante por su participación en la otra trama de la novela, la historia de amor frustrada entre Elena Fournier y David. Con respecto a esto, debo decir que he echado un poco de menos que hubiera más presencia femenina en la novela. Elena aparece en poco más de un capítulo, aunque su presencia es patente en toda la novela, en los recuerdos de David, y Sara, una sevillana que les ayuda a resolver alguno de los enigmas.

El escenario principal de este libro es Madrid, más concretamente el Madrid de los Austrias aunque hay otras ciudades españolas que también aparecen como Bilbao, Santander, Sevilla o San Sebastián. El exilio de Sanromán le lleva a Brasil, y Armando aprovecha para descubrirnos paisajes espectaculares del país sudamericano. No sé si los conoce de primera mano pero la sensación que da tras leer sus descripciones es que los ha vivido.

Mi recomendación: que no os la perdáis. Hace pasar muy buen rato, transmite muy buenas sensaciones y es una novela que engancha. Encima, cuando se termina, a mí por lo menos me ha dejado muy buen sabor de boca. Me ha gustado mucho, la verdad.

Una cosa más, antes de que se me olvide, la imagen de la portada es de Miguel Ángel López y en ella se encuentran elementos claves de la novela.

¿Te animas a descubrir los enigmas que esconde este libro? Lo tienes en Amazon a un precio irresistible. Así que, no esperes, consigue El enigma de los vencidos ahora mismo.

domingo, 8 de enero de 2012

LA LISTA DE LOS CATORCE DE NACHO GUIRADO

Desde que empecé a hacer reseñas en el blog siempre han sido libros que acabo de terminar. Sin embargo, hoy decido rescatar uno que ocupa su sitio en las estanterías de casa, La lista de los catorce, de Nacho Guirado. Me gustó mucho en su momento y creo que se merece tener un sitio por aquí.

Lo primero que me llamó la atención es que la historia arranca en Guadalajara, ciudad en la que nací. No conozco muchas novelas en las que mi tierra tenga protagonismo, (Viaje a la Alcarria, de Cela y poco más) así que esa fue la primera razón para acercarme a la novela. Una razón idiota, pero al fin y al cabo, me empujó a leer. La otra razón fue el que el protagonista fuera su abuelo, que estuvo prisionero en la cárcel de Guadalajara hasta 1943. Mi abuelo materno también estuvo allí, desde 1939 hasta más o menos ese año. Esta última fecha no la tengo del todo clara porque mi madre nació después, pero ambas calculamos que salió aproximadamente en aquel año.

Así que, con mis dos razones, empecé una novela que me duró muy poquito entre las manos.

La lista de los catorce arranca el 6 de diciembre de 1936, con el bombardeo de la aviación franquista que arrasó la ciudad de Guadalajara. Ese domingo, día de mercado, muchos civiles mueren y la respuesta popular no se hace esperar. Se produce el asalto de la prisión, con el objetivo de vengarse a través de los prisioneros franquistas. De entre los presos, catorce son de Yunquera de Henares, y de ellos sólo uno logrará salvarse, Ramón Lobo.

Años después, en 1943, Ignacio Blas Notario, sindicalista socialista, es conducido desde Guadalajara a Asturias. Su pena de muerte ha sido conmutada por veinte años de trabajos forzados. El sufrimiento vivido durante la guerra no le abandona, pero en Asturias aparece una luz, Luisa, una muchacha de la que se enamorará. Con ella intentará superar las heridas, construir una nueva vida en Asturias y seguir adelante, pero la aparición de Ramón Lobo, frustrará esas expectativas.

La novela está basada en la historia de la familia del autor, concretamente la vida de su abuelo materno. No es una historia de ganadores y perdedores, es algo más. En esta novela hay amor, traición, historia… Nacho Guirado ha sabido crear, a partir de elementos reales, un relato de ficción que se sostiene, que te mantiene leyendo con interés durante sus 448 páginas. Creo que hacer esto es realmente difícil.

Cuando inventamos partiendo de cero, cuando como autores creamos personajes, somos libres de hacer lo que queramos con ellos, de componer las situaciones que hagan que todos los elementos encajen a la perfección. Sin embargo, cuando te encuentras con la realidad, es complicado. A lo mejor tú, como escritor, querrías contar historias espectaculares pero topas con que la realidad es otra, más sencilla o más absurda. Nacho ha confesado en entrevistas que algunas veces tuvo que tirar de imaginación para completar el relato.

Nacho Guirado nació en Oviedo en 1973 y trabaja como fisioterapeuta y osteópata. Ha sido finalista del premio de novela corta Cristóbal Zaragoza con su obra El beso que no di. También obtuvo el segundo premio de novela corta Ciudad de Dueñas (Palencia) con Antes de las doce y en 2005 ganó el primer premio en el Certamen Internacional Alfonso Grosso de Sevilla con Retratos de familia. Finalmente ganó el premio de narrativa de la Diputación de Guadalajara por su novela No siempre ganan los buenos. Ha escrito dos novelas negras: Muérete en mis ojos y No llegaré vivo al viernes. De éstas también he leído No siempre ganan los buenos, novela que por cierto, le he debido prestar a alguien y no ha vuelto a casa.

sábado, 7 de enero de 2012

FELICIDADES

Hoy toca felicitar a Alejandro, mi hijo. (Álex, perdón, siempre se me olvida que tú ahora quieres que te llame así).Ya tiene, ¡puf!, ¡doce años! El tiempo, eso que algunos dicen que no existe, se encoge cuando le recuerdo chiquitín y no parece tanto. No tenía que haber nacido tan pronto, le faltaban unas semanas, pero decidió salir a echar un vistazo por si los Reyes le habían traído algo. Siempre ha sido impaciente este niño.




