sábado, 17 de agosto de 2013

¿INDIE O NO INDIE?



Estuve pensando un rato en esto. 

Me asaltaron las dudas propias que siempre asaltan a alguien como yo, y lo hicieron, como siempre, mientras me dedicaba a las labores domésticas. Lo confieso, me aburre planchar, no disfruto nada limpiando cristales y me desespera ordenar habitaciones de niños porque antes de darme la vuelta ha aparecido uno que se ha cargado todo mi esfuerzo.

Para no desaprovechar el tiempo, pienso en otras cosas. Para no desaprovecharlo y para evadirme de la pereza que me da la casa.

Me puse a pensar qué significa ser indie.

¿Independiente?

Si ser independiente significa ir por la vida siguiendo tu propio instinto, enarbolando tu bandera en solitario, entendería que indie debería ser alguien que se mueve sin compañía. Asociándonos a algo o a alguien dejamos de estar solos y ya no creo que esa definición nos valga.

¿Soy indie?

En lo que se refiere a seguir mi instinto, probablemente. Actúo pensando pero sin consultar demasiado, equivocándome y rectificando cuando lo estimo oportuno. Salto de un género a otro sin importarme mucho que habrá quien no lo entienda, incluso quien lo considere pretencioso.

En lo que se refiere a mantenerme como escritora al margen de todo, me temo que no. No es sólo por los compromisos adquiridos y firmados, es porque una vez que decides insertarte en el sistema, cualquier sistema, formas parte de engranaje de algún modo. Hasta lo que chirría es parte de ese mecanismo.

Entonces la independencia se anula por completo.

Entonces, ¿qué soy?

Una autora en busca de lectores que empujen a mis manos a volver a componer historias, en busca de ese estímulo externo que, no nos engañemos, supone el impulso clave para no rendirse.

Y desde ayer sé que, además, estoy medio loca o soy una delincuente en potencia porque dije en alto que no me da miedo ir a la cárcel. Tendría mucho más tiempo para escribir que ahora.


Feliz fin de semana


domingo, 11 de agosto de 2013

GRACIAS


No se me dan muy bien los programas de edición de fotos, así que cuando me lo dan hecho, sólo puedo dar las gracias!!!

lunes, 5 de agosto de 2013

TODO LO QUE CABE EN LOS BOLSILLOS DE EVA WEAVER.


Sinopsis:

Mika hereda de su abuelo sus marionetas y un gran abrigo lleno de bolsillos. Actúa ante otros niños, haciéndoles olvidar por un momento la miseria del gueto. Pronto se ve obligado también a actuar para los soldados, lo que le permite salir de allí. Tras la liberación, las marionetas quedan en poder un soldado nazi confi nado en Siberia. Años después, y tras pasar por varias manos, las marionetas volverán a Mika en su lecho de muerte.

Mi sensación:

Este libro es de mi hijo, pero como últimamente lee menos de lo habitual (la edad, que no perdona a nadie y el verano de los 13 que hay que estrujarlo porque es único) se le van acumulando lecturas que a veces se convierten en las mías. Este libro reposaba pacientemente su turno en el montón que le espera y decidí empezarlo yo.

Mi hijo es de papel, el formato digital todavía no le convence, y mira que es raro, él que no suelta el ipod en ningún momento del día…

Pero vamos al libro.

Eva Weaver distribuye la novela en tres partes. La primera cuenta la historia de Mika, un niño polaco judío de doce años que encuentra en las marionetas una manera de huir de la situación extrema en la que se encuentra cuando es trasladado por los nazis al gueto de Varsovia durante la segunda guerra mundial. Mika hereda un curioso abrigo de su abuelo, un abrigo lleno de bolsillos, enorme, que esconden las marionetas que su abuelo empezó a hacer antes de ser ejecutado en plena calle por intentar defender a una muchacha. Un día Mika tropieza con Max, un soldado nazi que decide utilizar a Mika para entretener a los soldados que están al otro lado del muro y eso le acaba salvando de ser deportado. Mika, comprometido sobre todo con los niños que sufren el abandono en el gueto, usará el abrigo y la facilidad que tiene para salir cada noche del gueto para salvar a algunos que esconde en la amplitud de la prenda. Las heridas que portará en el alma tras la terrible experiencia vivida le acompañarán durante toda su vida.

En la segunda parte Eva nos cuenta la historia del príncipe, la marioneta más emblemática de Mika, que acaba en las manos de Max. Cuando termine la guerra será quien acompañe al soldado a su destierro a Siberia y esta es la parte del libro que más me ha impresionado porque cuenta la historia desde el otro lado, desde la perspectiva de un soldado que pierde la guerra y que sufre el castigo por sus crímenes. Max logrará escapar del infierno blanco pero también marcado para siempre.

La última parte está ambientada en el presente, en Nueva York, donde acaban las marionetas. Serán los nietos de Mika y Max quienes traten de curar las heridas a través de ese príncipe de cartón piedra.

Me ha parecido un libro irregular, una primera parte muy extensa en la que prácticamente se repiten los clichés que siempre hemos escuchado sobre las víctimas de la guerra. Me ha gustado más la segunda, la de los que perdieron la guerra y sufrieron el castigo que fue tan cruel como el que ellos mismos habían infligido. La última, la de la reconciliación, me ha dejado un poco fría.

Creo que el libro empieza bien pero no me ha llenado del todo. Esperaba algo así como lo que te sucede con El niño del pijama de rayas y eso es lo que pasa por esperar algo, que te acaba decepcionando.


¿Os ha pasado con algún libro este verano?

viernes, 2 de agosto de 2013

INDIEDITADA

Hace ya cuatro años que me convertí en una indie, una autoeditada, o como queráis llamarlo. En estos tiempos en los que se habla tanto del fenómeno indie, y de amazon como plataforma de divulgación que muchos hemos encontrado, me doy cuenta de que este fenómeno no es nuevo. Simplemente, ha explotado y se ha expandido en los últimos meses.

Hace cinco años gané un concurso de relato breve, dotado con una cantidad económica que no deba para mucho. No sabía qué hacer con ese dinero hasta que un día casi un año después, trasteando por internet, tropecé con la posibilidad de conseguir poner uno de mis libros en papel. No era caro, era fácil y tenía dinero. Hice lo que me apetecía en ese momento: publicar mi libro. La página en cuestión ofrecía la posibilidad de poner la obra en formato pdf, para descargarlo, y como yo nunca he estado demasiado preocupada por el tema económico (nada, en realidad) lo dejé en descarga gratuita.

En principio el plan era conseguir cuatro ejemplares en papel, los que necesitaba para mis familiares próximos, de una historia que había titulado La arena del reloj, y que no era nada más que un relato familiar que en ese momento consideré que no le interesaba a nadie más. Aún recuerdo el día que llegó el paquete, la emoción que sentí al abrirlo y tocar mi novela con las manos. Fue muy, pero que muy especial. El principio y, a la vez, el final de una aventura que había comenzado con el premio por mi relato.

Pero la vida es una sorpresa constante y mi humilde libro empezó a recabar lectores. Casi por su cuenta.