Tampoco me extenderé en contaros cómo fue nuestro encuentro. Dos palabras, como hice con su hermana: larguísimo y desconcertante. Sin tener ni idea de qué iba la cosa me convertí en mamá. Yo siempre metiéndome en líos. No venía con instrucciones y tardé tres años, con sus días y sus eternas noches, en encontrarle el botón de apagar el llanto. Ahora, afortunadamente ya no llora nada, come bien, se viste solo (aunque tengo que darle la ropa…), saca muy buenas notas y excepto porque siempre deja las deportivas en medio para que yo tropiece con ellas, se puede decir que es un buen chico. Es una broma. Es un tesoro, como hijo y como persona.

¡FELICIDADES, AMOR!

viernes, 6 de enero de 2012

MAÑANA DE REYES

He sido muy, muy buena este año, seguro. Los Reyes Magos se han acordado de mí y me han dejado una cafetera, una muy chula de cápsulas monodosis. Se ve que venían los pobres un poco pillados de sueño y le faltaba una cápsula al paquete, pero se lo perdonaré. No sé a cuál de los tres será al que le gusta el café, tendré que investigar, aunque me han llegado rumores de que podría haber sido Baltasar. El caso es que el regalo me ha encantado. Estaré pendiente, no sea que cuando salga a la calle me caiga un piano en la cabeza o el mismísimo Georges Clooney en persona. Puestos a elegir… ni el piano, ni este señor, que me queda un poco mayor. Si se puede elegir me pido que me caiga encima Raoul Bova, que es más joven y mucho más guapo, pero que no se entere nadie…


También me han traído, aunque por paquetería, que están de un moderno que no hay quien los soporte, un libro: Crónica insignificante. En papel. Por fin lo voy a poder leer sin dejarme los ojos, tomándome un café de la cafetera nueva. La pena es que no sea verano, para disfrutarlo en la terraza, pero bueno, debajo de una manta tampoco se está mal leyendo. Es mi libro del año, así que no podía ser otro. Lo pedí y ha llegado. On time, como algunos aviones.

El último regalo ha sido verles las caras a las dos fierecillas que viven conmigo, abriendo sus paquetes. Son tan lindos que hasta que no nos levantamos no son capaces ni de tocar el celo de uno solo de los envoltorios. Ni siquiera nos despiertan. Se quedan ahí, esperando con paciencia a que abramos los ojos para que no nos perdamos sus caras. No tengo ni idea de quién les ha enseñado eso, yo estoy segura de que nosotros no hemos sido.

De todas maneras este no ha sido mi mejor año. Hace doce, cuando me levanté, una contracción me avisó de que muy pronto tendría un muñeco. Mañana te lo cuento.

¿A ti qué te han regalado?

jueves, 5 de enero de 2012

EN MARCHA

El medallón de la magia, ni próxima novela, saldrá a la venta a finales de febrero, a través de lulu y se podrá encontrar en papel y en formato digital.
 

El medallón de la magia es el principio de mi aventura porque fue la novela que hizo que perdiera el miedo a dejar que los demás leyeran lo que escribo y me demostró que cuando quiero, puedo. Es justo que yo le dé una oportunidad, igual que este libro me la dio a mí.

Dentro de poco, cuando todo esté listo, os enseñaré la portada definitiva, os presentaré el argumento, conoceréis un poco a los personajes y os diré cómo nació esta historia. Un aviso. No se parece nada a otra cosa que haya escrito antes, pero, como siempre será muy fácil reconocer que es mío.

Consideraré esto como un adelanto de los regalos de Reyes. ¿Tendré algo más mañana cuando me levante?

martes, 3 de enero de 2012

Escribir, escribir, escribir...

He pasado unos días complicados, en los que he ido saltando de la euforia al caos emocional de tres a cuatro veces al día. Me ha pasado más veces, y suele coincidir con los días ligados a momentos de gran estrés, de tener que ocuparme de demasiadas cosas en muy poco tiempo. A finales de año se junta la Navidad, los cumpleaños de todos en casa (menos yo), los puñeteros regalos, la función del cole y sus disfraces, el hospital y el trastorno de horarios que causa, las clases, los exámenes, la ropa que se amontona esperando que la planche (y que sigue esperando), la compra, un golpe en el coche, las muñecas que quiere Aitana agotadas… Se pasa, pero mientras dura se pasa mal.


Para tranquilizarme un poco aparqué lecturas pendientes, para cuando me sienta mejor. No es justo leer un libro sin prestarle toda tu atención. Al principio ni siquiera me apetecía escribir pero tengo más suerte de la que merezco y, además, unos oídos que saben escuchar, unos ojos que saben mirar más allá de lo que está en la superficie y, pasito a paso, he vuelto a ser yo. Ahora tengo un ataque de hiperactividad pero sin moverme de mi rincón, sin tareas extra que me pongan al límite. Es lo bueno de las vacaciones. Estoy escribiendo, mucho más que en los últimos meses. En momentos así es mejor que me deje llevar, que deje que mis dedos dancen por el teclado, que bailen al son de la melodía que escucho en mi cerebro. Da igual el resultado, la mayor parte del tiempo es solo mío, nadie más va a leerlo porque no pienso dejar que nadie lo haga. Eres egoísta, escucho de vez en cuando. No, soy práctica. Al fin y al cabo no soy, ni seré nunca, escritora. Soy juntadora de palabras, inventora de sueños que se quedan siempre a medias. Si nadie lee lo que escribo, si nadie entra en mis sueños son mucho más míos y poco importa cómo terminen.
Ahora tengo tres historias empezadas. Vamos a ver, tres historias grandes. Pequeñitas, de las que se quedaron en semillas que jamás darán su fruto, hay montones. Esparcidas por discos duros de ordenadores dejados de lado, prisioneras en algún cuaderno de anillas, relatos como hijos abandonados por una madre horrible que se ha ido olvidando de ellos. Mis tres historias grandes están en distintas fases de crecimiento.



La primera de ellas, diría yo que es adolescente. Más o menos empieza a tener personalidad y está tan rebelde que no soy capaz de controlarla. Por más que le pongo apoyos por aquí y por allá, siento que se me escapa de las manos. Si fuera una planta, necesitaría una poda urgente y algún que otro injerto. Si fuera un adolescente, una buena reprimenda y clases particulares. Llevo mucho tiempo sin añadirle una coma, quizá debería prestarle algo de atención.

La segunda. ¡Ay, la segunda! Está en etapa de madurez y creo que necesita cirugía estética urgente. Un cambio radical, quedarse con la esencia, con el tono, pero darle una vuelta tremenda a la forma. Está condenada al fracaso si no hago algo, el peor de los fracasos diría yo, porque corre un riesgo que las otras dos no tienen y es que su madre la deje en la puerta de algún desconocido cualquier día y no vuelva a buscarla jamás. O en la papelera de reciclaje, donde fue a parar un día que me enfadé con ella, pero regresé a buscarla porque aunque quiera ser mala malísima, no me sale. Tengo que ver si hay talleres para esto y apuntarme. He descubierto que cuanto peor persona eres mejor te va, pero no es el tema hoy.

La tercera es recién nacida, fruto de este estado de confusión mental en el que vivo, y es una gamberrada. Producto de la lectura de un libro que no me gustó nada, de esos tan malos que al final acaban inspirándote. Me acordé de Cervantes cuando la empecé, salvando el océano de distancia que siempre nos separará, cuando tratando de burlarse de las novelas de caballerías acabó escribiendo El Quijote. No creo, ni por lo más remoto, que me pase eso. No soy ni buena, ¡cómo para ser genial! El libro en cuestión, el inspirador, con su portada maravillosa y sus ventas espectaculares, me decepcionó muchísimo. Muy chulita yo, me dije que sin esforzarme ni un poquito era capaz de escribir mejor.

A veces, cuando me pongo así no me soporto.

Empecé a hacer algo que nunca hago, un esquema de lo que tenía que ocurrir. Siguiendo las pautas del género. Al pie de la letra, como si se tratase de un trabajo escolar. Me puse un plazo que no sé si voy a cumplir porque acaba en dos meses y me falta mucho para terminar, sólo llevo seis capítulos. Pero es que soy bruta, decidí que tenía que escribir diez páginas cada día y para eso hay que tener al menos una hora libre al día. A mí a veces me sobran minutos y cuando tengo más tiempo es porque no estoy durmiendo bien. A pesar de todo, he logrado juntar 30.000 palabras. Serán las vacaciones...

El caso es que me he prohibido corregir nada. De vez en cuando tengo que volver atrás porque a veces ni me acuerdo de lo que ha ido pasando y debo evitar incoherencias graves. Como el otro día, que a un personaje le cambié el nombre y para otro acabé escribiendo X porque ya no me acordaba de cómo le había llamado. Luego cambié otro nombre por el de una alumna, que sueña con que llamen como ella a un personaje de novela y no me cuesta nada hacerla feliz. Lucía, la gritona. Tendré que ponerle también algo de su loca personalidad al personaje.

Me gusta la sensación de estar haciendo esto, de no tomarme en serio nada. De volver a escribir como cuando escribí Su chico de alquiler o Armando, otra novela adolescente que anda por ahí perdida. La libertad que siento al pensar que no habrá nadie juzgando, que lo hago sólo porque es la mejor manera que conozco para llenar mis horas. Leer y escribir. Sería la persona más feliz del planeta si pudiera dedicar mi tiempo a estas dos cosas. De vez en cuando también escucharía música conduciendo mi coche y cantaría a pleno pulmón. Pero solita y con las ventanillas cerradas que no quiero abrumar a nadie.