Los cuatro fueron seguidos por otros 25 y en un mes llevaba 100. Bueno, exactamente 104. Todo con el boca oreja y sin salir de mi entorno, y con el agravante de que me da una vergüenza tremenda hablar de esto en persona con la gente. De hecho, a día de hoy, la mayoría de mis vecinos no tienen ni puñetera idea de que escribo. Los que lo descubren me preguntan por qué no lo cuento y yo les digo que en realidad lo hago… a través de internet, que me cuesta bastante menos.

Las peticiones de libros de La arena... continuaron y a día de hoy, en papel, llevo cerca de 500 ejemplares repartidos por ahí.

Como no sé vivir sin meterme en líos, me encargaron una charla de autoedición y esa es la razón por la que publiqué Su chico de alquiler. Con él fui haciendo los trámites legales necesarios para ser autoeditado y paralelamente hice lo mismo con La arena… Me convertí, sin comerlo, ni beberlo, en una indie, editora de sus propias obras. Y sin saber qué era eso de ser indie… Di la charla. Firme libros en una pequeña feria del Libro. Me devolvieron opiniones. Me regalaron reseñas. Me hicieron entrevistas.

Todo raro, divertido. Confieso que me lo pasé en grande en cada uno de los momentos que supusieron estos pequeños pasos.

El salto a Amazon lo di tarde quizá porque esa inquietud de ser leído que tenemos en el fondo todos ya estaba cubierta y porque los libros en papel seguían teniendo demanda y engrosando esa primeras cifras. Los resultados han sido buenos pero no los he vivido igual que lo anterior. Ha sido mucho más estresante y muchísimo menos emocionante todo lo que me ha pasado.

Salvo por un pequeño detalle: con la última novela, Detrás del cristal, conseguí editorial. Por primera vez alguien se ocupará del papel, alguien que no soy yo y la distribución será mucho más sensata que llevar los libros bajo el brazo. No ha sido tampoco una aventura al uso, simplemente colgué la novela en amazon y llegaron las ofertas. Aunque parezca, dicho así, que fue sencillo, que sólo tuve que decidir, puedo asegurar que no lo fue, sino más bien todo lo contrario.

Pero es que a mí las primeras veces nunca me resultan sencillas.

Leo por ahí que está mal visto autoeditarse, porque no tenemos filtros. Creo que es cierto. Existe uno solo, nuestra propia exigencia que tiene también que ver con la paciencia. Hay quien necesita todo ya, y quien se lo piensa y corrige, repasa, remodela… Yo soy del segundo tipo. De hecho me siento como una escultora cuando creo una novela. Primero cojo la cera y hago algo que se parece a un hombre. Luego, con paciencia, voy logrando que aparezcan los brazos, las piernas, el torso. Los rasgos de la cara, en general, están ahí.

Descanso.

Tiempo después, vuelvo a mi escultura. Perfilo un poco los músculos, voy dándole forma a los detalles. Los ojos, las manos, los labios, los dedos de los pies…

Descanso.

Vuelvo de nuevo y me entretengo en el pelo. Miro con cuidado cada uno de los rasgos y con mimo vuelvo a pasar mis dedos, por si puedo suavizar algún detalle más.

Descanso.

Cuando considero que está, sólo entonces, procedo a convertir esa cera en bronce.

Y a veces, muchas, no me vale y vuelvo a empezar…

Por eso, escribir una novela, me lleva años. Decidir que el texto puede ser revisado por otros ojos no me resulta sencillo y después de que lo termino, queda todavía mucho trabajo. Hay que maquetar y pelearse con el problema de la portada, la llave maestra que decidirá, casi más que nada, que alguien que no sepa nada de ti sienta la necesidad de asomarse al mundo que has creado.

Hoy repaso la última y el control de calidad mental que tengo todavía no le ha dado el visto bueno. A saber cuándo sucederá.


Hoy ya no sé si soy indie, editada, indieditada, o una loca contadora de historias cuyos dedos no se pueden estar quietos porque necesitan trasladar a alguna parte todas las historias que circulan por mi imaginación.

martes, 30 de julio de 2013

¡TERMINADA!


Por fin puedo decir que está terminada mi nueva novela. Le falta todo el proceso de corrección ortográfica, de ajuste de detalles, pero lo esencial, el argumento de lo que quería contar ya está.

Me preguntan varias cosas:

¿Cómo se llama?
Tiene un título provisional que cambiará, seguro, porque no sé si cuenta de verdad la esencia de la novela. Habrá que esperar aún para saberlo.

¿Cómo es de larga?
Más que ninguna, creo que se irá a las 400 páginas.

¿De qué va?
Un viaje aplazado veinte años, tres amigas, muchos cambios vitales.

¿A cuál de las anteriores se parece?
A ninguna. Tiene algo en común con Su chico de alquiler en la postura del narrador, o con Detrás del cristal en las frases y mucho más con La arena del reloj porque los sentimientos se adueñan del texto casi en cada línea. Pero soy yo, seguro que los que me habéis leído me vais a reconocer.

¿Cuándo la podréis ver?
Ni idea. No sé qué haré con ella. De momento, corregir como he dicho, pulirla, dejar que repose y entonces ya tomaré una decisión.

Estoy contenta porque me puse el reto de terminarla el verano pasado pero tuve ciertos problemas que me impidieron concentrarme en su escritura. Ahora me alegro porque quizá me ha dado tiempo para pensar mucho más en lo que quería contar.


Ya tengo otros proyectos en mente, en cuanto termine…

Feliz semana

jueves, 25 de julio de 2013

SU CHICO DE ALQUILER GRATIS EN AMAZON HASTA EL SÁBADO

¡Qué despiste!

Se me olvidó contarlo aquí, en mi blog, que estos días estoy regalando mi primera novela, Su chico de alquiler, que como sabéis los que sois asiduos del blog, está colgada en Amazon.

ESTARÁ GRATIS DOS DÍAS MÁS.

Mis razones para regalarla son varias.

La primera es que lleva tiempo en las redes, concretamente desde 2009, aunque en Amazon sólo está desde 2012. Al principio estuvo en descarga gratuita y eso provocó que en muchas páginas la colgasen de manera gratuita, al margen de mí misma. Al final, si alguien la lee, me daba un poco lo mismo, pero después me di cuenta que en muchas de esas páginas usaban una portada que no es exactamente la suya y en otras ni siquiera aparecía yo como autora de la novela.

Para bien o para mal yo soy su "madre" así que decidí solucionar esto.

Por otro lado pensé que necesitaba un pequeño repaso, algunos espacios habían cobrado vida propia y necesitaba un lavado de cara que le hice hace unos días. Se me han escapado detalles (gracias por comentármelo) que estoy arreglando, pero que no impiden su lectura. ¿Me perdonáis que se me hayan escapado un par de rayas?)

Finalmente, tenía que celebrar de alguna manera personal el haber logrado el sueño de publicar con una editorial. Y este regalo para vosotros, de pronto, se ha convertido en un regalo para mí misma. Ahora esto es lo que pone en la página de amazon:


Divertido, emocionante... no sé qué decir. Quizá que tiene magia, que anda sola a lo mejor porque la enfundé en unas cómodas zapatillas hace unos cuantos años ya.

Bueno, lo que os digo siempre de este libro, campo de pruebas para todo lo que hago, primera historia incompleta pero necesaria para aprender: que os divirtáis porque no es más que eso, una comedia de enredo llena de guiños personales.

Aunque claro, si no eras una de mis amigas a los veinte, a lo mejor no los ves...


domingo, 21 de julio de 2013

RELAJÁNDOME

Ayer estuve dando un paseo por Madrid. El plan era simple: no hacer nada. Llevo mucho tiempo luchando en esta batalla por conseguir mi sueño y realmente estoy agotada, así que pensé que no venía nada mal relajarse andando por la ciudad, que campo ya tengo mucho a mi alrededor. Detrás del cristal me ha reportado muchas alegrías, muchísimas más de las que esperaba, pero también otros momentos de preocupación que me han ido poniendo a prueba a diario y minando mis energías.

Era hora de cargar pilas.

Hace una semana que la novela dejó de aparecer como solamente mía y que lleva en su descripción el sello de B de Books y la verdad es que la pobre no termina de encajar el impacto de lo que esto supone. Creo que va a ser como yo (algo tendremos que ver), que los cambios le provocan un trastorno al que tarda en adaptarse pero si también ha salido como yo no dudéis que estará luchando hasta quedarse sin brío, por más que ayer me diera cuenta de que aunque a mí esto me haya costado muchísimo, lo que llevo conseguido no es más que una gotita en el océano.




¿Por qué digo esto? Pues porque ayer mi paseo, además de incluir un bocadillo de jamón serrano y un momento de relax en una terraza, estuvo lleno de libros. Me dediqué sin querer a visitar librerías. No sé qué pasa que veo una y entro aunque no lo tenga planeado. Allí encontré miles de libros y me di cuenta de lo difícil que es que te elijan si no estás en un montón enorme con el que tropiezas al entrar.




De todos modos, como yo siempre doy vueltas a mi aire sin fijarme en novedades solamente, elegí dos libros. ¡No me iba a venir con las manos vacías! Uno de ellos es La Saga de los longevos, en edición de bolsillo. Sé que lo tengo en digital porque Eva García Sáenz se puso en contacto hace más de un año conmigo para que lo reseñase en este blog pero me pillo en medio de un proyecto mío, lo fui dejando y no me dio tiempo: mi tablet falleció y como no se puede encender se quedó con todos los libros que tenía en su memoria.

Descansen en paz.

El otro libro es una novela erótica: La sumisa insumisa de Rosa Peñasco. También en bolsillo. Trata sobre una muchacha aficionada a los chats eróticos. No he leído mucho más de la sinopsis, quiero cuando lo lea que me sorprenda.

Ya tengo más lecturas pendientes, no tengo remedio, ni tiempo…


Esta primera semana, antes de que se me olvide, se han generado algunas noticias en torno a Detrás del cristal. He sido contraportada de El adelantado de Segovia (pinchando se puede leer el artículo) y también Detrás del cristal aparece recomendada como lectura imprescindible para este verano en la revista entretanto Magazine. Además, por si fuera poco, también La arena del reloj ha recibido una reseña, y ya van 34. Ha sido en el blog La palabra pronunciada y como dije en su día, cuando no las esperas, cuando te llegan después de tanto tiempo, saben muy bien. La arena es un libro de 2009 y también la han incluido en otro blog para un reto que hay en la blogosfera, leer no novedades en este mes de agosto.

¡Espero que me lo cuenten!

¡Más cosas! Detrás del cristal también está disponible, además de en Casa del Libro, Fnac y Amazon en las tiendas virtuales de El Corte Inglés y iTunes.




lunes, 15 de julio de 2013

EDICIONES B (B DE BOOKS) APUESTA POR DETRÁS DEL CRISTAL. ¡PUBLICAMOS!

Bueno, pues ha llegado el día de contarlo…

Tomaré aire, sonreiré un poco para no salir muy mal en la foto y os lo explico. ¿Por dónde empiezo? Quizá por el principio, por ese pasado 14 de febrero por la noche, cuando armada con una botella de vino tinto (para echarle la culpa a  algo si salía mal) subí mi cuarta novela a Amazon, Detrás del cristal. Esta vez, al contrario de lo que hice con Su chico de alquiler (de cuya publicación en la plataforma no informe hasta que se puso 1 en su categoría), lo conté.

Tonterías que le dan a una de vez en cuando.

Entonces no me imaginaba todo lo que vendría después, ni en mis mejores sueños pensé que la humilde novela que había escrito se apalancaría en el top 100 y no sólo no se iría enseguida sino que, además, empezó a subir y en diez días se colocó en el top ten, y en otros pocos llegó a ser número dos en España, uno en romántica e incluso uno en Bienestar y vida sana, categoría que yo estoy segura de que no elegí, pero que a saber, puede que fuera el vino y no me acuerde… Y mucho menos que no saldría del top en 21 semanas, 16 de la cuales estuvo entre las diez novelas más vendidas en España.

Y eso que se la regalé antes a mis amigos, porque quizá soy tonta y no quería ese efecto inmediato de subida que da el que tu entorno se ponga de acuerdo y la compren todos en masa, falseando por unos instantes su propio valor. Dejé que fueran otros quien le dieran una oportunidad, aún a riesgo de equivocarme.

Esto tuvo consecuencias.

Ofertas editoriales.

Sí, eso que leo por ahí día sí y día también, que cuentan que no es  verdad, que es un mito, que no pasa, algo que había llegado a  creerme tanto que la primera me pareció una broma. Tuve que comprobar cien veces mi correo para asegurarme de que era cierto. Investigué, no fuera a ser que alguien se estuviera burlando de mis sueños pero no. Era completamente cierto.

No se quedó ahí, tras la primera, llego la segunda, la tercera, la cuarta… y así hasta siete.

¡Toma ya!

Las editoriales habían visto que tras la apariencia de una historia quizá un tanto disparatada, las motivaciones de los personajes, sus sentimientos, escondían otros muy reales. La novela tiene palabras escritas y otras sugeridas que no hace falta ser muy listo para ver. Además, se leía muy bien, de manera fluida. Se entendía mejor. No tenía errores básicos (me encantó que me dijeran que tenía una ortografía impoluta, gracias, lo intento siempre). Lo más curioso: ni se fijaron en el experimento interactivo que llevaba dentro, un camino que ahora veo que está siendo recorrido por otros y me alegro muchísimo.

Reconozco que quizá esta no es la mejor novela para ponerlo en marcha pero lo intenté al menos.

En ese contexto, quienes me conocen saben que me empecé a "nerviosar" (por usar vocabulario de mi hija). No me he atrevido a ponerme yo en contacto con una editorial porque siempre he pensado que estaba en medio de un aprendizaje. Cuando me presento a un examen es para sacar buena nota y creía que aún no tenía el diez en mis manos. A pesar del principio imposible, a pesar del narrador puñetero, a pesar de todos los peros que le han puesto, Detrás del cristal superaba siete de siete exámenes con sobresaliente. Las valoraciones de la novela de TODAS las editoriales eran excelentes, llegaron en muy pocos días después de que me la pidieran (nadie tardó más de una semana) y aunque siempre me reservo dudas (soy así, qué le voy a hacer, no sé si es humildad o simple sentido común) y empecé a tomarlas en cuenta. Al fin y al cabo, si no hubieran aparecido, lo hubiera tratado de hacer yo sola. Publicar en papel, digo. Como las otras veces. Voy a mi aire siempre.