En medio de todo esto he tomado una decisión: publicar El medallón de la magia. En lulu, como las otras dos veces, una autoedición que tendrá como las anteriores un recorrido corto, pero que cerrará el ciclo que empecé sin darme apenas cuenta de donde me metía hace ya cuatro años. A partir de aquí, lo que haga no lo sé ni yo. A veces soy tan complicada que ni yo misma, que me conozco, soy capaz de seguir mis propios pensamientos.

Ha empezado la cuenta atrás.

domingo, 1 de enero de 2012

¿DE QUÉ ES TU BLOG?

Esa pregunta la he escuchado unas cuantas veces a lo largo del 2011, cuando he comentado que tenía un blog. Todavía estoy intentando averiguar la respuesta, la verdad. No sé muy bien cómo explicárselo a alguien que no lo haya visitado.


¿Es de opinión?

Antes más que ahora, opinaba sobre temas de actualidad, sobre todo si me cabreaban. Ahora, como no me dejan ver la tele en casa vivo al margen de todo conocimiento. Bueno, conozco a Bob Esponja y a Patricio. No es un blog de opinión, obviamente


¿Es de entrevistas?

Claramente, no. Creo que en todo el blog sólo hay dos. Anque una está en los primeros puestos de la lista de entradas más visitadas: le entrevista a Emilio Casado Moreno. Una especie de entrevista-relato que nos inventamos entre los dos, que a lo mejor ni se parece a lo que debe ser una entrevista. La otra, entre las menos visitadas, un día que me aburría mucho cuando este blog tenía pocas visitas (casi todas mías) me la hice a mí misma. Por entretenerme y porque no tenía a nadie más a mano para preguntarle, todo sea dicho. De entrevistas va a ser que no es.

¿Es de autor?

Bueno, con dos libros creo que podría decirse que soy autora. Pero no suelo hablar de mis novelas a menos que haya una noticia relacionada con ellas que llame especialmente la atención. Para eso tienen su página aparte donde están los enlaces permanentes para quienes quieran conseguirlas. He contado las presentaciones de ambos, la feria del libro a la que acudí, las dos veces que he ganado diminutos premios literarios, pero ya. Me cuesta mucho hablar de ellos. Si aparece una reseña nueva de alguna de las novelas pego el enlace en la pestaña que llamé EN OTROS BLOGS, sin hacer una entrada a propósito para multiplicar su efecto. Tampoco es un blog de autor, entonces.

¿Es de pensamientos?

Pues, lo reconozco, muchas veces se cuelan, incluso donde no deberían. Me salen por todas partes, en medio de las reseñas, entre las recomendaciones, cuando agradezco un premio. Pero tampoco creo que sea un blog de pensamientos propiamente dicho.

¿Es de relatos?

A veces publico relatos que me voy encontrando por ahí, escritos hace ya tiempo o algunos que escribo para la ocasión, pero tampoco es lo más frecuente y por supuesto no tiene una continuidad. Más o menos esto ocurre cuando me apetece. No, de relatos no es.

¿Es de concursos?

Uno en toda la historia del blog, desde 2008 no es para considerarlo blog especializado en concursos. Tampoco. Se me acaban las opciones.

¿Es de reseñas?

Sin duda, en él aparecen reseñas constantes de los libros que voy leyendo. No todos están editados al modo convencional, pero tampoco puedo decir que me haya especializado en libros autoeditados. Algunos son de adultos, otros novela juvenil, tienen su sitio los clásicos, incluso he publicado poemas… tampoco por el género vamos bien. De libros, en general. Pero no es que sea un blog que se pueda tomar como referente en cuanto a blog literario porque tiendo a hacer reseñas… particulares.

Pues entonces, ¿de qué es?

No tengo ni idea.

Un blog.

El espejo de la entrada es un sitio raro, donde cabe casi todo, donde nada es más importante que cualquier otra cosa. Creo que eso hace que los seguidores no sean demasiados. No os fiéis de la cifra que pone ahí, a la derecha, algunos sólo entraron el día que le dieron a seguir y ni siquiera dejaron un comentario. Tampoco hay muchas visitas diarias, unas 60 de media, porque me niego a enlazar otros blogs por problemas técnicos. A veces me tomo un café mientras se carga la página, no os digo más... Si lo lleno de banners tendré tiempo de hacer la compra.

Lo que sí tengo es unos cuantos amigos que se pasan por aquí, leen, comentan y comparten el espacio conmigo. Alguno hay que, no sé si por pudor, suele comentarme directamente en mi correo. (Tú ya sabes quién eres). Este año, os prometo que este sitio seguirá siendo tan caótico como el anterior. O más.

sábado, 31 de diciembre de 2011

DESEOS

Las fechas en las que nos encontramos son muy propicias para que nos dé por hacer balances y expresar deseos. Pensé resistir la tentación pero, qué vamos a hacer, soy débil. Sucumbo con facilidad a tentaciones que debería sacudirme de encima mientras me concentro en lo importante.

Voy a pedir tres deseos. Formularlos en voz alta (o por escrito) no se si es una buena idea. Hay quien, víctima de cualquier superstición estúpida, puede pensar que con esto no se cumplirán. Yo, que no creo en casi nada, me arriesgo a ello.