¿Por qué no intentarlo?, me pregunté. Si ya lo digo yo, "Está permitido equivocarse, lo cobarde es no intentarlo". Me armé de valor (esta vez, lo prometo, sin vino) y acepté.




Al final mi elección, como se puede  ver en un rinconcito de la portada que acompaña a este post, fue Ediciones B. La novela está ya bajo el sello de B de Books y, en unos meses, estará en papel en las librerías. Además, en formato digital, a partir de ahora se va a poder comprar en Amazon, Fnac y Casa del Libro. ¡Guau! Y eso no es todo, ¡en el primer trimestre del próximo año voy a ver mi libro en una tienda!

¿Cómo será esa sensación? Estoy deseando experimentarla.

Siempre hablo de sueños, de imposibles, de esas cosas que deseas y que parece que nunca van a llegar pero va a ser cierto… Lo imposible sólo tarda un poco más.

Sigo soñando imposibles porque ya no estoy segura de que lo sean tanto. Hasta me voy a atrever con esos en los que nadie cree, dejando que el universo se alíe con ellos y me los conceda. Y si no, me olvidaré de ellos y soñaré otros. ¿Quién es capaz de ponerle límite a los sueños?

Ya, ya sé que estoy tonta. O feliz.

Seguiré escribiendo, aprendiendo, rectificando cuando me equivoco porque es la única manera de crecer.

Gracias a los que siempre estáis conmigo.

Sé que hoy, los de verdad, los que me quieren, atravesarán mi espejo para compartir esto conmigo, me dejaran aquí sus palabras aquí para siempre, porque no hace falta que les explique lo importante que es para mí.

Mis importantes ya lo saben.

Mayte Esteban.

¿Escritora? (Me va a costar ponerlo pero me parece que ya no miento)

Enlaces:
Casa del Libro:
Fnac:
Amazon:


Quiero felicitar a los otros autores que empiezan este recorrido conmigo: Mercedes Pinto Maldonado, María José Moreno, Isabel Keats, María Martínez, Fernando Gamboa y Christophe Paul.

jueves, 4 de julio de 2013

LECTURAS DE VACACIONES


Mis vacaciones de verano se suceden a trompicones: unos días en junio, otros en agosto y otros en septiembre. En realidad no hago mucho más allá de lo de siempre porque no me voy a ninguna parte, sin embargo el tiempo de ocio se multiplica y los libros que pasan por mis manos se suceden a más velocidad de la normal.

En mis días de junio han caído tres novelas.

Probablemente debería haberlas plasmado aquí pero hace dos o tres reseñas me descubrí aburriéndome mientras diseccionaba la novela que recientemente había pasado por mis manos. No creo que cuando algo te aburre el resultado sea bueno y si a eso le sumamos que tampoco tengo la obligación de hacerlo… me empecé a preguntar cuál había sido el camino para llegar hasta aquí, para acabar haciendo un análisis de cada libro que leo, por qué lo he estado repitiendo a lo largo de estos más de cinco años. La respuesta llegó muy clara: para mí. Para recordarme los libros que pasan por mis manos y me gustan, para tenerlos ordenados y que mi prima los viera (creo que lo he dicho un montón de veces). Por eso mis reseñas carecen de técnica y se desvían del sendero de lo correcto día sí y día también.

Son esbozos de emociones y algo de argumento, lo justo para recordarme a mí esa lectura.
Me gustaba mucho hacerlo, no me llevaba demasiado tiempo y además existía un intercambio de opiniones con los lectores de este blog que enriquecía mi lectura aportándole más matices. A veces incluso en ese intercambio intervenía el mismo autor, todo un lujo.

Pero descubrí otra cosa no tan buena.

De pronto, en medio de un libro me paraba a analizar el tiempo verbal, la postura del narrador, las motivaciones remotas de los personajes que les llevaban a tomar decisiones trascendentales en su vida… y pensé que ya está bien. Es como si en medio de un momento de pasión arrebatadora, en lugar de disfrutar del beso empiezas a tomar notas del recorrido de la lengua, del cosquilleo en la nuca o de la mano que se desliza sutilmente por tu espalda.

¡Adiós la magia!

Me estaba perdiendo algo clave en la lectura que es pasar las páginas bebiéndolas y creo que eso me produjo una terrible sed que tres lecturas han saciado de golpe. Tres libros que me han hecho ver que necesito enfocar esto de otro modo.

Otra cosa que también me ha estado dando vueltas por la cabeza ha sido algo que leí hace poco en un muro de Facebook. Hablaban de reseñas positivas y negativas, de lo poco que se mojan algunos blogs a la hora de criticar negativamente determinados libros. ¡Yo nada! Sencillamente porque no pasa por aquí ningún libro que no me haya gustado. Eso se lo dejo a quienes lo quieran, a quienes les divierta o a quienes les obliguen sus compromisos, pero no es mi caso. Si un libro me ha emocionado, aunque sea por la razón más absurda, lo veréis aquí. Si me ha parecido una castaña, o no me ha enganchado lo suficiente, o le he visto fallos tremendos… me lo saltaré porque precisamente nadie me ha mandado hacer esto y eso me da la libertad de decidir. Sin embargo, desde fuera, esto se ve como algo que resta credibilidad a todo lo positivo que pueda decir de otro libro porque parece complacencia.

Yo no lo veo así pero… ya he dicho mil veces que soy rara.

Así que no sé si habrá más reseñas. Igual cambio de idea dentro de diez minutos o vuelvo a sentir la necesidad pero ahora no me apetece decir nada más que me han gustado mucho estos tres libros.

Ciudad de cristal, de Paul Auster, porque me encanta el juego de espejos que plantea con tantas personalidades que adopta su protagonista, porque se le escapan frases de esas que subrayo, porque el análisis del Quijote me ha parecido soberbio.



Christy Alien. ¡Quiero un Rockford!, de Iván Hernández, porque me ha hecho reír, porque me ha entretenido un montón y me parece una excelente lectura para cualquier tarde. Y encima estoy ya esperando la siguiente de esta saga de novelas por entregas.



Tengo tu número, de Sophie Kinsella, porque me ha devuelto a esos veranos en los que me sentaba en un banco del parque con un libro y el mundo desaparecía a mi alrededor, tanto que a veces se me olvidaba que no estaba allí porque sí, sino porque tenía que vigilar a dos niños pequeños.



Los tres, aunque sean géneros distintos, tienen algo en común: si me sobrase tiempo y me faltasen lecturas, me gustaría volver a ellos. Yo sí soy de repetir cuando un libro me gusta. De hecho, a algunos de los que tengo en casa se les caen las páginas.

viernes, 28 de junio de 2013

DEEP IN MY SOUL DE ANTONIA J. CORRALES




Esto no es una reseña sino la celebración de un paso más en la carrera de Antonia J. Corrales, grandísima escritora y amiga que hoy está de enhorabuena. Antonia acaba de anunciar el las redes que su novela En un rincón del alma, que puedes encontrar reseñada en este blog, ha sido traducida al inglés.