1.- Derrotar a un dragón. Tenemos una ardua lucha entre los dos y a día de hoy no sé quién va ganando, pero no me pienso rendir.

2.- Superar las cinco pruebas mágicas. Al final, pequeñito, está el éxito. Espero que no me distraiga por el camino, soy muy de desconcentrarme.

3.- Conquistar al príncipe. (En mi caso no valía princesa). Es el mejor final para los cuentos y para los deseos. ¿No?

Feliz 2012

Mayte

jueves, 29 de diciembre de 2011

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN, DE MATHIAS MALZIEU

Lo de hoy no es una reseña es, simplemente, una recomendación. Este libro de Mathias Malzieu me ha parecido, sencillamente, hermoso. Desde el principio me gustó la historia de Jack pero sobre todo la forma, las palabras, me han ido arrastrando y seduciendo en el camino de la lectura. Descubridlo, merece la pena.

El cuento arranca en Edimburgo, el día más frío de la historia. En lo alto de una colina nace Jack, un bebé que llega con el corazón dañado. Necesitará un reemplazo, un corazón de madera del que dependerá su vida. Pero para sobrevivir Jack deberá cumplir tres premisas:


Una: no tocar las agujas.

Dos: dominar su cólera.


Tres: no enamorarse nunca.

De ello dependerá la mecánica del corazón.



Os dejo algunas frases que bien pudieran ser otras. Para ir abriendo boca.

"Tienes que comportarte como un jugador de póquer. Jamás muestres tus dudas y tu miedo. En tu mano tienes una carta maestra, tu corazón. Crees que es una debilidad, pero si tomas la opción de asumir esa fragilidad, este reloj-corazón te convertirá en alguien especial. ¡Lo que te hace diferente será tu arma de seducción!"


"Es cierto, soy una especie de discapacitado del gran amor, y se supone que mi corazón postizo no es capaz de soportar el terremoto emocional que siento cuando la veo, pero, qué le voy a hacer, late por usted".


"Ya sabes que me gusta la forma que tienes de creer en tus sueños, pero de vez en cuando hay que bajar de las nubes, hay que crecer".

¿Lo habéis leído ya?

martes, 27 de diciembre de 2011

SIETE HISTORIAS (O EXCAVANDO EN EL POZO DE LA FANTASÍA) DE ÁNGELS OM.


Editorial Círculo Rojo
Colección Relatos
ISBN: 978-84-151-4324-6
224 páginas

Sinopsis:

¿Qué conexión puede existir entre: una princesa triste, un monstruo alienígena, un malvado Visir, un laberinto lleno de acertijos, la tumba de un antiguo Faraón, viejos recuerdos de familia, seis niños y un perro? Difícil, pero no imposible.






Mis impresiones (o mi historia sobre siete historias)

Pertenezco a un grupo de Facebook que se llama Reseñas y propuse a los autores que también forman parte de él que me dejasen sus novelas. Era una manera de poder leer hasta que mi ajetreado día a día me dejase ir a una librería o a casa de mi madre, para secuestrarle algún libro de su biblioteca y, a la vez, un modo de darle una oportunidad a autores que están empezando.

Siete historias, la novela de Ángels Om, apareció así en mi vida.

Al principio indagué sobre todos libros que llegaron. Leí un poquito de allí, otro poquito de acá y, poquito a poquito, me fui haciendo una idea de lo que tenía. Nada más empezar a leer éste me di cuenta de que me encantaba. Hace mucho que sé que un libro no es sólo lo que te cuenta sino que importa, por encima de todo, cómo te lo cuenta. La forma de narrar de Ángels, su sentido del humor, los entrañables personajes que protagonizan estas Siete historias, me hechizaron desde que leí la "breve introducción (o tal vez no tan breve)". Como hago siempre que un libro me gusta, pensé cuál sería el mejor momento para disfrutarlo plenamente.

El viernes 16 tocaba visita a la peluquería y me lo llevé. Allí me tengo que quitar las gafas y de lejos no veo (lejos es un metro), así que necesito leer para centrar la vista en una distancia cómoda y no acabar con dolor de cabeza. Las revistas de "peluquería" no me gustan ni un poquito, así que me llevo libros. No sé cuántas páginas cayeron, no me fijé. Sólo puedo deciros que la mañana se me pasó volando y ni siquiera me di cuenta, hasta que "recuperé la vista", de que Rocío se había confundido de tinte. Ahora soy morena de nuevo. Cuando llegué a casa me enteré de que Siete Historias había sido seleccionada como una de las Fuera de serie 2011 y no pude estar más de acuerdo con el jurado. Me puse super contenta y eso que mi única vinculación con la novela era estarla leyendo en ese momento.

Los protagonistas de estas Siete historias son seis hermanos: la mayor es Natalia, una adolescente muy adolescente que tiene seis años más que los trillizos, José, Luis y Julián, de 10 años, unos trastos de cuidado. Tras ellos, Irina, la narradora de la historia, dos años más pequeña y finalmente, Carmen, una niña china adoptada de cuatro años y medio que es para comérsela. Uno, tres más, cinco, seis… si cada uno cuenta una historia falta alguien… ¡Nikon! Es su perro, la mascota de la familia, tan protagonista como los demás.