Dentro de muy poco, con el título de Deep in my soul, verá la luz bajo el sello de Ediciones B. Saldrá a la venta el día 10 de julio en Amazon.com y en el resto de plataformas digitales que se han interesado por ella: FNAC, CASA DEL LIBRO, iTUNES... o sea, ya mismo. De este modo, Ediciones B, B de books en concreto, se convierte en la editorial pionera dentro del sector español traduciendo y editando En un rincón del alma debido al éxito que ha cosechado en todos los países en los que está disponible en español.

Desde El espejo de la entrada, desde lo más profundo de mi alma, mi enhorabuena porque la novela se lo merece y Antonia también. Yo, que tengo la suerte de conocerla, os puedo decir que vive con un enorme entusiasmo todo lo que rodea a su escritura, que cree firmemente en sus proyectos y los mima para que se conviertan en una realidad.

Así, creyendo en uno mismo, trabajando duro desde que te despiertas, los sueños dejan de ser imposibles.

Y esto no es todo, en otoño tenemos una nueva cita con Antonia, esta vez con nueva novela que saldrá a la vez en papel y en digital, As de corazones.

¡Qué ganas!

Comparto con vosotros una foto muy especial, de la pasada Feria del Libro de Madrid. Debajo de un paraguas rojo y con Antonia sonriendo al lado no me podía sentir más protegida.



miércoles, 26 de junio de 2013

SOBREVIVIR AL DESENGAÑO


Leo esto en una publicación de Facebook:

"Hay momentos en la vida en los que quieres meterte bajo tierra y no salir jamás. Cuando alguien te defrauda y no sabes por dónde vienen las cosas, porque hay personas que no tienen cojones a decirte a la cara los problemas que tienen contigo y a espaldas tuyas te hacen quedar como el culo, cuando se lo das todo y no son capaces de valorar nada. Es duro perder lo que quieres pero a veces en la vida hay que saber darse cuenta que no se puede dar más al que no lo aprecia."

¿Suena a desahogo, verdad?

Muchas veces los muros de la red se convierten en un tablón de anuncios donde se cuelgan sueños pero otras muchas sirven como desahogo de frustraciones. ¿Quién no ha colgado una foto con un mensaje desesperado? ¿O una frase cargada de dobles significados?

Yo entiendo perfectamente a esta persona, lo que estaba sintiendo cuando escribió estas palabras porque he pasado por una situación que aunque seguro que tiene mil matices diferentes, se parece mucho. He sufrido un gran desengaño por confiar en quien no debía, por permitir que alguien entrase en mi mundo y lo invadiera, tomándose atribuciones que jamás le di. Tuve que aguantar salidas de tono de esas que se suelen resolver muy bien con un "vete a tomar por el culo" pero que me ahorré porque hay personas que, sinceramente, existen porque tiene que haber de todo.

No merece la pena gastar un minuto de tu tiempo más con ellas. Ni siquiera merece la pena ensuciar tu vocabulario.

Alguien me dice siempre que tu karma te devuelve todo lo bueno que haces en la vida y yo pienso que del mismo modo te tiene que devolver lo malo, el daño que causas. Por eso intento no hacer daño a nadie, me quedo con  lo que el dolor y resuelvo el malestar que me provoca con paciencia, tiempo y sonrisas. De momento la vida me va devolviendo con intereses lo bueno, no me puedo quejar en absoluto. Ahora bien, espero algo. Quizá la única maldad que me permito, y es que ese mago que es el tiempo le retorne a estar persona todo el daño que a mí me causó con los mismos intereses.

No sé si tendrá vidas futuras para pagarlos.


Por eso, a esta persona desesperada le digo que tenga paciencia y confíe en su karma. Yo sé que es muy bueno y como le ha dicho alguien es quizá por eso por lo que ha sufrido esta decepción, por ser una PERSONA. 

Tú puedes sobrevivir al desengaño.

lunes, 24 de junio de 2013

EL AIRE QUE RESPIRAS DE CARE SANTOS


Recomendación:

Eso es lo que voy a hacer hoy, recomendaros el último libro que he leído. Pensé plantear la reseña como siempre, con la sinopsis y un análisis de la voz narrativa, los personajes y la ambientación pero en este libro ésta es una tarea harto difícil por la misma estructura del mismo y la ingente cantidad de personajes que se mueven a lo largo de la narración. Si lo hiciera así acabaría con el encanto de esta gran novela, así que he decidido decantarme por recomendar su lectura valorando algunos elementos sueltos.

Recordando un poco cómo es este mismo libro, hecho de recortes, de fragmentos.

Care Santos, como en Habitaciones cerradas, traza el relato a partir de elementos que en principio parecen inconexos, historias que se suceden, que transcurren en el presente y en el pasado, que se componen de cartas, fragmentos de libros, biografías de personajes que realmente existieron… y que el lector debe ir dejando en su memoria para, al final, establecer el vínculo que los une. Ese, en definitiva, es el amor a los libros, el elemento que sustenta toda la novela, una colección de novelas eróticas y las vicisitudes por las que han ido pasando desde la invasión napoleónica hasta nuestros días. El marco de todo ello es la ciudad de Barcelona que se convierte en un personaje más, que evoluciona y está viva.

Care tiene una habilidad innata para cambiar el tiempo verbal de la narración, incluso se permite introducir de pronto a otro que continúe el relato para hacerlo más ameno y lo hace tan bien que te convence. Juega con el omnisciente, pasa a la primera persona en otros fragmentos o usa el recurso del género epistolar y deja al lector la tarea de darle cohesión a todo.

Y se consigue.

A lo largo de las casi seiscientas páginas de la novela son muchas las frases que me han llamado la atención, por lo que, contraviniendo mis propias costumbres, me atrevo a resaltar algunas de esas que me dejo marcadas para mí misma. Sólo son tres, no creáis que la destripo.

               "En la capacidad del lector tienen los libros su destino"

               Lo dice Guillot, el personaje que ha dedicado sus esfuerzos en recopilar las novelas eróticas y que por circunstancias de la guerra de independencia acaba perdiéndolas. Se lo dice a Ángel Brancaleone, un joven de origen modesto que será clave en la recuperación de los mismos. Me quedé pensando que cada libro, por sencillo que parezca, por insustancial que pueda resultarle a otros, siempre encuentra su destino en el alma de algún lector. Las mismas palabras, dependiendo de nuestras propias circunstancias, cobran sentidos diferentes. Hasta algunas sin significado, nosotros se lo damos.

               "Por mucho que nos veamos obligados a  fingir lo que no somos, nunca renunciaremos a lo que amamos de verdad"

               De una conversación entre Carlota y Brancaleone. Me gustó porque creo que nos resume un poco a los humanos, somos así. Empecinados en nuestros deseos y nuestros sentimientos que permanecen si son ciertos a pesar de que la razón a veces diga que es mejor desestimarlos. Pero ya se sabe, no se puede siempre contravenir al corazón.

               "Al cabo, para eso servimos los novelistas: para decir cómo ocurrió lo que no ocurrió nunca"

               Qué bonita frase y qué gran verdad. Nos lo inventamos todo, construimos aunque estemos fingiendo que es una reconstrucción y la complicidad que encontramos con los lectores nos empuja a seguir haciéndolo.

El final… tengo que decir que me lo imaginaba y mira que eso no me pasa habitualmente. Aunque escriba historias, cada uno tenemos nuestra propia manera de resolverlas y en este caso me ha pasado que hubiera hecho lo mismo que ella, así que puedo decir que la novela me ha gustado mucho. Una vez alguien me dijo que sabe si un libro le ha gustado muchísimo cuando piensa que eso es lo que le hubiera gustado escribir.

En El aire que respiras, conmigo, se cumple esa máxima.

Ahora guardaré esta novela en mi biblioteca y esperaré que la próxima vez que tropiece con Care, como me sucedió en la pasada Feria del Libro, haya suerte y lo lleve conmigo para que le dibuje una marca que lo convierta en uno muy especial en mi biblioteca.

Un libro único.


domingo, 23 de junio de 2013

LA NOCHE DE SAN JUAN

Esta noche celebramos la llegada del solsticio de verano. Esta fiesta pagana del fuego, que viene desde la antigüedad, se ha convertido en un momento de encuentro más en la que el significado simbólico se ha ido diluyendo a favor de otro más sencillo: la reunión, la charla, la alegría porque ya no hay que madrugar el lunes para ir al colegio.

Al menos creo que nosotros no celebramos mucho más.



¿Cómo lo hacemos? Con hogueras en el parque, hechas por los adolescentes con lo primero que pillan (un vez vi un sofá) e incluso a veces los más mayores hemos celebrado cenas improvisadas en las mesas. Una vez fue a base de aperitivos, preparados por cada uno de los adultos para agasajar al resto. Éramos muchos y al menos yo acabé empachada de tanto comer.

Y muy divertida, sin querer habíamos organizado un concurso de pinchos que serían la envidia de Chicote. Palabra.

Yo, como con los pinchos no me aclaro, hice una tarta que se me da bastante mejor y de la que no quedó nada.

El momento de las hogueras es divertido, los pequeños lo disfrutan y los padres podemos llegar a atacarnos porque alguno no entienda que no tiene las piernas tan largas como los adolescentes y se empeñe en saltar por encima del fuego.

No sería la primera vez…

Para esta noche no tenemos pensado cenar allí, nos ha pillado un poco ocupados a todos así que vamos a tomarnos sólo el postre: helado y chocolate con bizcochos.

Para la hoguera hay rituales.

Dicen que si saltas de la mano de la persona que quieres conseguirás felicidad pero yo no lo tengo muy claro. Ya saltar solo lo veo difícil pero de la mano de alguien… ¿quién te dice que no te caes de culo en la hoguera? Mejor lo dejo, que soy muy patosa y me busco la felicidad de otra manera menos peligrosa.

Otros dicen que debes saltar el fuego siete veces para que se cumpla un deseo. Vamos, con lo pava que soy, como para andar tentando al diablo, que tiene que andar cerca habiendo fuego de por medio.

Una manera de atraer a los hados es bañarse en el mar esta noche y saltar nueve olas de espaldas. No tenemos mar, descartado.

También hay quien dice que trae suerte quemar en la hoguera los apuntes del curso que ha terminado. O un papel donde se ha escrito aquello que queremos que se vaya de nuestra vida, un deseo para que el fuego purificador nos lo conceda.

A lo mejor eso lo hago, no parece peligroso.


Lo que sí es seguro es que probaré el helado y el chocolate.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿DE QUÉ VA DETRÁS DEL CRISTAL?



Hoy me han hecho una pregunta: ¿de qué va tu novela? La odio porque me resulta muy complicado explicarla sin destriparla. Me he dado cuenta de que en mi blog no he contado sino apenas vaguedades de mi propio libro. Como me cuesta, me haré preguntas y empiezo por esa misma.

¿De qué va Detrás del cristal?

Narro varias historias que se van entrelazando, algunas de ellas de amor aunque no es una novela romántica al uso. Detrás del cristal tiene ritmo de comedia de enredo con una trama principal que es pura ficción. Alrededor de esa trama gira otra mucho más seria, una historia de malos tratos de la que me sirvo como narradora para incrementar la desesperación de mi protagonista. No la desarrollé demasiado porque esta novela quería que transmitiera luz, un poco de alegría para estos tiempos de crisis que vivimos y porque simplemente es eso, una historia de fondo, secundaria, en la que no profundicé porque para eso necesitaría una novela entera.

¿Qué no encontrarás en ella?

Por ejemplo, sexo explícito. No le iba nada a mis personajes y tampoco me apetecía, así que los encuentros sexuales de los personajes están narrados de otro modo. 

¿Cómo son los protagonistas?

Bastante normales. No son mega perfectos, ni siquiera tienen los ojos claros y cuerpos esculturales. Son personas que se equivocan y están llenas de miedos. Como cualquiera de nosotros. 
Lo que los convierte en protagonistas de una novela es la situación excepcional que viven, disparatada y divertida. Ficción, por supuesto.

¿Dónde está ambientada?

En Madrid, aquí mismo. Otra cosa que quise desde el principio es que los escenarios fueran reconocibles y los personajes se llamasen como cualquiera que te pudieras cruzar en una parada de metro. Ana, Andrés y Pablo. Sencillos.

¿Es una novela romántica?

No. O no exactamente. En las novelas románticas el foco de atención se queda en los protagonistas y no los pierde de vista y Detrás del cristal lo mueve constantemente para mostrarnos a los secundarios y su mundo. Éstos también evolucionan, cambian a lo largo del relato.

¿Cómo la califican quienes la leen?

Entretenida, ágil, rápida, amena… Hay incluso gente que subraya sus frases. Hasta 23 subrayados compartidos tiene el final. Será que les gusta a quienes lo leen, ¿no? También hay quien dice que la historia no podría suceder en la vida real. Y yo sonrío porque sé dos cosas: algo que me guardo y que la realidad siempre supera a la ficción.

¿Cómo la califico yo?


Pues me gusta mucho, claro, porque para eso la escribí así. Medio romántica, medio intimista, llena de pensamientos entre líneas que hay que saber encontrar pero también eso no sé si es posible si no me conoces. A veces callo más que digo…

Me voy a dormir pero antes os dejo el booktrailer. Hoy lleva 125 días publicada, los mismos que en el top 100 pero algo me dice que eso va a cambiar muy pronto. Quizá esta misma noche.


¡Felices sueños! Yo mañana no quiero despertarme...

miércoles, 12 de junio de 2013

NO RECLAMES AL AMOR DE CARLA CRESPO



Sinopsis:

Desde que dejó la universidad y empezó a trabajar como agente de pasaje en una línea aérea, el día a día de Tesa transcurre entre retrasos y cancelaciones. Los horarios intempestivos del aeropuerto la agotan, apenas tiene vida social, no llega a mileurista y vive colada por Roberto, un piloto que no le hace ni caso… aun así, es feliz con su rutina.