La historia arranca cuando Natalia se tiene que quedar con sus hermanos porque sus padres se ven obligados a salir por motivos de trabajo. No le hace gracia, ya que esa tarde tiene una cita, así que protesta gritándoles a los trillizos que la culpa de todo la tienen ellos por haber nacido. Como son unos gamberros (o es simplemente que son tres iguales y las ideas se multiplican por tres) fingen un desmayo, asustando a Natalia. Cuando se da cuenta de que le han tomado el pelo empieza a lanzarles cosas, abriendo un boquete en la pared de la cocina, una especie de puerta mágica a un mundo donde vivirán las historias que imaginen, siete historias, cada una dirigida por uno de ellos (incluido Nikon). China, un laberinto, la historia de un sultán prisionero, un viaje a Plutón, la vida vista desde los ojos de un perro, Egipto y finalmente su propia historia familiar, conforman este relato de cuentos deliciosos. Derrochan talento y generan muy buenas sensaciones durante la lectura y después.

Mis personajes favoritos… ¡Todos! Natalia, porque es adolescente, Irina, porque me recuerda a una niña que conocí, Carmen porque es muy graciosa y más lista que un rayo, y los trillizos, porque me traen a la memoria a mis mejores amigas de la infancia. Es super divertido que tus amigas sean trillizas, os lo aseguro. Y Nikon, cómo no. Las mascotas siempre se acaban convirtiendo en parte de la familia. El Nikon de mi vida se llama Willy (William Shakespeare, para ser exactos) y es gato pero es capaz de hacer cosas que cuando las cuentas parece que te las estás inventando. (Nota aclaratoria: el gato es de mi madre y el nombre se lo puso la vecina, venía con el gato cuando se lo dieron. Yo no he tenido nada que ver con su nombre.)

Creo que este libro cumple una extraña cualidad, algo que no tienen muchos libros, y es que es apto para todos los públicos. Se disfruta muchísimo cuando eres adulto y, he hecho una prueba, a los niños también les resulta muy interesante. En las novelas pensadas para quienes se están iniciando en la lectura, suelen emplear un lenguaje y unos modos de comportamiento que no se corresponden con la realidad y creo que eso es lo que hace que muchos niños no se identifiquen y abandonen la lectura. Siete historias, a pesar de la imaginación que derrocha, utiliza un lenguaje real y eso es lo que más les engancha. Además, mientras lees parece que te has metido en una película de animación.

El libro se puede conseguir a través de la librería de Círculo Rojo y en la misma página de la autora. Es ahí donde tengo que ir ahora mismo porque hay un niño esperando para leerse estas Siete historias, y su decimosegundo cumpleaños está al caer.

sábado, 24 de diciembre de 2011

UN AÑO ATRAVESANDO EL ESPEJO

Este año ha sido muy intenso para El espejo de la entrada. Ha sido el primer año de vida de este blog, aunque no coincida esta cronología con su fecha de nacimiento, allá por marzo del 2008. Varias veces he comentado que, los dos primeros años, mi blog se mantuvo fiel a mí misma, convirtiéndose en un refugio en el que escribía para unos únicos ojos: los míos. A veces pasaba meses sin visitarlo, por pereza, por dejadez o por olvido. Sin embargo, cuando a partir de la navidad de 2010 se fueron sumando seguidores mi curiosidad creció y, con ella, este espacio que ahora se ha convertido en parte de mi rutina. Siempre ando pensando algo nuevo que escribir para colgar aquí y además, gracias a él, he conocido a gente muy creativa y muy especial que enriquecen mi propia vida.


He hecho una lista con algunas de las cosas que han tenido su presencia en el blog durante este año. ¿Os apetece contarme las vuestras? Ahí os dejo mi selección.

Mejor libro: Crónica Insignificante de Emilio Casado Moreno. Me dejó tantas sensaciones que bloquearon mis palabras al empezar la reseña. Para mí se merece estar entre los más vendidos del año aunque no sea el caso. Ahora, eso sí, como el talento se abre paso por los caminos más insospechados, ya tiene premios. Para empezar es una de las novelas Fuera de Serie 2011, y desde hace poco se puede conseguir en Amanzon.

Sorpresas en e-book: El color de la maldad, de Armando Rodera y La biblia de los caídos de Fernando Trujillo Sanz. Una apuesta diferente. Otras novelas que están encontrando su propio camino para llegar a los lectores.

Adictivo: El eterno olvido, de Enrique Osuna. Las pruebas te van arrastrando en la lectura y no puedes dejarlo. Otra que está en Amazon.

Imprescindible: Habitaciones Cerradas, de Care Santos. Un libro con una estructura muy poco frecuente. Cargada de secretos y sorpresas que me encantó desde el principio.

Un género nuevo para mí: novela negra. Nunca me había atraído, pero El documento Saldaña, de Pedro de Paz consiguió mantener mi interés hasta el final. Descubrí a este escritor a la vez que al género, así que espero leer pronto La senda trazada.

Una decepción: lo siento, Cazadores de sombras. Me costó un triunfo acabarlo, aunque reconozco que es más culpa mía que del propio libro.