Un día, tras un desagradable incidente con un pasajero que queda en lista de espera, su pequeño mundo se desmorona. Sin trabajo y sin expectativas de encontrar uno nuevo hace las maletas rumbo a la tierra de las oportunidades. Lo que no sabe es que lo peor está por llegar. Miguel, el encantador y atractivo joven que se ha sentado a su lado en el avión, ¡no es otro que el grosero pasajero del overbooking!

Está dispuesta a olvidarse para siempre de él y a empezar de cero su vida en Boston cuando su nuevo amigo, Simone, lo invita a la fiesta de Halloween y, entonces, sucede lo inevitable: empieza a mirarlo con buenos ojos y donde antes había odio ahora hay ¿amor?

¿Será capaz Tesa de olvidar el incidente que cambió para siempre su vida? ¿Será capaz de perdonar a Miguel?

Mi opinión:

Me descargué esta novela de Amazon tras haber leído el fragmento gratuito que la página nos ofrece. La llevaba viendo tiempo en las listas de los más vendidos y me llamaba la atención la sinopsis, así que probé. Desde que se me acabó el fragmento supe que tenía que comprarla porque me quedé con ganas de seguir. 

En cuanto pude, lo hice.

La novela rebosa frescura en la escritura, es ágil, divertida y envolvente. Sin darte apenas cuenta vas avanzando páginas y en muy poco tiempo te plantas en el final. Está escrita en primera persona, desde el punto de vista de la protagonista, una azafata de tierra del aeropuerto de Manises que es despedida por la infracción que comete en el embarque de un pasajero. Cosas de la vida, este pasajero, muy poco después, se acabará convirtiendo en una persona especial para ella.

Me encantan las casualidades, creo que son la sal de la vida, creo en ellas firmemente porque me tropiezo, día sí y día también con alguna, y por eso estoy convencida de que en la ficción hay que incorporarlas. Igual que los principios abruptos, partir de situaciones chocantes para alcanzar la meta que es contar una historia que entretenga (el verdadero fin de la literatura), que nos haga sentir algo mientras leemos que no sea un profundo sopor. En ese sentido, No reclames al amor cumple a la perfección. Carla hace lo que yo llamo "tirar una piedra en el estanque" y la novela muestra las ondas que se forman hasta que todo se vuelve a tranquilizar. Contar una historia, desde mi punto de vista es eso, remover la tranquilidad de una vida común con un hecho que se sale de lo normal para, a lo largo del relato, ir encontrando el camino para volver a la calma. Por eso, las historias románticas como esta, acaban bien, porque se ha recuperado el punto en el que el agua se serena. Ya no hay más ondas, habría que tirar otra piedra para que volviera a romperse la rutina pero, ante eso, se puede optar por empezar con otro planteamiento, otras situaciones, que desde la perspectiva del narrador de historias siempre es más interesante porque te permite modelar de nuevo personajes.

Yo, llegado ese punto, empiezo otra novela diferente.

Para contarnos esta historia, Carla elige, además de la primera persona, el presente. De este modo resulta sencillo seguir sus sentimientos, acercarse a ella y entender cómo se siente en cada momento. El cambio de vida que supone dejar su Valencia natal para marcharse a Boston a vivir con unos amigos de sus padres, el nuevo trabajo, sus miedos, el descubrimiento de por qué la despidieron, acaban pareciéndote tuyos. Me gusta el presente para las novelas porque aproxima al lector, lo involucra y lo arrastra con él.

Una cosa de la que huye la novela es la moda de incorporar escenas de sexo explícito. Considero que es un acierto, no le hacen falta en absoluto a esta novela.

También me ha gustado mucho que se hable de personajes de aquí, cercanos, reconocibles cien por cien, aunque los traslade a Boston. Miguel, el protagonista, es cautivador; Simone, el amigo gay con el que ella vive en Boston divertidísimo y la madre, una pesada encantadora, como casi todas las madres. El papel de María en la historia ya lo vais a tener que averiguar.

Lo dicho, si el género romántico es lo tuyo, esta es tu novela. Si lo que le exiges a una historia es que esté bien contada, que te permita soñar, léela. Si quieres una crónica de la realidad, cómprate el periódico mejor.

Te lo dice una lectora exigente.

viernes, 7 de junio de 2013

FLORITURAS LITERARIAS

Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente. (Clive Staples Lewis)

Intenté leer un libro de esos que encontramos recomendados en FB cada día. De alguien que reniega de la publicidad cansina que reconozco que a veces hacemos, pero que la practica en cuanto tiene ocasión y novela nueva. A pesar de que tiene una mayoría de opiniones positivas, incluso de gente con gustos afines a los míos, tengo que decir que desistí antes de llegar al consabido 10% de cortesía. Y eso que tenía la novela entera, que me la descargué pagando. El lenguaje, farragoso hasta más no poder, sobre adjetivado, imposible, me despertó un sopor inmenso y antes de darme cuenta estaba pensando en cualquier otra cosa que no fuera en la protagonista de la historia.

Abandoné.

Hace unos días, en un blog, leí que cualquiera que se lo plantee puede escribir un best seller. No estoy nada de acuerdo. Hay determinados esquemas que provocan que una novela se venda bien porque ayudan a que se lea sin apenas darte cuenta, pero fijándome en ésta, adelantando páginas, observando la longitud de los capítulos y la manera de cerrarlos, fui consciente de que los sigue a rajatabla… salvo uno: sencillez expresiva. Que no simpleza. Una grande de las letras, de las grandes de verdad, Ana María Matute, decía en algún momento que escribir sencillo no es nada fácil y corroboro sus palabras. Como autor te puedes decantar por decorar los escritos para huir de ese cliché que te atizan en cuanto se entiende perfectamente lo que dices y sin querer acabas haciendo lo que ocurría en esa novela: la sobrecargas de reflexiones inútiles, la llenas de metáforas y adornos y el lector se va de paseo por su mente, olvidándose de que estaba leyendo la historia que imaginaste.

Volví a las opiniones de la novela en Amazon y descubrí que aunque podía sentirme identificada con alguna de las negativas, tampoco podía descartar las buenas porque no he logrado ni siquiera adentrarme en la novela. No me sirvieron de nada, esa es mi conclusión. Lo único que me sirvió fue probar.

Sin embargo, sé algo. Creo que desestimo leer ni una sola de las que vea suyas en adelante porque hay miles donde elegir y no me ha gustado su estilo. La elegancia de una frase sencilla jamás la tendrá una en la que sobran palabras. La elegancia, me decían, no está en vestirte de sedas, sino ponerte un trapo y que te quede como si fuera seda. Es algo innato que sólo algunos llevan en sus genes. Yo, me pongo un trapo y sigue pareciendo un trapo, pero mi hermana, por ejemplo, no. Le sienta bien cualquier cosa, la convierte en algo especial sólo con mantenerla en contacto con su cuerpo. Mira que nos parecemos, pero el efecto no es el mismo.

Con la escritura creo que ocurre algo así, hay quien convierte lo aparentemente fácil en arte y quien confunde el talento con las florituras literarias. A lo mejor estoy equivocada.

Seguro.