Libros juveniles: selecciono dos, Rubí y Juntos. Buenas sensaciones tras la lectura.

Mi reto: La metamorfosis, Frank Kafka. Le perdí el miedo, por fin. Y no me decepcionó, aunque, como siempre, entendí lo que me dio la gana.

Una sorpresa personal: Su chico de alquiler. La vida es curiosa. Si me hubieran preguntado cuál de mis libros elegiría para que lo leyeran extraños, éste hubiera sido el último... Gracias a quienes se tomaron su tiempo en leerlo, reseñarlo y después contarme su opinión.

Lo malo de este año... sin duda, la pérdida de amigos. Se me han escapado tres.
Javi, amigo de la infancia, compañero de juergas adolescentes, padrino de mi sobrino, una sonrisa eterna, empeñado en ponerle a mi persona un adjetivo que creo que sólo veía él. Javi se puso enfermo y en cuatro meses nos dejó. Siempre recordaré la presentación de Su chico de alquiler por él, el batallón de preguntas que me lanzó no sé si para que perdiera el miedo o para ponerme más nerviosa. Ese día, cuando nos fuimos a tomar algo para celebrarlo, ni me imaginaba que nos estábamos despidiendo para siempre.

Satur se fue un mes después que Javi, exactamente por la misma enfermedad. Era compañero de la universidad de mi hermana, pero también mi amigo. Tan buena persona que soy incapaz de quedarme con una sola cualidad suya. Quizá también, su sonrisa permanente.

La última en marcharse fue Barby, bloggera, amiga, cómplice de mi aventura literaria, firme creyente de mis posibilidades, guardiana de mis próximos proyectos. Barby me prometió que cuidaría de mis “niños literarios” y como el ángel que estoy seguro de que ahora es, sé que lo cumplirá. Quizá ella haya sido de lo mejor de este año. Mi cuarta seguidora, empujón necesario, para mí que soy una indecisa en todo lo que he logrado. Por ella, me he atrevido a presentar una novela a una editorial. Seguro que saldrá mal, pero se lo debía. Ella fue valiente, siguió sus sueños sin importarle lo que pudiera perder en el camino. Yo tengo que aprender de eso. Y si lo consigo, mi novela será para ella.

También he perdido a mi abuela, y aunque por su edad fue diferente, nunca te acostumbras a que se vayan las personas que quieres. Viví con ella 27 años.

Un deseo: que el día que me decida a dar un paso esté en el próximo año, que mi próxima novela complete el círculo y abra otra etapa diferente en mi vida. Lo estoy necesitando.

Gracias por las catorce mil visitas y por los comentarios que dejáis tras ellas. Para alguien como yo las palabras son siempre la mejor medicina.

viernes, 23 de diciembre de 2011

OCHO AÑOS

Me parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde ese 23 de diciembre en el que nos conocimos, cuando le di el primer beso. No os voy a contar cómo fue nuestro encuentro, sólo un par de palabras para definirlo: rápido e intenso. Un momento de los que se agarran a tu memoria para no soltarse de ella nunca. Hoy, mi princesa, cumple ocho años.

Felicidades, Aitana. Te quiero.


¿Te apetecen unos bombones?


jueves, 22 de diciembre de 2011

EDUCAR, GABRIEL CELAYA.

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
... y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio
de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertas distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos
seguirá nuestra bandera enarbolada.
Gabriel Celaya
 
Hoy se despedía Mari Carmen, una de las profesoras de Aitana, tras 42 años en la enseñanza y al final de la función de navidad le han leído este poema. Me he emocionado por lo que me toca, porque escucharlo me ha recordado por qué me gusta mi trabajo. Y se me ha escapado alguna lagrimilla incontrolada.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

WILLIAM

Hay veces en las que uno desea que se lo trague la tierra, y hoy es uno de esos días. William, frente al párroco, está a punto de pronunciar unas palabras que son mentira, se va a ligar a una promesa eterna que detesta, sólo porque no es capaz de superar ese sentimiento de culpa que le embarga. Mira a la mujer, mayor que él, que lleva un ramo entre las manos y un hijo en su vientre y tiembla. ¡Cómo se arrepiente de la torpeza a la que le empujaron sus veinte años! ¡Cómo echa de menos a la joven de la que le ha separado su mala cabeza!


No escucha apenas, contesta sin emoción, mientras en su mente imagina el amor que jamás vivirá, eternamente enlazado a la responsabilidad que lo ha empujado aquí. Ya en la calle sigue sin escuchar. Sonríe, besa, abraza y come, pero no lo disfruta. Se ha metido en un túnel oscuro y no sabe cómo saldrá. Él, tan lleno de sueños, siente que se le escapan. Ya no irá a Londres, seguro. Se quedará en Strafford para siempre. Sólo le quedan la pluma y la tinta, poner en un papel sus deseos, que hablen por boca de otros. Tal vez escribirá sobre un muchacho enamorado de una mujer prohibida para él. Quién sabe si en algún momento alguien considerará esta una buena historia para ponerla sobre un escenario.