No digo que siempre haya que ser sencillo, pienso que hay quien no lo es y se maneja de maravilla pero eso está al alcance de muy pocos elegidos.

lunes, 27 de mayo de 2013

EL CARACOL DE BYRON DE RAFAEL R. COSTA


Sinopsis:

A la remota bahía de Byron llega don Amós, su enigmática presencia cambiará el futuro de los tres habitantes del lugar. Fascinados por el paisaje donde están de algún modo encerrados, los personajes dan continuos paseos mientras se cuentan historias y festejan la belleza de un atardecer o de un guiso de pescado. El tiempo no lo marcan los relojes sino las mareas y los paseos y las charlas, mientras se van sucediendo los dulces atardeceres y los temibles aguaceros que pautan los estados anímicos de la trama.

Esta obra ganó el premio Irún de novela, y aunque es de 2003, para mí es de la semana pasada, que fue cuando realmente entró en mi memoria literaria. Sé que hubo una edición impresa, tan pequeñita que apenas se distribuyó más allá del País Vasco. Se agotó así que ésta ha sido una lectura digital.

No sé cuándo descargué esta novela. De verdad, no me acuerdo. Probablemente fue en alguna de las promociones gratuitas del autor, incitada por la curiosidad. Contrario a lo que hacen muchos, que descargan cuando es gratis por el mero hecho de hacerlo, yo sólo lo hago si hay algún detalle que me llama la atención y además me leo los libros, o al menos les doy la oportunidad de empezar su lectura. El caso es que hace unos días, repasando lo que tenía pendiente en mi kindle me volví a percatar de su presencia y me adentré en Byron Bay.

Ha sido una sorpresa muy agradable.

Mi mejor lectura en lo que va de año.

El caracol de Byron es una novela de ritmo pausado, una novela enigmática en la que la prosa exquisita de Rafael R. Costa te va envolviendo y sin querer te encuentras en la bahía de Byron, sintiendo la brisa del mar en tu rostro, como si fueras parte de ese paisaje por el que se mueven cuatro personajes. Porque no hay más. Aunque las referencias a personas que forman parte del pasado que los vincula son constantes, nada más son cuatro: Amós, un arquitecto septuagenario que se instala en la casa cerca del faro y la familia que vive en la bahía formada por Henrique, un adolescente de catorce años, Agapito Venturini, marinero al que le falta el brazo izquierdo y mamá Cesárea. Los demás, los que le sirven al autor para dibujar esta preciosa estampa, planean por los recuerdos de los habitantes de El comodoro, el antiguo restaurante donde viven. Amós ha viajado para comunicarles una noticia importante pero habrá que leer para saber, para encajar las piezas de este puzle. El amor, la muerte, el destino que ha ido tejiendo sus hilos en torno a ellos se narran desde el punto de vista de un narrador en tercera persona que indaga en los sentimientos de cada uno, dejando para el final una conclusión que tienes que establecer tú.

Dibujo del autor, Rafael R. Costa


Me vino a la mente Al faro, de Virginia Woolf. Ella no explica la simbología en la novela de ese elemento aglutinador en torno al cual gira toda su obra. Rafael, acertadamente en mi opinión, tampoco explica este enigmático título dejando que sea el lector quien saque sus propias conclusiones. Os aseguro que no es difícil, aunque para ello hay que llegar al final de la novela.

A veces querría preguntar al autor muchas cosas y no siempre es posible, pero en este caso juego con la ventaja de que un día de octubre del año pasado, en una librería, tropecé con Rafael. Fue un encuentro fugaz, poco más de un intercambio de saludos, pero las redes tienen algo bueno y es que ese contacto se puede mantener en el tiempo y hoy, concluida la lectura, puedo acceder a él y preguntarle lo que quiera.

Lo hice.

Otro elemento que fascina en la novela es la presencia del mar, tratado casi como si fuera un personaje. Éste se presenta vivo, con sus mareas, cambiando los colores que refleja al ritmo que le marca una naturaleza que a veces se vuelve tan inconstante como los estados de ánimo de unos personajes que saben en todo momento que esos días en los que se mueve la novela van a cambiar sus vidas por completo. Los términos marineros, el léxico vinculado al océano es riquísimo y me ha permitido saber que alguien como yo, de tierra adentro, no sabe nada de nada de horizontes azules.

Oye, Rafael, ¿cómo sabes tanto del mar?

¿Cómo sé tanto de la mar? No diría yo tal cosa... pero, vamos. Ten en cuenta que yo nací a 100 metros de una orilla, que yo me bañaba todos los días antes de comer, según mi abuela "para abrir el apetito", como si a mí me hiciera falta eso, je,je,je... Aunque dicen que como poco... En fin... Además, mi querida novela "Valdemar Canaris..." trata sobre un tipo que le da la vuelta al mundo en solitario en un barquito de 10 metros, ahí sí que salen cosas de la mar salada.

Me fijo en el matiz, en la manera distinta de usar el artículo que tenemos los que somos de secano frente a los que tienen el alma enredada con la sal y la brisa marina…

Salto a otro de los temas del libro que me ha llamado la atención, la comida.  

Mamá Cesárea cocina como los ángeles, sabe sacarle al mar los sabores más auténticos y los adereza con las hierbas que cultiva en su pequeño huerto. Esa mujer, que retrata como alguien físicamente imperfecto (obesa, estrábica) a medida que avanza el relato, con su particular visión del mundo, con esa manera tan suya de entender la vida y de sentirla, se va haciendo un hueco en ti. A mí me olía a cocina a media mañana, a sabiduría antigua encerrada en una mujer que es muchas a la vez. Mamá Cesárea fue cantante en el pasado pero el tiempo, aunque ha borrado esa imagen no se ha llevado su voz, con la que deleita a su marido pero sólo el día de su cumpleaños, momento en el que El comodoro se transforma en una fiesta íntima pero aderezada como si los invitados fueran cientos. Igual que sus platos, exquisitos, dignos de un restaurante de cuatro tenedores aunque cocine sólo para el pequeño grupo que habita Byron Bay.

Los platos que prepara mamá Cesárea, ¿te los has inventado o de verdad existen?

¿Tú qué crees? Mira, algunos días, mi abuela quería cocinar "arroz con música", y me decía: ¿por qué no te acercas a la orilla a ver si coges algunas almejitas para echárselas al arroz? Y yo tenía una caña de pescar (casera, me la fabriqué yo) con la que pescaba esos peces que salen en la novela.

Sonrío y me imagino a su abuela haciendo un gesto de mamá Cesárea que es pura ternura, el de secarse los ojos con la punta del delantal.

El misterio que envuelve la llegada de Amós se desvela al final y los personajes que hemos ido conociendo a través de las conversaciones de los protagonistas se unen dando coherencia a la historia. Doris, El Neme, La Consulesa… dejan de ser anécdotas para completar este cuadro marinero en el que los nudos que ha ido tejiendo Rafael se deshacen frente a tus ojos.

Quiero seguir leyéndote. ¿Me recomiendas otro de tus libros?

¿Que te aconseje una…? Pues La interpretadora de sueños, pero elige la que quieras, y léela cuando quieras, puedas o te parezca, nunca tengo prisa por eso.


Eso está hecho, seguro que la leeré. ¿Y vosotros?