A veces, leerse biografías, inspira pequeños relatos. Acabo de terminar de leer una biografía de Shakespeare, un autor que me encanta.

martes, 20 de diciembre de 2011

LUNA DE OTOÑO DE JULIA ZAPATA RODRIGO

El otro día acabé con mis libros pendientes. Desde hace un tiempo pertenezco a un grupo de Facebook de autores y bloggers en el que se reseñan las obras de los primeros. Me invitaron a entrar porque pertenecía a los dos grupos, aunque de la primera premisa he hecho más bien poco uso. No así de la segunda, algunas de las reseñas que han aparecido en este espejo se han colado ahí, para difundir la obra de autores que están empezando y así contribuir a que alguien cumpla su sueño, el de poner la palabra escritor detrás de su nombre.

Uno de los libros que me llegó fue Luna de otoño de Julia Zapata Rodrigo. Cuando recibí todos los ejemplares que los autores me proporcionaron decidí echar un vistazo a cada uno, para saber por donde empezar. Me encontré con relatos de distintos géneros y como no quería mirar reseñas anteriores, me puse a leer. Uno de los libros captó mi atención por encima de los demás, porque el estilo de escritura me resultaba muy cómodo, muy parecido al mío. Había otro que no podía abrir, otro que tenía que leer teniendo el ordenador conectado a internet (lo que supone un trastorno al no poder pasarlo a la tablet) y este libro.

SINOPSIS

Cuando las piedras del camino van creando llagas en los pies y no vemos una luz que nos guíe, que nos dé esa fuerza para seguir adelante, muchas veces nos rendimos y nos resignamos a vivir lo que nos ha tocado sin arriesgar más.


Nos olvidamos que para conseguir algo hay que luchar y seguir luchando, y no cesar en el empeño.


Sofía, la protagonista de Luna de Otoño nos da una lección de superación, una mujer marcada por el pasado que sueña con un futuro mejor. Utilizada hasta la saciedad, manipulada por la persona que ama.


Enclaustrada en una vida que no desea, y obligada a renunciar a su sueño.


Anulada y poniendo en duda su valía, como mujer madre y esposa.


Sofía nos adentra en su mundo, en su corazón. El corazón de una mujer que quiere vivir, volver a amar a sentir, pero sobre todo quiere ser ella misma sin ser coaccionada por nadie.


En su camino se cruza esa persona que la despierta de su letargo, para ella es una bocanada de aire fresco, una ventana al exterior que la depura, que le aporta color e ilusión a su triste y patética vida.


Aunque el camino hasta llegar a él ha sido bastante complicado... no lo será menos el intentar conseguir su merecida felicidad.


Pero Sofía es fuerte y aunque derrame muchas lágrimas y haya momentos en que el sufrimiento la deje abatida, luchará por conseguir el puesto que merece en la vida, aunque para ello tenga que renunciar a algo muy valioso.

Una historia de amor, de luchas internas, ilusiones, traiciones y dolor...que no dejará indiferente a nadie.


"Luna de otoño, una historia que conmoverá el corazón del lector".


Empecé a leer unas páginas de Luna de Otoño y, a pesar de que tiene un estilo muy pausado, sin darme cuenta me había merendado ochenta páginas. Fui de un libro a otro pero, al cabo de un par de días, volví y lo leí del tirón.

Luna de otoño narra la vida de Sofía en un tono intimista. Julia ha elegido un narrador en tercera persona para contarnos las circunstancias infelices que han hecho que esta muchacha, mujer madura para cuando termina el libro, haya acabado donde está. Toda una serie de desdichas, enfermedades, pérdidas, malos tratos, han ido poniendo al personaje en situaciones límite. Desde una violación cuando apenas tenía cinco años, a su primer amor con un personaje, Diego, que no es precisamente un dechado de virtudes. Cuenta cómo se enamoró de su marido y cómo, la rutina, acabó asfixiando esa relación hasta hacerla insoportable. Sofía busca en todo momento libertad y acaba encontrándola a través de su afición a la pintura, retomada tras años de haber abandonado y la pantalla del ordenador, cuando tropieza, ya mayor, con Adrián, más joven que ella y se enamora de él. La historia entre ambos, nada sencilla por otro lado, acabará por concederle un poco de valor para salir del círculo vicioso que le ha arrastrado siempre, donde la depresión y la desesperación han ganado casi siempre la batalla a la alegría. Pero Sofía no se rinde, busca la manera de escapar de lo que parece que va a ser siempre su destino. Busca, en definitiva, vivir.

El narrador, cómplice siempre de los pensamientos de Sofía, se mueve entre el presente y el pasado, a veces sin una lógica aparente, pero creo que todo el libro son los recuerdos de Sofía, y cuando recordamos nuestra mente danza caótica.

El libro de Julia está editado por Círculo Rojo y se puede conseguir en la librería de la editorial, a través de internet. Un euro de cada una de las ventas de este libro Julia Zapata Rodrigo lo dedica a la fundación Dravet. El síndrome de Dravet, anteriormente conocido como Epilepsia Mioclónica Severa de la Infancia (SMEI), es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en la infancia y se caracteriza por una epilepsia severa que no responde al tratamiento.

Si queréis sabe más:

http://www.dravetfoundation.eu/

Espero que os animéis a leerlo, si es que no lo habéis hecho ya.